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100 Investigaciones recientes del Proyecto Atlas Jalapa. Christopher Martínez, Vinicio Oquendo y Gabriel Guerra – Simposio 28, 2014

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100 Investigaciones recientes del Proyecto Atlas Jalapa.

Christopher Martínez, Vinicio Oquendo y Gabriel Guerra

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

Martínez, Christopher; Vinicio Oquendo y Gabriel Guerra
2015 Investigaciones recientes del Proyecto Atlas Jalapa. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 1211-1219. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Investigaciones recientes del Proyecto Atlas Jalapa
Christopher Martínez
Vinicio Oquendo
Gabriel Guerra
Palabras clave
Jalapa.

Abstract
Jalapa a department that has not been fully studied, only sporadic surveys and approximate datings. These data are changing and the importance of the area is being iluminated one site at a time, the importance of the study of its inhabitants, migrations, wars and changes over time have shown so far that their sources of materials caused significant movements for their control.

 

Durante la temporada inicial de campo de este año, nos dimos a la tarea de registrar varios asentamientos prehispánicos que nos informaron los vecinos de la cabecera de Jalapa y de otras comunidades cercanas. Esto debido al creciente problema del saqueo, compra y venta de piezas prehispánicas en la región y la destrucción de los sitios por parte de la frontera agrícola.

Antecedentes para el área
En la década de 1950 – 1960 reconocimientos aleatorios se llevaron a cabo en el lugar, por Goubaud (Sandoval, 1965) Shook, Strömsvik (Martínez, 2007), en la década de 1970-1980, visitaron el área Wauchope (Wauchope & Bond, 1989) y la Misión franco-guatemalteca (Ichon & Grignon, 1991). Siendo el más completo el realizado por los franceses, ya que tuvieron la oportunidad de registrar varios sitios, algunos que ya no existen o que han sido mutilados y saqueados.

En el 2000, el área cobra importancia por los estudios encaminados a la búsqueda de canteras de jade, de ello que dentro del programa de arqueología del Motagua Medio, bajo la dirección de Héctor Paredes y como programa adjunto Romero lleva a cabo el reconocimiento de dos sitios en el área conocida como Carrizal Grande. (Paredes, 2003)

En el año 2004 surge una iniciativa local en Jalapa para incentivar el turismo y se realizan visitas a algunos sitios arqueológicos con el objetivo de observar su estado de conservación, accesibilidad y servicios básicos cercanos, con el fin de llevar visitantes y brindarles lo mínimo necesario para su comodidad, de este recorrido quedo un archivo fotográfico, realizado por el equipo de entusiastas jalapanecos, el cual fue puesto a mi disposición para poder realizar una tesis de licenciatura.
A pesar del paso del tiempo, el área siguió en su letargo y nuevos trabajos esperan a ser realizados para entender a cabalidad los movimientos migratorios y el crecimiento poblacional.

Los trabajos realizados
Las investigaciones inicialmente se dirigieron a comprobar el estado de conservación de los sitios aledaños a la cabecera departamental, de los cuales dos fueron completamente destruidos, uno semidestruido y modificado para albergar una hacienda particular y los demás con signos de erosión por siembras.

Los materiales recuperados en superficie nos permitieron corroborar las fechas dadas de ocupación Preclásica al Clásico Tardío. Pero esto no indica que se haya asignado grupos étnicos presentes en el territorio a los sitios, dado que la mayoría del material recuperado, presenta similitudes con Kaminaljuyu y Santa Leticia en El Salvador.

Aunado a los problemas de asignar poblaciones a los sitios, surgió la intención de algunos vecinos de confirmar que los sitios pertenecían a los Xinkas, dato poco comprobable ya que actualmente no existe un estudio sobre el patrón de asentamiento y los datos observables nos indican otra cosa, puesto que los dos únicos sitios reportados hasta ese momento para el Postclásico guardaban más relación con el tipo observado en la cuenca del Chixoy y las Tierras Altas que con las que se pueden observar en la región de la Costa Sur. Con clara evidencia de casas largas, estructuras rodeando una plaza central en posiciones defensivas y la utilización de piedra laja en su construcción.

Esto pronto cambio, se nos informó de la existencia de extrañas formaciones rocosas acomodadas en laderas, donde se encuentra gran cantidad de cuchillos y flechas y algunos cascabeles. Este dato llamo nuestra atención, debido a que únicamente se había reportado presencia de artefactos de cobre o metal en el sitio de El Durazno, ubicado entre San Pedro Pínula y San Luis Jilotepeque, conseguimos los permisos respectivos y nuestro guía nos llevó al lugar, un sitio árido a escasos 5 kilómetros de la cabecera departamental en la jurisdicción de la Aldea El Chagüite. Se trataba de una elevación rocosa con lenguas de tierra empinada donde se acomodaron terrazas para nivelar pequeñas porciones de terreno, encontrándose únicamente dos montículos mayores de 1 metro, mientras que las demás posiblemente tuvieron construcciones perecederas. El material cultural que se pudo observar consistía de abundantes fragmentos de comales y cantaros, ambos de la misma pasta y el mismo desgrasante que se sigue utilizando en la actualidad, lo que inicialmente nos llevó a pensar que se trataba de material moderno, pero la abundante presencia de navajas de obsidiana y puntas de flechas nos hizo cambiar de parecer, conforme íbamos subiendo (pasamos de los 130 MSNM a los 1670 MSNM) el terreno fue cambiando, las terrazas se encontraban cada vez más altas y se observaban muros que cerraban el paso, desafortunadamente el terreno se usa para fabricar carbón de pino y sembrar maíz, por lo que los habitantes han abierto brechas entre los muros para poder pasar. Al llegar a la parte más alta, se observan abrigos rocosos con presencia de cavernas tapiadas y algunas formaciones de piedra a manera de mausoleos, de los que sobresalen restos de comales, se pudo observar una que fue destruida para hacer un fogón para carbón, por lo que consideramos que se trata de un patrón funerario, el cual se sigue realizando en la actual aldea de El Chagüite.

En base a la presencia de comales, se compararon los sitios clasificados como pipiles o nahuas en la región, encontrando que este tipo de vasija no se encuentra en los lugares visitados que se pueden fechar para el Preclásico y Clásico Temprano, pero suelen aparecer comales similares en los fechados para el Clásico Terminal, mismos donde se observa un cambio en el patrón de asentamiento, así como la reutilización de monumentos.

Esto nos motivó a analizar los macizos montañosos cercanos, descubriendo que en la mayoría de las lengüetas se encuentran terrazas, hasta descender hacia el sureste, llegando a su punto más bajo del río, donde se encuentran nacimientos naturales de agua caliente. Se entrevistaron a los habitantes del área y visitantes ocasionales por las siembras, para inquirir de ellos si se habían topado con arte rupestre, restos de montículos, monumentos o cualquier evidencia de ocupación prehispánica, pero únicamente nos indicaron dicho lugar, que para algunos es conocido como los cimientos, sin embargo nuestro informante nos consignó el nombre de la Fortaleza, siendo este más adecuado debido a su difícil acceso y a su claro carácter defensivo. Lamentablemente no encontramos evidencia de metales en el lugar, pero si abundantes puntas de flechas enteras y fragmentadas, todas dispersadas en las laderas, lo que nos hace creer que este sitio resistió abundantes ataques, su único punto de escape se encontraba en la parte superior del cerro que comunica con el antiguo poblado de la Paz, en la Montaña de la Soledad Grande.

Las terrazas del sitio se encuentran dispersas, sin orden aparente, dejando espacios angostos que servían para comunicarse de un punto al otro, conforme el terreno va subiendo, se va volviendo más estrecho y las terrazas laterales desaparecen al igual que los muros, ya que es imposible subir por esos lados. (Ver Fig.4)

El poco material recuperado se diferencia del observado en el sitio Postclásico de El Durazno (Ver Fig.3), el cual asignamos a los Poqomames de la región de San Pedro Pínula y San Luis Jilotepeque, los únicos tiestos policromos localizados son de pasta naranja burda con desgrasante de cascajo (así le determinan los habitantes de Potrero Carrillo a la piedra laja pasada por molino) presentan decoración zoomorfa en rojo, su manufactura es bastante burda y el color rojo que se presenta en el borde es demasiado frágil y se cae con facilidad.

Este tipo de terrazas se asocia a las localizadas en las inmediaciones de “Los Chorros”, un nacimiento de agua sobre el río Jalapa, en el cual se localiza una pintura en rojo, sobre un abrigo rocoso, el material recuperado son cantaros de pasta roja y engobe rojo, no hay evidencia de montículos ni mayor modificación del terreno, únicamente dos terrazas con piedras alineadas. Al igual que los localizados en la Montaña del Silencio, donde se localiza una pintura rupestre de un jaguar al cual hemos designado tipo códice, por su similitud con los representados en los códices mexicanos (Ver Fig.2). Cercano a este sitio se encuentra Tobon, una cantera natural de jade donde se pueden observar los restos de costra y fragmentos cortados de las rocas a flor de suelo. Aunado a estos en un perímetro de 4 kilometros se encuentran los sitios de Carrizal Grande y Choconhueso, consistentes en terrazas acomodadas en el terreno, los cuales presentan restos de costra de piedras de jade, fragmentos de hachuelas en mal estado y yunques para el corte del material, de igual manera en Choconhueso también son visibles restos de obsidiana, por lo que se catalogan estos sitios como talleres de extracción por carecer de un patrón de asentamiento característico y por presentar en superficie evidencia de diversas ocupaciones, debido a que se encontró un soporte mamiforme de pasta naranja burda, demasiado erosionado para determinar un posible engobe o pintura, de igual manera se localizaron restos de comales similares a los del sitio La Fortaleza. Estos sitios no se encuentran solos, ya que en la cumbre, donde el camino moderno se divide en tres rutas, una que lleva a Tobon, la otra a Carrizal Grande y la otra a Choconhueso, se localizan dos montículos no mayores de 0.60 m, y algunas terrazas, en el paraje que los señores informantes designaron como San Isidro.

A pesar que Jalapa cuenta con 96 sitios prehispánicos visitados, aún falta más por hacer, en especial al estudio del Postclásico en el área, ya que el 90% de los lugares están fechados para el periodo Preclásico – Clásico, mientras que solo un 10% corresponde a ocupación Postclásica, lamentablemente las crónicas indígenas no quedaron registradas o no se hicieron en esta región y los cronistas españoles poco dicen, su descripción es muy amplia, debiéndose esto a que en el territorio de Jalapa los movimientos migratorios mermaron las poblaciones y los cambios hicieron que los bienes extraídos del lugar perdieran valor.

Poblaciones nativas
Jalapa actualmente posee una población Poqomam, la cual se asienta en su mayoría entre San Pedro Pinula y San Luis Jilotepeque, sin descartar su presencia en San Manuel Chaparrón y algunas partes de Monjas y San Carlos Alzatate (Gillin, 1958) (Miles, 1957) Lastimosamente las poblaciones quedaron entre islas cerradas pues se fueron rodeando de asentamientos modernos de población mestiza y en época moderna el ingreso de hablantes de kiché que llegan a poner sus negocios en las localidades.

Existen otras poblaciones no autóctonas del área como lo son los Ladinos Pardos, los cuales se atribuyen a una mezcla entre ladinos y mulatos traídos para trabajar en los ingenios y fincas en la época de la abolición de la esclavitud para los indígenas. Estos al pasar el tiempo se ubicaron cerca a la población de Santa María Xalapan en especial en la subida a la montaña de La Soledad Grande, lo que ha creado cierto conflicto con los pobladores de Santa María Xalapan. Esta comunidad a pesar de ser una mezcla moderna posee su propia organización social, de jerarquía con mayordomos y cofradías, haciendo la salvedad que estas poblaciones no entran dentro de nuestro estudio por formarse posterior a la venida de los españoles. Ambas poblaciones fueron detenidamente estudiadas entre el 2004 y el 2006, por lo que sus datos aún están vigentes y fueron comprobados por nuestros informantes. (Lara, Cruz, & Álvarez, 2006) (Lara, Cruz, & Mario, Tradición oral de la Comunidad de Ladinos Pardos, Jalapa, 2004)

La población en polémica actualmente son los habitantes de Santa María Xalapan, que hasta hace unos años carecían de una filiación étnica, únicamente se consideraban pueblos originarios del lugar y poseían una estructura social conformada por mayordomos, cofradías y ancianos que ostentaban el poder, declarándose una comunidad libre, debido a que poseen un oficio de la corona española donde se les delimita los terrenos que ocupaban y se les permite conservarlos a cambio de permitir el asentamiento de la Villa de Jalapa, un poblado de españoles en donde actualmente se ubica la cabecera departamental. En trabajos previos se consigna que estas poblaciones poseen una vestimenta característica que los asemeja a los pueblos mexicanos por usar chiffon brillante con vuelos de colores en los trajes de las mujeres, mientras que los hombres no usan ningún traje. Se menciona la existencia de un sistema de creencias sobre el uso de la naturaleza, seres mitológicos y tradición oral que no va más allá de la época de la colonia. Actualmente esta población se auto determino Xinka, aunque desconocen su pasado, no conocen asentamientos prehispánicos y solo han decidido usar los que saben que existen cercanos a la cabecera de Jalapa, recientemente han empezado a enseñar el idioma xinka en sus poblaciones. Es un trabajo interesante para los antropólogos, tratar de descifrar este comportamiento y entender si en verdad son xinkas o solo asimilan esta cultura para sentirse identificados.

Se sabe según las crónicas españolas que estos traían consigo tanto guerreros mexicanos como kaqchiqueles, sin embargo no permanece ninguna de estas lenguas actualmente en la región, únicamente quedaron los nombres otorgados claramente como Xalapan, Mataquescuintla, Sansare, Sanarate, Urlanta y otros. (Lara, Cruz, & Álvarez, Tradicion Oral Santa María Xalapán., 2006)

Hacemos la aclaración que los únicos poblados colindantes de Jalapa con zonas Xinkas es el de Mataquescuintla, también conocido como Colis. Y San Carlos Alzatate aunque este posee población poqomam. No podemos asegurar si existen o no poblados Postclásicos en estos lugares, debido a que los pobladores no permiten el acceso, por el creciente temor a la industria minera, pero en recorridos superficiales no se recolecto material más allá del Clásico Tardío.

Trabajos previos
Como se menciona los trabajos más completos llevados hasta el momento fueron los realizados por los franceses (Ichon & Grignon, 1991), quedando pequeñas áreas sin explorar por distintos factores ajenos a la ejecución del proyecto.

De estos trabajos resulto la única publicación íntegramente de un sitio arqueológico en Jalapa, el cual se denomina el Chagüite (Ichon & Grignon, El Chagüite Jalapa, el periodo formativo en el Oriente de Guatemala, 2000), aunado a esto se realizaron publicaciones en el simposio de arqueología sobre algunos sitios de Jalapa, pero nada más de fondo, la mayoría de las publicaciones van encaminadas al reconocimiento del área y cuando se puede su fechamiento.

De dichos trabajos se desprende cierta cronología que estamos tratando de dar validez o corregir de ser necesario, por lo que de los 94 sitios reportados por Ichon, 14 fueron fechados para el Preclásico, 20 con ocupación inicial Preclásico y su abandono en el Clásico, 23 con ocupación Clásica, 8 para el Postclásico y 21 sin poder fechar. (Martínez, 2007)

Periodos de Ocupación
Jalapa presenta sitios tan antiguos con ocupación para el Preclásico Tardío, como tan tardíos como la época de conquista, presentando una fluctuación de crecimiento en el Preclásico la cual va decayendo hasta llegar al Clásico Tardío, y se reduce drásticamente para el Postclásico. (Ver Fig.1)

Asumimos que esto se debe a las migraciones y reestructuración del poder en las Tierras Altas, ya que Jalapa posee un valioso recurso Jade, en diversos colores y en canteras que aun hoy en día se explotan.

Durante el Preclásico se observa un patrón de asentamiento de plaza abierta, con una acrópolis compuesta por un montículo mayor rodeado de dos o tres montículos de menores dimensiones, con un juego de pelota cercano, mientras que el área habitacional se extiende a los alrededores, sin presencia de grupos monumentales. La escultura es incipiente se caracteriza por la utilización de grandes piedras para hacerles oquedades, y únicamente existía el indicio de una piedra que se le realizaron incisiones en forma de barrigón.

Los sitios mayores pueden presentar plazas hundidas sobre las cuales se construyeron los edificios administrativos, la mayoría de los sitios fechados para el Preclásico se asientan sobre la vega del Río Jalapa, principalmente en el Valle de Jalapa, los otros que se ubican en el Valle de Monjas, se ubican cercanos a la Laguna del Hoyo y al Río Grande, poseen un patrón bastante disperso con montículos menores. En ambos valles la arquitectura predominante es de tierra con piedra bola de río.

El único sitio considerado sagrado y posiblemente astronómico es el de Chipilapa, se encuentra a escasos 1.5 km de La Shule y 1.2 km del antiguo sitio Lazareto. Consiste en una terraza acomodada sobre la ladera que desemboca al río Jalapa, con vista al norte, posee un montículo principal de 4 metros de altura, hacia el este se encuentra un montículo de 2 metros de altura, al sur una plaza hundida y al oeste el juego de pelota en forma de palangana, al suroeste se localizan dos piedras con oquedades, colocadas sobre piedras tres piedras triangulares que las separan del suelo, al norte de la plaza principal sobre la ladera se encuentran acomodadas dos piedras una con 12 oquedades y la otra con 24 oquedades, sobresalen del terreno en pendiente, por lo que tuvieron que tener una función especial. No se han podido realizar más trabajos en el lugar por no encontrarse al dueño del terreno.

Existe un periodo de transición entre el Preclásico y el Clásico, en el cual se observa un crecimiento de los sitios y el abandono de otros, como los trabajos aún están en conclusión no se le ha asignado una fecha específica, se tienen dos versiones, una migración y la más probable un evento natural como la explosión de un volcán por la presencia de material piro plástico y las capas de ceniza que cubren los estratos de algunos sitios. Este evento pudo reducir la población de algunos centros y por ende hacer crecer la de otros que sí lograron sobrevivir ya que se observan expansiones en los mismos y continua la utilización del área fechada para el Preclásico.

Entrando de lleno al Clásico los sitios se extienden por los valles en especial en el de Monjas, estos crecen y van cambiando su patrón constructivo, se introduce el uso de más piedra en contraposición de las estructuras de tierra, algunos se ubican en quebradas invernales y lejos de los ríos, como el caso de Llano Grande, el cual ocupa gran parte de la planicie alrededor del cerro de la Víbora en Monjas, posee dos juegos de pelota y pequeñas terrazas habitacionales en las laderas del cerro, presenta una densa concentración de estructuras habitacionales en la parte baja buscando a la quebrada que más adelante se une al río Grande o Ostua.

En este mismo valle se localizan los sitios de la Campana y Laguna del Hoyo, los cuales poseen un patrón de asentamiento bastante explayado, con grupos de estructuras que forman plazas cerradas. Por el material recuperado en superficie se ve el cambio en la cerámica, donde predominan más los colores naranja y rojo a diferencia del Preclásico donde predomina el café y el negro. Las piezas que poseen algunos vecinos del lugar muestran similitud con el tipo chilanga de El salvador y el Copador de Honduras, haciendo la salvedad que se encuentran descontextualizadas y únicamente nos sirven de referencia.

Durante este periodo se observa otro cambio significativo, la introducción del uso de las espigas tipo visión y similitudes al estilo cotzumalguapa durante el Clásico Tardío. (Martínez, El Estilo escultorico de Los Monumentos de Jalapa, 2008)

Para el Postclásico la mayoría de los sitios grandes de Jalapa, como Paso de Tobon, Llano Grande, la Campana, La Shule y Pueblo Viejo, han sido abandonados. Hasta hace poco únicamente se conocía del sitio El Durazno, entre San Pedro Pinula y San Luis Jilotepeque, el cual siempre se conocía como fortaleza poqomam. Incluso los lugareños nos contaron sobre los cimientos de una iglesia construida en el lugar que se hundió, por lo que decidieron bajar al valle de Santo Domingo a fundar el poblado de San Pedro Pinula.

Muy pocos avances se habían tenido sobre la ocupación Postclásica en Jalapa, pero gracias a varios vecinos interesados en conocer su pasado, nos guiaron a lo que ellos consideraban cosas raras o antiguos poblados y pudimos determinar que efectivamente se trataban de asentamientos Postclásicos, y es que no era posible establecer que una gran población desapareciera de la noche a la mañana, dejando sus grandes ciudades abandonadas y sin rastro alguno. Ahora sabemos que debido a la presencia de poblados pipiles que se ubicaron en la parte noroeste del departamento, los pokomames se retrajeron hacia el este, mientras que otras migraciones probablemente mexicanas los hicieron retirarse del sur, y ya en un periodo tardío quizá los xincas de Santa Rosa, acorralaron a los poqomames en San Carlos Alzatate.

Conclusiones preliminares
Como se mencionó al principio los trabajos aún se están llevando a cabo por lo que hacer aseveraciones hasta el momento es especular, pudiendo únicamente limitarnos a las evidencias que hemos podido comprobar.

En los casos de los sitios del Clásico Tardío que presentan modificaciones en su escultura, podemos decir que se debe a un cambio en el control de las rutas de comercio, ya que el estilo Cotzumalguapa se hace presente en la región para esta época y se han encontrado tiestos del tipo Tiquisate, esto no indica dominio sobre los sitios, ya que continua la presencia de material local, de pasta naranja y roja, algunos fragmentos similares al Chilanga y otros fragmentos Amatle.

En cuanto al patrón constructivo, se observa un cambio en algunos sitios del área central de Jalapa, donde se cambia de material tierra a piedra bola, el patrón de asentamiento se amplia, ya que se vuelve disperso y no se concentra en una única plaza, crecen pequeños grupos que forman plazas o patios cerrados. Es en esta época que algunos sitios Preclásicos son abandonados y únicamente se observan algunos fragmentos de incensarios del Clásico Tardío, sin mayor presencia de cerámica utilitaria.

Los sitios del Valle de Monjas, aumentan considerablemente para el Clásico Tardío, la mayoría presenta arquitectura de tierra, sobresaliendo únicamente el sitio de Llano Grande y La Campana, que utilizan piedra cortada en su construcción y ninguna estructura de tierra. Este es un cambio significativo ya que los demás sitios reportan arquitectura de piedra bola de río y tierra.

Por lo observado hasta el momento, podemos suponer que hubo una intrusión en el territorio que empujo a los poblados poqomam hacia el noreste y los que pudieron adaptarse quedaron atrapados en islas, rodeadas de poblaciones foráneas. Posiblemente poblaciones pipiles de la Costa Sur.

Para el Postclásico el panorama es desolador, la mayoría de los sitios fueron abandonados, en algunos casos fueron destruidos posiblemente por guerras, esto se extendió por todo el territorio, obligando a los pobladores a replegarse a las zonas elevadas, característica del Postclásico en las Tierras Altas. En el Valle de Santa María Xalapan, las poblaciones poqomam fueron expulsadas y se observa la presencia de un nuevo patrón de asentamiento en las laderas empinadas, consistentes de terrazas para nivelar el terreno, el material recuperado es muy burdo y abundan las puntas de flecha y navajas de obsidiana. Estos sitios se asemejan a los observados en El Salvador, y que se asociación a las poblaciones pipiles.

El único sitio explorado hasta el momento que se puede asociar a las poblaciones poqomam es el del Durazno, y es muy similar a los observados en la cuenca del Chixoy, estructuras de laja con escalinata y alfarda, dispuestas alrededor de una plaza con altar en el medio, ubicados en un punto alto y muros defensivos, se nos informó del hallazgo de fragmentos metálicos, pero durante nuestra visita este hecho no pudo ser comprobado.

Las canteras y talleres de jade ubicados en las inmediaciones de Potrero Carillo y Tobon, son alineamientos de piedras que pudieron tener casas de materiales perecederos, carecen de una organización espacial específica y no se observan sitios mayores cercanos. Las dos rutas de acceso para el lugar, tanto el Río jalapa, como la Quebrada del Silencio, presentan pintura rupestre. En el caso de Los Chorros, la pintura presenta un guerrero con su escudo y estandarte, mientras que los de la Montaña del Silencio, presenta un jaguar y una serpiente e indicios de puntos que se asocian a fechas. En el arte se observan rasgos mexicanos, aunque no se recuperó material diagnóstico. (Ver Fig.2)

Referencias
Gillin, John
1958 San Luis Jilotepeque. Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ed. Guatemala: Ministerio de Educación.

Ichon, Alain y Grignon, R.
1991 Informe de la temporada de campo. Guatemala: IDAEH.

Ichon, Alain y Grignon, R.
2000 El Chagüite Jalapa, el periodo formativo en el Oriente de Guatemala (Vol. 887). M. i. Archaeology, Ed. París: BAR International.

Lara, Celso; Cruz, S., y Álvarez, M.
2006 Tradición Oral Santa María Xalapán. Guatemala: DIGI, USAC.

Lara, Celso; Cruz, S., & Mario, Á.
2004 Tradición oral de la Comunidad de Ladinos Pardos, Jalapa. Guatemala: DIGI/USAC.

Martínez, Christopher
2007 La Arqueología de los Altos Orientales, Jalapa. La interacción social del Juego de Pelota. Guatemala: Tesis para optar al grado de Licenciado en Arqueología, Escuela de Historia, USAC.
2008 El Estilo escultórico de Los Monumentos de Jalapa. En Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala B. Arroyo y J.P. Laporte, pp. 580-592. Guatemala: Museo Nacional de Arqueología y Etnología.

Miles, Suzzane
1957 The Sixteenth-century Pokom-Maya: a documentary analysis of social structure and archeological setting, Vol. 47. Philadelphia: The American Philosophical society.
Paredes, Héctor
2003 Investigaciones del Programa de Arqueología del Motagua Medio, La Vega del Coban, Teculutan, Zacapa, temporada 2003. Guatemala: IDAEH.

Sandoval, Víctor
1965 Pequeña Monografía de San Luis Jilotepeque. Guatemala: José de Pineda Ibarra.

Wauchope, R. y Bond, M.
1989 Archaeological Investigations in the Department of Jutiapa, Guatemala, Vol. 55. New Orleans: Middle American Research Institute.

Fig.1: Mapa de Jalapa con curvas de nivel, identificando los sitios mencionados en el artículo.

Fig.2: Izquierda, Guerrero en el sitio Los Chorros. Derecha Jaguar y Serpiente en el sitio Montaña Silenciosa.

Fig.3: Sitio El Durazno, San Pedro Pinula, Jalapa.

Fig.4: Sitio La Fortaleza, El Chagüite, Jalapa.

Fig.5: Fragmento de Pedernal, sitio la Fortaleza.

Fig.6: Izquierda Entierro Postclásico sitio la Fortaleza. Derecha, Entierro moderno, aldea El Chagüite.