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106 La problemática pipil, xinka y sus vecinos desde una perspectiva multidisciplinaria. Discusión Mesa Redonda (Margarita Cossich Vielman) – Simposio 28, 2014

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106 La problemática pipil, xinka y sus vecinos desde una perspectiva multidisciplinaria.

Discusión Mesa Redonda (Margarita Cossich Vielman)

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

Cossich Vielman, Margarita
2015 La problemática pipil, xinka y sus vecinos desde una perspectiva multidisciplinaria (Discusión Mesa Redonda). En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 1273-1277. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

La problemática pipil, xinka y sus vecinos desde una perspectiva multidisciplinaria
Discusión
Mesa Redonda
Margarita Cossich Vielman

El objetivo de esta Mesa redonda fue reevaluar lo que hasta ahora conocemos de la arqueología del Oriente de Guatemala y Occidente de El Salvador para el Clásico Tardío y Posclásico para definir si esta puede ser llamada “arqueología pipil” y “arqueología xinka”. Así mismo, la mesa buscó comprender los movimientos culturales que se llevaron a cabo dentro de esta región en tiempos prehispánicos y coloniales, ayudados de la lingüística y la antropología. Estos objetivos lograron desarrollar una rica discusión sobre lo problemático que se convierte el tratar de definir grupos étnicos y lingüísticos a patrones de asentamiento y materiales culturales prehispánicos y coloniales. Esta mesa redonda evidenció la necesidad de realizar investigaciones multidisciplinarias dentro de los proyectos arqueológicos.
Para esta Mesa se contó con la participación de Christopher Martínez, Francisco Estrada-Belli, Federico Paredes, Sergio Romero, Marlon Escamilla, Sonia Medrano y Claudia Dary; quienes presentaron investigaciones recientes sobre los trabajos realizados en la zona de interés. Las ponencias presentadas en esta Mesa son publicadas en este número lo que ayuda a comprender esta discusión. Lastimosamente la ponencia “La arqueología de la costa de Santa Rosa y Jutiapa y preguntas de tipo étnico-lingüístico” por Francisco Estrada-Belli no fue entregada para su publicación pero el ponente sí formó parte de la discusión. Esta Mesa redonda fue organizada por Margarita Cossich Vielman y Federico Paredes Umaña. La transcripción de esta Mesa redonda se hizo de una grabación realizada por Julio Serrano Echeverría.

Margarita Cossich: Después de escuchar todas las ponencias que se enfocaron en la arqueología del Oriente de Guatemala y el Occidente de El Salvador pero también habiendo escuchado las ponencias, que no tratan sobre arqueología sino de lingüística y antropología, sobre el texto de Santa María Ixhuatán y la ponencia sobre los xinkas actuales; quisiera, como primer punto, enfocarme en una pregunta para los arqueólogos, en especial para Christopher Martínez, Marlos Escamilla y Francisco Estrada-Belli ya que en las imágenes que nos mostraron muchos de los sitios arqueológicos presentan rasgos parecidos entre sí, pero son referidos por ustedes como sitios de filiaciones diferentes: pokomam, pipil y xinka, respectivamente. Esto nos lleva a preguntarnos ¿cuál es el patrón de asentamiento de cada uno de estos grupos? ¿se puede definir?

Sobre los movimientos de grupos que se dieron para estos periodos, recuerdo que en los informes de los proyectos del Dr. Bové se comenta que no hay asentamientos pipiles en Guatemala para el Posclásico Temprano solo para el Posclásico Tardío pero en El Salvador sí hay asentamientos del Posclásico Temprano. Otra pregunta, específicamente para Francisco Estrada-Belli, en su tesis de doctorado dice que para el Posclásico se ve el cambio total del patrón de asentamiento y que esto es porque en el Posclásico Temprano comienzan a llegar los xinkas y que estos vienen de Tierras Altas de Guatemala, quisiera que nos hablara de estos movimientos.

Francisco Estrada-Belli: Como dije al final de mi ponencia, el patrón de asentamiento del Posclásico Tardío es muy claro a lo largo de la Boca costa y es parecido a los sitios que enseñó Marlon para El Salvador, en el sentido de que, se está elevando el asentamiento arriba de las áreas meridionales de las planicies sobre las cuestas y sobre terrazas de la serranía. El arreglo de las estructuras es muy especial, eso no ocurrió anteriormente en los miles de años de patrón de asentamiento de la Costa, son estructuras de barro con piedra basáltica, redonda de canto, así de fachada, y son plataformas alargadas arregladas alrededor de una plaza cuadrangular con dos montículos cónicos pequeños en el centro como adoratorios. Ese patrón lo comparten todos los sitios que hemos documentado para el Posclásico Tardío: Sinacantán, Atiquipaque, Pasaco, Nancinta; por cierto, Nancinta fue mapeado por Ivonne Putzeis. Y alguno de ellos en el momento de la conquista, cuando entra Pedro de Alvarado, se puede identificar como popchi, por ejemplo, Atiquipaque que tiene una toponimia, su nombre xinka que reportó Feldman como Szamiepuey. Seguramente fue habitado por no hablantes nahua. Luego de Atiquipaque, pasa uno más allá de Chiquimulilla, está Pasaco ahí dice Pedro de Alvarado que se hablaba popoluca y Nancinta está un poco más allá, hablaban moyuta, entonces todos estos pueblos prehispánicos compartían la misma cerámica, el mismo patrón de asentamiento, y probablemente los mismos rituales porque esos cerritos cónicos del centro de las plazas son templos, entonces no sé cómo la arqueología nos puede ayudar a distinguir la identidad cultural xinka, de lo que es la identidad cultural pipil.

Federico Paredes Umaña: Es muy interesante lo que comenta Francisco, yo creo que esta región tiene un potencial muy grande para ayudarnos a avanzar con nuestras ideas sobre etnicidad y creo que es muy interesante que dos sitios colindantes, con el mismo patrón de asentamiento, reporten lenguas distintas. La Dra. Dary ha usado la teoría de la etnicidad y creo que eso es lo que nos falta para empezar a desentrañar la arqueología de esta región y tenemos que aprovechar los trabajos, por ejemplo de Siân Jones, de la arqueología de la etnicidad y ver cómo estas distintas configuraciones se van a dar, es decir, los sitios se ven iguales, sabemos que hablaban distinto, hay una distribución de lenguas que fluye en una esfera diferente de la cultura material. Entonces no debemos seguir pensando en teorías tan sólidas y pensar que va a haber un patrón de asentamiento xinka y un patrón de asentamiento pipil, aquí el problema es mucho mayor.

Francisco Estrada-Belli: Estoy de acuerdo, no quiero decir que no sea buena idea investigar la historia de los xinkas de las migraciones hacia la Costa, de los xinkas y los pipiles. Pero hay que usar un asentamiento histórico, y usar la arqueología con mucho cuidado.

Sergio Romero: No quiero ser la voz discordante pero, yo sí quisiera llamar un poco la atención sobre ciertos temas, en toda esta discusión se están usando categorías étnicas y lingüísticas que no son precisas. La palabra popoloca por ejemplo, es una palabra náhuatl que literalmente quiere decir ‛balbucear’, o sea es nuevamente una exonimia, es un término que emplearon los nahua hablantes para referirse a grupos que hablaban lenguas que ellos ignoraban. Entonces no implica que los llamados popolocas se identificaran como popolocas, implica simplemente, que los nahuas no entendían lo que decían y que es más lo que oían, lo sentían como balbuceos, es como la palabra cuicateco, quiere decir ’los cantantes’ otro término náhuatl para referirse al cantadito que tenían hablantes de lenguas otomangues en el centro de México. Entonces popoloca, en Mésoamérica, significa tres cosas diferentes: significa posiblemente alguna lengua xinka en el caso de Guatemala, significa le lengua chocho en el contexto de Chiapas y significa alguna otra lengua otomangue en el caso de Oaxaca. Entonces es un término ambiguo que de ninguna manera es el mejor para referirse a una cosa como a la identidad étnica. Luego el segundo término, hablar de identidad xinka es tan impreciso como hablar de identidad maya, o sea el xinka ante todo no es un idioma, son por lo menos tres idiomas distintos eso lo documentos Lyle Campbell y Terrance Kauffman en los años 60. Y nuevamente, no podemos asumir que lengua e identidad étnica se traslapen, entonces identidad xinka ¿eso qué quiere decir?, es como hablar de identidad indoeuropea ¿eso qué quiere decir? O identidad maya, es igual, o sea hoy por hoy la identidad maya es muy clara porque hay una construcción moderna del término maya, pero para proyectar eso al pasado es un poco peligroso y reconozco el desafío metodológico que implica para la arqueología pasar de los aspectos no visibles de la cultura, como la identidad étnica a partir de los rasgos materiales, pero siempre es importante tener presente estas distinciones.

Christopher Martínez: Volviendo a lo del patrón de asentamiento, lo que nosotros hemos observado en el proyecto es que en el área de la Montaña de Xalapan los sitios en realidad se acomodan al paisaje urbano tal como lo menciona Escamilla para El Salvador, mientras que en el área que actualmente ocupan los pocomames el paisaje se modificó para albergar las estructuras, se aplanaron parte de los cerros para acomodar las estructuras, hacer sus plazas, hay estructuras de doble templo, hay estelas lisas con su altar. Mientras que en el lado de Santa María Xalapán, solo son terrazas hechas con piedra para acomodar el terreno en la construcción, para acomodar la terraza en el terreno y no hay mayor modificación del terreno sino ellos se acomodan.

Marlon Escamilla: Yo estoy de acuerdo con lo difícil y complejo de encontrar los correlativos arqueológicos para poder determinar etnicidad o cómo diferenciamos los sitios xinkas de los pipiles es un gran reto que no solamente se debe limitar a lo lingüístico, patrón de asentamiento y a la cerámica. Yo sí considero que una variable importante de poder explorar es el paisaje, cómo se dieron esos procesos de apropiación del paisaje natural y transformarlo a un paisaje cultural, creo que esa variable nos podría estar indicando procesos sociales, culturales simbólicos que nos podrían abrir nuevas perspectivas de interpretación de estos grupos o sociedades. También creo que como son áreas que no se han estudiado mucho, por supuesto, necesitamos dataciones absolutas porque también estamos, casi elucubrando, sobre el Posclásico Temprano y no tenemos buenos fechamientos. Es un reto que tenemos en la región que podemos establecer o encontrar nuevos contextos para fechar y de esa manera comenzar a interpretar e inferir patrones conductuales del Posclásico.

Sonia Medrano: Sobre la pregunta directa sobre los asentamientos del Posclásico Temprano en la Costa, sí hay Posclásico Temprano como el marcado de horizonte que es la cerámica Plomizo, en la región de Cotzumalguapa hay cerámica plomizo, hay Plomizo San Juan que es un poco anterior en relación a la ocupación de Cotzumalguapa . Dicho sea de paso, los xinkas actuales se han apropiado de la cultura cotzumalguapa diciendo que son herederos de la cultura xinka, en los monumentos de Cotzumalguapa ellos ven su cosmovisión actual, ellos reconocen a sus dioses, a sus mitos. Algo interesante, aunque yo no sé evaluarlo realmente; porque en 1992 el Dr.

Bové y yo propusimos que los habitantes originales de Escuintla, desde el Preclásico temprano, eran xinka. Fue por descarte, no creíamos que eran mayas, por supuesto no eran los mokaya de Clark de Chiapas. Entonces ante no tener a nadie y tener a gente viviendo ahí proponíamos, el doctor Bové y yo, como una hipótesis que podían ser xinka y todo este tiempo, desde ese momento, los xinka de Escuintla debieron haber comenzado a tener relaciones con otros lugares. Con el paso del tiempo yo he venido corroborando que puede ser muy cierta esta hipótesis por muchas razones que ahorita no hay tiempo de ver. Pero creo, por lo menos los pipiles de Escuintla que yo les hablé, no, esos ya no son xinka, buscaron alejarse de los centros xinka que es una costumbre muy normal, ayer oí la plática de Dzibanché y ellos mencionaban que hay ofrendas posclásicas en tres casas de este sitio pero no hay ocupación dentro del sitio, esta gente le tiene miedo a los antiguos, reconocen su grandeza, en el caso de Dzibanché hacen ofrendas ahí, no se atreven a poner un asentamiento encima, que es la costumbre actual de todo el mundo. Si yo encuentro una casa vacía, me meto y me quedo ahí. Y este es el caso de los pipiles en Escuintla, es difícil, allá en Escuintla cada kilómetro hay un sitio grande de diferentes épocas, sin embrago, ellos buscaron los lugares donde no había nada y vieron lo plano que era y ahí construyeron sus sitios pequeñitos durante poco tiempo, los fechamientos de carbono nos dicen 200 años, yo pienso que hasta es menos de eso, yo pienso que ellos llegaron con una consigna específica probablemente no por sus usos. Yo pienso que ellos eran contratados por un tercer poder dígase, los mayas del altiplano. Probablemente eran migrantes, pensemos en el caso de los migrantes de Guatemala hoy en los Estados Unidos son grandes grupos, son 34 mil niños abandonados allá en Texas. Entonces igual puede ser que sean migrantes en grandes grupos, y los locales con gran poder digan: “aquí está bien, asiéntense en aquellas productivas tierras que es Escuintla”, como hoy en día, que nadie quiere ir a sudar el calor de Escuintla y menos una persona de Quiché que vive en las nubes. Entonces los contratan como campesinos para que les siembren maíz, allá se dan hasta tres cosechas hoy en día, no me imagino si antes daba para más. Probablemente este fue el objetivo de ir a lugares desocupados, ellos necesitaban tierras fértiles, cultivar encima de un montículo no se puede porque es de barro, no es tierra fértil. Entonces buscaron tierras fértiles donde iban a tener estas grandes cosechas, de granos básicos, de calabazas, de chiles, y las estaban intercambiando, compartiendo por un montón de mecanismos económicos, que no es el momento de discutir, con lugares de tierras Altas. Curiosamente nuestra última fecha de carbono 14 es de 1444, la revuelta kakchiquel es 1470, pocos años después, entonces a mí me parece que este abandono de los pipiles en el sur de Escuintla se debe precisamente a que los kakchikeles se trasladan a Iximche y toman el control de toda esta región y por supuesto expulsan, ahí está porqué 50 años después, le dicen a Pedro de Alvarado “estos son nuestros enemigos”. Ellos ya los habían echado una vez, probablemente los pipiles ya habían reclamado esos terrenos y estaban concentrados en el Panatacat, Escuintlan ¿Será un lugar o dos lugares? es difícil de determinar.

Entonces, esos movimientos tardíos en Mesoamérica, en el área kakchikel específicamente, también afectaron a la costa de Escuintla y estaban causando movimientos. Me atrevo a decir que el patrón de asentamiento de Nancinta y de Atiquipaque nada que ver con el patrón constructivo y arquitectónico de los sitios pipiles de Escuintla. Me atrevo a decir que esos sitios de Atiquipaque y Nancinta, específicamente no son, exonimiamente mal llamados, pipiles por seguro. ¿Cómo se llamaban a sí mismos? no lo vamos a saber, pero esta gente que fue removida no son los que estaban ahí.

Comentarios y preguntas del público
Ruud van Akkeren: Unas observaciones, yo no creo que se pueda, o es difícil de corresponder asentamientos con étnias, por ejemplo en el Valle de Rabinal, donde tenemos los mismos asentamientos Kaqyuq, Chwitinamit y Kawinal sabemos que en uno vivían los achi o kiche hablantes, antes los pokom y adelante están hasta kekchies, eso es uno. Yo creo que tenemos que ver más a los etnohistoriadores centromexicanos, muchos centros son multiétnicos, tenemos que dejar estos niveles de pipiles, kiches debemos bajarnos al nivel de linaje y ahí se va entendiendo que en un mismo sitio pueden estar viviendo diferentes entidades.

Matilde Ivic de Monterroso: Para Sergio, esa exonimia de pipiles ¿vino de los auxiliares que trajeron los españoles y dijeron estos son pipiles o no? y ¿ese término todavía se toma como ‛noble’ o ‛descendiente de noble’ o ya ha cambiado? Y otra pregunta, la elaboración de ese documento que están ustedes investigando ¿sería como un esfuerzo por recopilar la documentación nahua cuando ya poco a poco ese pueblo nahua, en esta zona, va desapareciendo o cómo lo ven? ¿qué contexto histórico hay?

Sergio Romero: Primero la de los textos pipiles, el término pipil aparece en las crónicas españolas y cuando explican lo que significa dice ahí que es porque los pipiles, entre comillas, hablaban como niños y efectivamente pipil es el plural de pilli y pilli significa ‘‘noble’ pero también significa ‘niño’. Entonces cabalmente, en el náhuatl, cuando se le habla con mucho respeto a alguien se le trata como si fuera una cosita muy chiquita, pero es el efecto que se busca, “mi señorcito tan bonito que estás…” así, pero es una manera de marcar el respeto. De hecho, hay dialectos del náhuatl en que se distingue pilli de ‘noble’ y pilton, piltontli que significa ‘niño’, el- tontli es el diminutivo. Como quien dice niño significa noble y niñito significa niño. Pero pilli es, nuevamente, una exonimia; entonces los nahuas mexicanos tuvieron esa increíble capacidad, por la historia que hubo en Mesoamérica, de ponerle nombres a un montón de pueblos y luego ese nombre fue asumido por los españoles, los pipiles es un ejemplo más de eso, como los popolocas, los cuicatecos.

Ahora este documento, la traducción pretende sacar a luz pública, para el debate entre todo el mundo, un texto importantísimo de la historia de Guatemala, y yo creo que en el futuro cuando ya esté la traducción va a ser un primer paso, luego habrá que ver qué es lo que dicen arqueólogos, historiadores, lo que dicen los mayistas, para ver qué se puede hacer con este texto. Pero hoy por hoy, no lo he leído en su totalidad, todavía estamos en la traducción. Entonces, no sé qué vamos a encontrar; pero sí creo yo que es importante traer este documento porque estamos discutiendo aquí: que si era exonimia o ¿qué identidad tenían?, pero aquí tenemos un texto en que los pueblos indígenas de aquella época hablan y dicen quienes eran y yo creo que ese es un tipo de fuente que hay que entender para comenzar a entender el tema de la etnicidad.

Oswaldo Chinchilla: Sergio, yo creo que como arqueológos la pregunta básica que todos nos hacemos es sobre el fechamiento del arribo de los pueblos de lengua nahua a Guatemala y a El Salvador y me parece muy interesante que estás haciendo una distinción clave entre los pipiles de El Salvador y los nahuas de la mexicana corrupta digamos de Guatemala, que como platicábamos hace un rato, aparentemente la lengua pipil se diversifica mucho antes que esta mexicana corrupta de Guatemala, lo cual implicaría una distinción cronológica pero ¿cuál es tu opinión? O ¿cuál es el estado de la cuestión con respecto al fechamiento del idioma nahua de México y el de Centroamérica?

Sergio Romero: Esa es una pregunta compleja, primero hay que decir que la famosa glotocronología no sirve, desde el punto de vista lingüístico esa metodología está completamente pasada de moda. Y yo sé que a mucha gente le gusta emplear datos glotocronológicos, pero eso no sirve. El segundo punto, es que el nahua central Centroamericano tiene rasgos arcaicos, eso quiere decir que tiene elementos que en el centro de México en el  siglo XVI serían considerados arcaicos eso quiere decir que hubo, probablemente, innovaciones que surgieron en el centro de México en fecha posterior a la separación entre el nahua central centroamericano y el del centro de México, o sea que sabemos que es un náhua muy antiguo. Ahora ¿cuán antiguo? Eso no lo sé decir. Sí me atrevo a decir que es de muchos siglos, o sea la separación entre el nahua central mexicano y nahua central centroamericano es de muchos siglos. Porque las diferencias, yo me atrevo a decir que son, quizá, un poco mayores que las que hay entre kiche moderno y kiche colonial. Y si eso es un estimado, mis colegas lingüistas no lo aceptarían y yo tampoco porque no puedo asegurar nada, yo estoy simplemente especulando, pero sí la separación es muy antigua. Ahora, ¿cómo podés vos emplear esta separación, esta evidencia lingüística para alguna teoría sobre migraciones desde México a Centroamérica? No sé cómo.

Margarita Cossich: palabras de despedida.