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061 Esculturas zoomorfas del Motagua Medio. Sergio López Garzona – Simposio 28, 2014

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061 Esculturas zoomorfas del Motagua Medio.

Sergio López Garzona

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

López Garzona, Sergio
2015 Esculturas zoomorfas del Motagua Medio. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 759-772. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Esculturas zoomorfas del Motagua Medio
Sergio López Garzona
Palabras clave
Escultura, Arqueología, chaparral espinoso, biología, aves, mamíferos, reptiles.

Abstract
The different sculptural monuments in the region of the Middle Motagua Valley are mostly zoomorphic representations of species distributed throughout much of the Guatemalan territory and in the Motagua River. All animals identified were definitely well known prehispanic individuals who inhabited archaeological sites Guaytán, La Vega of Cobán and Reform, settlements from which the evidence studied. Among the kinds of animals that can be found, projecting reptiles like snakes. In the monuments can also be seen mammals and birds. All monuments are analyzed from the point of view of biology, science used to allow appropriate interpretation of each species represented.

 

Introducción
El análisis de las esculturas zoomorfas de la región del Motagua Medio, fue realizado por la necesidad de contar con un trabajo interpretativo de los monumentos de la región, debido a que la mayoría de información existente de ellos es más descriptiva que interpretativa. La evidencia que se analiza en esta ocasión, corresponde a monumentos de los sitios arqueológicos de Guaytán, La Vega del Cobán y La Reforma. Todos ellos fueron seleccionados para el estudio ya que muestran rasgos zoomorfos, evidencia que fue fotografiada y dibujada para poder apreciar con detalle algunos rasgos y que ayudarán a la identificación de la especie representada.
Debido a la técnica de manufactura con que fueron elaborados los monumentos, así como el deterioro y el estado de conservación que presenta la mayoría de ellos, la identificación del animal representado se dificultó en gran manera. Cabe mencionar que la interpretación fue un proceso lento que se logró al analizar en conjunto las fotografías, dibujos y mapas del ámbito biológico que muestran las distribuciones de especies y que habitan en el área del bioma denominado como Chaparral Espinoso que rodea el Motagua Medio.

Es necesario mencionar que en la presente ponencia solamente se incluyen los monumentos escultóricos cuyas especies pudieron ser identificadas. Motivo por el cual se agruparon en tres diferentes clados, siendo el primero de ellos el de los reptiles, integrado por la mayoría de la muestra que corresponde a cabezas con espiga ó posibles ojos de serpientes. Los mamíferos y aves constituyen los otros dos grupos.

Aspectos geofísicos del Chaparral Espinoso
Las condiciones de la región han permitido que para algunos grupos de la biota estas condiciones hayan propiciado suficiente aislamiento para que en ellos existan centros importantes de endemismo como es el caso de algunos grupos de insectos (Monroy y Marroquín 2001). Por otro lado, estas pequeñas extensiones montañosas que separan los valles, poseen zonas en las cuales se forman depresiones lo suficientemente bajas como para que exista conectividad entre ellas, lo que permite que estos valles independientes funcionen como un corredor para grupos bióticos como reptiles, aves, y algunos murciélagos (Arita y Wilson 1987, Wilkinson y Fleming 1996, Arita y Santos del Prado 1999, Ibarra et al. 2003).

Las regiones que contextualizan los sitios arqueológicos de Guaytán, La Vega del Cobán y La Reforma se encuentran divididas geomorfológicamente por la cuenca del río Grande o Motagua, cuya división fisiográfica pertenece a la Altiplanicie Central. Geológicamente, la cuenca media del río Motagua está dominada por la presencia de aluviones recientes y formaciones de terrazas fluviales, presencia de flujos de basalto, así como suelos y rocas no diferenciados, que aparecieron posiblemente a principios del Cuaternario (Pleistoceno medio); también existen suelos originarios del periodo Paleozoico y Mesozoico (era terciaria), asociados a mantos de serpentinas en zonas de pendotitas, formaciones de jadeítas, albitas, albititas, cuarzos (lechosos y cristales) y basaltos, entre otros (Paredes 1997:2).

El área es concebida como un conjunto de ecosistemas de montaña de zonificación compleja, no precisamente porque se ubique en tierras de altos montes, sino más bien porque éstas lo confinan a depresiones en donde la lluvia y la humedad atmosférica llegan en cantidades muy pequeñas. Tampoco es de terrenos muy bajos, siendo su rango de elevaciones entre 100 y 1000 m de altitud. Así llega a tener clima cálido seco, con estación de lluvias de verano bien definida pero corta, de precipitaciones que giran alrededor de 600 mm de lluvia al año (Villar 2006:134).

El Chaparral Espinoso se encuentra en tres secciones en Guatemala, el Valle de Nentón y el de Cuilco, ubicados en el nor-occidente del país, el sistema Salamá-Chixoy al sur de la Sierra de Chamá y el Valle del Motagua, al sur de la Sierra de las Minas (Cajas 2005). Esta última es bien conocida, atravesada por la carretera al Atlántico y también denominada como Depresión Árida de Suroriente. Predomina la vegetación de cactos y zarzas, a veces en cactales y zarzales puros, pero no es única. La diversidad ecológica incluye bosques bajos caducifolios, bosques riparios y cada vez más áreas de cultivos (Villar 2006:134).

Breve descripción de la flora y fauna de la región
La región presenta en algunos grupos de vertebrados, mayor diversidad de especies comparado con otros tipos de bosque, debido a las interacciones entre el bosque ribereño y los bosques con adaptaciones a ambientes semiáridos (FDN & TNC 2003). La diversidad de esta región puede estar sostenida por la función de los bosques ribereños que aunque degradados, aún proveen refugio, alimento y otros servicios a especies animales y vegetales que no tienen adaptaciones para sobrevivir en ambientes semiáridos (FDN & TNC 2003). Para la región semiárida del Valle del Motagua, se reportan 48 especies de mamíferos y 101 especies de aves (Valle 1999; Pérez 1999), algunas de las cuales hacen uso del bosque de galería para proveerse de sitios de reproducción y alimento (FDN & TNC 2003).

En cuanto a las aves, vale la pena mencionar también que este valle es el único sitio donde se localiza al Momotus mexicanus en Centroamérica, y que a esta especie podría considerársele, entre otras, como indicadora de buena calidad de hábitat (Pérez 2003; Nájera 2004). En la región también habita la iguana endémica Ctenosaura palearis, esta es utilizada como alimento por los pobladores cercanos y se le atribuyen propiedades medicinales. Esta iguana se le considera como una especie clave, ya que juega un papel importante en la distribución de semillas, además de ser presa clave para Heloderma horridum charlesbogerti (Correa 2009:4).

Análisis del material arqueológico
Las esculturas de la región del Valle del Motagua, cuentan con un estilo único en el área Maya, elaboradas con materia prima de la zona. Como se mencionó anteriormente, la talla con que fueron elaborados no es de gran calidad, a pesar de ello, es posible asociarlas a algunos animales que habitan en el chaparral espinoso. Todas las esculturas han sido fechadas para el periodo Clásico Tardío, y para el presente análisis, se ordenan en tres grupos como se hizo mención, siendo el primero de ellos el clado de los reptiles.

Reptiles
Dentro de este grupo se proponen algunos monumentos que por rasgos morfológicos, las serpientes son los animales identificados. Cinco de estos monumentos corresponden al sitio arqueológico Guaytán y todos han sido propuestos como cabezas de serpientes, descritos como marcadores del juego de pelota No. 2 (Smith y Kidder 1943 y Paredes 1997a). Aunque también su función pudo ser de remate de alfardas o esquinas de edificios (Luis Romero, comunicación personal).

El primer ejemplo lo constituye el denominado para esta ponencia como monumento No. 1, escultura que por sus características físicas ha sido propuesta como la representación de una víbora. Puede apreciarse la cabeza de un ofidio con los ojos delimitados por escamas estilizadas en forma de voluta, así como el hocico abierto de donde se aprecia un colmillo prominente por lado, rasgo que pertenece a la dentadura solenoglifa de estos animales. Por otro lado se encuentra el monumento No. 2 que presenta los ojos delimitados por lo que se propone como escama supraocular estilizada en forma de “S”, así como una serie de figuras cuadrangulares que pueden ser interpretadas como escamas supralabiales, localizadas en el labio de la serpiente. En el extremo de la pieza, se encuentra la representación de un colmillo prominente y que identifica a una víbora. Esta escultura presenta una espiga que posiblemente sirvió para colocarse como parte de algún edificio.

Otro monumento escultórico es el No. 3, marcador de juego de pelota con espiga que representa la cabeza de un ofidio con los ojos delimitados por las escamas supraoculares de manera trifoliada. Se propone como la representación de una víbora, por el detalle del ojo descrito anteriormente, así como la presencia de un colmillo prominente que puede apreciarse en la parte inferior del rostro del animal. Otro ejemplo lo constituye el monumento No. 4, que representa la cabeza de una víbora con espiga y del ofidio se aprecia la circunferencia del ojo, delimitado en la parte superior por la escama supraocular. Asimismo se aprecia que tiene las fauces abiertas, donde se observa un colmillo prominente por lado, así como cuatro dientes que se observan en los lados del animal, y tres que se aprecian en el frente, los cuales complementan la dentición del ofidio, la cual se ve delimitada del rostro por el labio de la sierpe. En el interior del hocico del animal, se encuentra un rostro antropomorfo.

El monumento No. 5, representa también la cabeza de una víbora con espiga, cuyos ojos se ven delimitados por la escama supraocular realizada de manera trifoliada. Al igual que la escultura descrita anteriormente, se aprecia el labio del ofidio, que separa el rostro del animal de la dentadura, compuesta por un par de colmillos prominentes que se aprecian en las fauces de la sierpe.

Por otro lado, en el sitio arqueológico La Vega del Cobán durante un levantamiento arqueológico llevado a cabo en 1996 en la temporada de campo noviembre-diciembre del Proyecto Arqueológico Motagua Medio, fueron localizados dos marcadores del Juego de Pelota No. 1 y dos en el Juego de Pelota No. 5 (Luis Romero, comunicación personal), ambos ubicados al norte de la Acrópolis. Dichos marcadores se exhiben y se encuentran bajo custodia actualmente frente al Palacio Municipal de Teculután, Zacapa.

Lo que representan tres de ellos, posiblemente son ojos de una serpiente (Oswaldo Chinchilla, comunicación personal), y se describen a continuación. El monumento No. 1 de este sitio, cuenta con el No. de Registro 19-7-1-72 y sus dimensiones son 0.40 m de altura, 0.25 m de ancho y 0.90 m de largo. Es una piedra de esquisto o laja de forma rectangular con bordes irregulares, tallada en ambos lados y que probablemente representa el ojo de una serpiente delimitado por lo que probablemente es la escama supraocular, que se encuentra representada de manera estilizada con formas de volutas que finalizan en espiral en ambos extremos y que se ejemplifica inversamente debajo del ojo. Presenta espiga con forma puntiaguda.
Mientras tanto, el monumento No. 2 cuenta con el No. de Registro 19-7-1-73, cuyas dimensiones son 0.25 m de alto, 0.35 m de ancho y 0.45 m de largo. Es un esquisto cuadrangular que posiblemente representa el ojo de una serpiente. La escultura se encuentra fracturada de lo que podría ser la espiga. El monumento No. 4 tiene el No. de Registro 19-7-1-75 y sus dimensiones son 0.48 cm de alto, 0.35 m de ancho y 1.18 m de largo. Esta escultura con espiga es parecida al Monumento No. 1 y posiblemente también representa un ojo de serpiente. La existencia de las espigas, indica que fueron empotradas como parte de alguna estructura, o bien en el suelo.

Otro ejemplo con características similares fue localizado en el Juego de Pelota No. 1 del sitio arqueológico La Reforma y es conocido como Monumento No. 1. La escultura zoomorfa al igual que los ejemplos descritos anteriormente, posiblemente representa un ojo de serpiente, donde puede apreciarse la escama supraocular estilizada con volutas que lo delimita por arriba y debajo. Actualmente el monumento se encuentra en la finca Valle Escondido, en el municipio de Huité, del departamento de Zacapa (Luis Romero, comunicación personal).

Mamíferos
La clase Mamalia que coloquialmente se llaman mamíferos, se encuentra representada en el monumento No. 6 de Guaytán y es la personificación de un primate, que por sus rasgos indica que se trata de un mono. La escultura representa a un animal con sus brazos curveados hacia el frente del cuerpo, así como la pierna izquierda que se encuentra por detrás de los brazos. La cabeza solamente tiene tallado el ojo derecho, lo que dificulta apreciar con detalle el rostro del animal, a pesar de ello, la forma de la cabeza si está elaborada.

Por otro lado se encuentra el monumento No. 4 de La Vega del Cobán, cuyo No. de Registro es 19-7-1-74 y sus dimensiones son 0.64 m de alto, 0.35 m de ancho y 1.36 m de largo. Es una piedra de esquisto rectangular con espiga puntiaguda. Se encuentra tallada en ambas caras y diseños poco visibles. De un lado presenta posiblemente el rostro de un felino, con fauces abiertas y colmillos, así como su oreja. Del otro lado se aprecia la figura que probablemente corresponde a un coche de monte o jabalí, con colmillos prominentes hacia arriba y hocico puntiagudo, borde y contorno donde terminan las fauces y dos agujeros perforados, como nariz. Al igual que los otros monumentos de este sitio, se encuentra bajo custodia del Palacio Municipal de Teculután, Zacapa.

El monumento No. 7 por su parte, es una escultura que también representa a un mamífero, pero en este caso se propone como la representación de un canino debido a que posee un par de ojos grandes como parte de las características físicas del animal. Dicho ejemplar carece de orejas y el orificio respiratorio se encuentra dentro de una figura casi cuadrangular que posiblemente es la trompa del can. En la parte inferior posee cuatro elementos que parecieran tratarse de dientes y colmillos de la dentadura de estos animales.

Aves
El grupo de vertebrados más grande de la región, se encuentra representado por la hermosa personificación de un búho en el monumento No. 8. A pesar de que la escultura se encuentra tallada en bajo relieve y la esquina superior derecha es la que se encuentra en mejor estado de conservación, es posible apreciar el ojo del animal. Puede notarse un ojo pequeño dentro de una circunferencia de mayor tamaño que se agudiza en la parte central de los ojos, así como un detalle que es formado por las plumas en forma de cejas que poseen estos animales y que se proyectan hacia las esquinas superiores del rostro. Otro elemento es que presenta formas cuadrangulares debajo de los ojos, lo que podría considerarse como el cuello.

Por otro lado se encuentra el Monumento No. 1 de Cabañas, que representa la cabeza de un ave donde puede apreciarse un ojo circular rodeado en la parte superior por una figura en forma de arco, así como otro detalle que cubre el ojo en su parte inferior y un posible pico que es curvado hacia abajo y atrás de la cabeza del animal. Por los rasgos morfológicos apreciados, se propone como un Psitácido el representado.

Interpretación de las esculturas zoomorfas
Los monumentos descritos anteriormente se relacionan en el presente artículo a especies de animales que habitan en Guatemala, y que por varios motivos fueron plasmados en esculturas como las que se discuten. Los primeros cinco monumentos representan como ya se indicó serpientes, por lo que ahora se realiza una propuesta de identificación de la especie.

Las especies de serpientes que se proponen como las representadas anteriormente, se asocian a las víboras que habitan la región. En primer lugar, por los colmillos descritos. Las víboras poseen al igual que todas las serpientes, determinados tipos de dentaduras o dispositivos de inoculación de veneno. En este caso, las sierpes que constituyen la familia Viperidae, poseen la dentición conocida como “solenoglifa”, sistema inoculador constituido por un par de largos colmillos móviles portados por maxilares muy cortos. Todas las solenoglifas poseen un mecanismo esquelético y muscular que les permite dirigir sus colmillos venenosos hacia adelante durante la mordedura, particularidad que es idéntica en todas las víboras (López Garzona 2014:50).

Teniendo claro que las representaciones son de víboras, hay que analizar las dos especies que habitan la región del bosque seco. Una de ellas es la especie Porthidium ophryomegas, descrita antiguamente como Bothrops ophryomegas (Ibarra 1959:22). Esta víbora es de hábitos terrestres, nocturna y habita en los bosques tropicales secos y áridos entre 0-1000 msnm. Puede encontrarse en los departamentos de Escuintla, Jutiapa, Zacapa, Santa Rosa, Suchitepéquez, Retalhuleu, San Marcos y Guatemala. La otra especie de víbora que habita en el área es Crotalus simus, coloquialmente conocida como cascabel. Esta serpiente habita en el bosque tropical y subtropical, húmedo o seco, y se encuentra entre 0-1600 msnm. Prefiere los valles secos interiores de Guatemala; se le asocia con las áreas semidesérticas del país. Se puede encontrar en los departamentos de Zacapa, El Progreso, Jutiapa, Jalapa, Chiquimula, Guatemala, Escuintla, San Marcos, Retalhuleu, Suchitepéquez, Santa Rosa, Quiché, Alta Verapaz, Baja Verapaz y Huehuetenango (Dugas et al. 2009:18-20).

Las dos especies de serpientes se distribuyen en el bosque seco y constituyen la fauna que habita en el sitio arqueológico Guaytán, pero hay que considerar que la especie de cascabel descrita, es la segunda especie de víbora más grande de Guatemala y la distribución del género Crotalus abarca gran parte del territorio mesoamericano y ha influenciado en muchas representaciones de estos animales en la época prehispánica. Este género se caracteriza por tener al final de su cola un conjunto de segmentos móviles o chinchín conocido como cascabel o sonajero, a lo que debe su nombre esta especie. Adicional a ello, hay de considerar la abundancia de la especie C. simus en el área, en comparación con P. ophryomegas. Asimismo hay que tomar en cuenta la peligrosidad que caracteriza a la primera especie, factor que también hace pensar que se trata de este animal el representado en los monumentos descritos del sitio arqueológico Guaytán.

Es posible que también haya influido en los monumentos No. 1, 2 y 4 del sitio La Vega del Cobán y el monumento No. 1 de La Reforma, los cuales posiblemente representan el ojo de una serpiente. En este caso, se carecen de más elementos para considerar que pueda tratarse de otro animal, pero las serpientes constituyen uno de los animales más representados en el arte prehispánico. Además, los monumentos fueron encontrados en patios de juegos de pelota, y como característica de ellos, los ojos se encuentran delimitados por la escama supraocular que poseen muchas representaciones de víboras.

Por otro lado se encuentra la clase Mamalia con la representación de un primate. En este caso hay que indicar que la propuesta se realiza por los rasgos morfológicos del animal que se aprecia en el monumento No. 6 de Guaytán, es decir, la presencia de un cuerpo cuadrúpedo en posición sedente y una cabeza que remata la escultura, así como el ojo derecho de forma circular. Para corroborar la propuesta de que posiblemente se trata de un primate, hay que analizar las especies que se distribuyen en el territorio guatemalteco. La familia Cebidae incluye a las especies Allouatta pigra, Allouatta palliata, ambos conocidos como saraguates, y la especie Ateles geoffroyi, conocido como mico o mono araña (CONAP 2009).

Lo que corresponde analizar ahora, es la distribución geográfica de cada especie para determinar su presencia en la región. Las especies mencionadas del género Allouatta, se distribuyen principalmente en ambientes húmedos tropicales (Bosque tropical perennifolio y Bosque tropical subcaducifolio) caracterizados por una densa y abundante cobertura arbórea (Álvarez del Toro 1977; Reid 1997; Rodríguez-Luna et al. 1996). La especie Ateles geoffroyi por su parte, habita las mismas áreas que las dos especies mencionadas (Hall 1981; Reid 1997). Las tres especies pueden encontrarse en la Sierra de las Minas (FDN 2002), que es el límite norte del Valle del río Motagua, sin embargo, es la especie Ateles geoffroyi la que habita en climas cálidos con larga temporada seca, con corta temporada seca y áreas sin temporada seca, encontrándose desde el nivel del mar hasta los 500 msnm (Hall 1981; Reid 1997; Rzedowski 1986).
Por los hábitos, la distribución geográfica descrita anteriormente y los rasgos morfológicos identificados, la especie Ateles geoffroyi es la propuesta como la representada en el monumento No. 6. Este primate es de tamaño grande. La cabeza es chica y los machos no tienen barba como en el género Alouatta. El cuerpo es delgado con extremidades muy largas y las manos están provistas de cuatro dedos, las cuales funcionan como garra. La cola es larga y prensil, carente de pelo en la punta (Leopold 1965; Nowak 1999). La coloración del cuerpo varía geográficamente desde negro hasta grisáceo o amarillo pálido. Para la subespecie del sureste de México hasta Honduras, la coloración del dorso es negro con pelaje café o naranja en los costados y el vientre crema (Reid 1997).

El monumento No. 7 de Guaytán por su parte, representa a un can como se hizo mención con anterioridad. A priori podría considerarse como la especie Canis latrans como la plasmada en el monumento, que comúnmente es denominada como coyote, sin embargo, en el área también se distribuye Urocyon cinereoargenteus, coloquialmente llamado gato de monte o zorra gris. Ambas especies podrían considerarse como las representadas, sin embargo hay que pensar en que por tratarse de canes fueron especies que se vincularon con los individuos prehispánicos, donde entra a jugar un papel importante las especies de perros americanos que fueron domesticados, y posiblemente dignos de ser representados en monumentos por la estrecha relación de afinidad que se dio entre los hombres y canes (Luis Villar Anléu, comunicación personal).

En el Siglo XVI, Ximénez (1967) escribió anécdotas sobre el coyote, seguramente inexactas, pero que merecen citarse en detalle: “…Este animal que aquí llamamos coyote, y antiguamente en España llamaban adibe, es muy común en aquestas tierras, y es muy dañoso, no sólo en los ganados, sino también en los sembrados, como milpas y caña dulce. Es aqueste animal además de ser muy desvergonzado y atrevido, sumamente astuto. Y parece que tienen entendimiento para avisarse en lo que han de hacer, para cazar. Administrando yo el pueblo de San Raimundo Las Casillas, en el Valle de Guatemala, veía mucho la astucia de que usaban para cogerse los perrillos de los indios, y era que se escondían en parvadas a la orilla del Pueblo, y uno de ellos entraba, a inquietar los perros, y en viendo que lo seguían hacía que huía y los llevaba engañados a donde estaba la emboscada, y saliéndoles los que estaban escongidos por las espaldas el otro les hacía cara, y así cogían uno o más perros, y se los comían…”
Otro ejemplo de mamífero se encuentra en el Monumento No. 3 de La Vega del Cobán, descrito por un lado como jaguar y del otro lado del rostro como posible coche de monte. La forma del cuerpo manifestado por la morfología de la escultura y su nariz en este caso se toma como rasgos característicos del segundo animal mencionado. Destacan en este caso las especies Tayassu pecari y tajacu. La primera es conocida como pecarí de collar y la segunda como pecarí de labio blanco, y ambas se distribuyen en la región de la Sierra de las Minas (FDN 2002), pero en el monumento se carecen de más rasgos que permitan identificar a una especie en específico, por ello la propuesta se realiza al género mencionado como el representado.

El otro grupo identificado corresponde a las aves, siendo el primero de ellos el monumento No. 8 de Guaytán. Por los rasgos mencionados en la escultura, se propone que se trata de búho ó tecolote el representado. En este caso se realiza dicha propuesta debido a la presencia de un ojo que se encuentra rodeado por una forma casi circular grande que lo delimita y que se agudiza en su interior, rasgo distintivo del orden Strigiforme. Para determinar la especie representada, fue necesario realizar un estudio de los animales que integran este orden y que se distribuyen en la región del Chaparral Espinoso. Existen dos familias que se encuentran en el área, Tytonidae que incluye la especie Tyto alba, y que comúnmente se conoce como lechuza, ave que en esta ocasión se descarta debido a que en estos animales los ojos se ven rodeados por un solo disco y la escultura presenta dos circunferencias. Además, la cabeza de éstos animales es de forma casi circular y la representación es de un ave cuya cabeza es de forma cuadrangular. La otra familia que se distribuye en el área, es Strigidae, que incluye a las especies Athene cunicularia y Ciccaba virgata (Mesa Nacional de Aviturismo 2008), ave con cabeza de forma circular. La otra especie de ésta familia es Bubo virginianus, animal que posee un par de ojos delimitados por discos faciales que se agudizan en el centro del rostro, así como una cabeza de forma casi cuadrangular formada gracias a plumas grandes que simulan cuernos. Otro rasgo característico de esta especie es que entre la cabeza y el cuerpo, posee un cuello formado por plumas blancas, aspecto que al parecer aparece en el monumento, por lo que se propone a esta especie como la representada.

De las once especies del género Bubo que se distribuyen en el mundo, el búho cornudo es el único miembro de este género en América (Voous 1989). El búho cornudo es de gran tamaño, y es la especie de búho más grande en los Neotrópicos (McGillivray 1989). Ambos sexos son semejantes, pero los machos son más pequeños que las hembras, estos miden 0.51 m de longitud aproximadamente y las hembras 0.60 m, pesan de 680 g a 2500 g. Aparentemente los organismos en áreas tropicales y desiertos son más pequeños (45 cm). El búho cornudo presenta un disco facial de café a anaranjado con un borde blanquecino alrededor de los ojos y una corona obscura. Presenta plumas grandes a manera de cuernos u orejas, los ojos son amarillos y el pico es grisáceo. El plumaje del cuerpo es un distintivo color gris o café-grisáceo con blanco-amarillento y barrado de negro o café en las partes bajas del cuerpo, presenta un plumaje blanco alrededor de la garganta. Las alas son largas, las plumas del vuelo y de la cola son barradas de coloración obscura. Los tarsos y los dedos están completamente emplumados y en ocasiones con barras obscuras. El plumaje es más oscuro en climas cálido-húmedos, y más claro en climas fríos (Voous 1989).
El búho cornudo es una especie generalista y oportunista por lo que se alimenta de una gran variedad de presas las cuales incluye pequeños y medianos mamíferos, aves como especies de patos (Anas sp), gansos, cisnes, y varias especies de garzas, anfibios, reptiles como lagartijas y serpientes, peces, insectos y otros invertebrados. En ocasiones puede alimentarse de carroña cuando las condiciones ambientales son severas (Marks et al. 1999). Esta especie puede matar a otras especies de búhos como el búho cuerno corto (Asio flammeus), el búho listado (Strix varia), el tecolote llanero (Athene cunicularia), y varias especies de pequeños tecolotes (Otus sp.) (Hume 1997). Otro dato que ayudó a realizar la propuesta, es que el municipio de Teculután, Zacapa etimológicamente puede provenir del náhuatl tecolotl, lo que significa “lugar de tecolotes” y es muy posible que Bubo virginianus haya sido la especie que influyó en su significado (CIVICA-COMODES 2001). Cabe mencionar que éste municipio se encuentra a pocos minutos del sitio arqueológico Guaytán.

La segunda representación tal como se hizo mención, posiblemente corresponde a un miembro de los Psitácidos. Al observar el monumento No. 1 de Cabañas, a priori se puede considerar como la especie Ara macao la representada, comúnmente llamada guacamaya o papagallo, sin embargo algo característico de este animal es el espacio sin plumas que tienen en los costados del rostro, así mismo la distribución geográfica de ésta especie no incluye al Chaparral Espinoso, por lo que se descarta dicha ave como la representada. De las especies que se distribuyen en este bioma (Mesa Nacional de Aviturismo 2008), se tienen registradas las siguientes: Amazona albifrons, conocido como loro frente blanca, y Arathinga cunicularis junto con Arathinga strenua, mejor conocidos como pericos o chocoyos. Es difícil establecer la especie representada en el monumento de Cabañas, sin embargo el diseño colorido que presenta A. albifrons permite proponer que éste animal es el representado, sin descartar la especie A. strenua que la fineza del pico se asemeja también al que aparece en el monumento (Luis Villar Anleu, comunicación personal).

Consideraciones finales
Las representaciones de fauna que se pudieron apreciar en las esculturas de la región del Motagua Medio, ejemplifican a especies de animales que se distribuyen alrededor de los sitios arqueológicos mencionados, cada una con rasgos peculiares que permiten realizar propuestas de identificación de especies. Resulta interesante que los animales planteados, se representaron por su peligrosidad, belleza, astucia, inteligencia, afinidad con los humanos y por elementos asociados a la noche, como lo es el búho identificado.

A pesar de ello, el clado de las serpientes es el más representado con cinco esculturas de Guaytán que las ejemplifican claramente y tres monumentos de la Vega del Cobán y un monumento de La Reforma que posiblemente representan ojos de las mismas. Éstos monumentos corresponden a marcadores de juego de pelota, y posiblemente son ojos pues muestran claramente una circunferencia que en la parte superior e inferior tienen lo que parece la escama supraocular de éstos animales. A pesar de que el elemento más característico y peligroso de las víboras es la dentadura solenoglifa, los ojos en este caso se proponen como los más importantes, pues son los que le permiten a estos animales ver y sobre todo dirigir las mordeduras, apoyado de la lengua bífida que percibe entre otras cosas, aromas. Por ello los ojos resultarían los elementos representados pues son los que permiten ver todo lo que sucede. Las serpientes carecen de párpados y por ello, presentan ojos abiertos todo el tiempo como controladoras de su espacio, ya sea de día o de noche y es posible que por ello hayan sido utilizadas como observadores o marcadores de juego de pelota.
Otro elemento interesante es el caso de las esculturas de Guaytán que son cabezas de serpientes con espiga asociadas al juego de pelota No 2, elemento que se aprecia también en otros sitios arqueológicos del Altiplano guatemalteco, destacando Mixco Viejo y La Merced en el área de Chimaltenango y Pelikan junto a Kaminaljuyu del departamento de Guatemala. Éste último sitio cuenta con los monumentos 26, 8 y 66 que fueron encontrados como marcadores de patios de juego de pelota. Posiblemente la escultura 33 también tuvo la misma función. Lamentablemente existen en Guatemala más monumentos que podrían considerarse como los marcadores mencionados, pero carecen de contexto o información que pueda ser utilizada en el presente análisis. Con la información existente puede aludirse a grandes rasgos, que la asociación de esculturas zoomorfas con marcadores de patios de juego de pelota es una característica de los sitios arqueológicos del Altiplano. Dicho elemento se encuentra asociado a sitios del periodo Clásico Tardío.

Agradecimientos
Al Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas, IIHAA, y a la Escuela de Historia de la USAC, por el apoyo institucional brindado para la elaboración de la investigación. Al Lic. Luis Alberto Romero por su apoyo como arqueólogo e investigador del área del Motagua Medio. Al Lic. Luis Villlar Anléu, por sus valiosos comentarios y sugerencias para poder identificar las especies propuestas. A Marvin Gil, por su colaboración en los dibujos realizados para ésta publicación. Y al Sr. Fernando Paniagua y al personal del Departamento de Registro de Bienes Culturales del Instituto de Antropología e Historia, IDAEH, por su apoyo e información proporcionada.

Referencias
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Fig.1: Monumento No. 1 de Cabañas. Fotografía de L. Romero.

Fig.2: Monumento No. 1 de Guaytán. Dibujo de M. Gil.

Fig.3: Monumento No. 2 de Guaytán. Dibujo de M. Gil.

Fig.4: Monumento No. 3 de Guaytán. Dibujo de M. Gil.

Fig.5: Monumento No. 4 de Guaytán. Tomado de Smith y Kidder 1943.

Fig.6: Monumento No. 5 de Guaytán. Tomado de Smith y Kidder 1943.

Fig.7: Monumento No. 6 de Guaytán. Dibujo de M. Gil.

Fig.8: Monumento No. 7 de Guaytán. Dibujo de M. Gil.

Fig.9: Monumento No. 8 de Guaytán. Dibujo de M. Gil.