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04 Historia política de la zona de Piedras Negras: Las inscripciones de El Cayo – Oswaldo Chinchilla M. y Stephen D. Houston – Simposio 6, Año 1992

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Chinchilla M., Oswaldo y Stephen D. Houston

1993        Historia política de la zona de Piedras Negras: Las inscripciones de El Cayo. En VI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1992 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Villagrán de Brady), pp.55-63. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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HISTORIA POLÍTICA DE LA ZONA DE PIEDRAS NEGRAS:

LAS INSCRIPCIONES DE EL CAYO

Oswaldo Chinchilla M.

Stephen D. Houston

En años recientes ha surgido en los estudios Mayas un interés renovado por comprender la organización interna de las entidades políticas Clásicas. Este es un aspecto tradicionalmente poco investigado, pues el énfasis principal de los estudios de organización política Maya Clásica se ha orientado a las relaciones entre los centros principales. Este ensayo trata de explorar los mecanismos que permitían la cohesión (o ausencia de ella) en las entidades políticas Clásicas. Entendemos dicha cohesión como una situación de equilibrio entre fuerzas centrípetas y centrífugas, o sea entre tendencias opuestas hacia la centralización y descentralización.

En el área Maya, las relaciones entre centros primarios y secundarios han sido abordadas principalmente en Tikal y Copan (Haviland 1981; Fash 1991), a partir tanto de bases epigráficas como de los estudios de patrón de asentamiento. En el Usumacinta, se ha prestado alguna atención a los textos del área de Yaxchilan (Stuart 1984; Schele y Freidel 1990). En este trabajo queremos enfocar el tema en el otro sitio mayor del Usumacinta medio, Piedras Negras y su área circundante.

Desde su descubrimiento, Piedras Negras ha sido reconocido como uno de los centros primarios del área (Maler 1901). Su historia dinástica durante el Clásico Tardío se conoce en sus rasgos generales gracias al estudio pionero de Tatiana Proskouriakoff (1960). Referencias aisladas permiten remontar el registro histórico del sitio hasta el Clásico Temprano.

El Cayo es el más conocido de los sitios aledaños. Se encuentra en el borde opuesto, pocos kilómetros río arriba de Piedras Negras. Fue reportado por Teobert Maler, quien lo visitó en 1897 (Maler 1903). En los años sesenta, la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo realizó investigaciones en la cercana Cueva de San Pablo, que produjeron evidencia de una ocupación larga que se remonta a la esfera Mamom (Lee 1988). En la actualidad, El Cayo nuevamente es objeto de investigación arqueológica, esta vez por parte de un proyecto canadiense-mexicano, dirigido por Peter Mathews.

El problema central de nuestro estudio es tratar de explicar las formas de control ejercidas por los centros primarios sobre sus vecinos menores. Al tomar en cuenta la naturaleza de nuestras fuentes (los textos esculpidos), nos enfocamos en las relaciones entre individuos particulares que se registran en los textos, específicamente relaciones entre los señores del centro primario y los de los centros menores.

Para resolver estas cuestiones, en este trabajo queremos explorar como fuente de información las estrategias de discurso empleadas en los monumentos. En otras palabras: ¿Cuál es el mensaje central que un monumento trata de transmitir?  ¿Qué intereses particulares se ven reflejados en un monumento en particular? Haremos esto en adición a la vía más tradicional del estudio de los títulos personales que indican el rango de los personajes y los glifos de relación, que hacen explícitas las conexiones entre ellos.

En primer lugar, es necesario mencionar los Glifos Emblema, identificados primeramente por Berlin (1958) y en la actualidad reconocidos como títulos que distinguen al rango más elevado en la jerarquía política Clásica, el ch’ul ahau o “sagrado señor”. La interpretación más aceptada en la actualidad contempla a los sitios cuyos señores utilizan un Glifo Emblema como centros de entidades políticas esencialmente autónomas (Mathews 1985). De acuerdo a este esquema, Piedras Negras representa la sede de una entidad política autónoma, en la misma forma que sus cercanas contrapartes, tales como Yaxchilan (río arriba) y Pomona (río abajo). El uso de Glifos Emblema deja claro que estos centros eran gobernados por señores de rango similar.

Este esquema puede elaborarse aún mas para tratar de explicar los centros menores situados en áreas intermedias y cuyos señores no utilizan un Glifo Emblema. Si la ausencia de un Glifo Emblema en los nombres de los señores de estos centros indica que no eran entidades políticas autónomas, puede suponerse que hayan sido dependencias de los centros mayores.

Los textos de algunos de estos centros menores corroboran esa suposición. En los dinteles de La Pasadita, un sitio menor cercano a Yaxchilan, un señor local interactúa con el ch’ul ahau de Yaxchilan, en situaciones en las que obviamente el segundo ocupa una posición preeminente (Stuart 1984).

El señor de La Pasadita no utiliza un Glifo Emblema. Su rango es indicado por medio del título sahal, que aparece en los textos asociado consistentemente con nombres de señores de rango inferior al del ch’ul ahau, incluye gobernantes de centros menores tales como La Pasadita o El Cayo (Mathews y Justeson 1984; Stuart 1984). Nos interesa entonces explicar las relaciones entre el ch’ul ahau de Piedras Negras y los sahalob de El Cayo y otros sitios menores circundantes.

Si enfocamos los dinteles de La Pasadita desde el punto de vista del discurso político, resalta inmediatamente el papel central del ch’ul ahau de Yaxchilan, que es invariablemente el actor principal de las ceremonias y hechos guerreros. El sahal de La Pasadita es una figura subsidiaria, del que las inscripciones solo refieren el nombre, sin ocuparse mayormente de sus realizaciones o antecedentes familiares (Stuart 1984; Schele y Freidel 1990).

La situación en El Cayo es bien distinta. Maler reportó la presencia de tres estelas, un dintel (que aparentemente puede describirse más bien como un panel) y un altar esculpido en El Cayo. De esos monumentos, solamente el Dintel 1 posee una inscripción larga y suficientemente bien preservada (Figura 1). El texto abarca la mayor parte del espacio en el monumento y sirve de marco para la figura de un individuo de pie.

Si nuestra interpretación es correcta, las partes legibles hacen referencia a dos generaciones de señores locales, comienza con el nacimiento del segundo en el año 755 DC. El recién nacido lleva por nombre ch’ok kan-panaca “el joven kan-panaca” y se indican los nombres de su madre y su padre. Ocho años después, en 763 DC, el niño participa en un evento dedicatorio y en esta ocasión aparece acompañado (yichnal, “junto con”) por el Gobernante 5 de Piedras Negras.

La localidad en la que tuvo lugar este evento pudiera ser alguna parte del propio Piedras Negras, pues aparece mencionada también en el Trono 1 de ese sitio. Dos uinales después, el padre de kan-panaca es elevado al rango de sahal. Gobierna solamente nueve años, hasta 772 DC, cuando el joven kan-panaca es a su vez investido como sahal.

Figura 1 Panel 1 de El Cayo. Calco por M. Greene Robertson (Greene, Rands y Graham 1972)

        Varias esculturas de procedencia desconocida han sido atribuidas a El Cayo en años recientes. Antes de adentrarnos en estos monumentos es necesario considerar el problema de su procedencia, puesto que se trata de piezas saqueadas, que han llegado a conocimiento público solamente al aparecer en colecciones y museos. En estos casos, un problema básico, lamentablemente necesario, es establecer con alguna certeza la procedencia de las inscripciones. ¿Cómo puede lograrse esto? Las inscripciones pueden dar algunas claves, tales como la presencia de Glifos Emblema, nombres personales o topónimos conocidos. El formato y estilo escultórico pueden también ser indicativos. Desde luego, el grado de precisión que se alcanza es variable y solo en contados casos es posible llegar a una certeza total.

En el caso que nos ocupa, los monumentos han sido atribuidos a El Cayo por su similitud formal con el Dintel 1 de ese sitio y porque contienen nombres relacionados con Piedras Negras. Desde ya podemos adelantar una conclusión importante de este trabajo: hay evidencia de que no todas estas esculturas pertenecen al mismo sitio. Más bien creemos que en el conjunto se han incluido monumentos procedentes de varios sitios menores en las inmediaciones de Piedras Negras. En esta ponencia nos limitaremos a estudiar cuatro de estas esculturas.

1.        Panel mutilado del Museo de Arte de Cleveland (ver ilustración en Schele y Miller 1986). El formato es esencialmente similar al del Dintel 1 de El Cayo: una figura central aparece enmarcada arriba y a los lados por la inscripción (por lo menos dos filas de bloques glíficos fueron aserradas en su parte superior). Las fechas son también más o menos contemporáneas con las del dintel de El Cayo. Mas aún, la señora que figura en el monumento es la madre de ch’ok kan-panaca, de acuerdo a su cláusula de parentesco en el Dintel 1 de El Cayo. En este caso, la presencia del nombre de la señora provee evidencia para pensar que el panel procede probablemente de El Cayo.

2.        Ahora bien, la inscripción muestra también un nexo importante con Piedras Negras. Uno de los dos escultores que grabaron sus firmas en el monumento es Hun na-ta o-mo-tso, quien colaborara por las mismas fechas en la elaboración de la Estela 15 y el Trono 1 de Piedras Negras (Stuart 1989).

3.        “Panel 2 de El Cayo”, actualmente en el Museo de Arte de Nueva Orleans (Figura 2). El formato general tiene alguna similitud con el panel de El Cayo, aunque la escena es más compleja. En el texto se pueden distinguir, entre otros eventos, la investidura de un sahal en el año 730 DC y la dedicación de un edificio en 764 DC, protagonizada por el mismo sahal. Aunque el pasaje está semidestruido, parece que este señor declara ser “el sahal de” el gobernante de Piedras Negras. De ese modo reconoce un status de subordinación frente al gobernante del centro principal.

También aquí intervino un escultor de Piedras Negras. El monumento lleva, entre otras, la firma de un escultor que trabajó también en la Estela 15 y en un soporte del Altar 4 de Piedras Negras (Stuart 1989).

4.        Panel 1 del Museo Dumbarton Oaks, Washington (Coe 1966). Su formato es muy parecido al del dintel de El Cayo. La inscripción se refiere a dos gobernantes, principia en el año 649 DC, con el nacimiento de un tal CHAK-ki-TUN-ni, de quien se dice es hijo de un sahal. El siguiente evento es una danza ejecutada por CHAK-ki-TUN-ni en el tercer aniversario de la entronización del Gobernante 3 de Piedras Negras (en el año 689 DC). El nombre del gobernante aparece en el texto, ligado al de CHAK-ki-TUN-ni por medio del glifo de relación yitah.

5.        En este punto, consideramos pertinente proponer una reconsideración del significado usualmente asignado al glifo yitah. Este glifo de relación ejemplifica una situación más o menos frecuente en el estado actual del descifre de la escritura Maya. Conocemos el valor fonético de cada una de las sílabas que lo conforman, que en conjunto producen la lectura yitah. Sin embargo, desconocemos su verdadero significado. Usualmente se piensa que el glifo yitah expresa una relación entre hermanos, pero consideramos que las bases para esa traducción no son muy sólidas. El panel de Dumbarton Oaks ofrece un argumento muy fuerte en contra de ella: si el Gobernante 3 y CHAK-ki-TUN-ni fueron hermanos, debieran, claro está, ser hijos de los mismos padres (o al menos del mismo padre) y este no es el caso. Sabemos por varios textos de Piedras Negras que el Gobernante 3 era hijo del Gobernante 2, en tanto que el panel de Dumbarton Oaks indica que CHAK-ki-TUN-ni era hijo de un sahal de nombre distinto al del Gobernante 2. No podemos ofrecer una alternativa de significado, pero queremos hacer ver que el glifo yitah no se refiere exclusivamente a una relación entre hermanos de padre.

Figura 2 Panel del Museo de Arte de Nueva Orleans. Calco por M. Greene Robertson

(Greene, Rands y Graham 1972).

        Al seguir con el texto, a continuación se nos dice que en 697 DC, CHAK-ki-TUN-ni fue elevado al rango de sahal. El verbo usualmente conocido como u-cab (de significado desconocido) nos indica que en el evento estuvo involucrado un personaje superior, el Gobernante 3 de Piedras Negras.

La siguiente fecha es la de la muerte de CHAK-ki-TUN-ni en el 732 DC. Tres años antes, hacia finales del 729 DC, tuvo lugar la entronización de un nuevo sahal, nuevamente con participación del Gobernante de Piedras Negras.

Para estas fechas, en Piedras Negras regía el Gobernante 4, que había sido entronizado tan solo un mes antes. Se recordará además que el sahal del panel del Museo de Nueva Orleans llegó al poder en 730 DC, unos 6 meses después. Tenemos, pues, tres entronizaciones ocurridas con pocos meses de diferencia una de la otra. La primera es la del Gobernante 4 de Piedras Negras; un mes después ocurre la del sahal del panel de Dumbarton Oaks y seis meses más tarde la del sahal del panel de Nueva Orleans.

¿Qué significan estas entronizaciones tan cercanas? Probablemente no es casual que la primera en ocurrir fuese la del gobernante del centro principal, Piedras Negras. En el caso del panel de Dumbarton Oaks, sabemos incluso que la investidura del nuevo sahal no ocurrió como secuela de la muerte de su predecesor, quien sabemos vivió todavía tres años más (si bien su avanzada edad, de más de ochenta años, probablemente lo hacía ya poco apto para el ejercicio del poder).

Existe otro ejemplo similar en el área de Piedras Negras. Sabemos ahora que el individuo identificado como Gobernante 6 por Proskouriakoff no era un ch’ul ahau de Piedras Negras, sino un noble de alto rango, quizá señor de un centro menor (Houston 1983). Este personaje fue entronizado en el año 763 DC, tan solo tres meses después uno de los sahalob del Dintel 1 de El Cayo. El caso es diferente al anterior (al de 730 DC), pues cerca del 763 DC no hubo una entronización de un ch’ul ahau en Piedras Negras. Aun así, parece ser que estamos frente a un patrón de investidura de nobles de rango subsidiario programadas en fechas cercanas entre sí y en un caso, muy poco tiempo después de la entronización del gobernante del centro mayor. ¿Será debido a que era necesario hacer nuevas investiduras de los sahalob de los centros menores tras la entronización de un nuevo ch’ul ahau en Piedras Negras? Consideramos probable que la presencia de un nuevo ch’ul ahau en Piedras Negras haya tenido que ver con la investidura del nuevo sahal en el panel de Dumbarton Oaks.

6.        Panel de procedencia desconocida (Colección privada, reportado en la ciudad de Guatemala). Cronológicamente, abarca un lapso muy corto, de poco más de dos años. Comienza con un pasaje referente a una ceremonia ocurrida en 685 DC, en la que participó el Gobernante 2 de Piedras Negras. Al año siguiente (686 DC) acaece la muerte de un sahal local al que llamaremos Pez kan. Pocos meses después tiene lugar la muerte del Gobernante 2. Nuevamente es interesante la coincidencia de las fechas de muerte. Podemos imaginar que el sucesor de Pez kan fue entronizado en fecha cercana a la del Gobernante 3 de Piedras Negras, pero carecemos de registros que puedan corroborarlo.

7.        La inscripción termina casi exactamente un año después (687 DC), con un evento dedicatorio (och buts’) relacionado con la tumba de Pez kan. Este pasaje es de interés para los estudios de arquitectura y ceremonial funerario Maya, pues parece indicar con alguna precisión el tiempo que transcurrió desde la muerte del individuo hasta la dedicación final del edificio que había de albergar su tumba, quizá el intervalo necesario para la construcción de la estructura funeraria.

De mucho interés es una referencia, en la primera parte del texto, a un gobernante del Sitio Q (probablemente Calakmul). Se sabe que este poderoso individuo mantenía un extenso radio de relaciones políticas, que llegaba hasta el lejano Dos Pilas y su aparición en este panel hace pensar que haya guardado también relaciones con el área de Piedras Negras. Más importante aún, nos hace ver que los sahalob del sitio de origen de este monumento no se limitaban a mantener relaciones políticas con Piedras Negras; antes bien las extendieron a poderosos gobernantes de centros más alejados.

Mencionamos al inicio que teníamos razones para pensar que no todos los monumentos proceden de El Cayo. Una de ellas es cronológica. Llama la atención que solamente en el Dintel 1 de El Cayo y el panel del Museo de Cleveland hay nombres personales o eventos que se repiten en más de uno de los monumentos, a pesar de que las fechas se traslapan. Otro argumento fuerte es la cercanía de las fechas de entronización en los paneles de Dumbarton Oaks y Nueva Orleans, que nos permite concluir con mucha certeza que estos dos monumentos no son del mismo sitio.

El argumento estilístico tampoco es válido. Si bien es cierto que el Dintel 1 de El Cayo guarda mucha similitud en el formato y estilo con las esculturas de procedencia desconocida, también es cierto que todo el conjunto de monumentos tiene cercanos paralelos en la escultura del propio Piedras Negras, en ejemplos tales como el Dintel 5, como lo observara Michael Coe muchos años atrás (ver fotografía en Morley 1937-38). Al considerar la poca información que tenemos sobre los asentamientos del área de Piedras Negras, es muy probable que los lugares de procedencia de estos paneles sean sitios no reportados aún, situados dentro de un radio quizá no mayor de unos 25 km alrededor de Piedras Negras.

A lo largo de la presentación de los textos hemos querido enfatizar algunos temas sobresalientes:

1.        Los monumentos contienen registros biográficos y de parentesco extensos y ponen énfasis en la continuidad de las líneas dinásticas locales. Hay fechas de nacimiento, entronización y muerte, así como registros de eventos ceremoniales, notablemente la dedicación de edificios. El patrón es esencialmente similar al de un centro mayor y contrasta fuertemente con lo observado en los cortos textos de La Pasadita y otros lugares subordinados a Yaxchilan.

2.        Parece ser que el panorama político es también más complejo que en el área de Yaxchilan, pues las inscripciones contienen algunos nombres personales de individuos que parecieran estar fuera de la esfera de influencia de Piedras Negras.

3.        Lo anterior parece sugerir formas de control político relativamente débiles. Sin embargo, es evidente que los señores de Piedras Negras mantenían una posición de supremacía. Además de sus apariciones frecuentes en los monumentos, tenemos indicios de que mantenían control sobre varias esferas de la actividad elitista. Dos contextos proporcionan buenos ejemplos. Primero, tenemos las firmas de los escultores. Sabemos que estos artistas estaban al servicio de los gobernantes de Piedras Negras y quizá no es aventurado pensar que a través de ellos, los señores del centro mayor tuvieron un control sobre los registros monumentales de la historia dinástica en los centros menores. Segundo, el patrón de las fechas de entronización cercanas sugiere que la relación entre los sahalob y el ch’ul ahau de Piedras Negras era de índole personal: nuevos sahalob eran investidos del poder tras la entronización de un nuevo ch’ul ahau.

Para concluir, retornamos a las cuestiones planteadas al inicio. En términos de la búsqueda de cohesión política, los intereses de las élites subsidiarias parecieran poder identificarse como las fuerzas centrífugas, descentralizadoras, en el equilibrio del poder. La glorificación de las líneas dinásticas, el control sobre las ceremonias y las relaciones políticas de larga distancia de los sahalob representan tendencias en este sentido. Por otro lado, los mecanismos de control de los señores del centro principal apuntan en el sentido opuesto. El resultado parece ser un equilibrio ciertamente inestable, más inclinado hacia el lado de la descentralización que, por ejemplo, en el caso de Yaxchilan. Las tensiones ocasionadas por esta búsqueda de un equilibrio son algunos de los fenómenos más importantes en la estructura política Clásica

¿De qué manera podremos profundizar más en el conocimiento de estos temas? Nuestra sugerencia es tratar de llenar la enorme laguna que existe en cuanto a los patrones de asentamiento en el área del Usumacinta. El centro monumental de Piedras Negras recibió considerable atención en las primeras décadas de este siglo y en los años 30 fue objeto de uno de los primeros proyectos de gran envergadura en el área Maya, por parte de un equipo de la Universidad de Pennsylvania. Este proyecto no produjo información sobre los asentamientos de la región circunvecina, o sobre los centros menores de los alrededores y es aquí donde creemos que debe buscarse la evidencia necesaria para examinar, extender y precisar las ideas que presentamos sobre la organización política. Es evidente que los sitios de la región han sufrido ya daños graves como consecuencia del saqueo y la situación se hace más urgente aún por la constante amenaza de los proyectos de desarrollo hidroeléctrico, que de llevarse a cabo podrían significar pérdidas irreparables para la arqueología de Guatemala.

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