Asociación Tikal

33 Reconocimiento en sistemas defensivos de Petexbatun: La evidencia material de la guerra – Arthur Demarest, José S. Suasnávar, Claudia Wolley, Matt O’Mansky, Joshua Hinson, Erin Sears y Coral Rasmussen – Simposio 8, Año 1994

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Demarest, Arthur, José S. Suasnávar, Claudia Wolley, Matt O’Mansky, Joshua Hinson, Erin Sears y Coral Rasmussen

1995        Reconocimiento en sistemas defensivos de Petexbatun: La evidencia material de la guerra. En VIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1994 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.435-438. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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RECONOCIMIENTOS EN SISTEMAS DEFENSIVOS DE PETEXBATUN: LA EVIDENCIA MATERIAL DE LA GUERRA

Arthur Demarest

José S. Suasnávar

Claudia Wolley

Matt O’Mansky

Joshua Hinson

Erin Sears

Coral Rasmussen

En publicaciones y ponencias anteriores del Simposio de Arqueología Guatemalteca, nuestro proyecto ha presentado la sorprendente evidencia arqueológica de la expansión de la entidad política en Petexbatun a finales de los siglos VII y VIII. Usando como base el centro de Dos Pilas, a mediados del siglo VII, sus gobernantes derrotaron a sus parientes y rivales de Tikal. De manera subsiguiente, por medio de guerras, alianzas matrimoniales y políticas, los gobernantes de Dos Pilas dominaron la mayor parte de los señoríos de Petexbatun, incluyendo los centros locales de Tamarindito y Arroyo de Piedra. Para ese entonces los gobernantes de Petexbatun derrotaron y sacrificaron al gobernante de Ceibal y tomaron control de ese importante centro en el 735 DC. A mediados del siglo VIII, la entidad política de Dos Pilas controlaba la mayoría del valle del Río Pasión y una economía que posiblemente trajo mucha riqueza a su capital.

Sin embargo, el expansionismo de Dos Pilas antes del 761 DC fue menos extraordinario de lo que se pensaba. Ahora sabemos que esta expansión militar fue similar al representado por Caracol, Piedras Negras y otros sitios. La historia regional de Petexbatun se torna interesante en el 761 DC cuando por un periodo de cincuenta a sesenta años encontramos evidencia imprevista de un cambio radical en todos los aspectos de la cultura de la región -un cambio directamente relacionado con el brote de la guerra intensiva y la construcción de fortificaciones extensas. Como hemos detallado anteriormente, en el 761 DC el centro capital de Dos Pilas fue derrotado y aparentemente asediado. Las excavaciones llevadas a cabo entre 1989 y 1994 pusieron al descubierto las murallas concéntricas que rodean el centro de Dos Pilas y que contenían una villa de habitantes aglomerados en lo que fue antes la plaza ceremonial. Evidencias arqueológicas tales como cerámicas, superposición estratigráfica y correlaciones con monumentos datan del tiempo históricamente conocido por la derrota de Dos Pilas. Debido a nuestras preguntas sobre la naturaleza y función de los sistemas de fortificación en Dos Pilas llevamos a cabo excavaciones extensas.

Más de 30 trincheras y varias excavaciones horizontales extensas fueron hechas en estos sistemas defensivos. Nuestras excavaciones revelaron la existencia de entradas “escondidas,” ó la colocación de murallas una en frente de otras para proteger y ocultar la entrada a la fortificación y brechas en las fortificaciones. También encontramos “callejones de muerte,” ó zonas entre las murallas que sirvieron para proteger la fortificación porque permitía el ataque a aquellos que sobrepasaban la primera muralla. En estos “callejones de muerte” encontramos puntas de flechas y hasta depósitos de calaveras de guerreros decapitados rasgos fechadas para el período de la caída de Dos Pilas. Las excavaciones llevadas a cabo por Irma Rodas durante esta temporada exploraron el sistema de fortificación en la plaza y revelaron un taller de lítica justo dentro de la muralla defensiva interior. Los desechos en la superficie, los tiestos y sus posiciones estratigráficas, señalan la producción de puntas de proyectiles durante el período de uso de la muralla defensiva. Excavaciones en 1991 y 1992 descubrieron una situación similar en las tres murallas defensivas concéntricas alrededor del otro centro ceremonial mayor de Dos Pilas, El Duende, lugar que también contuvo viviendas pobres. De acuerdo con estimados de Joel Palka, basados en cerámicas y conteos de montículos de viviendas, después del 761 DC la población decreció rápidamente de 5% a 10% con respecto de los niveles previos. Para el período de la cerámica Naranja Fina, después del 800 DC, el sitio fue casi totalmente abandonado.

Luego de la caída de Dos Pilas la dinámica política de toda la región cambió ya que se han descubierto fortificaciones defensivas de tierra y piedra, zanjas y restos de batallas en centros mayores, menores, y hasta en áreas intersitio. La guerra en Petexbatun a finales del siglo VIII no está caracterizada por la celebración de victorias en monumentos esculpidos ni en el tipo de beneficio económico que aparentemente tuvieron centros como Caracol y Dos Pilas en períodos anteriores. Más bien la intensa guerra del 761 a 800 DC marca claramente el derrumbe del sistema político del Período Maya Clásico en la región. A principios del siglo IX, hubo una regionalización política y económica acompañada de la despoblación virtual del área (fenómeno discutido con mayor detalle en el artículo de Demarest y Valdés en este volumen). Aunque esta generalización tan amplia ha ocasionado dudas, nuestro Subproyecto de Sistemas Defensivos ha excavado fortificaciones en toda la región y ahora tenemos mayor evidencia de la existencia de sistemas defensivos en docenas de centros mayores y menores, así como también en las áreas entre ellos. Más de ochenta trincheras han sido excavadas en las fortificaciones defensivas y fosos. Esta evidencia aumentó durante la pasada temporada de 1994 cuando se realizaron excavaciones en Dos Pilas, Punta de Chimino, zonas intersitio y en siete fortificaciones que rodean pequeños poblados en las cimas de cerros.

Como descubrimos hace cuatro años, el sitio de Punta de Chimino fue uno de los centros más fortificados de Petexbatun en los siglos VIII y IX. Las excavaciones llevadas a cabo por Claudia Wolley en 1990 y 1991 exploraron el imponente foso de 150 m de largo y 12 m de profundidad que convirtió a la península en donde se encuentra el sitio en una isla fortificada. Las excavaciones de Arthur Demarest en el segundo y en el tercer foso defensivo de Punta de Chimino durante la temporada pasada, revelaron el esfuerzo impresionante invertido en la construcción de las fortificaciones defensivas. Trincheras de 20 m de largo expusieron murallas de piedra sobre tierra y trincheras que debieron servir como una formidable barrera externa. La extensa área entre los dos fosos externos pueden haber provisto un sistema de protección para los campos agrícolas de los asediados habitantes. El esfuerzo invertido en la defensa de Punta de Chimino está probablemente relacionado con su relevante posición en las rutas de intercambio a través de los ríos y su control estratégico de vías de comunicación que deben haber sido usadas para el tránsito de canoas de guerra.

El sitio Aguateca también tiene un sistema defensivo extenso. Más de 5 km de murallas defensivas han sido mapeadas y exploradas por un subproyecto de la Universidad de Vanderbilt dirigido por Takeshi Inomata. Las excavaciones han explorado las murallas, puentes y entradas que los ocupantes construyeron a fines del siglo VIII para engrandecer las defensas naturales representadas por precipicios y una grieta de 70 m de profundidad. Estas extensas fortificaciones también incorporaron fuentes de agua y áreas de agricultura cercanas. Una de estas áreas fue descubierta cerca del sitio de Quim Chi Hilan en 1991 por el Subproyecto de Reconocimiento entre los Sitios del Área Petexbatun. Se comprobó que sistemas de murallas protegían los campos y terrazas agrícolas. Dirk von Tuerenhout descubrió durante la última temporada barro quemado con impresiones de palos en una de las entradas de este sistema de murallas. Por supuesto la defensa militar de los campos agrícolas representa el mayor y más destructivo nivel de guerra — el ataque directo a la infraestructura de subsistencia.

La evidencia epigráfica indica que entre el 761 y 800 DC Aguateca fue la última fortaleza de la familia real de Dos Pilas y de los fragmentos de la entidad política de Petexbatun. Allí la dinastía se mantuvo firme por cuatro décadas más contra enemigos que aparentemente atacaban por el oeste. Esta posición defensiva requirió el vasto sistema defensivo de Aguateca. Toda la evidencia indica que en esta era de guerra los grandes centros de Tamarindito y Arroyo de Piedra constituían algunos de los enemigos que acosaban Aguateca. Eventualmente Aguateca cayó, probablemente alrededor del 800 DC, pero con certeza antes de la aparición de la cerámica Naranja Fina. Aguateca fue dominada, quemada y abandonada en un final dramático confirmado por descubrimientos de Takeshi Inomata el año pasado.

Los 6 km al oeste de Aguateca representan un microcosmos de la desintegración del orden político y la intensificación de guerra que ocurrió en la región Petexbatun durante el período entre el 760 y el 800 DC. Debido a que las investigaciones en esta área acaban de ser finalizadas, no se cuenta con mapas terminados, fotografías ó perfiles para mostrar todos estos rasgos, pero es posible trazar la naturaleza de la evidencia preliminar de estas investigaciones.

Esta temporada Arthur Demarest dirigió el Subproyecto de Reconocimiento entre Sitios del Área Petexbatun, el cual tenía como propósito el inicio de un nuevo transecto de 200 m de ancho y un km de largo en esta área. Matt O’Mansky, John Hinson, Robert Wheat, Chek Milliken, Coral Rasmussen y Joe Farrugia llevaron a cabo el mapeo y las excavaciones de sondeo. En este transecto ellos encontraron cerros fortificados asociados con casi todas las ocupaciones del Clásico Tardío lo que indica un paisaje social competitivo al final del Período Clásico en esta región.

El área contiene cerros erosionados de piedra caliza como los fantásticos cerros en las pinturas chinas que los ecólogos llaman “Karst Towers”. Cada una de las cimas está rodeada de fortificaciones, hasta en villas pequeñas como Cerro de Mariposa. Las excavaciones en Cerro de Mariposa realizadas por Josh Hinson, Coral Rasmussen y por Arthur Demarest durante esta temporada, revelaron murallas defensivas claramente definidas y diseñadas para sostener empalizadas que rodeaban no menos de una docena de viviendas modestas. Tiestos diagnósticos datan del Período Clásico Tardío. Paradójicamente, lo que es importante de las defensas de Cerro de Mariposa es que el sitio es en sí bastante pequeño e insignificante. La fortificación de sitios tan pequeños confirma la naturaleza extensa e intensa de la guerra en las décadas finales de la historia de Petexbatun.

Otras fortificaciones en las cimas de cerros fueron descubiertas en el transecto hacia el oeste. Los mapas no están todavía completados, los perfiles no están terminados y el análisis de artefactos apenas comienza. No obstante, la evidencia es semejante a la de los otros sitios pequeños. Matt O’Mansky, Josh Hinson y Robert Wheat mapearon y excavaron dos villas fortificadas, que aún no tienen nombre, en el transecto al oeste de Aguateca. Los sistemas de murallas encontrados en estos sitios son murallas de piedra de poca altura que sirvieron de base para la palizada y que tienen características internas complejas como casas de guardias. Otro sitio más al norte, al cual se le denominó Cerro Chamelo, tiene varias estructuras grandes asociadas con la élite y rasgos de murallas que no han sido explorados intensamente.

José Suasnávar excavó defensas y arquitectura en los sitios de Cerro Bananas y Cerro de Cheyo. Contrario a nuestras interpretaciones ninguno de estos sitios fue necesariamente parte del sistema defensivo de Aguateca ya que dan evidencia de la presencia de sus propias élites. Se considera que las murallas en estos dos sitios incorporan y protegen esas élites.

Cerro Bananas tiene una muralla defensiva bien construida. Otros rasgos importantes son una cueva con rampas artificiales en la entrada que conduce a las cuevas.

En el cercano Cerro de Cheyo se aprecia una escala de construcción impresionante y la edificación planeada de las estructuras de la élite. Allí las murallas defensivas miden hasta 4 m de altura. Estas defensas incluyen entradas “escondidas,” un foso y sistema defensivo interno y una acrópolis alta como un castillo. El sitio es esencialmente un castillo Maya del siglo VIII. Las excavaciones de José Suasnávar definieron los detalles de esta fortaleza y pusieron al descubierto una tumba de poca profundidad de un personaje que parece ser un cautivo atado. Como los rasgos en esta región, la fortaleza fecha a finales del Período Clásico.

Las áreas entre las cimas de cerros defensivos en esta región están desocupadas, mostrando el rol crítico que tuvo la defensa en todos los aspectos de asentamiento en este tiempo. Los cañones y arroyos entre los cerros tienen sistemas de murallas diseñados para sellar y proteger hasta los senderos entre los sitios. Dichos sistemas de murallas entre sitios han sido encontrados cerca de Cerro Chamelo y Cerro Mariposa. Claudia Wolley excavó dos sistemas de murallas que cierran los senderos en los cañones cerca de Cerro de Cheyo y Cerro Bananas. Las excavaciones revelaron hileras de piedras cuadradas bien construidas de unos dos metros de altura y sobre 50 m de largo con entradas bien definidas.

En el siglo VIII la región entera de Petexbatun fue militarizada. La colocación y naturaleza de las defensas alrededor, adentro y entre sitios pequeños indica cambios en alianzas, una preocupación por la seguridad y el derrumbamiento completo del orden político y social. En suma, tenemos evidencia de que en el siglo VIII no sólo hubo guerra pero también la descomposición de la organización política a unidades más y más pequeñas. La intensificación de la guerra y la regresión política van de la mano. Finalmente a fines del siglo VIII toda la arquitectura pública había terminado y sólo poblaciones pequeñas habitaron el área militarizada de Petexbatun. En conclusión, podemos decir que a pesar de los modelos causales la civilización Maya Clásica en el área Petexbatun colapsó a finales del siglo VIII en medio de una destructiva guerra.

 

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