Asociación Tikal

12 Un incensario estilo Teotihuacano de Escuintla – Sonia Medrano – Simposio 7, Año 1992

Descargar este artículo en formato PDF

Medrano, Sonia

1994        Un incensario estilo Teotihuacano de Escuintla. En VII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1993 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.107-117. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

12

UN INCENSARIO ESTILO TEOTIHUACANO DE ESCUINTLA

Sonia Medrano

La presencia teotihuacana en la Costa Sur de Guatemala ha sido conocida y descrita en base a la gran cantidad de objetos saqueados del área de Tiquisate que tienen iconografía y estilo teotihuacano. Unicamente en Escuintla, en el sitio Río Seco, había sido excavado por E.M. Shook un incensario de estilo teotihuacano. En enero de 1992, dentro del Proyecto Arqueológico Costa Sur, bajo la dirección del Dr. Frederick J. Bove se realizaron reconocimientos y excavaciones en la región del sitio Montana, localizado al sureste de La Gomera. El proyecto se proponía conocer las características del asentamiento doméstico y la secuencia de ocupación en las áreas que conforman esta región que fue densamente ocupada.

El área de Los Chatos, actualmente un parcelamiento agrario, se encuentra en la periferia sur del área central de Montana. Su principal rasgo arquitectónico es una inmensa plataforma unida a la plataforma sobre la cual se levanta la pirámide central de Montana por un área elevada que pareciera ser una calzada. Alrededor de la plataforma de Los Chatos se observan montículos bajos que han sido objeto de saqueo desde hace más de diez años. En base al material en la superficie y a un pozo de prueba realizado en 1982 dentro de un programa de reconocimiento regional, se sabía que había depósitos de basura doméstica muy densos. En 1992 se localizó un montículo que mostraba una parte intacta por lo que se decidió excavar al centro y en la base de este montículo. Las excavaciones fueron realizadas por Tomás Barrientos, Karla Cardona y Enrique Urízar.

LAS EXCAVACIONES

La operación ubicada en el centro era una unidad de 2 x 2 m que luego fue extendida hasta llegar a tener 10 m². En ella se localizó el incensario estilo teotihuacano. En la base se excavó una operación de 2 x 2 m, en ambas operaciones se llegó hasta el nivel estéril.

En la operación central se localizó el Piso 1 a una profundidad entre 50 y 53 cm de profundidad (Figuras 1 y 2). Se encontraba muy fragmentado y tenía partes quemadas y terrones de talpetate. La cerámica relacionada con este piso pertenece al Clásico Medio (Firpo, Recuerdo, cántaros baño blanco, Tiquisate, Perdido, Chipilapa, Nahualate; se dan los nombres de los tipos pero actualmente se está llevando a cabo el análisis y clasificación cerámica por lo que aún no se tienen descripciones formales). Alrededor de 80 cm de profundidad se localizó el Piso 2 que también estaba fragmentado pero con partes en buen estado. Bajo el nivel del Piso 1 y cortando el Piso 2 se depositó el incensario, alrededor del incensario se encontraron partes quemadas que probablemente se deban a rituales realizados durante el proceso de enterramiento del mismo.

El incensario fue colocado entero y completo, es interesante destacar que la base del mismo fue colocada intencionalmente al revés, lo que podría relacionarse con la idea de que ya no se usaría más, o sea que su vida útil terminaba. Este detalle fue descubierto en el laboratorio de restauración cuando el Lic. Sergio Rodas estaba haciendo los dibujos y pudo comprobar que si se colocaba la base según lo indicaban las fotografías tomadas en el campo la tapadera quedaba insegura mientras que del otro lado tenía hasta una depresión para que encajara. Además, la parte cóncava y quemada, donde se colocaba el incienso, quedaba así en la posición correcta (Figura 3). Al limpiar el interior de la base en el laboratorio de campo se encontraron cuatro lentejuelas de piedra. Dos son de color gris y dos verdes. Es probable que este detalle se relacione con la idea de dar por muerto al incensario y al igual que a los entierros humanos se le coloque en la boca cuentas de piedras finas como parte del ritual y parafernalia mortuoria.

Figura 1 Perfil de la Operación 490701-13/13A, Los Chatos

Figura 2 Planta del Piso 1, Operación 490701-13/13A

        Casi directamente bajo el incensario se localizó el Piso 3 en muy buen estado de conservación y cubriendo casi toda el área excavada. El material cerámico bajo este piso pertenece al Formativo Terminal, aunque se encontró un área con material intrusivo más tardío. Los Pisos 4 y 5 eran de barro compactado muy bien alisado con restos de pintura roja y áreas pintadas de rojo (Figuras 4 y 5). En ambos se localizaron líneas de postes lo que indica que durante este momento el área tenía construcciones perecederas. Se tomaron muestras para fechamiento por medio de arqueomagnetismo de estos dos pisos y ambos dieron las mismas fechas. Lastimosamente, por contar con pocas muestras arqueomagnéticas, las fechas pueden colocarse en dos momentos: 250 DC o 550 DC. En base al material cerámico, que sin lugar a dudas pertenece al Formativo Terminal, hemos decidido tomar la fecha de 250 DC como la correcta.

La excavación se continuó hasta llegar a estéril y en el transcurso se localizaron seis pisos más que se fechan durante el Formativo Terminal y Formativo Tardío. Al llegar al nivel freático, a una profundidad de 4.06 m se localizó un entierro múltiple que se fechó para el Formativo Tardío.

Figura 3 Dibujo del proceso de excavación del incensario y planta del piso 2 de la

Operación 490701-13/13A

        La operación realizada en la base del montículo mostró una secuencia de deposición un poco diferente que en el centro (Figura 6). En los primeros 93 cm se localizó cerámica relacionada al Clásico Medio (Diamantes, Firpo, Perdido, Nahualate, Tarros, Tiquisate, Corteza, Achiguate), abajo se encontró una secuencia de seis pisos hasta encontrar a 2.45 m de profundidad el suelo estéril. Se realizaron fechamientos de arqueomagnetismo, Carbono 14 y obsidiana en los diferentes niveles y se obtuvieron las siguientes fechas: el piso 2 (1.23 m) fechado por arqueomagnetismo dio dos posibles fechas, 275 DC o 525/550 DC; el Piso 3 fechado por C-14 dio una fecha no corregida de 210 ± 60 DC; el Piso 4 tiene dos fechamientos, uno con hidratación de obsidiana que se sitúa en 350 DC y uno de C-14 que se sitúa en 200 ± 60 DC y por último el Piso 5 fue fechado por medio de arqueomagnetismo obteniéndose dos posibilidades 250/275 DC o 550 DC.

Si tomamos las fechas más tempranas de arqueomagnetismo, todas se sitúan dentro de un rango de 210 años, o sea entre el 140 DC y 350 DC. El material cerámico recuperado en los niveles entre los pisos mencionados contiene tipos identificados para el Clásico Temprano mezclado con material del Formativo Terminal, lo que concuerda con los fechamientos absolutos.

Al comparar los fechamientos y el material cerámico entre las dos operaciones, se ha interpretado que el montículo tuvo una ocupación en la parte central durante el Formativo Terminal con construcciones muy claras que pudieron haber sido viviendas. Luego hay una ocupación durante el Clásico Temprano que aumentó en altura el montículo y que usó el lado al oeste como un área de actividad doméstica y de depósito. Al final del Clásico Temprano, alrededor de 350 DC hubo una nueva modificación del montículo, construyendo el último piso y eventualmente, durante este momento fue enterrado el incensario.

Figura 4 Planta del Piso 4 de la operación 490701-13/13A

DESCRIPCIÓN DEL INCENSARIO

El incensario consta de dos partes: la base y la tapadera (Figura 7). La base tiene forma de reloj de arena. La orilla del borde y la base es engrosado formando un remate en forma de anillo, a ambos lados tiene dos círculos y una pestaña vertical, al centro tiene un símbolo en forma de talud-tablero con cuatro puntos infijos; según Langley (1986) estos puntos pueden representar numerales. La vasija tiene un color café rojizo con un baño blanco, el acabado de la superficie es cepillado con huellas horizontales, parecido al del Grupo Cerámico Nahualate.

La tapadera está formada por una vasija cóncava con el borde engrosado cuadrado. Al centro tiene la chimenea cilíndrica de la cual salen dos grandes pestañas que sirven de respaldo a la figura central, bajo las pestañas laterales se encuentran las dos asas cuadradas laterales.

La figura central tiene una máscara humana, pintada en rojo con un banda amarilla horizontal sobre la nariz y los pómulos y baja formando una grada para continuar hacia las orejas, tiene una nariguera amarilla en forma de talud tablero, ojos con incrustaciones de mica, dos pares de orejeras, un collar formado por cuatro hilos de cuentas con restos de pintura blanca, rematado por una banda de triángulos rojos y blancos. El pelo es liso de color amarillo con fleco sobre la frente, es largo y suelto a ambos lados de la máscara.

Los brazos se extienden hacia el frente y las manos abiertas muestran las palmas, de ambas salen placas que contienen diferentes símbolos, rematadas en la orilla por una banda ondulada (Figura 8). En medio de éstas y al centro del incensario se encuentra un símbolo, ojo de reptil, enmarcado por un círculo de aros y plumas.

La parte superior es el tocado y está compuesto por bandas horizontales rojas y amarillas. La franja central tiene una bolsa que lleva un nudo y varios puntos, a cada lado tiene la efigie de mariposa según Von Winning (1987) o lechuza (Langley 1986) para terminar con plumas. En la franja superior y directamente sobre las efigies animales, se encuentra un símbolo de ángulo y trapecio (Langley 1986) rematado por un penacho de plumas. Colgando a ambos lados de la cara se encuentran unos penachos rojos y amarillos.

La iconografía y el estilo del incensario es sin duda teotihuacano, aunque la distribución de los adornos varía de los del centro de México, ya que allá la figura central se encuentra enmarcada dentro de un cuadro formado por diferentes adornos.

Figura 5 Planta del Piso 5 de la operación 490701-13/13A

Figura 6 Perfil de la operación 490701-17

        Según Berlo (1980), el personaje está ataviado con elementos del complejo marcial mariposa, siendo ellos la nariguera, los ojos de mica y las figuras en el tocado. Incluso aunque las figuras zoomorfas fueran lechuzas, esto no alteraría el significado bélico de los símbolos, ya que en otros sitios fuera de Teotihuacan se ha identificado a la lechuza está relacionada con atlatls, como en el marcador del Grupo 6C-XVI de Tikal. Pero hablando objetivamente, la actitud del personaje no pareciera en ningún momento relacionada con la actividad marcial, ya que no lleva armas o escudos; aunque es probable que la simbología fuera tan obvia que no necesitara más representaciones. Por la posición de las manos, pareciera que el personaje está ofreciendo “dádivas”. Los símbolos contenidos dentro de ellas son identificados como narigueras, flores, vástagos, conchas, puntos, cruces y tréboles que podría representar un copo de algodón, caracol o corazón (Langley 1986).

Figura 7 Incensario de Los Chatos

Figura 8 Símbolos contenidos en los paneles que caen de las manos del personaje del incensario

        En los murales de Teotihuacan se encuentran gran cantidad de representaciones de manos con paneles saliendo de ellas (Tetitla -Tlalocs de Jade-, Techinantitla y Zacuala). Pasztory (1993) los identifica como representaciones de una diosa. Los paneles se han interpretado como líquidos que contienen ofrendas o libaciones, oraciones de ofrenda, mensajes divinatorios o peticiones (Langley 1986:134). En el incensario de Los Chatos se puede pensar que los símbolos dentro de los paneles representan lo que los teotihuacanos ofrecen a la población local o si pensamos en el uso del incienso como un medio de comunicación con otra dimensión, entonces se puede interpretar que los paneles contienen las peticiones de los mortales que están enviando sus mensajes a los dioses. Pero sin aceptar alguna de las dos interpretaciones, se puede afirmar que los símbolos por seguro identifican elementos importantes para los intereses de los teotihuacanos en la Costa Sur de Guatemala y éstos están relacionados con la agricultura y el ritual.

COMPARACIONES CON OTROS INCENSARIOS DE LA COSTA SUR

En base a los incensarios de Escuintla ilustrados por Berlo (1980) se puede encontrar una distinción entre los provenientes de Tiquisate y los de Río Seco y Los Chatos. Los elementos y adornos relacionados con los incensarios de Tiquisate representan muy claramente elementos marciales como lanzas, puntas de proyectil y emblemas. Otra diferencia es que tienen manos pero no se pueden ver los brazos. Uno de los fragmentos de adornos ilustrados provenientes de Río Seco es un panel idéntico al del incensario de Los Chatos, lo que podría significar que las diferentes regiones de Escuintla enfatizaban diferente iconografía según los intereses que mantenían con los teotihuacanos o sus representantes.

ESPECULACIONES SOBRE LA PRESENCIA TEOTIHUACANA EN EL ÁREA CENTRAL DE ESCUINTLA

Desde que se realizaron las investigaciones en la región de Balberta, 15 km al norte de Montana, se identificó que el sitio fue ocupado durante el Clásico Temprano, ente el 200 y 350 DC y luego fue abandonado. La única evidencia relacionada con el centro de México y por ende con Teotihuacan era una gran cantidad de navajas de obsidiana verde proveniente del Cerro de las Navajas, Pachuca, Hidalgo y una vasija cilíndrica con soportes tabulares y una banda de granos de café en la base (Medrano 1988; Bove et al 1993). Esta evidencia mostraba que Balberta de alguna forma tenía contacto y comunicación con el centro de México, pero no se podía definir la razón de ella. Pasztory (1993) ha plateado un modelo ideal sobre la razón del crecimiento de Teotihuacan. Ella propone que antes de 250 DC Teotihuacan fue concebida como una gran ciudad donde se viviría en perfecta armonía con el cosmos y se construiría el lugar que sería un paraíso terrenal. Aceptando este planteamiento, se debe aceptar que Teotihuacan no tendría una política exterior imperialista, sino mas bien sus intereses en el exterior serían de abastecimiento, o sea puramente comerciales. Dentro de este marco se puede interpretar que la evidencia proveniente de Balberta representa este momento, Teotihuacan cambia productos utilitarios, aunque con un valor intrínsico agregado por provenir de aquella gran ciudad, por otros productos necesarios para satisfacer las necesidades de los habitantes de la gran ciudad. O sea que Balberta probablemente intercambió cacao y algodón, productos locales, por obsidiana verde y una que otra vasija especial. Este sería un intercambio comercial que no implica más intereses que la satisfacción de necesidades.

Sin embargo, nuevamente citando a Pasztory, después del 250 DC, Teotihuacan sufre una transformación. Hubo un intento fallido de cambiar la organización igualitaria y paradisíaca de la ciudad, probablemente un militar o gobernante-militar intenta crear un poder central donde su figura destacaría y construye el complejo de la Ciudadela. Al parecer este impulso no cristalizó y no se logró elevar la importancia de la clase gobernante sobre los demás y nuevamente se regresa al modo de vida estandarizado, pero ahora se enfatiza la codificación del estilo de vida y se populariza la construcción de los complejos de apartamentos, se populariza el uso de incensarios-teatro y se enfatiza la igualdad entre los habitantes de la ciudad, probablemente por medio del culto y la religión. En este momento es probable que se haya dado el cambio en cuanto a la presencia teotihuacana en otras partes de Mesoamérica y por ende en Escuintla. Ya no era suficiente sólo obtener los recursos de cada región sino que era necesario hacerles conocer todos los beneficios de sus creencias. Teotihuacan ya no intercambiará únicamente objetos utilitarios y funcionales como obsidiana verde sino que daría a cambio ideología.

Esta ideología no puede ser enseñada en el vacío y es por ello que en Teotihuacan se popularizan las pinturas murales y en Escuintla se hace necesario llevar las prácticas específicas con todo el complejo simbolismo teotihuacano. Al mismo tiempo la presencia teotihuacana se extiende a aspectos cotidianos como serían vasijas con diseños u formas específicas, candeleros e iconografía y simbología específica.

El fechamiento para el incensario de Los Chatos no es preciso, pero sitúa el momento de enterramiento alrededor de 350 DC. Esta fecha vendría a situarse al inicio del Clásico Medio, que valga decir se ha identificado claramente en la región en base a un complejo cerámico local. Los elementos que se pueden relacionar con Teotihuacan son pocos pero sirven para identificar el momento del ingreso de una nueva forma de pensar que al parecer fue poco duradera, aunque sí produjo cambios dentro de los complejos culturales del Clásico Medio.

REFERENCIAS

Berlo, Janet Catherine

1980        Teotihuacan Art Abroad: A Study of Metropolitan Style and Provincial Transformation in Incensario Workshops. Tesis Doctoral, Yale University, New Haven.

Bove, Frederick J., Sonia Medrano, Bárbara Arroyo y Brenda Lou (editores)

1993        El Proyecto Balberta: la transición entre el Formativo Teminal y el Clásico Temprano en la Costa Pacífica de Guatemala. University of Pittsburgh Press y Asociación Tikal, PittsburghGuatemala.

Langley, J.C.

1986        Symbolic Notation of Teotihuacan. En Elements of Writing in a Mesoamerican Culture of the Classic Period. BAR International Series 313. Oxford.

Medrano Busto, Sonia

1988        Arquitectura de Balberta, Escuintla. Tesis de Licenciatura, Area de Arqueología, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos, Guatemala.

Pasztory, Esther

1993        Teotihuacan Unmasked: A View Through Art. En Teotihuacan: Art from the City of the Gods, editado por K. Berrin y E. Pastztory, pp.44-63. Thames and Hudson/The Fine Arts Museum of San Francisco.

Von Winning, H.

1987        La iconografía de Teotihuacan: los dioses y los signos. Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *