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37 Nuevas evidencias arqueológicas en la cuenca del lago de Izabal – Luis E. Cruz y Juan Luis Velásquez – Simposio 6, Año 1992

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Cruz, Luis E. y Juan Luis Velásquez

1993        Nuevas evidencias arqueológicas en la cuenca del lago de Izabal. En VI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1992 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Villagrán de Brady), pp.437-445. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

37

NUEVAS EVIDENCIAS ARQUEOLÓGICAS EN LA CUENCA DEL LAGO DE IZABAL

Luis E. Cruz

Juan Luis Velásquez

El Proyecto Arqueológico Izabal realiza un estudio arqueológico regional de las cuencas del lago de Izabal y del río Polochic, en los departamentos de Izabal y Alta Verapaz (Figura 1). Esta es una zona entre las Tierras Altas Centrales (Sierra de Santa Cruz) y las Tierras Bajas de Petén.

Durante la primera etapa del proyecto en 1991, se realizaron estudios topográficos de áreas escogidas en las principales cuencas de los ríos que desembocan en el lago de Izabal y los alrededores del mismo. En la segunda etapa, durante el presente año (1992), además de los estudios topográficos se realizaron excavaciones con el objeto de sondear y fechar los sitios más relevantes para obtener un mejor entendimiento del área y de las cuencas bajo investigación, así como de sus relaciones con otras áreas circunvecinas con ocupación prehispánica.

El proyecto es dirigido por Richard Bronson y financiado por la compañía Shell Exploration B.V. de Guatemala, así como auspiciado por la Fundación Ruta Maya.

El Proyecto Arqueológico Izabal se inició con el objetivo principal de encontrar el puerto Maya Postclásico denominado Nito, así como otros sitios prehispánicos mencionados por Cortés en su Quinta Carta al Rey Carlos V de España.

Un reconocimiento preliminar del área hizo posible la localización de varios sitios prehispánicos no identificados anteriormente, con lo que el enfoque original del estudio se amplió para incluir dichos sitios desde una perspectiva de arqueología prehispánica.

La presente ponencia se circunscribe al aspecto prehispánico de los sitios excavados, así como a las muestras de superficie recuperadas en el reconocimiento y mapeo de más de cuarenta sitios, haciendo énfasis en los sitios excavados, los que aparte de ser relevantes dan muestra de la ocupación Preclásica, Clásica y Postclásica en la zona.

INVESTIGACIONES PREVIAS

El Dr. Edwin Shook, en 1949, buscó localizar Nito. El sitio Protohistórico y de contacto. Posteriormente, Bárbara Voorhies, en 1964, llevó a cabo un reconocimiento general de la cuenca del lago de Izabal (Voorhies 1969), identificando varios sitios y excavando San Felipe, presentó una tipología de la cerámica obtenida y definió las fases San Felipe y Playa General del Preclásico Terminal y Clásico Tardío respectivamente.

En los años setenta, Juan Pedro Laporte, con la USAC, realizó investigaciones arqueológicas en el municipio de El Estor en Izabal, las que implicaron excavaciones en los sitios Sechoc y Sepila, obteniendo muestras en el primero del Preclásico Tardío y en el segundo del Clásico Tardío. A la vez, se realizó un reconocimiento con la finalidad de ubicar sitios en la sierra Santa Cruz y otros relacionados con las cuencas fluviales y lacustres del área.

Uno de los resultados de dicho proyecto fue que Bernard Hermes (1981) definió dos complejos cerámicos, nombrando Najter al correspondiente al Preclásico Terminal (100 AC – 300 DC) y Manatí al perteneciente al Clásico Tardío (650-950 DC); apreció una casi ausente muestra del Clásico Temprano, lo que sugirió un desplazamiento o abandono de la población en dicho lapso de tiempo.

METODOLOGÍA

La metodología utilizada en excavación consistió en trincheras de corta dimensión y pozos de sondeo, buscando principalmente dar una cronología a dichos sitios y revelar rasgos arquitectónicos que permitan en un futuro realizar restauraciones en sitios de relevancia.

Las excavaciones fueron controladas mediante lotes y niveles arbitrarios según el caso presente en la estratigrafía; se utilizaron procedimientos generalmente aceptados en la investigación arqueológica.

Las unidades de excavación se ubicaron en plazas y en los lados anterior y posterior de las estructuras, para buscar basureros y evidencia estratigráfica asociada a cerámica que permitiera conocer la cronología de ocupación del sitio y función de las estructuras.

Se evitó excavar en búsqueda de rasgos arquitectónicos mayores, ya que no se contaba con recursos y tiempo para realizar trabajos de consolidación.

La cerámica ha sido analizada en base a los criterios del sistema Tipo-Variedad, de amplio uso en el área Maya, a fin de integrar las unidades identificadas con sitios periféricos que utilizan el mismo sistema, con el propósito de apreciar relaciones intersitio e interárea dentro de parámetros cronológicos.

LA SECUENCIA DE OCUPACIÓN: PRECLÁSICO

A la fecha se han identificados 15 sitios Preclásicos en los alrededores del lago de Izabal y sus inmediaciones hacia el río Polochic; entre los que merecen especial atención están Miramar, La Gloria, La Colonia-Manantial, San Felipe, Murciélago, Mariscos y Sechoc (Figuras 2 y 4).

Los sitios Preclásicos se ubican en los alrededores occidentales del lago de Izabal (Sechoc) e inmediaciones del río Polochic (Las Tinajas-Polochic) y en lugares cercanos a las partes angostas que dividen el lago en sus lados norte y sur, tal el caso del río Dulce en su unión al lago (San Felipe) y en su desembocadura al mar (La Gloria y Miramar). Los sitios se encuentran en las inmediaciones de los ríos cercanos al lago y se caracterizan por tener montículos agrupados en plazas alargadas y montículos dispersos, los cuales se ubican cerca de tierras fértiles y recursos hidráulicos.

Edificaron plataformas bajas de barro y montículos del mismo material, en los cuales la presencia de material cultural es sumamente escasa. Esta técnica constructiva tiene similitud en sitios Preclásicos de las Tierras Bajas Mayas como Altar de Sacrificios (Adams 1971) y de las Tierras Altas como Kaminaljuyu (Suasnávar y Flores 1992) y El Portón (Sedat y Sharer 1972).

Plataformas similares han sido localizadas en el sitio Colonia-Manantial, en el que en el interior de un montículo arrasado se localizó una plataforma de barro con evidencia de un agujero de poste y cerámica asociada del Preclásico Tardío.

La muestra cerámica recuperada corresponde a los grupos de engobe rojo, Ixtamuy y Trup, una vasija fragmentada con engobe crema que mostró evidencias de decoración negativa de la clase Homogéneo con Engobe, los cuales son diagnósticos del Preclásico Tardío en el complejo Najter (Figura 3a; Hermes 1981).

Figura 1 Mapa que muestra los sitios en el área del lago de Izabal y río Dulce

        La muestra Preclásica recuperada en el reconocimiento del área del lago de Izabal indica un momento de fuerte ocupación durante el Preclásico Tardío terminal a fines del complejo Najter.

La mayoría de sitios con ocupación Preclásica presentan modos propios del fin de dicho periodo, iguales a los generalmente denominados Protoclásicos, tal el caso de los soportes mamiformes, bordes en gancho, cuencos tetrápodes de silueta compuesta en ángulo-Z y decoración negativa en motivos lineales y curvilíneos.

Esto permite apreciar un importante momento de ocupación que relaciona a las Tierras Altas con las Tierras Bajas en la transición del Preclásico al Clásico. Sin embargo, esta problemática está bajo estudio por lo que de momento no es bien entendida. Se considera de momento que el lago de Izabal debió jugar un papel importante como zona de paso e interacción.

LA SECUENCIA DE OCUPACIÓN: CLÁSICO TEMPRANO

El Clásico Temprano no ha sido bien representado en las investigaciones realizadas alrededor del lago de Izabal. Las pocas evidencias de dicho momento se circunscriben a Murciélago y El Bongo (Figuras 2 y 4; Valdés 1979; Calderón 1980).

Recientemente, el Proyecto Arqueológico Izabal recuperó una muestra cerámica en la cueva San Antonio, en la parte alta del río Agua Caliente, al este de Murciélago, que se fecha para el Clásico Temprano. El material recuperado está compuesto por cántaros y cuencos con un engobe micáceo de color naranja que se relaciona a nivel de acabado y forma a las cerámicas naranjas del Clásico Temprano. También hay fragmentos de cuencos de engobe café micáceo con pestaña basal, así como cerámica policroma del grupo Dos Arroyos de las Tierras Bajas. En conjunto, este material indica relaciones con las Tierras Bajas y las Tierras Altas durante el Clásico Temprano en tiempos Tzakol 2 y Esperanza, hacia el año 450 DC.

Futuras investigaciones nos podrán llevar a definir de mejor manera un complejo Clásico Temprano, al cual provisionalmente hemos llamado Paraíso. Sitios como Los Ángeles, Mariscos, San Felipe y Las Cañas sugieren tener material también de dicho momento.

Figura 2 Lista de sitios y cronología del área del lago de Izabal y río Dulce

LA SECUENCIA DE OCUPACIÓN: CLÁSICO TARDÍO

El material Clásico Tardío perteneciente al complejo Manatí es el más abundante en la zona, representado en 26 sitios. Entre ellos destacan El Amatillo, San Jerónimo-Las Conchas, Pataxte, Sepila, Mariscos, San Felipe y Creek Colorado (Figuras 2 y 4).

A diferencia de los sitios Preclásicos, estos se concentran a todo el rededor del lago, presentan patios cerrados por estructuras en sus cuatro lados, grupos de tipo acrópolis y una conformación simétrica bien definida.

Las estructuras están construidas de bloques de piedra cortada, regular e irregularmente. En el lado norte del lago son frecuentes los bloques de caliza, típicos de las Tierras Bajas, lo que contrasta con los sitios del lado sur, los que presentan lajas de esquistos micáceos y/o cantos rodados, los que debieron tener un recubrimiento que no ha sido posible determinar.

Figura 4 Complejos cerámicos relacionados a los del área de Izabal

        El sitio El Amatillo presenta un claro ejemplo del segundo caso, donde en el Grupo A, que comprende un área aproximada de 22,000 m², conforma cinco patios; en uno de ellos, una estructura alcanza 3.50 m de alto a partir del nivel de piso en el patio.

La cerámica relacionada a la ocupación Clásica es distintiva por presentar gran cantidad de sílice en su composición y un engobe que fácilmente se pierde, así como pastas finas con engobes de color crema y rojo con hematita; cerámica policroma ha sido posible identificar, sin embargo, el mal estado de la muestra no permite conocer mayores rasgos de su decoración.

Los grupos identificados con engobe son Qoxtun (Café) y Jotobic (Rojo) de la clase Pastas Finas, Chuvac (Ante) y Tulanil (Café) de la clase Arenoso con Engobe, e Itzol Rojo de la clase Silíceo con Engobe (Figura 3b; Hermes 1981). Cerámica sin engobe de los grupos Juc, Güiro y Quixan, así como existe también cerámica propia de las Tierras Bajas de los grupos Tinaja y Saxche (Smith y Gifford 1966).

Un caso interesante fue la exploración en el sitio Las Tinajas a inmediaciones del río del mismo nombre en la cuenca del río Polochic, el cual fue inicialmente investigado por A.L. Smith (1955), quien le consideró de época Postclásica en base a su arquitectura, la cual presentaba muros de lajas con rellenos de tierra y cantos rodados.

El material cerámico recuperado por el Proyecto Arqueológico Izabal en dos pozos realizados en un basurero en la periferia del sitio a orilla del río Tinajas, produjo una muestra del Clásico Tardío, relacionada al complejo Cobán 2 y otra asignada al Postclásico (fases Samac y Chican del Postclásico Temprano y Tardío), siendo ambos complejos propios de Alta Verapaz (Arnauld 1986).

Contiene cerámica utilitaria, en su mayoría en formas de cántaros de cuello alto curvo divergente, cuencos hemisféricos y comales, destacando monocromos rojos y naranjas, así como una distintiva cerámica alisada sin engobe o de bajo engobe que se caracteriza por presentar comales y cuencos bajos identificados con los grupos Chatillas y Matapalo, el primero del complejo Cobán 2 y el segundo de los complejos Samac y Chican.

La cerámica de engobe rojo es variada en su pasta y superficie, siendo similar en algunos casos al acabado micáceo de los grupos Chatillas y Matapalo. En general la cerámica de engobe rojo se relaciona a una tradición Postclásica en sitios como Sulin, Zacualpa, Mixco Viejo y Los Encuentros, entre otros en las Tierras Altas.

Cuencos de engobe rojo exterior y bajo el borde interior, sobre una base ante-naranja (bicromos), son similares a ejemplos del ware Rojo de Zacualpa en Quiché, al grupo Ruano de Alta Verapaz y al Tipo Amatle Bicromo de Kaminaljuyu, todos ellos pertenecientes a complejos del Clásico Tardío y Terminal.

CONSIDERACIONES GENERALES

Evidencia de población durante el Preclásico Medio es virtualmente inexistente aunque esto se puede deber a lo poco excavado por el proyecto, así como a que ha de responder a poblaciones pequeñas, cuyos vestigios son difíciles de localizar en superficie.

Quizá el tipo rojo con aplicaciones localizado en La Colonia-Manantial responda a ello, así como fragmentos de tecomates provenientes del sitio La Colonia Polochic y figurillas sólidas zoomorfas recuperadas en el reconocimiento. Para rastrear a estas poblaciones se debe de tomar en cuenta los sitios Sechoc, La Colonia-Manantial, La Gloria y Miramar, donde excavaciones dirigidas puedan aportar evidencia del Preclásico Medio.

Es importante notar que sitios como Sechoc y La Colonia-Polochic se encuentran en el límite oeste del lago, por ende relacionados a las Verapaces, en donde poblamientos tempranos ya han sido reportados (Arnauld 1986; Sharer y Sedat 1987).

La evidencia del Preclásico Tardío parece relacionarse a las Tierras Altas, en especial con Kaminaljuyu; presenta su momento de mayor presencia durante la parte final de dicho periodo. Modos propios del Protoclásico son abundantes en la muestra Najter.

El Clásico Temprano, vagamente identificado, parece relacionarse principalmente a las Tierras Bajas mediante el grupo cerámico Dos Arroyos y cerámica de engobe naranja, así como a las Tierras Altas del Norte con la cerámica de engobe café micáceo y sus modos asociados, sin embargo el contexto de la cerámica en cueva puede sugerir no una población sino una práctica ritual ya confirmada ampliamente en otros lugares del área Maya, tal el caso de cuevas en el sureste de Petén (Brady 1987).

La actividad del Clásico Tardío responde a una interrelación en un momento de gran poblamiento y alta cultura en la región de las Verapaces y las Tierras Bajas Mayas.

El Postclásico solo ha sido confirmado en Las Tinajas, sitio que comparte cerámica principalmente de filiación con Alta Verapaz. Es notoria la ausencia de tipos Postclásicos como Plomizo y Chinautla Policromo.

Esperamos que el próximo año, con más excavación y análisis de los materiales, nos sea posible aportar mayor información sobre esta área crucial en la relación de las Tierras Altas y Bajas durante la época Prehispánica.

REFERENCIAS

Adams, Richard E. W.

1971        The Ceramics of Altar de Sacrificios. Papers of the Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Vol. 63, No. 1. Harvard University, Cambridge.

Arnauld, MarieCharlotte

1986        Archéologie de l’habitat en Alta Verapaz, Guatemala. Collection Études Mésoaméricaines 1-10. Centre d’Études Mexicaines et Centramericaines, México.

Brady, James E.

1987        A ReEvaluation of Protoclassic Orange Wares. En Maya Ceramics: Papers from the 1985 Maya Ceramic Conference (editado por Prudence Rice y Robert Sharer):469-477. BAR International Series 345 (I). Oxford.

Calderón Vandenberg, Emilio

1980        Ríos Sauce y Túnico: Estudios Arqueológicos de Dos Cuencas al Norte del Lago de Izabal. Tesis de Licenciatura, Área de Arqueología, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos, Guatemala.

Hermes Cifuentes, Bernard

1981        La Cerámica Arqueológica de Pataxte, Izabal: Un Análisis. Tesis de Licenciatura, Área de Arqueología, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos, Guatemala.

Sedat, David W. y Robert J. Sharer

1987        Archaeological Investigations in the Northern Maya Highlands, Guatemala: New Data on the Maya Preclassic. Contributions U.C.A.R.F. 16:2336.

Smith, A. Ledyard

1955        Archaeological Reconnaissance in Central Guatemala. Carnegie Institution of Washington, Pub. 608. Washington, D.C.

Smith, Robert E. y James C. Gifford

1966        Maya Ceramic Varieties, Types, and Wares at Uaxactun: Supplement to “Ceramic Sequence at Uaxactun, Guatemala.”         Middle American Research Institute, Pub. 28:125-174. Tulane University, New Orleans.

Sharer, Robert J. y David W. Sedat

1987        Preclassic Ceramics from the Salama Valley, Baja Verapaz, Guatemala. En Papers from the 1985 Maya Ceramics Conference (editado por Prudence Rice y Robert Sharer):241-276. BAR International Series 345 (II). Oxford.

Suasnávar, José y Rosa María Flores

1992        Plataformas Preclásicas y Rasgos Asociados en el Grupo A-IV-1 de Kaminaljuyu. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, Museo Nacional de Arqueología y Etnología, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. V. de Brady):13-24. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Valdés, Juan Antonio

1979        Murciélago: Un Sitio Arqueológico en la Ribera Noreste del Lago de Izabal. Tesis de Licenciatura, Área de Arqueología, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos, Guatemala.

Voorhies, Barbara

1969        San Felipe: A Prehistoric Settlement in Eastern Guatemala. Tesis Doctoral, Yale University, New Haven.

 

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