Asociación Tikal

25 Áreas habitacionales en el núcleo Los Chatos-Manantial, La Gomera-Sipacate, Escuintla, Guatemala – José Vicente Genovez – Simposio 6, Año 1992

Descargar este artículo en formato PDF

Genovez, José Vicente

1993        Áreas habitacionales en el núcleo Los Chatos-Manantial, La Gomera-Sipacate, Escuintla, Guatemala. En VI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1992 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Villagrán de Brady), pp.316-323. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

25

ÁREAS HABITACIONALES EN EL NÚCLEO

LOS CHATOS-MANANTIAL, LA GOMERA-SIPACATE,

ESCUINTLA, GUATEMALA

José Vicente Genovez

El Proyecto Regional Costa Sur, dirigido por el Dr. Frederick Bove, realizó trabajo de campo entre noviembre de 1991 y marzo de 1992 en la zona arqueológica de La Gomera-Sipacate, al sur del departamento de Escuintla, con la colaboración de estudiantes de la Universidad de San Carlos y Universidad del Valle durante las primeras semanas. Gran parte de las actividades fue concentrada en sitios como Paraíso y la zona nuclear de Los Chatos-Manantial, enfocadas al conocimiento de diversos aspectos del modo de vida de los costeños durante el Clásico Tardío.

Fueron varios los objetivos que motivaron el desarrollo de recorridos sistemáticos, mapeo de las áreas residenciales de élite, recolecciones de superficie controladas y excavaciones en diversos puntos de los sitios. La resolución de la variabilidad en la jerarquía de asentamiento, cambio en el tamaño de los sitios a través del tiempo, patrones de distribución espacial de las estructuras y su secuencia constructiva y de ocupación, así como determinar tendencias de población local y regional, obtener artefactos para establecer actividades, funciones y una diferenciación económico-social, figuran entre las metas.

La zona nuclear de Los Chatos-Manantial (Figura 1) está incluida en una extensa área arqueológica de aproximadamente 100 km², al sur del departamento de Escuintla, Guatemala, entre las poblaciones actuales de La Gomera y Sipacate, desde puntos muy cercanos a las playas del Pacífico hasta aproximadamente 18 km hacia el norte, contiene sitios de grandes proporciones y compleja arquitectura.

Escuintla, frente a las costas del Pacífico y con una extensión mayor a los 4300 km², se divide en una zona litoral o de planicie y en otra de declive. La zona arqueológica nuclear de Los Chatos-Manantial se encuentra en la planicie del Pacífico y presenta elevaciones que varían entre los 10 y los 20 m SNM. El clima cálido caracteriza a todo el departamento, con una estación seca entre noviembre y abril, otra lluviosa entre mayo y octubre. Se registra un metro promedio anual de precipitación pluvial y se tienen temperaturas que oscilan entre los 18º y 33º (Simmons et al 1959:297-298; Carpio 1989:12).

La hidrografía está determinada por ríos de curso corto que desembocan en el Pacífico, de cauce reducido y caudal mediano o pequeño, pero que irrigan uno de los suelos más ricos del país en los ramos de agricultura y ganadería (Carpio 1989:13), donde son importantes los cultivos de algodón y caña de azúcar en los aspectos socio-económicos, pero son factores causales en la destrucción de los sitios arqueológicos, debido al uso de avanzada maquinaria agrícola que daña sustancialmente la superficie y modifica la topografía del terreno a través de los años.

En este sentido, la ganadería también ha sido determinante en el fenómeno, pues siendo Escuintla el departamento con mayor cantidad de ganado vacuno en todo el país, la tala de zonas boscosas para convertir los terrenos en potreros ha dañado sensiblemente el equilibrio ecológico regional, aunque el deterioro de los sitios arqueológicos parece ser menor que en los campos de caña y algodón. Por la humedad y el lento drenaje de los terrenos, los habitantes locales y los finqueros construyen sus casas sobre los montículos, coadyuvando al daño de los mismos.

Figura 1

        Escuintla habría sido un medio favorable rico en flora y fauna, así como en recursos hidrográficos y del suelo, para hacer posible el desarrollo de asentamientos humanos desde hace miles de años, con evidencias claras en los centros arqueológicos ahora observados.

El núcleo Los Chatos-Manantial se encuentra en terrenos de las fincas Texas, Montana y Manantial, kilómetro 121-126 carretera a Sipacate, utilizados principalmente en la crianza de ganado vacuno, aunque hay fracciones grandes cultivadas con caña de azúcar y maíz. Buena parte del área está conformada por el Parcelamiento Agrario Los Chatos, cuyos terrenos son potreros y sembradíos de maíz, frijol y de algunos frutales como plátano, banano, mango y otros. Existen, en pocos casos, islas forestales con árboles de grandes dimensiones.

El área es irrigada por los ríos Seco y La Gomera, cuyos cursos han sido alterados en algunos sectores por los finqueros locales, para aprovechar las aguas en extensos regadíos utilizando largos canales y manteniendo grandes volúmenes acuosos en depresiones pobladas de lirios y diversas especies de aves, peces, reptiles y anfibios, algunas comestibles.

Reconocimientos en vehículo y a pie, con carácter preliminar, fueron llevados a cabo en un radio aproximado de 10 km al sector nuclear de Los Chatos-Manantial, en busca de sitios satélites o con la misma temporalidad en relación a dicho núcleo, de modo que puedan ser comparados luego de obtener información de los nuevos sitios en futuras temporadas de campo. Durante estos reconocimientos, varios sitios grandes fueron observados, registrados y bosquejados, lo que permite ahora expandir un poco más el área de posibles nexos competitivos entre los grandes centros del Clásico Tardío en la región, así como entender posibles cambios en los mismos durante su transición al Postclásico.

En este sentido, es importante mencionar algunos de los sitios vecinos a los centros ahora estudiados. Loma Linda, un sitio coetáneo a Manantial y reportado en temporadas anteriores, se desarrolló a sólo 1.5 km al norte de éste. Hacia el noroeste se encuentran El Murciélago y Las Victorias, a 4 y 2.5 km respectivamente. Carolina, fechado para el Postclásico Tardío, está a sólo 2 km al noreste, muy cerca de Loma Linda; en la misma dirección se reconoció Bolivia, sitio Clásico Tardío con patio para juego de pelota, a 7 km de Manantial Central.

Hacia el sureste, la atención ha sido puesta en un importante conjunto de sitios denominado Lirios, con largas y altas plataformas -algunas del tipo acrópolis- y rasgos notables como la existencia de un patio para juego de pelota. Estos sitios se encuentran en terrenos de la finca Valle Lirios, a 7 u 8 km del núcleo de Los Chatos-Manantial y a sólo 4 ó 5 km de las playas del Pacífico. Las Hortensias, La Cochera, Ojo de Agua y Manglar son sitios no menos importantes en esta área.

Dentro del núcleo de Los Chatos-Manantial (Figura 2), los grupos de Texas-Montana están separados de Manantial Central aproximadamente 1.5 km hacia el sur. De éste y en la misma dirección, Los Chatos dista 2 km, mientras que a 5 km hacia el suroeste se encuentra Paraíso.

Las diversas actividades de campo fueron concentradas en esta zona nuclear, donde un total aproximado de 10 km² fue recorrido a pie, área que incluyó las fincas Manantial, Texas, Montana y sectores norte y este del Parcelamiento Agrario Los Chatos, así como una zona al norte de la finca El Paraíso denominada en el registro arqueológico de sitios como Paraíso Norte (Figura 3), donde también se realizaron excavaciones en su sector sur, arrojando materiales que sugieren una gran ocupación para el Clásico Temprano, claramente separada por una delgada capa blanca en la gran plataforma de Paraíso.

La carretera asfaltada hacia Sipacate en el oeste, el lindero norte de la finca Manantial en esa dirección, el río La Gomera en el este y tramos de las calles de terracería que sirven de acceso a Los Chatos y a Las Hortensias en el sur, fueron los límites espaciales de dicho recorrido. Sin embargo, sólo el sector este (1.5 km²) y pequeñas zonas sin caña (0.5 km²) al oeste de la finca Manantial, así como la zona de Paraíso Norte entre Tacandema y la pista de aterrizaje de Paraíso, fueron caminados de manera exhaustiva y registrados los sitios arqueológicos en su totalidad aparente, ya que las actividades en el campo estuvieron limitadas por la prohibición que algunos de los propietarios de los terrenos comprometidos sostuvieron ante los planteamientos del proyecto.

En algunos sectores, la existencia de extensos pastizales y cañaverales recién cortados facilitó la observación arqueológica; en los terrenos con la caña en pie y en sembradíos de maíz fue imposible o difícil, obviándolos en la mayoría de los casos. Al efectuar un registro, los datos son anotados en fichas específicas que incluyen nombre, número de sitio, coordenadas, propietario del terreno, referencias en hojas del Instituto Geográfico Militar, clave de operación, etc.

Cerca de 37 estructuras fácilmente visibles se contaron en siete parcelas de Los Chatos, 52 en la finca Montana y 48 en la finca Texas, sin incluir las pirámides y plataformas monumentales, es decir, unas 30 estructuras de grandes dimensiones del centro cívico-religioso o de notorios grupos complejos como el de “Polanco”, visitado por Shook en los años sesenta y excavado por Bove al principio de los años ochenta. Muchos de estos montículos fueron observados, bosquejados y registrados por estudiantes de San Carlos durante la temporada 1982-83 del Proyecto Escuintla en aquellos años (Bove 1985:78-79).

El área donde se concentraron las excavaciones más amplias y donde se efectuaron las recolecciones sistemáticas de superficie más numerosas, corresponde a 1.5 km² de la finca Manantial en su sector este (Figura 4). Aquí, más de 100 sitios arqueológicos fueron registrados, algunos constituidos por más de una estructura, típicamente de tierra y barro comunes -hasta donde se conoce-, con alturas entre los 0.30 m y los 4 m, así como áreas que van desde los 63 a los 7000 m² como montículos, reflejando diferencias significativas en la arquitectura adyacente a los centros mayores. En total, 129 estructuras fueron observadas en esta área, sin incluir el centro cívico-religioso de Manantial, mapeado por Brenda Lou y excavado por Claudia Wolley y el Dr. F. Bove.

Figura 2

Figura 3

Figura 4

        Muchas de tales construcciones corresponden a áreas habitacionales, algunas de ellas con ocupaciones desde el Formativo Terminal hasta el Postclásico Tardío. En general, todas las estructuras han sido representadas con puntos en croquis a escala obtenidos mediante mapas y fotografías aéreas del IGM y del INTA.

Fue pensado realizar un registro cuidadoso de estructuras en un eje norte-sur que uniese Manantial Central con los grupos de Texas-Montana, para llevar a cabo recolecciones controladas de superficie en cada una de dichas estructuras, así como algunos pozos de sondeo, con el fin de comparar los materiales obtenidos encima del terreno con los estratigráficamente controlados, para desarrollar criterios confiables a partir de los materiales de superficie y aplicarlos a los análisis de patrón de asentamiento de la zona nuclear, es decir, conocer la naturaleza de la distribución espacial intersitio de dichas estructuras. Pero tales actividades sólo pudieron ser efectuadas en el sector que corresponde a la finca Manantial.

Entre los objetivos específicos en el estudio de patrón de asentamiento figuran:

1.        La localización y descripción de áreas de vivienda cercanas al centro cívico-religioso.

2.        Conocer el área ocupada adyacente

3.        Fechar los sitios registrados y establecer la temporalidad de mayor ocupación, relacionándola con la distribución espacial de las estructuras

4.        En lo posible, también se querría obtener densidades de sitios por km² y cálculos demográficos.

Estos estudios reflejan la importancia de los estudios de patrón de asentamiento, donde los reconocimientos extensivos y exhaustivos en el campo son claves, pues ayudan a establecer la distribución espacial de los montículos, así como a considerar las áreas a excavar (Lou 1991:3), para obtener los materiales que sirven en la reconstrucción de las instituciones culturales que puedan ser inferidas a partir de las configuraciones de los asentamientos (Willey 1953:1, en González Crespo 1979:32).

Mientras que recolecciones de material de superficie en un 100% de su área fueron hechas en montículos al oeste de la finca Manantial, otras muestras fueron obtenidas en la totalidad de los sitios del sector este y la mayor parte de los registrados en Paraíso Norte, aplicando una variante de la técnica llamada correa de perro, para raspar la superficie del terreno sobre el área de las estructuras en círculos de 3 m de diámetro, equivalente a un área de 7 m² y levantando 7 cm del suelo, después de limpiar el área delimitada.

La técnica se vuelve útil y justificable en tanto que no existe material arqueológico encima del pasto en los potreros, que significan la totalidad del terreno entre Manantial Central y Texas-Montana. Además, metodológicamente ha sido aplicada al 100% de los sitios para estudiar, luego que los materiales obtenidos hayan sido tabulados y analizados, las proporciones de dichos materiales entre los distintos tipos de estructuras, tomando en cuenta sus elementos y atributos, distancia entre ellas o de éstas hacia el centro cívico-religioso, distancia hacia los ríos, etc.

La obtención de muestras controladas en un 100% de las estructuras permitiría conocer zonas de actividades económicas especializadas, así como de carácter ritual o simples unidades domésticas de la población común. Las muestras controladas de superficie, con el apoyo de datos de alta confiabilidad proporcionados por las excavaciones en el centro mayor y diversos puntos del área por medio de pozos de sondeo, en cierta medida ayudarían a conocer aspectos de estratificación social, reflejados en la abundancia o en la ausencia de ciertos materiales, los cuales también pueden sugerir patrones de comercio a nivel regional. Las excavaciones indican si el material recogido en la superficie de cada montículo es consistente con las estructuras inferiores.

En cuanto a densidades, en el sector oeste de Manantial se registraron 10 estructuras en 0.5 km², mientras que en Paraíso Norte, al suroeste de Los Chatos, fueron contadas 14 en 0.8 km², calculando una densidad de 20 y 17 estructuras por km², respectivamente; sin embargo, aún no se tienen datos suficientes respecto de su secuencia habitacional. En cuanto a ocupación y aspectos demográficos, el sector este de la finca Manantial ofrece los datos más interesantes. En sólo 1.5 km², que constituye parte del espacio intersitio entre Manantial Central y los grupos de Texas-Montana, 129 estructuras fueron registradas, algunas con larga y continua ocupación, sin incluir unas 25 del centro cívico-religioso. En este caso, la densidad de estructuras es de 86 por km², cifra muy superior a la reportada para el área de Balberta, uno de los centros más complejos en el norte de Escuintla durante el Clásico Temprano (Lou 1988:16), con cuatro estructuras por km².

Los materiales obtenidos aún no han sido analizados y sólo una rápida revisión fue hecha inmediatamente a su traslado del campo, pero fue suficiente para establecer la temporalidad de mayor ocupación: el Clásico Tardío. Debido al carácter preliminar de los datos, no se puede hacer, por ahora, una distribución espacial de los sitios por periodos culturales, tomando en cuenta que hay evidencias desde el Formativo Terminal hasta el Postclásico.

Al jerarquizar las estructuras por su elevación, 103 de las 129 tienen alturas iguales o menores a un metro, es decir, un 80% de ellas, las cuales han sido identificadas como unidades habitacionales y donde el resto de estructuras sería utilizado en diversos aspectos dentro de la complejidad social, política y económica del sitio. Sin embargo, sólo de 84 se tiene fechamiento tentativo; todas del Clásico Tardío. Así, al utilizar 5.6 como valor-figura para cálculo de población en Tierras Bajas Mayas para el Clásico (Drennan 1988:275; Rice y Culbert 1990:17; Santley 1990:331), tomando las unidades domésticas, se tiene una densidad de 470 habitantes en la zona trabajada, es decir, 313 habitantes por km². Si habría de considerarse que las 103 estructuras domésticas o habitacionales fueron ocupadas durante el Clásico Tardío, la cifra aumenta significativamente a 374 habitantes por km² para esta temporalidad. Utilizando una figura muy conservadora de cinco habitantes por unidad doméstica, como en el caso del Postclásico y Protohistórico en el área Pipil de El Salvador (Fowler 1988:96,106), la cifra se reduce a 334 habitantes por km² si se toman las 103 estructuras y a 272 habitantes por km² si se consideran sólo 84 tentativas para el Clásico Tardío. De todos modos, la alta densidad demográfica en el núcleo de Los Chatos-Manantial es indiscutible.

La mayoría de las estructuras, un 70%, presenta una orientación tendencial norte-sur y áreas entre los 200 y 400 m², casi el 60%. De las 129 estructuras, por lo menos unas 25 presentan material Postclásico Tardío, mayormente concentradas en las inmediaciones este y sureste de Manantial Central, rasgo posiblemente debido a la cercanía de Carolina en el noreste, un sitio claramente definido para esa temporalidad. Sitios con materiales del Formativo Tardío, Clásico Temprano y Clásico Medio, en algunos casos bien definidos por resultados de excavación, se encuentran dispersos en toda el área.

El análisis de los materiales recuperados durante la temporada de campo 1991-1992 apenas ha iniciado y los resultados hasta ahora son todavía preliminares en cuanto a la interpretación acerca del desarrollo de las sociedades locales y en una visión global de las relaciones intersitio y la esfera de acontecimientos socio-políticos de los centros mayores durante el Clásico en la Costa Sur guatemalteca.

REFERENCIAS

Bove, Frederick J.

1985        Proyecto Arqueológico Tiquisate-Sipacate-La Gomera (2a Parte).  Perspectiva 6-7:78-84. Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala.

Carpio Rezzio, Edgar H.

1989        Las Herramientas de Obsidiana en Balberta: Tecnología y Función. Tesis de Licenciatura, Área de Arqueología, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos, Guatemala.

Drennan, Robert D.

1988        Household Location and Compact versus Dispersed Settlement in Prehispanic Mesoamerica. En Household and Community in the Mesoamerican Past (editado por R. Wilk y W. Ashmore):273-293. University of New Mexico Press, Albuquerque.

Fowler, William R.

1988        La Población Nativa de El Salvador al Momento de la Conquista Española. Mesoamérica 15:79-116.

Lou P., Brenda L.

1988        Resultados de los Reconocimientos: Análisis Preliminar del Patrón de Asentamiento en Balberta. En I Simposio Sobre Investigaciones Arqueológicas de Guatemala, 1987, pp. 15-24. Museo de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Rice, Don S. y T. Patrick Culbert

1990        Historical Contexts for Population Reconstructions in the Maya Lowlands. En Precolumbian Population History in the Maya Lowlands (editado por T. P. Culbert y D. Rice):136. New Mexico, Albuquerque.

Simmons, C. S., J. M. Tárano y J. H. Pinto

1959        Clasificación de Reconocimiento de los Suelos de Guatemala. Instituto Agropecuario Nacional, Editorial “José de Pineda Ibarra”, Guatemala.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *