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060 Ideología, integración social y ciclos de desarrollo: investigaciones en la antigua ciudad de Yaxha, Petén, Guatemala. Laura L. Gámez – Simposio 27, 2013

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060 Ideología, integración social y ciclos de desarrollo: investigaciones en la antigua ciudad de Yaxha, Petén, Guatemala.

Laura L. Gámez

 

XXVII Simposio de Investigaciones
Aqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
22 al 26 de julio de 2013
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Andrea Rojas

 

Referencia:
Gámez, Laura L.
2014 Ideología, integración social y ciclos de desarrollo: investigaciones en la antigua ciudad de Yaxha, Petén, Guatemala. En XXVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2013 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y A. Rojas), pp. 745-756. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Ideología, integración social y ciclos de desarrollo: investigaciones en la antigua ciudad
de Yaxha, Petén, Guatemala
Laura L. Gámez
Palabras clave
Tierras Bajas Mayas, Yaxha, ideología, integración social, Clásico Terminal.

Abstract
This paper presents the results of research at residential compounds at Yaxha. The analysis brings together these results and those from previous research at this ancient city, contributing a better knowledge of its development and composition. In addition, it uses the same data as basis for a theoretical discussion about the ideological integration of Yaxha’s inhabitants. Ideology is discussed as a fundamental element in the organization of ancient Maya societies and therefore a relevant aspect for processes of social change. Emphasis is made in the Terminal Classic period, which was at Yaxha a time of both florescence and decline.

Yaxha se encuentra ubicada en la región noreste de Peten, en las márgenes del lago del mismo nombre (Deveey et al. 1979; Dunning et al. 2002; Quintana et al. 2000) (Figs.1 y 2). La ciudad clásica estuvo precedida por una larga ocupación Preclásica. Las evidencias más tempranas de actividad agrícola en el área han sido fechadas para alrededor de 3000 AC (Deevey 1979:302), mientras que las muestras cerámicas y restos arquitectónicos más tempranos han sido fechados aproximadamente para el 700 AC (Hermes 2001). Para el Preclásico Tardío (250 AC – 250 DC) era ya un asentamiento de considerables proporciones con múltiples construcciones monumentales en su centro cívico. Hacia el Clásico Tardío (650 – 850 DC), Yaxha era sin lugar a dudas una capital que participaba del sistema político regional de las Tierras Bajas Mayas. Poseía su propio glifo emblema, sugiriendo la presencia de dinastías reinantes. Inscripciones jeroglíficas referentes a Yaxha indican que ésta estuvo envuelta en conflictos políticos regionales, algunas veces resultando en su derrota a manos de sus rivales (Grube 2000:249-268). No obstante, a pesar de tales acontecimientos negativos, hacia el Clásico Terminal (ca. 850 – 1000 DC), la ciudad gozó un tiempo de prosperidad. Esfuerzos constructivos importantes se llevaron a cabo durante este periodo, mientras que la población local parece haberse multiplicado. Se desconocen todavía las razones para el abandono de la ciudad al final del Clásico Terminal.

Diversos programas de investigación han contribuido al conocimiento actual sobre el desarrollo y composición de la ciudad de Yaxha (Fig.2). Entre éstos se cuentan desde exploraciones a inicios del siglo XX, hasta los proyectos de restauración a inicios del siglo XXI. Se destaca por su importante labor en tanto la conservación del sitio el PRONAT-Triángulo del Ministerio de Cultura, así como la intervención de restaurativa que se llevó a cabo a través del Proyecto Yaxha-BID, ambos en el centro cívico de la ciudad. Más recientemente, en el año 2010, se llevó a cabo un programa de investigación en áreas habitacionales circundantes. Dicho proyecto no sólo perseguía obtener un conocimiento más balanceado a cerca de la antigua población mediante la investigación en torno a la gente común, sino que también se diseñó con el propósito de dar respuesta a preguntas de investigación específicas que cuestionaban la integración ideológica de diferentes clases sociales, persiguiendo una mejor comprensión de la relación que pudo existir entre la población en general y la cosmología dinástica reinante (Gámez 2013). En término generales, el objetivo era definir las similitudes y diferencias entre la actividad ritual en grupos domésticos de rangos sociales distintos, tomando la Yaxha del Clásico Terminal como un caso de estudio inicial.

Se llevaron a cabo investigaciones en ocho diferentes grupos domésticos y se recabó información acerca del Palacio Real (Acrópolis Sur) y un palacio noble (Grupo Oeste) que habían sido excavados con anterioridad por otros proyectos. Para su estudio, estos grupos habitacionales se clasificaron en cuatro categorías sociales: 1. Realeza; 2. Nobleza; 3. Gente común de alto rango; y 4. Gente común de bajo rango.

En cada grupo habitacional y en cada categoría social, se estudió el uso de patrones arquitectónicos simbólicos; la posible evidencia para banquetes rituales; ritos funerarios; rituales de dedicación y terminación; así como la composición de las colecciones de artefactos rituales en cada caso. Los resultados de este estudio, que se resumen de modo general en esta ponencia, indican que mientras los nobles y los comunes de alto rango se mostraban activamente comprometidos con la cosmología dinástica reinante, los comunes de rango bajo se mostraban menos entusiastas. Una observación importante que se deriva de este estudio es que la gente común de bajo rango practicaba rituales similares a los de los rangos sociales más altos, es decir que tenía acceso al mismo conocimiento ritual.

Las residencias de Yaxha
El asentamiento de Yaxha nunca ha sido exhaustivamente mapeado, por lo que todavía se desconoce la extensión real del asentamiento (Fig.2). La operación de mapeo en el área circundante al centro cívico se llevó a cabo mediante cinco recorridos. Los resultados muestran un asentamiento altamente disperso, con un promedio de 43 plataformas por kilómetro cuadrado. De acuerdo a los cálculos de Don Rice (1976), la población Clásica Tardía del asentamiento, incluyendo el centro cívico y su periferia, ascendía a 273 personas por kilómetro cuadrado en un área de alrededor de 167 km2 para un total de 40,000-50,000 habitantes. El presente estudio se basa en una muestra pequeña de residencias, pero los resultados son sugerentes y se presentan como una parte más del proceso de investigación que deberá idealmente extenderse en un futuro.

El Palacio Real de Yaxha o Acrópolis Sur (Fig.3) es un complejo arquitectónico de proporciones masivas. Se encuentra elevado sobre una plataforma de 3 a 5 m de altura, con alrededor de 175 m de largo por 100 m de ancho. Distribuidas alrededor de seis diferentes patios, al menos 21 construcciones palaciegas de uno y dos pisos dan al complejo un tono bastante privado. Hacia el Clásico Terminal, cuando se llevaron a cabo las últimas modificaciones arquitectónicas, el acceso al palacio era bastante restringido.

El Palacio Real no sólo se distingue del resto de residencias por su tamaño y complejidad arquitectónica, sino también por su ubicación dentro del centro cívico, donde ocupa un espacio altamente simbólico. Se encuentra ubicado al sureste del Complejo de Conmemoración Astronómica Central, al frente de la monumental Acrópolis Norte. Integra en su lado noreste la arquitectura del Patio de Juego de Pelota Sur, que a su vez forma un eje simbólico con su homónimo Norte. No todas las construcciones del palacio han sido excavadas, pero de acuerdo a la forma superficial de los montículos, es posible apreciar que la mayoría corresponden a estructuras con múltiples habitaciones de techos abovedados. Una construcción piramidal de carácter ritual se destaca al centro del patio noroeste.

La segunda residencia más voluminosa en Yaxha es el denominado Grupo Oeste (Fig.3), aunque sus proporciones son considerablemente menores en comparación a las del Palacio Real. El Grupo Oeste se define como un Palacio Noble. Los habitantes de esta residencia pertenecieron sin duda a la élite local y a nivel de grupos familiares (o co-residentes), serían los más próximos al grupo familiar gobernante. Este palacio está ubicado al noroeste del Complejo de Conmemoración Astronómica Central, en una posición bien integrada dentro del centro cívico. Consiste en un patio elevado mediante una plataforma rectangular de alrededor de 60 m de largo por 50 m de ancho. Este patio se encuentra totalmente rodeado por al menos 10 edificios diferentes. Además, al centro del patio se distingue una plataforma cuadrangular de connotaciones ceremoniales. La construcción de esta residencia ha sido fechada para el Clásico Terminal.

La categoría de “gente común de alto rango” se encuentra representada en la muestra estudiada por dos residencias: Cheje, ubicada a 800 m al oeste del centro cívico; y Saraguate, a 500 m al noreste del centro (Figs.2 y 4). La primera, Cheje, es una residencia relativamente grande. Incluye al menos 15 construcciones distribuidas en cuatro patios diferentes, todos alineados consecutivamente siguiendo un eje este-oeste. El Patio Central de Cheje se distingue de sus otros patios por estar elevado sobre una plataforma de más de 1m de altura. Además, a diferencia de los otros patios, el Patio Central es el único completamente rodeado por construcciones. Todas las construcciones se encuentran representadas en la actualidad por montículos rectangulares de pequeña o mediana altura, solamente una se distingue por su forma piramidal y se encuentra ubicada en el lado este del Patio Central.

Saraguate (Fig.4), la segunda residencia clasificada como “común de alto rango,” es una residencia de medianas proporciones, formada por al menos dos patios. El Patio Norte es el más prominente, estando elevado sobre una plataforma de alrededor de 35 m de largo por 25 m de ancho y 1 m de altura. Está delimitado en sus lados norte y oeste por montículos rectangulares que sugieren edificios con habitaciones abovedadas. El lado este, en cambio, está delimitado por una pequeña construcción piramidal.

Tanto los palacios como las residencias de gente común de alto rango fueron ocupados durante el Clásico Terminal. Sus últimas versiones arquitectónicas fueron construidas durante éste periodo, todas sobre los restos de versiones arquitectónicas más tempranas, remontándose incluso al Preclásico Medio.

Además de las anteriores, seis residencias de “gente común de bajo rango” fueron investigadas (Figs.5-7). Todas presentan diferencias en volumen constructivo, área y ubicación. Sin embargo, todas son relativamente pequeñas y su arquitectura se presenta más bien simple, compuesta mayormente por plataformas bajas sobre las que debieron existir construcciones hechas con materiales perecederos.

La más grande de las residencias de bajo rango se identifica como Escobo (Fig.5). Está ubicada en el este del centro cívico, aproximadamente a 350 m al norte del Complejo de Pirámides Gemelas. Se compone por tres plataformas de formas irregulares y una pequeña construcción al oeste de las mismas. Las tres plataformas son relativamente grandes y cada una podría representar una unidad familiar separada. Sin embargo, dada la baja densidad de construcción que ha sido identificada hasta ahora en Yaxha, la proximidad de estas plataformas sugiere una agrupación funcional.

Las otras cinco residencias: Chichicua, Cedro, Corozo, Chacaj y Pacaya (Figs.5-7), son más convencionales. Todas están compuestas por montículos rectangulares de menos de 1m de altura, formando un patio, en todos los casos abierto. Chichicua, Cedro y Corozo se distinguen por estar elevados sobre plataformas, pero éstas son bastante bajas, de alrededor de 50 cm de altura. A excepción de Chacaj, que aparentemente está conformada por cinco plataformas en dos patios, todos las demás residencias incluyen de dos a tres plataformas en un solo patio.

También a excepción de Chacaj, todas estas residencias fueron construidas sobre restos de ocupación Preclásica (Preclásica Media en Escobo y Tardía en las demás). Todas fueron construidas y ocupadas durante el Clásico Tardío y Terminal, pero solo en Chacaj se hallaron algunos fragmentos cerámicos Clásicos Tempranos que sugieran algún tipo de ocupación. Es decir que en todas las residencias se hallaron restos de ocupación anterior al Clásico Terminal, pero de modo general, todas estuvieron ocupadas durante este último periodo.

Ritual doméstico
Como se mencionó con anterioridad, en cada residencia se investigaron ciertos aspectos simbólicos y rituales: el simbolismo expresado en la arquitectura, la celebración de banquetes rituales, rituales funerarios, rituales de dedicación y terminación, así como sus conjuntos de artefactos rituales. Evidencias de actividad ritual fueron encontradas en todas las residencias. Es decir que todas las familias, independientemente de su rango social, practicaban rituales domésticos de uno u otro tipo. Consagraban sus casas, enterraban sus muertos en casa y manipulaban huesos humanos. Artefactos rituales incluían vasijas cerámicas, incensarios, figuritas y silbatos, tambores, herramientas de hueso, herramientas líticas, ornamentos y algunas veces artefactos de concha, aunque éstos últimos no eran comunes en la Yaxha del Clásico Terminal. Como era de esperarse, se identificó cierto grado de variabilidad en las evidencias de cada residencia, muy probablemente debido a la falta de ortodoxia en el sistema religioso de la época. Sin embargo, emergieron ciertos patrones relevantes.

El simbolismo en la arquitectura se relaciona primordialmente con los conceptos de direccionalidad que regían la cosmovisión Maya. Los antiguos Mayas percibían un universo compuesto por varias capas, de las cuales una correspondía al plano de existencia humana. Este plano se concebía como un espacio cuadripartito demarcado por los puntos cardinales. Los cuatro puntos cardinales y un axis central, con sus asociaciones astronómicas y significados cosmológicos, eran recurrentemente celebrados mediante obras arquitectónicas (Ashmore 1989:272-286; Astor-Aguilera 2010; Coggins 1980). En Yaxha, obras monumentales como los Complejos de Conmemoración Astronómica, las Pirámides Gemelas y las Acrópolis Triádicas celebraban los conceptos direccionales utilizando patrones que han sido identificados también en otras antiguas ciudades Mayas como Tikal, Copan, Uaxactun, entre otras. Aún más, la distribución de los monumentos arquitectónicos en el centro cívico de Yaxha sugiere una delineación intencional de los ejes norte-sur y este-oeste. En conjunto, es claro que tales principios direccionales eran una parte integral de cosmología dinástica que respaldaba el gobierno de la ciudad.

La ubicación de las construcciones cargadas de mayor simbolismo en el ambiente doméstico es informativa. En este caso, se determinó que en los palacios, la estructura ritual se ubicaba al centro del patio, el axis del microcosmos representado por el complejo arquitectónico. En las residencias de la gente común de alto rango, los altares domésticos estaban ubicados al este del patio, una posición de honor que suele tener connotaciones asociadas al nacimiento del sol. En contraste, ningún altar u construcción distintivamente simbólica se detectó en las residencias de la gente común de bajo rango. De hecho, existe la posibilidad de que el montículo de pequeñas dimensiones en el lado oeste del Grupo Escobo fungiera como altar, contradiciendo con su ubicación los patrones observados en casas de mayor rango. No obstante, la definición de esta estructura como ritual es únicamente tentativa, ya que no se hallaron restos claros de actividad ritual en el área.

Otro tema que fue examinado fue el de los banquetes como actividad ritual. Tal como lo indican evidencias epigráficas, iconográficas (Houston et al. 1989; Taube 1989), etnohistóricas y etnográficas (e.g., Monaghan 2000; Staller 2010), la comida y la bebida era componentes esenciales de los rituales Mayas. La comida y la acción de comer parecen haber sido altamente relevantes en la cosmología antigua, con el maíz como elemento central, tanto en términos materiales como inmateriales (Stross 2006; Taube 1989). Aunque se asume que la comida y la bebida eran componentes esenciales de la religiosidad Maya, todavía no es claro si todas las unidades familiares lo practicaban, o si por el contrario, ésta era una prerrogativa de las clases sociales más altas. De tal modo, se procedió a examinar la composición de las colecciones cerámicas de las casas de Yaxha en busca de evidencias acerca de banquetes rituales domésticos. El análisis tomó en cuenta la forma, la decoración y el tamaño de las vasijas en cada residencia. En base a tales atributos, se clasificó la colección en dos categorías generales: vajilla de cocina y vajilla para servir, con la expectativa de distinguir las residencias que estuviesen equipadas para cocinar o servir a un mayor número de comensales que las demás. Este análisis pudo realizarse únicamente entre las casas de la gente común de alto y bajo rango ya que los datos necesarios para los palacios no estaban disponibles. Los resultados del análisis no demostraron distinciones marcadas. Es decir que las vajillas de todas las residencias examinadas estaban compuestas por elementos bastante similares, si en efecto se llevaban a cabo banquetes rituales domésticos, todos estaban similarmente equipados para hacerlo.
En cuanto a los rituales funerarios, aunque no en todas las residencias examinadas se encontraron enterramientos, sí se hallaron en residencias de los cuatro rangos sociales establecidos. Sabemos que los rituales funerarios eran parte elemental de la cosmología dinástica reinante. La veneración de los ancestros estaba estrechamente ligada a la centralización de poder político y social (McAnany 1995; Fitzsimmons 2009). La deificación de reyes muertos es un tema común en el arte dinástico Maya. Los ancestros formaban parte también de la vida doméstica de la población en general. Los rituales funerarios ciertamente daban a la gente una oportunidad para expresar sus propios principios cosmológicos en la privacidad de sus viviendas.
El inventario de entierros de Yaxha incluye 36 casos. De éstos, 29 o el 80%, han sido fechados para el Clásico Terminal. Durante esta época, la gente de Yaxha enterraba a sus muertos más frecuentemente de manera primaria, individualmente, en criptas simples y en la mayoría de los casos, en el lado este del complejo arquitectónico en donde fueron enterrados. Los cuerpos eran más frecuentemente colocados en posición extendida, orientados de norte a sur, con la cabeza hacia el norte. Vasijas cerámicas monocromas son los artefactos que más frecuentemente acompañan a los muertos. Aunque existe cierta variabilidad dentro de la muestra, estas regularidades se encuentran en contextos correspondientes a los diferentes rangos socioeconómicos definidos. Es decir que transcienden diferencias socioeconómicas.

Otras acciones rituales practicadas por los antiguos Mayas en torno a los muertos, son los entierros secundarios, el sacrificio humano y la manipulación de huesos individuales. Estas son acciones que comúnmente se relacionan a rituales “oficiales” en los centros monumentales. Sin embargo, al menos en Yaxha del Clásico Terminal, este tipo de acciones no se limitaba a esos contextos. La residencia de gente común de alto rango denominada Cheje se distingue por haberse encontrado en ella dos posibles entierros secundarios y un posible sacrificio humano (Ent. 14). En la residencia de gente común de bajo rango Escobo, se descubrió el entierro de una mujer adulta a la que le removieron el fémur derecho y posiblemente también el cráneo, sugiriendo la manipulación de los huesos ancestrales. No se profundiza en esta oportunidad en los detalles dados los límites de espacio, pero la observación que se desprende es que los ritos funerarios en las residencias a veces fueron más allá del mero enterramiento reverencial, tanto en los contextos de élite, como en las residencias de la gente común. La muestra es escasa, pero sugerente.

Los rituales de dedicación y terminación (Boteler Mock 1998; Kunen et al. 2002), otras de las prácticas rituales estudiadas, se definieron como prácticas comunes en el centro cívico de Yaxha. Ambos tipos de rituales implicaban la deposición ritual de diversos tipos de artefactos, incluyendo vasijas cerámicas, herramientas líticas, figurillas cerámicas, huesos animales y humanos, entre otras cosas. En el caso de los rituales de dedicación los artefactos se enterraban en lugares clave dentro del espacio construido. En los rituales de terminación, en cambio, cantidades considerables de fragmentos de artefactos eran depositados en la superficie, regularmente dentro de capas de ceniza que sugieren la quema de materiales más perecederos. El simbolismo implícito se deriva de un entendimiento humano-céntrico del mundo. Edificios y monumentos, como probablemente las demás cosas, tenían un ciclo de vida similar al humano. A través de la dedicación, se imbuía vida a los edificios; mientras que a través de la terminación, tal vida era interrumpida.

En Yaxha, depósitos dedicatorios se han encontrado en residencias de todos los rangos sociales. Aunque los ejemplos conocidos son escasos, una vasija colocada con la boca hacia abajo parece ser la práctica más común. Se destaca el hallazgo de una vasija-jaguar en la residencia de proporciones más modestas que fue investigada. No sólo ésta refleja iguales conocimientos y prácticas que las de la élite local, sino que revela también la utilización de motivos iconográficos similares.

Los depósitos de terminación son comunes en el centro cívico de Yaxha. El Palacio Real fue claramente terminado antes de su abandono. Todas las áreas excavadas revelaron depósitos de materiales rotos y ceniza, uno incluyendo incluso los restos óseos de dos infantes. De modo más modesto pero siguiendo los mismo principios, el Palacio Noble también fue “terminado,” en este caso a través de un depósito sobre y en derredor de su altar central. El altar al este del Patio Central de la residencia de gente común de alto rango también fue terminado. En contraste, ningún indicio de depósitos de este tipo fue localizado en casas de la gente común de bajo rango, sugiriendo que este tipo de ritual no estaba dentro de su repertorio.

Entre las colecciones de artefactos rituales que se recuperaron en las residencias investigadas, los artefactos más comunes son vasijas cerámicas, figurillas moldeadas e incensarios. En menor frecuencia, se hallaron en contextos rituales también obsidiana, pedernal, jade, concha y artefactos de hueso. Las vasijas eran utilizadas de modo ritual en residencias de todos los rangos sociales. Las figurillas moldeadas y los incensarios también se hallaron en todos los rangos sociales, pero son en general más escasos en las residencias de rango bajo que en las demás. La sugerencia en este caso es que aunque las personas de más bajo rango tenían acceso a los mismos tipos de figurillas y posiblemente de incensarios también, no los depositaban o descartaban tan frecuentemente como las personas de más alto rango. Siendo una diferencia fundamental la práctica de rituales de terminación, la fuente más frecuente de artefactos rituales en contextos de alto rango.

No se han encontrado herramientas de hueso en residencias de rango bajo. Sin embargo, se considera poco probable que sus habitantes no tuvieran acceso alguno a huesos animales. Aunque la manufactura de herramientas finas debió implicar cierto nivel de especialización, es más probable que su ausencia en contextos de bajo rango se deba a problemas de conservación o al hecho de que tales personas no acostumbraban depositar o descartar este tipo de artefacto como parte de sus rituales.
El jade es muy escaso en Yaxha del Clásico Terminal, su ausencia en residencias de bajo rango no es muy sorprendente tomando en cuenta su escases en contextos de rango más elevado. En las excavaciones recientes únicamente se recolectó una cuenta de jade en cada una de las casas de gente común de alto rango (Cheje y Saraguate). Su presencia en los entierros de los palacios es incierta. Similarmente, artefactos de concha también son bastante escasos. Las excavaciones recientes sólo condujeron al hallazgo de una cuenta de concha en la residencia de alto rango Cheje y una en la de bajo rango Escobo.

En mayor o menor medida, personas de todos los estratos sociales en Yaxha tenían acceso a los mismos tipos de artefactos o materias primas, por lo que se considera probable que la ausencia de ciertos elementos en los rituales de algunas personas fuera más una cuestión de decisión propia que una limitación impuesta por la autoridad reinante o debido a limitantes económicas muy marcadas.

Conclusiones
Finalmente, después de examinar las prácticas rituales de las diferentes residencias ¿Qué puede decirse de la relación de la población con la cosmología dinástica reinante? Aunque una forma de medición directa no es posible, se han identificado ciertos patrones dentro de las evidencias recabadas. Primero, es claro que existía un grado relevante de diversidad dentro de las prácticas rituales de diferentes familias, seguramente asociada a la ausencia de ortodoxia en la religión antigua. Sin embargo, dicha diversidad existía dentro de un marco ideológico general que integraba las mismas prácticas. Segundo, los resultados de la investigación sugieren que los nobles y los comunes de alto rango estaban más activamente comprometidos con las prácticas y símbolos de la cosmología dinástica que la gente común de bajo rango. Ésta última, es decir la mayoría de la población, efectivamente participaba de la cosmología de los rangos más altos, pero se muestra más selectiva en cuanto a sus prácticas.

En la antigua Yaxha, el Clásico Terminal fue un periodo de crecimiento y declinación, conllevando al abandono total de la ciudad. Las razones para dicho abandono se encuentran fuera del alcance del estudio que originó esta ponencia. No obstante, el estudio de las relaciones que la población de diferentes rangos pudo mantener con el sistema político reinante y su ideología indica cierto grado de desconexión entre los estratos sociales altos y bajos, lo que podría considerarse un síntoma de un tejido social débil, condición que pudo incidir de alguna manera en el proceso de cambio que dio paso al abandono de la ciudad. Aunque el estudio contempló la posibilidad, no se hallaron evidencias de resistencia por parte de la gente común, es decir que no se identificaron evidencias claras de confrontación o rechazo directo de las prácticas y símbolos de la cosmología dinástica. Aunque en menores cantidades, la gente común tenía acceso a los mismos materiales que la gente de rangos más altos utilizaba. También tenían acceso al mismo conocimiento simbólico. La ubicación de los depósitos rituales encontrados sugiere un reconocimiento de los principios de direccionalidad celebrados mediante la arquitectura de residencias de mayor rango social. Además, similitudes en las prácticas funerarias y dedicatorias indican también conocimientos y prácticas compartidas. En general, la gente común parece haber disfrutado de suficiente independencia de acción. Aparentemente tuvieron la posibilidad de escoger no solo las acciones pero también los medios para cubrir sus propios intereses a través del ritual doméstico.

Investigaciones futuras de carácter diacrónico serían interesantes para definir si las mismas condiciones se encuentran en diferentes periodos temporales o si por el contario, el grado de desconexión observado entre los estratos altos y bajos en este estudio es un fenómeno puramente Clásico Terminal. Similarmente, sería interesante comparar con otras poblaciones contemporáneas para definir si es un fenómeno local o regional.

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Fig.1: Mapa de ubicación de Yaxha.

Fig.2: Plano esquemático de Yaxha.

Fig.3: Palacios de Yaxha (Acrópolis Sur y Grupo Oeste).

Fig.4: Residencias de gente común de alto rango (Cheje y Saraguate).

Fig.5: Residencias de gente común de bajo rango (Escobo y Chichicúa).

Fig.6: Residencias de gente común de bajo rango (Cedro y Corozo).

Fig.7: Residencias de gente común de bajo rango (Chacaj y Pacaya).