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03 Una interpretación arqueológica y epigráfica de un texto nuevo en una cueva Maya – Federico Fahsen – Simposio 6, Año 1992

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Fahsen, Federico y James E. Brady

1993        Una interpretación arqueológica y epigráfica de un texto nuevo en una cueva Maya. En VI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1992 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Villagrán de Brady), pp.49-54. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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UNA INTERPRETACIÓN ARQUEOLÓGICA Y EPIGRÁFICA

DE UN TEXTO NUEVO EN UNA CUEVA MAYA

Federico Fahsen

James E. Brady

Dentro de toda la arqueología Maya, el arte de élite en cuevas es uno de los más raros descubrimientos. Al decir arte de élite en cuevas nos referimos a jeroglíficos y figuras ejecutados en el estilo usado en los grandes centros Mayas. En el ensayo sobre el uso de cuevas, el mayista J. Eric Thompson (1975:xxxvi) solamente conoció dos sitios donde esto ocurrió y ninguno de los dos había sido reportado científicamente; concluye que “el mejor arte Maya en cuevas es el pintado, es bastante raro y debido a la presente evidencia, parece estar confinado en Chiapas” (Thompson 1975:xxxvi).

El descubrimiento de Naj Tunich en Petén es importante porque cambió nuestra noción de la distribución de estos sitios y sugiere que se pueden encontrar más. Aún más importante es que la cueva contiene muchas más inscripciones que todo el cuerpo anteriormente conocido de arte de élite en cuevas (Brady y Stone 1986). Por primera vez, epigrafistas e iconógrafos tienen un cuerpo lo bastante grande para revelar algo sobre los rituales en cuevas.

Al considerar el número pequeño de sitios conocidos con cuevas que contienen pinturas, la oportunidad para investigar una cueva nueva con pinturas es un prospecto que entusiasma al arqueólogo. El resultado está sujeto a ser extremamente importante, especialmente si el sitio estuviera en el área de Naj Tunich, donde las inscripciones nuevas puedan estar relacionadas con el cuerpo de las de Naj Tunich.

Tal oportunidad se presentó cuando se encontró la Cueva de Santo Domingo en Julio de 1988 y atrajo la atención del Inspector Regional del Departamento de Monumentos Prehispánicos en Dolores, Petén. Una subvención del Explorer’s Club fue importante al permitirnos encontrar y registrar esta rara y valiosa inscripción.

Esta exploración se llevó a cabo en Mayo de 1989. La cueva se encuentra aproximadamente a 16 km al sureste del pueblo de Poptun, en el lado sureste del departamento de Petén, cerca de la recién formada aldea de Santo Domingo (Figura 1) que es la que le da el nombre al sitio. La cueva en sí se encuentra localizada en la pared este de un enorme y circular cenote fosilizado. La entrada de la cueva es enorme con el techo cubierto de estalactitas que se encuentran por lo menos 50 m arriba del suelo de la cueva. El suelo se inclina agudamente al descender desde la entrada hasta un área algo plana situada a unos 20 m abajo del bosque que le rodea.

Esta área es bastante seca y está cubierta con una capa espesa de un polvo color canela flojamente compactado. A causa de lo espeso del manto de polvo, pocos tiestos fueron vistos. Sin embargo, debe hacerse ver que tales áreas planas dentro de la zona de luz de las entradas a cuevas son generalmente los lugares donde ocurrió la mayor utilización. Así, es bastante probable que al excavar en esta área se recolectaría mucho material cultural.

Figura 1 Mapa de Guatemala con la ubicación de la Cueva de Santo Domingo

        Se entra en la zona obscura de la cueva y al sistema de túnel casi inmediatamente al descender otros 1015 m sobre piedra suelta en el suelo. En contraste a la entrada, el túnel es extremamente húmedo con muchas formaciones activas. Cerca del límite entre el túnel y la entrada, hay un muro de piedras de casi 1 m de alto. Estas piedras no parecen haber sido puestas en forma ordenada a manera de sugerir una pared, sino más bien como un bloqueo desde el suelo hasta el techo. Esto puede indicar que las piedras tal vez sirvieron como una presa.

Fue rara la presencia de artefactos de cualquier tipo. Se encontraron varios huesos contra una pared pero éstos pueden ser de origen reciente. Los cuellos de dos vasijas con triángulos agujereados alrededor del cuerpo y asas aplicadas fueron encontrados juntamente con un tiesto estriado de una vasija cálceoforme o zapato. Todos fechan al periodo Clásico.

Una alcoba, localizada arriba del suelo en el borde de un afloramiento de piedra, muestra actividad considerable en la forma de estalactitas ennegrecidas por el fuego. Un pozo pequeño hecho por saqueadores en esta alcoba muestra un nivel de carbón de 7 a 10 cm de grueso, que fue encontrado a unos 7 a 8 cm debajo de la superficie. A causa de la actividad del agua, es probable que la mayor parte del material de artefactos esté ahora enterrado debajo del sedimento.

Las inscripciones están localizadas en una grieta de la pared oeste del túnel, no muy lejos de la entrada. En la pared del lado sur de la grieta hay restos de un dibujo que ha sido parcialmente corroído por un sedimento amarilloso que le ha goteado sobre la cara. La pintura tiene 0.63 m de alto y la última línea se encuentra a 1.05 m del suelo. El dibujo es de forma geométrica pero está muy erosionado para determinar lo que originalmente representaba.

La pared norte de la grieta contiene dos paneles de glifos (Figura 2). El primer panel tiene siete glifos. Está a 0.74 m del suelo y el bloque entero mide 0.89 m de alto. El segundo panel tiene tres glifos, está a 1.15 m del suelo y tiene 0.38 m de alto. Los glifos individuales varían en tamaño de 14 a 22 cm de ancho y de 8 a 15 cm de alto. Debido a su ubicación dentro de la grieta, las inscripciones pueden considerarse escondidas pero la colocación de ambos, los glifos y el dibujo a la altura del ojo probablemente significa que el arte estaba supuesto a verse. Esto es lo contrario de la mayoría del arte de cuevas del Viejo Mundo Paleolítico el que deliberadamente fue colocado en los lugares más inaccesibles.

Los primeros dos signos del Panel 1 están demasiado descoloridos para leerse, pero estamos seguros que representan una fecha expresada en forma de Rueda Calendárica ya que cada glifo tiene prefijado un número. En el caso del primer signo la barra y los cuatro puntos representan el número nueve, mientras que el segundo tiene cuatro puntos para el número cuatro.

El subfijo del segundo signo que sí se nota bien, hace pensar que el glifo es el del mes Xul que tiene ese elemento como característica. Fechas como ésta indican el día y el mes en dos diferentes sistemas calendáricos y juntos expresan una fecha que se repite cada 52 años. Sin embargo, aunque ésta fuera legible, no sabríamos en qué ciclo de 52 años ocurrió por no estar fija en la Cuenta Larga.

El tercer glifo contiene un logograma de humo y el signo fonético YI para la expresión BUTS'(I) en Yucateco. David Stuart y muchos otros epigrafistas y lingüistas creemos que esta zona fue de habla Yucateca, aunque en una cueva, por ser de usos rituales, pudo haber inscripciones en otras lenguas producto de peregrinaciones religiosas. Actualmente hay personas en esta zona que todavía hablan Mopan, un dialecto Yucateco. Los dos signos tienen que ser leídos juntamente como una expresión verbal o un sustantivo verbalizado que representa una acción o rito con humo. Esto es interesante ya que la quema de incienso fue y aún es parte integral de los ritos indígenas actuales al punto que los K’iche’ les refieren como quemas (Cook 1986:139).

El cuarto glifo es quizá el mejor ejemplo de la caligrafía de las inscripciones de la cueva de Santo Domingo. Representa a un dios viejo y desdentado con características felinas. La nariz romana pronunciada y el ojo con gancho se complementan con manchas de jaguar en la mejilla y la oreja por lo que probablemente represente al Dios de Jaguar del Inframundo. Esta sería la deidad apropiada a venerar en este sitio, ya que los jaguares se asocian a cuevas en la mitología Maya y éstas son vistas como portales de entrada al Inframundo.

El siguiente signo se relaciona al inmediato de arriba. El prefijo está muy erosionado como para ser leído pero el resto representa la palabra BAKA o BAK que podría ser parte de la expresión para cautivo tal como U BAK, “su cautivo”; el glifo que le sigue, por lo tanto, sería el nominal del individuo o individuos involucrados en el rito. Más remotamente podría ser parte del título BAKAB(A) e igual sería seguido por un nominal. Los glifos séptimo y octavo están muy difusos como para leer aunque el primero de ellos podría tener características antropomorfas y ser un nombre. Esto indica que el texto podría referirse a un rito en honor del Dios Jaguar del Inframundo con el sacrificio de un cautivo o alternativamente hecho por un personaje importante.

Figura 2 Las inscripciones de la Cueva de Santo Domingo

        Tal y como en el primer texto, el segundo comienza con dos signos que están demasiado erosionados para descifrar pero una vez más representan una fecha en forma de Rueda Calendárica porque les precede un numeral. Son estos el diez y el ocho respectivamente con el glifo para el mes seguramente indicando al mes Zac por el prefijo y el superfijo que acompañan al signo principal. El tercero glifo contiene tres elementos. El primero es el signo IWAL, que a veces representa solo el sonido I fonético y es parte de la expresión IUTI, que se traduce como “y entonces ocurrió”. Los otros dos elementos son idénticos a los del tercer bloque del Panel 1 ya que representan la palabra BUTS'(I) o humo, con lo que la traducción más apropiada sería “y entonces ocurrió la quema”. Algunos textos son considerados como ayudas a la memoria y por ello son abreviados conteniendo información suprimida pero que el lector sabía interpretar. Este es el caso aquí en donde se hace referencia a una fecha y a un evento sin una larga descripción del mismo ni de los individuos que tomaron parte en él.

Ambos paneles tienen fechas imposibles de precisar y ubicar en la cronología Maya conocida. La inscripción más larga menciona un rito, una deidad y un posible nombre de un cautivo o un personaje importante. Las inscripciones son difíciles de entender porque contienen información esotérica expresada en forma críptica y además, como es el caso en muchas de estas situaciones, aquello que más queremos conocer es lo que menos se explica, ya que era sabido a los participantes, pero nos es vedado entender a los que no vivimos entonces.

Aunque la inscripción es corta y no es descifrable en su totalidad, la combinación de datos epigráficos con la información arqueológica provee un cuadro más completo de la utilización de la Cueva de Santo Domingo. El hecho que un escriba fuese llevado para registrar los acontecimientos descritos anteriormente indica que la cueva era usada por la élite. Si nuestra interpretación del cuarto glifo en el primer panel relacionado con la toma de un cautivo es correcta, la naturaleza elitista de la cueva queda reforzada, ya que el registro de los cautivos parece ser un privilegio de la élite. El sacrificio adentro de la cueva de un cautivo lo suficientemente importante para ser nombrado es también un testimonio elocuente de la posición central que Santo Domingo debió tener en la región.

También se ha argumentado que el material óseo frecuentemente encontrado en cuevas generalmente pertenece a víctimas de sacrificio. Debido a que la inscripción parece documentar el sacrificio de un cautivo importante en Santo Domingo, proporciona una evidencia fuertemente afirmativa para la práctica del sacrificio humano en cuevas. Finalmente, el significado del tercer glifo en el primer panel como BUTS’, “humo”, provee evidencia importante para la quema de incienso durante los ritos Mayas antiguos y ayuda a establecer la continuidad del mismo entre las ceremonias Mayas actuales con las de sus antepasados.

Esperamos conseguir más fondos para hacer una investigación más intensa en la Cueva de Santo Domingo. Esta incluiría el volver a registrar las inscripciones mediante fotografía ultravioleta e infrarroja con la esperanza de recuperar las porciones de la inscripción que se han opacado para que el mensaje pueda leerse con certeza. También, excavaciones en el área de las inscripciones pueden revelar evidencia arqueológica relacionada con los ritos referidos en los textos.

REFERENCIAS

Brady, James E. y Andrea Stone

1986        Naj Tunich: Entrance to the Maya Underworld. Archaeology 39 (6):1825.

Cook, Garrett

1986        Quichean Folk Theology and Southern Maya Supernaturalism. En Symbol and Meaning Beyond the Closed Community: Essays in Mesoamerican Ideas (editado por Gary H. Gossen):139153. Institute of Mesoamerican Studies, State University of New York, Albany.

Thompson, J. Eric S.

1975        Introduction to the Reprint Edition. En The HillCaves of Yucatan, por Henry C. Mercer. University of Oklahoma Press, Norman.

 

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