Asociación Tikal

053 Las dinámicas de interacción de Tierras Bajas con el Altiplano: descubrimientos en Cancuen y la Alta Verapaz. Arthur Demarest, Horacio Martínez, Paola Torres, Mónica Urquizú, Matt O’Mansky, Marc Wolf, Miryam Saravia, Yasmin Cifuentes, Iyaxel Cojti, Chloe Andrieu, Juan Francisco Saravia, Luis Fernando Luin, Carlos Fidel Tuyd y Justin Bracken – Simposio 27, 2013

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053 Las dinámicas de interacción de Tierras Bajas con el Altiplano: descubrimientos en Cancuen y la Alta Verapaz.

Arthur Demarest, Horacio Martínez, Paola Torres, Mónica Urquizú, Matt O’Mansky, Marc Wolf, Miryam Saravia, Yasmin Cifuentes, Iyaxel Cojti, Chloe Andrieu, Juan Francisco Saravia, Luis Fernando Luin, Carlos Fidel Tuyd y Justin Bracken

 

XXVII Simposio de Investigaciones
Aqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
22 al 26 de julio de 2013
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Andrea Rojas

 

Referencia:
Demarest, Arthur; Horacio Martínez, Paola Torres, Monica Urquizú, Matt O’Mansky, Marc Wolf, Miryam Saravia, Yasmin Cifuentes, Iyaxel Cojti, Chloe Andrieu, Juan Francisco Saravia, Luis Fernando Luin, Carlos Fidel Tuyc y Justin Bracken
2014 Las dinámicas de interacción de Tierras Bajas con el Altiplano: descubrimientos en Cancuen y la Alta Verapaz. En XXVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2013 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y A. Rojas), pp. 655-670. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Las dinámicas de interacción de Tierras Bajas con el Altiplano: descubrimientos en Cancuen y la Alta Verapaz
Arthur Demarest
Horacio Martínez
Paola Torres
Monica Urquizú
Matt O’Mansky
Marc Wolf
Miryam Saravia
Yasmin Cifuentes
Iyaxel Cojti
Chloe Andrieu
Juan Francisco Saravia
Luis Fernando Luin
Carlos Fidel Tuyc
Justin Bracken
Palabras clave
Cancuen, frontera Maya, Alta Verapaz.

Abstract
The Cancuen Regional Archaeological Project is investigating the direct “frontier” between the Classic Maya civilizations of the highlands and lowlands. The 2013 investigations discovered that: 1) the site of Cancuen continues for at least 4 kilometers from the epicenter on the drained land that is not inundated or swamp. 2) Cancuen had a production and export of obsidian at a level equal, or probably greater, than any other Classic Lowland Maya site. 3) Cancuen was also probably a center of exchange of both commodities (cacao, salt, etc.), as well as export of exotic goods (jade, pyrite, etc.). 4) excavations just on the other side of the highland/lowland boundary recovered a material culture totally different from that of Cancuen or the lowlands. 5) there was a very surprising pattern of interaction here between the lowlands and highlands. 6) it is necessary to revise concepts of interaction between the Classic period lowland Maya civilization and less complex societies in the highlands. These investigations will continue for many years in the future.

Ha transcurrido casi un siglo desde que se iniciaron las primeras discusiones acerca de la interacción entre los Mayas de Tierras Bajas y del Altiplano. Sin embargo, se ha realizado muy poca investigación directamente en la zona de transición entre estas regiones en el borde sur del Petén y la frontera norte de Alta Verapaz. En 1999 el Proyecto Arqueológico Regional Cancuen inició la investigación de esta frontera entre el Altiplano y las Tierras Bajas con las primeras excavaciones concentradas en Cancuen (p.e. Barrientos et al.

2006; Demarest 2014a; Demarest et al. 2011). También empezando en 2001 se llevaron a cabo investigaciones sistemáticas de las cuevas localizadas al norte del pie de monte de la Verapaz (p.e. Woodfill 2010). Los hallazgos de mucha cerámica Tzakol en los adoratorios rupestres de las cuevas, señalan que durante el Clásico Temprano hubo influencia de Petén Central o directamente de Tikal (Woodfill y Andrieu 2012).
En 2013 se llevaron a cabo las primeras investigaciones mayores de sitios en la superficie del terreno en la zona del pie de monte del norte de Alta Verapaz. Los datos recuperados, combinando con los de Cancuen indican que en el Clásico Tardío, con la fundación de Cancuen en 656 DC, hubo un cambio drástico en la interacción entre el altiplano de la Verapaz y las Tierras Bajas. La ciudad portuaria de Cancuen se convirtió en el punto de contacto, construida por Calakmul en la frontera del lado de las Tierras Bajas y al principio de la ruta del río La Pasión (Fig.1). Los bienes preciosos del altiplano eran transportados por las rutas terrestres del valle de Alta Verapaz, llegaban a Cancuen, y luego eran trasladados a sus puertos por medio de canoas, bajando por la “supercarretera” de La Pasión y desde allí se dirigían a las ciudades de las Tierras Bajas. Estos artículos finos incluían el jade y la pirita de la Verapaz, de donde quizás también llegaban las plumas de quetzal. De una distancia mayor también llegó la obsidiana de El Chayal y las conchas que venían de la costa del océano Pacífico. Ahora bien, lo más fascinante de los resultados de la temporada de 2013 (Demarest y Martinez 2013), tanto en Cancuen como en la transversal, hay patrones de interacción fronteriza sorprendentes. Para evaluar el significado de estos datos nuevos, es necesario empezar con una discusión de los descubrimientos nuevos encontrados en las afueras del propio Cancuen.

Investigaciones de 2013 en Cancuen y más allá de su epicentro
Por muchos años el avance de nuestras investigaciones en la zona mayor de Cancuen se vio limitado al epicentro peninsular, por la restricción de permisos de los terratenientes de esta área caracterizada por intenso tráfico de drogas, violencia e inestabilidad. Esto ocasionó que solo a partir de los últimos dos años ha sido posible investigar más allá de un reconocimiento informal. Pero, como fué discutido en los simposios previos (p.e. Demarest et al. 2011; Demarest 2012), las investigaciones entre 1999 y 2012 en la península donde se ubica el epicentro de Cancuen, mostraron que allí no había espacio para tierra destinada a la agricultura. Allí se concentra su palacio grande, su arquitectura pública, sus puertos, juegos de pelota y residencias tanto de la élite como las poblaciones no élites que se dedicaron al servicio de los élites, mantener el epicentro, y trabajar en los puertos. Al final con permisos en 2012, y especialmente 2013 el proyecto empezó a investigar y mapear.

En 2013 empezó un transecto de 1.5 de ancho que corre al este del epicentro de la península (Wolf y Bracken 2013). El mapeo de 2013 todavía está en proceso, en Junio de 2013 se avanzaron 4.1 km desde el epicentro y el parque Cancuen del Ministerio de Cultura. Como en el epicentro, encontraron un paisaje accidentado que incluye tierra drenada, agua y pantano. Hasta el momento el transecto cubre 253.4 hectáreas pero solamente un poco más de la mitad (véase abajo) de ellas es habitable (Fig.2). Allí descubrimos grupos domésticos de varios tipos, algunos montículos más grandes (hasta 5 m de altura) probablemente elitista, (véase abajo) tres estelas lisas y otros rasgos característicos de los sitios Mayas más allá de sus epicentros (5 m).

Además de grupos de plaza normal se ha encontrado una forma de complejos diferentes que aparecen en el norte del epicentro peninsular incluso el área del puerto noreste, del taller de jade, y en algunos puntos en el transecto # 1 (al este). Por esto se utilizó el término de “agrupamiento agregado” para describir estos conjuntos arquitectónicos (Wolf y Bracken 2013). El término ilustra el grado de acumulación arquitectónica en un nódulo de asentamiento y unos conjuntos y de arquitectura compleja que se diferencian de los edificios o grupos de plaza aislados. No plantean presunciones cualitativas del estatus cultural económico de los habitantes del agrupamiento. Cada uno de estos complejos relacionados muestra estándares variables dentro de una unidad más grande a veces definido por plataformas juntas o terrazas. Es muy posible que miembros de la élite y su séquito de criados vivieran juntos en sus micro comunidades.

Al igual en el interior de estos agrupamientos, el espacio de habitación era compartido. Dentro de esta arquitectura, es posible que los habitantes élites patrocinaran la construcción de la arquitectura más importante, pero afuera de la concentración central de edificios había variaciones de riqueza económica manifestada en la diversidad de edificios en estos grupos. Es probable que sea otra característica y sea otro elemento distinto de esta zona urbana, pero fronteriza.
En este transecto, a diferencia del epicentro de la península, hay unas áreas de posible tierra agrícola que se encuentran entre las áreas inundadas, los grupos domésticos y los conjuntos arquitectónicos, lo cual confirma que este sector del “Gran Cancuen” fue parte de las zonas que proveían la subsistencia para el epicentro. Al parecer Cancuen se extendía en un área muy grande. Pero nótese que como áreas alrededor y aun el epicentro peninsular, casi la mitad o aun mas de esta tierra de las afueras de Cancuen en el transecto es inhabitable, (Fig.2) (Demarest et al. 2011; Wolf y Bracken 2013). Esto se deriva a los impredecibles cambios del nivel del río La Pasión, que por la zona de Cancuen sube y baja 9 m, pues en las tierras inundables puede subir entre ocho y nueve metros por año y aún a veces elevarse hasta seis metros en un mismo día, como pasó en junio de 2013 (Fig.3). Esto es porque se ubica al pie de las montañas de la Verapaz con sus grandes lluvias. A pesar de estas circunstancias, este transecto avanzó un poco más de cuatro kilómetros hacia el este, a través de este terreno irregular. Hasta finales de Junio de 2013 en las áreas elevadas han encontrado 123 estructuras de diferente forma en el transecto nuevo (Wolf y Bracken 2013) y tres complejos de estelas lisas, incluso una con el escondite enorme (véase abajo). Continuaremos las investigaciones de este transecto, y en años futuros las excavaciones de sus numerosas estructuras; abriremos otros transectos hacia el resto de direcciones, ya que ahora están “políticamente” disponibles para ser investigados.
Las condiciones discontinuas del patrón de asentamiento se derivan de la existencia de estas áreas inundadas, una situación similar a la que Arnauld y sus colegas encontraron en La Joyanca (Arnauld et al. 2004). Allí el asentamiento se ubica sobre lo que ellos llamaron las “mesetas”, o áreas elevadas de tierra habitable o cultivable rodeada por pantanos (acerca de la identificación y el análisis de estos grandes paisajes discontinuos urbanos, además de Arnauld véase Demarest 2014b y Hutson et al. 2008).

Una hipótesis muy preliminar es que el área de sustento e identidad de Cancuen pudo haber llegado hasta los adoratorios rupestres de los cerros con cuevas de San Francisco (Fig.4) que empiezan a 7 kilómetros de Cancuen (una caminata de aproximadamente una a dos horas) y que pueden definir desde una perspectiva “ética” a la comunidad (Anderson 1991; Demarest 2014; Hutson et al. 1998). Estos adoratorios fueron investigados por Jon Spenard (2006) y Brent Woodfill (2010), quienes descubrieron que en el Clásico Tardío las ofrendas correspondían completamente al complejo cerámico característico de Cancuen, la cerámica de más lejos es diferente, (véase abajo). Los cerros, con sus paredes casi verticales y las cuevas que contenían, proveyeron los templos que no aparecen en el epicentro de Cancuen. Según Spenard (2006: 146-147) estos cerros, que se elevan como grandes torres y que están provistas de cuevas, formaban parte de un paisaje sagrado, pues estas montañas representaban “templos piramidales ya formados” (Spenard 2006:147). Dicho investigador concluyó que estos adoratorios rupestres habrían definido una zona “destinada a un ritual rupestre” y “definido la zona de la autoridad de Cancuen” (Spenard 2006: 142-148 [traducido por Matilde Ivic]; Woodfill 2010: 76-89). Lo anterior corresponde a lo que investigaciones recientes han denominado el “imaginario colectivo de la otredad”, que define las áreas mayores de comunidades como zonas de participación, sustento, y la identidad de la población (véase Anderson 1991; Canuto y Yaeger 2000; Demarest 2013b; Hutson et al. 2008).

Aquí también lo que interesa es que los adoratorios rupestres de las montañas que rodean a Cancuen corresponden a un complejo religioso del altiplano de la Verapaz y no al de las Tierras Bajas Mayas. Esto provee de más evidencia acerca de la naturaleza “híbrida” de Cancuen y la influencia que la Verapaz pudo tener en este asunto.

Repensando a Cancuen como un Centro Económico: la producción de obsidiana y el intercambio de mercancías
Este año, casi al final del área investigada por el transecto en la parte este de Cancuen y a 3.8 km del epicentro de la península siguiendo el río y 2.9 kilometros en línea recta (Wolf y Bracken 2013), el equipo del subproyecto dirigido por Mónica Urquizú (Urquizú et al. 2013) excavó un agrupamiento de montículos residenciales. Esta zona se encuentra contigua al sitio Cancuen y es parte de las afueras del sitio. Tiene los complejos cerámicos característicos del epicentro. Allí se encontró una estela lisa de 3.2 metros de alto. Estaba colocada directamente frente a la parte central de una estructura de 5 metros de altura. Dicha estructura ocupa una posición dominante sobre una montaña, que tiene una vista espectacular hacia el río La Pasión. Al extraer la estela, encontraron un enorme escondite con ofrendas de lítica (Demarest y Martínez 2013). Este escondite corresponde al Clásico Tardío y contiene la mayor ofrenda de núcleos de obsidiana que ha sido descubierta en las Tierras Bajas Mayas. (El único depósito comparable se descubrió en los afloramientos del río Motagua, específicamente en Guaytán, que es cerca de las fuentes y no es un sitio Maya clásico). El escondite recién descubierto en Cancuen consistió en 4219 lascas de pedernal, debajo de las cuales se encontraron ocho excéntricos de pedernal y ocho excéntricos de obsidiana. Pero lo más importante es que abajo había 831 núcleos poliédricos de obsidiana completos. Algunos de los núcleos estaban agotados y otros semi-agotados. Todos son sin reúso y otros 20 núcleos completos pero rotos (Demarest y Martínez 2013; Urquizú et al. 2013).

Al unir los escondites elitistas del epicentro encontrados de 2003 a 2011, observamos que hemos encontrado casi 1000 núcleos enteros, agotados o semi agotados. Este depósito es mucho más grande que todos los núcleos del Clásico Tardío descubiertos en Tikal, ya que el proyecto de Pennsylvania recolecto 625 núcleos en esa época, en todo el sitio (Moholy-Nagy 2008). Nótese que Tikal es un sitio mucho, mucho más grande que Cancuen, con 230 años de Clásico Tardío (solamente hubo 144 en Cancuen) y con 60 años de excavaciones extensivas, y por consiguiente con una muestra de excavaciones que sobrepasa cientos de veces a la de Cancuen. Nuestro descubrimiento es aún más sorprendente al considerar que estamos sólo al inicio de las investigaciones en las afueras del epicentro de Cancuen y existen otras estelas y escondites que esperan ser investigados en las afueras del epicentro, como también talleres a descubrir.

Tantos núcleos, combinados con los que encontramos anteriormente en Cancuen, habrían producido muchos miles de navajas de obsidiana, pero es de notar que en toda la colección de objetos de obsidiana excavados en el sitio entre 1999 a 2011 solo se contaba con 6,004 navajas prismáticas. El excedente pudo haber sido hasta 94,000 navajas (un estimado muy general) que sobrepasa lo que podía ser consumido en toda la región de Cancuen y tal vez aún en toda la región de la cuenca alta del río La Pasión (Andrieu et al. 2011; Demarest y Martínez 2013). Por tanto, la única explicación posible es que Cancuen estaba exportando obsidiana en forma de navajas, lo cual en un principio parece difícil y poco probable, por lo frágil de las navajas y la gran distancia al norte, río abajo, para llegar a sitios del Peten. Otra hipótesis, tal vez más probable es que la distribución de navajas de Cancuen en el siglo octavo no fue río abajo sino al sur, a los sitios cercanos de la cultura tipo Altiplano del norte de Alta Verapaz y la Transversal del Norte. Pero nótese que no todos los núcleos están totalmente agotados, lo que implica que también hubo un intercambio de núcleos río abajo. Por supuesto ahora todas estas interpretaciones son totalmente especulativas. Sin embargo, forman hipótesis para nuestras investigaciones futuras, buscando los talleres de obsidiana de Cancuen y excavando más en los centros de sus vecinos de Alta Verapaz.

De pronto, nuestra visión del intercambio y la producción en Cancuen ha sufrido un cambio dramático. Anteriormente habíamos enfatizado que los puertos de Cancuen fueron críticos en la importación de bienes exóticos, tales como jade, pirita, concha y otros. En ese entonces solo teníamos evidencia de un área de producción dedicada a elaborar preformas de jade (Andrieu et al. 2012), y que pertenece solamente a los años finales del sitio (780 a 800 DC) (Torres et al. 2013). En consecuencia, todos pensamos que la producción de artefactos de obsidiana no era parte de las actividades del epicentro (para consultar los argumentos de entonces véase Andrieu y Quiñonez 2010; Demarest et al. 2009; Kovacevich 2006). Ahora con los nuevos datos, proponemos la hipótesis de que una actividad importante de Cancuen durante el siglo VIII pudo haber sido también la producción a gran escala de navajas de obsidiana, para distribuirlas regionalmente. Pero, también seguramente exportaron río abajo núcleos sin trabajar o sin agotar.

Mientras tanto, recientes investigaciones etnohistóricas (Caso Barrera y Aliphat Fernandez 2006; van Akkeren 2012) han mostrado que la Transversal del Norte al pie de monte de la Verapaz era una importante región productora de cacao, vainilla y achiote. Estudios paleobotánicos están explorando esta posibilidad (Avendaño et al. 2013). También es muy probable que la sal de Salinas de Los Nueve Cerros (Woodfill et al. 2011) llegara desde el oeste, partiendo desde la Transversal hacia Cancuen y luego a la región del río La Pasión. Es importante mencionar que en Cancuen se encontraron unos metates de forma inusual, muy similares a los descubiertos en Salinas de los Nueve Cerros y que han sido relacionados con las etapas finales de la producción de sal (Mijangos 2013). Puede plantearse la hipótesis sobre el movimiento por los puertos de Cancuen de estas importantes mercancías con base en la cercanía de las fuentes de estos comestibles, la ubicación geográfica de las rutas comerciales y las evidencias de las rutas del intercambio de bienes no perecederos de altiplano, como la obsidiana, la pirita, el jade, y la cerámica importada de Tabasco y Veracruz. Obviamente Cancuen estuvo involucrado en un rango de actividades económicas mucho más amplio del que anteriormente se creía.

Claro que llevar a cabo las primeras investigaciones en una región desconocida es muy estimulante y nos dirige a discernimientos importantes. No obstante, se deben aceptar los constantes cambios en las interpretaciones, conforme nueva evidencia salga a luz, aunque esto contradiga publicaciones aún recientes.

Las excavaciones en las regiones vecinas del Altiplano: el Sub proyecto Raxrujá
En 2013 un subproyecto separado inició nuestras investigaciones al otro lado de la frontera entre el Altiplano y las Tierras Bajas, específicamente al norte de Alta Verapaz (Demarest y Martínez 2013). Actualmente el Proyecto Arqueológico Cancuen se está trasladando hacia el altiplano y la zona al pie de monte de la Transversal del Norte. A menos de 17 kilómetros al suroeste de Cancuen, se encuentra uno de sus sitios más importantes de esta zona, Raxrujá Viejo. Su asentamiento del siglo VIII se localiza en un lugar impresionante entre varios cerros kársticos con laderas casi verticales que, como los de las afueras de Cancuen, parecen templos y que los Mayas han llamado “witz” o “mogotes”. Los geólogos las conocen como “torres kársticas”. Durante la intensa temporada de este año, se exploró el sitio, se trazó su mapa y se completaron 82 unidades de excavación en plataformas domésticas y también en grandes plataformas arquitectónicas con estelas en frente de los cerros sagrados.

En el interior de los cerros existen 13 cuevas pequeñas, algunas con depósitos cerámicos del Clásico Tardío y una con dibujos rupestres PreColombinos. Utilizando la metáfora de Spenard que se refiere a estas montañas como “templos ya construidos”, vemos que es confirmada por la elaboración de agregados arquitectónicos a su paisaje sagrado. Durante el siglo VIII, en la base de estas empinadas montañas kársticas, los pobladores construyeron grandes plataformas de piedra e imponentes terrazas artificiales de 24 metros de largo, 11 metros de ancho y 3 metros de alto. El burdo relleno de cantos rodados que se usó en las terrazas fue cubierto y consolidado por superficies de piedrín y barro. Esta técnica de construcción arquitectónica frente a montañas escarpadas, es característica del altiplano. Es una manera de incorporar la geografía natural sagrada al ambiente de los centros Mayas. Se le ha encontrado en construcciones muy similares de sitios como Chijolom, La Poza, Esperancita, Chiche en Alta Verapaz, Baja Verapaz, y Quiche (Ichon y Hatch 1982; Smith 1955; van Akkeren 2012).

La diferencia de estos complejos del Altiplano en Raxrujá Viejo es que hay 19 estelas y cuatro altares lisos. Uno de estos altares tiene la forma de un cono truncado, que es una forma característica de Cancuen. Las estelas y altares podrían representar alguna influencia tardía de dicho sitio. Es más, el complejo estela- altar no es propio de Alta Verapaz en el Clásico Tardío, por lo que su presencia en Raxrujá Viejo también podría apoyar la influencia de Cancuen. Asimismo, hay dos pequeñas estructuras colapsadas que parecen estar construidas al estilo de la mampostería fina típica de las Tierras Bajas (Demarest y Martínez 2013). Además de lo anterior, es una sorpresa comprobar que existe mínima evidencia que señale contactos con Cancuen o con las Tierras Bajas. Las formas arquitectónicas corresponden a las de la Transversal del Norte y Alta Verapaz. Las cerámicas presentan formas del altiplano y del pie de monte; además están elaboradas con la pasta friable, de pobre calidad, que es característica del norte de Alta Verapaz. Se recuperaron más de 25,000 tiestos, que todavía están en proceso de análisis, pero menos del 4% parecen tener modos o tipos en común con Cancuen o de las Tierras Bajas (Torres et al. 2013). Algunas de las cerámicas características de Raxrujá fueron analizadas por Ronald Bishop y James Blackman de la Institución Smithsonian. Utilizaron la técnica de activación de neutrones y comprobaron que son locales, originarias de la Transversal y la región de Raxruja (Bishop, Forne, Torres, comunicaciones personales 2012).

Luego de considerar las evidencias ya descritas de Cancuen y Raxrujá, nos enfrentamos con un problema fascinante, que se refiere a determinar la naturaleza exacta de la interacción entre Cancuen (que es el último sitio de Tierras Bajas en la frontera) y Raxrujá (uno de los centros ubicados más hacia el norte de Verapaz donde bordea con Tierras Bajas). Claramente la cultura material refleja que existió una marcada frontera en algún punto ubicado entre los alrededores de Raxrujá y los de Cancuen menos de 17 km de este mismo sitio (Fig.4). Al sur de esa frontera, la arquitectura y todos los complejos cerámicos cambian a formas propias del altiplano. No obstante, Raxrujá se asienta en la base del valle del altiplano de la Verapaz y a la vez se encuentra en la ruta de la Transversal. Dada su ubicación, mercancías como la obsidiana y el jade del altiplano y la cerámica de México tuvieron que pasar por Raxrujá, o cerca, para llegar a los puertos de Cancuen en el río La Pasión.

 

Estos patrones pueden demostrarse a través del análisis de la composición química de la obsidiana y del jade (Andrieu et al. 2011a; Andrieu y Quiñonez 2010). Además es muy probable que, por la ruta del pie de monte y la Transversal, también se transportaran a Cancuen productos de consumo como el cacao, achiote, vainilla y la sal, que eran muy necesarios para Cancuen y las ciudades de Petén hacia el norte, como también cerámica y obsidiana de muy lejos de Veracruz y Tabasco (Forne et al. 2010).

Notablemente, mucha más de la evidencia de la interacción del altiplano con las Tierras Bajas se encuentra en el propio Cancuen, y no en la cultura material del lado de las Tierras Altas. En el interior de Cancuen existe una gran cantidad de cultura material del altiplano y del pie de monte. Los grupos cerámicos adentro propio del epicentro, cuya fuente proviene de la zona de Raxrujá, son bastante comunes en Cancuen, e incluyen a la cerámica Raxrujá rojo, Chichicaste café, Cebada sin engobe, así como los Grupos Gladiola, Chipilín y Chatillas. Dado que la población regional fue relacionado con la cultura local de la Transversal y Altiplano en el propio epicentro de Cancuen, esperamos obtener tasas más altas en las afueras y el área de sustento de Cancuen, que es más local y menos elitista. Pero esto es una especulación porque el subproyecto del transecto está todavía en proceso.

Es más, en la península, específicamente en una parte central del epicentro, hay un Juego de Pelota en donde se llevaban a cabo festines con basureros grandes alrededor. Está construido al estilo del altiplano y sus basureros incluyeron cerámicas del pie de monte y del altiplano (Torres 2011). Las lajas naturales que cubren sus paredes inclinadas, así como otros aspectos de su construcción, no tienen nada en común con ningún sitio de las Tierras Bajas. Más bien, presenta la misma forma que tienen los juegos de pelota de sitios de la Baja Verapaz, el sur de Alta Verapaz y de regiones de Quiché como Los Encuentros, Chichen, Chijolom, y Los Cerritos Chijoj, y otros (Ichon y Hatch 1982; Smith 1955; Torres 2011; van Akkeren 2012). Como se discute arriba, los “templos” de Cancuen no son las grandes construcciones artificiales colocadas en el epicentro, sino que se trata de las “torres kársticas” naturales con las cuevas en su interior, ubicadas a orillas del área más extensa del sitio. Por supuesto, tales complejos de montañas- cuevas son característicos de los sitios del altiplano de la Verapaz y no de los centros Clásicos de las Tierras Bajas Mayas. Todos estos rasgos relacionan a Cancuen con sus vecinos del altiplano y del pie de monte, con quienes intercambiaba obsidiana, los bienes exóticos y otras mercancías perecederas.

Por otro lado, como se explicó, en Raxrujá y también en el sitio Sebol, la cerámica y la arquitectura están elaboradas en el estilo local de la Verapaz, y pocos tiestos presentan los estilos de Cancuen. Analisis por activación de neutrones por el Instituto Smithsonian han comprobado que la cerámica en Raxruja Viejo es local, o sea de la Alta Verapaz. En Raxrujá solo tres rasgos específicos arquitectónicos muestran una posible influencia de Tierras Bajas: 1) dos estructuras pequeñas colapsadas con algo de mampostería fina 2) un altar en forma de cono truncado, que es un estilo característico de Cancuen. 3) Uno también podría especular que las estelas y altares colocados en las terrazas la base de los cerros verticales, produciría el efecto que se parecieran a los complejos de templos y plazas de las Tierras Bajas. La mayor parte de sitios de la Transversal tienen adoratorios en cuevas y los cerros y varias tienen terrazas construidas al frente, pero sin el arreglo de las estelas colocadas en la base de dichas montañas. Es importante notar que todos estos rasgos y los basureros excavados en Raxrujá, tienen una fecha que corresponde a la última parte del Clásico Tardío y parece que pertenecen a una fase de ocupación muy corta. De hecho, todo el sitio Raxrujá también es de la parte final del Clásico Tardío como en Cancuen.

Una posibilidad es que en la década final de su historia, Cancuen ejerció una influencia breve pero directa sobre Raxrujá. El Altar 2 de Cancuen registra la victoria de un señor de Tierras Bajas aliado con Cancuen. La inscripción registra el nombre del Captor del señor de “Sac Witz”, lo último significando “Montaña Blanca”. Una hipótesis muy especulativa es que este sitio pudiera haber sido Raxrujá Viejo, cuyo terreno está dominado por las escarpadas torres de piedra caliza. El altar tiene una fecha de 790 DC, es decir aproximadamente. En la fase Chaman (780 a 800 DC), durante la segunda mitad del apogeo de Cancuen, se manifestaron vigorosamente las afiliaciones cerámicas hacia el sur y el oeste. En el complejo cerámico de Cancuen se detectaron 6,077 tiestos del altiplano y del pie de monte (6.1% de las cerámicas de la fase Chaman) y 1515 tiestos de Tabasco y Veracruz (1.6% de las cerámicas de Chaman). Quizás los últimos cambios arquitectónicos de Raxrujá representan un intento final y desesperado de Cancuen por continuar su control del acceso a sus rutas de intercambio hacia el sur y el oeste.

 

Conclusiones e implicaciones teóricas
Claramente tan sólo estamos empezando a investigar los temas complejos relacionados con la naturaleza de la frontera entre el Altiplano y las Tierras Bajas, que existía en la transición entre la Verapaz y Petén. Sin embargo, en esta etapa tan inicial ya tenemos que cambiar muchas de nuestras interpretaciones, conforme avanza el trabajo en esta zona fronteriza. Mientras tanto, hemos iniciado las primeras investigaciones en los sitios que se observan en la superficie del otro lado de la frontera, en la zona de la Transversal. Puede que pasen décadas antes de que comprendamos bien esta frontera, que ha permanecido ignorada por largo tiempo. No obstante, en este momento podemos presentar las siguientes observaciones preliminares, basadas en la investigación más reciente:

1) En general, desde su epicentro en la península, el sitio Cancuen y su área de sustento se extendían al menos 4.1 km y probablemente más allá sobre un paisaje de pantanos, inundaciones, y tierra.
2) En Cancuen, tanto el intercambio de obsidiana en núcleos como su producción de navajas, se hacían a una escala muy, pero muy, grande. No obstante, en las futuras temporadas debemos localizar los talleres de obsidiana.
3) Evidencia etnohistórica sugiere la posibilidad de que Cancuen también hubiera sido un centro de intercambio de mercancías como el cacao, achiote y sal.
4) En alguna parte entre la zona urbana de Cancuen y Raxruja Viejo en el pie de monte, 17 km. al sur, existe una marcada división entre la cultura material de las Tierras Bajas y el Altiplano.
5) En Cancuen la mayoría de la arquitectura pública y de élite tiene características de las Tierras Bajas, pero al interior del propio Cancuen, la evidencia de la gran influencia del altiplano de la Verapaz y del pie de monte es muy fuerte en su arquitectura, cerámica, y formas de ritual.
6) En cambio, las cerámicas y los patrones arquitectónicos del altiplano de la Verapaz, presentan rasgos sorprendentemente diferentes y es notable que la evidencia de la influencia de Cancuen y de las Tierras Bajas en Raxrujá Viejo se limita a unos pocos elementos.

Al reunir estos hechos, especialmente los últimos tres puntos, encontramos que contradicen nuestras expectativas y las visiones más tradicionales de la naturaleza de “fronteras” y de las relaciones entre “áreas nucleares” y regiones de la periferia. Esto es especialmente sorprendente, dado que del siglo VIII existe mucha evidencia de un intenso intercambio entre Cancuen y sus vecinos del altiplano y del pie de monte de la Transversal. La intuición, las perspectivas tradicionales, así como la mayoría de las aplicaciones del popular “World Systems Theory” (“la Teoría de los Sistemas Mundiales”) (p.e. Wallerstien 1974), sostenían que las relaciones de “frontera” entre sociedades altamente complejas y las zonas vecinas de comunidades menos desarrolladas habrían sido dominadas por las sociedades con mayor complejidad, es decir “la civilización”. El propósito tradicional es que los líderes de las comunidades de menor complejidad ubicadas en zonas vecinas prestan los símbolos, la cultura material y aún el apoyo militar de sus vecinos más complejos, a fin de obtener de ellos las ventajas ideológicas y/o materiales que los ayuden a sus líderes en la competencia local por el poder.

Sin embargo, nuestros descubrimientos son más compatibles con las teorías recientes (p.e. Green y Perlman 1985) que no enfatizan a las zonas fronterizas como los límites de distintas “áreas culturales” o etnicidades, en la manera en que fueron definidas por los términos esencialistas tradicionales. En cambio, estas nuevas teorías (“la Teoría de las Redes”) enfatizan a las redes de interacción entre agentes o grupos específicos que residían en estas distintas comunidades (p.e. Schortman y Urban 2011). En esta conceptualización de la interacción interregional, las estrategias de los agentes son multidireccionales.

Es más, para una perspectiva comparativa, hay que considerar a la zona clásica Maya del sureste, en donde se encuentra Copan en Honduras, y Quiriguá en el Valle del Motagua. Esta es la única “frontera” de Tierras Bajas que ha sido intensamente estudiada. Allí se han identificado tres patrones distintos de interacción y en dos de ellos (del Valle Motagua y del valle de Naco), las ciudades grandes del mundo maya clásico no extendieron mucha influencia sobre sus vecinos, que tenían organizaciones políticas menos complejas, pero totalmente independientes (Schortman y Ashmore 2012; Schortman y Nakamura 1991).

Hasta ahora, el patrón descubierto en la frontera de la civilización Maya entre el Altiplano y las Tierras Bajas es bastante complejo. Aunque por seguro hubo distintas iniciativas en las comunidades de todos lados de la frontera, podemos especular que la estrategia de la élite Maya clásica de Cancuen para ganar el acceso a la ruta de intercambio de la Verapaz, se basó en que se adoptara en Cancuen mismo las prácticas del altiplano y participara en diversos aspectos del ritual y los sistemas simbólicos de la Verapaz, en lugar de usar alguna forma de dominación política o cultural sobre sus vecinos.

En los años por venir, el Proyecto Arqueológico Regional Cancuen se dedicará a investigar las zonas más allá de su epicentro, así como su territorio circundante en la Verapaz. Estas investigaciones en las zonas que no han sido previamente investigadas confirmarán o negarán nuestras propuestas, discutidas aquí, pero seguramente nos llevarán a una mejor comprensión de esta “frontera” y a la vez presentarán nuevos enigmas respecto de la interacción entre las civilizaciones de las Tierras Bajas y el Altiplano.

Agradecimientos
Agradecemos por el apoyo a estas investigaciones a: El Ministerio de Cultura y Deportes, Comité del Simposio, National Geographic Society, Alphawood Foundation, Vanderbilt Institute of Mesoamerican Archaeology and Development, Le Centre National De La Recherche Scientifique de Francia, Didrichsen Museo de Helsinki Finlandia, Fundacion Perenco.

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Fig.1: Rutas del intercambio y transporte del Río La Pasión, la Transversal y los Valles de Alta Verapaz
(nótese la posición como “nexo” de Cancuen) entre Tierras Bajas y Altiplano.

Fig.2: Áreas de investigación de Cancuen y mapeo 1999-2011, 2012, y 2013.

Fig.3: Subidas y bajadas e inundaciones impredecibles del Río La Pasión en la zona de Cancuen.

Fig.4: Mapa con posiciones de Cancuen y Raxruja Viejo, y con los cerros con cuevas de San Francisco en los alrededores de Cancuen.

Fig.5: Cerro Torre Hun con oratorio de Cueva de San Francisco en los alrededores de Cancuen.

Fig.6: Gran escondite de estela de 851 núcleos de obsidiana en transecto # 1.

Fig.7: Algunos de los excéntricos de obsidiana y pedernal del escondite.

Fig.8: Cerro con cuevas de Raxruja Viejo como “Pirámides naturales ya construidas”.

Fig.9: Algunas cuevas en los cerros de Raxruja Viejo.

Fig.10: Reconstrucción de uno de los complejos de “templos de Raxruja Viejo – formado por una combinación de plataformas con estelas y los cerros (“torres kársticas”) naturales.