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082 Los tratamientos mortuorios prehispánicos de Ceibal. Juan Manuel Palomo – Simposio 28, 2014

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082 Los tratamientos mortuorios prehispánicos de Ceibal.

Juan Manuel Palomo

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

Palomo, Juan Manuel
2015 Los tratamientos mortuorios prehispánicos de Ceibal. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 1009-1022. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Los tratamientos mortuorios prehispánicos de Ceibal
Juan Manuel Palomo
Palabras clave
Entierros prehispánicos, prácticas mortuorias, restos óseos humanos de Ceibal,
tratamientos mortuorios, Preclásico, Clásico, huesos humanos Mayas.

Abstract
Skeletal remains excavated from the lowland Maya site of Ceibal, representing approximately 117 individuals, provide important data for the study of changes in bodily treatments and mortuary practices over two millennia from 1000 BC to AD 900. The early Middle Preclassic residents of Ceibal apparently did not bury their dead inside residential structures. Tabular erect cranial deformations of this period resemble depictions in Olmec iconography. Sacrificial burials were present by the end of this period, but skeletal remains of violent rituals deposited in public spaces increased during the transitional period from the Middle Preclassic to the Late Preclassic, probably reflecting the intensification of warfare. During the Late Preclassic period, tabular erect cranial deformations coexisted with tabular oblique shapes. The Late Classic period witnessed the prevalence of the latter forms, which were probably tied to the Maya notion of the Maize God. The common placement of the dead under house floors and the preference of ceramic vessels as burial goods also indicate Ceibal’s strong affinities with other parts of the Maya lowlands during the Late Classic period. During the Terminal Classic period, there was a resurgence in the placement of sacrificial burials in public spaces and tabular erect cranial deformations.

 

Introducción
Durante siete años de investigaciones arqueológicas (temporadas 2005, 2006, 2008-2012), el Proyecto Arqueológico Ceibal-Petexbatun de la Universidad de Arizona ha documentado 48 entierros. De los cuales se estima un número mínimo de 53 individuos (Palomo 2013). Por otra parte, investigaciones realizadas por el Proyecto Arqueológico de la Universidad de Harvard en la década de los sesenta, recuperaron un total de 51 entierros. De estos entierros, se estimó un número mínimo de 58 individuos (Tourtellot 1990). Los entierros encontrados por la Universidad de Harvard fueron enumerados del 1 al 51 (Tabla 1), mientras que los entierros del Proyecto Ceibal-Petexbatun fueron enumerados a partir del 101 hasta el 141 y como AN1 al AN5 (Tabla 2).

Los entierros de Ceibal datan del Preclásico Medio al Clásico Terminal. A través del análisis de estos entierros se pueden obtener importantes datos acerca de cambios interregionales y sociopolíticos en puntos críticos de las historia de las Tierras Bajas mayas. Entre estos puntos críticos podemos mencionar el surgimiento de las comunidades sedentarias durante el Preclásico Medio, el desarrollo de sistemas políticos más grandes durante el Preclásico Tardío, la transición al periodo Clásico así como la desintegración política durante el Clásico Tardío y Terminal. En el presente artículo se resume y discute la información obtenida a través de los 117 individuos documentados en Ceibal (Tablas 1 y 2).

La información contextual de los entierros fue basado en los informes anuales entregados al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala por el Proyecto Arqueológico Ceibal-Petexbatun (Burham 2012; Castillo Aguilar y Cortave 2010; Cortave, et al. 2011; MacLellan 2012; Munson 2010; Ortíz y Ávila 2011; Palomo 2010; Pinzón 2012; Ponciano 2012; Ponciano, et al. 2006; Román, et al. 2008; Triadan 2010; Triadan y Kravtsova 2011) y en base a la monografía publicada por el proyecto de la Universidad de Harvard (Tourtellot 1990).

Los entierros recuperados por el Proyecto Ceibal-Petexbatun fueron analizados por el autor. El análisis siguió las normas comunes en la antropología física (Buikstra y Ubelaker 1994). Para muchos huesos analizados, la edad de muerte fue estimada por medio del desgaste dental, tomando en cuenta los grados de desgaste registrados en investigaciones anteriores en la región del Río de la Pasión (Wright 2006). “Adulto joven” refiere a un individuo entre 20 y 35 años de edad, “adulto medio” refiere a un individuo entre 35 y 50 años de edad, y “adulto mayor” refiere a un individuo mayor de 51 años de edad. Sin embargo, es importante enfatizar que estas determinaciones corresponden a edades relativas y aproximadas. Para los esqueletos de adultos, el sexo fue estimado por los rasgos morfológicos del cráneo y la pelvis. En algunos casos, fue posible sugerir el sexo por medio del tamaño de los huesos postcranianos, en referencia a información anteriormente recolectada de entierros del área del Río de la Pasión (Wright 2006) o las normas de Tipu, Belice (Wrobel et al. 2002).

Historia de la ocupación de Ceibal:
Un vistazo a través de los restos óseos, la evidencia arqueológica y epigráfica Preclásico Medio: Fase Real-Xe (1,000-700 AC)
Las investigaciones arqueológicas han revelado que Ceibal fue establecido al principio del Preclásico Medio. La cerámica Real-Xe que data a partir de 1,000 al 700 AC es uno de los complexos cerámicos más tempranos de las Tierras Bajas mayas (Inomata 2012; Inomata et al. 2013). Sin embargo, hasta el momento no se ha encontrado entierros que daten para las primeras dos etapas de ocupación Real-Xe 1 y 2 (1000-800 AC) en Ceibal. Es probable que durante esta época, la gente no acostumbrara a enterrar a sus muertos cerca de los recintos habitacionales. Los entierros que datan para esta fecha son difíciles de encontrar y generalmente se encuentran muy profundos, a varios metros bajo la superficie.

Siete entierros fueron recuperados para la fase Real-Xe 3 (800-700 AC). De estos entierros se estima un número mínimo de ocho individuos (Tabla 2). Tres de estos esqueletos articulados y en contexto primario fueron encontrados cerca de en un grupo habitacional (Plataforma 47-base) ubicado al oeste de la Plaza Principal del Grupo A (Fig.1). Los tres individuos (Entierro 132) presentaban siete vasijas como ofrendas funerarias. Los tres esqueletos fueron encontrados enterrados en un agujero excavado en la roca madre (MacLellan 2012). Los entierros pertenecían a dos adultos probablemente de sexo masculino y un recién nacido (Tabla 2) que estaba dentro de una de las siete vasijas. De forma interesante, este tipo de entierro (excavado en la roca madre) difiere de las prácticas mortuorias de otros sitios preclásicos contemporáneos a Ceibal como en Kaxob’ y Cuello (Hammond 1999; McAnany 1995) donde se acostumbraba sepultar a los muertos dentro de grupos habitacionales, debajo de pisos cerca de estructuras residenciales.

Sin embargo, no todos los entierros de esta fase fueron encontrados en la roca madre, algunos proviene de estructuras públicas ubicadas en la parte central del Grupo A. Por ejemplo, el entierro 136 que fue recuperado de la estructura larga orientada al este, perteneciente al complejo astronómico tipo Grupo E de Ceibal. Este entierro pertenecía a un adulto joven que estaba con las piernas flexionadas sobre su lado derecho.

Los restantes tres entierros que datan para este periodo fueron localizados también en el Grupo A, cerca de estructuras públicas (Tabla 2). Por lo menos dos de los ocho individuos presentaban una deformación al estilo tabular erecta (Figs.2 y 3). La deformación tabular erecta es similar a la representada en la iconografía y esculturas del Preclásico Medio provenientes de la Costa del Golfo y Chiapas. Taube (2000) ha identificado estas representaciones preclásicas como el dios del maíz. Tomando en cuenta que la arquitectura de Ceibal para esta época es muy similar a la observada en otros sitios preclásicos de la Costa del Golfo y Chiapas, se puede mencionar que la arquitectura y deformación craneal apoyan la hipótesis que durante esta época Ceibal mantenía constantes relaciones con grupos de dichas áreas.

Preclásico Medio Tardío:
Fases Escoba-Mamom (700-350 AC) y la transición a la faseCantutse-Chicanel 1 (350-300 AC)
Durante este periodo Ceibal empezó a tener mayores relaciones con las Tierras Bajas mayas (Inomata comunicación personal 2013). Por lo menos 15individuos datan para estas fases (Tabla 1 y 2). En este periodo se empieza a dar un cambio en las prácticas mortuorias. Empiezan a surgir un incremento de entierros con posibles evidencias de sacrificio (Figuras 4 y 5). Por ejemplo el entierro 115 fue encontrado enfrente de la estructura A-20 en el Grupo A, el esqueleto estaba colocado boca abajo y algunos de los huesos fueron removidos postmortem. A pesar que la interpretación de este tipo de entierro es difícil, su inusual posición apunta actividades relacionadas con sacrificio humano. Otros entierros también se localizaron a lo largo del eje central este-oeste del complejo astronómico Grupo E ubicado en la Plaza Central del Grupo A. Estos individuos presentan evidencias de desmembramiento. Por ejemplo el entierro 111 y 112, fueron dos entierros de individuos de sexo masculino que se encontraban desarticulados en contexto primario. El entierro 111 presentaba ambas pelvis, sacro y lumbares totalmente articuladas. Debajo de las pelvis se encontraron ambos pies articulados (Fig.4), sin embargo, no se encontró ningún hueso del fémur, tibia o peroné. A través del grado de articulación, se puede sugerir que las piernas de este individuo fueron desmembradas momentos antes o poco después de la muerte. A la par de este entierro se encontraba otro individuo adulto de sexo masculino (entierro 112), el cual contenía un cráneo con marcas cortantes y un agujero en el frontal. Durante el análisis de laboratorio, un fragmento de navaja de obsidiana fue encontrada dentro del cráneo. Debido a que el cráneo se encontró totalmente articulado, se sugiere que el fragmento de navaja fue introducido durante el sacrificio a través de un agujero cortado en el frontal. El contexto arqueológico apunta a la posibilidad que este individuo fue decapitado durante un ritual público en la plaza (Palomo 2011).

Junto con el aumento de esqueletos masculinos desmembrados, también se observa un incremento en la cantidad de esqueletos que pertenecían a jóvenes, niños y bebes también desmembrados. Entre los cuales podemos mencionar los entierros 127, 113-117. El contexto arqueológico y el grado de articulación de estos individuos indican que probablemente fueron desmembrados en rituales públicos llevados a cabo en la plaza (Palomo 2013).

La mayoría de los entierros sacrificados presentaban un incremento en la variabilidad de artefactos usados como ofrendas funerarias nunca antes visto en Ceibal (Fig.6). Entre los artefactos podemos mencionar cerámica, núcleos y navajas de obsidiana, cuentas de piedra verde, collares hechos con cuentas de concha así como otros artefactos hechos de hueso de animal. Debido a que la mayoría de entierros probablemente sacrificados fueron encontrados con este tipo de artefacto, se sugiere que en el Preclásico Medio Tardío existían rituales que involucraban la colocación de este tipo de ofrendas funerarias tanto a víctimas de sacrificio como a miembros de la élite.

A pesar del incremento de entierros desarticulas en contexto primario en este periodo, también se encontró algunos individuos completos que probablemente murieron por causas naturales. Como por ejemplo el entierro 104, que fue encontrado en la parte norte de la Plaza Central del Grupo A. El individuo se encontró en el relleno del Piso 5. El esqueleto fue colocado flexionado sobre su lado izquierdo. Sus manos se encontraban cerca de la boca y su cabeza apuntaba hacia el norte. Un plato cubría su cráneo. Otros artefactos encontrados en este entierro incluyen una roca blanca, concha trabajada en forma de tintero, cuatro conchas sin trabajar, 13 fragmentos de navajas bifaciales y un núcleo de obsidiana. Dichos artefactos fueron encontrados alrededor del cráneo y su brazo derecho (Inomata et al. 2009). Los rasgos morfológicos del cráneo, pelvis y desgaste de los dientes indican que se trataba de un individuo adulto medio de sexo masculino.

Otro entierro articulado y completo para esta época fue el entierro 126, el cual representaba a un adulto medio de sexo masculino colocado en posición extendida. Este entierro fue encontrado en un agujero excavado en la roca madre, cerca de un grupo residencial localizados en los alrededores del Grupo A (Burham 2012). Las características de este entierro indican que durante este periodo se continuaba enterrando a los muertos en agujeros realizados en la roca madre. Este individuo presentaba los incisivos laterales del maxilar con un desgaste al estilo A3 (Romero 1986). Hasta el momento, este es el individuo que presenta decoración dental más temprana en Ceibal. Es posible que este tipo de decoración pueda estar relacionado con el concepto del viento Ik’, ya que al reducir el tamaño de los incisivos laterales, los incisivos del centro resaltan y simulan una especie de “T”.

Con respecto a las deformaciones craneales, en este periodo empezamos a encontrar por primera vez en Ceibal el tipo de decoración tabular oblicua (Fig.3). Este tipo de deformación es muy similar a la representada en la iconografía maya del Clásico y aparentemente está relacionado a la deidad del maíz (Houston, et al. 2006). Probablemente durante esta época, Ceibal empezaba a establecer estrechas relaciones con grupos mayas.

Preclásico Tardío:
Fases Cantutse-Chicanel 2 y 3 (350-50 AC)
Durante este periodo los residentes de Ceibal adoptaron nuevas formas de construcción que incluían el abundante uso de mampostería, muy similar a las técnicas constructivas usadas en las ciudades Mayas de esta época. Durante este periodo las construcciones se enfocaron más en la elaboración de pirámides en el Grupo A. Otras partes como la Corte Este y la Plataforma A-24 presentaron pocas modificaciones arquitectónicas (Inomata, et al. 2013).

En esta época vuelve a ocurrir otro cambio en las prácticas mortuorias. Se dejó de colocar víctimas de sacrificio en el eje central del complejo astronómico Grupo E. Cuatro individuos fueron encontrados para este periodo (Tabla 1). La mayoría de estos esqueletos estaban articulados y no exhibían ninguna evidencia de haber sido sacrificados (Tourtellot 1990). Solamente dos entierros presentaban ofrendas funerarias que incluían aretes hechos de caparazón de tortuga y conchas. Un entierro presentaba deformación craneal al estilo tabular erecto. Estos cuatro individuos fueron colocados en grupos residenciales. Aparentemente en esta época la costumbre de enterrar a los muertos en espacios domésticos empezaba a tomar auge en Ceibal.

El Protoclásico (fase Xate 50 a.C-250DC) y el Clásico Temprano (fase Junco-Tzacol 250-450DC)
Durante la fase Xate la actividad constructiva del Grupo A declinó. Sin embargo, durante este periodo las élites enfocaron su actividad constructiva en el Grupo D, ubicado en lo alto de una colina (Fig.1). La actividad constructiva decayó posteriormente en la fase Junco. Hay un texto jeroglífico que data para el Clásico Tardío, donde se menciona que durante el Clásico Temprano, alrededor del 415 DC existió un rey llamado K’an Mo’ Bahlam. Sin embargo alrededor del 450 DC, Ceibal aparentemente fue casi abandonado (Inomata 2012; Sabloff 1975; Martin y Grube 2008).

Un total de ocho entierros con un número mínimo de nueve individuos fueron encontrados para la fase Xate (50 AC -250 DC). La edad de estos individuos es variada (Tabla 1 y 2). Por lo menos tres de estos individuos presentaban huesos desarticulados (Fig.5). Durante esta fase se encontró un cráneo con deformación tabular erecta y otro con deformación tabular oblicua.

Para la fase Junco (DC 250-450) se documentaron cinco entierros con un mínimo de siete individuos (Tabla 2). Tres esqueletos femeninos que no tenían evidencia de sacrificio fueron encontrados para este periodo. Por ejemplo el entierro 107 que se encontraba en posición extendida, completamente articulado con un cuenco Caribal Rojo que estaba colocado sobre su cráneo (Fig.7). Dentro de la boca se encontró un fragmento pequeño de piedra verde (Triadan 2010). Los rasgos morfológicos del cráneo y la pelvis indican que este individuo era un adulto medio de sexo femenino. Para este periodo no se encontró evidencia de deformación craneal o de decoraciones dentales. Los artefactos funerarios de esta época consistían en vasijas (Fig.6).

Clásico Tardío:
Fase Tepejilote-Tepeu (600-829 DC)
Durante este periodo Ceibal fue reocupado. En 735 DC el rey de Ceibal Yich’aak Bahlam fue capturado por el rey de Dos Pilas-Aguateca. La evidencia epigráfica indica que Ceibal aparentemente estuvo controlado por algunas décadas por la dinastía Dos Pilas-Aguateca. Después del decline de Dos Pilas alrededor del 761 DC, Ceibal fue gobernado por un rey llamado Ajaw Bot. La procedencia y origen de este gobernante es un misterio. Aparentemente su reinado colapso alrededor del 800 DC (Inomata 1997, Martin y Grube 2008).

Un total de 31 entierros fueron encontrados para esta época. Todas las inhumaciones eran individuales y es estaban asociadas a rasgos arquitectónicos. Ninguno de estos individuos presentaba evidencias claras de sacrificio. Solamente dos individuos presentaban deformación craneal tabular oblicua (Fig.3). Las ofrendas funerarias más comunes para este periodo consistían en vasijas (Fig.8). La mayoría de estos individuos eran adultos masculinos, solamente se encontraron dos individuos de sexo femenino (Tabla 1 y 2).

Clásico Terminal: Fase Bayal (829-900 DC)
El Clásico Terminal fue un periodo de mayores cambios sociales. Muchos centros de las Tierras Bajas mayas fueron abandonados. A pesar que Ceibal probablemente experimentó una disrupción dinástica, el centro fue fortalecido como una de las más ponderosas ciudades del Clásico Terminal. Un nuevo rey probablemente llamado Aj Bolon Ha’btal Wat’ul K’atel surgió en Ceibal en el 829 DC. Este rey erigió estelas magnificas con fechas calendáricas de 849 DC (Martin y Grube 2008; Triadan 2012). Sin embargo, la dinastía de Ceibal gradualmente declinó. La última fecha labrada en un monumento corresponde al 889 DC (Graham 1996). Ceibal fue completamente abandonado poco después de esta fecha.

Un total de 29 entierros con un número mínimo de 44 individuos fue recuperado en contextos Clásico Terminal. La mayoría de los entierros estaban asociados  a rasgos arquitectónicos. Sin embargo, hay un entierro masivo (Entierro 4) encontrado en la Estructura A-13 que contenía un número mínimo de doce individuos. Más de 8 de estos individuos eran adultos masculinos (Tourtellot 1990; Wright 2006). Este tipo de entierros indica que probablemente en esta época se estaban realizando rituales públicos donde se sacrificaba gente en la Plaza Central. Las ofrendas funerarias para este periodo más comunes eran vasijas (Fig.8). En este periodo resurgen las deformaciones tabulares erectas simultáneamente por con las deformaciones tabular oblicua.

Discusión Cronología
La cronología de los entierros fue basada en un reciente refinamiento realizado en la secuencia cerámica del sitio (Inomata 2012) y en fechas de radio carbono (11 entierros). A pesar que la cronología de Ceibal ha sido refinada, necesitamos tener en cuenta potenciales problemas al datar con precisión ciertos entierros. En algunas ocasiones fue posible establecer fases definidas, como por ejemplo Real 3 ó Escoba 3. Sin embargo, en otras ocasiones solo se pude establecer amplios rangos de tiempo como por ejemplo Xate 2 o Junco 1/2. Dichos rangos de tiempo resultaron de la falta de cerámica diagnostica encontrada en los entierros, estratigrafía poco clara y de rangos de fechas de radio carbono.

Víctimas de Sacrificio
Por otra parte con respecto a las víctimas de sacrificio, podemos sugerir que en Ceibal dichas prácticas no estaban enfocadas solamente a adultos masculinos. Algunas veces también se sacrificaron jóvenes, niños y bebés. Algunos de estos individuos tenían collares hechos de conchas, núcleos y navajas de obsidiana. Sin embargo, por el momento no está claro si estas víctimas provenían de Ceibal o eran traídos de otros lugares. Ninguno de los esqueletos sacrificados pertenecientes a jóvenes, niños y bebes presentaban marcas cortantes. Esto pudo haber resultado por la erosión en la superficie de los huesos o por formas específicas de sacrificio. Por ejemplo, algunas representaciones iconográficas en vasijas del Clásico muestran niños sacrificados dentro de platos con cortes en el estómago. Es posible que este tipo de cortes en el estómago no dejara marcas en los huesos (Palomo 2013). Consideramos que en el futuro es necesario hacer más investigaciones para comprender mejor las prácticas que involucraban el sacrificio de niños e infantes.

Deformación Craneal
De forma interesante, el Clásico Terminal evidenció la reaparición de la deformación tabular erecta. A pesar que la deformación tabular oblicua continuo siendo la más popular durante este periodo, se encontraron 4 cráneos probablemente decapitados (Entierro 4; Toutellot 1990) con deformación tabular erecta. A partir de este descubrimiento surgió la interrogante sobre el origen de estos individuos ¿fueron estos individuos traídos de ciudades contemporáneas de Ceibal o fueron individuos locales sacrificados? Es posible que la reaparición de este tipo de deformación haya sido el resultado de la interacción de Ceibal con otros sitios contemporáneos. Esta observación concuerda con lo argumentado por Schere (2007) quien a través del analices de medidas dentales ha sugerido que durante el Clásico Terminal, Ceibal recibió migrantes provenientes de afuera de las Tierras Bajas Mayas.

Resumen y Conclusiones
Los entierros encontrados en Ceibal representan un total de 117 individuos. Estos entierros proveen importante información acerca de los cambios ocurridos en los tratamientos mortuorios de Ceibal durante 1000 AC al 900 DC. Combinando los resultados del análisis de cerámica, arquitectura, textos jeroglíficos, iconografía y restos óseos, se puede complementar y expandir la información acerca de cómo los cambios políticos y sociales pueden modificar el transcurso de las prácticas mortuorias.

Durante el Preclásico Medio Temprano, los residentes de Ceibal aparentemente no enterraban sus muertos dentro de estructuras residenciales, a diferencia de sus contemporáneos vecinos de Belice. La deformación craneal tabular erecta de este periodo es muy similar a la iconografía preclásica encontrada en la Costa del Golfo y Chiapas. Entierros de víctimas sacrificadas empezaron a aparecer al final de este periodo. Sin embargo, la colocación de esqueletos sacrificados en espacios públicos y rituales se incrementó considerablemente durante el Preclásico Medio Tardío y Preclásico Tardío, probablemente reflejando la intensificación de actividades de guerra. Durante esta época las deformaciones craneales tabular erecta y tabulas oblicua se encuentran simultáneamente en el sitio.

Durante el Clásico Temprano y Tardío, aparentemente la deformación tabular erecta dejo de existir. Solamente se encontraron deformaciones al estilo tabular oblicua, la cual probablemente estaba conectada a la creencia Maya Clásica de la deidad del maíz. Durante esta época, el lugar más usual para enterrar a los difuntos fue debajo de pisos de estructuras residenciales. Las ofrendas funerarias más comunes consistieron en vasijas. A pesar que la evidencia epigrafía indica que durante este periodo el rey de Ceibal fue capturado por el rey de Dos Pilas-Aguateca, no se encontró ningún indicio de muerte violenta en los esqueletos o de víctimas de guerra.
Durante el Clásico Terminal hay un resurgimiento de la deformación tabular erecta y un aumento de individuos sacrificados en la plaza del Grupo A. Las ofrendas más comunes para este periodo también consistieron en vasijas. Finalmente Ceibal colapsó y fue abandonado poco después del año 889 DC.

Agradecimientos
El autor agradece al Dr. Inomata, la Dra. Traidan, el Dr. Aoyama y la Dra. Wright por el apoyo brindado durante esta investigación. También se agradece a la Dra. Tisler por su colaboración y sugerencias durante el análisis de las deformaciones preclásicas.

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Fig.1: Mapa de Ceibal mostrando la ubicación del Grupo A, Corte Este, Plataforma 47-base y el Grupo D (Mapa modificado de Tourtellot 1990).

Fig.2: Deformación tabular erecta, entierro 136 (Foto tomada por J.M. Palomo).

Fig.3: Gráfica mostrando deformaciones craneales tabular erecta y tabular oblicua
a lo largo de la ocupación en Ceibal (Tourtellot 1990, Palomo 2013).

Fig.4: Entierro 111 primario desarticulado (Foto tomada por J.M. Palomo).

Fig.5: Gráfica mostrando tipo de muerte, natural vs. sacrificio (Tourtellot 1990, Palomo 2013).

Fig.6: Gráfica mostrando la variabilidad de ofrendas funerarias desde el Preclásico al Clásico Temprano
(Tourtellot 1990, Palomo 2013).

Fig.7: Entierro 107 primario (Foto tomada por T. Inomata).

Fig.8: Gráfica mostrando la variabilidad de ofrendas funerarias del Clásico Tardío y Clásico Terminal
(Tourtellot 1990, Palomo 2013).

Tabla 1. Tabla que resume el análisis osteológico de los entierros documentados por el proyecto de la Universidad de Harvard (Tourtellot 1990, Wright 2006). Abreviaturas de Tabla: Str.= estructura; M. Natural= muerte natural; a= años; m= meses; M= masculino; F= femenino; D. Craneal= deformación craneal; TO= Tabular Oblicua; TE= Tabular erecta; No obs.= No observable; In= incrustación en el diente; Fi= dientes afilados; 0: no está presente; ?= no identificado.

Tabla 2. Tabla que resume el análisis osteológico de los entierros documentados por el Proyecto Ceibal-Petexbatun (Palomo 2013). Abreviaturas de Tabla: Str.= estructura; M. Natural= muerte natural; a= años; m= meses; M= masculino; F= femenino; D. Craneal= deformación craneal; TO= Tabular Oblicua; TE= Tabular erecta; No obs.= No observable; 0: no está presente; ?= no identificado.