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091 De la excavación a las vitrinas: la colección nacional y su importancia para la Arqueología guatemalteca. Daniel Aquino Lara, Rosaura Vásquez, Víctor Mendoza y Henrry Rodríguez – Simposio 28, 2014

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091 De la excavación a las vitrinas: la colección nacional y su importancia para la Arqueología guatemalteca.

Daniel Aquino Lara, Rosaura Vásquez, Víctor Mendoza y Henrry Rodríguez

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

Aquino Lara, Daniel; Rosaura Vásquez, Víctor Mendoza y Henrry Rodríguez
2015 De la excavación a las vitrinas: la colección nacional y su importancia para la Arqueología guatemalteca. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 1119-1131. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

De la excavación a las vitrinas: la colección nacional y su importancia para la Arqueología guatemalteca
Daniel Aquino Lara
Rosaura Vásquez
Víctor Mendoza
Henrry Rodríguez
Palabras clave
Guatemala, Arqueología, MUNAE, Colección Nacional, democratización patrimonial.

Abstract
Created as the home of the Muses and high culture, museums are more than a place for contemplation. In addition to standardized duties, their close relationship with heritage makes them cultural referents; those places where history, greatness and beauty are presented and recreated. This paper aims to show how since 1931, the National Museum of Archaeology and Ethnology has provided a space to preserve, research and disseminate the nation’s cultural heritage, housing the most valuable Mayan archaeological collection on the planet; an undeniable means to strengthen our identity. At the same time, we will discuss how Guatemalan archaeology is democratized at MUNAE by providing access to researchers, hobbyists, students, tourists and the general public, as a result of our efforts to present and represent Guatemala’s cultural richness.

 

Museos: definiciones y usos en la sociedad actual
La tradición de conservar, adquirir, estudiar y exhibir bienes culturales de gran valor artístico o histórico se puede rastrear al menos hasta el siglo III AC en muchas de las civilizaciones antiguas, especialmente la griega, a través de los museion [templos dedicados a las Musas] y la pinakothéke [lugar para conservar los estandartes, los cuadros, las tablas y las obras de arte antiguo]. Sin embargo, la historia moderna de los museos se remonta al año 1471 DC, cuando fueron fundados los Museos Capitolinos del Vaticano, seguidos por un buen número de instituciones similares que durante los siguientes 300 años, abrieron sus puertas a las élites europeas, para mostrar majestuosas colecciones de arte, antigüedades y curiosidades (Varie-Bohan 1979).

La Revolución Industrial, el comercio a larga distancia y la posibilidad de ascender en la escala social, permitieron la emergencia de un considerable número de nuevas familias acaudaladas, que al igual que las élites monárquicas de la Edad Media necesitaban consumir los bienes que demostraban su nuevo estatus, incluido el ocio cultural. Durante los siglos XVIII y XIX, un gran número de museos abrieron sus puertas en ambos lados del Atlántico, derivados de los adelantos de la Ilustración y alimentados a través de un creciente coleccionismo (Hernández 1992). Lo que surgió como un ejercicio estratégico para conservar las grandes colecciones de bienes culturales de las familias reales europeas, se había convertido en un mecanismo de diferenciación social, donde priva la superioridad de la cultura ilustrada y urbana sobre la iletrada y rural (Canclini 1999, Zamora 2011). Durante siglos, las coronas europeas y los estados emergentes del viejo continente han dedicado considerables esfuerzos para la adquisición, conservación y exposición de objetos que mostraran las particularidades de los territorios colonizados más allá del mar, conformando extensas colecciones de bienes culturales que constituyen una muestra de la historia universal, al menos desde la perspectiva occidental.

En el continente americano, como resultado del triunfo independentista y el surgimiento de nuevos estados, se creó un alto número de museos nacionales, una herramienta para la construcción de la identidad y el imaginario colectivo, la cohesión social, la vinculación territorial y el fortalecimiento del sentido de pertenencia en las sociedades descolonizadas (Bustamante 2012). Este esfuerzo identitario se reconoce a través de la representación de nociones abstractas y sentimentales, donde el patrimonio facilita la cohesión social y la unanimidad (Roigé y Frigolé 2010). Los museos nacionales no solamente han sido utilizados para la construcción de las identidades socioculturales, sino también para presentarse ante el mundo y representar al estado y la sociedad que lo conforma, aunque para el caso guatemalteco esta dinámica ha llegado con un siglo de retraso debido al desinterés del Estado por forjar un pasado histórico; por el afán de las élites nacionales por patrimonializar la cultura y privatizar el patrimonio nacional, así como por el interés de las instituciones extranjeras por controlar la totalidad de excavaciones arqueológicas y exportar los objetos mayas a sus museos (Casaús 2012).

A pesar de que los museos cuentan con una historia prolongada, es hasta 1946 cuando el Consejo Internacional de Museos (ICOM) establece la primera definición oficial:
“La palabra museo incluye todas las colecciones abiertas al público, de material artístico, técnico, científico, histórico o arqueológico, incluyendo jardines zoológicos y botánicos, excluyendo bibliotecas, excepto en cuanto ellas tengan salas de exhibición”.

Desde entonces, la definición ha tenido importantes incorporaciones. En 1951 destaca que un museo es “…cualquier establecimiento permanente, administrado en el interés general…”; para 1961 se reconocen como “…cualquier institución que conserve y exhiba [sus colecciones], con propósitos de estudio, educación y disfrute…”. A partir de 1974 se reconoce que un museo “…es una institución sin ánimo de lucro, permanente, al servicio de la sociedad y su desarrollo…”, definición que únicamente ha variado en 2007 cuando se incluye que los museos gestionan “…el patrimonio material e inmaterial de la humanidad…” (ICOM 2007).

¿Qué es el patrimonio en los museos?
Sin importar el campo del conocimiento, todos coinciden en la existencia del un proceso artificial contemporáneo de producción del patrimonio, que selecciona elementos vinculados con el pasado, lo auténtico o lo natural, para convertirlos en productos listos para el consumo moderno (Ashworth 1994, Prats 1998, Kirshenblatt-Gilmblett 2001, Davalon 2006, Frigolé 2010). En este sentido, nos referiremos a una producción cultural en el presente que recurre al pasado (Kirshenblatt-Gimblett 2001) o a la representación y materialización del pasado en el presente (Guillaume 1990).

Considerando que las dinámicas políticas y económicas cada día difuminan los límites territoriales a través de las estructuras supranacionales y la globalización, las identidades nacionales han sido sustituidas por ejercicios locales y limitados territorialmente, recuperando los valores étnicos, culturales y de organización tradicional, como medio para la revitalización cultural y social de frente a las dinámicas de globalización (Frigolé y Roigé 2006, del Mármol 2010).

Contrario a lo que ha ocurrido en otras latitudes y derivado de la tardía creación del Museo Nacional en Guatemala, es necesario cuestionarnos si los museos nacionales han conseguido contribuir en la construcción de la identidad sociocultural de los guatemaltecos, si se ha alcanzado el nivel de cohesión social necesario para superar la discriminación y exclusión, o si la sociedad ha tenido acceso a la riqueza cultural, histórica y artística de nuestro pasado, generando sentimientos de orgullo y unanimidad.

Historia del MUNAE MUNAE
Sobre la historia del MUNAE, múltiples autores han profundizado previamente (Borhergyi 1953, Guerra de González 1996; Luján Muñoz 1971; Luján y Mérida 1995), por lo que nos limitaremos a recordar que luego de varios intentos documentados para 1831, 1851 y 1865, el MUNAE fue fundado en 1931 como parte del Museo Nacional creado en 1898 para conmemorar el 27 aniversario del triunfo de la Reforma Liberal. Este museo funcionó en varias sedes, como el Palacio de La Reforma, la Iglesia del Calvario, el Salón del Té en la Finca La Aurora y finalmente en el Edificio No. 5 de la Finca La Aurora desde 1947.

Luego de los trabajos de remodelación del interior y el reforzamiento del edificio, en 1977 se abrió al público un nuevo proyecto museográfico (Guerra de González 1996). A partir de entonces, se han registrado numerosos proyectos que mejoraron las exposiciones en el MUNAE, especialmente en el área arqueológica. Se ha actualizado el guión museológico y se acondicionó la exposición de manera cronológica, se renovaron algunos ambientes y se fortaleció la gestión integral de la institución, un esfuerzo que inició bajo la dirección Fernando Moscoso en 2001 y registra un alto índice de continuidad durante las siguientes administraciones.

Recientemente se ha identificado la necesidad de realizar un diagnóstico integral, con el fin de formular un nuevo Plan de Gestión que oriente los pasos del MUNAE durante los próximos 15 años. Considerando que en el año 2031 se estará celebrando el primer centenario del Museo Nacional de Arqueología y Etnología, la intención es diseñar e implementar una estrategia de preparación, renovación y modernización institucional, para conmemorar este importante acontecimiento con los más altos estándares internacionales en la gestión de museos y colecciones, para convertirse en referente cultural a nivel regional y seguir contribuyendo con el fortalecimiento de las identidades culturales y la protección del Patrimonio Cultural de la Nación (Aquino 2013a).

Colección Nacional:
importancia del contexto arqueológico
Algunos otros autores ya han expresado la importancia de la Colección Nacional para el conocimiento del patrimonio cultural del país y para el fortalecimiento de la identidad cultural de la sociedad guatemalteca (Escobedo 2014, Casaús 2012). Uno de los principales valores de la Colección Nacional es el alto porcentaje de bienes que proceden de las investigaciones científicas realizadas en el territorio nacional, lo que permitiría mejorar nuestra comprensión y conocimiento sobre la Arqueología Maya.
A través del análisis general de los registros de ingreso e inventario de la Colección Nacional, hemos podido identificar una serie de bienes culturales que provienen de donaciones privadas realizadas principalmente entre las décadas de 1930 y 1970, destacando las colecciones Diesseldorff, Lazari, Jacobsthal, Bopel Rosa y otras, que representan el 11.95% de la Colección Nacional. En esta misma categoría se incluyen los bienes adquiridos a través de la compra a particulares, actividad documentada entre 1949 y 1984. Por otra parte, un considerable número de bienes culturales han sido entregados al MUNAE para aumentar la Colección Nacional, los cuales proceden de decomisos judiciales realizados en el interior y exterior de la república de Guatemala. Dichos bienes han sido depositados dentro de nuestras bodegas, especialmente a partir de la década de 1980, los que en su conjunto representan 17.75% de la colección arqueológica.

En este sentido, hemos podido confirmar que las colecciones del MUNAE se han enriquecido fundamentalmente con materiales procedentes de diferentes sitios arqueológicos de la república, en los que se han llevado a cabo excavaciones científicas desde principios del siglo XX. Aunque algunos de los proyectos que continúan activos aun no han entregado las piezas arqueológicas al MUNAE, a partir de una revisión muy completa elaborada por Escobedo (2014) y en base a los registros del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales, la siguiente relación de proyectos arqueológicos en Guatemala se presenta para hacer un énfasis en la relevancia de los materiales arqueológicos que han conformado la Colección Nacional: el Instituto Arqueológico de América en Quirigua (1910-1914), la Institución Carnegie en Uaxactun (1926-1937), Kaminaljuyu (1935-1942, 1947, 1950) y Nebaj (1945-1949), la Universidad de Pennsylvania en Piedras Negras (1931-1939), Tikal (1956-1969) y Quiriguá (1974-1979), la Universidad de Harvard en Altar de Sacrificios (1959-1963) y Ceibal (1964-68), la Misión Arqueológica Franco-Guatemalteca en Mixco Viejo (1954-57, 1961-62 y 1966-67), la United Fruit Company en Zaculeu (1946-49), el Comité pro Reconstrucción de Monumentos Nacionales y el Fondo Nacional Suizo de Investigaciones Científicas en Iximché (1959-64), el Museo Público de Milwaukee en Las Ilusiones-Bilbao-Escuintla (1961-63), la Universidad Estatal de Pennsylvania en Kaminaljuyu (1968-71), el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia en Nebaj (1964-65), en el valle del Río Chixoy (1977-82), en La Joyanca (1998-2003, 2009, 2012), en Naachtun (2010-hoy), la Misión Científica Francesa en Guatemala en la cuenca de San Andrés Sajcabajá (1972-1977), la Misión Arqueológica y Etnológica Francesa en México en la región de Tactic (1974-76), el Instituto de Antropología e Historia en Tikal y Uaxactun (1979-1985), en Topoxte y Yaxha (1989-1997), en Nakum (1998-2008), en Naranjo (2003-hoy), la Universidad de Vanderbilt en Dos Pilas, Aguateca, Tamarindito, Arroyo de Piedra y Punta de Chimino (1989-1994), la Universidad de Brown en Piedras Negras (1997-2001), en Cancuen (2002-hoy), la Universidad de Texas en San Antonio en Río Azul (1983-1987, 2005-2006), la Universidad Metodista del Sur y Universidad de Washington en Saint Louis Missouri en El Perú-Waka’ (2003-hoy), la Universidad de Idaho y la Fundación FARES en El Mirador (1979-hoy), la Universidad de Vanderbilt y la Universidad de Boston en Holmul y Cival (2004-hoy), la Universidad de Brown y la Universidad de Austin en Texas en El Zotz (2005-hoy), la Universidad de Boston en San Bartolo-Xultun (2001-hoy), la Universidad de Brandeis en Sierra del Lacandón (2004-2008), el Instituto Eslovaco de Arqueología e Historia en Uaxactun (2009-hoy), la Universidad de Calgary (2005-2006), la Universidad de Valencia en La Blanca y Chilonché (2004-hoy), Queen College en Tayasal y NintunChich (2005-hoy), Museo de Arqueología Lacustre en Samabaj, y otros proyectos.
Finalizamos el análisis de la colección nacional indicando que los bienes culturales provenientes de contextos arqueológicos conocidos, representan el 71.30% de la Colección Nacional, lo que sin lugar a dudas permite respaldar y legitimar la relevancia de esta colección para la comprensión y conocimiento de la antigua Civilización Maya.

Democratización de la Arqueología
Entendemos por la democratización de la Arqueología el ejercicio de facilitar el acceso a la Arqueología guatemalteca a toda la población o, al menos, a un buen número de segmentos sociales, a través de un programa adaptado a las características de cada uno de los públicos identificados. De acuerdo con nuestro mandato institucional y en concordancia con la dinámica museística internacional, el MUNAE se considera el catalizador para democratizar la Arqueología, a través del

cumplimiento de sus objetivos:
(1) Proteger y resguardar la Colección Nacional de bienes arqueológicos y etnológicos;
(2) Promover la investigación y análisis de la colección, con el fin de profundizar en el conocimiento de la Cultura Maya;
(3) Desarrollar una serie de actividades diversas para divulgar y difundir a nivel nacional e internacional la riqueza de nuestra colección, y
(4) Brindar un espacio adecuado para fortalecer los sistemas de educación formal y continuada, principalmente en el aspecto cultural.

En este sentido, el MUNAE es una institución pública de múltiples funciones y usos complementarios, que se articulan alrededor de los valores patrimoniales de la Colección Nacional: es un lugar para proteger, conservar e investigar los bienes que conforman sus colecciones, es el espacio para la difusión de la riqueza cultural de la historia precolombina y de la diversidad cultural de la sociedad contemporánea, es un complemento a la Curricula Nacional Base, especialmente en el ámbito cultural para la formación integral de la población estudiantil, presenta la riqueza cultural arqueológica y representa a Guatemala a nivel internacional, al mismo tiempo que se reconoce como un destino turístico y un lugar para el ocio y la recreación.

Los públicos del MUNAE MUNAE
Considerando que un principio fundamental de la democracia es la participación, es necesario conocer con profundidad este indicador, para lo cual se reconoce la tarea pendiente de realizar un estudio completo de la diversidad de públicos y visitantes que recibe el MUNAE. Sin embargo, un análisis general de los registros estadísticos de 2012 y 2013 ha sido útil para conocer algunos aspectos de esta variable fundamental para orientar las labores estratégicas de la gestión integral de la entidad cultural.

De manera preliminar, los datos sobre la motivación han permitido diferenciar dos categorías: usuarios y visitantes, donde los primeros tienen una intención de acceder a las exposiciones (2012: 86%; 2013: 81%), mientras los segundos están más orientados al uso general de las instalaciones, normalmente por un interés diferente a la visita de las exposiciones, incluyendo los participantes de actividades académicas, diplomáticas, culturales e institucionales (2012: 14%; 2013: 19%).

En términos generales, los registros disponibles han permitido identificar tres públicos específicos de acuerdo con la modalidad de la visita y uso del equipamiento cultural: (1) Familiar, (2) estudiantil, y (3) extranjeros. Una vez realizada la discriminación de las personas que asisten a cualquier actividad que no tiene relación directa con las exposiciones o la Colección Nacional, el análisis estadístico ha determinado que el grupo más representado corresponde al público estudiantil, que en 2012 y 2013 representan el 50% de los usuarios. En segundo término se encuentran los grupos familiares que constituyen entre el 38 y 39% de los usuarios de las exposiciones respectivamente, mientras que en el tercer lugar se encuentran los visitantes extranjeros que en 2012 alcanzaron un 10% mientras que en 2013 constituyen el 12% de los usuarios del MUNAE (Figs.1 y 2).

Aunque se ha registrado un crecimiento interanual muy importante entre 2012 y 2013 (+26.30%), podemos reconocer un comportamiento constante en los públicos identificados en el análisis, con leves variaciones que no superan 2 puntos porcentuales.

Exposiciones
Por la naturaleza y objetivos del MUNAE, la estrategia general para llevar la Arqueología a todos los visitantes y usuarios de la institución cultural se asocia con las exposiciones. Actualmente se identifican tres variables claramente diferenciadas: (1) exposición permanente, (2) exposiciones temporales en el MUNAE, y (3) exposiciones internacionales.

Exposición permanente del MUNAE MUNAE
Con el fin de divulgar la riqueza cultural de la colección, el MUNAE cuenta con una exposición permanente dividida en dos áreas: Arqueología y Etnología, las que se encuentran distribuidas en un total de 14 salas que suman 3,300 m² de superficie, de los cuales el 78.52% está dedicado a la Arqueología. La organización del discurso expositivo se estructura por medio de un guión cronológico, que muestra las principales características de los diferentes periodos de la historia prehispánica de Guatemala. La exposición permanente inicia con una sala introductoria donde se muestran las características generales de la geografía cultural e histórica, así como los diferentes periodos culturales de la historia arqueológica de Guatemala, seguida de tres salas que muestran materiales arqueológicos representativos del periodo Preclásico, destacando los recuperados en Kaminaljuyu. El Periodo Clásico está distribuido en cuatro salas que presentan la riqueza cultural del apogeo de la antigua Civilización Maya, destacando un espacio destinado al sitio arqueológico Tikal, que se complementa con materiales de otros importantes asentamientos de las Tierras Bajas Mayas y algunos materiales del Altiplano. Una sola sala ha sido destinada a la exposición del periodo Posclásico, incluyendo materiales arqueológicos de los sitios del Altiplano Occidental y Oriental.

La exposición permanente sobre la Arqueología guatemalteca está complementada con un extenso espacio destinado a los monumentos escultóricos provenientes de las distintas regiones culturales y una sala especial donde se exhibe una muestra de las Obras Maestras del MUNAE, cuya museografía fue renovada integralmente en el año 2007, gracias a la colaboración de empresas y fundaciones culturales. Luego de una revisión general sobre la representatividad de la exposición permanente, hemos podido identificar un alto grado de coherencia entre la colección nacional y la muestra seleccionada para las salas permanentes. Podemos apreciar que el periodo más representado es el Clásico con 56%, seguido por el periodo Preclásico con 28% y al final el Posclásico con una muestra que apenas alcanza el 16%. De acuerdo a las regiones geográficas identificadas en la exposición permanente, destacan las Tierras Bajas con un 50% de las piezas arqueológicas exhibidas permanentemente, seguidas por las Tierras Altas con 40% y una pequeña muestra de la Costa Sur que representa el 7% (Figs.3 y 4).

Luego de conocer la relación de los diferentes proyectos de investigación arqueológica en Guatemala, tomando en cuenta las variables de distribución geográfica y la cronología preponderante de cada proyecto, se ha podido comprobar que existe una clara correlación con la conformación de la Colección Nacional y la exposición permanente. Sin embargo, se han identificado algunos vacíos dentro del discurso expositivo del MUNAE, los que se relacionan especialmente con aquellos proyectos de investigación que continúan activos, los que han entregado las piezas recuperadas recientemente y aquellos parques arqueológicos que cuentan con museos de sitio. Desde una perspectiva general y atendiendo a la necesidad de conseguir el mayor grado de representatividad, el MUNAE considera fundamental atender esta situación a través de un proceso de actualización integral de la exposición permanente, lo que constituye un esfuerzo significativo para los próximos años.

Exposiciones temporales en el MUNAE MUNAE
En la actualidad, las exposiciones temporales se desarrollan únicamente en tres espacios destinados para tales fines: la Sala de Temporales Norte (160 m²), el Salón Dora Guerra de González (180 m²) y la Galería del Vestíbulo (50 m²). Los primeros dos espacios están destinados a muestras de bienes arqueológicos y etnológicos, mientras que la Galería del Vestíbulo se ha conceptualizado para recibir muestras fotográficas que complementen temáticamente las exposiciones.

Haciendo uso de diferentes espacios dentro del MUNAE, las exposiciones temporales constituyen la oportunidad para presentar temáticas complementarias, monográficas y especiales, que complementan el discurso expositivo. En la mayoría de las ocasiones, éstas exposiciones se realizan de forma colaborativa con los proyectos de investigación arqueológica o entidades culturales guatemaltecas, sin embargo, el MUNAE también ha sido receptor de exposiciones internacionales itinerantes.
Los registros de exposiciones temporales permiten identificar 32 muestras realizadas en el MUNAE de 2009 a 2014. Entre las producciones realizadas por el museo destacan “Jade Celestial de los Mayas” (2013) que se presentó originalmente en la Galería del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington D.C.; “Waka’: Lugar Acuoso del Ciempiés” (2012) que se preparó en conjunto con el equipo del Proyecto Arqueológico El Perú-Waka’; y “Tesoros Mayas: las sociedades prehispánicas de la Cuenca del Río Chixoy” (2009), que se realizó en conjunto con el Museo Comunitario Rabinal Achí, con el apoyo de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional. En este apartado, el MUNAE también ha sido seleccionado para recibir exposiciones internacionales itinerantes, las cuales más que reforzar el discurso expositivo, muestran la capacidad técnica alcanzada por el museo, la que ha permitido recibir algunas muestras entre las que destacan “50 años del Powwow”(2011) concebida por el Centro Indígena Americano de Chicago y el Field Museum; “Haití: los espíritus en la tierra” (2009) con el apoyo del Centro Cultural de España y “Las Muñecas de Japón” (2011) producida por la Fundación Japón.

Además de los formatos tradicionales de exposiciones temporales en el MUNAE, recientemente se ha abierto una nueva línea de proyectos expositivos, con el fin de generar relaciones colaborativas con otras entidades culturales. En el mes de julio de 2014, la exposición “En el Corazón del Reino Murciélago: cinco años de investigaciones en Naachtun, Petén”, se inauguró en la Galería de la Alianza Francesa, como producto de la colaboración estrecha con el Proyecto de Investigaciones Arqueológicas Petén-Norte Naachtun y el Centro de Estudios de México y Centro América (CEMCA).

Exposiciones internacionales
Por otra parte, desde la década de 1970, el MUNAE se ha visto involucrado en diversos proyectos de exposiciones internacionales, las cuales han sido útiles para difundir la Arqueología guatemalteca más allá de nuestras fronteras. De acuerdo a los registros institucionales, algunas de las piezas del MUNAE han participado en exposiciones en diversos lugares de América, Europa y Asia, contabilizando más de 40 proyectos hasta la fecha, los que han sido más regulares durante los últimos 25 años.

En la mayor parte de las ocasiones el MUNAE ha jugado un papel pasivo, limitándose a recibir las solicitudes, colaborando en los aspectos técnicos de la colección seleccionada y gestionando el proceso administrativo. Sin embargo, desde 2011 se ha participado de manera más activa en los procesos museológicos y museográficos de algunas exposiciones, la elaboración de contenidos temáticos y textos para catálogos. Al menos en tres oportunidades, las exposiciones internacionales han sido directamente formuladas por el equipo técnico del MUNAE, incluyendo las exposiciones “Maya: del alba al crepúsculo” (2011) realizada en el Musée du Quai Branly de París; “Maya 2012 Guatemala” (2012) presentada en el Museo Nacional de Corea en Seúl; y “Huellas en la Eternidad: los mayas de Guatemala” que en este momento se está preparando para presentarse durante el verano de 2015 en la ciudad de Madrid.

Servicios educativos
El MUNAE cuenta con diferentes servicios que facilitan la interpretación y valorización del patrimonio arqueológico y etnológico de Guatemala. Considerando que el MUNAE encuentra su principal público en la población estudiantil, representada por unos 35,000 estudiantes en el año 2013 (50.51%), no es difícil pensar que el programa educativo sea un importante aliado para el cumplimiento de nuestra labor institucional. Los grupos estudiantiles que visitan el MUNAE pueden realizar recorridos autónomos, solicitar un recorrido guiado o participar en alguno de los talleres educativos, de acuerdo con la planificación y los recursos institucionales disponibles (Aquino 2013b; Fig.5).

Los servicios educativos disponibles actualmente en el MUNAE son (1) Información disponible en la red, (2) Información disponible en las exposiciones, (3) Acompañamiento de grupos escolares, (4) Visitas guiadas y (5) Talleres educativos, que se dividen en Valija didáctica y Arqueólogo por un día.
El programa educativo inicia con una dinámica contemplativa, que permite acceder a la información general sobre la Arqueología Maya, disponibles en la página web, las redes sociales y el sistema de rotulación interpretativa de las exposiciones. A partir del año 2012 se han ido incorporando paulatinamente, materiales audiovisuales para complementar los contenidos y facilitar la accesibilidad intelectual a un mayor número de visitantes y conseguir la atención de los grupos estudiantiles.

El MUNAE ha diseñado una serie de materiales educativos adaptados a la Curricula Nacional Base, de acuerdo a segmentos organizados de manera sistemática. Los materiales didácticos constituyen un instrumento intermedio entre la contemplación y la interacción, ya que dichos materiales están orientados a la visita autoguiada, la visita familiar y la visita exploratoria, pero con un contenido especial para transmitir contenidos fundamentales y pertinentes desde el aspecto didáctico.

Sin embargo, el MUNAE está orientándose hacia la interactividad personal, a través de recorridos guiados para profundizar en algunas temáticas específicas, alcanzando una cobertura del 20.60% del público estudiantil. Incluye una charla de introducción y luego una explicación medianamente profunda para abordar la temática seleccionada por los docentes que concertaron la cita, entre las que podemos mencionar la alimentación, agricultura, arte, historia, cosmovisión y patrimonio cultural, entre otros.

Los talleres educativos son el componente más completo del programa. Fueron diseñados en 2007 e incluyen talleres específicos como pintando nuestra historia, tejiendo nuestra historia, vestimenta prehispánica, tocados mayas y arqueólogo por un día. Luego de un análisis estadístico y derivado de los pocos recursos financieros disponibles, podemos saber que apenas el 2.45% de la población estudiantil recibida en el MUNAE ha participado en alguno de los talleres durante 2012, cuya cobertura representa uno de los principales retos estructurales del servicio educativo.

Actividades Académicas
Como se ha indicado previamente, el MUNAE es una institución pública con múltiples funciones y usos, los cuales se determinan por cada tipo de público, de acuerdo a los intereses particulares y las motivaciones que les han acercado a esta entidad cultural. La relación del MUNAE con el ámbito académico se encuentra ampliamente abordada por Escobedo (2014), por lo que nos limitaremos a remarcar los aspectos más importantes de esta simbiosis.

Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala
Según Escobedo (2014), a partir de la realización de algunos encuentros académicos especializados como “La Plaza de la Gran Pirámide o Mundo Perdido, Tikal” en 1984 y el “Primer Congreso Mundial de Epigrafía Maya” en 1986 (Chinchilla y Carpio 1998), en el año de 1987 se organizó el primer Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala por iniciativa de Dora Guerra de González, con la presentación de 18 conferencias y la participación de algunos pocos extranjeros. Para 2014 se han realizado 28 eventos consecutivos y la modesta reunión de 1987, se ha transformado en el acontecimiento académico de mayor relevancia a nivel nacional, el cual fue instituido por medio del Acuerdo Ministerial 31-88 del Ministerio de Cultura y Deportes.

Hoy en día, el Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala está constituido por la presentación de 125 conferencias durante la tercera semana del mes de julio, expositores que representan más de 15 nacionalidades, más de 600 asistentes, la colaboración de 10 entidades culturales nacionales y extranjeras, la publicación física anual de las memorias del evento, la publicación electrónica de los primeros 25 encuentros académicos.

El evento fue concebido como un espacio para el diálogo, la discusión y la difusión de los resultados de las investigaciones arqueológicas en Guatemala, orientado principalmente a los colegas guatemaltecos. Sin embargo, mientras que el prestigio académico ha promovido la participación de las más importantes personalidades de la Arqueología Maya a nivel mundial, cada año se incrementa el número de aficionados, guías de turismo y estudiantes de carreras afines, quienes se ven atraídos por la oportunidad de acceder a los resultados de las recientes investigaciones a nivel regional.

Muchos participantes consideran que la continuidad de este importante evento no sería posible sin la colaboración desinteresada de los miembros de la Comisión Organizadora, que desde la primera edición han luchado por mantener y fortalecer el concepto original, generando un impacto académico cada vez más importante. Dicho esfuerzo se ha visto respaldado institucionalmente, a través del Acuerdo Ministerial Número 1154-2011 del Ministerio de Cultura y Deportes, que establece el Reglamento de la Comisión Organizadora del SIAG, dentro del cual se reconoce al Museo Nacional de Arqueología y Etnología como la sede oficial del evento, así como la atribución de proporcionar espacio físico, servicios administrativos y recursos económicos para su desarrollo. Uno de los aportes menos reconocidos del Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala en las últimas tres décadas, es el hecho de haber motivado la creación de otros eventos de similar formato en la región, entre los que se pueden mencionar: Encuentro Arqueológico del Área Maya (Petén, desde 1992), Coloquio Guatemalteco de Arte Rupestre (Guatemala, desde 2000), Belize Archaeological & Anthropological Simposium (Belice, desde 2002) y Congreso Centroamericano de Arqueología (El Salvador, desde 2005).

Otros eventos académicos
Como parte de los objetivos institucionales, a lo largo de los últimos 12 años, el MUNAE ha sido objeto de una serie de renovaciones y adaptaciones en la infraestructura, con el fin de brindar un espacio adecuado para fortalecer los sistemas de educación formal y continuada, principalmente en el aspecto cultural. Durante el año 2013, el MUNAE acogió un total de 42 eventos de diversa naturaleza, incluyendo actividades académicas, culturales, institucionales y diplomáticas. Considerando que la intención generalizada para utilizar las instalaciones del MUNAE como sede de distintos eventos está relacionada con la conmemoración del Oxlajuj B’aktun en el año 2012, que permitió la emergencia de lo maya en el imaginario colectivo de la sociedad guatemalteca y lo convirtió en un nuevo elemento de la identidad nacional (Castillo 2013).

Aunque no representa un análisis estadístico sobre el desarrollo de otras actividades académicas en el MUNAE, el año 2013 es útil como primer acercamiento a esta dinámica, que sin lugar a dudas se ha incrementado a través del tiempo. A partir de la clasificación de las actividades realizadas en las instalaciones del museo, se ha podido determinar que los eventos de índole académico representan el 40.91% de los casos. A lo largo de 2013, el MUNAE fue seleccionado por una serie de entidades académicas e instituciones nacionales y extranjeras, para el desarrollo de eventos de carácter académico, ya fuera para la realización de dinámicas de construcción de conocimiento colectivo o para la difusión de información científica. De esta manera, el MUNAE se está convirtiendo en una referencia, o al menos, en una alternativa para la comunidad académica.

Durante el año 2014 la tendencia se ha mantenido y seguramente el número de actividades académicas aumentará significativamente, ya que la dinámica registrada en los últimos años, se ha reforzado a partir de la realización del primer ciclo de conferencias. De acuerdo con la planificación institucional, se pretende realizar dos ciclos de conferencias cada año, uno dedicado a la Antropología y otro a la Arqueología, ambos orientados a un público general, con el fin de reducir la distancia entre la sociedad guatemalteca y el valor científico del Patrimonio Cultural de la Nación. En este sentido, se espera que a partir del año 2015 se realicen 22 eventos académicos más en el MUNAE, como parte de la estrategia de comunicación y difusión de la colección de bienes arqueológicos y etnológicos del museo.
Para comprender el incremento de la cantidad de eventos académicos que el MUNAE ha acogido en los últimos años, no es posible dejar de considerar también algunos aspectos de carácter práctico, que facilitan en desarrollo de distintos tipos de actividades, que incluyen la ubicación y accesibilidad del MUNAE, las facilidades logísticas del estacionamiento, espacios preparados para la realización de conferencias, charlas y talleres, la apertura de las autoridades para acoger este tipo de actividades y el complemento simbólico que brinda un equipamiento cultural de esta relevancia.

La investigación en el MUNAE MUNAE
El MUNAE aun no cuenta con un programa propio de investigación, sin embargo, cada año recibe un promedio de 15 investigadores nacionales y extranjeros, que incluyen algunas de las piezas de la Colección Nacional en sus estudios. En los registros del MUNAE es fácil encontrar los nombres de especialistas de Estados Unidos, Japón, España, Francia, Guatemala y otras nacionalidades, quienes han desarrollado una gran diversidad de estudios de piezas seleccionadas de las colecciones.

Es evidente la orientación casi exclusiva hacia las colecciones arqueológicas, de las cuales se han realizado estudios para determinar la procedencia de la materia prima, la documentación detallada de algunas colecciones para comprender de mejor manera la cosmovisión prehispánica, análisis de piezas arqueológicas especiales con el fin de profundizar en el estudio de la cotidianidad, vestimenta y la representación de la figura humana, el análisis de sedimentos en las vasijas para determinar la composición físico-química de su contenido, estudio de colecciones específicas, elaboración y actualización de catálogos, documentación y análisis de inscripciones jeroglíficas, identificación de especies de flora y fauna en la iconografía prehispánica y estudio de los instrumentos musicales precolombinos, entre muchos otros.

Reflexiones en el camino
Conscientes de la situación real en la que se encuentra el Museo Nacional de Arqueología y Etnología, se reconoce una enorme responsabilidad que incluye la gestión de la colección de bienes arqueológicos más importante de la Cultura Maya a nivel mundial. De esta cuenta, la exposición permanente muestra una selección de objetos a través de los cuales se intenta presentar 3000 años de historia, que incluye la época prehispánica y algunas características culturales del pueblo Maya contemporáneo. Mientras que se han destinado 3,300 m² para la exposición permanente, una agenda de exposiciones temporales complementa los contenidos sobre la riqueza arqueológica y etnológica de Guatemala.

Por su naturaleza e historia, el MUNAE puede considerarse el Museo más importante de Guatemala, seguramente el más visitado en el área metropolitana y sin dudas el más atractivo en el ámbito turístico. Sin embargo, estamos conscientes de una serie de debilidades que afectan la calidad de nuestros servicios.
A través del análisis preliminar de públicos se han identificado cuatro grupos principales de usuarios: familiares, escolares, turistas y participantes en eventos, para quienes el MUNAE se convierte en el catalizador de la democratización de la Arqueología guatemalteca.

Según los datos oficiales del INGUAT, en el año 2012, Guatemala recibió 1.9 millones de turistas internacionales, de los cuales el 27.4% ingresó o salió del país haciendo uso del Aeropuerto Internacional La Aurora, ubicado a menos de 5 minutos del MUNAE. En este sentido, es un poco preocupante saber que apenas el 1.22% de los turistas que pasaron frente a nuestro edificio, ingresaron para disfrutar de estas majestuosas colecciones. Sin embargo, se percibe una gran satisfacción al identificar a más de 35,000 estudiantes guatemaltecos que cada año visitan las salas de exposición. Aunque aun representan un número demasiado bajo respecto de la población educativa de Guatemala, las actividades educativas y de difusión de la Arqueología guatemalteca están contribuyendo a fortalecer la identidad cultural de las nuevas generaciones, como un aporte fundamental para el cambio estructural que necesita la sociedad guatemalteca.

La longeva relación con la Academia, el Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, la atención de investigadores, la recepción de eventos universitarios, el próximo ciclo de conferencias y las publicaciones institucionales son únicamente una muestra del potencial que el MUNAE y sus colecciones tienen. Sin embargo, hay que estar conscientes de que es necesario fortalecer algunos aspectos de esta dinámica, para mejorar el alcance e impacto de las labores institucionales del museo.
En vista que se aproxima el centenario del MUNAE, el cual se celebrará en el año 2031, se ha realizado un alto en el camino, para analizar críticamente la situación institucional, elaborar un diagnóstico integral y preparar un plan de trabajo para los próximos 15 años. A través de experiencias recientes en otras instituciones culturales similares como el Museo Arqueológico Nacional en Madrid, el Rijksmuseum (Museo Nacional de Holanda) en Amsterdam, la Galería Nacional del Retrato en Washington D.C., el Museo de Arte de Río de Janeiro y el Museo Nacional de Colombia en Bogotá, el equipo del MUNAE se está preparando para generar una estrategia propia, adecuada al contexto y a la realidad nacional. En este sentido, se considera necesaria la colaboración activa de todos los sectores de la sociedad guatemalteca, para enfrentar el reto de modernizar, fortalecer y actualizar integralmente esta institución cultural, garantizando la institucionalidad del MUNAE, para que continúe por muchas décadas más democratizando la Arqueología guatemalteca.

Agradecimientos
La presente ponencia no hubiese sido posible sin el apoyo del personal técnico, administrativo y operativo del MUNAE; agradecemos especialmente a los amigos y colegas que cada año muestran su apoyo incondicional a esta institución; a la comisión organizadora del SIAG por su labor incansable; a los cientos de maestros guatemaltecos que, quizá sin saberlo, contribuyen al fortalecimiento de la identidad cultural de sus estudiantes durante las visitas educativas al MUNAE; y a todos los proyectos de investigación arqueológica, que año con año colaboran con el esfuerzo institucional para comprender la inmensa complejidad y riqueza cultural de nuestra historia.

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Fig.1: Gráfica de visitantes y usuarios del MUNAE durante el año 2012.

Fig.2: Gráfica de visitantes y usuarios del MUNAE durante el año 2013.

Fig.3: Gráfica de representatividad de la exposición permanente del MUNAE por período cultural.

Fig.4: Gráfica de representatividad de la exposición permanente del MUNAE por región geográfica.

Fig.5: Gráfica de servicios educativos en el MUNAE.