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004 Crisis y prosperidad: el Clásico Terminal en Naachtun. Julien Sion – Simposio 28, 2014

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004 Crisis y prosperidad: el Clásico Terminal en Naachtun.

Julien Sion

 

XXVIII Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala

Museo Nacional de Arqueología y Etnología
14 al 18 de julio de 2014

Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Lorena Paiz

 

Referencia:

Sion, Julien
2015 Crisis y prosperidad: el Clásico Terminal en Naachtun. En XXVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2014 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y L. Paiz), pp. 65-80. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Crisis y prosperidad: el Clásico Terminal en Naachtun
Julien Sion
Palabras clave
Petén Norte, Naachtun, élites, prosperidad, redes de intercambios, Clásico Terminal.

Abstract
Naachtun, as other cities of North Petén, suffered a crisis at the end of the Late Classic period, but it differs by a relatively substantial occupation during the Terminal Classic (AD. 830-950/1000). Although, the site shows a numerical reduction of its population and its spatial contraction into the complexes of patios of Group B mainly, the remaining Terminal Classic social groups enjoyed a definite degree of economic prosperity, in particular due to their participation to new networks of long-distance exchanges. The evidence is given by material culture with a high proportion of non-local raw materials. After giving an overview Terminal Classic of Naachtun, the paper characterizes the prosperity of the local elites that lived in Group B during this troubled period of crisis, and identifies the socioeconomic adaptations having allowed this relatively numerous population to stay in a partially abandoned site.

 

Introducción
A través de las investigaciones realizadas desde 2010, el Proyecto Naachtun llevó a identificar una población bastante importante en Naachtun durante el Clásico Terminal, un periodo que corresponde a la última fase de ocupación del sitio. Esta época se refiere en términos generales a la transición entre los periodos Clásico y Postclásico (750-1050 DC.; Aimers 2007:331), marcada por importantes cambios los cuales afectaron los sistemas socio-políticos como económicos de todas las Tierras Bajas mayas (Demarest, Rice y Rice 2004). En Naachtun, se caracteriza por el abandono de una parte importante del sitio, la contracción de la población en algunos sectores y la cesación de programas de construcción monumental (Fig.1). Parece también que el poder real, expresado por monumentos como las estelas, desapareció del sitio al inicio de este periodo. Sin embargo, los habitantes del Clásico Terminal se reorganizaron al nivel socio-económico y mostraron cierto nivel de prosperidad económica gracias, especialmente, a la participación en redes de intercambios de larga distancia, ilustrada por la presencia significativa de bienes y materias primas alógenos tales como las conchas marinas, el granito de las Montañas mayas o las cerámicas finas de la zona del Usumacinta.

En primer lugar, después de una presentación breve del sitio, este estudio se enfoca en los diferentes fenómenos culturales que caracterizan la ocupación del Clásico Terminal en el sitio de Naachtun, desde sus raíces al fin del Clásico Tardío hasta el abandono total del sitio al final del Siglo X. En seguida, se presentan las problemáticas de investigación y se trata de caracterizar la “prosperidad” de las élites del Complejo B-Sur, es decir el nivel socio-económico de las poblaciones de este conjunto, determinando una serie de parámetros cuantificables o apreciables para cada unidad habitacional. En fin, se trata de entender cómo las élites de Naachtun, a través de una reorganización del sitio y varias adaptaciones tanto socio-políticas como económicas, lograron mantenerse prósperas y numerosas durante esta época de transición.

Presentación
El sitio de Naachtun se ubica en el extremo norte del Petén, a 20 km al noreste del sitio de El Mirador, entre los dos centros políticos mayores de la época clásica, Tikal y Calakmul. Se trata de una capital regional de segundo rango que debía controlar una parte de la región circundante, como lo surgieren los textos de sus numerosos monumentos y su arquitectura monumental. Las excavaciones del Proyecto franco-guatemalteco Naachtun permitieron determinar las grandes características del desarrollo del sitio en el tiempo.

Hasta ahora, no fue identificada en el sitio ninguna ocupación claramente preclásica, aunque se encuentren artefactos de esta época mezclados en los niveles más antiguos de Naachtun que indican una ocupación seguramente limitada. El sitio creció de modo notable a partir del Clásico Temprano con la construcción del Grupo A, un área central de tipo ceremonial-ritual con amplias plazas y un conjunto de ritual público, conectado con el Grupo C, de carácter más funerario, así como de varias unidades residenciales construidas en la zona que se extiende hacia el sur del centro. Durante el Clásico Tardío, Naachtun muestra una extensión importante de sus sectores residenciales que corresponde a un aumento significativo de su población. Estas nuevas construcciones se encuentran en las zonas sur y noreste, con la multiplicación de grupos habitacionales, pero igualmente en la parte este del epicentro del sitio, en el Grupo B y más específicamente en el Complejo Oeste, el cual delimita en parte la Plaza Este (Nondédéo et al. 2013:125). Este Grupo B, formado por tres conjuntos de patios compactos (Fig.2), siguió desarrollándose sobre todo durante la transición entre el Clásico Tardío y Terminal (la fase Ma’ax 3, 750-830 DC), con la creación de nuevos grupos de patios y la construcción de espacios residenciales adicionales, especialmente en los complejos Central y Sur que delimitan la Plaza Río Bec (Sion 2014). Esta época corresponde también a la edificación de la estructura denominada 6O-4 que debía completar un gran programa arquitectural iniciado en esta plaza en la segunda mitad del Clásico Tardío, con la construcción de la Pirámide 6O-3 y del Edificio 6O-5, así como la erección de varias estelas. Todo esto ilustra la importancia creciente tomada por la Plaza Río Bec que se volvería el “centro” cívico-ceremonial de Naachtun al Clásico Terminal, mientras que al mismo tiempo los sectores de los complejos Central y Sur concentrarían la mayor parte de la población del sitio, en parte abandonado (Nondédéo et al. 2013:129) (Fig.1).

A nivel regional, la marcada ocupación de Clásico Terminal de Naachtun se distingue de lo que fue observado en sitios cercanos (Sion en prensa) como Uxul (Grube et al. 2012:37) o El Mirador (Morales-Aguilar et al. 2013) los cuales presentan vestigios limitados de esta época. Sin embargo, otros sitios muestran ocupaciones dinámicas, como El Perú-Waka’ que cuenta con una fase de demografía máxima (Eppich 2011:40-43) o Nakum, con su apogeo político (Zrałka y Hermes 2012:164), lo que revela la variabilidad de las situaciones en las Tierras Bajas Centrales en este periodo de transición.

Naachtun durante el Clásico Terminal
En Naachtun, como en muchos sitios de las Tierras Bajas, los inicios del Clásico Terminal a nivel crono-cerámico se correlacionan con la aparición de la cerámica de pasta fina naranja (Forsyth 2005; aunque existe también cerámicas del tipo «naranja fina» más tempranas en sitios como Cancuen, Forné et al. 2010) y corresponde a la fase Muuch (830-950 DC). Este periodo se caracteriza a nivel cerámico por la aparición de grupos como Altar, Balancan y Belice, de nuevos formas de recipientes, así como por la reducción de la proporción de cerámicas polícromas. En cuenta en la repartición espacial de las poblaciones en Naachtun durante Clásico Terminal, se observa un fenómeno de concentración de los habitantes en el sector de la Plaza Río Bec. Esta reorganización encuentra sus raíces en la fase anterior Ma’ax 3 del Clásico Tardío Final (750-830 DC), con una expansión muy importante de los tres complejos de patios del Grupo B, aunada a un proceso de abandono progresivo de otros sectores del sitio.

Durante esta transición entre el Clásico Tardío y Terminal, el Grupo B siguió desarrollándose de manera muy importante, con la construcción de numerosos patios y edificios en los Complejos Central y Sur, así como en varios sectores del Complejo Oeste. Este amplio sector conoció durante el Clásico Terminal una serie de modificaciones arquitectónicas como parte de un proceso de reorganización de los espacios internos de los edificios existentes para aumentar la capacidad de recepción (nuevas banquetas, subdivisión de cuartos…). Otra característica significativa de este hábitat muy compactado del Clásico Terminal corresponde a la reducción y al control incrementado de los accesos, a través de la edificación de muros bajos que controlaban la circulación y así como reforzaban la privacidad de las unidades. La pobre calidad y la altura reducida de estos elementos, así que la ausencia de huellas de destrucción, llevan a interpretarlos como límites de segregación espacial entre grupos sociales en lugar de sistema de defensa.

Esta nueva organización, que corresponde igualmente a una disminución demográfica, se ve reflejada especialmente en la parte monumental del sitio que no muestra huellas de ocupación durante la fase Muuch, así como la zona habitacional sur donde solamente un poco más de la mitad de los grupos permanecieron ocupados durante el Clásico Terminal (los datos actuales permiten afirmar que de los 17 grupos habitacionales con información cronológica disponibles, 9 (53%) o 10 (57%) estaban ocupados, algunas veces de manera parcial). Esta reorganización en la distribución de la población y el abandono de algunas zonas del sitio coinciden con un probable periclito (¿o su traslado para otro sitio?) de la realeza en Naachtun hacia 800 DC. De hecho, las excavaciones en varios grupos arquitectónicos relacionados con los gobernantes, tales como el Grupo Amurallado y el patio asociado 5N-6, así como los patios de servicios asociados al “Palacio” 5O-5 (Estructura XXV) en la Plaza Este, revelaron huellas de un abandono durante la fase Ma’ax 3. Estos eventos se combinaron con la interrupción de los programas arquitectónicos mayores emprendidos en la Plaza Río Bec con la construcción de 6O-4 y la renovación de 6O-3 que nunca fueron terminados. El otro fenómeno importante en relación con la realeza es el fin de la erección de estelas y de la conmemoración de eventos históricos por medio de textos en Naachtun, donde no se ha encontrado ningún monumento fechado para el Siglo IX (Fig.1).

Los últimos momentos de la ocupación del sitio se caracterizan por la presencia de depósitos de “terminación” (Stanton et al. 2008:235-236; Harrison-Buck 2012:107) ubicados en el Grupo B, especialmente en los Complejos Central y Sur. Éstos se encuentran localizados sobre los pisos o a nivel de los accesos de edificios relacionados con la élite, dichos contextos se presentan en su mayoría como matrices de cenizas en asociación con huesos humanos y grandes fragmentos de recipientes de cerámica, algunas veces, en relación con una destrucción intencional del piso de estuco. Esta fase de abandono parece corresponder a un proceso muy gradual, que ilustran varios depósitos “post-abandono” (es decir depósitos ubicados en el derrumbe de los edificios) fechados para el Clásico Terminal, mostrando que algunos grupos sociales se mantuvieron en estos sectores después de la salida de una parte de los habitantes. Las huellas más tardías de actividad en Naachtun corresponden a un ritual conformado por varios incensarios, realizado en el cuarto central del “palacio” 5O-5 (Nondédéo et al. 2013:139). Las únicas pruebas de una “visita” durante el Posclásico son algunos tiestos de incensarios del tipo Chen-Mul Modelado encontrados en la superficie del sitio (Walker y Reese-Taylor 2012:68).

Problemática y metodología de investigación
En el marco de esta tesis doctoral, se excavó en Naachtun entre 2011 y 2014, con una problemática de investigación que se enfoca en las estrategias de las élites del Grupo B para desarrollarse y prosperar durante el Clásico Terminal (830-950/1000 DC), última época de ocupación en Naachtun.

El primer eje de investigación es el estudio del proceso de formación y de aglomeración del Grupo B, con su organización espacial inusual para las Tierras Bajas mayas que reúne tres complejos de escala intermedia de patios residenciales agrupados, los cuales delimitan en parte dos plazas con edificios monumentales, las plazas Este y Río Bec. Es el complejo denominado Complejo B-Sur el centro de las investigaciones: este conjunto, que se extiende al sur de la Plaza Río Bec, muestra una organización espacial menos concentrada que los demás complejos, lo que podría reflejar un proceso de aglomeración “en curso”. El segundo eje de la investigación se enfoca en la “prosperidad”, lo cual trata de caracterizar los niveles socio-económicos de los grupos viviendo en este conjunto durante el Clásico Terminal, época de la última ocupación del sitio, muy significativa en este sector. Este periodo es para las Tierras Bajas Centrales mayas una fase de transición y de transformación de la sociedad, con cambios importantes a nivel socio-económico y político. De hecho, se observa una gran variedad de situaciones de un lugar a otro: numerosos sitios conocieron la desaparición de sus dinastías reales y fueron abandonados, cuando otros se desarrollaron, algunas veces para poco tiempo, con la aparición de nuevas redes de intercambio y centros de poder en la zona. Los datos de Naachtun deben servir a entender este periodo muy complejo, calificado generalmente como “época de crisis” o de “colapso”.

Para poder comparar entre sí las Unidades Habitacionales (UH) del Complejo Sur, se decidió excavar primero el Patio 28 y sus alrededores de manera exhaustiva (Fig.3), entre 2011 y 2013 (Sion et al. 2012; Sion et al. 2013; Díaz y Sion 2014), eso con el fin de tener un punto de referencia en el conjunto con la UH 6O-7 (la denominación de las UH corresponde al código de la estructura principal del grupo), seleccionada por la importancia de sus montículos y su asociación con el Edificio 6O-5. Durante las temporadas 2013 y 2014, se amplió el análisis mediante excavaciones en patios que presentan tamaño y organización espacial distintos al Patio 28, con los Patios 31 (UH 6O-15; Fig.4) y 34 (UH 6O-43; Fig.5), así como sus alrededores (Patio 32, UH 6O-16; Patio 33, UH 6O-42; Patio 35, UH 6O-46), eso en una perspectiva comparativa y para poder aproximarse a la organización socio-política, así como a la economía, del complejo entero. Lo que se estudió específicamente en estos espacios fue el desarrollo espacio-temporal de las unidades, los componentes de la cultura material y las características arquitectónicas, con enfoque principal en el Clásico Terminal. Nuestra investigación se apoya igualmente en las excavaciones extensivas iniciadas en 2013 en los Complejos Central y Oeste, para efectuar comparaciones entre la ocupación de estos espacios y la del Complejo Sur durante el Clásico Terminal. En fin, cabe señalar que fue desarrollado un importante programa de sondeos estratigráficos realizado en todo el Grupo B, entre 2010 y 2012 (Nondédéo et al. 2011; Hernández et al. 2012; Sion 2013), que permite entender la dinámica del sector residencial entero.

Con este programa de investigación, se trata de reconstituir la organización de dichos complejos en el último episodio de ocupación del sitio, así como los sistemas socio-económicos que operaban en Naachtun en aquella época, en base a las excavaciones realizadas en varias Unidades Habitacionales que permitieron exponer, casi en su totalidad, los edificios que rodean los patios, pero también una gran parte de los espacios exteriores y las acumulaciones de artefactos asociados. Para proporcionar un acercamiento a las actividades que tuvieron lugar en estas unidades y cuantificar la prosperidad de los habitantes del complejo, el trabajo se enfocó en estudiar los artefactos a través de análisis, principalmente cuantitativos, del material de los basureros, como por ejemplo, el conteo de la cerámica encontrada en estas concentraciones que siguió la clasificación de unos 18,000 tiestos y el cálculo de un Número Mínimo de Individuos total de 1,727 vasijas del Clásico Terminal. Dicha definición de la prosperidad toma igualmente en cuenta la arquitectura, considerando lo que implica en mano de obra y volumen de material de construcción. Asimismo, el desarrollo de cada unidad permite caracterizar fenómenos de crecimiento demográfico y de ocupación larga, buenos indicadores del éxito de un grupo social en el tiempo.

Por último, con el fin de restablecer los datos obtenidos en la evolución económica general del sitio, se calculó la relación entre cada clase de artefactos/materia prima y el volumen de tiestos para cada período, partiendo de la idea que los fragmentos de cerámica son los artefactos más ampliamente encontrados en todas las excavaciones, estás cantidades fueron elegidas para representar los volúmenes excavados (Tabla 1). Asimismo, fue calculada la relación entre las clases de artefactos/cantidad de UE (Unidad Estratigráfica) por período, para permitir comparaciones en otros sitios donde se ha aplicado la misma metodología (Andrieu y Sion en prensa).

Los marcadores de la prosperidad durante el Clásico Terminal de Naachtun
La compilación de este conjunto de datos debe permitir caracterizar la “prosperidad” de cada unidad estudiada del Complejo Sur y servir de referencia para las comparaciones con información proveniente de los Complejos Central y Oeste excavados de manera más extensiva desde 2013. De hecho, no es fácil definir los parámetros de tal estado de prosperidad, marcado por la expansión y la abundancia, y evaluar sus diferentes niveles. Para lograrlo, este trabajo se tomó como referencia los trabajos anteriores de Michael Smith (1987; s.f.) y Kenneth Hirth (1993) entre otros, buscando establecer una serie de parámetros cuantificables o apreciables que permita definir el nivel de prosperidad de cada UH.

Se considera que en las sociedades agrarias como la de los Mayas del Clásico, la mayor expresión de la prosperidad y de la importancia socio-política de un grupo social se encuentra en la arquitectura residencial (Smith 1987:301; Hirth 1993:123-124; Palka 1997:293; Hendon 1991:895; Arnauld et al. 2013). De hecho, es posible observar diferencias importantes dentro del Complejo Sur entre las diferentes UH excavadas, a nivel tanto de la inversión en materiales de construcción (basamento) como de la calidad de la arquitectura (cuartos abovedados) o de la importancia del “escenario de recepción” (banquetas centrales con nichos, decoración exterior…) (Arnauld et al. 2013: 474-475). Estos criterios permitieron establecer que las estructuras de la UH 6O-7 que delimitan el Patio 28 se presentan sin duda como la residencia de un grupo social más próspero que las otras entidades, con una importancia socio-política ilustrada por su asociación con el Edifico 6O-5, que abre sobre la Plaza Río Bec (Sion 2012), y la presencia de al menos una sala de reunión (Estructura 6O-5 Sur; Díaz y Sion 2014). Las investigaciones mostraron que los edificios de las UH 6O-15 y 6O-43 no poseen la complejidad de 6O-7, a nivel del programa decorativo que incluye piedras del paramento esculpidas y personajes modelados en estuco (los paneles y bloques decorados encontrados en 6O-43 y en 6O-15bis corresponden a reutilizaciones tardías de elementos recuperados en edificios desmantelados; Sion 2014), tampoco a nivel de la variedad funcional de los cuartos (residencia, recepción, reunión, almacenamiento (¿?)…), aunque las técnicas constructivas sean idénticas (con la excepción notable de la estructura 6O-46 del Patio 35 que tenía un techo en material perecedero).

Mientras que la problemática de este trabajo se enfoca en la última ocupación del sitio de Naachtun, que corresponde al Clásico Terminal, la totalidad de las estructuras (incluidas en el estudio) fueron construidas a lo largo del Clásico Tardío, durante la fase Ma’ax 3 en gran mayoría. De hecho, las modificaciones arquitectónicas del Clásico Terminal se limitaron casi exclusivamente en ampliar banquetas y plataformas, así como reorganizar los circuitos de circulación adentro y en los alrededores de las unidades (puertas y pasillos tapados, nuevas entradas realizadas en los edificios, construcción de muros de mala calidad para aumentar la privacidad y la segregación social entre grupos…) (Sion en prensa). Por tal motivo, la arquitectura doméstica no ayuda a caracterizar los niveles de prosperidad de los grupos del Clásico Terminal a través del estudio de los procesos constructivos (mano de obra, cantidad de materiales de construcción…) porque los habitantes de estos patios seguían viviendo en edificios construidos durante el periodo anterior. Cabe observar que tanto las ampliaciones y construcciones de banquetas, como la subdivisión de los espacios internos, demuestran que los grupos sociales del Complejo Sur mantuvieron su crecimiento demográfico, después del episodio de fuerte desarrollo que mostraron durante la fase Ma’ax 3.

Por ende, como el análisis de la arquitectura proporciona pocos resultados específicos para la última época de ocupación, son los estudios cuantitativos de los conjuntos de artefactos que permiten diferenciar los niveles de prosperidad adentro del Complejo Sur. De hecho, los grupos sociales que vivían en esta área no reciclaron sus concentraciones de desechos (basureros) en los rellenos de nuevas construcciones residenciales o proyectos comunitarios, lo que permite disponer para este estudio de un material importante para cada UH. Se considera que estos basureros representan los contextos más fiables (por la casi ausencia de mezcla con materiales de épocas anteriores, al contrario de los rellenos; Arnauld et al. 2013:477), y más representativos de la vida cotidiana en las unidades. Las sepulturas también pueden ayudar a definir niveles de prosperidad, pero la información obtenida de su estudio parece más ambivalente (por ejemplo, coexisten en una misma unidad sepulturas contemporáneas con ofrendas funerarias muy distintas a nivel de “riqueza” del contenido, por ejemplo con los Entierros 27 y 31 de la UH 6O-7 (Fig.3), Sion et al. 2012; Hendon 2009:113-114), debido a la selección de las personas inhumadas o la significación particular que tiene un entierro (sepultura de fundación por ejemplo).
En cuanto a los conjuntos de artefactos de los diferentes basureros, los estudios realizados permitieron aislar varios parámetros que parecen reflejar el nivel de prosperidad de cada grupo social. El primer parámetro es el grado de diversidad de las posesiones, es decir la diversidad de objetos para cada clase funcional de artefactos domésticos (Hirth 1993:138-139; Smith 1987:319; Smith s.f.) con la idea que esta diversidad demuestra la capacidad de los habitantes de obtener una variedad más grande de bienes y una complejidad en las actividades efectuadas (domesticas, artesanales o socio-políticas (reuniones, festines…). Se trata principalmente de los artefactos más abundantes encontrados: vasijas de cerámica y las herramientas de lítica tallada. De la totalidad de unidades habitacionales estudiadas, la UH 6O-7 presenta la diversidad más notable. A nivel del conjunto cerámico, se encuentra en este grupo residencial el número más importante de tipos cerámicos, en particular en los recipientes de servicio decorados y polícromos (porcentaje más elevado de vasijas policromas del Complejo Sur), así como la diversidad en las formas más pronunciada (Hirth 1993: 138). Asimismo, la UH 6O-7 posee la gama de herramientas de pedernal y obsidiana más variada, como por ejemplo los únicos punzones y tranchet identificados en los basureros estudiados, lo cual ilustra sin duda la existencia de actividades particulares en este espacio.

Este nivel de diversidad en los conjuntos de artefactos domésticos coincide en varios casos con el segundo parámetro definido para evaluar la prosperidad de estos grupos: la participación de la unidad en redes sociales exteriores, es decir la capacidad del grupo de obtener objetos o materias primas por medio de intercambios a larga distancia (Fig.6) y de integrar elementos estilísticos foráneos en sus propias producciones (imitaciones estilísticas o iconográficas) (Smith s.f.), una capacidad que las élites de Naachtun desarrollaron de manera muy notable durante el Clásico Terminal (Fig.6; Tabla 1). De nuevo, la cantidad de cada clase de artefactos no es diagnóstica (ya que depende en gran parte del tamaño de la población que forma el grupo y de sus actividades; Smith, 1987:302), sino más bien la diversidad de las materias primas o de los objetos como reflejo de la variedad de las redes sociales que permitieron a los grupos sociales locales obtener estos bienes. Los resultados de los análisis muestran que la UH 6O-7 presenta los niveles más altos de variabilidad en tipos de objetos importados y materias primas alógenas. Se trata por ejemplo de la unidad con el porcentaje de vasijas importadas (Fig.7) y el número de imitaciones locales de tipos foráneos más importantes, con una gran diversidad de obsidiana que proviene de las fuentes de El Chayal, Ixtepeque y del Centro de México (situación igual a la de la UH 6O-15) y con la proporción y la diversidad de conchas marinas más notables (siete especies identificadas mientras que una sola especie marina fue identificada en los basureros de la UH 6O-43, la única otra unidad con este tipo de artefacto). Los datos obtenidos muestran que todas las unidades del Complejo Sur tenían acceso a bienes domésticos importados (aunque ciertos tipos de objetos con una significación social más marcada, como los ornamentos en piedra verde y en concha marina, tienen una distribución más controlada), en particular la cerámica, el material de molienda y la obsidiana (Hirth 1993; Hendon 2009:114), y es la diversidad de las materias primas alógenas lo que lleva a definir la prosperidad de cada grupo social, lo cual evidencia su capacidad para obtener estos artefactos a través de varias redes (Fig.6).

Los últimos parámetros que ayudan a definir la prosperidad de los grupos sociales del Complejo Sur consisten en la estabilidad temporal de la ocupación de las unidades y su resiliencia frente a la crisis que sufrió Naachtun al final del Clásico Tardío (Smith s.f.). De hecho, mientras que una parte importante del sitio fue abandonada y el poder dinástico desapareció, en el Complejo Sur vivía una población numerosa y dinámica. La longevidad de la ocupación de una UH, su atracción poblacional y su crecimiento demográfico, representan buenos indicadores del nivel de éxito de un grupo social e implican una cierta prosperidad (Arnauld et al. 2013). Las comparaciones entre las diferentes unidades estudiadas indican, a la imagen de los datos proporcionados por la arquitectura y los conjuntos de artefactos de los basureros, que es la UH 6O-7, la unidad más temprana en construcción, que demuestra a lo largo de su ocupación el desarrollo más dinámico. Se trata de una importante dinámica constructiva durante el Clásico Tardío y de una resiliencia fuerte durante el Clásico Terminal, esta UH quedando aparentemente unas de las últimas unidades ocupadas del sitio (Smith s.f.).

Transformac iones soc io-ec onómic as: c ambios globales y adapt pt ac iones loc ales
La comunidad de Naachtun no escapó a la crisis general que afectó las Tierras Bajas durante el Siglo IX, pero las élites del sitio parecen haber sido capaces de establecer, después de la desaparición de la realeza, nuevas estrategias políticas y económicas que permitieron a una población importante y próspera mantener su arraigo estable después del abandono parcial del sitio. Las nuevas élites de Naachtun se reagruparon en esta época en los alrededores de la Plaza Río Bec que se caracterizan por una fuerte atracción poblacional y numerosas construcciones durante el final del Clásico Tardío, siendo entonces, este sector el centro cívico-ceremonial de la comunidad hasta aproximadamente el 950 DC.

A nivel socio-económico, estos grupos se caracterizaban por una prosperidad material innegable que ilustra la composición de concentraciones específicas (Sion 2012; Nondédéo et al. 2013: 138) en las cuales una importancia particular era dada a objetos de materias primas foráneas. Por ejemplo, los Depósitos 16 y 17 realizados sobre la Sepultura 37 (Fig.4; Barrientos 2014), estaban compuestos de conchas marinas, piel de pez-globo y espinas de mantarraya, así como también de desechos de fabricación de objetos en obsidiana y en jade. Dichos elementos “inmovilizados” en contextos especiales, como depósitos y entierros, muestran que la reorganización socio-económica en el sitio se acompañó de varias evoluciones sociales importantes. Los datos obtenidos a través de los análisis mostraron que la población del Clásico Terminal de este sector tenía acceso a una gran diversidad de artefactos o materias primarias, foráneas en particular, lo que ilustra de hecho desde un punto de vista económico, que los disturbios políticos en curso durante el Clásico Terminal no impidieron las relaciones comerciales a larga distancia (Tabla 1). Estos intercambios indican la existencia de nuevas rutas comerciales, con la llegada (o la imitación) de tipos cerámicos comunes en el norte y el suroeste de la zona maya a partir de la fase Ma’ax 3, representadas por la presencia notable de cerámica fina de los grupos Chablekal y Altar (Fig.7). Otra alianza económica se realizó con el Valle de Belice, tal como lo sugiere la presencia de recipientes de servicio del Grupo Belice (siendo en Naachtun la evidencia la más norteña; Chase y Chase 2012: 6-8) y el abundante material de molienda en granito. Este último material, que proviene de las Montañas Mayas donde fue localizado un taller de producción en Pacbitun (Ward 2013),jo de la variedad de las redes sociales que permitieron a los grupos sociales locales obtener estos bienes. Los resultados de los análisis muestran que la UH 6O-7 presenta los niveles más altos de variabilidad en tipos de objetos importados y materias primas alógenas. Se trata por ejemplo de la unidad con el porcentaje de vasijas importadas (Fig.7) y el número de imitaciones locales de tipos foráneos más importantes, con una gran diversidad de obsidiana que proviene de las fuentes de El Chayal, Ixtepeque y del Centro de México (situación igual a la de la UH 6O-15) y con la proporción y la diversidad de conchas marinas más notables (siete especies identificadas mientras que una sola especie marina fue identificada en los basureros de la UH 6O-43, la única otra unidad con este tipo de artefacto). Los datos obtenidos muestran que todas las unidades del Complejo Sur tenían acceso a bienes domésticos importados (aunque ciertos tipos de objetos con una significación social más marcada, como los ornamentos en piedra verde y en concha marina, tienen una distribución más controlada), en particular la cerámica, el material de molienda y la obsidiana (Hirth 1993; Hendon 2009:114), y es la diversidad de las materias primas alógenas lo que lleva a definir la prosperidad de cada grupo social, lo cual evidencia su capacidad para obtener estos artefactos a través de varias redes (Fig.6).

Los últimos parámetros que ayudan a definir la prosperidad de los grupos sociales del Complejo Sur consisten en la estabilidad temporal de la ocupación de las unidades y su resiliencia frente a la crisis que sufrió Naachtun al final del Clásico Tardío (Smith s.f.). De hecho, mientras que una parte importante del sitio fue abandonada y el poder dinástico desapareció, en el Complejo Sur vivía una población numerosa y dinámica. La longevidad de la ocupación de una UH, su atracción poblacional y su crecimiento demográfico, representan buenos indicadores del nivel de éxito de un grupo social e implican una cierta prosperidad (Arnauld et al. 2013). Las comparaciones entre las diferentes unidades estudiadas indican, a la imagen de los datos proporcionados por la arquitectura y los conjuntos de artefactos de los basureros, que es la UH 6O-7, la unidad más temprana en construcción, que demuestra a lo largo de su ocupación el desarrollo más dinámico. Se trata de una importante dinámica constructiva durante el Clásico Tardío y de una resiliencia fuerte durante el Clásico Terminal, esta UH quedando aparentemente unas de las últimas unidades ocupadas del sitio (Smith s.f.).

Transformac iones soc io-ec onómic as: c ambios globales y adapt pt ac iones loc ales
La comunidad de Naachtun no escapó a la crisis general que afectó las Tierras Bajas durante el Siglo IX, pero las élites del sitio parecen haber sido capaces de establecer, después de la desaparición de la realeza, nuevas estrategias políticas y económicas que permitieron a una población importante y próspera mantener su arraigo estable después del abandono parcial del sitio. Las nuevas élites de Naachtun se reagruparon en esta época en los alrededores de la Plaza Río Bec que se caracterizan por una fuerte atracción poblacional y numerosas construcciones durante el final del Clásico Tardío, siendo entonces, este sector el centro cívico-ceremonial de la comunidad hasta aproximadamente el 950 DC.

A nivel socio-económico, estos grupos se caracterizaban por una prosperidad material innegable que ilustra la composición de concentraciones específicas (Sion 2012; Nondédéo et al. 2013: 138) en las cuales una importancia particular era dada a objetos de materias primas foráneas. Por ejemplo, los Depósitos 16 y 17 realizados sobre la Sepultura 37 (Fig.4; Barrientos 2014), estaban compuestos de conchas marinas, piel de pez-globo y espinas de mantarraya, así como también de desechos de fabricación de objetos en obsidiana y en jade. Dichos elementos “inmovilizados” en contextos especiales, como depósitos y entierros, muestran que la reorganización socio-económica en el sitio se acompañó de varias evoluciones sociales importantes.

Los datos obtenidos a través de los análisis mostraron que la población del Clásico Terminal de este sector tenía acceso a una gran diversidad de artefactos o materias primarias, foráneas en particular, lo que ilustra de hecho desde un punto de vista económico, que los disturbios políticos en curso durante el Clásico Terminal no impidieron las relaciones comerciales a larga distancia (Tabla 1). Estos intercambios indican la existencia de nuevas rutas comerciales, con la llegada (o la imitación) de tipos cerámicos comunes en el norte y el suroeste de la zona maya a partir de la fase Ma’ax 3, representadas por la presencia notable de cerámica fina de los grupos Chablekal y Altar (Fig.7). Otra alianza económica se realizó con el Valle de Belice, tal como lo sugiere la presencia de recipientes de servicio del Grupo Belice (siendo en Naachtun la evidencia la más norteña; Chase y Chase 2012: 6-8) y el abundante material de molienda en granito. Este último material, que proviene de las Montañas Mayas donde fue localizado un taller de producción en Pacbitun (Ward 2013), es un buen ejemplo de los intercambios y de las relaciones que establecieron estas élites con zonas lejanas, para obtener bienes de prestigio, así como objetos de uso doméstico como piedras y manos de moler (Andrieu y Sion en prensa) (Fig.6).

Al contrario de la prosperidad material que define la ocupación del Clásico Terminal, la arquitectura de Naachtun durante esta época se caracteriza por la ausencia de nuevos edificios de carácter público (y la interrupción de los programas del periodo anterior) mientras que a nivel residencial, corresponde casi exclusivamente a modificaciones limitadas y extensiones de banquetas. En el caso de modificaciones internas más importantes, las técnicas utilizadas y la calidad de las intervenciones muestran que la arquitectura residencial no era una prioridad como lo fue durante el periodo anterior. Un ejemplo de esto lo da la reutilización de bloques tallados, algunas veces con decoración, recuperados en el desmantelamiento de edificios abandonados para reestructurar cuartos (muro de división, extensión de banqueta…) o clausurar accesos (puertas, espacios de circulación exteriores…; Fig.8). Otra muestra de las construcciones “burdas” del Clásico Terminal concierne los nuevos vanos de entrada abiertos directamente en las paredes traseras, literalmente recortadas, en varios edificios como consecuencia de reorganizaciones en la distribución de los accesos. Este es el caso del Edificio 5O-4, al pie de la estructura principal de la Plaza Este (Perla 2014), o en los dos cuartos de la Estructura 6O-43, en el Patio 34 (Fig.9; Sion 2014). Finalmente, se puede imaginar que tal desinterés por la arquitectura refleje problemas de acceso a mano de obra o a material de construcción (quizás estos problemas pueden explicar en parte el abandono de la construcción de carácter público), además considerando la dificultad técnica de modificar la arquitectura doméstica abovedada (Arnauld et al. 2013: 477). Sin embargo, la presencia de una población bastante importante así como la disponibilidad de canteras de piedras al lado de los complejos le restan validez al argumento, por lo que este fenómeno puede explicarse como un cambio en las prioridades de inversión mediatizadas por las élites del Clásico Terminal; el mismo fenómeno ha sido observado en otros sitios, como Chau Hiix o Lamanai en Belice por ejemplo (Andres 2005:257-258). De hecho en Naachtun, la desaparición del poder dinástico parece aniquilar la competición entre los grupos de élites, al menos a nivel de la arquitectura, a diferencia de lo que ocurrió aparentemente en la misma época en la región de Río Bec por ejemplo (Arnauld et al. 2013).

En las sociedades agrícolas, se considera que la arquitectura residencial representa la mayor expresión de la prosperidad de un grupo social, y de hecho, los habitantes de las épocas anteriores al Clásico Terminal parecen haber invertido principalmente en la arquitectura doméstica, en particular en el “escenario de recepción” para visitas y tributos (¿?), foco de la unidad residencial para cada grupo social (Arnauld et al. 2013:482). Al contrario, acumular gran cantidad de artefactos, específicamente materias primas alógenas, parece haber correspondido a la prioridad de los habitantes locales, preocupados ante todo por el desarrollo mercantil de una corporación, o clase, de comerciantes (Smith 1987:307). De hecho, cambios de estrategias económicas y políticas, que traducen nuevas alianzas, caracterizan este periodo de fuertes disturbios en la sociedad maya, cuando las élites intentaban reorganizar así las relaciones entre grupos sociales tanto adentro de las comunidades (LeCount 1999: 239-240), como con el exterior a medida que surgían nuevas entidades políticas y dinámicas comerciales. En Naachtun, estos grupos se dirigieron hacia el norte y el suroeste donde se configuraron nuevas redes de comercio simbolizadas por la difusión muy amplia de la cerámica de pasta fina (Forsyth 2005), así como hacia el este donde numerosos sitios de la región del Río Holmul (Fialko 2005) y de las costas del Belice (Aimers 2007) se desarrollaron marcadamente durante el Clásico Terminal, al contrario del Petén Central.

A pesar de todo, en esta situación que marca una ruptura importante con la época anterior y puede ser interpretada como la aparición de las primicias de la organización de la sociedad posclásica (Masson 2002:336; Hoggarth 2012:24), también se puede observar cierta continuidad a nivel socio-político. Un ejemplo de ello son los depósitos del Patio 31, donde se han encontrado concentraciones de desechos de trabajo de la obsidiana y del jade, normalmente asociadas durante el Clásico Tardío a contextos cívico-ceremonial relacionados con el poder real (Andrieu 2014), o con la reutilización de bloques decorados con el motivo pop, emblema del “petate” y del poder de las élites del Clásico (comunicación personal D. Salazar 2014), ubicados en una banqueta del Edificio 6O-43 (Fig.9), que demuestran que las nuevas élites de Naachtun se reapropiaron ciertos símbolos de la realeza para imponer su propia dominación. Se nota igualmente la continuación de la producción de objetos en materias primas como conchas marinas y jade, artefactos que muestran una maestría técnica que implica una transmisión de conocimientos entre los especialistas dependientes de grupos sociales dominantes del sitio durante el periodo anterior y las élites del Clásico Terminal (comunicación personal Ch. Andrieu 2014). Además, el desarrollo del Grupo B durante la fase Ma’ax 3, en los alrededores de las Plazas Este y Río Bec con sus monumentos dinásticos, así como la continuidad en su ocupación, demuestran que existían relaciones entre las nuevas élites del Clásico Terminal y el poder del periodo anterior, aun cuando la naturaleza de estos lazos se desconoce por el momento, al igual que las razones de la concentración de una parte de la población en este sector al final del Clásico Tardío.

Comentarios finales
Naachtun se presenta como un sitio que sufrió la crisis que padecieron las Tierras Bajas Centrales durante los Siglos IX y X, caracterizada locamente por la desaparición del sistema político del Clásico Tardío y una disminución sustancial de población en la ciudad entera. Sin embargo, la reorganización socio-política y económica en curso en Naachtun para las fases Ma’ax 3 y Muuch, es decir entre 750 y 1000 DC, estimulada por la aparición de nuevos centros políticos, permitió a una población próspera seguir viviendo en el centro de la ciudad durante el Clásico Terminal. Las nuevas élites concentradas en el Grupo B, que debían controlar y organizar los intercambios, disfrutaban de una prosperidad material importante, ilustrada por la riqueza y la diversidad de los objetos que hallamos en los basureros domésticos, o “inmovilizados” en varios contextos especiales como depósitos y entierros. Este dinamismo se apoyó sobre una participación importante en redes de comercio a larga distancia ajenas al sistema clásico de la realeza sagrada. Para varios centros de las Tierras Bajas, el control de importantes vías de comunicación fluviales debía permitir la participación de sitios en estas nuevas dinámicas comerciales –e. g. Nakum (Zrałka y Hermes 2012:178). En el caso de Naachtun, que no parecía controlar una producción peculiar o una vía fluvial de importancia, es posible pensar que el sitio constituía un punto de paso obligado sobre un importante eje comercial (este-oeste ¿?) por vía terrestre. Sin embargo, a pesar de todos los cambios y adaptaciones que efectuó la comunidad de Naachtun, el sitio quedó abandonado alrededor de 950-1000 DC.

Al final, el estudio en Naachtun genera nuevas interrogantes con respecto al periodo Clásico Terminal en general y sobre la noción de “crisis” asociada. De hecho, Naachtun muestra una situación contrastada, con una reorganización socio-económica y política gradual que permitió el desarrollo de los intercambios y la prosperidad para las élites presentes en el sitio, y un contexto de “crisis” en ciertos aspectos, como la caída demográfica o el abandono de la construcción monumental. Estos datos parecen definir una época de transición y de reorganización más que un periodo de cambios abruptos.

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Fig.1: Plano de Naachtun con la localización de las ocupaciones del Clásico Tardío y del Clásico Terminal (Digitalización: J. Sion, modificado de C. Gillot 2013).

Fig.2: Plano del Grupo B (Digitalización: C. Gillot).

Fig.3: La UH 6O-7 al final de su ocupación, durante el Clásico Terminal, con la localización de los entierros (Digitalización: J. Sion).

Fig.4: La UH 6O-15 al final de su ocupación, durante el Clásico Terminal, con la localización de los entierros (Digitalización: J. Sion, modificado de C. Gillot 2013).

Fig.5: La UH 6O-43 al final de su ocupación, durante el Clásico Terminal, con la localización de los entierros (Digitalización: J. Sion, modificado de C. Gillot 2013).

Fig.6: Mapa de localización del origen de las materias primas y artefactos alógenos encontrados en Naachtun durante el Clásico Terminal (Digitalización: J. Sion).

Fig.7: Proporción de cerámica importada en el Número Mínimo de Individuos (NMI) establecido
en los basureros para cada Unidad Habitacional (UH) estudiada en el Complejo B-Sur.

Fig.8: Puerta tapada con bloques tallados proviniendo de estructuras desmanteladas,
Estructura 6O-43 Oeste (Foto: J. Sion).

Fig.9: Puerta abierta en la pared trasera de la Estructura 6O-43 Este y banqueta reacomodada
con elementos decorados reutilizados (Foto: J. Sion).

Tabla 1: Relación entre los volúmenes de algunas clases de materias primas alógenas y los volúmenes de tiestos por cada periodo en Naachtun.