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025 Estudio regional de las manifestaciones rupestres de Baja Verapaz y El Quiché Oriental: primeros resultados. Juan Francisco Saravia Orantes, Miryam Isabel Saravia Orantes y Otto René Saravia Mejía – Simposio 28, 2014

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025 Estudio regional de las manifestaciones rupestres de Baja Verapaz y El Quiché Oriental: primeros resultados.

Juan Francisco Saravia Orantes, Miryam Isabel Saravia Orantes y Otto René Saravia Mejía

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

Saravia Orantes, Juan Francisco; Miryam Isabel Saravia Orantes y Otto René Saravia Mejía
2015 Estudio regional de las manifestaciones rupestres de Baja Verapaz y El Quiché Oriental: primeros resultados. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 317-328. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Estudio regional de las manifestaciones rupestres de Baja Verapaz y El Quiché Oriental: primeros resultados
Juan Francisco Saravia Orantes
Miryam Isabel Saravia Orantes
Otto René Saravia Mejía
Palabras clave
Altiplano Norte de Guatemala, Baja Verapaz, Kajyub, Pueblo Viejo Chichaj,
Cimientos-Tres Cruces, Arte Rupestre, Petrograbados, Posclásico.

Abstract
Several archaeological studies in Baja Verapaz and Eastern Quiche in past decades show a corpus of rock art, mostly associated with Postclassic sites or hills located in Rabinal, Cubulco and Salama. To analyze them from a regional perspective, we make a graphic recording and descriptions done in the field, since in most cases, only brief descriptions were done in the past. In general the predominance of circular depressions (“cupules”) is observed, and two basic patterns are clearly represented: groups of schematic human faces and linear patterns. Other important aspects are the evidence of contemporary ritual activity and the oral tradition associated with several of the examples studied. The research is proposed as a complementary contribution to the understanding of the complex history of the region.

 

Introducción
Baja Verapaz se encuentra ubicada en la región conocida como Altiplano Norte guatemalteco, la cual está conformada también por Alta Verapaz y la sección oriental del Quiché (Arnauld 1999:227). Debido a la amplitud geográfica de dicha región la presente investigación se limita al departamento de Baja Verapaz, específicamente a los municipios de Rabinal y Cubulco, y al municipio de Canillá en el departamento de Quiché. Además se llevó a cabo una serie de comparaciones regionales con Salamá y San Jerónimo.

El arte rupestre del Altiplano Norte ha sido poco investigado con relación a otras regiones del país como Petén, el Altiplano Occidental, el Oriente, y la Costa Sur, tal como se observa en las publicaciones generales al respecto del estudio del arte rupestre en Guatemala, en donde se hacen breves menciones de algunos ejemplos reportados, como tres petrograbados en el Valle de Salamá o las pictografías y petrograbados ubicados en las cuevas de Candelaria y Bombil Pek (Stone 2008, Garnica et al. 2009). Sin embargo, existe una considerable cantidad de reportes de manifestaciones rupestres en la bibliografía arqueológica de la región, las cuales se encuentras descritas muy brevemente y dispersas en informes técnicos y otro tipo de publicaciones (particularmente Arnauld 1993, Arnauld y Breton 1993, Ichon 1975 y 1996, Ichon y Arnauld 1986, Sharer y Sedat 1987). Fue Alain Ichon quien primero estableciera la similitud estilística de las “piedras con cúpulas”, como el las denominó, llamando la atención al respecto de su asociación con sitios Posclásicos, ubicados principalmente en Rabinal, Cubulco y Canilla, así como consideró necesario un estudio sistemático de las mismas. Por otra parte R. Sharer y D. Sedat (1987), estudiaron diversos monumentos en el Valle de Salamá que pueden ser catalogados como manifestaciones rupestres. Pese a la similitud de ambas tradiciones ninguno de los estudiosos realizó comparaciones entre ambas regiones, probablemente por la carencia de registros gráficos de una gran parte de estos, que permitieran visualizar dichas manifestaciones. Por lo tanto, partiendo de esta problemática se consideró necesario emprender el estudio aquí presentado.

La Piedra Baleada, Rabinal
Kajyub fue el sitio que gobernó directamente la parte central del valle de Rabinal (Arnauld 1993:98) y es famoso porque es el escenario histórico donde se desarrolló la mayor parte del baile-drama del Rabinal Achí o Xajoj Tun (Breton 1999, van Akkeren 2000). Este sitio fue fundado alrededor de 1,350 DC y gracias a alianzas con Kawinal y otros sitios, su territorio de dominio político abarcó casi 2000 km², es decir casi la totalidad del departamento de Baja Verapaz (Arnauld 1999). El sitio nunca ha sido excavado pero se cuenta con un excelente mapa realizado por Ledyard Smith (1955).
Alain Ichon (1996:188) fue el primero en reportar la existencia de petrograbados en un afloramiento rocoso ubicado en la vereda que conduce del Grupo C hacia la cumbre de La Picota, donde se encuentra una estructura de planta circular denominada como Mumuz por Brasseur de Bourbourg y según Ledyard Smith (1955:76), dicho tipo de estructuras, durante el Posclásico, se encuentran asociadas al culto a Quetzalcóatl o la deidad del viento. Existen algunas referencias en la tradición oral local de Rabinal relacionadas con el conjunto de la Piedra Baleada, de acuerdo a Teletor (1955:187), este era un lugar de castigo o suplicio.

La Piedra Baleada, como es conocida localmente, consiste en un afloramiento rocoso de esquisto que se encuentra constituido por un gran número rocas de las cuales únicamente cinco presentan petrograbados (Fig.1), que consisten en abundantes concavidades circulares, que prácticamente cubren la totalidad de la superficie norte de las rocas, aunque también se observaron en menor porcentaje en la superficie sur.
Las dimensiones de las rocas de este a oeste son las siguientes: Roca 1) 0.85 m de altura, 1.30 m de ancho con aproximadamente 12 concavidades circulares en su lado norte, Roca 2) 1.66 m de ancho por 1.23 m de alto. En su lado norte presenta un promedio de 40 concavidades circulares y alrededor de 20 concavidades en su lado sur, Roca 3) 1.50 m de alto por 2.60 m de ancho la cual presenta un número muy elevado de concavidades circulares de diversas dimensiones (varios cientos) que cubren casi la totalidad de la superficie norte, con ausencia de concavidades en el lado sur, Roca 4) se localiza a 1.85 m de la roca 3 y presenta 1.45 m ancho por 2.20 m de alto, con una concentración muy elevada de concavidades circulares que presentan alineamientos verticales en su superficie norte y algunas concavidades en su lado sur, por último la Roca 5) no fue posible tomar las dimensiones de toda la roca debido a que se encuentra parcialmente enterrada y una gran cantidad de maleza circundante por lo que solo se tiene la medida de 1.20 m que comprende el área que cubren los petrograbados.

A nivel morfológico se puede observar dos distintos tipos de manifestaciones rupestres presentes en las rocas que conforman el conjunto de la Piedra Baleada, que se clasifican con base en su técnica de elaboración, entre los cuales se pueden diferenciar claramente las “cúpulas” propiamente dichas, que se caracterizan por presentar forma cónica, con un diámetro que oscila entre los 2 cm y 7 cm (las cúpulas pueden presentar un diámetro máximo de 10 cm de acuerdo a la clasificación de Van Hoek 2003) y las punzaciones menos profundas que en algunos casos no sobrepasan unos cuantos milímetros de profundidad y fueron producidos por la técnica del piqueteo (“percusión lanzada puntiforme perpendicular u oblicua” según terminología de Faugère-Kalfon 1997:19).

Conjunto Rupestre de Nim Abaj, Cubulco
En el sitio arqueológico Los Cimientos-Patzaj, Aldea Tres Cruces, presenta una ocupación que se sitúa entre el Posclásico y el Protohistórico y lo identificaron con el sitio histórico legendario de Tzamaneb, donde de acuerdo con los Anales de los Cakchiqueles, fue el saquiribal, o lugar donde se estableció la confederación de los rabinaleb, que dominaría la cuenca de Cubulco y Rabinal (Arnauld y Breton 1993), aunque algunos autores, como Van Akkeren (2000) se oponen a dicha identificación presentando una serie de argumentos. Sin embargo lo que sí queda claro es que la región de Tres Cruces fue uno de los escenarios “históricos” de la narrativa del Rabinal Achi, precisamente el área donde fue raptado el rey Job Toj por el Quiche Achi (Breton 1999:300).

En el acceso sur al sitio se encuentran dos rocas con manifestaciones rupestres, una de ellas conocida tradicionalmente como Nim Abaj, debido a las dimensiones que presenta. Estas fueron reportadas por el equipo de CEMCA. En la actualidad existen dos viviendas muy cercanas a los monumentos y pudimos constatar que en las descripciones anteriores se señalaba que el camino pasaba en medio de los dos monumentos, situación que ha cambiado debido a que dicho camino era peatonal y en la actualidad el camino se ubica al oeste, de ambas manifestaciones.

En Nim Abaj (Fig.2) se identificaron tres tipos distintos de manifestaciones rupestres que consisten en:
• Una cavidad rectangular, de 90 cm por 70 cm y 4 cm de profundidad, para la contención de líquidos, probablemente agua de lluvia, con un canal de evacuación, que drena levemente el agua en dirección oeste.
• Un conjunto de ordenamientos lineales de concavidades circulares (un total de 26 cúpulas) orientadas en dirección norte-sur (a 350° Azimut), que conforman una figura similar a una flecha, que señala en dirección del epicentro del sitio Los Cimientos, y más allá en dirección al valle de Cubulco.
• Al mismo tiempo se localizaron diversos cortes que modifican la superficie de la roca en el lateral este, que asemejan escalinatas o terrazas, semejantes a los reportados por Carpio (2012) en las maquetas del sitio Mejicanos, Amatitlán.
En cuanto a su estado de conservación, Nim Abaj presenta crecimiento abundante de líquenes y musgos. El principal daño antrópico que presenta en la superficie lateral oeste una pintura de propaganda electoral.

La Roca 2 (Fig.3), se encuentra directamente asociada a Nim Abaj a unos 5 m al noreste, de dimensiones considerablemente más modestas, por lo cual se puede considerar hipotéticamente que ésta pudo funcionar como un altar asociado a dicha roca. Sus dimensiones son 3.40 m de largo por 1.92 m de ancho, y 1 m de altura. Presenta dos ordenamientos lineales de cúpulas: uno orientado hacia el norte, con un total de cinco concavidades circulares y el otro orientado en eje este-oeste, también con cinco concavidades circulares, al mismo tiempo se observan tres conjuntos de ordenamientos tríadicos, que se pueden interpretar hipotéticamente como rostros esquematizados, distribuidos en distintas áreas de la roca. Si bien la superficie de la roca únicamente presenta el crecimiento de líquenes y musgos que podrían afectar los petrograbados, existe una excavación ilícita en el lateral este de la roca, que ha removido algunas de las cuñas que sustentan la misma. Otro aspecto preocupante es la cercanía de un chiquero, ubicado a 10 m al norte de dicha roca que implica el deterioro del ambiente y deformación del suelo que altera los posibles contextos culturales asociados.

Al respecto de la funcionalidad de este conjunto rupestre, Arnauld y Breton (1993:296) presentaron algunas hipótesis al respecto, particularmente lo interpretaron como un mojón o marcador territorial, debido a su ubicación espacial, en el límite sur del asentamiento, así como una posible relación con el camino real que corre a lo largo del sitio, ya que data del período colonial. Tomando en cuenta el nuevo hallazgo de la concavidad rectangular para contener líquidos en Nim Abaj, se pueden realizar algunos comentarios adicionales, ya que este rasgo de acuerdo a Carpio, en conjunción con los petrograbados “refuerza el carácter simbólico de estos espacios como lugares de culto público” (2012:195), por lo que consideramos que dicho conjunto tuvo una función de carácter ritual (Fig.4), posiblemente asociado con algún tipo de culto a los cerros, tan ampliamente difundido y que aún perdura en algunas poblaciones mayas contemporáneas.

Conjunto Rupestre de Pueblo Viejo-Chic haj, Canillá
Pueblo Viejo-Chichaj es un sitio arqueológico Posclásico, ubicado en el departamento de El Quiché, municipio de Canillá, el cual fue estudiado en la década de 1970 por Ichon (1975). En estos estudios se reporta una breve mención de dos rocas con evidencias rupestres, las cuales se encuentran ubicadas a 300 m al este de la Plaza Mayor de Pueblo Viejo Chichaj, en el Grupo V, el cual es el más importante de una serie de cinco agrupamientos habitacionales de estructuras simples que se encuentran distribuidos alrededor del sitio (Fauvet-Berthelot 1986:180) y es el que junto al Grupo R, se encuentra a mayor altitud, por lo cual en la actualidad se conoce por los pobladores locales como El Mirador.

Durante la visita al sitio se localizaron las dos rocas reportadas anteriormente por Ichon (1975:148 y 149) y fue posible la localización de cinco rocas más con evidencias rupestres. Este descubrimiento viene a enriquecer el corpus de monumentos en el sitio y al mismo tiempo su concentración en un área no mayor de 75 m² evidencia una intencionalidad de delimitar esta área como un espacio sagrado. Las rocas fueron numeradas de 1 a 7 y se inició con las dos reportadas por Ichon. A continuación se presenta una breve descripción, ubicación y estado de conservación.

La Roca 1 es la más grande de todo el conjunto y la que presenta mayor cantidad de petrograbados (Fig.5), las dimensiones son de 3.90 m de este a oeste y 3.20 m de norte a sur, se encuentra dispuesta horizontalmente presentando una altura máxima de 1.30 m en el lado sur y 0.70 m de altura en el lado norte, debido al declive natural que presenta la misma. En la actualidad el conjunto rupestre se localiza dentro de una propiedad privada, en la cual existen algunas viviendas y pequeñas áreas de cultivo de maíz y ayote, este último se localiza sobre la Roca 1, por lo tanto no fue posible llevar a cavo la totalidad del dibujo de la misma, al menos 1 m de sur a norte no fue dibujado. Cabe mencionar que dicho cultivo no daña la superficie de la roca, debido a que se encuentra dispuesto sobre varias tablas y palos de madera, que han impedido el crecimiento de líquenes y musgos sobre la superficie de la roca. Esta protección aunque no es ideal ha beneficiado el estado de conservación, aunado a que la ausencia de líquenes permite que la observación de las cúpulas sea mejor.

Esta roca presenta en el área registrada un total 229 cúpulas (en el área no visible se considera que existe una cantidad bastante elevada de las mismas). Las concavidades o cúpulas oscilan en promedio de 2 cm de diámetro con 0.5 cm de profundidad y las más grandes de 6 a 7 cm de diámetro con 3 cm de profundidad. Estas cúpulas se observan en alineamientos orientados de norte a sur y conjuntos sin un patrón establecido, como ya lo había observado Ichon en su momento. En el lado oeste se pueden observar ciertos cortes que modifican la superficie de la roca.

A 3.80 m al noreste de la Roca 1 se encuentra la Roca 2 (Fig.6), en la cual se identificó un total de 3 tipos de manifestaciones rupestres que consisten en:
• Un concavidad ovoide de 30 cm de largo por 20 cm de ancho, con una profundidad de 3.5 cm, ubicada en la superficie superior. Dicha concavidad se encuentra directamente asociada a la función de contener líquidos, posiblemente agua de lluvia, utilizada en rituales.
• Un canal de evacuación que drena el líquido contenido en la concavidad superior ubicado en el lado oeste de la roca, dispuesto sobre la pared vertical. Este canal consiste en una incisión que varía entre 1 cm a 1.5 cm de grosor y se encuentra inciso en la roca a una profundidad de 2.5 cm. Dicho canal se divide en 3 ramas.
• Sobre esta misma superficie (oeste) se presentan 2 alineamientos de cúpulas y algunos conjuntos dispersos que suman un total de 41 cúpulas (Fig.5). Y en la superficie superior como menciona Ichon (1975:149) es posible observar algunas cúpulas dispersas.
Posteriormente se logró identificar un total de cinco rocas más que no habían sido reportadas o descritas con anterioridad, por lo que se nombró como Roca 3 (Fig.7) a una roca localizada en la parte media de la pendiente que conduce a la Roca 1 y 2, es decir a unos 30 m al norte de estas. Las dimensiones son de 1.50 m norte-sur y 1.60 m este-oeste, el grosor es indeterminado debido a que esta roca se encuentra parcialmente enterrada, en un ángulo inclinado de sur a norte. La superficie presenta un total de 31 cúpulas concentradas principalmente hacia el norte, en un patrón disperso. Éstas presentan 3 cm de diámetro en su mayoría y 4 cm las más grandes. El estado de conservación es relativamente bueno, pero se observan áreas con crecimiento de líquenes.

A unos 20 m en dirección noreste de la Roca 3 se localizó la Roca 4, que mide 4 m de este a oeste por 2 m de norte a sur y 1.60 m de alto. La superficie es bastante irregular pero es posible observar claramente sobre la superficie superior en el lado este algunos cortes que asemejan 3 gradas o terrazas, de aproximadamente 30 cm de largo. En la parte superior justo al centro se observan indicios de la intencionalidad de tallar una concavidad para la contención de líquidos.

La Roca 5 se ubica en dirección este de la Roca 2, aproximadamente a 60 m, justo detrás de la casa de los propietarios del terreno. Esta roca se encuentra dispuesta en posición vertical y únicamente se observan algunas cúpulas sobre su superficie, la cual se encuentra sumamente erosionada y cubierta por líquenes, que dificultan su visibilidad.
Aproximadamente 50 m al este de la Roca 5 se encuentran las Rocas 6 y 7 (Fig.8), las cuales están directamente asociadas entre sí. La Roca 6 presenta 1.35 m de norte a sur y 1 m de este a oeste. Su superficie es plana, con algunas irregularidades y presenta un grosor de 0.20 m de grosor, con un total de 82 cúpulas, que van en promedio de 2 cm a 3 cm de diámetro y 1.5 m de profundidad. A menos de 1.5 m en dirección norte se ubica la Roca 7, la cual se encuentra cubierta en su superficie por 24 cúpulas, las cuales se encuentran dispersas sobre la superficie este de la roca. Estas se encuentran en patrones lineales y conjuntos dispersos. Justo en medio de ambas rocas se localizó una de menores dimensiones que presenta en su superficie superior una concavidad circular, posiblemente utilizada como mortero.

El registro de estas siete rocas con manifestaciones rupestres son una clara evidencia de la intencionalidad de modificar el paisaje, muy probablemente con un carácter puramente ritual, que consideramos hace referencia directa a su ubicación limítrofe dentro del sitio. Es decir que la actividad ritual llevada a cabo en esta área tuvo como función ideológica el apoderamiento del paisaje con la finalidad de transmitir un concepto de territorialidad, como vimos también en Nim Abaj (Tres Cruces).

Consideraciones finales
A nivel general se observa el predominio de concavidades circulares o cúpulas en ordenamientos lineales o rostros esquematizados, frente a la relativa ausencia de motivos iconográficos complejos, como los observados en otros sitios rupestres del Altiplano guatemalteco, por ejemplo los reportados en La Laguna de Ayarza, o la Casa de las Golondrinas (Garnica et al. 2009, Stone 2008).
Por lo cual proponemos que este tipo de depresiones o cúpulas son una característica propia de la tradición rupestre de Baja Verapaz y el Quiché Oriental. Aunque estas se encuentran difundidas en casi todo el país, como lo ejemplifican los diversos reportes de distintas regiones del Oriente y Motagua Medio, el Altiplano Central y la Costa Sur Occidental (Stone 2008). Este tipo de manifestaciones se encuentran difundidas en todo el mundo, y de acuerdo a Van Hoek (2003) se puede afirmar que se encuentran en varios contextos arqueológicos de casi todas las épocas prehistóricas e históricas de la historia humana.

Al respecto de la técnica de elaboración se estableció una hipótesis con base en las observaciones realizadas en los monumentos de los tres sitios visitados, que presentan similitudes en su morfología. Esta consiste resumidamente en tres etapas (Fig.9) las cuales son: 1) por medio de percusión directa sobre la roca con un artefacto lítico, se produjo la primer intervención a la roca, para posteriormente, 2) con la utilización de un artefacto lítico sujetado a una varilla de madera, se produjo presión sobre este primer desprendimiento de la roca, y con el peso del cuerpo sobre este instrumento se amplió la concavidad, para finalizar el proceso con 3) el taladrado artesanal llevado a cabo por medio de fricción concéntrica, ejercida con dicho instrumento lítico y la aplicación de un abrasivo (cuarzo pulverizado) y agua, que produjo una forma cónica en las cúpulas, aunque esta hipótesis deberá comprobarse por medio de arqueología experimental.

Es bien conocida la dificultad de intentar el establecer un fechamiento para la mayor parte del arte rupestre, pero las comparaciones de motivos iconográficos pueden ayudar a establecer un fechamiento relativo de acuerdo Carlos Navarrete y sus colegas (Navarrete, Lee y Silva 1993), situación que no se puede aplicar a la mayoría de las manifestaciones rupestres reportadas en la región de este estudio, ya que como se mencionó anteriormente, estas carecen de motivos iconográficos asociados, y hasta el momento solo se tiene conocimiento de dos ejemplos de petrograbados, los cuales son: la Piedra del Tigre en Rabinal, reportada por Sharer y Sedat (1987) quienes relacionan este monumento con algunos rasgos del estilo Izapa, que además según mencionan estos autores también presenta una gran cantidad de cúpulas. En Chakukabaj también ubicado en Rabinal Arnauld (1993:73 y 107) reporta un conjunto de petrograbados con motivos de ranas en un diseño similar al de los representados en cerámicas de la esfera Miraflores, así como un reporte de pictografías en el abrigo rocoso conocido como Chu’ij, ubicado en San Andrés Sajcabajá, aunque la datación de estas podría ser colonial o contemporánea, debido a sus motivos, es importante mencionar la presencia de cúpulas asociadas, que tal vez correspondan a un período más temprano (Ichon y Arnauld 1985).

Sin embargo los datos obtenidos en las excavaciones realizadas en décadas anteriores en los sitios estudiados nos brindan al menos un marco cronológico referencial al respecto de la ocupación de los sitios visitados. Pueblo Viejo Chichaj, es particularmente un buen referente ya que fue excavado intensivamente por Ichon (1975, 1993) quien definió una ocupación limitada al período Protohistórico o Posclásico Tardío (1225 DC a 1524 DC), sin reportar ocupaciones más tempranas, mientras que en el sitio Los Cimientos-Tres Cruces, las excavaciones dirigidas por Arnauld (1993) los sitúan en el Posclásico Temprano (1100 DC-1225 DC), con algunos escasos tiestos del Clásico Temprano. Si bien Kajyub nunca ha sido excavado, se le puede fechar con base a sus características arquitectónicas y patrón de asentamiento, en el periodo Posclásico Tardío y se desconoce la ocupación temprana del Valle de Rabinal, aunque es relevante mencionar el sitio de Tukurabaj, presenta un conjunto de estelas lisas además de una que tiene grabado un motivo de rostro esquematizado compuesto por tres concavidades (Arnauld 1993:68). Este motivo tuvo una gran difusión tanto en la escultura monumental, como en el arte rupestre, siendo también reportado en los tipos cerámicos propios de la Tradición Local de la Región, siendo estos el Mostaza Rojo Sobre Natural y Cidra Rojo Sobre Natural, fechados para el período Clásico (Complejo Cobán). Estos tipos consisten en cántaros con engobe rojo y decoración aplicada con impresiones digitales, que conforman lo que se asemeja a un rostro esquematizado compuesto por tres impresiones (Arnauld 1986:324), por lo que se considera que esté símbolo estuvo bastante arraigado en las poblaciones que habitaron esta región.

Las investigaciones de Sharer y Sedat (1987, ver también Sedat 1992) reportaron la existencia de algunos monumentos con cúpulas en el Valle de Salamá, siendo los más representativos: el Monumento 21, 13 y 15, y consideran que pocos monumentos pueden ser asignados a esta tradición (“Cupulate Tradition”) y la fechan para el periodo Preclásico, relacionándola con un sistema de notación temprano, asociado al registro de eventos calendáricos y astronómicos. Recientemente el Proyecto ARIMA reportó, en el sitio Pacalá, la existencia de un monumento con cinco cúpulas dispuestas en un diseño que Hauck y su equipo (Hauck et al. 2011), interpretan como un quincunce, además de una cúpula fuera de este ordenamiento. Este monumento podría ser asociado con los reportados por Sharer y Sedat.

Como se puede observar, los autores que han estudiado esta tradición con base a evidencias relativas, proponen fechamientos diametralmente opuestos, ya sea situando las cúpulas en los inicios de la ocupación en el Altiplano Norte o en el período Posclásico. Si aceptamos ambos fechamientos se pueden plantear diversas hipótesis ante dicha problemática: a). se trata de una larga tradición que perduró a lo largo del tiempo desde períodos tempranos (Preclásico), hasta el Posclásico, b) estas manifestaciones se desarrollaron independientemente en cada una de las regiones y no corresponden a un mismo proceso histórico.

Sin duda la interpretación de este tipo de manifestaciones rupestres es problemática sin carecer de una referencia etnográfica relacionada como ha señalado Bednarik (1998), y resulta a veces poco fructífero el realizar hipótesis al respecto de su función y significado. Sin embargo, la mayoría de autores concuerdan con que las mismas tuvieron una funcionalidad ritual principalmente, siendo uno de los rasgos que las define y diferencia de aquellas modificaciones en rocas, que tuvieron fines utilitarios, como morteros, metates, entre otros.

A manera de comentario final consideramos que se debe continuar indagando en la distribución de este rasgo cultural, aparentemente tan difundido, como tan poco estudiado, tanto en la región del Altiplano Norte como en otras regiones del Altiplano guatemalteco, para tener un mejor entendimiento de sus contextos asociados, inventario de símbolos u ordenamientos, así como sus adscripciones a territorios políticos definidos por otros indicadores culturales como el patrón de asentamiento, tradiciones cerámicas, referencias etnohistóricas y etnográficas, entre otros que nos ayuden a dilucidar su significado, que como Van Hoek (2003) señala es en gran medida intangible y múltiple, en determinada área cultural, en nuestro caso la Baja Verapaz y el Quiché Oriental. Por lo que consideramos necesaria la puesta en valor de este tipo de patrimonio, que muchas veces es destruido sin que se tenga ningún tipo de registro al respecto.

Aún hoy en día algunos monumentos rupestres son visitados periódicamente para la realización de actividades rituales. Se tiene el conocimiento del respeto y veneración por parte de algunos sectores de la población local, a los lugares donde estos se ubican, por su asociación directa a cerros o lugares sagrados para la Cosmovisión Maya, que reflejan una continuidad con la cultura ancestral que los produjo (Fig.10).

Referencias
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Fig.1: Dibujo de La Piedra Baleada, Rabinal (Dibujo: J., O. y M. Saravia, 2013).

Fig.2: Dibujo de Nim Abaj, Cubulco (Dibujo: O. y M. Saravia, 2013).

Fig.3: Dibujo de Roca 2, asociada a Nim Abaj, Cubulco (Dibujo: J. y M. Saravia, 2013).

Fig.4: Representación artística de escena ritual en Nim Abaj, Cubulco (Arte digital: O. Saravia Mejía, 2014).

Fig.5: Dibujo de Roca 1, Pueblo Viejo Chichaj (Dibujo: O. y M. Saravia, 2014).

Fig.6: Dibujo de la Roca 2, Pueblo Viejo Chichaj (Dibujo: O. y M. Saravia, 2014).

Fig.7: Dibujo de la Roca 3, Pueblo Viejo Chichaj (Dibujo: O. y M. Saravia, 2014).

Fig.8: Dibujo de las Rocas 6 y 7, Pueblo Viejo Chichaj (Dibujo: O. y M. Saravia, 2014).

Fig.9: Representación hipotética de la técnica de elaboración de los petrograbados de la Roca 1,
Pueblo Viejo Chichaj (Arte digital: O. Saravia Mejía, 2014).

Fig.10: Representación artística de escena ritual en La Piedra Baleada, Rabinal
(Arte digital: O. Saravia Mejía, 2014).