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08 Iconografía de un patrón cosmológico en la cerámica policromada de Tierras Bajas – Rolando R. Rubio C. – Simposio 7, Año 1993

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Rubio, Rolando R.

1994        Iconografía de un patrón cosmológico en la cerámica policromada de Tierras Bajas. En VII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1993 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.62-67. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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ICONOGRAFÍA DE UN PATRÓN COSMOLÓGICO

EN LA CERÁMICA POLICROMADA DE TIERRAS BAJAS

Rolando R. Rubio

Los atributos, diseños decorativos, posición de los personajes, actitudes y otros elementos que forman parte de los monumentos, estelas y altares prehispánicos, se encuentran distribuidos dentro de patrones relacionados con la organización espacial propia de la estructura cosmológica utilizada en el sur de Mesoamérica desde el periodo Preclásico Medio (ca. 800 AC) hasta el Postclásico.

Una situación similar se presenta en la distribución de los diferentes edificios y complejos arquitectónicos dentro del espacio urbano, ya que su ubicación no es fortuita, sino que seleccionada con base a un complejo de sofisticados conocimientos relacionados con los puntos cardinales y los puntos de intercardinalidad (noreste, noroeste, suroeste, sureste).

Ante esta situación, era de esperarse la existencia de algún patrón similar en la cerámica, encontrándose afortunadamente la evidencia en un grupo de platos policromados provenientes de las Tierras Bajas Mayas del Sur y que pueden ser fechados dentro del periodo Clásico. Es muy interesante el modelo espacial cosmológico que se da en estos platos, ya que se representa una estructura tridimensional haciendo uso únicamente de dos dimensiones en un plano horizontal.

El modelo cosmológico tridimensional a que nos referimos se desarrolla dentro de un espacio formado por un concepto dual de elementos opuestos-complementarios, como los serían el supramundo e inframundo, niveles que se integran por el paso del sol en forma cíclica, teniendo como referencia la tierra, la cual se considera dentro del plano horizontal el límite superior del inframundo y el límite inferior del supramundo. El movimiento solar cíclico entre estos niveles se desarrolla en un plano vertical y con un patrón circular, relacionándose el punto cardinal del este como el lugar donde el sol pasa del nivel inframundo al nivel supramundo y el punto oeste como el lugar donde el sol pasa del nivel supramundo al nivel inframundo. Por ser un plano vertical con una referencia horizontal representada en la tierra o mundo, el punto perpendicular del sol en el supramundo se conocerá como cenit y el punto perpendicular en el inframundo se llamará nadir. La representación de estos conceptos en un plano horizontal se logra por medio de la asociación e integración del punto cenit con el norte y el punto nadir con el sur, delimitando entonces un diseño de distribución cruciforme (Figura 1a).

Es importante establecer que la función de los puntos de intercardinalidad se relaciona con una definición del plano horizontal, ya que en ellos se presentan atributos asociados a los bacab, o cargadores de la tierra, quienes se asocian con simbología acuática.

Dentro de este concepto cultural, el centro del universo o axis mundi debe ser considerado como un punto muy importante, dado que es allí donde convergen las fuerzas cósmicas y donde las representaciones tienen un alto grado de importancia.

En resumen, existe un grupo de vasijas donde se presenta una distribución cruciforme de los atributos relacionados con el sol en el plano vertical y los bacab en el plano horizontal, constituyéndose en puntos de suma importancia las representaciones en los extremos asociados al este y oeste, por considerarse como los puntos de integración cosmológica de una estructura tridimensional en su representación bidimensional.

Como un plato o cuenco es un bien mueble, la distribución cruciforme de los diseños se realiza como un concepto universal independiente, en forma similar al que se presenta en algunos monumentos, como por ejemplo las estelas E y F de Quirigua, o sea que no necesariamente deberán encontrarse siempre colocados con una direccionalidad específica por tratarse ellos en sí como un universo independiente.

La base para el desarrollo de esta investigación proviene del análisis iconográfico de un grupo de nueve platos policromados de mucha semejanza entre sí. Los platos son de pared divergente, base anular y una pestaña medial, con una posible asociación cronológica al periodo Clásico Temprano. Ocho de los platos tiene como diseño decorativo en el fondo la representación de un agutí, roedor que dentro de la estructura cosmológica prehispánica en el sur de Mesoamérica se relaciona con el inframundo. El plato que complementa al grupo tiene en el fondo un rostro en perfil, de un dios viejo, el cual parece tener un segmento de concha como atributo en el tocado y una representación de lagarto-serpiente en la parte posterior de la cabeza. A pesar de que no se trata de una representación con atributos comunes como para brindar una adecuada identificación a la deidad, se puede relacionar con algún tipo de ritual de sacrificio.

En la banda circular que se encuentra en lado interior de la pared de los platos, se puede observar una secuencia alterna de diferentes diseños geométricos, abstractos o zoomorfos, los cuales se distribuyen dentro de un patrón cruciforme, siendo posible clasificarlos dentro de un grupo de atributos relacionados con los puntos cardinales y atributos relacionados con los puntos de intercardinalidad. Cada uno de estos diseños o atributos tiene un significado, el cual operacionalmente definimos de la siguiente forma:

SEGMENTO DE SERPIENTE

La representación de este símbolo se encuentra relacionada a la posición del sol en el cenit y en el nadir. El símbolo se constituye en un diseño rectangular, con los lados largos ligeramente curvados, siguiendo la forma circular del plato. En el interior tiene dos delgadas bandas horizontales, la superior compuesta por una secuencia de pequeñas líneas y la inferior compuesta por una secuencia de líneas curvas que dan una idea de la forma en que se observan las escamas de las serpientes en la parte inferior del cuerpo, razón por la cual se le ha dado este nombre al símbolo y, repito, en forma operacional hasta que se pueda realizar una identificación más completa (Figura 1b).

SOL RADIANTE

Este símbolo se relaciona con la representación del sol en el amanecer y en el atardecer, o sea en los puntos este y oeste. El símbolo está compuesto por un diseño formado por tres medios círculos concéntricos que presentan en el exterior una secuencia de líneas curvas que forman una línea ondulada. La representación es similar a la representación actual de un sol radiante, utilizada también dentro de las comunidades tradicionales en la elaboración de los diseños asociados al sol, cuando se trata de casos masculinos y de la luna si el caso es femenino (Figura 1b).

COLA DE MONO

Este diseño en forma similar a una espiral, se ha identificado operacionalmente con este nombre a pesar de que también se utiliza en la representación del iris en los ojos de personajes con rasgo humanos asociados con posibles deidades del supramundo o inframundo. El mono también es una deidad asociada al inframundo, por lo que su posición relacionada con el este y el oeste lo relacionan más a esta extremidad animal, asociada también a la muerte por sacrificio (Figura 2a).

Existe la posibilidad de que se pueda presentar una doble interpretación de este símbolo (Figura 3a), donde pueden asociarse a la representación de deidades del cenit e inframundo.

AVE

Representación estilizada o no natural de un ave, con referencia a un tipo de ave acuática con pico largo. Las dos representaciones de esta ave dentro de la misma banda son similares, pero no son iguales, ya que una es mas joven que la otra, fenómeno característico de las representaciones de la cosmología Maya prehispánica (Figura 2b).

BANDAS CRUZADAS

Estos símbolos tienen una forma que permite asociarlos a las representaciones de fragmento de petate, elemento que iconográficamente se relaciona con la realeza y nobleza (Figura 3a).

CONJUNTO DE LÍNEAS PIRAMIDALES

Se compone de una secuencia de cuatro a seis pequeñas líneas horizontales paralelas que disminuyen su longitud en forma ascendente, formando un diseño piramidal. Este diseño se relaciona con la representación de agua y su posición en los puntos de intercardinalidad (noreste, noroeste, suroeste, sureste) puede relacionarlos con los bacab o cargadores del mundo, quienes generalmente tienen esta asociación acuática (Figuras 1b, 2a y 2b).

DISCUSIÓN

Después de llegar a establecer el patrón de distribución de diseños decorativos en el conjunto de platos policromados mencionado en el inicio de este trabajo, se sometió a prueba la existencia del patrón cruciforme en otros platos, lográndose establecer que se mantiene en muchos casos, a pesar de que los elementos que los conforman son diferentes, utilizándose en algunos la representación estilizada de plumas de ave muan, grupos de pseudo-glifos u otros elementos que forman parte de la estructura cosmológica Maya prehispánica (Figura 3b).

Consideramos que antes de llegar a comprender o interpretar exactamente la significación de cada uno de los elementos decorativos utilizados, es importante conocer la estructura cosmológica de este grupo cultural, ya que de esta forma podremos tener un mejor conocimiento de sus pautas y evolución cultural.

Figura 1a Diseño de distribución cruciforme

Figura 1b Escamas de las serpientes en la parte inferior del cuerpo

Figura 2a Cola de mono

Figura 2b Representación de ave

Figura 3a Representación de bandas cruzadas

Figura 3b Elementos de cosmología Maya

 

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