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085 Un acercamiento a la colección de cerámica prehispánica del Museo “Víctor Salvador de León Toledo”, Quetzaltenango, del Preclásico al Posclásico en las Tierras Altas y Costa Sur de Guatemala. Dora Maritza García, María Belén Méndez y Donaldo Castillo – Simposio 28, 2014

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085 Un acercamiento a la colección de cerámica prehispánica del Museo “Víctor Salvador de León Toledo”, Quetzaltenango, del Preclásico al Posclásico en las Tierras Altas y Costa Sur de Guatemala.

Dora Maritza García, María Belén Méndez y Donaldo Castillo

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

García, Dora Maritza; María Belén Méndez y Donaldo Castillo
2015 Un acercamiento a la colección de cerámica prehispánica del Museo “Víctor Salvador de León Toledo”, Quetzaltenango, del Preclásico al Posclásico en las Tierras Altas y Costa Sur de Guatemala. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 1045-1052. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Un acercamiento a la colección de cerámica prehispánica del Museo “Víctor Salvador de León Toledo”, Quetzaltenango, del Preclásico al Posclásico en las Tierras Altas y Costa Sur de Guatemala
Dora Maritza García
María Belén Méndez
Donaldo Castillo
Palabras clave
Tierras Altas, Costa Sur, Guatemala, cerámica, contexto, análisis cerámico,
museo, Preclásico, Clásico y Posclásico.

Abstract
This study presents the preliminary results of the analysis of the prehispanic collection that were received in the Museum of Quetzaltenango, this pieces doesn’t have a register of its context. From now we start the analysis of 500 ceramic vessels, which is important to let people know a part of the antique history.

 

Introducción
En el marco del Proyecto de Revitalización del Museo Víctor Salvador de León Toledo, se realizó el registro y primer acercamiento a la colección de cerámica prehispánica, que cuenta con alrededor de 600 piezas la mayoría completas y otro porcentaje fragmentadas, semicompletas o únicamente fragmentos cerámicos. Al iniciar dicho proyecto a cargo de Julio Cotom y María Belén Méndez, parte de esta colección estaba ubicada en algunas vitrinas de manera desordenada y aglomerada, además de la falta de información de cada pieza. Otra parte mucho mayor se encontraba en la bodega a un costado del auditórium del lugar, en cajas de cartón y periódico que habían causado gran daño a las piezas, debido al polvo, la humedad y la aglomeración varias de ellas se fracturaron.

En este sentido una de las primeras labores fue precisamente colocar las vasijas en cajas plásticas, cubiertas con plástico burbuja y esponja, para evitar su deterioro, gradualmente se inició con el registro de esta colección en fichas especiales para tal efecto (Fig.1). En este proceso fue sorprendente observar la cantidad y calidad de cada pieza única e irrepetible, así surgió la necesidad de realizar un primer acercamiento de análisis cerámico que permitiera ubicar geográfica y temporalmente cada pieza, además de su tipo y características básicas. Por la cantidad de vasijas ya mencionada y el escaso tiempo y recursos, el análisis se realizó en base a una muestra de aproximadamente 15% de la colección de vasijas, esperando continuar en un futuro con el proceso y un análisis más detallado. En este sentido el propósito de esta publicación es presentar ante la comunidad arqueológica y población guatemalteca, la grandeza y riqueza de la cerámica que resguarda este museo, que puede ser utilizada como referencia y ser objeto de análisis desde distintas perspectivas.

Registro interno de las piezas
Según el Manual del Proyecto de Revitalización del Museo “Víctor Salvador De León Toledo”, para llevar un control y orden dentro de las colecciones del museo se creó: un código de registro y una Ficha de Registro Interno para piezas cerámicas.
A cada objeto se le debe colocar un código de identificación, por ejemplo: M.1.1.1.10
M: Identifica al código del museo
1: Colección prehispánica
1: Objeto de cerámica
1: Vasija
10: No. correlativo de la pieza
En base a lo anterior se llena una ficha de registro interno, que es el punto de partida para el expediente de cada una de las piezas. En ella se incluyen los datos siguientes:
a. Región Cultural: se refiere al área de procedencia, se define luego de un análisis preliminar y de acuerdo a la similitud estilística pueden asociarse con algunas de las regiones propuestas (Valle de Quetzaltenango, Costa Sur, Tierras Altas, Tierras Bajas, Indeterminada, Otra: Oriente, Soconusco, Costa del Golfo, etc.)
b. Tipo de Objeto: en el caso de objetos cerámicos se especifica la forma básica: cántaro, cuenco, miniatura, plato, vaso, otra.
c. Contexto o procedencia: esta información se determina de acuerdo a la información que contenga la pieza en su registro original y las notas adjuntas a la pieza.
d. Los siguientes apartados son específicos con el análisis de la pieza, con su temporalidad, materia prima, medidas, descripción detallada.
e. Ubicación actual: con el fin de mantener un control de la ubicación de la pieza, tanto al momento del inventario como en las diferentes rotaciones que se harán de las colecciones del museo, se colocó este apartado. Para conocer donde están en una fecha específica y quién fue el encargado de movilizarlas.
f. Responsable de la ficha y fecha: para saber quién inicio el expediente de la pieza, y cualquier anotación que haga falta, debe de auxiliar para completarla.
Al mismo tiempo se debe detallar su estado de conservación, de ser posible se incluyen una fotografía y un dibujo (Fig.1 a-b).

Historia de la colección
Una de las problemáticas de esta colección es la falta de información y/o su veracidad sobre el contexto o lugar de proveniencia, lo que hace difícil la labor de análisis, ya que como se sabe el marco geográfico y estratigráfico de cada pieza arqueológica es de suma importancia para interpretaciones sobre la sociedad prehispánica a la cual pertenece. Sin embargo la falta de estos datos no la hace menos importante, por el contrario, hace urgente su divulgación, estudio y apertura para la sociedad guatemalteca.

Para este propósito es necesario mencionar la problemática del resguardo del patrimonio cultural, hecho evidente en el estado en el cual se encontraba esta colección y el museo en general. ¿Porqué hablar de una cultura de museos y resguardo del patrimonio cultural? esta pregunta se debe a que cada una de las piezas tiene un trasfondo social importante, si se trata de conocer la forma en la cual estas llegaron al museo.

Como parte de la forma de registro antiguo del museo las piezas contaban con un marcaje no adecuado y algunas contaban con una etiqueta de papel pegada en la superficie, en otros casos una tarjeta con información del año de recepción de las piezas en el museo, tal y como los criterios de museología de la década de 1960 lo demandaban. Estos datos con contenido histórico por las fechas registradas y lugares de referencia fueron parte fundamental para conocer el contexto social del museo.
La fecha más antigua que se tiene registrada corresponde a piezas entregadas en el Siglo XX en los años 1969, 1970, 1980 y 1990, ya en el Siglo XXI se registran fechas más recientes 2001 y 2010. Esta referencia temporal muestra en alguna medida el crecimiento paulatino de la colección; en cuanto a referencias geográficas se registran lugares del área de Quetzaltenango (Cajolá, Las Victorias Salcajá, San José Chiquilajá), Costa Sur (Bilbao, Mazatenango), Sololá y Altiplano (Nebaj, Kaminaljuyu). Aunque son pocas las piezas que cuentan con esta información, son de importancia para un primer acercamiento sobre la importancia histórica y social de la colección y su relación con la población de la región y de Guatemala.

Metodología de análisis
Posteriormente al proceso de registro y embalaje de cada una de las piezas fue evidente la necesidad de realizar un acercamiento de análisis cerámico, debido a que las piezas exhibidas no contaban con algún tipo de información para los visitantes del museo y por tanto no cumplían con el objetivo de transmitir información sobre cultura e identidad local. Méndez (2012) menciona el análisis realizado en 1996 a algunas piezas en exhibición en el Museo hecho por Juan Luis Velásquez, quien refiere la importancia y valor científico de la colección al constituir una fuente de conocimiento de la región (Quetzaltenango, Totonicapán, Quiché, Huehuetenango), entre 600 AC y 1524 DC.

El proceso de análisis, que se restringió a un periodo de tiempo corto comparado con la dimensión de esta colección, se distribuyó en tres pasos. El primero fue la revisión de fuentes bibliográficas y otras referencias documentales principalmente de Tierras Altas y la Costa Sur. El segundo paso, consistió en el análisis de las características de cada pieza, de su pasta, acabado de superficie, forma y decoración (Sistema Vajilla) (Popenoe de Hatch 1994), un conjunto de características que permiten conocer su tipo y periodo cronológico, que a su vez, en la estructura jerárquica permiten definir un patrón cultural (Rivera 2009:55).

Al realizar el análisis de acuerdo a esta metodología, se busca establecer las relaciones en un rango de variaciones de estilo, que se agrupan en conjuntos relacionados genéricamente, trazando su desarrollo y evolución en el tiempo (Whitley 1989:9). A propósito de los cambios en la cerámica, se aplicó el análisis estilístico con atención en sus características, además del método de seriación identificando formas y decoraciones en secuencia de acuerdo a sus similitudes en periodos de tiempo establecidos, cuyas características pudieron variar, desaparecer o reemplazarse por otros elementos.

A partir de estos parámetros de análisis cada pieza fue ubicada temporalmente, a través de los periodos Preclásico, Clásico y Posclásico; y espacialmente a nivel regional, Tierras Altas, Tierras Bajas y Costa Sur. Establecer su procedencia a niveles tan generales en relación al Altiplano causa cierta dificultad, debido a la falta de definición de los límites de la zona en cuanto a los conceptos de Altiplano Oeste, Central Norte o Región Intermedia (Iglesias y Ciudad 1984:44).

Análisis de las piezas
A través de esta primera fase de análisis de la colección se puede establecer que las vasijas analizadas corresponden a dos regiones: Tierras Altas y Costa Sur. Se colocaron en estas dos grandes categorías, que posteriormente pueden subdividirse de acuerdo a periodos cronológicos (obviando conceptos como Protoclásico o Epiclásico). Para mayor detalle del análisis se definieron las formas básicas (bucul, cántaro, cuenco, vaso, plato y especiales) y las cantidades para cada periodo y región, para determinar la frecuencia de formas en cada periodo.

Tierras Altas
Preclásico Tardío
Para este periodo predominan las vasijas con forma de zapato (Figs.2 y 3). Aunque los más representativos de su época son los cuencos, especialmente similares a tipos como Café-Negro, Verbena Blanco, Rojo sobre ante, Rojo fino y los que tienen decoración Usulutan. Mientras que para la forma de cántaros sobresalen los semejantes a tipos como Monte Alto Rojo y Sumpango. No se conoce con detalle los tipos específicos para este periodo en el Altiplano Occidental, por lo que los relacionamos con los tipos de Kaminaljuyu, aunque presenten variantes bien definidas.

Clásico Temprano
Para esta época se encuentra la forma de cuenco (Fig.4), aunque sobresalen los platos trípodes con soportes cónicos vacíos de engobe rojo y perforaciones. Existen otros soportes de platos característicos del valle de Quetzaltenango que son vacios con sonaja y presentan decoración de patillaje en sus paredes. Además de cántaros de silueta compuesta con decoración acanalada, incensarios con base pedestal y rostros antropomorfos son característicos (Fig.5). Es relevante mencionar la muestra de un zapato fechado para este periodo de la región de Nebaj. Esto lleva a suponer una fuerte presencia de tipos transicionales que algunos autores denominan como Protoclásico.

Clásico Tardío
Para este periodo la muestra corresponde en su mayoría a cuencos (Fig.6). Predominan los incensarios con espigas y nuevamente con aplicaciones antropomorfas. Cabe resaltar que la cerámica del Clásico Tardío ha sido ampliamente estudiada por Ciudad Ruíz e Iglesias durante la década de 1980, por lo que se tienen más datos e información para hacer comparaciones, uno de los cuencos analizados corresponde al tipo Jelic Rojo sobre Crema.

Asimismo, se identificaron varios tipos de comales y tapaderas que son característicos para la región de Amatitlán, con pasta gruesa y superficies burdas, además de asas triangulares con perforación angular.

Postclásico
Para este periodo la muestra corresponde nuevamente a cuencos (Fig.7), además de cántaros principalmente de los tipos plomizos que resaltan por su alto grado de elaboración. Este es el caso de la representación del dios Tohil en una vasija. Por otra parte la colección se caracteriza por varios mangos de incensarios de tipo sartén con aplicaciones que pueden ser antro y zoomorfas, algunas pueden poseer una sonaja en su interior.

Costa Sur
Clásico Temprano
La región de la Costa Sur dentro de la muestra está representada principalmente en los periodos Clásico Temprano y Clásico Tardío (Fig.8). En el Clásico Temprano se definió una vasija del tipo Esperanza Flesh de cuerpo globular, cuello corto y recto vertical que presenta aplicaciones de grano de café en el exterior del labio, se caracteriza por el acabado de superficie de color piel. Este tipo es característico no solo en la Costa Sur sino en el Altiplano Central.

Platos trípodes o tetrápodes con soportes mamiformes, decoración Usulután y de engobe naranja son característicos, formas y acabados reportados por Popenoe (1994), en un entierro del Proyecto La Garrucha en Escuintla.

Clásico Tardío
En el Clásico Tardío la forma predominante son los cuencos, seguidos de cántaros y platos (Fig.10). Es característica la vajilla Tiquisate de amplio desarrollo en la Costa Sur, en la forma de cuencos, además los platos con soportes vacíos y sonaja. Existe dentro de la colección un cuenco Tiquisate en el cual se observa un ser serpentino con rasgos de ave, que conjugan las cualidades de ave y serpiente, es decir la Serpiente Emplumada, estudios sobre iconografía de estas representaciones en este tipo de cerámica fueron realizados por Erika Gómez (2006).

Consideraciones finales
A partir de los objetivos trazados por el Proyecto de Revitalización en donde se retoman como misiones fundamentales de un museo: la educación y el fomento de la investigación; se considera sumamente importante el análisis tanto de las vasijas prehispánicas como del resto de la colección, pues sólo con información científicamente sustentada deben ser expuestas las piezas, quienes serán las encargadas de contar la historia.

A pesar de que las vasijas no tengan un contexto arqueológicamente controlado, no significa que carezcan de valor histórico ni científico, sino que motiva al análisis comparativo, el cual puede parecer atrevido pero se hace necesario para aproximarse a su procedencia y temporalidad.

En cuanto a la muestra analizada, cabe resaltar que la mayoría de las piezas que traían consigo una nota con información acerca de su “contexto” hacen referencia a que vienen de terrenos en Quetzaltenango y municipios aledaños. Asimismo, de acuerdo con el análisis preliminar presentado en esta ponencia hace suponer que el 75% de la muestra analizada de la colección de vasijas prehispánicas del Museo proceden del Altiplano Occidental, lo que revela información importante para futuras investigaciones.

En relación a los sitios arqueológicos de Quetzaltenango, en 1953 Edwin Shook, señaló que el crecimiento demográfico no permitía conocer los asentamientos prehispánicos del área. Luego en 1984 la Misión Española afirmó que “el aumento de la población y la necesidad de aprovechar el terreno, han traído consigo la destrucción de multitud de lugares arqueológicos” (Iglesias y Ciudad Ruíz 1984:10). En 2012 Belén Méndez afirma que la mayoría de las áreas actividad cultural se encuentran destruidas por la frontera agrícola, el avance de los asentamientos humanos modernos y las continuas erupciones de los volcanes en la zona, lo que dificultan su registro y documentación. Hasta el momento los únicos testigos de esa ocupación prehispánica son las piezas resguardadas en el Museo “Víctor Salvador De León Toledo”; coadyuvando su análisis al reforzamiento de la identidad quetzalteca porque a través de ellas se afianza el conocimiento de la historia local hasta tiempos antiguos.

Referencias
Gómez, Erika
2006 Algunas características de la iconografía de la cerámica Tiquisate modelada, En: Utz’ib 4(1), Asociación Tikal, Guatemala.
Iglesias, María Josefa y Andrés Ciudad Ruiz
1984 Exploraciones Arqueológicas en la Cuenca Alta del Río Samalá. Revista Española de Antropología Americana. Madrid España.

Méndez Bauer, María Belén
2012 Una aproximación a la ocupación prehispánica en Quetzaltenango: corpus arqueológico del municipio de Quetzaltenango. Tesis de Licenciatura en Arqueología, Universidad de San Carlos de Guatemala.
Popenoe de Hatch, Marion, Mariana Sánchez y Tomás Barrientos
1994 El Proyecto La Garrucha, Departamento de Escuintla, En: Utz’ib 1(6). Asociación Tikal. Guatemala.

Shook, Edwin
1953 Notas de Campo, Libro 241. On trip to Mexico City, third round table of conference of North of Mexico, Pacific Coast and Western Highlands, Guatemala. Departamento de Arqueología, Universidad del Valle de Guatemala.

Rivera, Silvia
2009 Secuencia Cerámica del Período Preclásico del sitio arqueológico San Bartolo, Flores, Petén. Tesis de licenciatura, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos de Guatemala.
Whihitley, David y Marilyn P. Beaudry
1989 Investigaciones arqueológicas en la Costa Sur de Guatemala, Monograph 31. Ucla, California.

Fig.1: a) Ficha de Registro interno; b) reverso.