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022 Kaminaljuyu, revelando el episodio de un cambio. Gloria Ajú Álvarez, Bárbara Arroyo, Andrea Rojas, Javier Estrada, Emanuel Serech, Jorge Méndez y Carolina Roldán – Simposio 28, 2014

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022 Kaminaljuyu, revelando el episodio de un cambio.

Gloria Ajú Álvarez, Bárbara Arroyo, Andrea Rojas, Javier Estrada, Emanuel Serech, Jorge Méndez y Carolina Roldán

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

Ajú Álvarez, Gloria; Bárbara Arroyo, Andrea Rojas, Javier Estrada, Emanuel Serech, Jorge Méndez y Carolina Roldán
2015 Kaminaljuyu, revelando el episodio de un cambio. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 279-290. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Kaminaljuyu, revelando el episodio de un cambio
Gloria Ajú Álvarez
Bárbara Arroyo
Andrea Rojas
Javier Estrada
Emanuel Serech
Jorge Méndez
Carolina Roldán
Palabras clave
Tierras Altas Centrales, Kaminaljuyu, rituales, agua, Preclásico y Clásico.

Abstract
At the end of the Preclassic an important ritual was carried out in Kaminaljuyu, new findings of Zona Arqueologica Kaminaljuyu Project have allowed for a better panorama of the transition to the Early Classic in some areas of the site, reflecting the social complexity, this event may be the end of a political order and inauguration of a new one. The use of resources was essential, being the water one of the most important elements, leaving vestiges of its use over time.

 

Introducción
Kaminaljuyu es un sitio con una larga ocupación que inicia alrededor del año 1000 AC y continúa con una serie de apogeos y declives hasta el año 900 DC. Mientras la ocupación principal del sitio se ubica alrededor del extinto Lago Miraflores en el Preclásico, existen datos relevantes excavados recientemente para comprender el primer declive al final de ese periodo en el sector ubicado más al norte del sitio. Desde el año 2010 cuando se han realizado investigaciones en diversos sectores del Parque Arqueológico Kaminaljuyu, se ha podido documentar un evento masivo que requirió de nuestra atención para enfocarnos en su significado. Este evento consistió en depósitos densos de material cerámico, lítico, carbón y otros restos a lo largo de los dos espacios principales del Parque de Kaminaljuyu. Tanto La Acrópolis como La Palangana documentan este evento así como otros lugares que se discutirán más adelante.

El preclásico y el primer de clive : El agua
Durante el Preclásico, se establecen los grandes avances que sentarán desarrollos posteriores en Kaminaljuyu. Investigaciones de rescate bajo la dirección de Marion Popenoe de Hatch (San Jorge 1983-1985, Miraflores 1994-1995) han documentado la importancia que el Lago Miraflores tuvo en el desarrollo del primer gran apogeo de Kaminaljuyu. El Lago Miraflores fue una fuente de agua de gran importancia que tuvo una extensión mayor a la que ha sido considerada en el pasado. Los habitantes de Kaminaljuyu utilizaron este importante recurso para varios fines. En primer lugar, y desde el Preclásico Medio, se construyeron grandes canales de irrigación que conducían el agua a campos de cultivo en la sección sur del sitio (Popenoe de Hatch 1997). Esto ha demostrado que las áreas de cultivo se concentraban en este sector del sitio.

Desafortunadamente debido al crecimiento urbano de la ciudad de Guatemala, las áreas habitacionales han sido poco investigadas. La Universidad Estatal de Pensilvania realizó varios trabajos en lo que hoy se conoce como la Colonia Miraflores y otros lugares alrededor de los montículos pero principalmente el enfoque estuvo en áreas que tenían dimensiones significativas. Estas, en algunos casos corresponden a residencias pero de la élite, por lo que poco se sabe de cómo vivía la gente común.
Sin embargo, trabajos de rescate llevados a cabo en los últimos años bajo la dirección de Silvia Alvarado en el Montículo C-IV-4 y en un sector denominado El Jordán bajo Christopher Martínez han demostrado que existió una sistemática conducción del agua a sectores del sitio que no necesariamente corresponden a zonas de cultivo. Definitivamente el agua siendo un recurso de gran importancia era codiciada y muchos querrían mantener una fuente cerca.

Trabajos de análisis cuidadosos de los mapeos originales y de mediciones de la topografía demuestran que existieron una serie de “reservorios” o espacios de conducción y colección de agua que reflejan un conocimiento avanzado en el manejo hidráulico.

¿Para qué se tuvo este manejo? ¿Tenía como objetivo principal acercar el agua a sectores habitacionales de élite? ¿Tendría una función simbólica de contar con áreas inundadas alrededor de los templos y espacios rituales importantes? En cualquier caso, sea para propósitos de subsistencia o bien de tipo simbólico, el agua fue un elemento crucial para los primeros habitantes de Kaminaljuyu. Como se discutirá más adelante, esta importancia continuó a lo largo del tiempo.

Hatch y otros han propuesto que el secamiento del Lago Miraflores tuvo un impacto muy grande en el avance alcanzado por la sociedad del Preclásico. Este evento, posiblemente relacionado a una falla sísmica (probablemente vinculada a un evento telúrico mayor que impactó a la sociedad de la época), fue la responsable de que el Lago Miraflores no pudiera sostener más el agua. El Lago Miraflores era uno que se alimentaba de manantiales y agua de lluvia, sin embargo, considerando la dimensión de los canales de irrigación conocidos y la cantidad de agua que se le sacaba para los campos de cultivo, sorprende que el mismo se mantuviera sólo con agua de lluvia y los manantiales.

Las investigaciones del Proyecto Kaminaljuyu se han estado enfocando en conocer más sobre la naturaleza del Lago Miraflores y su vinculación con fuentes externas que pudieron haberlo alimentado. Recorridos recientes en fuentes de agua originales en el sector de Santa Catarina Pinula, además de las referencias históricas y documentales de investigadores como Navarrete, Luján, Ericastilla, Putzeys y otros demuestran que este lugar pudo ser elemental en la conducción de agua hacia Kaminaljuyu a través del Montículo de la Culebra. Se debate todavía la conducción del Montículo entre el sector de Pamplona y el Lago Miraflores, pero es posible que existiera un complejo sistema de movimiento de agua a través del Montículo de la Culebra y en este sector, modificado o construido de una forma que hoy ya no se tiene evidencia debido a la construcción del Trébol y el crecimiento moderno.

En cualquier caso, la evidencia arqueológica de trabajos de rescate ha descubierto que el agua fue un elemento fundamental en el desarrollo del primer gran apogeo del Preclásico de Kaminaljuyu. Curiosamente y en contraste con esto, la falta de agua también parece haber sido la causa del primer declive del sitio.

Las investigaciones realizadas por Hatch enfocadas en el clima antiguo del Valle de Guatemala y los estudios de expertos en suelos para comprender mejor el comportamiento del Lago Miraflores a través del tiempo, documentan que el mismo parece haber sufrido su secamiento cerca del año 100 DC. Esto posiblemente se debió a un uso exagerado de su recurso hídrico para agricultura pero también existe evidencia que hubo una sequía generalizada en el sureste mesoamericano fechado para el año 100 DC. Esto ha sido documentado en Yucatán y la Costa del Golfo, por lo que condiciones de sequía pudieron haber afectado el comportamiento del Lago Miraflores aunado a eventos sociales de extracción intensiva del agua.

Interesantemente los habitantes de Kaminaljuyu al final del Preclásico buscaron otras maneras de conseguir agua y lo hicieron a través de las excavaciones de pozos profundos. Hatch documentó este hallazgo (Popenoe de Hatch et al. 2002) y su vinculación con vasijas de forma particular para poder extraer agua de pozos. Es posible que el sistema de agricultura haya cambiado y se haya implementado uno más adecuado para regar con vasijas que acarreaban el agua.
El contar con agua limitada, especialmente al haber comprobado que durante el Preclásico la misma era conducida por secciones varias del sitio, debió ocasionar problemas entre la población. Esta situación provocó inestabilidad y conflictos entre sus habitantes y Hatch ha propuesto que esto favoreció el ingreso de una población vinculada con la tradición Solano que tenía vínculos con el Altiplano Noroccidental y México. Como la población de Kaminaljuyu estaba sufriendo por la falta de agua que había sido la base de su subsistencia y posiblemente de sus creencias religiosas, un evento de gran magnitud tuvo lugar en el sitio.

Todavía no se comprende exactamente si este evento corresponde a un ritual de terminación. Sin embargo, las características del mismo parecieran indicar una participación comunitaria amplia que debió involucrar a gente de la élite y de los estratos sociales que servían a la élite. A continuación se describen los depósitos encontrados en La Palangana (Fig.1), La Acrópolis y la base del montículo C-II-12 como ejemplos de esta situación.

Durante las investigaciones de la Temporada 2012, en la base del Montículo C-II-12, Patricia Máh halló un Depósito de Materiales, varias capas de tiestos quemados, abundante obsidiana, lítica, fragmentos de turquesa, figurillas, huesos, carbón, pintura, etc., habían sido colocados sobre el suelo estéril (Máh y Méndez 2013), el material cerámico recolectado correspondía a la parte final del Preclásico Tardío, fase Santa Clara. Este hallazgo llamó mucho la atención, principalmente porque varias vasijas pudieron ser reconstruidas, algunas finas y otras utilitarias de esa fase. Se obtuvo una fecha de carbón de 160-130 AC, 120 AC – 10 DC. Un hallazgo similar fue reportado en el Muro Sur, relacionado con una plataforma tallada en la arena estéril (Ibíd.), aunque el depósito no era tan grande, la matriz del suelo ubicado sobre el estéril era el mismo, y el material recolectado correspondía a la misma fase.
Para comprender de mejor manera este evento, se continuó excavando en la base del muro oeste, tanto al norte como al sur del Montículo C-II-12, así como la Plaza Inferior en su lado sur, realizando excavaciones intensivas durante las siguientes dos temporadas a cargo de Andrea Rojas, Javier Estrada y Gloria Ajú (Arroyo 2013, 2014 en prensa), habiendo hallado el mismo rasgo en todas las excavaciones. Una característica importante en relación con este depósito, es que fue colocado en oquedades ó depresiones talladas en la arena estéril (Fig.2).

Dos entierros han sido relacionados con este episodio. Un infante de 8-12 años (Entierro 1), colocado en una plataforma tallada en el nivel natural, en decúbito ventral extendido, hacia el oeste, sin tibias, peronés y pies, teniendo como ofrenda dos vasijas completas y una fragmentada, así como una navaja prismática de obsidiana. Fue ubicado cerca de la orilla de una depresión donde se depositaron vasijas y otros materiales, y realizaron quemas, además de colocar a otro individuo de mayor de 60 años (Entierro 3), en decúbito lateral derecho, flexionado, orientado hacia el sur, sin tibias, peronés y pies, que se mezcló con todo el material depositado y quemado (Fig.3).

Se obtuvieron dos fechas de radiocarbono de este evento: 130-250 DC y 130 – 260 DC, la última proveniente del entierro del infante, (Ajú et al. 2013:98-111, Arroyo 2014 en prensa).

En la Plaza Inferior, en el área que ocupaba la Guardianía del Parque, se halló el entierro de otro infante (Fig.4), de 4 años (Entierro 4), colocado en un relleno de arena amarilla y talpetate, aunque no estaba relacionado con el depósito, vale la pena hacer mención de éste, debido a que tampoco tiene las tibias, peronés y pies, fue colocado en decúbito ventral extendido, orientado hacia el sur; esta similitud permite considerar que los tres entierros pudieron ser contemporáneos. Directamente al norte del entierro y a una distancia de 0.40 m de profundidad, se localizó una depresión tallada en la arena estéril, de cerca de 0.80 m de altura, donde habían sido colocados los restos de las patas de un animal (perro?), algunos tiestos, dos navajas prismáticas de obsidiana y dos bloques de material desconocido (Fig.5). Se tiene una fecha de carbón de este contexto 45 AC – 70 DC, el mismo había sido cubierto con un relleno de barro (0.50 m), sobre el cual colocaron cuatro grupos de huesos quemados, de animal, estos huesos fueron cubiertos por un relleno de barro de 0.20 m en donde colocaron un pequeño depósito cerámico sellado por un relleno de barro de 0.40 m y 15 piedras (Arroyo 2014 en prensa).

En La Acrópolis, durante la Temporada 2011, se realizó la limpieza de los túneles dejados allí durante las excavaciones de Gustavo Espinoza en la década de 1950. En el Túnel 9, ubicado debajo de la Estructura E, Lorena Paiz y otros, identificaron un estrato similar al hallado en La Palangana, con abundante material, quemado, relacionado a un ritual en donde colocaron un entierro (Paiz et al. 2012:90). De este estrato se obtuvo una fecha de carbón de 20 -130 DC.

Recientes excavaciones realizadas al noreste del Montículo C-II-8, brindaron nuevos datos sobre la ocupación de esta área. Tal como había sido indicado por otros investigadores, corresponde a un área habitacional del periodo Clásico (Ivic y Alvarado 2004:248-249), donde el nivel estéril está a 1.50 m de la superficie (en algunas partes es menos la profundidad), sin embargo el sorpresivo hallazgo de un área de extracción de materiales constructivos (barro y arena), en donde realizaron oquedades y algunos túneles, brindó también nuevos datos sobre la ocupación, ya que luego de la extracción de los materiales colocaron vasijas y otros artefactos con evidencia de quema, similar al hallado en La Palangana (Fig.6). El material cerámico depositado, aún en análisis, parece ser contemporáneo al de La Palangana, que ubicaría el mismo evento durante el Preclásico Terminal, fase Santa Clara.
Considerando todo lo anterior, este momento en la vida de los habitantes de Kaminaljuyu fue trascendental, un cambio social o político pudo haberse estando desarrollando; probablemente se trate del mismo momento en que varios monumentos fueron destruidos en otras partes del sitio, al final del Preclásico Tardío. Podría considerarse también como un depósito ritual, debido a la gran cantidad de ceniza hallada, como muestra de una gran quema. Algo semejante ocurre actualmente en Momostenango, durante la celebración del Waxaquib Batz, en donde realizan ceremonias alrededor de espacios donde han acumulado fragmentos de cerámica. Los restos observados en estas ceremonias contemporáneas dan una idea de lo que pudo haber pasado al final del Preclásico Tardío.

La densidad del material cerámico es alta, se ha excavado un área total de 29 m cuadrados, dividida en distintos sectores de La Palangana Inferior y el noreste del C-II-8, recolectando en unidades de 2 m x 1 m un aproximado de 2800 a 4000 tiestos. El inventario cerámico de estos contextos muestra una fuerte presencia de tipos de la fase Arenal (Fig.7) (Sumpango, Sumpanguito, Guaque, Chiltepe, Zambo, Marfil, Rofino, Navarro, Izote, Café-Negro, Kaminaljuyu Café Negro, Xuc, Samayoa, San Jorge, Terra, Glossy Naranja, y otros), además se observan los cambios que sufren algunos de ellos durante Santa Clara, tales como Zambo Santa Clara, Proto-Esperanza Flesh, y el inicio de la implementación de estuco.

Durante el Proyecto Miraflores II (1994-1995), en un sector hallaron una serie de basureros, con abundante material cultural, correspondiente a la transición Santa Clara-Aurora. En algunos de ellos el cambio es gradual, en los niveles más bajos el material era Santa Clara y en los superiores empieza a aparecer en pequeñas proporciones el material Aurora. En otros casos el material Santa Clara y Aurora estaban mezclados en el fondo de los basureros, y con el paso del tiempo el material Aurora se incrementa y el Preclásico disminuye. Estos patrones en los basureros fueron interpretados como la muestra de una transición, cuestión que no se había visto previamente en Kaminaljuyu ya que había evidencia en otras áreas de un cambio abrupto entre ambas fases, por lo que se propuso que un pequeño segmento de la población Santa Clara permaneció en esa área (Popenoe de Hatch 2000:8-20).
El análisis cerámico mostró cuatro indicios de esta transición utilizando el método vajilla; La vajilla San Jorge evoluciona gradualmente a Esperanza Flesh, Navarro presenta algunos casos en donde la cocción es muy dura semejante a Esperanza Flesh; los cántaros Sumpanguito evolucionan o se mezclan con cántaros similares a Prisma; los cuencos Chiltepe cambian de color de engobe, de rojo a café veteado-naranjo veteado con un bisel en el interior en el borde, hasta confundirlos con Llanto (Ibíd.). Karla Cardona realiza el análisis de cuatro vajillas utilitarias preclásicas y anota las variaciones que se observan durante Santa Clara-Aurora, estos son: Terra, Chiltepe, Zambo y Navarro (Cardona 2008).

Estas variaciones transicionales en tipos Preclásico Tardío fueron halladas principalmente en La Palangana, en el contexto arriba descrito. El material es bastante similar al hallado en el Proyecto Miraflores II, lo que permite relacionar y reconsiderar la posibilidad de que en algunos sectores de Kaminaljuyu el cambio de una tradición cerámica a otra nueva no fue abrupta, más bien pudo existir una transición.

En este punto, Juan Luis Velásquez y Bernard Hernes durante las excavaciones en el Grupo A-IV-1, mencionan ofrendas cerámicas del Protoclásico, donde no se observan intrusiones de poblaciones nuevas, ni un componente ajeno a la tradición establecida de épocas anteriores (Velásquez y Hermes 1992:19-25), si bien no hablan de transiciones podría ser que los habitantes de ese sector se hayan concentrado en otras áreas que estaban siendo ocupadas con más población como el caso de Miraflores y La Palangana durante la fase Santa Clara.

El resurgimiento de Kaminaljuyu en el Clásico
El periodo Clásico debió encontrar cierta estabilidad y ya la población se había acostumbrado al nuevo orden. El poder que tuvo Kaminaljuyu continuó, posiblemente por el control que tuvo de la producción de herramientas de obsidiana de la fuente de El Chayal y su potencial distribución, así como el intercambio de importantes productos como el jade, cacao, sal y otros productos.

El apogeo del sitio en la segunda fase del Clásico Temprano se ha vinculado con Teotihuacan, a pesar de que la mayoría de rasgos teotihuacanos parecieran ser adaptaciones locales a los estilos de aquella ciudad del Altiplano mexicano. Si bien es cierto que debió existir un contacto fuerte con población de aquel centro, el desarrollo de Kaminaljuyu adoptó rasgos teotihuacanos incorporando materiales locales, que de alguna manera distinguía la manifestación “teotihuacana” en Kaminaljuyu. Por ejemplo, las fachadas de talud tablero fueron hechas a las dimensiones propias, no siguiendo necesariamente el radio que distingue a Teotihuacan. En el caso de Kaminaljuyu, los taludes son de dimensiones más grandes que en Teotihuacan. Los materiales utilizados en las construcciones siguen los cánones arquitectónicos del Altiplano mexicano aunque con materiales locales: en lugar del tezontle se usa la piedra pómez y en lugar de los iztapaltepetls se utilizan lajas propias de la zona oriental del valle de Guatemala. Obviamente la vinculación entre estas dos ciudades está presente y se manifiesta en la adaptación de algunos estilos como el arquitectónico. Sin embargo, el inventario cerámico también “adapta” los estilos del centro de México. La cerámica Esperanza pareciera ser un ejemplo de una copia de la cerámica Naranja Delgado.

El agua volvió a ser un elemento de importancia y su conducción y manejo refleja planificación y relevancia a este bien. Investigaciones recientes descubrieron un elaborado sistema de drenajes en La Acrópolis hechos con tubos de barro (Ajú y Rojas 2013:8-45). Estos conducían el agua a lugares particulares, posiblemente a plazas hundidas. Desafortunadamente los hallazgos corresponden a contextos modificados por los antiguos habitantes de Kaminaljuyu y no se pudo determinar exactamente el sistema completo. Adicionalmente a estos tubos de cerámica de barro también se encontraron varios canales o drenajes hechos con lajas de piedra. Estos drenajes han sido documentados por varios programas de investigación y nuevamente, demuestran el interés de la población del Clásico por conducir el agua a lugares particulares.
En el caso de hallazgos recientes del Proyecto Kaminaljuyu, los mismos han sido descubiertos en La Palangana, lugar donde la Universidad Estatal de Pensilvania ya había investigado y descubierto algunos en la Estructura E (Cheek 1977), así como la Universidad del Valle en la Plaza Superior en épocas más recientes (Ivic y Alvarado 2004:24-30). Los drenajes descubiertos hechos con piedra también habían sido destruidos por poblaciones posteriores al Clásico Temprano, por lo que no pudo determinarse exactamente la orientación de estos.

En cualquier caso, el esfuerzo predeterminado por conducir el agua a espacios particulares en sectores de Kaminaljuyu demuestra una planificación en cuanto al preciado líquido y la manera a dónde se quería ubicar. Pareciera que las plazas hundidas fueron lugares donde se sostenía agua. El significado de esto no se conoce exactamente y podría vincularles con ceremonias o eventos específicos donde el agua jugaba un papel primordial.

Durante la temporada 2014 se halló en La Palangana evidencia de manejo de agua. Primero se construyeron los drenajes de cajas de agua que conducían la misma a lugares particulares. Sin embargo, un evento mayor como inundación, posiblemente vinculado a algún huracán o tormenta tropical de mayores dimensiones, enterró la superficie de los drenajes. Esto quedó documentado a través de delgadas capas de sedimentos (Fig.8) que demuestran una inundación de grandes dimensiones según lo observara el geólogo especialista en suelos Jorge Romero.

Estos drenajes formaban un solo conjunto, uno de 5 m en sentido norte-sur, en los primeros 2.5 m el drenaje estaba orientado 21° NE, y el resto se desviaba 20° SE en forma curveada, hasta finalizar con un segundo drenaje, que se extendía 3.50 m en sentido este-oeste, con una orientación de 70° NO (Fig.9).

Un masivo depósito de piedras (Fig.10) en la parte sur de la Plaza Inferior, reportado en la Temporada 2011, fue nuevamente investigado, hallando cinco capas más abarcando un área de 2.50 x 2 m, y 1 m de grosor. Cada capa varió de 24 a 40 piedras, hasta disminuir a diez. Estas incluían canto rodado, algunas pómez, calizas, piedras trabajadas y un fragmento de monumento. Este depósito había sido fechado en su momento, brindando una fecha de 600-660 DC, Clásico Tardío. Aunque no se sabe realmente su función, no se descarta que pudiera estar relacionado con el manejo de agua en este sector de La Palangana.

Toda la evidencia sobre el manejo del agua indica la importancia que ésta tuvo en el desarrollo de Kaminaljuyu, a través de sus apogeos y declives en los distintos periodos de ocupación. Los nuevos hallazgos han evidenciado un uso continuo de La Palangana, como espacio público y privado, transformándose a través del tiempo, según lo dispusiera la élite gobernante del momento.

Consideraciones finales
El uso de los espacios públicos es un tema que no ha sido abordado ampliamente en Kaminaljuyu. Se tiende a pensar en un uso específico y único del espacio público y este no parece ser el caso para La Palangana. Existe una larga historia de construcciones en la Palangana y es posible que la función de este espacio, que inició como una amplia plaza con dos pirámides con apenas una pequeña banqueta alrededor a finales del Preclásico, haya ido cambiando a través del tiempo.

La cantidad de trabajo involucrada en la elevación de los muros alrededor son testigos del cambio en el uso de este espacio. Asimismo, la presencia de la Estructura E en el sector central de la Palangana demuestra esta función múltiple de los espacios. Las excavaciones de la temporada 2014 demostraron también la importancia del manejo hidráulico en la plaza hundida. No comprendemos muy bien cómo funcionaba el mismo aunque sabemos que existió un esfuerzo deliberado por dirigir el agua a secciones puntuales de la plaza. Es posible que se quería tener la posibilidad de vaciar y llenar de agua este espacio según fuera conveniente o según el ritual que se llevara a cabo.

Se sabe también que algunas veces, el agua jugó un papel muy dramático y peligroso al inundar la plaza completa según se identifica en los episodios de inundación que quedaron documentados en las excavaciones. Lo que no puede negarse es la cantidad de trabajo que se invirtió en modificar este espacio, es decir, lo que se invirtió en elevar los muros, construir la Palangana Superior, sugiere una enorme cantidad de mano de obra. La misma, únicamente pudo contarse por la presencia de una autoridad central y poderosa.

Estudios llevados a cabo en otros lugares donde se analizan los espacios de plazas, edificios públicos y otras áreas que acceden gran cantidad de personas tienden a distinguirse por su escala y elaboración. Estos espacios públicos son áreas de encuentros significativos para todos los sectores de la sociedad. Los mismos son testimonios físicos del uso del poder (Moore 1996).

En Kaminaljuyu el uso de los espacios públicos no ha sido abordado profundamente, sin embargo se sabe que los mismos son testigos del poder ejercido por el grupo gobernante. El caso de la Palangana es muy especial pues a la fecha, es uno de los lugares que ha documentado el número más grande de monumentos. Estos monumentos, esculpidos en el Preclásico, fueron re-ubicados y re-usados en el Clásico. Algunos de los monumentos sufrieron de destrucción parcial o de manipulación parcial cuando otros fueron completamente destruidos. Sin embargo, los barrigones, el Monumento 2, el recién descubierto Monumento 224, se encuentran en bastante buena condición y continuaron siendo utilizados a pesar de las crisis que tuvo Kaminaljuyu.

Llama la atención que también se encontraron otros fragmentos que se colocaron en espacios importantes como lo fue el eje de la Estructura E así como en el muro del talud de piedra en el lado oeste de la Palangana. ¿Por qué revalorar piezas que habían sido desechadas a finales del Preclásico? Curiosamente en ninguna otra parte del sitio se han encontrado re utilizadas de la manera como se observan en la Palangana.

Esto sugiere que el espacio mismo debió continuar siendo uno de gran relevancia a lo largo de la historia del sitio. El mismo sufrió cambios y adaptaciones de materiales y construcciones pero siempre se utilizó. No se puede pensar en un abandono del mismo sino más bien, una revitalización al final del Clásico cuando los monumentos del Preclásico se incorporan al paisaje.

En realidad, para comprender el uso de la Palangana se requiere de comprender otros espacios públicos. Actualmente se está haciendo el esfuerzo de examinar detenidamente la información con que se cuenta a la fecha con la esperanza de comprender el papel y uso de los espacios públicos en Kaminaljuyu. Se espera que el programa de investigación actual contribuya a estos entendimientos.

Referencias
Ajú, Gloria, Andrea Rojas
2013 Excavaciones en La Acrópolis. En Informe Final Zona Arqueológica Kaminaljuyu Temporada 2012 (editado por B. Arroyo), pp. 8-119. Informe presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Ajú, Gloria; Andrea Rojas, Emanuel Serech, Javier Estrada, Maria Reneé Jerez, Rony López y Barry Brillantes
2013 Investigaciones en La Palangana. En Informe Final Zona Arqueológica Kaminaljuyu Temporada 2013, Tomo I (editado por B. Arroyo), pp. 8-184. Informe presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Arroyo, Bárbara (editora)
2013 Informe Final Zona Arqueológica Kaminaljuyu Temporada 2013. Presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.
2014 Informe Final Zona Arqueológica Kaminaljuyu Temporada 2014. Presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (en prensa).

Cardona, Karla
2008 Análisis cerámico de cuatro vajillas utilitarias de la transición del Preclásico Tardío al Clásico Temprano del sitio Kaminaljuyu Miraflores. Tesis de Licenciatura. Universidad del Valle de Guatemala.

Cheek, Charles
1977 Excavations at the Palangana and the Acropolis, Kaminaljuyu. En Teotihuacan and Kaminaljuyu: A study in Prehistoric culture contact (editado por W. T. Sanders y J. W. Michels). Estados Unidos, Pennsylvania State University Press.
Ivic de Monterroso, Matilde y Carlos Alvarado (eds)
2004 Kaminaljuyu. Informe de las Excavaciones realizadas en el Parque Kaminaljuyu, Guatemala, de Julio 2003 a Febrero 2004. Guatemala. Centro Editorial Vile.
Máh, Patricia y Jorge Méndez
2013 Investigaciones en La Palangana. En Informe Final Zona Arqueológica Kaminaljuyu Temporada 2012 (editado por B. Arroyo), pp. 120-186. Informe presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.
Moore, Jerry
1996 Architecture and Power in the Ancient Andes: The Archaeology of Public Buidings, New Studies in Archaeology. Cambridge University Press, Cambridge.
Paiz, Lorena; Andrea Rojas, Adriana Linares, Javier Estrada y Emanuel Serech
2012 Investigaciones en La Acrópolis. En Informe Final Zona Arqueológica Kaminaljuyu Temporada 2011 (editado por B. Arroyo), pp. 82-121. Informe presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.
Popenoe de Hatch, Marion
1997 Kaminaljuyu/San Jorge: Evidencia Arqueológica de la Actividad Económica en el Valle de Guatemala, 300 a.C a 300 d.C. Guatemala, Universidad del Valle de Guatemala.
2000 Kaminaljuyu Miraflores II: La naturaleza del cambio político al final del Preclásico. En XIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1999 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo, B. Arroyo y A.C. de Suasnávar), pp. 8-20. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.
Popenoe de Hatch, Marion, Erick Ponciano, Tomás Barrientos Q., Mark Brenner y Charles Ortloff
2002 Climate and technological innovation at Kaminaljuyu, Guatemala. Ancient Mesoamerica 13 (103–114). Cambridge University Press.

Velásquez, Juan Luis y Bernard Hermes
1992 Proyecto A-IV-1, Kaminaljuyu: Los materiales y sus implicaciones teóricas. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Brady), pp.19-25. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Fig.1: Mapa topográfico de la Palangana, mostrando con círculos las áreas en donde ha aparecido
el Depósito de Materiales masivo.

Fig.2: Detalles del Depósito de Materiales en el Muro Oeste y la Plaza de la Palangana Inferior.

Fig.3: Entierro 1 y Entierro 3 en el Muro Oeste de la Palangana Inferior.

Fig.4: Entierro 4 en el oeste de la Plaza Inferior de la Palangana,
en el área que anteriormente ocupaba la Guardianía.

Fig.5: Huesos de las extremidades de un posible cánido, tiestos,
navajas prismáticas y material desconocido al norte del Entierro 4.

Fig.6: Oquedades en las arenas estériles al noroeste del Montículo C-II-8, con vasijas asociadas a estas.

Fig.7: Vasijas de las fases Arenal y Santa Clara hallados en el Depósito de Materiales.

Fig.8: Sedimentos de finas capas de arena que enterraron el canal
hallado al suroeste de la Plaza Inferior de la Palangana.

Fig.9: Distintas perspectivas del drenaje hallado al suroeste de la Plaza Inferior de la Palangana.

Fig.10: Depósito masivo de piedras al sur de la Plaza Inferior de la Palangana.