075. Sacrificio y ritualidad: evidencias tempranas de prácticas funerarias en el sitio Reynosa, en la costa pacífica de Guatemala 

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Sacrificio y ritualidad: evidencias tempranas de prácticas funerarias en el sitio Reynosa, en la costa pacífica de Guatemala 
Introducción

La Costa Sur de Guatemala representa un paso natural entre el norte y sur de Mesoamérica. Su riqueza ha representado desde épocas prehispánicas una fuente casi inagotable de tierras productivas y gran cantidad de recursos naturales, la zona costera con los estuarios y los productos del mar, mientras que las zonas elevadas de la boca costa, constituyeron una fuente de riqueza. Estas condiciones propiciaron el asentamiento de los primeros pobladores en el territorio de Guatemala, que incluyen evidencias palinológicas de ocupación desde 5000 AC mientras que las primeras evidencias cerámicas se remontan hacia 1500 AC (Arroyo et al. 2002 y Arroyo 2001).

Su posición geográfica sirvió para desarrollar vías de comunicación entre varias zonas de Mesoamérica, por lo que las ciudades que evolucionaron en esta región alcanzaron un máximo de esplendor y dieron vida a una amplia red de ciudades que mantuvieron contactos con zonas tan lejanas como las Tierras Bajas al norte y el altiplano mexicano hacia el oeste.

Los vestigios arqueológicos en la Costa Sur son muy abundantes, sin embargo esta zona ha sido poco explorada en contraposición con la región de Tierras Bajas. Los trabajos de exploración sistemática dieron inicio a mediados de la década de 1960 (Parsons 1967,1969 y Shook 1971) y se intensificaron a partir de la década de 1980 (Bove 1981,1989; Bove et al. 1993), estos trabajos mostraron que los sitios arqueológicos están estrechamente relacionados con las cuencas de los ríos, principalmente aquellos de gran caudal como el Achiguate, Coyolate y Guacalate, entre otros. El uso actual de la tierra ha determinado la existencia de los sitios arqueológicos, la transformación del terreno de bosque, a sembradíos de algodón y de hule, luego a fincas de pastoreo y actualmente a plantaciones casi infinitas de caña de azúcar, han transformado el paisaje y se han convertido en el principal destructor de los vestigios arqueológicos debido a la alta mecanización a que fue sometida la región.

Durante el periodo prehispánico se ha logrado establecer que el asentamiento es de carácter nucleado, pero con la variante de poseer extensas zonas habitacionales, por lo que prácticamente toda la región presenta evidencias de ocupación.

El patrón de asentamiento fue evolucionando conforme el tiempo, así como se ha demostrado que las capitales regionales fueron migrando conjuntamente con el paso entre periodos, ejemplo de esto podemos mencionar, que para la región que se encuentra bajo nuestro estudio, que durante el periodo Preclásico el poder era ejercido desde el sitio de Balberta, sin embargo para el cambio hacia el Clásico Temprano se considera al sitio de Los Cerritos Norte como la ciudad principal y para el paso al periodo Clásico Tardío la ciudad de El Baúl y sus complejos anexos se constituyó en la capital regional, convirtiéndose en un poderoso estado teocrático-militar. Nuestras exploraciones han brindado resultados importantes, principalmente en el sitio La Isla, el cual puede considerarse como la ciudad más importante en la región durante el periodo Postclásico (Chinchilla 2011, 2012).

Como se mencionó los sitios arqueológicos se ubican cercanos a los ríos, el proceso de investigación tomó como eje al río Achiguate, debido a que se encuentra en la sección media de la región de estudio. El Achiguate tiene a su vez muchos afluentes, algunos de ellos principales como los ríos Ceniza, Las Marías, Colojate y Acomé, así como cientos de afluentes menores. En ésta oportunidad se tratará la cuenca del río Acomé, un afluente permanente que corre norte sur casi paralelo hacia el oeste del río Achiguate. Aquí fueron identificados varios sitios arqueológicos asociados a su cuenca, como los sitios de Velásquez, La Flor y Reynosa. Estos sitios habían sido reportados durante las exploraciones de Shook en la década de 1950’s y por Bove en la década de 1980’s.

Se darán a conocer los resultados obtenidos durante las investigaciones arqueológicas realizadas el sitio Reynosa (Fig.1). Desde un inicio centramos nuestro interés en éste sitio, el cual fue una ciudad principal durante el periodo Preclásico. No se cuentan con muchos datos sobre el sitio, ha sido mencionado brevemente en las descripciones regionales realizadas por Bove (1989), en sus recorridos, reporta materiales cerámicos en superficie fechados para el periodo Preclásico Temprano, así como la identificación de tres monumentos lisos, que por sus características las denomina como estelas de estilo temprano.

El sitio fue denominado bajo ese nombre, debido a que se encuentra en terrenos de la Finca Reynosa. Esta finca ha sufrido transformaciones a lo largo del tiempo, para la década de 1950 mantenía un bosque de considerables dimensiones, para finales de esa década e inicios de 1960’s fue sustituido por cultivo de algodón, a finales de 1970 e inicios de la década de 1980 el algodón fue sustituido por pasto para la crianza de animales vacunos y en ésta fecha fueron destruidos parcialmente los montículos. Debido a que fueron construidas algunas instalaciones asociadas a la crianza de ganado vacuno, durante éste tiempo aún se encontraba en pie el montículo más grande del sitio, al cual era conocido como la coyotera, debido a la gran cantidad de coyotes que se refugiaban dentro de él. A finales de la década de 1980 la finca fue adquirida para la siembra de caña de azúcar, y es en éste tiempo cuando el montículo mayor es destruido por completo y utilizado para el relleno de calles de acceso. Previo a la destrucción del montículo, se conoce el sitio de Reynosa, formado principalmente por un montículo de grandes dimensiones (7 m de altura) acompañado por varios montículos situados a su alrededor.

Distribución espacial del sitio Reynosa. Sector sur (Reynosa)

Las exploraciones de Bove conocieron la parte sur del sitio (Fig.2), sin embargo al ampliar el recorrido hacia el norte, se logró identificar una serie de grupos arqueológicos que fue dando forma al sitio. Se compone de cuatro grupos, el principal de ellos es el Grupo 1, localizado en las coordenadas geográficas 14° 9’20.34″N y 90°59’5.12″O. El Montículo 1 debió de ser el principal del conjunto debido a que fue de características piramidales de unos 5 m de altura, actualmente solo queda la base y la plataforma de sustentación, su disposición puede indicar que se era el eje central de los Grupos 1 y 2, teniendo función para ambos grupos. El Grupo 1 tiene un patio abierto al este y se compone de cinco montículos, todos ellos de baja altura, entre 1 y 2 m, todos de planta rectangular. Hacia el extremo este del grupo, en la parte baja de la plataforma, fueron encontrados los Monumentos 1, 2 y 3, los cuales son de formato rectangular y lisos, seguramente fueron movidos de su lugar original, para favorecer las técnicas de cultivo.

El Grupo 2 es un amplio patio abierto al este y oeste, consta de cinco montículos situados sobre una plataforma de nivelación, la cual tiene su mayor altura, hacia el este alcanzando 1.5 m de altura, mientras que al oeste se nivela con el terreno. De acuerdo al patrón de distribución de los montículos se considera a éste grupo como un anexo al Grupo 1, debido a que los Montículos 2, 3, 4 y 5 se enfrentan y forman patio con el Montículo 1 del Grupo 1. Las excavaciones en el sitio fueron realizadas en ésta área.

Los dos grupos (1 y 2) se encuentran sobre la misma plataforma de nivelación, por lo que constituyen una unidad bien delimitada. Al parecer éste es el conjunto principal del Sector Sur (o Reynosa), tanto el patrón de asentamiento, como el análisis cerámico indica que es el conjunto más antiguo del sitio, posiblemente se relacione al área ceremonial más antigua identificada hasta ahora, los análisis de C14 indican actividad funeraria desde el año 1200 AC.

El Grupo 3 es de características residenciales, consta de cuatro montículos dispuestos en un patio abierto al este y oeste, tres de los montículos se disponen también en un eje similar. Las dimensiones corresponden a plataformas bajas de forma rectangular, a excepción del Montículo 4 el cual presenta una ampliación en su fachada este.

El Grupo 5 se conforma por una plataforma aislada de planta rectangular, posiblemente corresponda a un área residencial o agrícola, según las excavaciones realizadas en las inmediaciones de ésta área, fue interesante observar en los cortes de uno de los pozos de sondeo, una serie de ondulaciones que hacen pensar que se trata de surcos para cultivos.

Sector central (Laredo)

En la porción media del asentamiento (Fig.3) fueron reconocidos cuatro grupos arqueológicos dispersos en una franja de unos 1500 m en el eje este oeste, mientras que hacia el norte sur, alcanza unos 900 m.

El área principal lo componen los Grupos 6 y 7, los cuales son patios abiertos, pero pueden considerase como grupos anexos. Se localizan en las coordenadas 14° 9’56.57″N y 90°59’1.49″O. El de mayor relevancia es el Grupo 7, conformado por cuatro montículos, dos de ellos (1 y 2) son de grandes dimensiones, alcanzando los 2 m de altura. El Montículo 1 es una amplia plataforma de planta rectangular con una saliente en su fachada este, mientras que el Montículo 2 tiene una planta posiblemente circular, con algunos laterales rectangulares, como lo son las fachadas norte y este. Es posible que en el proceso de cultivo, la maquinaria pesada haya destruido su contorno original. Hacia el norte del patio se encuentran dos pequeñas plataformas de baja altura.

Hacia el norte, a unos 500 m se encuentra el Grupo 8, formado por dos estructuras de unos 2.5 m de altura, forman un patio abierto cerrado en sus extremos este y sur. El montículo principal es el situado al este (1), de planta rectangular. Este grupo es el que mayor destrucción presentan del sitio, ya que la finca Laredo fue utilizada para la crianza de ganado vacuno, lo que repercutió en la construcción de mucha infraestructura relacionada a ésta actividad, por ejemplo, sobre los montículos del Grupo 7 se pueden observar “pilas” de concreto para darle de beber al ganado. En el Grupo 8 se observan muchos residuos de construcción moderna, al parecer en ésta área se encontraban los establos, logrando observar parte de los corrales que utilizaron los montículos como parte de la barrera. Sobre ellos hay restos de construcciones formales. El más impactado es el Montículo 2, debido a que sobre él pasa uno de los caminos internos de la finca. En superficie hay mucho material arqueológico disperso.

A unos 900 m al este de este grupo se encuentra el Grupo 9, el cual es un patio abierto al norte y sur, formado por dos plataformas que alcanzan 1.5 m de altura. El Montículo 1 es el de mayor interés, es de planta cuadrangular con una saliente a manera de rampa en la fachada oeste, la cual seguramente da acceso al patio formado por el Montículo 2. Sobre la superficie fue identificado gran cantidad de desechos de obsidiana y artefactos de piedra tallada, como “donas” y piedras de moler, estableciendo que el Montículo 1 forma un área de actividad relacionada a la elaboración de artefactos de uso utilitario.

El Montículo 2 es de planta rectangular, aunque en superficie fueron observados materiales arqueológicos variados, no hay una gran presencia, por lo que es posible que se trate de una plataforma de características habitacionales.

Hacia el sur de éste conjunto, a unos 200 m, se identificó un segundo taller de obsidiana, fue posible identificar en superficie una gran cantidad de núcleos poliédricos abandonados, así como lascas de desbaste.

Sector Norte (Las Margaritas)

El Sector Norte o Las Margaritas es considerado como el epicentro del sitio (Fig.4). Se localiza en las coordenadas geográficas 14°11’07.0” N y 90°58’57.9”O.

Éste conjunto representa el epicentro del sitio, posiblemente de características administrativas y ceremoniales. Se conforma por siete grupos, siendo el Grupo 10 el de mayor importancia, éste es un patio abierto al este, cerrado al norte por el Grupo 11, al sur hay una serie de dos montículos y al oeste se levanta la construcción de mayor dimensión del sitio, la cual es un basamento con su fachada frontal (este) de planta rectangular, mientras que su sección posterior es absidal, la cual a su vez se encuentra al borde del río Acomé. El basamento sostiene un pequeño montículo que no sobrepasa el metro de altura, de planta rectangular y con una amplia banqueta frontal hacia la fachada este, dando la impresión de ser un escenario.

El Montículo 2 es de planta rectangular, de 1.5 m de altura y es en éste sector del sitio en donde han sido localizados la gran mayoría de los monumentos del sitio, los cuales han sido encontrados en las actividades agrícolas y reunidos hacia un costado del grupo. Asociado al patio y hacia el extremo sur, se levanta una plataforma de gran dimensión en su largo, posiblemente su fachada es hacia el este, lugar en donde alcanza los 2 m de altura, mientras que al norte y oeste se nivela con el terreno.

Al norte, se anexa el Grupo 11, formado por tres montículos dispuestos en un patio abierto al este, solo el Montículo 2 es una plataforma de planta rectangular, al parecer tiene una adición que le sale por el extremo sur. Al norte de éste grupo, se localiza un montículo aislado que conforma el Grupo 16.

El segundo grupo en importancia es el Grupo 2, aunque solamente está formado por dos montículos dispuestos en un patio abierto al este y norte, es el segundo en mayor dimensión. El Montículo 1 trata de una amplia plataforma basal que en su fachada este alcanza los 2 m de altura, mientras que hacia el norte, sur y oeste, se nivela con él terreno, sobre ella hay un montículo, éste alcanza 1.5 m de altura.

Al sur se encuentra el Grupo 13, con uno de los montículos más altos del sitio, alcanza los 4 m y es de planta cuadrangular, lo acompaña un montículo bajo en la sección sur.

Al límite este del sitio, se encuentra el Grupo 15, de patio abierto al este y sur, al extremo oeste se levanta una plataforma de planta rectangular, que en su lateral norte remata en un montículo de planta circular, lo que la hace de una inusual conformación.

Monumentos

Han sido registrados un total de 14 fragmentos de monumentos, los cuales se han encontrado en el Sector Sur (Reynosa) (Fig.2) y en el Sector Norte (Las Margaritas) (Fig.4). Estos monumentos han sido expuestos a través de varios años de mecanización de la tierra debido al cultivo de caña de azúcar, que al ser encontrados han sido puestos a la orilla del camino.

Excavaciones

Varias excavaciones fueron trazadas principalmente en el Sector Central (Laredo) y en el Sector Sur (Reynosa). En las excavaciones del Sector Central fueron definidos varias áreas de uso doméstico, así como varias áreas de actividad relacionadas con la producción de artefactos de obsidiana y lo más relevante fue el hallazgo de un taller de manufactura de piedras “donas”. Las excavaciones en ésta área de uso doméstico también mostraron que en una fase anterior (inicios del periodo Clásico Tardío) fue utilizada como área de enterramiento. Aquí fue excavado un entierro de un adulto, posiblemente masculino, en posición de decúbito ventral orientado este oeste, con el cráneo al oeste, con ofrendas de dos vasijas y una mano de piedra de moler. Inmediatamente debajo de él, fue localizado un segundo entierro, un infante con la misma posición, de decúbito ventral acompañado de tres vasijas, una cerca a la cabeza y las otras hacia los pies. Un rasgo por demás interesante fue la identificación de tres rocas (sin labrar) dispuestas en forma de triángulo resguardando el cráneo (Fig.5).

Las excavaciones se intensificaron en el Sector Sur (Reynosa), en donde fueron explorados dos montículos de baja altura. El primer montículo excavado a través de un pozo exploratorio, inició con algunas sorpresas, ya que fueron identificados algunos restos óseos muy cerca de la superficie. Como resultado fue la identificación de dos entierros, uno de ellos en muy malas condiciones, dispuesto de decúbito posiblemente ventral (Entierro 9), mientras que el segundo mostró una posición poco usual, en decúbito dorsal, flexionando las piernas y los brazos cruzados hacia atrás (Entierro 5), éste primer contexto nos indicó que la disposición del evento funerario no se trataba de un evento mortuorio común (Fig.6).

Con la ampliación de la excavación vertical y por debajo de los dos primeros entierros fue localizada una construcción de barro, con forma poco convencional, la cual demostró ser parte de algún elemento utilizado en un contexto que consideramos en un principio como habitacional, debido a la identificación de un fogón formado por tres piedras principales y una cuarta en posición auxiliar. Dentro del fogón fueron identificados los restos de dos comales quebrados, observando que los mismos nunca fueron utilizados indicando que se trataba de una posible práctica ceremonial.

La excavación continuó y por debajo de los primeros entierros fueron localizados otros dos de ellos (Entierros 13 y 15), orientados norte sur, en posición de cubito ventral. Uno de ellos (el Entierro 13) mostró el cráneo de perfil y con la particularidad de presentar las extremidades superiores, dispuestas hacia la espalda; lo cual nos sugirió que se encontraba posiblemente atado al momento del enterramiento. El análisis cerámico indicó que el evento habría sucedido entre el periodo Preclásico Medio al Tardío (400-200 AC), un análisis de C14 fue realizado, pero el mal estado de la muestra no permitió obtener resultados. La excavación alcanzó niveles profundos indicando una ocupación constante desde el periodo Preclásico Temprano (1200-600 AC).

La segunda excavación fue realizada en la fachada frontal de un montículo parcialmente destruido por el paso de una calle. Fue iniciada como un pozo exploratorio y conforme se fueron obteniendo los hallazgos, la excavación fue extendiéndose. La excavación inició con resultados normales a los esperados en un pozo exploratorio, con materiales arqueológicos variados, resaltando la identificación de algunos restos de figurillas (brazos y piernas). Sin embargo al alcanzar solamente 0.50 m de profundidad se encontró un primer entierro (Entierro 1), con una orientación norte sur, con el cráneo al sur, de decúbito ventral y mostrando las brazos cruzados hacia la espalda y las manos juntas (posiblemente entrelazadas sobre la pelvis).

Hacia el costado este del Entierro 1, se localizó otra osamenta con el mismo patrón orientada norte sur, el cráneo al sur, de decúbito ventral y los brazos flexionados hacia la espalda y sobre la pelvis. Al realizar la extracción del entierro fue localizada una vasija, con forma de plato, fechado para el periodo 400-100 AC. La excavación se extendió al sur, lugar en donde fueron localizados una serie de restos óseos (Entierros 3 y 4) dispuestos en forma lineal, siempre norte sur; el Entierro 3 tiene un cráneo asociado a una serie de huesos largos, mientras que el Entierro 4 está formado sólo por algunos huesos largos, principalmente fémures y una mandíbula. Debido a este contexto, se consideró que se trataba de un evento singular, lo cual despertó nuestro interés debido a lo complejo del hallazgo, sin llegar aún a dimensionar el descubrimiento.

Con el avance de las excavaciones fueron extendiéndose los hallazgos de más osamentas, debido a la estrategia de la excavación, se tuvieron muchos niveles simultáneos, por lo que fue hasta el final en donde se trazó y esquematizó el patrón funerario. Resaltan varios elementos mortuorios, los cuales no forman parte de un enterramiento de características normales y a la vez nos indicaron que estábamos frente a un entierro múltiple.

Durante las excavaciones fueron levantados 49 bloques conteniendo los entierros, sin embargo como veremos en la siguiente ponencia, el número mínimo de individuos alcanza los 61 individuos. De ésta cantidad de osamentas resaltó el descubrimiento de tres cráneos asociados a un número similar de vasijas. Resalta el Entierro 21, el cual consta de un cráneo con un pequeño cuenco, fechado para el 800-600 AC, en su interior fue identificado un material de color blanco, al realizar análisis físico-químicos obtuvimos que se trata de un mineral poco común, denominado atapulgita, utilizado ampliamente para la elaboración de pigmentos, tal como el azul maya. Este mineral no es local y la fuente más cercana se encuentra en la Costa Atlántica de Guatemala.

Otros entierros poco comunes son los que hemos denominado como bultos rituales, formados por un conglomerado de restos óseos dispuestos formalmente, siendo un ejemplo el Entierro 24, compuesto por un bloque de huesos largos entrelazados y sobre cuyos restos fue colocada una mandíbula que bien puede ser los restos de un cráneo completo el cual se erosionó.

Otro conjunto de osamentas, está representada por cuerpos desmembrados varios de ellos identificados en todas las capas estratigráficas excavadas, como ejemplo, el Entierro 10, el cual presenta el torso de un cuerpo en posición anatómica, sin embargo las extremidades inferiores están ausentes desde la pelvis.

Ahora bien, ¿qué dio pie a un evento de estas dimensiones? Para dar respuesta a esto se presenta la secuencia del acontecimiento funerario, considerando que todo el evento sucedió en un mismo tiempo. El conjunto mortuorio se depositó en cinco niveles estratigráficos; el nivel inferior (Fig.7) se encuentra a solo 1.5 m de la superficie y corresponde al arranque del montículo, en dicho estrato fueron depositados cuatro entierros, entre ellos un cráneo, un cuerpo desmembrado y un bulto ritual. El segundo nivel se encuentra solo 30 cm sobre el anterior (Fig.8), éste ya presenta el orden general del enterramiento, situando ocho individuos, tres en un eje norte sur. Marcando el eje principal del evento, fue identificando un segundo cráneo ubicado justamente sobre el registrado en el nivel anterior. Los otros individuos fueron dispuestos debajo de la fachada principal del montículo y solo dos cuerpos presentan desmembración.

En la tercera capa fueron depositado cuatro individuos, ellos estaban 0.20 m sobre el nivel anterior (Fig.9). El depósito se encuentra al centro del montículo, manteniendo el eje norte sur, con sólo un individuo completo, dos cuerpos desmembrados, y uno como un bulto ritual. En éste nivel fue identificado el único individuo enterrado con un patrón diferente, el cual presenta el cráneo hacia el norte y no la usual orientación hacia el sur.

El cuarto tendido a 30 cm del anterior y solo a 85 cm abajo de la superficie (Fig.10), es el que mayor cantidad de individuos ha mostrado, con un total de 12 bloques excavados, la gran mayoría fueron entierros directos, de decúbito ventral, orientados norte sur. Solamente tres entierros presentan partes del cuerpo, por lo que seguramente son casos de desmembración, otros dos de ellos se encuentran formando cúmulos de huesos los cuales son el único ejemplo en que los restos humanos pudieron haber sido enterrados ya esqueletizados.

El quinto y último nivel, estaba a unos 0.50 m de la superficie, y es el estrato superior que cubre todo el evento (Fig.11). Y con esto nos surgen las siguientes preguntas: ¿Es en realidad un acontecimiento relacionado a un sacrificio? Si así es, ¿cuál fue el motivo? o ¿quién fue capaz de influir para su realización?

En nuestra comprensión del evento, consideramos que los restos identificados en el último nivel es la clave para la interpretación de todo el contexto. Acá fue identificado un solo individuo, ubicado en una posición de decúbito ventral, orientado de igual manera norte sur. Sin embargo ha sido el único que ha presentado un ajuar funerario, consistente en una serie de cinco vasijas dispuestas alrededor de su cuerpo, además haber sido el único que presentó un pequeño, pero significante collar de jade. Lo más singular, fue el hallazgo de un depósito de tres huesos largos (un húmero y dos cúbitos) dispuestos en una forma especial, éste corresponde a un elemento posiblemente iconográfico con algún significado desconocido. Lo anterior nos lleva a concluir que existe una diferencia entre el nivel jerárquico identificado entre los individuos localizados por debajo de éste.

Esto nos permite inferir en la posibilidad de estar frente a un gobernante, el que a su muerte se hizo acompañar de un séquito de individuos de diferentes condiciones. Todo esto ocurre durante el periodo 500-300 AC. Estos datos se ven consistentes entre el análisis cerámico y los proporcionados por Carbono 14, al unificar y comparar los resultados, consideramos factible establecer el contexto hacia el año 350 AC. Lo cual nos sitúa en el periodo de transición entre el Preclásico Medio y Tardío.

Se continuó la excavación profunda del contexto, logrando establecer que el hallazgo está asociado directamente con la construcción del montículo. Razón que confirma la hipótesis de que el evento sucedió en un mismo momento.

La excavación vertical continuó, alcanzando estratos correspondientes al periodo Preclásico Temprano (1200-800 AC) donde se descubrió un entierro, orientado norte sur pero con el cráneo al norte, mostrando un cambio en el patrón funerario. Éste se acompañó de dos ofrendas de restos óseos cuyos datos, junto a los observados en los dos montículos excavados, indican que ésta sección del área arqueológica puede considerarse como una necrópolis, un lugar que tuvo un significado especial para el enterramiento ritual de los gobernantes.

Es importante resaltar que durante esta época, en la región de Guatemala, no se tenía evidencia de éste grado de ritualidad, el contexto sacrificial y la manera dramática como fueron enterrados, evidencia que para que esto ocurriera es porque estamos frente a un gobernante que logró adquirir y ejercer un poder singular.

Ejemplos de ésta índole se han registrado en periodos subsiguientes, por lo que estamos ante los inicios de una práctica ritual que trascendió como una muestra de poder entre los gobernantes de la Costa Sur de Guatemala.

Agradecimientos

El proyecto de Registro e Rescate Arqueológico del área sur de Guatemala, no hubiera sido posible sin el equipo de arqueólogos que trabajó durante dos años, los trabajos de campo estuvieron a cargo de David Del Cid, André Rivas, Henry Pérez y Camilo Álvarez, mientras que el laboratorio fue conducido por Carolina Díaz-Samayoa, Diana Méndez y Gilberto Cruz, el análisis de los restos óseos han sido dirigidos por Shintaro Suzuki y Alejandro González, en especial a todos los trabajadores del pueblo de Siquinalá. Los fondos para la ejecución del proyecto fueron brindados por la empresa EEB Ingeniería y Servicios S.A, todos agradecemos infinitamente el apoyo incondicional para la conclusión del proyecto.

Referencias

Arroyo, Bárbara

2001   La regionalización en la Costa del Pacífico: Sus primeros pobladores. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2000 (editado por J.P. Laporte, A.C. Suasnávar y B. Arroyo), pp.1-7. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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2002   Últimos resultados del proyecto sobre el medio ambiente antiguo en la Costa del Pacífico. En XV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2001 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y B. Arroyo), pp.376-364. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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Fig. 1: Distribución del sitio arqueológico Reynosa, indicando sus principales complejos.

Fig. 2: Plano del Sector Sur o Reynosa, sitio arqueológico Reynosa.

Fig. 3: Planta de excavación de los entierros localizados en el Montículo 1, Grupo 9, Sector Central, Reynosa (Lev. H. Mejía. Dib. G. Valenzuela).

Fig. 4 : Planta de excavación de los entierros en Montículo 2, Grupo 2, Sector Sur, Reynosa (Lev. H. Mejía. Dib. G. Valenzuela).

Fig. 5: Planta de excavación del nivel 1.30 m., Montículo 5, Grupo 2, Sector Sur, Reynosa (Lev. H. Mejía. Dib. G. Valenzuela).

Fig. 6: Planta de excavación del nivel 1.10-1.25 m., Montículo 5, Grupo 2, Sector Sur, Reynosa (Lev. H. Mejía. Dib. G. Valenzuela).

Fig. 7: Planta de excavación del nivel 1.10 m., Montículo 5, Grupo 2, Sector Sur, Reynosa (Lev. H. Mejía. Dib. G. Valenzuela).

Fig. 8: Planta de excavación del nivel 0.80-0.95 m., Montículo 5, Grupo 2, Sector Sur, Reynosa (Lev. H. Mejía. Dib. G. Valenzuela).

Fig. 9: Planta de excavación del nivel 0.70-0.80 m., Montículo 5, Grupo 2,  Sector Sur, Reynosa (Lev. H. Mejía. Dib. G. Valenzuela).