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083 Interpretaciones nuevas para un complejo antiguo: La “Fortaleza” de Edzná, Campeche. Lorraine A. Williams-Beck y Helga Z. Geovannini Acuña – Simposio 27, 2013

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083 Interpretaciones nuevas para un complejo antiguo: La “Fortaleza” de Edzná, Campeche.

Lorraine A. Williams-Beck y Helga Z. Geovannini Acuña

 

XXVII Simposio de Investigaciones
Aqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
22 al 26 de julio de 2013
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Andrea Rojas

 

Referencia:
Williams-Beck, Lorraine A. y Helga Z. Geovannini Acuña
2014 Interpretaciones nuevas para un complejo antiguo: La “Fortaleza” de Edzná, Campeche. En XXVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2013 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y A. Rojas), pp. 1011-1024. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Interpretaciones nuevas para un complejo antiguo: La “Fortaleza” de Edzná, Campeche
Lorraine A. Williams-Beck
Helga Z. Geovannini Acuña
Palabras clave
Campeche, Edzná, La Fortaleza, Clásico.

Abstract
In this article we present results of recent research in the architectural compound known as the “Fortress” since the 1980s, which is located a scant 500m distance from Edzna’s Classic Period monumental core. This group surrounded by a large canal and incorporated into an intricate hydraulic system that includes a series of aquatic conduits, that traverse the archaeological site from North to South, had been interpreted as lending a defensive functional correlate for the this immediate sector and the site’s urban core as well. A new topographic rendering and other discoveries when reviewing those contexts registered some forty years ago, in addition to the prompt analysis of materials recovered from surface contexts, together suggest a distinct character for this architectural complex that could be more aptly described as ritual religious.

Hace cuatro años se propuso tres modelos para evaluar los factores involucrados en el inicio y crecimiento del urbanismo en el área maya peninsular durante el horizonte Formativo, revisando dos sitios singulares en Campeche: Becán y Edzná (Williams-Beck, Anaya Hernández y Arjona García 2010). Estos paradigmas enfatizaban algunas estructuras que asumen la imagen simbólica de montañas “sagradas y de sustento” y se sitúan en conjuntos específicos del núcleo monumental. De ahí construimos un prototipo teórico (Clarke 1978) obtenido de fuentes múltiples de información y evidencia para primero concebir al espacio edificado y al entorno natural como un elemento inalienable en cuanto al diseño urbano se refiere. Si bien el área natural y el espacio edificado comprenden un paisaje colectivo que es la arena en donde se desenvuelve la vida social (Ashmore y Knapp 1999; Ashmore y Sabloff 2002; Gregory y Urry 1985; Pearson y Richards 1994), colocar un espacio edificado en cierto medio natural, como socios inalienables, y diseñar el trazo urbano que lo acompaña son patrones culturales que escogen elementos con mensajes simbólicos específicos. Desde la época prehispánica estos recursos bioculturales formaban las piezas precisas del escenario y telón de fondo para crear un sinfín de niveles de enlace entre actores y tablas sobre las cuales se podrían en escena actividades administrativa, económica, ideológica, política, religiosa y de vivienda que satisficieran simultáneamente las necesidades del individuo y del grupo. Además, pareciera que desde siempre la gente prehispánica reconocía conscientemente en el territorio el entorno natural consagrado como el ámbito preciso para colocar espacios edificados con fines especiales (Williams-Beck, Anaya Hernández y Arjona García 2009). Ahora sólo faltaba poner a prueba el modelo con un problema arqueológico específico.
¿Cómo es ese modelo de diseño urbano mediante el cual que se puede identificar ciudades sagradas como sitios de creación? Una parte retoma el aspecto intangible del patrimonio biocultural, en el cual:

[l]os pueblos mesoamericanos a través del tiempo percibían la forma y el ritmo del universo por medio de la narrativa de creación, ejecutado en los movimientos del sol, de las constelaciones y de los planetas de la bóveda celeste. Como un reflejo retroactivo hacia el cielo desde la tierra, estructuraban también a la forma de sus ciudades –y los mismos patrones de su vida civilizada– de acuerdo con narrativas específicas mitológicas del poder primordial, [como] aquellos requisitos necesarios para la fundación del sitio y de la clase gobernante…Por medio de este marco mitológico cada sitio se definiera a sí mismo como un lugar en donde florecería las artes y el buen gobierno y en donde el derecho de mando y de realizar actas de guerra y de sacrificio serían sancionados divinamente (Schele y Kappelman 2001:29; traducción del inglés al español por el presente trabajo).

De ahí que a través del medio natural en el cual se encontrara este lugar singular de creación y buen gobierno, el diseño del mismo contará con componentes arquitectónicos imbuidos de esencias simbólicas reconocidas a través del tiempo por ciertos atributos distintos, de la disposición de estos componentes construidos en el espacio edificado y en el medio natural, así como la ubicación de ese lugar biocultural en el entorno regional. El paisaje en este sentido recrea al mundo exterior mediado a través de la experiencia humana. Es una imagen cultural que es, a su vez, inseparable del entorno edificado, de la formación de patrones de uso del suelo, de la apropiación y transformación de la naturaleza, de la organización y uso de lugares especializados para la conducción de prácticas económicas y sociales, del patrón de movimientos e interdependencia entre dichas actividades localizadas, de la conformación de sitios y áreas cargadas de proyección ideológica (Williams-Beck 2006 y 2011; Williams-Beck, Anaya Hernández y Arjona García 2009 y 2010).

Con este marco teórico y con una metodología comprobada para recolectar la información en contextos específicos que contestaran preguntas precisas, en el año 2012 se llevó a cabo un proyecto de investigación de campo con el fin de identificar claramente los componentes naturales y culturalmente modificados del entorno de Edzná, como sitio con parámetros específicos que lo identifican como ciudad de creación y buen gobierno (Williams-Beck 2006, 2011; Williams-Beck, Anaya Hernández y Arjona García 2009). Su trazo urbano contaba, además, con un complejo arquitectónico como la “Fortaleza” (Fig.1), cuyo espacio edificado y natural se les habían asignado funciones de seguridad pública con carácter defensivo (Matheny et al. 1983a). Por otra parte, era imprescindible esclarecer también las dudas que nos planteaba aquella supuesta función para este complejo, no logrado necesariamente sobre la base de la evidencia arqueológica recabada de contextos específicos, sino más bien por lo que podría ser un retrato subjetivo que la forma y el contenido espacial de la “Fortaleza” evocaban por ejemplos históricos que se aprecian en sociedad occidental europea. Tampoco es casualidad que acontecimientos bélicos en que se encontrase el país oriundo de los investigadores e instrucciones que patrocinaba los proyectos de investigación influyeran en la manera de cómo se interpretan los contextos arquitectónicos y arqueológicos excavados (Wilk 1985) para comprobar esa hipótesis de guerra y la respuesta material a través de espacios edificados para amortiguar el conflicto social tanto en Becán como en Edzná en ese entonces.

En el trabajo colectivo previo (Williams-Beck, Anaya Hernández y Arjona García 2010) sugerimos esclarecer la supuesta función defensiva de la “Fortaleza” incluyendo los contextos arqueológicos y cotejar el análisis de ellos con no sólo la evidencia de campo, sino contemplar también varias fuentes de información simbólica y cosmogónica prehispánica que se involucraran en el diseño de este espacio edificado envuelto por condiciones ambientales especiales con el fin de poner a prueba las nociones sobre las funciones especiales que pudiesen haber cumplido algunas estructuras en este complejo arquitectónico único en su género de las tierras bajas peninsulares.

Como parte esencial del estudio se contempló una serie de objetivos explícitamente definidos para esclarecer los siguientes aspectos:
• Contestar un número de interrogantes esenciales sobre la naturaleza del entorno cultural y natural de la “Fortaleza”, delimitada por una sección de la infraestructura hidráulica del Valle de Edzná completo reportada en la literatura especializada desde hace tiempo atrás como obra construida en tiempos prehispánicos (Matheny et al. 1983a).
• Coadyuvar con información precisa para colocar a esta sección de la red hidráulica, a los monumentos inmuebles arqueológicos directamente asociados a esta y al área de actividad humana conocida como la “Fortaleza” en un marco topográfico, contextual sub-regional e histórico cultural más detallado.
• Corroborar la veracidad o rechazar la etiqueta interpretativa del término de “fortaleza” que se propuso como la actividad principal de este grupo de supuesto carácter “defensivo” para el área inmediata y para el núcleo urbano del Horizonte Clásico de Edzná (Matheny et al. 1983a).

 

Antecedentes: el entorno natural y cultural del Valle de Edzná
A finales de la década de 1960 se hizo el primer levantamiento de los elementos arquitectónicos en pie ubicado en el núcleo urbano de Edzná (Andrews 1969). A principios de la siguiente década 1970 la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo (NWAF por sus siglas en inglés) comenzó otro proyecto en el sitio (Matheny et al. 1983a, 1983b; Forsyth 1983) sobre un sistema hidráulico que fue detectado previamente por Andrews en las fotos aéreas del entorno del sitio y de la zona ubicada inmediata hacia el sur del núcleo urbano mismo. Este sector del sistema acuático, conocido después como el Canal Mayor, partía del área investigada por el equipo de Andrews, rodeaba por completo a un conjunto hallado a poca distancia hacia el sur y atravesaba el Valle de Edzná rumbo al área en donde nace el río Champotón (Fig.2). Este enorme entorno en épocas antiguas comprendía probablemente un gran humedal intercalado por manchas aisladas de vegetación de sabana y de elevaciones naturales y nivelaciones culturales colocadas a propósito en este nicho ecológico. La red acuática vinculaba este centro urbano con otro humedal grande que remata el área al norte de la laguna Nilum y otros ojos de agua, ubicados a unos cuantos kilómetros al sur de este embalse y cerca del pueblo moderno de San Miguel, de donde brota el río Champotón. Hay otra red de desagües parecida a ésta que se encuentra hacia el rumbo noroeste de Edzná y con tramos múltiples dispersos entre los pueblos rurales de Chencollí, Cayal, Tikinmul, Nilchí, Yaxcab Bethania, Chemblás y Hampolol del Municipio de Campeche, que desemboca finalmente en una marisma y en el mar a la altura de Punto El Cuyo en la costa a once kilómetros de distancia al nordeste de la ciudad capital del estado. Esta segunda red se reconoció en el códice de Calkiní (Okoshi Harada 2009:91) de la época del contacto español con el nombre autóctono de Homtun, que en maya quiere decir “huella de acequia o desagüe en la tierra preciosa” (Arzápalo Marín 1996). Ralph Roys (1957) menciona que este desagüe parece nacer en una estancia ganadera de la época colonial tardía, llamado hoy en día Rancho Hontún (Fig.3), que se encuentra a unos ocho kilómetros al oriente del sitio de Edzná (Williams-Beck 2006, 2011; Williams-Beck, Liljefors-Persson y Anaya Anaya Hernández 2013).

A principios de la década de 1970 la investigación sugirió que la región inmediata de Edzná con red hidráulica completa se perfilaba como un gran espacio aprovechable para la agricultura intensiva desde la época prehispánica. Esto era el consenso general al momento a darla a conocer al público a finales del periodo de gestión del Gobernador Lic. Sansores Pérez. Durante esta gestión el Lic. Carlos Justo Sierra Brabata comentó la historia completa del hallazgo y el deseo de aprovechar los beneficios del área en el primer programa agropecuario de mayor alcance. Esta iniciativa federal conllevó a crear consigo también el primer proyecto a nivel nacional del programa Ejido Modelo, en donde pobladores vinieron de las regiones del Bajío y Occidente de México para fundar en 1973 la comunidad de Alfredo V. Bonfil, en honor al recién fallecido líder sindical agrario del mismo nombre.

Pocos años después por las políticas públicas de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) del gobierno federal y por iniciativas del mismo Sansores Pérez y su sucesor Lic. Rafael Rodríguez Barrera al mando del gobierno estatal se le convertiría al Valle de Edzná en un proyecto agropecuario de mayores alcances. Justo en el momento de desmontar áreas extensivas en esta zona llegó el proyecto de Matheny por parte de la NWAF en 1972 para emprender no sólo el estudio del sistema hidráulico, sino intentar rescatar lo poco que quedaba de ello después del arrastre despiadado del entorno natural para hacerles útiles los terrenos “ociosos” de la zona. En algunos tramos del área mayor, aquel sueño de convertir al Valle de Edzná en la cornucopia arrocera del sudoeste duró poco, abandonándolo por completo el intento en los siguientes ocho o diez años.

Los objetivos originales del Proyecto NWAF eran:
a) Encontrar vestigios de una estrategia intensificada de agricultura por medio de campos elevados asociados con el sistema hidráulico;
b) Corroborar que el propósito singular del sistema hidráulico era liberar el núcleo urbano del agua estancada en temporada de lluvias y drenar los terrenos pantanosos ubicados contiguamente al centro urbano y del Valle mismo;
c) Comprobar que el agua almacenada en los canales, colocados dentro de la zona de monumentos arqueológicos de Edzná y conectados del sistema hidráulico situado inmediatamente al sur del centro urbano, era para fines de riego durante la temporada de sequía anual (Matheny et al. 1983a:3-4).
Como se puede entender por lo anteriormente expuesto, el propósito de investigación se centraba más en el agua y el sistema de canales que en la respuesta cultural de adaptación al mismo en su medio.
Matheny retoma recientemente el tema de la naturaleza del Valle de Edzná y su sistema hidráulico y propone que forma parte de un gran polje, palabra de extracción nórdica que se entiende por:

…una solución (depresión en un macizo de roca) y que los canales percibidos…de forma radial, especialmente en el sector norte, son en realidad profundas fisuras denominadas grikes o ‘grietas estructurales extendidas de solución encontradas en los paisajes kársticos’. Esta información…ayuda a explicar la presencia del agua superficial y los aparentes canales de agua…en el valle (Matheny y Matheny 2012:15).
El tamaño de esta gran depresión en el terreno macizo de roca calcárea, o polje, abarca desde varios kilómetros de distancia hacia el norte y noroeste del sitio, coincidiendo en la topografía con el espacio del sistema de drenaje del río Homtun hacia la costa, hasta alcanzar probablemente el inicio del río Champotón, el arroyo de temporal conocido como el Desempeño y la zona rumbo a la Laguna de Silvituk y Escárcega hacia el sureste y sur respectivamente (Fig.5). No resulta ser una noción descabellada, entonces, pensar en que desde tiempos remotos el área estuvo enlazada por agua de superficie que se drenaba desde el punto más alto en la topografía natural del área inmediata localizado en Edzná hacia los rumbos noroeste, sureste y sur. De hecho hace cuarenta años cuando se efectuaron los estudios en el área inmediata, la zona estuvo bajo el agua durante gran parte del año, creando un fango lodoso de suelos del tipo ak’alche por atravesar y dificultando los recorridos (Matheny et al. 1983a). En la temporada de campo en 2012 y en los últimos veinte años el área se ha ido secando por la falta de agua durante la época de lluvias y quizá también por continuar con las actividades de desmonte para fines agropecuarios y ganaderos.

Resultados preliminares de la investigación
La temporada de prospección arqueológica del proyecto La “Fortaleza” – Valle de Edzná se llevó a cabo explícitamente para identificar y muestrear contextos arqueológicos y depósitos culturales precisos en la superficie. El objetivo general era afinar la cronología establecida para el área inmediata de la “Fortaleza” y describir con mayor detalle los componentes arquitectónicos y su temporalidad tentativa basada en los datos recolectados de la superficie y en los contextos arqueológicos excavados y reportados anteriormente por Matheny (et al. 1983).

Durante la temporada de campo 2012 se levantó un mapa topográfico detallado nuevo del complejo edificado y de paisaje natural conocido como la “Fortaleza” (Fig.6) como parte de la red hidráulica mayor del área inmediata ubicada en la zona sur del polígono de la Zona de Monumentos Arqueológicos (ZMA) de Edzná, decretada como tal en 2004. Se llevó a cabo esta labor con equipos de alta tecnología, incluyendo dos estaciones totales marca Leica y Sokkia, así como con dos GPS topográficos de marca Ashtech – Magellan. Esta segunda tarea tuvo el propósito de fijar geodésicamente de manera más precisa la retícula del levantamiento topográfico en el paisaje cultural del Valle de Edzná con otros bancos de nivel del INEGI ya conocidos en el área inmediata (dos en la comunidad de Alfredo Bonfil y otros dos establecidos por el proyecto en el camino de acceso al terreno topográficamente levantado en esta temporada). El área de estudio abarcó el espacio cultural de poco más de 25 hectáreas delimitadas por el Canal Mayor que rodea la “Fortaleza”, más otras aproximadas 10 hectáreas del área circundante que incluyen: a) componentes naturales y culturales en los límites inmediatos de las dos aguadas mayores noreste y noroeste de la “Fortaleza” y b) un componente con dos elementos arquitectónicos situados al sur del Canal Mayor. El primer conjunto localizado al noreste de la “Fortaleza” se encuentra en el término de otro conducto del Canal Mayor que corre hacia el oriente y llega al grupo arquitectónico también levantado y muestreado. El segundo espacio mapeado comprende el terreno situado inmediatamente al sur de la “Fortaleza” con dos elementos arquitectónicos ubicados en un zacatal sembrado en terrenos particulares justo al sur del elemento con forma de “media luna” en la orilla sur del Canal Mayor (Fig.1).

El espacio cultural y natural de estas 35 hectáreas estudiadas de la “Fortaleza” está unido al entorno del Valle de Edzná por el sistema hidráulico cavado directamente en la tierra del tipo akalché u originado por otro factor geofísico, sin presentar aparentemente bordes construidas de mampostería o reforzadas por una capa gruesa de estuco. Dos tramos grandes comprenden el primer tramo del Canal Mayor (Fig.7), que corre en dirección norte-oeste desde la “Fortaleza” hacia el núcleo monumental urbano de Edzná; otro tramo se dirige al rumbo sur-este hacia la sabana Pic y culmina en un xuch o sumidero natural cerca de la Laguna Nilum, otro elemento acuático asociado al sistema hidráulico en su extremo más al sur. Otros once canales de tamaños variables completan el panorama hidráulico del área inmediata de la ZMA de Edzná (Matheny et al. 1983a, 1983b; Matheny y Matheny 2012).

El levantamiento topográfico con equipos de alta tecnología en el área inmediata de la “Fortaleza” permitió definir de manera más precisa la forma y el tamaño de las estructuras, así como el contenido arquitectónico del complejo y las áreas colindantes. Se encontraron cuatro estructuras adicionales que no estaban registradas previamente por el equipo de la NWAF. Asimismo se observó que la Estructura 150 no se encuentra en el área en que fue reportada en el plano publicado por el equipo de la NWAF (Matheny et al. 1983b).

Al registrar cuidadosamente las orillas del elemento hundido que circunda la “Fortaleza”, se nota que los sectores norte y este conservan sus límites e incluso en algunos tramos el Canal Mayor contiene agua permanentemente. En contraste, las partes sur y este del canal han sido modificadas por la maquinaria agrícola. Por los datos precisos de medición se puede afirmar que las orillas del canal no muestran elementos alzados o de otra índole que pudieran interpretarse como cimientos de soporte para levantar encima una palizada de estacas y postes de madera como se había representado en las reconstrucciones hipotéticas de este conjunto (Matheny et al., 1983a:170 [Fig.122]) (Fig.1).

La naturaleza del Canal Mayor, como parte del sistema hidráulico completo del Valle de Edzná, indica otros detalles relevantes para describirlo adecuadamente. Por un lado, si es que representara una obra de intervención humana completa y no una modificación de un hecho natural, el Canal Mayor pareciera ser una infraestructura arquitectónica cavada directamente en la tierra del tipo akalché, es decir en suelos gleysoles impermeables, particularmente porque los trazos rectos del complejo arquitectónico de la esquina suroeste hacia el rumbo noroeste así lo sugiere (comunicación personal Antonio Prado, 22 de julio de 2013). No se observaron bordes construidos de mampostería o lados y fondos reforzados por una capa gruesa de estuco; cabe mencionar que el aplanar superficies como pisos y resanar caras exteriores de construcciones edificadas de mampostería con una capa gruesa de estuco comprenden los métodos constructivos comúnmente registrados en el Área Maya Peninsular Norte durante el periodo Preclásico Medio, fase tardío, o Preclásico Tardío, fase temprana.

Cuando se ejecutó el trazo del elemento envolvente por vez primera. Ahora bien, si el Canal Mayor representa un elemento de hundimiento en la roca calcárea del paisaje natural o polje como se sugiere en un trabajo publicado recientemente (Matheny y Matheny 2012), habría que identificar los hechos científicos que contribuyeron a este desplome en el terreno. Los posibles hechos que generaron la formación de una especie de polje en esta región podrían estar relacionados con el meteoro que impactó la Tierra en la costa peninsular cerca de Chicxulub, Yucatán, hace aproximadamente 65 millones de años antes del presente. Además de provocar “el anillo de cenotes” que se encuentra cerca del área de colisión y asemejar lo anterior algo que sería como las estrías secundarias de un impacto igual sobre piedra que se notan en la lítica producida por golpes de presión, no parece ser una noción tan descabellada proponer que la depresión resultante que vemos como secuela secundaria en el polje que es el Valle de Edzna, las grietas estructurales de los canales de Edzná y la fractura en la corteza de la Tierra por donde brota el río Champotón tengan cierto tipo de relación entre sí. Perry y colegas reportan que el polje del Valle de Edzná se formó en la época oligocena (Perry et al. 2010, citado en Matheny y Matheny 2012:15).

Afinar los marcos cronológicos del área inmediata de la Fortaleza parece corroborar aquellos ya establecidos por el Proyecto NWAF en 1972 (Forsyth 1983). No obstante el tamaño pequeño de la muestra recolectada (n = 443), se puede ofrecer una serie de observaciones adicionales sobre la temporalidad y el carácter funcional de ciertos conjuntos arquitectónicos situados en distintas áreas del complejo delimitado por el Canal Mayor. Si bien llama la atención la frecuencia menor de los tipos cerámicos para el primer periodo de actividad humana durante el periodo Preclásico medio, lo anterior quizá refleja la naturaleza de los estratos más profundos del paisaje edificado en donde se podría encontrar huellas y porque el muestreo se enfocó en materiales recolectados en la superficie en las zonas de disturbio por elementos naturales. De todas maneras la presencia de material cerámico de horizontes tempranos sugiere que hay un componente importante por descubrir todavía en los contextos arquitectónicos de los sectores sur y central de la “Fortaleza”, particularmente en los sectores sur y centro de este complejo arquitectónico circundado por agua o por espacios angostos hundidos.

El único contexto que proporcionó material policromo del periodo Preclásico Terminal asociado a un conjunto arquitectónico fue un grupo del sector NW del espacio interior de la “Fortaleza”. Ahí mismo y en otro conjunto edificado sobre una elevación natural situado a 200 m de distancia hacia al noreste de la “Fortaleza” se localizaron también unos cuantos tiestos de materiales estriados y sin engobe, como posibles cerámicas de corte doméstico. A pesar de hallar estos materiales ahí, no se estima que estos contextos arqueológicos y arquitectónicos ni los demás espacios edificados en la “Fortaleza” cumplieran funciones residenciales o mostraban áreas de actividad cotidianas.

Comentarios finales
Los cambios observados entre el levantamiento topográfico del equipo de la NWAF en 1972 y del presente trabajo podrían deberse tanto a los equipos topográficos utilizados, a la vegetación espesa que se encuentra en varios sectores internos de la “Fortaleza”, así como por factores de la metodología utilizada en realizar el levantamiento nuevo resultaron en una mayor cobertura y registro de los elementos edificados. Puede ser también que el intervalo de medición entre las brechas orientadas E – O con otras perpendiculares a éstas con rumbo N – S proporcionó mayores detalles y halló estructuras que no fueron identificadas por el proyecto de la NWAF. Seguramente la falta de lluvia en la temporada 2012 también jugó un papel importante en esta labor. No se descarta tampoco la revisión cuidadosa de los elementos observados por varios integrantes del proyecto y en conjunto posiblemente con la medición entre las brechas tuvo algo que ver con el éxito del presente estudio.
El levantamiento topográfico realizado en las orillas del Canal Mayor que rodea el espacio edificado de la “Fortaleza” no muestra elementos alzados o de otra índole que podrían interpretarse como cimientos para soportar una palizada de estacas y postes de madera como se habían representado hace cuarenta años en las reconstrucciones hipotéticas artísticas de este conjunto rodeado por el sistema hidráulico del área inmediata (Matheny et al. 1983a:170 [Figure 122]). Lo mismo aconteció también en otro estudio reciente del perímetro del “foso” de Becán (Campaña Valenzuela 2005). De acuerdo con las evaluaciones arquitectónicas y arqueológicas de Campaña Valenzuela que, además notó esta investigadora que las estructuras adjuntas miraban hacia adentro y no hacia afuera del núcleo monumental, ni estos cimientos estructurales sencillos ni otros componentes monumentales encontrados en el núcleo urbano proporcionaban el tipo de evidencia arqueológica para apoyar una afirmación que cualquiera de estas estructuras fuesen desmanteladas a propósito o edificadas intencionalmente para el uso defensivo, como sucedió en el caso para varios componentes arquitectónicos monumentales derrumbados parcialmente para crear la muralla y los cimientos de la palizada en los sitios de Aguateca y Dos Pilas de la región Pasión en Guatemala (Demarest 2006; Houston 1998; Inomata 2006, 2009). Campaña Valenzuela concluye que el sistema hidráulico servía como un “…elemento para garantizar la conducción y drenaje de agua superficial, en una singular solución para el funcionamiento de un sistema de asentamiento en las tierras bajas” (Campaña Valenzuela 2005:49). Sin embargo, hay dudas todavía si esta infraestructura fuese realmente un sistema hidráulico, ya que parece no haber contenido nunca agua de mediana o larga duración en el tiempo (Webster 1976). Así que en el sentido histórico cultural occidental europeo como en el caso de Becán, el “foso defensivo” de la “Fortaleza” en Edzná nunca tuvo esa intención.

Tampoco se encuentran elementos científicos en la Estructura 191 (numeración por la NWAF; la más alta y de dimensiones monumentales de la “Fortaleza”), para poder afirmar la presencia en la cima de una “…estructura grande de madera” (Matheny et al. 1983a:172). Los elementos edificados observables en los conjuntos arquitectónicos de la “Fortaleza”, cuyo “estilo” y “ejecución” se le confieren una temporalidad del Horizonte Preclásico tardío, parecen no haber albergado actividades de corte doméstico o residencial tampoco.

Se pudieron registrar momentos de reocupación y/o mantenimiento en algunos edificios remozados durante fechas posteriores al periodo Preclásico, por haber detectado cimientos de piedra con posibles sillares finamente labrados y algunos cuantos restos de cerámica pertenecientes a los periodos Clásico Temprano, Tardío y Terminal. Un complejo de dos estructuras y nivelaciones asociadas a sur de la “Estructura No. 190” (nomenclatura del proyecto NWAF), por ejemplo, parece haber estado colocado sobre una plataforma monumental sub-estructural con cuerpos escalonados, cuyas taludes/tableros ostentaban “molduras de delantal” de forma redondeada, como lo manifiesta el equipo de NWAF (Matheny et al. 1983a:181-184 [Figures 145-152]). Si bien este rasgo arquitectónico se le atribuye al periodo Preclásico, las adecuaciones y el remozamiento muestran temporalidades más tardías que aquéllos elementos arquitectónicos que corresponden al horizonte Formativo. Una fecha para el abandono final de la “Fortaleza” no se define con exactitud todavía. La presencia de un solo tiesto de cerámica pizarra Chenes del periodo Clásico tardío y otro de pizarra Puuc del periodo Clásico Terminal sugiere, por lo pronto, visitas efímeras al área de la “Fortaleza” para realizar actividades todavía no conocidas científicamente, más que de sustentar la permanencia de actividad humana continua en este complejo arquitectónico de 550 a 1000 años de nuestra era.

Por su fisionomía en planta y alzado, así como por los restos materiales asociados, anotados, recuperados y/o analizados, los seis conjuntos arquitectónicos registrados en la “Fortaleza” parecen no haber tenido actividades de naturaleza doméstica. Este carácter parece comprender también un atributo diacrónico que transciende el tiempo de ocupación de grupos en el complejo arquitectónico mayor delimitado por el Canal Mayor, que se estima transcurrió a partir del periodo Preclásico medio fase tardía o Preclásico Tardío fase temprana hasta concluir casi por completo en el periodo el Clásico Tardío. Este momento más tardío de actividad en la “Fortaleza” se sustenta, como se comentó anteriormente, por un mejoramiento de algunos elementos edificados con sillares finamente labrados asociados con tiestos de cerámica contemporáneos a este método constructivo practicado en las superestructuras de plataformas monumentales sub-estructurales con cuerpos escalonados.

El perfil de actividades realizadas en dos plataformas con cuerpos escalonados colocadas justo al sur del elemento con forma de media luna en el tramo sur del Canal Mayor que rodea la “Fortaleza”, todavía carece de elementos de juicio a través de los materiales culturales y elementos arquitectónicos observados para poder fijar una postura sobre sus posibles atributos funcionales. Si bien en los planos la naturaleza de la zona que corresponde a este sector del Canal Mayor pudiese prestarse a interpretar que existiera una especie de embarcadero o elemento semejante para recibir y/o restringir el tráfico acuático que se ilustra en la reconstrucción hipotética del canal y el espacio edificado de la “Fortaleza” (Fig.1), las prospecciones topográficas y arqueológicas practicadas en el área inmediata no arrojaron datos para poder sustentar esta hipótesis. Tampoco hay evidencia para afirmar la presencia de este tipo de áreas de actividad asociadas al complejo arquitectónico rodeado completamente por una depresión que pudiese haber contenido agua pluvial gran parte del año durante las épocas prehispánicas en que estaba ocupada la “Fortaleza”.

Finalmente, la hipótesis sobre el carácter defensivo que se le confirió desde su estudio preliminar hace cuarenta años no se sustenta por los datos topográficos, evidencias arquitectónicas y el análisis preliminar de los materiales culturales asociados a los grupos de espacios edificados que constituyen el corazón de la “Fortaleza”. La forma y la función del Canal Mayor más bien representan maneras para delimitar un espacio sagrado, como se ha interpretado en otros trabajos publicados sobre el tema (Williams-Beck, Anaya Hernández y Arjona García 2009, 2010; Williams-Beck 2011; Williams-Beck, Liljefors-Persson y Anaya Hernández 2013). Y si lo anterior se puede comprobar con otros estudios dirigidos a esclarecer el perfil de los contextos arquitectónicos y arqueológicos y la esencia de las actividades humanas llevadas a cabo a través del tiempo en ellos, diríamos más bien que la “Fortaleza” parece haber sido un espacio con fines netamente rituales religiosos. Aquellas correlaciones defensivas para explicar la función de elementos arquitectónicos, basadas en ejemplos estructurales similares de la cultura Occidental medieval europea, soslayaron otras asociaciones e información de contextos arqueológicos que contradecían las correlaciones funcionales de la “Fortaleza”, debido a acontecimientos del momento que influyeron en esta interpretación (Wilk 1985) u otras razones que sólo nos permite aventurar una opinión que pudieran haber tenido algo que ver con no remar contra corriente de los marcos teóricos de hace cuarenta años.

Agradecimientos
Durante los meses de agosto, septiembre y octubre de 2012 se llevaron a cabo la prospección arqueológica y el levantamiento topográfico del proyecto Estudio de factibilidad para la restauración y rehabilitación del sistema hidráulico del Valle de Edzná. Recibimos un apoyo financiero generoso para llevar a buen término el proyecto por parte del Lic. Fernando E. Ortega Bernés, Gobernador Constitucional del Estado de Campeche. Las labores descritas en el presente no se pudieron haber realizado sin la valiosa colaboración de la Mtra. Adriana Ortiz Lanz, Rectora de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), el L.A. Gerardo Montero Pérez, Secretario General de la UAC, y el C.P. José del Carmen Solana Flores, Tesorero del Patronato de la UAC y su personal. Asimismo quisiéramos hacer mención especial de la Dirección General de Estudios de Posgrado e Investigación, bajo el mando del Dr. Benjamín Otto Ortega Morales, por haber apoyado los trabajos de esta temporada de investigación en campo. El Ing. Alberto Eduardo Ruiz Meré realizó con alto nivel profesional las labores del levantamiento topográfico preliminar del área de estudio.
Se quisiera agradecer también a los evaluadores anónimos del Consejo de Arqueología, bajo el cargo del Dr. Pedro Francisco Sánchez Nava, Presidente de este cuerpo colegiado del INAH, por haber avalado la propuesta de investigación, brindado su anuencia y otorgado el permiso para realizar las actividades de prospección de superficie y levantamiento topográfico arquitectónico.

Se reconoce también la valiosa colaboración de los padres de familia y trabajadores de la comunidad Alfredo V. Bonfil Javier Benavides Rangel, Lorenzo Gómez Del Valle, Juan Alejandro López Espíndola, Pablo Márquez Rubio, José Gilberto Martínez Flores y Armando Vega Tapia, del equipo “Langostas”, que brindaron su fuerza y conocimientos del área inmediata para que se completaran las labores de levantamiento topográfico y prospección arqueológica en campo. La vida cotidiana resultó estar mucho más ordenada y organizada debido al cuidado de detalles que encabezaron Margarita Morquecho Méndez, cocinera del proyecto y Xochi Arjona García Mendoza, como su brazo derecho en las instalaciones del campamento en Alfredo V. Bonfil. Se unieron también al trabajo en campo los alumnos de las carreras de Ingeniería Civil de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC) Nicté de los Ángeles Bates Uc, Rodolfo Omar Nah Cherres, Nicte-ha Mas Tun, Alohiba Hefziba Mézquita Rodríguez, Carlos Uc Tuz y de Diseño de Hábitat de la Facultad de la Universidad Autónoma de Yucatán Gelitxie Janet Chan Huchin y Silvia Gabriela Pinto Cimé.

Finalmente se quisiera dar las más cumplidas gracias al Comisario don Victorio Montes González y al Presidente de la Junta Municipal de Alfredo V. Bonfil durante los meses de agosto y septiembre a don Valentín Guillén y su señora esposa doña Mercedes, por su respaldo oportuno de siempre y por habernos conseguido personal responsable con empeño profesional; así como los apoyos brindados a partir del mes de octubre por el nuevo Presidente de la Junta Municipal don Macario Salazar. Gracias también a Don José Salazar que nos ofreció la casa de su hermano, don Natividad, para poder residir ahí y realizar las labores de campo y gabinete en la comunidad.

Referencias
Andrews, George F.
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Fig.1: La “Fortaleza” con el arranque del Canal Mayor situado a unos 500m de distancia
al sur del núcleo monumental del periodo Clásico en Edzná.

Fig.2: El Valle de Edzná y su entorno. Dibujo: H.Z. Geovannini Acuña.

Fig.3: Rancho Hontun y el Valle de Edzná (retomado de Benavides Castillo 1997).

Fig.4: Levantamiento topográfico de La “Fortaleza” por la NWAF en 1972 (Matheny et al. 1983b).

Fig.5: Los Poljes que abarcan los Valles Nilchí, Tikinmul, Chencollí, Cayal, Edzná, Quetzalcóatl, Yohaltún, Desempeño y área inmediata de Silvituk (retomado de Matheny y Matheny 2012:17).

Fig.6: Levantamiento topográfico del espacio edificado interno del área inmediata de la “Fortaleza”.
Dibujo: A.E. Ruiz Meré y H.Z. Geovannini Acuña.

Fig.7: El sistema hidráulico del Valle de Edzná (retomado de Matheny et al. 1983a).