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061 Del Preclásico al Postclásico, la historia constructiva de un sitio del sureste de Petén: Chilonche. Gaspar Muñoz Cosme, Cristina Vidal Lorenzo, Patricia Horcajada Campos, Oscar Quintana Samayoa, Zacarías Herguido Alamar y Miriam Salas Pol – Simposio 27, 2013

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061 Del Preclásico al Postclásico, la historia constructiva de un sitio del sureste de Petén: Chilonche.

Gaspar Muñoz Cosme, Cristina Vidal Lorenzo, Patricia Horcajada Campos, Oscar Quintana Samayoa, Zacarías Herguido Alamar y Miriam Salas Pol

 

XXVII Simposio de Investigaciones
Aqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
22 al 26 de julio de 2013
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Andrea Rojas

 

Referencia:
Muñoz Cosme, Gaspar; Cristina Vidal Lorenzo, Patricia Horcajada Campos, Óscar Quintana Samayoa, Zacarías Herguido Alamar y Miriam Salas Pol
2014 Del Preclásico al Postclásico, la historia constructiva de un sitio del sureste de Petén: Chilonche. En XXVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2013 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y A. Rojas), pp. 757-767. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Del Preclásico al Postclásico, la historia constructiva d e un sitio del sureste de Petén: Chilonche
Gaspar Muñoz Cosme
Cristina Vidal Lorenzo
Patricia Horcajada Campos
Óscar Quintana Samayoa
Zacarías Herguido Alamar
Miriam Salas Pol
Palabras clave
Petén, Chilonche, fases constructivas, subestructura, Acrópolis, escultura,
pintura mural, Preclásico, Clásico, Postclásico.

Abstract
Archaeological and architectural research conducted in Chilonche since 2009 have permitted to define the extensive construction sequence of the central core of this archaeological site in Southeast Peten. Its origins date back to the Late Preclassic. Within this period buildings stand out due their monumental sculptural ornamentation, while the buildings of the Late Classic period exhibit spectacular painting murals. Of great interest are also modifications made in these buildings in a later period as well as Postclassic remains from its last occupation phase. Thus, this paper will focus on the results of investigations carried out, especially in building 3E1, and on the analysis of the interesting material culture remains associated with each phase of construction.

Uno de los principales objetivos que persigue el “Proyecto La Blanca y su entorno” es conocer las relaciones, tanto a nivel político e ideológico como comercial, entre los diferentes asentamientos ubicados en la cuenca del río Salsipuedes. Para ello, desde el año 2004 se ha realizado diferentes reconocimientos a nivel de superficie en esta área del Sureste de Petén. En el año 2009, cuando el equipo de arquitectura de este proyecto procedía al registro de la arquitectura expuesta en uno de estos sitios arqueológicos, Chilonche, se descubrió en el interior de uno de los numerosos túneles de saqueo que atraviesan su Acrópolis principal, una gran escultura zoomorfa, que seguramente formaba parte de la ornamentación de una de las subestructuras que se encuentran en el interior del basamento de la Acrópolis, y que en un inicio fue bautizada como el “mascarón” de Chilonche (Vidal y Muñoz 2010; Muñoz, Vidal y Quintana 2011). A raíz de este hallazgo, ese mismo año se inició la investigación y excavación arqueológica de este asentamiento.

Chilonche, situado a 17 km en dirección suroeste de La Blanca, es un sitio de considerable tamaño que ha sido víctima durante largo tiempo de un extenso y destructivo acto de expolio, realizado mediante numerosos pozos, túneles y trincheras de saqueo, que han puesto en grave peligro la integridad de los edificios y la conservación de unos vestigios de gran valor cultural y artístico. De hecho, la inestabilidad de algunos sectores hace que la intervención en los mismos resulte realmente compleja y que requiera una precisa coordinación entre los diferentes especialistas que integran el equipo técnico del proyecto, así como una detallada planificación de seguridad para contrarrestar los daños realizados en las estructuras, que incluye desde apunta lamientos, entibados o refuerzos de aquellos elementos arquitectónicos debilitados, con el fin de evitar posibles colapsos, o levantar andamios provisionales para crear áreas de tránsito que faciliten la circulación y la retirada de los escombros durante la excavación en aquellas áreas de difícil acceso.
Los trabajos realizados en las temporadas de campo de 2009 a 2012 han contemplado la investigación arqueológica, concentrándose ésta en el sector de la Acrópolis, a través de la excavación, tanto intensiva como en extensión; el registro y cierre de los saqueos; la documentación, consolidación, análisis y protección de la arquitectura intervenida y los vestigios artísticos localizados en ella; así como el estudio de los restos de cultura material exhumados (Vidal y Muñoz Eds. 2010, 2011, 2012 y 2013). Además, en la última temporada, de forma paralela a los trabajos realizados en el sitio arqueológico, se inició la fase de reconocimiento e identificación de las aldeas próximas al sitio, desarrollándose los trabajos previos necesarios para diseñar un plan estratégico de sensibilización en patrimonio cultural en estas comunidades, similar al desarrollado en la aldea La Blanca en los últimos años, pero adaptándolo a las características, condiciones y necesidades específicas detectadas en este primer acercamiento que contribuya a frenar la destrucción del sitio arqueológico y concienciar sobre la importancia de su conservación (Vidal y Muñoz 2013).

Las construcciones del Preclásico Tardío
Como se ha dicho, la práctica totalidad de las estructuras en el entorno de la Acrópolis de Chilonche ha sido víctima de las acciones ilícitas llevadas a cabo por los expoliadores, quienes se llevaron por delante de forma indiscriminada pisos y otros elementos constructivos, atravesando muros y rellenos de edificios pertenecientes a diferentes fases constructivas. En el caso de la Acrópolis existen túneles que forman auténticos laberintos en el núcleo de esta monumental construcción. Es por ello que en la primera temporada de campo los trabajos se limitaron únicamente a la elaboración de un detallado levantamiento topográfico de dicha área para poder ubicar correctamente la arquitectura expuesta, así como los pozos, túneles y trincheras de saqueos de mayores proporciones. Al mismo tiempo, se llevó a cabo la exploración, documentación y el registro gráfico de los vestigios arquitectónicos visibles y los saqueos con el fin de evaluar su estado de conservación y actuar en aquellos puntos más críticos que de forma inminente podían colapsar, al tiempo que se realizaron ciertas intervenciones de emergencia, como por ejemplo el apuntalamiento de vanos. En dichas exploraciones y registros se pudo comprobar cómo el corazón de la Acrópolis estaba formado por diversas edificaciones de las que únicamente se observan sus basamentos, a uno de los cuales pertenece la magnífica pieza escultórica anteriormente mencionada. También en esta campaña de 2009 se emprendieron las labores para su salvamento y conservación, así como una exhaustiva toma de datos mediante dibujos de gran precisión y un detallado registro fotográfico con el fin de proceder a su restitución digital y emprender su análisis iconográfico (Muñoz, Vidal y Quintana 2011).

Tanto las características de estos basamentos como la propia escultura apuntaban a que se trataba de construcciones relativamente tempranas, pero no fue hasta las temporadas de 2010 y 2011, cuando se abordó la excavación en profundidad, que se pudo corroborar la adscripción de dichos basamentos al período Preclásico Tardío. Con el fin de establecer la cronología, especialmente de la construcción decorada con la imponente escultura, se realizaron diferentes pozos de sondeo en aquellos puntos en los que se observó que el piso de estuco sobre el que se apoyan estos basamentos no había sido destruido por los expoliadores. En total se efectuaron cuatro pozos de 0.5 por 0.5 m de lado, llegando en todos ellos hasta la roca madre. En estos sondeos se pudo documentar el que parece ser el piso más antiguo en el sector norte de la Acrópolis. Así, sobre el nivel de roca natural se registró una capa de nivelación formada por barro de tonalidad negra y pequeñas piedras calizas. Sobre ésta se encontró un relleno compacto compuesto de piedras medianas y grandes entremezcladas con tierra de color gris en las partes más profundas y de piedras de menor tamaño en las superficiales. Por encima de este relleno había un estrato de piedrín seguido de una lechada de cal que corresponde a la capa de preparación inmediatamente anterior al piso de estuco. El material cerámico recuperado fue asignado a la Esfera Chicanel, período Preclásico Tardío.

Se desconoce por el momento cuántas edificaciones hubieron en la Acrópolis para este período, pero lo que parece claro es que se trataba de construcciones de gran calidad y que al menos una de ellas, tal vez la que fue el edificio principal en esta fase temprana, mostraba una excepcional decoración en forma de escultura arquitectónica zoomorfa, seguramente vinculada a mitos de naturaleza cosmogónica y a la restauración del orden cósmico o comienzo de una nueva era.

Posteriormente, durante el Clásico Temprano, todos estos edificios fueron cubiertos mediante un relleno compuesto por piedras calizas de tamaño pequeño a mediano y mezcladas con barro de tonalidad grisácea y mortero de cal, conformando una gran plataforma en la parte occidental de la Acrópolis.

En el norte se construiría la primera versión del edificio que se ha denominado 3E1. Con el fin de tratar de fechar el momento en el que se llevó a cabo la sepultura y rellenado de estos edificios, en los diferentes túneles de saqueo se procedió a la recolección de fragmentos cerámicos realizando pequeñas catas en aquellos puntos de los perfiles de los túneles que no estaban contaminados. De este modo se obtuvo un total de 28 fragmentos cerámicos que han sido fechados en su totalidad para el Clásico Temprano.

Las fases constructivas d el Ed ificio 3E1, d el Clásico Temp rano al Postclásico
El Edificio 3E1, ubicado en el extremo norte de la Acrópolis de Chilonche, es una estructura compleja de tipo palaciego que fue varias veces reconstruida y modificada sobre un edificio anterior, posiblemente del Clásico Temprano.
Los datos obtenidos en las investigaciones realizadas por el Proyecto, especialmente en las llevadas a cabo en las dos últimas temporada de trabajos de campo, cuando se procedió a la excavación en extensión y vaciado de las estancias interiores de este edificio, es que en su primera versión constaba de tres estancias, las denominadas 2, 3 y 4 de la Subestructura I-A (Fig.1). Esta construcción original, cuya fachada principal era la sur, se levantó sobre una alta plataforma de mayor tamaño que se ampliaba hacia el sur. Los límites de este primer edificio fueron detectados al analizar detalladamente los diferentes muros que dividen las estancias, observando que tanto en la cara este del muro que separa el Cuarto 2 del Cuarto 1, así como el lado oeste del muro divisorio entre los Cuartos 4 y 5, fueron originalmente muros de fachada exterior con una cornisa en el extremo superior. Asimismo, un túnel de saqueo que atraviesa todo el Cuarto 1, el cual destruyó el piso y se llevó por delante parte del relleno inferior, ha dejado al descubierto el límite este de un basamento ataludado y que conforma el cuerpo superior de la plataforma sobre el que se levantaba el Edificio 3E1.

Más tarde este edificio de carácter palaciego se remodeló, al añadírsele dos alas por ambos extremos: los Cuartos 1 y 8 por el este, y los Cuartos 5 y 6 por el oeste (Fig.2). A falta de obtener mayor documentación sobre el cuarto que ha sido provisionalmente denominado Cuarto 7, al sur del Cuarto 3, habría dos hipótesis: la primera, que con la ampliación se hubiese creado también un nuevo cuarto, en la citada posición, que fuera el de entrada por el lado sur, y de distribución hacia las nuevas alas y el edificio primitivo (Fig.3). La segunda hipótesis sería que dicho espacio, siete en realidad era un patio abierto al sur (Fig.4), que hacía la función de distribución en el edificio remodelado, que en ese caso tenía forma de “U” (Vidal y Muñoz 2013).

Fue en esta segunda etapa del Edificio 3E1 cuando se llevó a cabo la decoración de los muros interiores de sus cuartos con un complejo e interesante programa pictórico. Lamentablemente, las excavaciones ilícitas efectuadas durante años por los expoliadores en este lado de la Acrópolis aceleraron el desmoronamiento del muro que cerraba el palacio por el lado norte, dejando parcialmente expuestas estas estancias, lo que provocó que en la mayoría de ellas únicamente se conserven pequeños vestigios de lo que en la antigüedad fueron escenas pintadas que recorrían los muros desde la línea de imposta hasta el piso.

Un caso excepcional es el del Cuarto 6. Los expoliadores accedieron a través de una perforación que realizaron en el muro sur de la bóveda del Cuarto 5, por encima del vano de la puerta, y aunque este orificio provocó un pequeño destrozo en este sector de la bóveda, el resto quedó totalmente intacto, pudiéndose observar parte de las pinturas que se exhiben por encima de la línea de imposta. De inmediato se dio la alarma sobre el daño ocasionado y tras la debida comunicación de este hallazgo a la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala, se procedió a cerrar este boquete hasta que unos meses después, en la temporada de campo de 2011, se procedió al vaciado de esta estancia y se sacaron a la luz las excepcionales pinturas que decoran sus muros, especialmente en el sur, oeste y norte. Estas tres paredes están recorridas a la altura del arranque de la bóveda por una banda jeroglífica cuya lectura debe realizarse de izquierda a derecha y que comienza con una fecha de la cuenta corta. Destaca en esta cenefa la presencia de barras de color verde para separar los glifos. Debajo de esa banda jeroglífica se extienden escenas de carácter figurativo que incluyen personajes, masculinos y femeninos, en diferentes actitudes y tamaños, pintados de color negro y ocre, así como signos jeroglíficos que seguramente mencionan sus nombres, distribuidos en diferentes niveles (Vidal y Muñoz Eds. 2012).

En el cuarto simétrico a esta estancia, es decir el Cuarto 8, ubicado a la misma altura pero en el extremo este, tanto a la altura del arranque de la bóveda como en los muros se encontraron también abundantes vestigios pictóricos, conservándose parcialmente algunas figuras, a las que habría que añadir las que documentó el Proyecto Atlas Arqueológico de Guatemala en el año 1996 (Quezada, Chocón y Mejía 1997: 190-233; Chocón, Quezada y Mejía 1999:289 y fig. 14), las cuales lamentablemente, al haber permanecido en cuartos expuestos y no adoptarse ninguna medida para su protección, no han logrado conservarse. Lo mismo ocurre en el Cuarto 3, el cual además de ocupar el área central es el de mayores dimensiones, siendo por tanto la estancia principal de este palacio. Desafortunadamente también fue la estancia más destruida por los expoliadores y únicamente el extremo oeste se libró de la devastadora acción, conservándose aquí interesantes restos de la decoración pictórica, entre ellos parte de la banda con inscripción jeroglífica, ubicada en el arranque de la bóveda del muro oeste de la estancia, y una interesante cenefa de plumas de color azul, debajo de la cual son visibles otras figuras. Además de las pinturas murales, estas tres estancias tienen otro elemento en común. Todas ellas disponen de un enorme vano que comunica con el área que por el momento se ha denominado Cuarto 7 y una gran banqueta que ocupa casi toda la estancia.

En el Cuarto 3 hay dos puertas menores que comunican con dos cuartos situados al este y al oeste del principal (Cuartos 2 y 4), que están también abovedados. Estos cuartos son estancias auxiliares de las primeras, lo que explicaría que sus muros no fuesen decorados tan profusamente como las estancias principales. Estas pequeñas salas que gozaban de mayor privacidad que las anteriores porque no tenían comunicación con el exterior, disponen también de sendas banquetas. Al no haber sido objetivo de los expoliadores, el Cuarto 4 se ha mantenido intacto; incluso su bóveda se conserva íntegramente. En sus muros sur y oeste se documentaron diversas figuras delicadamente delineadas con pigmento negro y en algunos casos pintadas de color naranja y azul. Se trata de personajes, todos ellos figuras masculinas, en diferentes actitudes y algunos de ellos ricamente engalanados (Vidal y Muñoz 2013; Vidal y Muñoz Eds. 2013). Tanto su disposición, organización como su estilo, hace que estos dibujos documentados en este cuarto se asemejen más a los grafitos incisos que han sido registrados en muchos edificios mayas, entre ellos los de La Blanca (Vidal y Muñoz 2009a) o el mismo Chilonche, que a las pinturas murales anteriormente citadas.

El clima tropical característico del área maya supone duras condiciones para la conservación de la pintura mural, de ahí que sean muy escasos los ejemplos que han conseguido sobrevivir hasta nuestros días. Éstos en su mayoría corresponden a pinturas que decoraban edificios que fueron posteriormente cubiertos por otras edificaciones más recientes y que de este modo quedaron protegidos, casi herméticamente, de agresiones medioambientales externas, como es el caso de Chilonche. Aquí, todas las que conforman el sector norte del Edificio 3E1 Sub I-A se clausuraron y rellenaron en el Clásico Tardío para construir a partir de esta sólida mole la versión definitiva de este palacio. Gracias a las excavaciones arqueológicas efectuadas en estos cuartos, se pudo documentar detalladamente el sistema de relleno, parecido al denominado encajuelado, que se utiliza para la construcción de los basamentos piramidales. Así, sus artífices levantaron en el interior de los cuartos muros, más o menos formales, que en algunos casos llegaban en altura hasta la tapa de la bóveda, fabricados con sillares reutilizados que habían sido previamente desmantelados del propio edificio. Estos muros, dispuestos longitudinal y transversalmente en tramos irregulares, dividían la estancia formando recintos menores, cuyo interior se rellenó con piedras calizas sin labrar y algunos sillares reutilizados, mezclados con barro y mortero de cal. Asimismo, formando parte de esta masa, se recuperaron más de dos mil fragmentos cerámicos, de los cuales el 97% pertenece al Clásico Tardío. Cabe señalar que muchos de estos materiales cerámicos son fragmentos de piezas polícromas de excepcional calidad.

Una vez clausurado y rellenado el Edificio 3E1 Sub I-A se construyó el frente sur, adosado a las estancias pertenecientes a la etapa anterior. Además, el edificio creció en altura, ya que sobre el nuevo anexo del sur y el preexistente sector norte aparentemente se levantó un segundo cuerpo que aún no ha sido investigado.
En la temporada de 2012 se llevó a cabo la excavación de la crujía del frente sur y los cuartos del primer cuerpo. Éste dispone de un total de cinco estancias, de las cuales tres, las denominadas 1S, 3S y 5S, tienen acceso desde el patio de la Acrópolis; mientras que a la 2S y 4S, dos pequeñas estancias, se accede a través de vanos interiores ubicados en el Cuarto 3S. Los Cuartos 3S y 5S disponen en su interior de una banqueta adosada al muro norte que abarca longitudinalmente toda la estancia. Por otro lado, en los Cuartos 1S y 5S existen unos escondites a los que se accede por perforaciones en su paramento norte; lamentablemente, el primero fue seriamente dañado por un túnel de saqueo, mientras que el segundo se conserva intacto. Se trata de espacios excavados en el relleno que ocupa el denominado Cuarto 7, cuyas paredes fueron recubiertas con barro o estuco rústico y piso de estuco fino. Aunque la investigación acerca de su función está en proceso, la principal hipótesis sostenida por el momento es que se trate de espacios para almacenaje a modo de silos (Fig.5).
Todos los cuartos del frente sur se encontraban cubiertos hasta la altura del arranque de la bóveda, incluso en algunos casos superando esta cota, por un grueso estrato de material constructivo derruido. Al ir retirando las capas de derrumbe, se fueron evidenciando los daños provocados por los expoliadores que practicaron diferentes pozos, túneles y trincheras también en este sector del Edificio 3E1, llevándose en un mismo corte elementos constructivos pertenecientes a etapas diferentes, de ahí que los materiales exhumados en el nivel de derrumbe arrojen una cronología mezclada entre el Clásico Temprano y el Clásico Terminal, existiendo un claro dominio de materiales pertenecientes a este último período, especialmente en los lotes localizados sobre o a escasos centímetros por encima de los pisos de estuco, tanto en el interior de los cuartos como en el exterior. Este hecho parece señalar que esos momentos corresponden a la última fase de ocupación antes de que el edifico comenzase a derrumbarse tras su abandono.

Finalmente, hay que destacar que se documentaron numerosos materiales que apuntan a una reocupación de este sector del Edificio 3E1 en el período Postclásico, localizándose dichos vestigios entre los estratos de derrumbe, lo que indica que el edificio habría estado en desuso durante un lapso de tiempo considerable. En este sentido, uno de los hallazgos más interesantes se dio en el Cuarto 3S, el cual, al igual que el Cuarto 3 del sector norte, ocupa el área central y también es el de mayores dimensiones, por lo que se cree que sería la estancia principal. Sobre una capa de tierra, de aproximadamente 0.20 m de grosor, que cubría la enorme banqueta que se encuentra adosada al muro norte de este cuarto, se construyó en su centro una estructura a modo de altar, formada por sillares que en su mayoría pertenecen a piezas de bóveda. En el extremo noreste de dicho altar se encontró una acumulación de materiales a modo de ofrenda formada por tres incensarios con soporte pedestal y diversas cuentas de collar o de pulsera fabricadas en piedra verde y concha. Uno de esos incensarios pertenece al período Clásico Terminal y tiene modelada en la parte frontal la efigie del dios Tláloc, mientras que los otros dos se adscriben al Postclásico, lo que parece indicar que los ocupantes de este último período debieron encontrar in situ el incensario de tipo Tláloc y lo reutilizaron en su ofrenda (Fig.6). Al retirar uno de los sillares de este altar con el fin de realizar un pequeño registro, se encontró, colocado en su eje central, un cuenco miniatura también del Postclásico, que confirmó la cronología de esta construcción. En este mismo cuarto, unos pocos centímetros más arriba y ligeramente al sureste de donde aparecieron los incensarios asociados al altar, se había encontrado otro incensario completo de ese mismo período, decorado con espigas (Fig.7). Por otro lado, en el Cuarto 1S, el que ocupa el extremo oriental de la fachada sur, se halló una olla postclásica también completa del Grupo Chilo, colocada boca abajo en el estrato de derrumbe, con un patrón muy similar al documentado en algunos de los cuartos de la Acrópolis de La Blanca en temporadas precedentes (Vidal y Muñoz 2009b).

Epílogo
A partir de la primitiva investigación sobre la enorme escultura zoomorfa situada en la subestructura de uno de los edificios de la Acrópolis, datada en el período Preclásico Tardío, se ha proseguido con el estudio arqueológico y arquitectónico del edificio septentrional, al que se ha denominado Edificio 3E1. Esa excelente escultura ha servido también para desarrollar un programa de aplicación de nuevas tecnologías a la arqueología con el fin de obtener una toma de datos fidedigna y de alta calidad. Para ello se ha utilizado el escáner láser combinado con una toma pormenorizada de fotografías de alta calidad, así como los complementarios levantamientos con toma de datos manuales. Partiendo de esta toma de datos se ha podido reconstruir en tres dimensiones la figura zoomorfa, obteniendo un modelo 3D sobre el que se puede realizar cualquier tipo de mediciones, al tiempo que es susceptible de utilizarse para ser observado y analizado en cualquier posición, de forma virtual, o incluso efectuar una impresión en tres dimensiones (www.uv.es/arsmaya). Todo ello permite dar un paso más en el sistema de investigación, ya que mediante estas nuevas tecnologías, es factible proseguir en la distancia una investigación pormenorizada sobre un objeto artístico sin tener que realizarla de forma presencial.

La riqueza y complejidad arquitectónica y artística del Edificio 3E1 muestra que se trata de una de las más ricas manifestaciones de la arquitectura clásica de las Tierras Bajas Mayas del Sur. La calidad de las pinturas halladas en el Cuarto 6, con la cenefa jeroglífica en el arranque de la bóveda y las notables y complejas escenas, con gran número de personajes, son testimonio de la importancia del sitio y de la excelencia de sus artistas. Afortunadamente el que algunas de estas estancias fueran clausuradas por los propios mayas, para reformar y recrecer el edificio, y que hayan escapado también a los innumerables intentos de saqueo que se han producido a lo largo de los últimos años, ha hecho posible la conservación de estos hermosos murales. Una vez concluida la fase de su consolidación y documentación in situ, actualmente se está llevando a cabo su estudio iconográfico y epigráfico, contando para ello con una reproducción de todo el mural a escala 1:2, en la que es posible apreciar con gran minuciosidad todos los detalles y tonalidades cromáticas del mismo.

Asimismo, el estudio tipológico del Edificio 3E1 Sub 1-A ha permitido reconocer una estructura inicial de tipología similar a la estancia central del Palacio de Oriente de La Blanca (Muñoz 2007), con un proceso de evolución constructiva en el que se le adosan dos bloques de dos estancias cada uno por ambos extremos, para conformar un edificio en forma de “U” abierto hacia el sur. Este patio debió ser el espacio central de acceso, al que se abrían los grandes vanos desde los Cuartos 8, 3 y 6. Éstos se decoraron con pinturas murales de gran calidad que ocupaban los muros mejor iluminados por la entrada de luz a través de esas grandes puertas abiertas al patio central. A pesar de la riqueza y calidad de esa fase constructiva, en la transición del período Clásico Tardío al Clásico Terminal se decide clausurar todos esos cuartos, y sobre ellos construir otras estancias, que aún no han sido investigadas, al tiempo que en la cara sur se anexiona una nueva crujía con una estancia central que reproduce la tipología del primitivo edificio situado al norte. El Edificio 3E1 Sub I-A, una vez clausurado, debió servir de plataforma para construir las estancias superiores, presumiblemente también orientadas hacia el sur y con una tipología similar.
En definitiva, el estudio de las construcciones del flanco norte de la Acrópolis de Chilonche muestra la importancia y riqueza que debió tener este asentamiento urbano y abre las puertas a investigaciones más profundas destinadas a indagar acerca del papel que desempeñó a nivel político y social, así como las relaciones que mantuvo con los demás asentamientos de la región.

Agradecimientos
Los autores agradecen expresamente el apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad, a través de la financiación de los proyectos de investigación coordinados con número de referencia BIA2011-28311-C02-01 y 02, así como el patrocinio del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España, a través de la financiación obtenida por el Proyecto Arqueológico La Blanca y su entorno dentro del programa de ayudas para Proyectos Arqueológicos en el Exterior, y al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, que han contribuido de forma determinante a hacer posible las investigaciones y la obtención de resultados de arqueología y arquitectura que se exponen en esta publicación. Asimismo, agradecen la ayuda financiera recibida de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) para la puesta en marcha del Proyecto “Aplicación de nuevas tecnologías para el estudio y difusión del patrimonio cultural maya como factor de educación y desarrollo”, y de la Fundación Prince Claus de Holanda a través de su Programa CER, para el rescate y documentación de las pinturas murales de Chilonche.

Referencias
Chocón, Jorge; Heidy I. Quezada y Héctor Mejía
1999 Acrópolis de El Chilonche, Petén. Resultados de los sondeos y excavaciones. En XII Simposio de Investigaciones arqueológicas en Guatemala, 1998 (editado por J.P. Laporte y H.L. Escobedo), pp. 273-295. Museo Nacional de Arqueología y Etnología de Guatemala. Guatemala.

Muñoz Cosme, Gaspar
2007 El Palacio de Oriente. En La Blanca y su entorno. Cuadernos de arquitectura y arqueología maya 2 (editado por C. Vidal y G. Muñoz), pp. 21-28. Editorial UPV. Valencia.

Muñoz Cosme, Gaspar; Cristina Vidal Lorenzo y Óscar Quintana Samayoa
2011 Hallazgo de un mascarón en el sitio arqueológico de El Chilonche. En XXIV Simposio de Investigaciones arqueológicas en Guatemala, 2010 (editado por Bárbara Arroyo, Lorena Paiz, Adriana Linares y Ana Lucía Arroyave), pp. 281-290. Museo Nacional de Arqueología y Etnología de Guatemala. Guatemala.

Proyecto Arqueológico La Blanca
Fuente www.uv.es/arsmaya
Quezada, Heidy; Jorge Chocón y Héctor Mejía
1997 Exploración arqueológica en El Chilonche, Santa Ana. En Reporte 11, Atlas Arqueológico de Guatemala, pp.190-233. Instituto de Antropología e Historia. Guatemala.

Vidal Lorenzo, Cristina y Gaspar Muñoz Cosme
2009a Los grafitos de La Blanca. Metodología para su estudio y análisis iconográfico. En Los grafitos mayas. Cuadernos de arquitectura y arqueología maya 2 (editado por C. Vidal y G. Muñoz), pp. 99-118. Editorial UPV. Valencia.
2009b Emigraciones y nuevos asentamientos en el Clásico Tardío. Una visión desde la arqueología y la arquitectura. En Diásporas, migraciones y exilios en el mundo maya (editado por M.H. Ruz, J. García y A. Ciudad), pp. 133-149. SEEM-UNAM. Mérida.
2010 Investigaciones del Proyecto La Blanca en la temporada de campo 2009. Informes y trabajos 5. Excavaciones en el exterior 2009. Documento electrónico: http://es.calameo.com/read/000075335f538f748c84a, consultado el 2 de abril de 2013.
2013 Informe de las actividades de rescate de las pinturas murales del sitio arqueológico de Chilonche (Petén, Guatemala). Informe inédito entregado a la Fundación Prince Claus de Holanda. Valencia.

Vidal Lorenzo, Cristina y Gaspar Muñoz Cosme (eds)
2010 Informe de las investigaciones arqueológicas del Proyecto La Blanca, Petén, Guatemala (Octubre-Diciembre 2009), (editado por C. Vidal y G. Muñoz). Informe inédito presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala y al Ministerio de Cultura de España. Valencia.
2011 Informe de las investigaciones arqueológicas del Proyecto La Blanca-El Chilonche, Petén, Guatemala (Octubre-Diciembre 2010), (editado por C. Vidal y G. Muñoz). Informe inédito presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala y al Ministerio de Cultura de España. Valencia.
2012 Informe de las investigaciones arqueológicas del Proyecto La Blanca-El Chilonche, Petén, Guatemala (Noviembre 2011-Enero 2012), (editado por C. Vidal y G. Muñoz), Informe inédito presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala y al Ministerio de Cultura de España. Valencia.
2013 Informe de las investigaciones arqueológicas del Proyecto La Blanca y su entorno, Petén, Guatemala (Noviembre-Diciembre 2012), (editado por C. Vidal y G. Muñoz). Informe inédito presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala. Valencia.

Fig.1: Planta del Edificio 3E1 con indicación de la primera fase constructiva (Levantamiento PLB 2013).

Fig.2: Planta del Edificio 3E1 con indicación de las dos alas añadidas
en la segunda fase constructiva (Levantamiento PLB 2013).

Fig.3: Segunda fase constructiva del Edificio 3 E1. Hipótesis 1 (Levantamiento PLB 2013).

Fig.4: Segunda fase constructiva del Edificio 3 E1. Hipótesis 2 (Levantamiento PLB 2013).

Fig.5: Planta del Edificio 3E1 con indicación de la tercera fase constructiva (Levantamiento PLB 2013).

Fig.6: Incensarios con soporte pedestal hallados en el interior del Cuarto 3S (Dibujo M. A. Núñez).

Fig.7: Incensario decorado con espigas encontrado en el interior del Cuarto 3S (Dibujo M. A. Núñez).