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082 Juegos de poder: historia y narrativa en los Juegos de Pelota de las Tierras Altas de Chiapas, México. Caitlin Early – Simposio 27, 2013

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082 Juegos de poder: historia y narrativa en los Juegos de Pelota de las Tierras Altas de Chiapas, México.

Caitlin Early

 

XXVII Simposio de Investigaciones
Aqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
22 al 26 de julio de 2013
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Andrea Rojas

 

Referencia:
Earley, Caitlin
2014 Juegos de poder: historia y narrativa en los Juegos de Pelota de las Tierras Altas de Chiapas, México. En XXVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2013 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y A. Rojas), pp. 999-1010. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Juegos de poder: historia y narrativa en los Juegos de Pelota de las Tierras Altas de Chiapas, México
Caitlin Earley
Palabras clave
Tierras Altas, Chiapas, iconografía, Juego de Pelota.

Abstract
This paper explores an unusual type of ballcourt from the Maya highlands of Chiapas, Mexico. Although the Maya ballcourt has traditionally been studied in terms of its cosmological and symbolic meaning, this paper presents evidence that ballcourts and their associated sculptures from sites like Toniná, Tenam Puente, and Chinkultic acted as a type of historical document. Whether populated with sculptures of defeated captives, as at Toniná, or surrounded by depictions of secondary lords, like at Chinkultic, ballcourts from the Comitán Valley spoke of political relationships as well as historical events. This paper argues that in addition to their symbolic purposes, ballcourts in highland Chiapas functioned to present specific geopolitical information, embodying an idealized history of each city and continuously re-presenting the victories of the ruling dynasty.

Introducccción
En el periodo Clásico Tardío, un tipo inusual de Juego de Pelota apareció en las Tierras Altas de Chiapas, México. Cerrado y en forma de “I” mayúscula, estos Juegos de Pelota se destacaban por zonas de anotación marcadamente de tamaño desigual. Aparecen en Toniná, Chinkultic y Tenam Puente, tres de los principales sitios de la región, así como en los lugares más pequeños como Yerba Buena y San Gregorio (Navarrete y Hernández 2002; Laló 2001; Culbert 1965). Frans Blom, el primero en notar este tipo de Juego de Pelota, sugirió que este tipo distinto podría representar una variante específica regional del Juego de Pelota (Blom 1965, en Navarrete y Hernández 2002:24). A partir de su sugerencia, otros estudiosos han identificado más Juegos de Pelota con zonas de anotación desiguales (Taladoire 1981; Navarrete y Hernandez 2002) y repitieron la idea de un tipo especial de juego que sólo se encuentra en esta parte de Chiapas.

Además de las zonas de anotación desiguales, sin embargo, estos Juego de Pelota comparten otro rasgo, y es esta característica la que me gustaría investigar hoy. Los Juegos de Pelota con esculturas en las Tierras Altas de Chiapas se adhieren a una narrativa específica. Este articulo presenta evidencia de que los Juegos de Pelota en Toniná, Tenam Puente, y Chinkultic actuaban como un tipo de documento histórico, comunicando narrativas geopolíticas que contínuamente representaban las victorias de la dinastía gobernante. Estos Juegos de Pelota describían la historia de los sitios en los cuales fueron construidos, incorporando tanto a la gente como a los lugares en momentos específicos del pasado. Ya fuera llenando el Juego de Pelota con esculturas de cautivos, como en Toniná, o rodeándolos con representaciones de gobernantes secundarios, como en Chinkultic, los Juegos de Pelota en esta área hablaban de relaciones políticas, así como de eventos históricos. La autora sostiene que, además de los propósitos cosmológicos y simbólicos, los Juegos de Pelota en las Tierras Altas de Chiapas presentaban información geopolítica específica, expresando una historia idealizada de la ciudad y su dinastía gobernante.

Los Juegos de Pelota en el discurso académico
Las funciones cosmológicas y simbólicas del Juego de Pelota han dominado el discurso académico que nos rodea. En general, los estudiosos de Mesoamérica concuerdan en que el Juego de Pelota estaba asociado con el sacrificio. Era también una metáfora para la muerte y la renovación, y esto reflejaba el movimiento astronómico cíclico del sol y la luna. Asimismo, el Juego de Pelota era abundante en asociaciones con el inframundo (Miller y Martin 2004; Schele y Miller 1986; Scarborough y Wilcox 1991; Whittington 2001). Esta investigación constituye sólo una parte de la rica colección de significados asociados con el Juego de Pelota. Se sabe que los Juegos de Pelota tenían múltiples significados, y por lo tanto esta interpretación debe ser considerada un análisis complementario a otras ideas sobre el Juego de Pelota. Este artículo se basa en las investigaciones que establecen el Juego de Pelota mesoamericano como un espacio activo e integrado (Fox 1996). El Juego de Pelota es una forma arquitectónica distinta, pero está animada por las acciones que tuvieron lugar en ella. De manera similar, el Juego de Pelota no se limita a reflejar las ideas, sino que también ayudaba a dar forma a ellas. Es un espacio donde se actuaba sobre él, y a su vez éste actúaba sobre otros. Los Juegos de Pelota, además, no eran estructuras arquitectónicas aisladas, sino que representaban un elemento más dentro del paisaje complejo y significativo de los centros Mayas.

El juego de pelota hundido de Toniná
Tanto en Toniná como en Tenam Puente, los Juegos de Pelota hundidos con zonas de anotación desiguales estaban decorados con los cuerpos de cautivos. Estos Juegos de Pelota se referían a ciclos de fertilidad agrícola, así como a temas del sacrificio humano y la guerra –pero ellos también reflejaron eventos políticos concretos.
El Juego de Pelota hundido de Toniná muestra una serie de prisioneros que documentan las hazañas militares de K’inich Baaknal Chaak, el gobernante del sitio a finales del siglo séptimo (Martin y Grube 2008:181). El Juego de Pelota se encuentra en el nivel más bajo de la Acrópolis en su lado oriental, y mide 78 por 38 m; es una cancha cerrada, con zonas de anotación de tamaño desigual (Fig.1). Los primeros visitantes de este Juego de Pelota observaron la preponderancia de la escultura visible en la superficie, incluyendo espigas horizontales en las estructuras laterales, un prisionero en el extremo sur y fragmentos de otras esculturas alrededor (Becquelin y Baudez 1979:79).

Varias temporadas de excavaciones en Toniná aclararon la posición y disposición de estas esculturas (Becquelin y Baudez 1979-82). Seis cautivos se alineaban a lo largo del pasillo central de juego, tres a cada lado (Fig.2). Cada prisionero era representado en tres dimensiones de la cintura para arriba. Con las manos atadas detrás de la espalda, los cautivos sobresalían en el espacio de la cancha, anclados por espigas que se extendían en el muro. Debajo de cada prisionero había un panel tallado que representaba a la mitad inferior del cuerpo. Se puede ver dos piernas en la parte superior del panel, con las rodillas dobladas, así como un taparrabos. Por debajo de las piernas de cada prisionero, tallados en relieve más bajo, se encuentran dos columnas de glifos. En cada panel, la totalidad de la escena aparece dentro de un escudo cuadrado, similar a los utilizados en la zona Usumacinta (Miller 1998:213).
Estas combinaciones de cautivo y panel fueron probablemente colocadas en el nivel más alto de las paredes laterales del juego (Miller 1998:213). Es probable que los prisioneros tuvieran cabezas originalmente, ya que cabezas, y esculturas de cautivos con cabezas, han sido encontradas en otras partes del sitio (Yadeun 1992). No está claro, sin embargo, cuándo las esculturas fueron decapitadas. Una reconstrucción moderna de estas esculturas en el sitio las muestra completas, pero no hay que descartar la posibilidad de que las esculturas hayan sido decapitadas como parte de las acciones que tuvieron lugar en el Juego de Pelota (vease Just 2005 para una discusión sobre la decapitación de los marcadores del Juego de Pelota).
Se sabe, entonces, como es que se pudo haber visto el Juego de Pelota cuando las esculturas estaban en su lugar. La evidencia epigráfica nos proporciona más información, lo que nos permite anclar la construcción del Juego de Pelota en la historia del sitio e identificar los cautivos puestos en él. Los glifos revelan que el Juego de Pelota fue dedicado en 699 DC para celebrar las victorias de Baaknal Chaak en contra de los centros políticos de la región del Usumacinta. Baaknal Chaak había accedido al trono hace once años, en el año 688 DC, y procedió a llevar a cabo una “guerra de estrellas” contra Palenque (Martin y Grube 2008:181). El Juego de Pelota Hundido, con sus filas de cautivos, fue dedicado cercano al principio del reinado de Baaknal Chaak, un monumento elocuente con respecto a la presencia de Toniná en la escena política y una declaración convincente de su posición dominante.

 

Los seis cautivos que se alineaban en las paredes laterales de la cancha de pelota son nombrados con glifos en los paneles debajo de cada cuerpo. Los cautivos son identificados como vasallos del gobernante de Palenque, pero no todos ellos provienen de Palenque. En vez, los vasallos parecen representar las ciudades pequeñas dentro de la esfera de influencia de Palenque. Uno de los cautivos, Yax Ahk, se conoce de otras esculturas que lo describen como el Ajaw de un sitio más pequeño, mientras que Chan Maas parece ser de La Mar, un sitio ubicado al sur de Piedras Negras, cuya alianza osciló entre varios centros políticos en el período Clásico Tardío (Martin y Grube 2008:182).

Este Juego de Pelota, con cautivos nombrados y derrotados, representa una declaración gráfica y convincente de dominio sobre otros sitios Mayas del Clásico Tardío. Sin embargo, esto no es sólo una declaración general de dominación –es una declaración muy específica. Estas esculturas encarnan sus sujetos precisamente, nombrándolos y ubicándolos en el tiempo y en el espacio. Al anotar este tipo de información, incluyendo no sólo el “quién” sino también el “cuándo” y el “dónde”, las esculturas crean una constelación visual de los sitios derrotados por Toniná, mapeando el control de la ciudad sobre un paisaje diverso y distante.

El Juego de Pelota Hundido de Toniná ha sido interpretado ampliamente en términos de sus asociaciones cosmológicas. Miller y Martin notan (2004:63), por ejemplo, que el plano hundido del Juego de Pelota es “una referencia explícita al descenso al abismo acuoso” del inframundo. Para otros, el Juego de Pelota representa el espacio liminal, donde los seres humanos pueden cruzar de un lado a otro, y donde el límite entre los espacios es delgado y permeable (Gillespie 1991). Como estas interpretaciones sugieren, el Juego de Pelota está lleno de afiliaciones simbólicas y cosmológicas –pero éstas se encuentran dentro de declaraciones de supremacía geopolítica, una narrativa específica asociada a las campañas militares, a los gobernantes, y a momentos específicos en el pasado de Toniná. Esta narrativa formaba un tipo de historia que continuamente revivía la expansión geopolítica del centro político de Toniná y anunciaba los éxitos de la dinastía gobernante de la misma manera que lo hicieron los documentos históricos posteriores, particularmente las narrativas de conquista, que combinan nociones de historia y geografía para registrar las experiencias de grupos particulares. Además de sus asociaciones cosmológicas, el Juego de Pelota de Toniná era un espacio donde se promulgaba de manera contínua la Historia y Geopolítica, así como un centro de identidad dinástica y cívica.

Los Juegos de Pelota de Tenam Puente
La evidencia escultórica indica que lo mismo puede ser cierto para Tenam Puente, un sitio más pequeño ubicado al sur de Toniná en el Valle de Comitán. Al igual que en Toniná, el centro de Tenam Puente fue construido sobre una colina natural. Hay tres Juegos de Pelota en el sitio, y cada uno tiene zonas de anotación de tamaño desigual (Laló 2001; Navarrete y Hernández 2002). La mayoría de las esculturas de los Juegos de Pelota de Tenam Puente proviene del segundo y tercer campo de juego que se encuentran en los niveles superiores de la Acrópolis (Laló 2000, 2001).

La mayor parte de las esculturas recuperadas en y alrededor de los Juegos de Pelota de Tenam Puente representan cautivos (Laló 2001; Laló y Aguilar 1994). En general, estos monumentos se encuentran en mal estado: quebrados, borrosos y enterrados. Pero a pesar de su maltrecho estado, se sabe que probablemente adornaban el campo del Juego de Pelota –y que son notablemente similares a las esculturas de Toniná.
Hay por lo menos seis ejemplos de esculturas de cautivos en Tenam Puente; de este grupo, el Monumento 4 es el más completo (Laló 2000, 2001). Este monumento representa a un individuo de rodillas, inclinado hacia delante desde la cintura (Fig.3). Sus brazos han sido atados atrás de la espalda, y se pueden observar sogas en los brazos y piernas. Lleva un collar y un taparrabos; las formas cuadradas en relieve en el taparrabos indican que el individuo estaba identificado originalmente con glifos. El contexto arqueológico de esta escultura indica que fue decapitada antes de su enterramiento (Laló 2000).

El Monumento 4 de Tenam Puente es muy similar a los marcadores del Juego de Pelota de Toniná, en particular el Monumento 39 (Becquelin y Baudez 1982:fig. 156). En ambas esculturas, se puede ver a una persona, con el pelo largo y los brazos atados a la espalda. El Monumento 4 se representa en un formato un poco distinto: mientras que los cautivos de Toniná están tallados en bulto desde la cintura para arriba, las esculturas de Tenam Puente representan la totalidad del cuerpo del cautivo en bulto. Casi para compensar esta diferencia, los marcadores de Tenam Puente se inclinan hacia delante, simulando el efecto de los cautivos de Toniná, a pesar de su diferente construcción.

Evidencia arqueológica e histórica indica que estas esculturas de cautivos de Tenam Puente marcaron alguna vez los Juegos de Pelota en el sitio. La mayoría de las esculturas fueron descubiertas en o cerca de los Juegos de Pelota 2 y 3 (Laló 2000, 2001, 2005). Los restos de las espigas son visibles en dos de los monumentos, como en el Monumento 4 (Laló 2000). Además, los visitantes de Tenam Puente en la mitad del siglo veinte, dijeron haber visto esculturas en el Juego de Pelota. Carlos Navarrete, por ejemplo, escribió que él descubrió dos marcadores en el centro de la cancha, que eran esculturas de los prisioneros inclinándose hacia adelante con las manos atadas a la espalda (Navarrete 1984:61).

A diferencia de los cautivos de Toniná, los cautivos de Tenam Puente no se mostraban con paneles grabados con nombres y fechas. Pero varias de las esculturas de cautivos de Tenam Puente muestran remanentes de glifos, como cuadros o rectángulos en el área del taparrabos. Esto indica que las esculturas de cautivos de Tenam Puente, como las de Toniná, representan a individuos específicos. Esto estaría en armonía con otras esculturas de cautivos, entre ellas varias de Toniná (véase, por ejemplo, Monumentos 100 y 104 en Bequelin y Baudez 1982: Figs.104 y 105), cuyos nombres están inscritos en sus taparrabos también.

El estilo de los monumentos en Toniná y Tenam Puente es el mismo –y eso sugiere que su función también es la misma. Las características de las esculturas sobrevivientes de Tenam Puente indican que estas esculturas representaban a personajes históricos y que fueron exhibidas en el Juego de Pelota. Al igual que en Toniná, los Juegos de Pelota de Tenam Puente narraban una versión cuidadosamente construida del pasado, afirmando los éxitos de la dinastía gobernante, documentando las relaciones políticas de larga distancia y comunicando la destreza militar del centro.

Otros monumentos de Tenam Puente refuerzan esta idea, lo que demuestra que el sitio fue ligado a las corrientes políticas del mundo Maya del período Clásico Tardío. El Monumento 2 de Tenam Puente, por ejemplo, tiene una notable semejanza con los monumentos de Toniná (Laló 2000:308-309). Otro monumento de Tenam Puente, mostrada actualmente en el sitio arqueológico, sugiere interacciones no amistosas con otras ciudades. Descubierto en la acrópolis del sitio, muestra una figura principal, probablemente un gobernante, que tiene por el pelo a un cautivo luchando. Este motivo, con el cautivo retenido por el pelo, se centra en la región del Usumacinta (Miller 1998) y se asocia particularmente con el centro de Yaxchilán. Así, mientras que se carece de muchos detalles de Tenam Puente, los contornos de sus ambiciones políticas son claras: el sitio estaba, sin duda, participando en conflictos con otros pueblos, y registró sus victorias en el Juego de Pelota.

El Juego de Pelota de Chinkultic
Los Juegos de Pelota de Toniná y Tenam Puente construyen un tipo de narrativa de conquista, una historia guiada que representaba individuos derrotados como cautivos, atados y ligados. Al otro lado del Valle de Comitán, un grupo de monumentos de Chinkultic también creaban un tipo de narrativa, no a través de la representación de cautivos, sino que representando a nobles subordinados.

Chinkultic se encuentra en la orilla oriental del Valle de Comitán. Ubicado en medio de una serie de colinas bajas, el sitio culmina en una acrópolis espectacular. El Juego de Pelota (Fig.4) se encuentra en el Grupo C, y es aquí donde se recuperó la mayor parte de la escultura de Chinkultic (Navarrete 1984; Navarrete y Hernández 2002).
Un grupo de esculturas descubiertas en los alrededores del Juego de Pelota parece documentar las relaciones geopolíticas, mostrando nobles de sitios subsidiarios. Como grupo, estos monumentos son de diferentes estilos, pero son iconográficamente consistentes. El Monumento 18 es un buen ejemplo (Fig.5). Como los otros monumentos del grupo, muestra a una figura principal a la derecha que señala hacia la izquierda. Una figura subsidiaria se arrodilla abajo, en el lado izquierdo de la composición. De este grupo de monumentos, al menos dos de las personas arrodilladas parecen haber sido marcadas por glifos. Detrás de la figura subsidiaria existe una estructura identificada por Navarrete como “columna” (Navarrete 1984, 1999) con una pequeña figura en la parte superior.

Mientras la escena parece ser más o menos la misma en cada monumento, el estilo de la talla difiere. Las líneas fluidas del Monumento 18, por ejemplo, contrastan con la más angular y frenética talla del Monumento 17. Estas diferencias de estilo pueden indicar que los monumentos fueron inscritos por diferentes artistas; o bien ellos pueden haber sido erigidos a lo largo de un período de tiempo.

Hay seis monumentos similares en el grupo, pero tenemos sólo unas pocas fechas inscritas para monumentos específicos: el Monumento 1 puede registrar una fecha de 771 DC (Proskouriakoff 1950; Navarrete 1984) y el Monumento 7 data probablemente del 780 DC (Blom y La Farge 1926-27:433).

Quedan muchas preguntas acerca de las escenas representadas en estos monumentos, pero la evidencia iconográfica sugiere que estas escenas representan rituales de esparcimiento que involucran al gobernante de Chinkultic y sus nobles subsidiarios (Earley 2012). Esto se basa en comparaciones con los monumentos de la zona del Usumacinta; la Estela 3 de Bonampak (Mathews 1980: Fig.4), por ejemplo, muestra una escena similar. Se puede ver un gobernante de pie, encima de una persona arrodillada. El individuo en la Estela 3 de Bonampak es un cautivo. Se puede ver los lazos que atraviesan su brazo derecho y el brazo izquierdo está cruzado sobre el pecho, lo que comúnmente se considera un gesto de deferencia (Baudez y Mathews 1979), lo que es similar a muchas de las figuras subsidiarias de los monumentos de Chinkultic. Por encima de la figura subsidiaria de Bonampak está el gobernante del sitio, Chaan Muan. Lleva el mismo tocado que los gobernantes muestran en los Monumentos 7, 17 y posiblemente 18 de Chinkultic. El texto en la Estela 3 de Bonampak describe esto como un ritual de esparcimiento promulgado por Chaan Muan en el año 785 DC (Mathews 1980:64), al mismo tiempo que algunos de los monumentos fechados de Chinkultic. Las similitudes entre la Estela 3 de Bonampak y este grupo de monumentos de Chinkultic sugiere que los monumentos de Chinkultic también representan un ritual de esparcimiento.

Las figuras subsidiarias en los monumentos de Chinkultic, sin embargo, no parecen ser cautivos: no son marcados con sogas. En el monumento de Bonampak, la figura arrodillada está claramente marcada como un cautivo, con un lazo alrededor de su brazo. En Chinkultic, ninguna de las figuras subsidiarias lleva dicha marca. En cambio, todos están vestidos con tocados y orejeras intactos. Por esto, se sugiere que estas figuras subsidiarias puedan ser nobles secundarios, una conclusión también basada en comparaciones con monumentos de sitios cercanos.

Las representaciones de los gobernantes que interactúan con nobles secundarios son especialmente prevalentes en Piedras Negras, Yaxchilán, y los sitios que les rodean como El Cayo y La Mar (Golden 2010). En el panel de New Orleans, por ejemplo, un noble secundario se encuentra de rodillas en una posición de deferencia; lo mismo pasa en el Dintel 3 del Sitio R (Jackson 2005: Figs.3.23a y 3.24). En Yaxchilán también aparecen figuras subordinadas participando en rituales de esparcimiento. En la Estela 7 de Yaxchilán, por ejemplo, una figura subordinada participa en un ritual de esparcimiento, arrodillándose en frente del gobernante con collar, capa y tocado (Tate 1992: fig. 89). A lo largo de la zona occidental Maya, las representaciones de los gobernantes con los señores subsidiarios reflejan el control que los sitios más grandes mantienen sobre los más pequeños. Los gobernantes de Yaxchilán, en particular, parecen haber ejercido un control estricto sobre sus centros secundarios, en parte porque representan a los gobernantes junto a nobles secundarios en el centro del sitio (Golden 2010:378-379).

Otros aspectos de estos escenarios sugieren que se trata de nobles secundarios en lugar de cautivos. Por encima de las figuras subordinadas en este grupo de monumentos están los objetos que Carlos Navarrete (1984, 1999) ha identificado como columnas. Las columnas tienen el mismo patrón básico: un eje vertical con varias capas de adornos, como serpentinas y una fila de bandas cruzadas. Cada columna tiene una pequeña figura en la parte superior. En los Monumentos 17 y 20, hay un mono en la parte superior de la columna; en el Monumento 18, un ave (vease Navarrete 2011: Fig.27). En el Monumento 7, la columna parece estar cubierta con un torso humano que sostiene una vaina de cacao, y en el Monumento 1 se nota un tipo de figura antropomorfa sentada (vease Blom y La Farge 1926-27: Fig.360). La inclusión de una cabeza humana y el torso sugiere que estas figuras no deben interpretarse literalmente. En vez, pueden ser emblemas de la gente bajo de ellas, o de los lugares de donde procedían esas personas (también vease Navarrete 1999 y 2011 para una discusión sobre como estos monumentos pueden haber sido utilizados en el desempeño publico en Chinkultic).

Esto estaría consistente con otras representaciones del área Maya. En él la carga de espalda del danzante de Holmul, por ejemplo, los animales representan “las locaciones y las deidades tutelares de ciudades específicas” (Houston et al. 2006:26-27). La Estela 9 del sitio de Dos Pilas también muestra una configuración similar (Schele y Miller 1986:77). Tomando en cuenta estas figuras como emblemáticas ofrece una manera productiva de pensar sobre su rol y repetición en el sitio. Un mono, por ejemplo, aparece en el Monumento 17 y en el Monumento 20, esta repetición puede indicar que los monumentos representan dos eventos diferentes, tal vez con el mismo noble o con nobles diferentes del mismo lugar.

Entonces, está claro que estos monumentos representan figuras subsidiarias asistiendo a un gobernante en algún tipo de acción ritual. El contexto de estos monumentos hace su repetición especialmente notable. La mayoría de los monumentos de este grupo fueron recuperados dentro del Juego de Pelota y en sus alrededores (Navarrete 1984; Navarrete y Hernández 2002). Los Monumentos 17 y 18 fueron descubiertos en el lado occidental de la parte exterior del campo de juego. El Monumento 7 se encontró dentro de la cancha misma, y el Monumento 20 fue recuperado en el lado oriental. El Monumento 1 pudo haber marcado inicialmente el extremo norte de la fachada occidental. Aunque algunos de estos monumentos pueden haber sido trasladados en la antigüedad, otros fueron encontrados en contexto, y la presencia de numerosas bases de monumentos sobre la fachada occidental del Juego de Pelota, indica que era un lugar para que la colocación permanente de escultura (Blom y Duby 1955-57; Navarrete 1976, 1984).

La estructura del Juego de Pelota de Chinkultic, de hecho, parece diseñada para mostrar los monumentos a la gente que se acercaba desde el lado occidental. Como Navarrete y Hernández (2002) han argumentado, este lado representa el principal punto de acceso al Juego de Pelota y al propio sitio. Desde este punto de vista, visitantes habrían visto las dobles escaleras que conducen al Juego de Pelota, y los monumentos mostrados en plataformas empotradas en la fachada. Estos monumentos habrían sido inmediatamente visibles para los visitantes, pero probablemente también eran vistos por los residentes locales. En base a la ubicación de los monumentos, Navarrete y Hernández (2002:36) sostienen que el ritual entre el gobernante y la figura secundaria tuvo lugar aquí, en el Juego de Pelota, donde múltiples escalinatas habrían servido como asientos, y hay mucho espacio en la plaza para espectadores.

Entonces, en Chinkultic, el Juego de Pelota era el centro de las declaraciones de autoridad y control sobre los sitios circundantes. Al igual que los Juegos de Pelota de Toniná y Tenam Puente, el Juego de Pelota de Chinkultic expresaba la historia de la dominación de la dinastía local sobre otros pueblos y lugares, pero lo hacía a través de la exhibición de nobles secundarios en lugar de cautivos derrotados. Al igual que en Toniná y Tenam Puente, esto no sólo era una declaración generalizada de poder, sino que los monumentos incluían detalles sobre quién, cuándo y dónde. Situados en lugares muy visibles, los monumentos formaban un tipo de narrativa de conquista, una versión selectiva de la historia que facilitó la creación de la identidad cívica y reforzó el poder del gobernante.

Conclusiones
Chinkultic rodeó su Juego de Pelota con nobles subsidiarios en lugar de cautivos, pero los efectos fueron muy similares. En estos tres campos de Juego de Pelota, los programas visuales enfatizan el poder y el control mediante la construcción de una narrativa histórica. Los Juegos de Pelota de Toniná, Tenam Puente y Chinkultic atestiguaron el poder del gobernante –y del propio sitio– para ejercer su control sobre las poblaciones y los lugares que lo rodeaban. Al promover una narrativa específica, por otra parte, el programa visual de estos Juegos de Pelota permitía la construcción de la memoria colectiva, una memoria que se centraba en la explotación y el poder de la dinastía reinante.

Los Juegos de Pelota de esta región construyen narrativas históricas, y todos ellos están construidos con zonas de anotación desigual –pero la evidencia existente sugiere que estos dos rasgos son correlativos, no causales. Hay, después de todo, sitios que tienen Juegos de Pelota con zonas de anotación desigual y sin esculturas, del mismo modo, parece que la función de los Juegos de Pelota trazado aquí es algo que muchos campos de Juego de Pelota hacían.

Este análisis, además, complementa las interpretaciones existentes de Juegos de Pelota y, finalmente, sugiere que nos involucremos aún más con la multiplicidad de significados encapsulados por los Juegos de Pelota en Mesoamérica. La imaginería asociada con los Juegos de Pelota del mundo Maya sin duda se refiere a las ideas de regeneración, ritual y sacrificio, pero también representa resultados muy concretos de actividades geopolíticas, alianzas y guerras. Exhibidos a lo largo de los Juegos de Pelota, marcados como individuos de lugares específicos, estas esculturas recreaban continuamente los momentos victoriosos y actos de control en la historia de un sitio en particular. Como tal, los Juegos de Pelota eran centros para la expresión de las relaciones políticas, y también expresaban un tipo de historia. Al igual que en los documentos cartográficos tardíos del centro de México, la escultura del Juego de Pelota representa a la gente y los lugares que eran importantes para una dinastía en particular; una historia selectiva, de seguro, pero que incorporaba no sólo los hechos sino también los detalles de las personas y los lugares: los cautivos de este sitio se tomaron en esta fecha, o del mismo modo, estos vasallos de estos lugares rindieron homenaje aquí. Inmortalizados en su ignominia, como en Toniná, o en su servidumbre, como en Chinkultic, los cautivos y nobles secundarios representados en los Juegos de Pelota juntos creaban un tipo de narrativa, que giraba en torno a la conquista y el poder.

Esa narrativa habría sido revivida por las actividades que tuvieron lugar en el interior y alrededor de la cancha de pelota. Se sabe que los textos de Mesoamérica estaban destinados a menudo para ser leídos e interpretados ante un público. Las esculturas en y alrededor de la cancha de pelota, entonces, crearon un tipo de armadura, una versión esquelética de un relato que habría sido activado por el Juego de Pelota, de fiesta, o por otros usos del espacio (vease Fox 1996 para una discusión de los usos distintos del espacio del Juego de Pelota). Estos Juegos de Pelota eran espacios muy visibles, ideal para la presentación de una historia guiada.

Por último, los Juegos de Pelota de la región indican que los sistemas políticos de las Tierras Altas de Chiapas estaban comprometidos con el panorama político del período Clásico Tardío. Tenam Puente de alguna manera interactuaba con Toniná, del mismo modo, Chinkultic sacaba motivos iconográficos directamente de sitios como Yaxchilán. Tenam Puente y Chinkultic se encuentran en la frontera Maya y sus monumentos y escritura son hasta cierto modo inusuales. Pero no eran sitios aislados. En cambio, formaban parte de una trama complicada de relaciones socio-políticas que caracterizó este período de tiempo: sus Juegos de Pelota, su arquitectura y sus monumentos nos dicen esto. Con sus colecciones de cautivos y los señores subsidiarios, los Juegos de Pelota de la región actuaban para mapear las hazañas geopolíticas de los gobernantes en el tiempo y en su lugar, la documentación del proyecto dinástico en piedra. Creando un tipo de narrativa histórica, los Juegos de Pelota y su escultura asociada hablaban del poder de individuos específicos y marcaban la participación de estos centros en el dinámico mundo de Mesoamérica en el período Clásico Tardío.

Agradecimientos
La autora desea agradecer al Dr. Carlos Navarrete, al Arqlgo. Gabriel Laló Jacinto, y a sus colegas del Instituto Nacional de Antropología e Historia en México. Se agradece también el apoyo del Jacob K. Javits Fellowship Program; el Departamento del Arte y la Historia del Arte de la Universidad de Texas en Austin; y la Casa Herrera, Universidad de Texas en Austin. Finalmente, gracias a Varinia Matute Rodríguez y Gretel Rodriguez por su ayuda con la traducción.

Referencias
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Fig.1: El Juego de Pelota de Tonina (foto por la autora).

Fig.2: Monumento 31 de Tonina. Dibujo por Ian Graham (Baudez y Mathews 1979:figura 13).

Fig.3: Monumento de Tenam Puente (Laló 2000:313).

Fig.4: El Juego de Pelota de Chinkultic (foto por la autora).

Fig.5: Monumento 18 de Chinkultic (Navarrete 1984: figura 60).