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49 La secuencia cerámica de Oxkintok: Rasgos generales y análisis cuantitativo – Carmen Varela Torrecilla e Ignacio Montero – Simposio 7, Año 1993

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Varela Torrecilla, Carmen e Ignacio Montero

1994        La secuencia cerámica de Oxkintok: Rasgos generales y análisis cuantitativo. En VII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1993 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.569-585. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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LA SECUENCIA CERÁMICA DE OXKINTOK:

RASGOS GENERALES Y ANÁLISIS CUANTITATIVO

Carmen Varela Torrecilla

Ignacio Montero

En esta comunicación se van a exponer los rasgos generales de la secuencia cerámica obtenida en el asentamiento prehispánico Maya de Oxkintok y su relación con los otros elementos del registro arqueológico, así como los resultados obtenidos con la cuantificación automatizada de los materiales cerámicos y su representación gráfica. Al ser este un estudio muy amplio, hemos seleccionado los ejemplos más significativos de las fases mejor caracterizadas en Oxkintok. Por último, a modo de conclusión, se realiza una breve reflexión crítica de los datos expuestos.

Oxkintok está situado a unos 50 km al sur de Mérida, capital del estado de Yucatán, México y a 6 km al sureste del pueblo de Maxcanu, en la región Puuc. Sus coordenadas son 20° 34′ Norte de latitud y 89° 57′ Oeste de longitud (Figura 1).

El asentamiento tiene forma de una gran L en cuyo vértice suponemos que se encontraba el centro cívico y ceremonial del sitio. Esta fue el área elegida por el Proyecto Oxkintok (Misión Arqueológica de España en México) para desarrollar sus investigaciones durante los años 1986 a 1991. A partir de la apariencia morfológica superficial del área y los datos obtenidos por la prospección en la misma, se seleccionaron tres grupos arquitectónicos denominados May, Dzib y Ah Canul y la estructura conocida tradicionalmente con el nombre de Satunsat. Salvo esta última, los grupos mencionados están conectados por sacbeob y se disponen en torno a un gran espacio abierto denominado Plaza Sur (Figura 2; Pollock 1980:fig.447).

El objetivo del Proyecto era la reconstrucción de la organización social protagonista de la historia política del sitio a través de la distribución y configuración espacial de los restos arqueológicos.

Partiendo pues de esta premisa, el análisis de la cerámica se planteó de acuerdo a los siguientes objetivos:

1.        Establecer la secuencia cerámica de Oxkintok con fines cronológicos.

2.        Estudio de la distribución espacial de la misma.

3.        Interpretación cultural de la variación dentro de los dos ámbitos anteriormente expuestos: Tiempo-Espacio.

La metodología seguida para alcanzar dichos objetivos partió de la clasificación de la cerámica según el sistema Tipo-Variedad (Smith, Willey y Gifford 1960), mediante el cual fueron descritos los atributos cualitativos (engobe, pasta, decoración, forma, etc) de los diferentes tipos cerámicos en fichas estandarizadas.

Figura 1 Situación de Oxkintok en la península de Yucatán

Figura 2 Los grupos centrales de Oxkintok

        En el transcurso de las campañas de excavación la información cerámica fue cuantificada tras las tareas previas de reconstrucción con el fin de evitar, en lo posible, las desviaciones derivadas de la variabilidad de su estado de conservación dependiente de las diferencias entre los contextos analizados.

Se tuvieron en cuenta los distintos referentes espaciales, desde la unidad mayor, grupo arquitectónico, hasta la menor, nivel. En este último, la capacidad informativa de la cerámica se vio condicionada por el tamaño de los fragmentos (inferior a 0.04 m) que limitaba la identificación formal (menos del 5% tenían morfologías reconocibles), resultando difícil, en consecuencia, una adscripción cronológica fiable.

Este problema afectaba fundamentalmente a las cerámicas domésticas y, en concreto, a los cuerpos con decoración estriada, que se clasificaron tentativamente en función del probable instrumento usado en su decoración. Hasta el momento, los ensayos cuantitativos de asociación de un determinado tipo de decoración estriada a una fase cronológica han resultado ser escasamente significativos (Varela 1992; Barba y Varela 1992). En consecuencia, estos fragmentos siguen incluidos dentro de las cerámicas por identificar, que de los 53,993 tiestos cuantificados, suponen el 22.26% (12,019).

Del total de fragmentos identificados (41,974), se seleccionaron cuatro variables: tipo, variedad, forma y elemento diagnóstico.

Esta información se organizó en una base de datos (DBASE III Plus) con 11 campos:

  • Año de Excavación/ – Grupo Arquitectónico/ – Estructura/ Operación/- Suboperación/- Nivel/- Tipo Cerámico/ – Variedad/- Forma/- Elemento Diagnóstico/- Frecuencia

La gestión de esta base de datos permite extraer la información con el nivel de precisión que se desee desde un punto de vista espacial y/o cronológico. Ello es posible debido a que se trabaja con las unidades de clasificación cerámica más pequeñas, organizadas jerárquicamente. Su agrupación permite conocer las características de las categorías más genéricas como Grupo o Complejo. La referencia cronológica implícita que lleva el sistema Tipo-Variedad permite, a la vez, estudiar diacrónicamente su distribución espacial.

RASGOS GENERALES DE LA SECUENCIA CERÁMICA Y SU RELACIÓN CONTEXTUAL

Desde el punto de vista cronológico, el análisis de los restos arqueológicos hallados durante las excavaciones del sector central aludido anteriormente, ha permitido establecer una secuencia ocupacional que se extiende desde el finales del Formativo Medio (Fase Sihil 550-300 AC) hasta finales del Postclásico Tardío (Fase Tokoy III 1300-1450 DC; Figura 3a y 3b). El Formativo Medio, Tardío y el Postclásico han sido definidos únicamente a partir de la cerámica y en el último caso, por ciertos niveles de reocupación de estructuras más tempranas, los cuales inducen a hipotetizar que el asentamiento estaba prácticamente deshabitado durante este periodo.

FORMATIVO MEDIO Y TARDÍO

(COMPLEJO SIHIL 500-300 AC / COMPLEJO BUT 300 AC-300 DC)

La información sobre esta fase proviene fundamentalmente de los restos cerámicos. No se ha podido establecer la asociación con ningún tipo de arquitectura, salvo algunos testimonios de actuaciones de nivelación de las plataformas sobre las que se irán disponiendo distintas estructuras a lo largo de la historia del sitio.

Por su posición, parece que la actividad del centro ceremonial se localiza en la Plaza Noroeste del Grupo Dzib, la Norte del May y la Noroeste del Ah Canul.

En general, en los dos periodos hay un predominio de las cerámicas monocromas rojas cerosas al tacto (Grupos Juventud y Sierra), escaseando las cerámicas de engobe negro (Grupo Chunhinta y Polvero) y crema (Grupos Pital y Flor). Las formas representadas son platos (cajetes) con paredes y bordes evertidos al exterior y base plana.

Figura 3a Los Complejos Cerámicos de Oxkintok: Sihil, But, Ichpa, Oxkintok Regional y Noheb

Figura 3b Los Complejos Cerámicos de Oxkintok: Ukmul I-II y Tokoy I-II-III

CLÁSICO TEMPRANO (COMPLEJO ICHPA 300-550 DC)

En este periodo se da una correlación clara entre la epigrafía, iconografía, arquitectura y cerámica, que permite suponer una etapa de desarrollo y expansión política, económica y social del sitio.

La arquitectura se manifiesta en estructuras abovedadas y pequeñas plataformas habitacionales construidas según el estilo denominado Oxkintok Temprano. Las edificaciones se realizan en torno a un eje norte-sur, junto al que se disponen, además de las estructuras ya mencionadas otras no excavadas, como la 1B1 y 1B2 del Grupo Donato Dzul o la 3B5 del Grupo Xan Pol (Pollock 1980).

En cuanto a la epigrafía e iconografía, se desarrolla una importante actividad escrituraria, sobre todo en dinteles, que contrasta con la parquedad de diseños iconográficos.

Los estudios epigráficos realizados por García Campillo y Lacadena (1989) y García Campillo (1991) señalan manifestaciones escritas desde los inicios del Clásico Temprano (Ofrenda 4, OB-1699), situándose las inscripciones más importantes a finales del periodo (Miscelánea 18: 485 DC; Dinteles 1 y 2: circa 475-495 DC; Dinteles 11 y 13: 487 DC; Dinteles 14 y 15). Según García Campillo (1991:61-62), las características estilísticas y caligráficas de las inscripciones ponen en relación Oxkintok con los sitios contemporáneos de Petén Central como Uaxactun y Tikal, entre otros, así como Copan y Quirigua.

Estas relaciones se manifiestan también en la cerámica. Los análisis de difracción de rayos X de la pasta (Galván y Galván 1990), así como la aparición de un fragmento del Tipo Urita Gubiado Inciso/V.Urita relacionado con Río Azul, inducen a pensar que efectivamente debió de existir una relación entre el centro de las Tierras Bajas Mayas y Oxkintok, con intercambio de bienes e ideas.

Se manifiesta el desarrollo de una producción de cerámica policroma autóctona (Grupo Timucuy) con rasgos similares al tipo homónimo del centro (Grupo Dos Arroyos). Está decorada con gran variedad de diseños geométricos en rojo y negro sobre fondo naranja. Las formas características son las fuentes (cajetes) con pestaña basal y base anular, de paredes rectas divergentes y bordes redondeadas, rectas o con bisel al interior.

Durante esta fase los engobes rojos típicos del Formativo desaparecen dando paso a un predominio de los engobes naranja (Grupo Águila) y ante (Grupo Maxcanu). Continúan las ollas de grandes dimensiones sin engobe, lisas o decoradas con estrías manifestándose, en general, una gran diversificación formal y un aumento de la producción que constituye un indicador de una población mayor con una organización social y una actividad económica más compleja.

Esta población cerámica se localiza en las Estructuras DZ 7, DZ 10 y DZ 12 del Grupo Dzib, además de en las ya mencionadas en párrafos anteriores de este epígrafe.

CLÁSICO MEDIO (COMPLEJO OXKINTOK REGIONAL 550-650 DC)

Durante el Clásico Medio aumenta la actividad arquitectónica desapareciendo completamente la actividad epigráfica monumental (hiatus en estelas y dinteles). Al mismo tiempo la cerámica sufre una transformación técnica que marcará la pauta de los periodos siguientes.

En lo referente a la actividad constructiva es conveniente señalar numerosas transformaciones que se pueden sintetizar como sigue:

1.        Desarrollo de un nuevo estilo arquitectónico: el Proto Puuc A.

2.        Remodelación y desmantelamiento parcial de estructuras anteriores.

3.        Construcción de basamentos piramidales, aprovechando estructuras precedentes localizadas en los centros geométricos de los grupos.

4.        Nuevas técnicas constructivas: bóvedas que amplían la luz de los cuartos y muros forrados con doble hoja de sillares cuya talla se vuelve más regular, disminuyendo de tamaño.

5.        Decoración exterior en estuco con motivos geométricos sencillos como molduras finales.

6.        Composición de talud-tablero en las fachadas de los basamentos.

7.        Reorganización espacial de estructuras y plazas.

Si además de los cambios en la arquitectura tenemos en cuenta la aparente interrupción de la actividad caligráfica con la reutilización de dinteles jeroglíficos del periodo anterior (Dinteles 11 y 13) provenientes de estructuras que debieron ser parcialmente desmanteladas, parece claro que el conjunto de rasgos apuntan a un cambio socio-ideológico importante.

Este cambio se manifiesta también en la cerámica. Técnicamente se introducen transformaciones en la manufactura (pastas más duras, mejor adherencia del engobe y mayor estandarización formal). Continúan y predominan los engobes monocromos naranja, que adquiere un tono más intenso (Grupo Hunabchen) y ante (Grupo Maxcanu). La policromía prácticamente desaparece aumentando la decoración incisa y aplicada.

Surgen unos grupos de cerámicas “de élite” en las que aparecen características foráneas al igual que ocurre en otras zonas del área Maya. El llamado “estilo teotihuacano” se caracteriza por el aumento de los cilindros trípodes y cuencos (cajetes) con patas losas (soportes rectangulares) caladas y aplicaciones de caritas y granos de café (Schmidt y Varela 1989; Varela 1990).

CLÁSICO TARDÍO (COMPLEJOS NOHEB [630-710] Y UKMUL I [710-830 DC])

Durante este periodo, la expansión y desarrollo de Oxkintok continúa. En una primera fase (Noheb 630-710 DC) se desarrolla el estilo arquitectónico Proto-Puuc B. Las evidencias de dicho estilo son en el Grupo May: MA-2, MA3, MA-11, MA-12, MA-13, MA-15, remodelándose la Estructura MA-1 y construyéndose la Plaza Noroeste. En el Grupo Ah Canul se construye la Estructura CA-6 y se remodelan la CA-3 y la pirámide CA-4 y en el Dzib se levantan el DZ-4 y DZ-5 (García Barrios 1990).

Esta actividad constructiva es paralela al desarrollo de la iconografía en estuco en las fachadas de los edificios aunque no sucede lo mismo con la labra de la piedra. De Pablo (1990:140) incluye solamente como escultura de este periodo la miscelánea 48, una representación del Kinich Ahau que apareció entre los escombros de la Estructura CA-5.

La actividad escrituraria es inexistente hasta finales del periodo momento en el que se construye el juego de pelota y su anillo (entre el 9.14.2.0.2 y el 9.14.2.17.2: Noviembre del año 713/ Octubre del año 714) (Lacadena 1992:182).

La cerámica característica de este periodo es la denominada por nosotros “pre-pizarra” (Varela 1991), caracterizada por soportes pequeños cónicos y sólidos y un acabado de superficie brillante con reflejos iridiscentes. El color del engobe es poco uniforme (entre el ante claro y el gris verdoso) con numerosas manchas de cocción rojas y negras.

La variabilidad que presenta esta cerámica nos podría situar en una etapa de transición y experimentación técnica que culminará en la estandarización y la simplificación formal de la cerámica Pizarra.

Por un lado se dan una serie de grupos monocromos (ante, naranja, marrón y negro), cuyos precedentes se hallan en el Clásico Temprano y Medio y que van a desaparecer por completo en las fases posteriores.

Por otro lado, sólo tres Grupos Pre Pizarra Sat, Sabero Pre Pizarra Delgada y Casassus Rojo Brillante pervivirán transformándose respectivamente en el Muna Pizarra, Ticul Pizarra Delgada y Teabo Rojo.

El proceso seguido por estos grupos, evidencia una evolución en la técnica de manufactura que culmina en la fabricación de una de las cerámicas de más alta calidad y resistencia producidas por la cultura Maya: la cerámica Pizarra.

Durante la fase siguiente (Ukmul I, 710-830 DC), mientras en la arquitectura se desarrolla el estilo Puuc Temprano y Clásico, prolifera la actividad escrituraria relacionada estilísticamente con el sur de las Tierras Bajas (Palenque y cuenca del río Usumacinta; García Campillo 1991:65-66).

Los estudios sobre iconografía (De Pablo 1990, 1991) nos permiten detectar una actividad paralela en los talleres escultóricos. Así, según la autora mencionada, corresponden a este periodo las Estelas 14 y 24 y las Misceláneas 6, 30 y 41 (De Pablo 1990:151).

En la cerámica el proceso de experimentación parece haber finalizado evidenciándose una producción de alta calidad técnica. Los grupos cerámicos Muna Pizarra y Ticul Pizarra Delgada manifiestan no sólo una mayor dureza y resistencia en la pasta y una gran adherencia y uniformidad en el engobe, sino también una alta estandarización formal.

Los 12 grupos cerámicos existentes durante el Complejo Noheb (630-710 DC) se reducen a 5, disminuyendo asimismo la variabilidad formal y decorativa.

Cuantitativamente, el aumento de la producción es notable. Todo ello nos puede sugerir la existencia de unos mecanismos socio-económicos de control fuertes y centralizados en la zona norte de Yucatán, lo suficientemente importantes como para imponer modas y técnicas de producción generalizadas en los distintos talleres antes existentes.

CLÁSICO TERMINAL (COMPLEJO UKMUL II 830-1000 DC)

Durante este periodo, en arquitectura se desarrolla el estilo Puuc Clásico continuando la actividad constructiva en todos los grupos. En el May se construye la Plaza Sureste, con las Estructuras MA-6, MA-8, MA-9, MA-11 y MA-14 y la plataforma MA-8 cerrando la Plaza Sur, además de las unidades habitacionales adosadas a MA-6 (Fernández 1992b:422).

En el Grupo Ah Canul se amplía la Estructura CA-7 con el adosamiento de una crujía en la cara oeste con columnas antropomorfas y decoración de mosaico (Vidal 1990).

En el Dzib se construye el edificio DZ-10 con decoración de mascarones y se remodelan las estructuras preexistentes (DZ-8 y juego de pelota; Rivera et al 1992; García Barrios 1992).

Sin embargo, en términos evolutivos, la continuidad de la arquitectura no se manifiesta en la epigrafía y la iconografía. Según García Campillo (1991:70-71), a partir del año 849 DC “se implanta en la ciudad un nuevo estilo artístico y caligráfico, plasmado en la dedicación y erección de al menos trece estelas, que se reparten por los grupos centrales de la ciudad – Ah Canul, Dzib y May -, así como en el Grupo Millet y que cubren probablemente toda la segunda mitad del siglo IX y primeras décadas del siglo X…. La caligrafía se hace más desmañada y los glifos resultan con frecuencia difíciles de interpretar.”

En iconografía, se abandonó el estilo clásico produciéndose una nueva moda que combina rasgos foráneos y regionales (De Pablo 1991:90):

“En las estelas se sustituyó la representación de una única figura por el esculpido de varias escenas en diferentes paneles, separados generalmente por bandas glíficas. Pierden importancia los individuos en si mismos, lo que interesa son sus acciones. Todo el borde de la estela se rodea con un motivo en forma de cuerda que va a utilizarse repetidamente en distintas manifestaciones artísticas de las ciudades Puuc.

La temática es variada: escenas palaciegas como aparecen en la Estela 3 (ca. 849 DC), representaciones de guerreros como el que observamos en uno de los paneles de la Estela 21 (ca. 859 DC), junto con otras en las que los individuos adoptan inusuales y forzadas poses, destacando entre estas últimas la que adopta uno de los individuos de la Estela 9 (ca. 859 DC).”

En cuanto a la manufactura cerámica, se continúa la tradición del periodo anterior pero se incorporan, en la decoración de algunos tipos, los nuevos rasgos iconográficos (Columnas 2 y 5 de Oxkintok y la Miscelánea 5; De Pablo 1992:175). Estos aparecen representados en los soportes de los platos (cajetes) trípodes de los tipos Yaxnic Modelado/V.Yaxnic y Nohcacab Compuesto/V.Nohcacab del Grupo Muna.

La representación de guerreros y de escenas bélicas se muestra en el tipo Sahcaba Modelado/V.Sahcaba del Grupo Teabo y en el tipo Pabellón Modelado/V.Pabellón del Grupo Altar.

Aunque todavía está por determinar cómo se introdujeron estos nuevos rasgos iconográficos, por su presencia y el énfasis bélico que los caracteriza, unidos al breve paréntesis escriturario que inicia este complejo (entre el 820-849 DC), podemos decir que se ha producido un cambio en la dirección política de la ciudad que es el que determina el nuevo orden y lo sanciona con la erección de múltiples estelas. En el transcurso de este periodo, probablemente se produjo la rotura intencional y el ocultamiento del anillo del juego de pelota.

POSTCLÁSICO (COMPLEJOS TOKOY I, II Y III 1000-1450 DC)

En este periodo, tanto epigráfica como arquitectónicamente, desaparecen las evidencias de actividad humana, aunque durante el Complejo Tokoy I (1000-1250 DC) se alteran algunas estructuras anteriores tapándolas e inutilizándolas.

El grupo que mejor refleja este fenómeno es el Dzib en donde tras algunas remodelaciones, el adosamiento de un adoratorio y la ampliación de la plataforma por la parte Sur de la Estructura DZ-15, se cubre todo ello con un relleno de piedra seca que alcanza a las Estructuras DZ-8 y DZ-10 (juego de pelota).

En cuanto a los restos cerámicos se refiere, estos manifiestan con su presencia el desarrollo de actividades de tipo ceremonial o religioso.

Aunque en la primera parte de este periodo (Tokoy I, 1000-1250, los tipos cerámicos aún mantienen cierta calidad técnica, como puede observarse en el Grupo Pizarra Dzitas, el deterioro en cuanto a la dureza y consistencia de la pasta y el tratamiento de superficie es manifiesto en los dos complejos posteriores (Tokoy II y III). De estos periodos sólo se hallaron platos (cajetes) del Grupo Mama e incensarios y alguna olla de los Grupos Navula sin engobe y Panaba sin engobe.

Probablemente fueron ofrendas esporádicas ya que aparecen siempre en superficie, entre el derrumbe de las fachadas y cuartos de los edificios, fundamentalmente en el Grupo Ah Canul (Estructuras CA-4, CA-5 y especialmente CA-6), aunque en el Grupo May también se documentaron en el templo que corona la Estructura MA-1 y en el chultun de la Plaza Sureste.

ANÁLISIS CUANTITATIVO

La cuantificación de un conjunto de materiales no es más que la descripción numérica de las variables seleccionadas. Este carácter numérico permite la objetivación de la información y la comparación de muestras siempre y cuando estas compartan criterios de clasificación. Estos pueden ser muy diversos y atender desde aspectos genéricos dicotómicos hasta conjuntos de variables jerarquizadas o independientes. Este es el caso del sistema Tipo-Variedad, ya que cumple el requisito de clasificación excluyente.

Los valores absolutos obtenidos para Oxkintok mediante este sistema fueron transformados en valores relativos o porcentajes para evitar el sesgo debido al distinto tamaño de las muestras y superficies excavadas. Estos datos fueron tabulados y posteriormente representados gráficamente.

DISTRIBUCIÓN GENERAL DE LOS COMPLEJOS CERÁMICOS DE OXKINTOK

En esta tabla (Figura 4a) los porcentajes se establecen para cada fase en relación a la frecuencia total del sitio. La representación gráfica revela el predominio de las cerámicas pertenecientes al Clásico Tardío y Terminal (Complejos Ukmul I y II). El peso específico del Formativo Medio y Tardío (Complejos Sihil y But es muy pequeño (O.42% y 0.50% respectivamente), aumentando notablemente los restos cerámicos durante el Clásico Temprano (Complejo Ichpa). La inflexión que se observa durante el Clásico Medio (550-630 DC) es debida a diferencias en el muestreo, ya que la estructura piramidal CA 4 del Grupo Ah Canul perteneciente a este periodo no pudo excavarse en su totalidad por lo que los materiales extraídos de este grupo en la fase Oxkintok Regional son muy escasos. En apoyo de esta hipótesis está el hecho de que de las once tumbas halladas en Oxkintok, casi el 50% (5 tumbas) corresponden a este periodo resultando además, las más ricas en cuanto a ajuar funerario y elaboración de la tumba se refiere.

El inicio del Clásico Tardío (Complejo Noheb) representa un aumento importante de la actividad humana en Oxkintok, los hallazgos cerámicos se triplicaron (24%) alcanzándose el máximo momento de desarrollo durante los Complejos Ukmul I del Clásico Tardío y Ukmul II del Clásico Terminal.

Los porcentajes de cerámica del Postclásico (Complejos Tokoy I, II y III) indican, con su brusca caída, el abandono del sitio.

DISTRIBUCIÓN GENERAL DE COMPLEJOS CERÁMICOS POR GRUPOS ARQUITECTÓNICOS

Este tipo de análisis permite observar el comportamiento espacial de los complejos cerámicos.

Si se comparan las secuencias cerámicas entre los Grupos May, Ah Canul y el Satunsat (Figuras 4b, 4c, 4d) puede observarse que la presencia del Formativo y sobre todo del Clásico Temprano corresponde abrumadoramente al Grupo May (19.22% frente a 1.67% del Satunsat y 1.57% del Grupo Ah Canul). Esta diferencia es aún mayor durante el Clásico Medio (11,33 en el Grupo May frente a 0.60% en el Satunsat y 0.32% en el Grupo Ah Canul).

La actividad durante el Clásico Tardío parece centrarse en el Satunsat con un 64.13% de cerámicas frente al 16.76% del Grupo May y 7.39% del Ah Canul. Los porcentajes relativos al Clásico Final y Terminal reflejan el protagonismo del Grupo Ah Canul con un 89.57%, mientras que en el Satunsat la frecuencia de tiestos disminuye fuertemente coincidiendo con la clausura de los dos pisos inferiores de la estructura y la reorientación de su fachada, que pasa del oeste al este. Durante el Postclásico, destaca claramente la ausencia de los complejos Tokoy II y III en el Satunsat.

DISTRIBUCIÓN DE GRUPOS CERÁMICOS POR GRUPOS ARQUITECTÓNICOS

Las pautas de comportamiento analizadas a nivel de grupo cerámico confirman y precisan las diferencias halladas en la repartición de los complejos. Para que este estudio fuera estadísticamente significativo se seleccionaron para cada complejo los grupos porcentualmente mayoritarios en los cuatro periodos mejor representados: Clásico Temprano (Complejo Ichpa; Figura 5a), Medio (Complejo Oxkintok Regional; Figura 5b), Tardío (Noheb; Figura 5c) y Final (Ukmul I y II; Figura 5d).

Para el Complejo Ichpa los grupos cerámicos mayoritarios para todo el yacimiento son el Águila, Maxcanu y Timucuy. Sin embargo este orden no se mantiene para cada uno de los grupos arquitectónicos siendo inversa en el May en relación con el Ah Canul y el Satunsat, donde el grupo Maxcanu es mayoritario. El porcentaje general viene condicionado porque la gran mayoría de la cerámica proviene del Grupo May.

En el caso del Satunsat, tratándose de una estructura de tipo ceremonial, destaca la escasa representación del grupo policromo Timucuy y la presencia masiva del monócromo Maxcanu frente al Grupo May en el que la mayoría de los tiestos polícromos se hallaron en el relleno de la ampliación de la plataforma de la cara sur del Grupo (MA-PB2).

Figura 4 Complejos Cerámicos en los distintos grupos arquitectónicos

        Durante el Clásico Medio (Complejo Oxkintok Regional) los tres conjuntos tienden a uniformizarse a pesar de las diferencias en las muestras obtenidas (55 fragmentos para el Satunsat, 56 para el Ah Canul y 1776 para el May). En este caso destaca la escasez del grupo sin engobe Oxil en el Ah Canul.

El inicio del Clásico Tardío (Complejo Noheb) vuelve a mostrar diferencias en la distribución espacial de los grupos cerámicos. El Hunabchen mantiene porcentajes similares al complejo anterior en el Grupo May mientras que desciende en un 50% en el Ah Canul y Satunsat y, sin embargo, la presencia del nuevo grupo mayoritario Sat Pre-Pizarra, es mucho mayor en el Satunsat y Ah Canul que en el May.

En el Clásico Tardío y Terminal (Complejos Ukmul I y II), la distribución espacial tiende a uniformizarse otra vez. El grupo Muna aparece representado con porcentajes similares en las tres unidades arquitectónicas, al igual que los grupos Teabo y Ticul, aunque la proporción de ambos es casi inversamente proporcional entre el Satunsat y el May.

De lo expuesto en este análisis puede observarse que las diferencias espaciales referidas a nivel de complejo vuelven a confirmarse a nivel de grupo cerámico y que estas no eran en absoluto perceptibles en la gráfica general (Figura 4a). El enfoque global que suele darse al estudio de la cerámica Maya condiciona y pierde los matices de variabilidad espacial que pueden ayudar a interpretar, entre otras, las diferencias sociales dentro de una comunidad. Pensamos que las disparidades aquí representadas son susceptibles de diversas interpretaciones pero, en todo caso, son la posibilidad de lograr un contraste y un apoyo arqueológico a los objetivos del Proyecto Oxkintok (Varela y Montero 1992).

Figura 5 Grupos Cerámicos en los distintos grupos arquitectónicos

DISTRIBUCIÓN DE FORMAS POR COMPLEJOS

Uno de los aspectos menos desarrollados en el estudio de la cerámica es el análisis formal. En general, las monografías hasta ahora publicadas no presentan una cuantificación de formas ni un control espacial de las mismas. En este caso sólo se presenta la distribución de formas por complejos, pero el análisis dentro de cada grupo y tipo cerámico y el control espacial de su distribución son los únicos que pueden darnos la posible funcionalidad de los edificios e indicaciones de las distintas actividades que pudieron llevarse acabo dentro de las mismas.

Como ejemplo se muestra un estudio genérico a partir de toda la cerámica clasificada con este criterio, perteneciente a los cuatro complejos mejor caracterizados en Oxkintok: Complejo Ichpa (I), Oxkintok Regional (OR), Noheb (N) y Ukmul (U).

Si se observa la figura 6a, esta revela la presencia mayoritaria de cazuelas y cajetes frente a los platos y cuencos. Asimismo se puede observar el diferente peso específico de las formas mencionadas a través del tiempo. La representación gráfica revela un cambio de formas mayor entre la fase U y N y el OR, que entre ésta y la fase precedente. Por un lado en las fases I y OR, predominan el cuenco (cajete), con un porcentaje próximo al 20% de cazuelas y muy bajo de platos; en las fases N y U, el cuenco (cajete) deja de ser la forma mayoritaria y crecen notablemente los platos y las cazuelas. Los tecomates y cilindros se dan en la fases I y OR, estando ausentes en la N y U, mientras que las tinajas se distribuyen a la inversa. Los vasos parecen ser exclusivos de la fase Ukmul.

Estas diferencias funcionales a nivel general pueden ser analizadas en detalle por estructura, lo que posibilita la caracterización de los conjuntos formales asociados a las mismas y generan los elementos de contraste para las distintas hipótesis de tipo económico, social, etc.

APRECIACIONES GENERALES

De la breve semblanza expuesta se pueden extraer una serie de valoraciones tanto desde el punto de vista metodológico como cronológico.

Respecto a la metodología destacamos la necesidad de superar el nivel puramente descriptivo en el análisis de los restos cerámicos. La ausencia de tratamiento estadístico de los datos cuantificados significa la falta de análisis de la información y del estudio interpretativo.

El esfuerzo realizado para el establecimiento de las secuencias diacrónicas parece obstaculizar el análisis espacial intrasitio de la distribución de los restos cerámicos. Como hemos mostrado a lo largo de esta comunicación existen diferencias en el reparto de la cerámica en una fase dada. Estas pueden expresar tanto una funcionalidad distinta como una organización social concreta.

La interpretación dependerá de la conexión de los datos cerámicos con los otros rasgos analizados del registro arqueológico y de la jerarquización consecuente de los mismos en función de la hipótesis de trabajo que se maneje. En el caso de Oxkintok, la variación se está interpretando en términos socio-políticos que aún están en proceso de elaboración.

Respecto a la cronología queremos destacar que hasta el momento la secuencia cerámica de Oxkintok es una de las más largas y completas halladas en la región Puuc, aportando información sobre periodos poco conocidos en esta área como el Clásico Temprano y Medio y los inicios del Clásico Tardío. Esperamos con la próxima finalización de su estudio contribuir a una mejor caracterización de los grupos Mayas que habitaron esta área.

Figura 6 Formas por Complejos Cerámicos

REFERENCIAS

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