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050 El Antiguo Convento de Nuestra Señora de La Limpia y Pura Concepción, La Antigua Guatemala: investigaciones arqueológicas puntuales. Claudia Wolley Schwarz – Simposio 28, 2014

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050 El Antiguo Convento de Nuestra Señora de La Limpia y Pura Concepción, La Antigua Guatemala: investigaciones arqueológicas puntuales.

Claudia Wolley Schwarz

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

Wolley Schwarz, Claudia
2015 El Antiguo Convento de Nuestra Señora de La Limpia y Pura Concepción, La Antigua Guatemala: investigaciones arqueológicas puntuales. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 607-618. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

El Antiguo Convento de Nuestra Señora de La Limpia y Pura Concepción, La Antigua Guatemala: investigaciones arqueológicas puntuales
Claudia Wolley Schwarz
Palabras clave
La Antigua Guatemala, Sacatepéquez, exconvento de La Inmaculada Concepción de Nuestra Señora,
arqueología colonial, época colonial.

Abstract
The former convent of the Immaculate Conception of Our Lady of the city of Santiago de los Caballeros was a large structure built in the late seventeenth century, which was inhabited by over a hundred nuns, 140 students, 12 professed devout and sirventes. It is noted for its superb facilities with fountains in courtyards and cloisters, making it one of the most beautiful in the city. The professed nuns of the convent could own property in the use of cells, running on your own purchasing costs, improvements and inheritance. Several land surrounding the convent were excavated between 2006 and 2007, primarily following the methodology of random investigation to determine the behavior of the archaeological evidence.

 

Introducción
Las religiosas llegaron a América en los primeros decenios de la Conquista y se propagaron en seguida por casi todas las regiones que actualmente constituye Iberoamérica. Durante los Siglos XVI y XVII todos los monasterios eran de vida contemplativa, pero no por eso dejaron de jugar un papel decisivo en el afianzamiento y desarrollo del cristianismo (Martínez 1995:575).

El primer convento surgió en la ciudad de México en 1540 y fue obra de Juan de Zumárraga quien obtuvo la correspondiente licencia de Paulo III, dio el hábito concepcionista a cuatro beatas reclutadas en España por el franciscano Antonio de la Cruz. Las beatas habían viajado en 1530 en compañía de Hernán Cortes y durante 10 años se habían dedicado a la instrucción cristiana de las hijas de los caciques (ibid).
Entre 1570 y 1600 las monjas de La Concepción desplegaron una actividad fundacional dando vida a cuatro conventos de su orden en la ciudad de México (1573, 1580, 1594 y 1600) y otros tres en Durango (1572), Guadalajara (1578) y Guatemala (1578). Simultáneamente, surgieron otros monasterios de dominicas, clarisas y jerónimas. En 1600 entre México y Guatemala albergaban ya 22 conventos de clausura distribuidos por ocho ciudades: México (11), Guadalajara (2), Puebla (3); Oaxaca (2); Durango (1); Mérida (1); Morelia (1) y Guatemala (1); y pertenecientes a cuatro órdenes concepcionistas (12); dominicas (5); clarisas (2) y jerónimas (3) (ibid: 577).

Los estudios monográficos serios sobre la vida religiosa de los monasterios iberoamericanos son escasos, y la apreciación de la histografía general, sin incluir a la eclesiástica, no merecen plena confianza. Los historiadores han preferido concentrar su atención a la base económica, condicionamientos sociales, tesoros artísticos y han dejado un tanto al margen la atmósfera espiritual que en ellos se respiraba. De ahí que toda versión sintética de los conventos resulte todavía prematura y arriesgada (ibid).

Generalmente, se tiene de ella una idea bastante negativa. Algunos conventos ni siquiera merecían el nombre de casas religiosas. De acuerdo al relato del Padre Mariano Cuevas que vio en los conventos concepcionistas “algo intermedio entre la vida seglar y la vida monástica”; un género de vida similar al de las beguinas medievales de Bélgica, y se lamentó de que se les hubieran dado el nombre de conventos en vez de beguinajes (ibid).

Se ha aludido a que los conventos femeninos tenían ingresos inferiores a los de los varones. Razón que también explica, al menos en parte, el porqué se admitía con tanta facilidad a jóvenes y beatas, ya que así obtenían las monjas unas entradas extraordinarias y constantes que paliaban las dificultades económicas. Diversas razones motivaron este hecho, la falta casi total de contacto con la vida pastoral, las monjas no solían pedir en las haciendas, ni en las iglesias, ni por las calles, las dotes estaban estipuladas en una cantidad fija y salvo casos excepcionales, no se recibían donaciones de elevado valor, etc (ibid).

La multitud de criadas, esclavas, educandas que comprendían entre las edades de siete hasta los 25 años, también la admisión de seglares, en calidad de criadas, damas de compañía o señoras de piso, se remonta a los primeros años de vida de los conventos. En La Concepción de Guatemala vivían a mediados del Siglo XVII más de 300 seglares. La sociedad de aquel entonces no podía aceptar la disminución de la población conventual, porque carecía de estructuras docentes y asistencia alternativa, lo que implicaba un cambio de vida que no estaba dispuesta a asumir (ibid).
En su libro “Cultura femenina novohispana”, Josefina Muriel (1982) ha identificado a 102 monjas escritoras y compositoras de música. En sus conventos las monjas enseñaban a las niñas las primeras letras y luego las “adiestraban en la música, el teatro, el baile y en arte y oficios afines, como la costura, el bordado y la cocina.

Fundacación del convento de La Inmacaculada Concecepción de Nuestra Señora
El testamento del Obispo de Guatemala, Francisco Marroquín de 1563 proveyó 2000 pesos para fundar el Convento de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. El 12 de noviembre de 1577, el Arzobispo de México Pedro de Moya y Contreras puso en disposición cuatro monjas de la Limpia Concepción de Nueva España, para trasladarlas a la ciudad de Santiago de Guatemala, para iniciar la institución de una casa conventual. Es así como el 1ero de febrero de 1578, llegaron a Guatemala las monjas: Sor Juana de San Francisco, Sor Catarina Bautista, Sor Elena de la Cruz y Sor Inés de los Reyes (Pardo et al. 1967).

En 1579 se solicitó al ayuntamiento la introducción de agua para el convento. Hasta finales de 1585 no se habían construido estructuras formales, ya que las monjas solicitan en ese año al ayuntamiento el permiso para construir el Hospital de Santiago como un convento, y para convertir su presente edificación como hospital. No fue hasta 1623 y 1641 cuando se construyera apropiadamente el templo (Markman 1966).
Respecto a las construcciones de puentes sobre el río Pensativo se conoce del llamado “de las monjas”, al cual se le adosó un dique para evitar que las corrientes crecidas inundaran la calle, y favoreciendo el camino que conduce a la ermita de Santa Cruz. A fuera de la construcción conventual se localiza la fuente que llamaron “de las Delicias”, construida en 1626 y reconstruida en 1759, siempre a inmediaciones de la portada principal al convento. La portada principal al convento fue estrenada el 23 de febrero de 1694, ostenta hasta la fecha una Virgen de Concepción estucada, un sol y una luna con los escudos de España, el apóstol Santiago, San Francisco y Santo Domingo.

Al final del Siglo XVI fue construido el edificio del convento, como parte del templo, y fue reparada la fachada del templo y posiblemente reconstruida por la indicación en la fachada que fue completada el 23 de febrero de 1694. En el terremoto de 1717 ambos templo y el convento se dañaron fuertemente. Muchas de las monjas del convento estuvieron asentadas en la ciudad en diferentes lugares hasta 1723, sin ningún lugar propio para vivir (ibid).

Para 1729 las monjas ya tenían donde vivir juntas, lo que significa que el templo y el convento fueron reconstruidos en el transcurso de ese tiempo. El convento fue una estructura grande, ya que en él habitaron 103 monjas, 140 alumnas, 700 sirvientes y 12 beatas. El carácter general del convento tiene su explicación en el linaje de muchas de sus religiosas, capaces de aportar muy generosas dotes que, de paso, contribuían al común bienestar de la comunidad, y asimismo a un lujo nada desdeñable, patente en la colección artística que ornaba cada rincón del inmueble. El dato procede de la Gazeta de Goathemala y lo cita Luján Muñoz (1977:28), que asimismo destaca que en sus magníficas instalaciones existían “veintidós fuentes corrientes en patios y claustros, lo que debió hacer de dicho convento uno de los más bellos de Guatemala”.

En el terremoto de 1751 el templo fue enormemente dañado, la sacristía fue completamente destruida, y la cúpula del coro colapsó. En 1773 el templo y el convento estaban nuevamente en ruinas, como se conservan actualmente. La mayoría de los alrededores del convento han sido desde entonces vueltos a construir con casas privadas, así que la extensión exacta de las construcciones del convento no se ha podido determinar con exactitud.

Actualmente, no queda nada más de la construcción del convento que la entrada principal, que muestra la siguiente inscripción: “Esta portada ce acabo en 24 de Febo de 1694”. El templo compuesto por una única nave está en completa ruina y sin techo. Su única nave es grande y paralela a la calle en la manera típica de los templos conventuales de órdenes femeninas, con dos puertas grandes que se abren a la calle. El coro de las monjas llenaba la tercera parte, más o menos, de la iglesia y era de dos pisos. Se puede notar otro indicio del tamaño del convento en el número de confesionarios que poseía. Se dice que algunos de los altares más espléndidos y una de las mejores obras de arte de la ciudad adornaban esta iglesia.

Consecuencias lamentables de los terremotos de 1717, 1751 y 1773 fueron el deterioro físico y el abandono del recinto conventual en 1774. Después de varios terremotos en época reciente (1917 y 1976) se admira que hayan conseguido preservarse la portada (Fig.1), las ruinas de la iglesia (Figs.2 a 4), las criptas de enterramiento y el claustro de Sor Juana de Maldonado (Fig.5).

A pesar de la condición ruinosa de la totalidad del convento, hay una parte que sorprende por estar bastante bien conservada. Es ésta un singular claustro dentro de otro, construido posiblemente para la hija de un vecino acaudalado que desempeñaba el cargo de oidor de la Real Audiencia, Juana de Maldonado y Paz, profesa como Sor Juana de la Concepción. Sor Juana fue conocida por sus habilidades de poetisa y compositora, y murió siendo abadesa del convento. Con la riqueza de su padre, pudo construir una casa amplia dentro del convento y vivir en ella, la cual se componía en: entrada principal, claustro, capilla, siete dormitorios, cocina, lavandería, baño y área de servicio con agua caliente, sugiriendo toda la comodidad, refinamiento y aún lujo (Annis 2001:166).

Tomas Gage, dominico irlandés que viajó por el Reino de Guatemala en el Siglo XVII, también dejó plasmadas sus impresiones sobre los conventos e iglesias, así como de la vida social y religiosa de la época en Santiago. En su obra Nueva Relación escribió sobre las actividades de Sor Juana de Maldonado en el convento de La Concepción. Resaltó el lujo de los aposentos y capilla privada de Sor Juana (Bonet 2002). El derecho de la propiedad de Sor Juana sobre el pequeño claustro era por dos vidas, es decir, que a su muerte dejaba establecido una beneficiaria sobre una parte o la totalidad de la propiedad. En este caso fue la Madre Margarita de San Juan la beneficiaria del derecho de uso y disposición de una parte de los aposentos, el cual incluía la posibilidad de venta, la cual realizó (Aragón 2006).

Las monjas profesas del convento La Concepción podían poseer en propiedad el uso de las celdas que habitaban corriendo por su cuenta los gastos de compra, mejoras y embellecimiento de las mismas (ibid: 33). Al morir una monja sin haber dejado un arreglo de herencia o compra-venta de la celda o cualquier otro bien que poseyera, estos pasaban a ser parte de los bienes del convento, permitiendo que la abadesa y el administrador del convento decidieran lo más conveniente para dicho convento. En el caso de los derechos sobre las celdas podían conservarse por dos vidas, es decir que la primera dueña deja hechos los arreglos hereditarios sobre el uso de la celda. La segunda beneficiaria a su vez tenía derecho de vender el uso de la celda y a dejar dispuesto quien será la nueva usufructuaria. Esta situación se dio en el caso de la celda de Sor Juana de Maldonado (ibid: 34-35).

Otra de las posesiones comunes de las monjas fueron las esclavas. Al ingresar una postulante llegaba con sirvientas y esclavas quienes se encargarían de hacer de la vida en reclusión lo más cómoda posible. Las esclavas podían recuperar su libertad, si demostraba buen comportamiento, en vida o a la muerte de su ama cuando ésta lo dejaba estipulado legalmente. En caso contrario, en la misma forma que las celdas pasaban bajo el dominio del convento, también lo hacían las esclavas (ídem).

Antecedentes de previas investigaciones
En trabajos realizados por el Consejo Nacional para la Protección de Antigua (CNPAG), en este monumento se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas para detectar entierros, los cuales se encontraron en la nave principal orientados de poniente a oriente, posiblemente de religiosos relacionados con el convento. La Unidad de Investigaciones Históricas, Arqueológicas y Estudios del realizó prospecciones arqueológicas en la nave del templo en 1999 y 2001 (Ubico1999; Sisniega 2001: Informes UIHAEA, CNPAG). Además, se efectuaron excavaciones arqueológicas para la detección de muros del claustro y área de servicio del monumento de “Sor Juana” para la introducción de drenajes (Cruz y Ubico 2004: Informe UIHAEA, CNPAG).

Algunos proyectos de investigación arqueológica puntual se han llevado acabo en los terrenos aledaños al monumento (véase Paredes 1994; García 2002; Wolley 2005, 2006 y 2007; Martínez 2008, Padilla 2010, Costa 2013, Cruz 2013, Rodríguez 2013).
El proyecto de prospección arqueológica se desarrolló a partir de una solicitud de estudio arqueológico de una sección del Convento de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, por las autoridades del Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala (CNPAG) (Fig.7). El motivo del estudio es debido a la futura solicitud de construcción en el terreno ubicado en la Finca Matriz entre Calle del Hermano Pedro y 4ª. Calle Oriente; y Calle de La Concepción, La Antigua Guatemala. El proyecto arqueológico fue financiado por INVERSIONES CALLE DEL HERMANO PEDRO, S. A. en el predio que tiene una extensión de 7,443.69 metros cuadrados (Fig.8).

El objetivo general fue estudiar los elementos arquitectónicos y morfológicos de elementos de una sección del antiguo Convento de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, siendo los objetivos específicos investigación arqueológica in situ para la localización de niveles de pisos y profundidad de los cimientos de muros. Además, la excavación de pozos estratigráficos para determinar la secuencia constructiva de una sección del convento, la estratigrafía y cronología del área.
El terreno fue dividido en cuadrantes de 10 x 10 m siguiendo un eje norte-sur con números del 1 al 14, y letras del alfabeto de este-oeste. Las unidades de excavación fueron delimitadas según el método aleatorio, se realizaron varias extensiones de las unidades de excavación cuando se encontrara algún rasgo arquitectónico importante. Un total de 108 unidades de excavación fueron delimitadas (Fig.7) con la ubicación de las unidades de excavación.

En los años 2006 y 2007 (Wolley) fueron efectuados prospecciones arqueológicas, tres en total en un predio situado al sur del complejo conventual de monjas de N. S. de Concepción donde sin duda alguna fue emplazado un complejo de edificaciones de las religiosas concepcionistas que durante siglos ocuparon buena parte de estas tierras, es de indicar que a lo largo de los años el área fue cubierta con sedimentos procedentes del río Pensativo mismo que corre al oriente y muy cercano a este lugar.

Análisis de las excavaciones
El terreno objeto de estudio ubicado al sur del antiguo claustro del monumento de “Sor Juana” evidenció muchos elementos arquitectónicos los cuales están asociados a lo que fue el antiguo complejo conventual de N. S. de la Concepción. Sin embargo, debido a la cercanía de este terreno con el río Pensativo, la mayoría de estos vestigios están cubiertos, lo cual se evidencia por que el nivel del predio es mayor que la calle del Hermano Pedro, con lo cual colinda hacia el poniente. Por lo anterior en la actualidad no es posible visualizar todas las evidencias.

De un total de 108 pozos de 1 x 1 m analizados, en 92 (86%) de ellos fueron detectadas evidencias antiguas, sin embargo, algunos de estos pozos tienen la particularidad de presentar más de una evidencia arqueológica, por lo que en este análisis, los pozos han sido identificados básicamente en cinco categorías: pozos con arquitectura formal, que incluye muros y cimientos antiguos de mampostería y por lo menos en el caso de uno un elemento excepcional (Figs.8, 9 y 10): jardinera; pozos con ingeniería hidráulica, incluye canales, drenajes y taujías; pozos con pisos, que han sido tomados por aparte, y contempla los empedrados, pisos de barro (ladrillo básicamente y a veces incluye mampostería) y sectores con mezcla y piso en mal estado de conservación, por último están los pozos sin evidencia que fueron pocos.

De los pozos analizados, únicamente 16 (14%) no presentaron evidencias arquitectónicas, sin embargo, en estos fueron registrados algunos estratos de ripio que contenían material cultural. El material rescatado de las excavaciones consiste en cerámica, artefactos de hierro forjado, vidrio y restos óseos de animal los cuales corresponden a la época Colonial.

La muestra cerámica consta de 6,016 tiestos. Los tipos con mayor presencia en la muestra son los siguientes: Criollos (16.3%); Chinautla (14.2%); Anfora (11.2%); Monócromo Crema (6.9%); Villalpando (6%); Porcelana (5.9%); Cardenal (5.6%); Micas (3.9%); Toto (3.9%); Sacristán (3.3%), Ante (3.1%); Leonor (2.1%); Monaguillo (2.4%); Mayólica Foránea (1.7%); Vajilla Café (1.7%); Ximena (1.6%); San Martín (1.5%); Mateo (1.4%); Vajilla Naranja (1.2%); Sangre (1.1%); Aguacate (0.9%); Anselmo (0.6%); Bolivar (0.6%); Condesa (0.2%); Porcelana Contemporánea (0.1%); Prehispánico (0.1%); Navarrete (0.01%); Mayólica Monograma (0.01%) e indeterminados (0.8%).

Se obtuvo una muestra de 1,748 fragmentos de hueso animal, de la cual corresponde un 79.23% (1389) a la especie bovino; un 13.3% (229) a la especie canino y un 7.5% (130) a la especie ave. La muestra arqueológica de otros materiales recuperada evidenció 116 fragmentos de metal de tradición colonial como contemporánea; 145 fragmentos de vidrio diverso; siete fragmentos de obsidiana; un fragmento de piedra de moler y dos fragmentos de figurinas.

Los resultados de las operaciones arqueológicas sugieren que si se excavara todo el terreno y se iguala con el nivel de la calle del Hermano Pedro, la mayoría de las evidencias quedarían sobre la superficie actual, poniendo en evidencia pequeños núcleos constructivos que en tiempos antiguos fueron la morada de las monjas concepcionistas.

Las prospecciones arqueológicas llevadas a cabo en el 2006 y 2007 (Wolley) en el predio descubrieron una importante cantidad de vestigios arquitectónicos, como cimientos de muros de mampostería, pisos de loza de barro, empedrados, sistema de drenajes hidráulicos que corresponden a un área donde existían edificaciones antiguas anexadas al conjunto conventual que ocupó el antiguo Convento de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, La Antigua Guatemala.

Consideracaciones
La mayoría de los rasgos arquitectónicos localizados son cimientos de muros cortados hasta la altura entre 0.20 a 0.50 m, asociados a pisos de ladrillo, pisos de empedrado, mezcla de piso y canales de drenaje fragmentados.

Dos etapas constructivas del convento son evidentes en el sector suroeste del terreno con el hallazgo de una jardinera semicompleta asociada a un muro cortado, pisos de patio empedrado y de ladrillo, ubicado en la Operación de Excavación NSCP3G-01/06. Dicha jardinera corresponde a la segunda etapa constructiva del convento. Directamente, debajo del nivel de mezcla de piso asociada a la construcción de la jardinera se localizó un piso de ladrillo asociado a un muro cortado y grada de piedra, los cuales corresponden posiblemente a la primera etapa constructiva formal del convento.

En el sector noreste del terreno se ubicó la Operación de Excavación NSCP5O-01 y se verificó la existencia de un fragmento de muro de mampostería que era evidente desde la superficie. Dicho fragmento de muro de mampostería tiene una altura de 3.50 m con un metro aproximado de ancho, el cual está asociado a un fragmento de piso de ladrillo y mezcla de piso que puede corresponder a un elemento arquitectónico de un claustro.

En el sector denominado “Camino de Paso” se delimitaron las Operaciones NSCP14P-01/02 junto al muro perimetral del convento y entrada actual al monumento de Sor Juana de Maldonado; en donde se localizó la segunda parte de una artesa con azulejos y estuco con pintura roja, la cual primera parte fue encontrada por las excavaciones realizadas por Cruz y Ubico en 2004, y verificada en este estudio arqueológico. Adicional, se encontró un posible lavamanos con dos lugares asociado a un piso de ladrillo fragmentado, que corresponden a una construcción posterior a la artesa. Un enorme bloque de escombro se localizó detrás del lavamanos y artesa, que posiblemente corresponde a una arcada asociada al muro perimetral del convento, que en dicho sector se encuentra fragmentado.

El sector noroeste del terreno investigado proporcionó una secuencia estratigráfica de entre tres a seis metros sin evidencia de construcción formal, donde se localizó concentración de material cultural (posibles áreas de basura), donde se obtuvo una buena muestra de cerámica y hueso animal.

Conclusión
Las prospecciones arqueológicas identificaron una riqueza arqueológica y arquitectónica a un nivel de diagnóstico, debido a que las excavaciones se realizaron de forma aleatorias en el predio. Se identificó una determinada cantidad de vestigios arquitectónicos, pero en general se desconoce la totalidad de los que aún puedan permanecer en el subsuelo, razón por lo cual, se hace necesario ampliar el estudio arqueológico en determinados sectores a través de la remoción de ripio, arena y tierra del predio para comprobar la presencia de claustros con sus ambientes, patios, pisos empedrados, corredores, jardines, fuentes, pilas, y el sistema hidráulico, y otros similares, con el objetivo de elaborar un plano de planta que registrará todos los hallazgos. El material arqueológico como el histórico confirma la importancia de los vestigios que hasta el momento se han localizado que son una invaluable fuente de información arqueológica. Dicha evidencia arqueológica enriquecerá el conocimiento general acerca de la vida conventual durante la época colonial.

A manera de conclusión, el terreno objeto de estudio es de gran valor histórico y arquitectónico, el cual resguarda parte de lo que fue el extenso convento de N.S. de la Concepción, y que hoy en día, por medio de las evidencias in situ, aún es posible conocer, estudiar y entender la compleja forma de vida que tenían las monjas en dicho convento, así como las manifestaciones artísticas y arquitectónicas de la época.

Referencias
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Fig.1: Portada del antiguo convento de la Inmaculada Concepción de N.S.,
La Antigua Guatemala (Wolley 2014).

Fig.2: Templo de la Inmaculada Concepción de N.S. (Markmann 1966).

Fig.3: Templo de la Inmaculada Concepción de N.S. (Markmann 1966).

Fig.4: Templo de la Inmaculada Concepción de N.S. (Markmann 1966).

Fig.5: Claustro denominado de “Sor Juana de Maldonado” (Wolley 2014).

Fig.6: Plano de Localización de antiguo convento de la Inmaculada Concepción de N.S. (Annis 2001).

Fig.7: Plano de Ubicación de las Excavaciones Arqueológicas en el Predio Investigado (Neutze 2006).

Fig.8: Vista general de la evidencia de arquitectura monumental
localizada en el predio investigado (Wolley 2007)

Fig.9: Vista General de la evidencia de una jardinera en el Predio Investigado (Wolley 2006).

Fig.10: Vista General de la evidencia de material arqueológico colonial en el Predio Investigado (Wolley 2007).