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04 Zona arqueológica de Tiquisate: Organización jerárquica de la comunidad en el periodo Preclásico Tardío – Marilyn Beaudry‑Corbett – Simposio 8, Año 1994

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Beaudry-Corbett, Marilyn

1995        Zona arqueológica de Tiquisate: Organización jerárquica de la comunidad en el periodo Preclásico Tardío. En VIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1994 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.23-33. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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ZONA ARQUEOLÓGICA DE TIQUISATE:

ORGANIZACIÓN JERÁRQUICA DE LA COMUNIDAD EN EL PERIODO PRECLÁSICO TARDÍO

Marilyn BeaudryCorbett

Los objetivos primarios del proyecto Zona Arqueológica de Tiquisate son para estudiar la historia de la cultura, el patrón de asentamiento y la organización social a través del tiempo en el área entre los ríos Nahualate y Madre Vieja de la costa hasta aproximadamente 15 km hacia el interior (Figura 1). La primera fase del proyecto produjo información básica importante acerca de residencias en el centro mayor de la zona, Sin Cabezas, durante el periodo Preclásico Tardío (250 AC  200 DC), así como la ocupación durante épocas más recientes (Figura 2). Nuestro trabajo había revelado que los montículos a través de la zona del sitio Sin Cabezas habían sido usados durante el florecimiento Preclásico; esto es, la ocupación no estaba segregada en ciertas áreas. Emergió información substancial relacionada al rango social entre el sitio: variación en tamaño de montículos residenciales y características de construcción apuntan a por lo menos tres niveles sociales. Hay muchas diferencias en bienes funerarios, evidencia de sacrificio dedicatorio y de dependientes, especialización de artesanía en la forma de un taller de cuentas de alabastro y posible acceso diferencial a recursos de proteína.

Un bosquejo del asentamiento entre el centro mayor y un centro Preclásico pequeño, Buena Vista, también ha sido logrado a través de un reconocimiento de brecha (Figura 3). La investigación localizó un total de 37 localidades, variando de unos con pocos restos culturales en la superficie a sitios pequeños con montículos de 3 m o menos en altura. El asentamiento Preclásico Tardío se extendió al sur de la parte central de Sin Cabezas, a por los menos varios kilómetros sin un decaimiento significante. Por otro parte, el área de las brechas norte y este del pequeño centro Buena Vista no parece haber sido ocupada durante el periodo Preclásico Tardío. En 1992 empezamos a expandir sobre este conjunto básico de información para enfocar la atención a los puntos en cuestión que están todavía pendientes.

La metas de 1992 eran las siguientes:

1.        Finalizar el trabajo de determinar la historia ocupacional de Sin Cabezas, incluyendo el mapeo detallado de los montículos residenciales bajos en las partes este y sur de la zona del sitio.

2.        Investigar un montículo de lados muy inclinados el cual puede ser un montículo residencial de status social más alto o que puede haber tenido uso público. Esto es importante para entender la jerarquía en la comunidad.

3.        Empezar el estudio de un centro más pequeño también ocupado durante el periodo Preclásico Tardío para entender la organización regional; esto es, cómo se relacionaron las comunidades entre ellas en términos de actividades políticas, religiosas y económicas. Este estudio de los centros más pequeños es esencial porque, como varios investigadores han mencionado, el análisis de localidades sin el conocimiento detallado de los asentamientos individuales es de uso limitado para el asentamiento arqueológico.

Voy a presentar principalmente los resultados de las excavaciones en el montículo de lados muy inclinados en Sin Cabezas (Figura 4) y las excavaciones en el centro secundario, Buena Vista. Una trinchera en el Montículo F2 produjo información acerca de casi toda la historia de construcción en esta localidad central del asentamiento (Figura 5). Las etapas tempranas del desarrollo del montículo no han sido exploradas completamente, pero el material más temprano de la excavación en el declive de este montículo indica que la actividad empezó en el periodo Preclásico Tardío. El fechamiento relativo está apoyado por una fecha de radiocarbono de 2010 antes del presente obtenida del Rasgo 4, en la parte profunda de esa unidad y en una lectura de hidratación de obsidiana del mismo nivel, la cual se interpreta como equivalente. El Montículo F2 se eleva aproximadamente 5.2 m sobre la superficie actual y ha perdido una cantidad desconocida de su altura dado a actividades agrícolas. Su área inclinada es de aproximadamente 85 m por 95 m. Como otros en el sitio, está hecho enteramente de construcción de tierra sin el uso de piedras para forro. Su volumen está estimado a 25,000 metros cúbicos.

Una función pública fue asumida para este montículo dado la inclinación de sus lados y la cantidad limitada de espacio en su cima. Descubrimos evidencia de renovación extensiva en las superficies y un agrandamiento modesto del área de la cima. No se encontraron basureros ni había evidencia de actividad de artesanía. Toda la cerámica descartada usada en el relleno de construcción fue asignable al complejo Jícaro del Preclásico Tardío a Terminal identificado en un trabajo anterior. Sin embargo, una diferencia en la presencia de tipos clave fue notada en varias zonas estratigráficas. La cantidad de cerámica también varió por profundidad del depósito. Las zonas estratigráficas de más arriba contenían relleno más mezclado que las de más abajo, aunque todos los estratos incluyeron material substancial.

El montículo fue generalmente renovado aplicando capas adicionales de aluvión arenoso a la superficie horizontal que se estaba deteriorando; las orillas fueron también construidas hacia arriba y consolidadas. En dos o tres ocasiones, un episodio de construcción mayor ocurrió con cantidades substanciales de tierra, siendo agregadas para expandir el área de arriba. Este método de renovación y un aumento gradual se interpreta como un reflejo de continuidad en la organización de la comunidad durante el tiempo de su uso. Willey (1983:455) ha sugerido que los centros Preclásicos Mayas reflejan un número de linajes equivalentes entre sí, pero que empezando en el Clásico Temprano la centralización política llevó a la magnificación y glorificación de líneas singulares. Esto, en cambio, llevó a la construcción de unidades políticoarquitectónicas completamente nuevas o al cubrimiento completo de las más tempranas. No tenemos evidencia de alteraciones repentinas en la localidad F2, así que asumimos que no ocurrieron cambios mayores en la organización de la comunidad durante esta expansión de uso. Las actividades asociadas con esta estructura pública han de haber tenido un valor importante en la comunidad, juzgado por la inversión en movimiento de tierra que ésta representa. Estas actividades pudieron haber sido tales que no dejaron residuos o restos de artefactos: el único uso que está documentado por nuestro trabajo se relacionó a pozos intrusivos presentes en estratos diferentes. Es interesante mencionar que seis de los nueve pozos fueron puestos en un área que fue penetrada por la misma unidad de excavación. Ya que estos ocurrieron a varias profundidades en la misma localidad general en el montículo, tenemos evidencia indirecta adicional de que la configuración de la estructura quedó relativamente constante. Estos pozos son tentativamente asignados a una función de almacenaje. Estos pueden representar una práctica comunal de almacenaje de bienes para uso centralizado o para redistribución. Nuestro conocimiento del uso más reciente del Montículo F2 no está muy claro por la pérdida de la parte más alta del montículo, pero sí tenemos evidencia de una función funeraria cerca de la parte final del tiempo de uso del montículo. Uno de los enterramientos en una unidad de excavación en el oeste pudo haber sido un sacrificio, basado en varias características previamente notadas para esta categoría de entierro.

En el centro secundario, Buena Vista, dos montículos fueron examinados para empezar a establecer una cronología detallada para las estructuras y para conocer su probable función (Figura 6). El Montículo A, el más alto en el centro del sitio, aproximadamente 4.6 m de altura sobre la superficie actual, parece representar una estructura pública que pasó por un número de alteraciones, las cuales usaron tierra con muy pocos restos culturales. Esto contrasta con el material usado como relleno en el Montículo F2 en Sin Cabezas, así como en el Montículo E, una probable área doméstica en Buena Vista, actualmente de 3.8 m de altura sobre la superficie.

El Montículo A tenía una secuencia arquitectónica muy bien definida: una serie de subestructuras con gradas, cada una elaborada con un relleno fácilmente distinguible. Cada una de las mezclas de relleno fue homogénea y presentó un color y acabado alisado, a manera de que la superficie exterior de la estructura fue bastante impermeable y resistente del clima. Como se mencionara, un relleno muy limpio había sido usado para construir este edificio. No se localizaron entierros, escondites u otros rasgos. Los 6 m² excavados cerca de la cima revelaron escaleras hacia al sur. No se sabe si había otras escaleras ya sea hacia el lado norte o en los cuatro lados. El pozo de prueba de 2 x 2 m puesto más abajo en este montículo produjo algún material de cerámica que parece ser del Preclásico Medio, sugiriendo que algún uso sucedió en la parte temprana de la secuencia de ocupación. Nosotros interpretamos la falta de basura de vivienda en el Montículo A como una función nodoméstica similar a la que fue propuesta para el Montículo F2 de Sin Cabezas.

En el Montículo E, los materiales culturales fueron abundantes en las unidades excavadas. Episodios de construcción específicos no fueron distinguidos en esta localidad. Sin embargo, había varios basureros, dos entierros y varios escondites sugiriendo un patrón de uso similar al que fue visto en residencias de rango alto en el área central de Sin Cabezas (Montículos F4 y F11). Aunque el trabajo en Buena Vista acaba de empezar, intrigan los aspectos paralelos en términos de tipos de estructuras.

También es interesante el tema de la cronología relativa para los dos sitios. Las lecturas de hidratación del nivel más bajo excavado de BVA produjeron una banda de lectura de hidratación un micrón entero más que aquellos de una variedad de procedencias de Sin Cabezas. Usando una tasa de conversión de lecturas de hidratación de Sin Cabezas establecido con fechas de radiocarbono del mismo contexto, las lecturas de BVA hubieran dado fechas entre 872 y 230 AC. Las lecturas del Montículo E dieron fechas para el escondite de más abajo de 558254 AC (Figura 7).

Un análisis de las fuentes de obsidiana fue hecho para determinar si se había obtenido obsidiana en los dos sitios de diferentes fuentes, así introduciendo una variación potencial entre la información ya determinada. No se identificaron diferencias sistemáticas de fuentes, lo cual incrementó la posibilidad de que las lecturas de hidratación sí representan distinciones cronológicas. Este hallazgo es importante porque usualmente se asume que los centros más grandes en la región tienen prioridad temporal.

Como mencioné, el relleno de construcción del Montículo A de Buena Vista consiste de tierra bastante limpia probablemente movido de áreas cercanas con una ocupación limitada, mientras que la de F2 en Sin Cabezas (aun en las zonas más bajas), es más mezclada reflejando préstamo de áreas cercanas bastante ocupadas. Ese parecería, entonces, de ser el caso de un centro más pequeño con una fuerza de trabajo limitada, obteniendo una cantidad significante de energía para un proyecto comunitario de proporciones substanciales. Es muy probable que la disponibilidad de mano de obra para este tipo de actividad fuera facilitada por el tipo de ambiente físico en el cual estas comunidades estuvieron localizadas. La Costa del Pacífico de Guatemala entonces  y ahora  es extremadamente fértil, así que la energía adicional pudo haber estado disponible para ser dirigida hacia trabajos que no fueran para subsistir en las comunidades que representan los niveles jerárquicos más bajos, no solamente en el centro dominante.

El bienestar general de los residentes del Preclásico Tardío está atestiguado por análisis de restos botánicos y de fauna, así como por medio de estudio de los restos de esqueletos. La proteína animal procede del uso de perros y de otros animales pequeños. Animales de caza grandes no figuraron de manera prominente en el inventario de fauna. Los peces sí produjeron una fuente de proteína alternativa y una variedad de especies fue incluida en los recursos de la dieta, procedentes de ríos, manglares y estuarios. El tamaño pequeño de casi todos los peces sugiere que estos fueron pescados en la orilla de la playa, tirando redes. Sin embargo, algunos de los especímenes más grandes fueron probablemente pescados en canoas usando redes. No obstante, los restos de animales y peces sugieren que se usó relativamente muy poca proteína animal, con más énfasis en los recursos de plantas. El maíz y otros cultivos, así como plantas silvestres fueron ubicados: fragmentos de semillas de palma de coyol, sapodilla y posiblemente mamey confirman la práctica de recolección de fruta observado en varios sitios Mayas. Lentz (1990) ha indicado que la fruta del coyol es una buena fuente de grasa.

Esta dieta pareció proveer suficientes nutrientes para que la población mantuviera una salud satisfactoria una vez que estos hubieran sobrevivido los primeros cinco años de vida. La mortalidad fue alta durante el periodo inicial y los análisis paleopatológicos sugieren que la deficiencia de vitamina C y la anemia fueron relativamente prevalecientes entre la población Preclásica TardíaTerminal. La osteoartritis fue un problema en la generación más vieja entonces, como lo es ahora.

El cuadro dietético y de salud es esencialmente el mismo para Buena Vista que para Sin Cabezas. Restos de artefactos en los dos sitios muestran únicamente unas pocas diferencias. Herramientas de obsidiana probablemente fueron importadas en una forma completa. Un cálculo de la relación borde a masa (b/m) para navajas de los dos sitios, dio un valor más alto para el sitio más pequeño, posiblemente indicando menos acceso a este producto importado en Buena Vista. Pareció haber muy poca diferencia entre los dos sitios en términos de vasijas enteras identificables excavadas en 1992. Ejemplos de tipos establecidos fueron recuperados de ambos sitios, incluyendo vasijas de varias formas decoradas con técnica Usulután. Los primeros ejemplos de vasijas enteras de los tipos Patrón Inciso y Pintado de Rojo fueron excavados de Buena Vista. Engobe de color crema grueso, clasificada como vajilla ProtoTiquisate, fue encontrado en el mismo contexto en Buena Vista así como los tipos bien conocidos del Complejo Jícaro de Sin Cabezas.

Las dos comunidades también compartieron objetos ornamentales tales como cuentas de cerámica y piedra, así como orejeras. Sin embargo, collares de dientes caninos taladrados, varios objetos no ornamentales de hueso y discos de barro parecen haber estado restringidos al sitio más grande, así como los fragmentos de figurillas. Por supuesto, el trabajo mucho más extensivo en Sin Cabezas puede estar causando estas diferencias observadas, en vez de una distinción sistemáticamente relacionada.

En conclusión, un bosquejo de las similitudes y diferencias entre el centro primario y un centro secundario está emergiendo en la zona arqueológica de Tiquisate pero  en buena tradición arqueológica  se necesita hacer trabajo adicional para entender mejor la organización regional en esta parte de Mesoamérica.

AGRADECIMIENTOS

Deseo agradecer al Instituto de Antropología e Historia por darnos la oportunidad de contribuir con el estudio de la arqueología en Guatemala, asimismo, a los propietarios y los administradores de las fincas en las cuales trabajamos: Finca Agrícola San Carlos, Fincas Jumay, Limón, Palo Blanco, Primavera y Laurel. El grupo de campo entero fue invaluable en el éxito de la temporada de 1992, especialmente Liwy Grazioso y Brian McKee. Los fondos fueron obtenidos por subvenciones de National Geographic Society, los Amigos de Arqueología de UCLA y por contribuciones de patrocinadores individuales.

REFERENCIAS

Lentz, D. L.

1990        Acrocomia Mexicana: Palm of the Ancient Mesoamericans. Journal of Ethnobiology 10:183194.

Willey, Gordon R.

1983        Settlement Patterns and Archaeology: Some Comments. En Prehistoric Settlement Patterns: Essays in Honor of Gordon R. Willey (editado por E.Z. Vogt y R.M. Leventhal):445462. University of New Mexico Press and the Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Harvard University, Cambridge.

Figura 1 Área del Proyecto Zona Arqueológica de Tiquisate

Figura 2 La parte central de Sin Cabezas, mostrando la ocupación en los periodos Preclásico Tardío y

Clásico

Figura 3 El área de reconocimiento con las localidades de varios periodos indicadas

Figura 4 Sin Cabezas, montículos de lados muy inclinados

Figura 5 Contorno del Montículo F2 con trinchera y Unidad 21, Sin Cabezas

Figura 6 Mapa del Sitio 56702 (Buena Vista), mostrando contornos visibles en 1992

Figura 7 Lecturas de hidratación de obsidiana convertidas a fechas calendáricas (usando una constante

de grado de 380 años por micrón) y fechas de radiocarbono de muestras de 1992

 

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