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046 Agua y montaña: paisaje pipil de la Costa del Bálsamo, El Salvador. Marlon V. Escamilla – Simposio 27, 2013

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046 Agua y montaña: paisaje pipil de la Costa del Bálsamo, El Salvador.

Marlon V. Escamilla

 

XXVII Simposio de Investigaciones
Aqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
22 al 26 de julio de 2013
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Andrea Rojas

 

Referencia:
Escamilla, Marlon V.
2014 Agua y montaña: paisaje pipil de la Costa del Bálsamo, El Salvador. En XXVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2013 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y A. Rojas), pp. 581-587. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Agua y montaña: paisaje pipil de la Costa del Bálsamo, El Salvador
Marlon V. Escamilla
Palabras clave
El Salvador, Costa del Bálsamo, Paisaje Pipil, Postclásico Temprano.

Abstract
Different cultural groups, migrants and travelers were captivated over time by the Costa del Bálsamo interacting for various reasons with this unique topography. During the postclassic period, the Pipil developed various cultural processes of appropriation of mountain and coastal landscape, settling on the narrow ridges of the crest, optimizing the limited space and landscape visual control, something that starred a decisive role in the settlements of these ancient people. The socio-cultural reasons that led to the adoption, appropriation and transformation of Costa del Bálsamo landscape, are probably associated with both defensive and symbolic reasons. This paper will present new data as a results of the Proyecto Arqueológico Cordillera del Bálsamo (PACB), discussing some evidence of defensive sites and evidence of symbolic aspects associated with the cult of Tlaloc.

 

La costa del Bálsamo, ubicada en el extremo suroeste del actual territorio salvadoreño, constituye un área en la cual se asentaron los grupos nahua-pipiles durante el periodo postclásico (900-1524 DC). Estos asentamientos son importantes debido a que son producto de lo que se considera como uno de los mejores ejemplos de movimientos poblacionales en la historia cultural del Nuevo Mundo. Las migraciones nahua-pipiles desde territorios mexicanos hasta la costa pacífica centroamericana constituyen una serie de oleadas migratorias complejas ocurridas durante los periodos Epiclásico (700-900 DC) y Postclásico (900-1534 DC). Aunque ha sido difícil establecer una fecha exacta de la llegada de los grupos nahua-pipiles a Centroamérica, existen evidencias lingüísticas, históricas y arqueológicas que indican una fuerte migración pipil durante el Postclásico Temprano (900-1200 DC) (Fowler 1989). Para el periodo de la Conquista (1524), los grupos nahua-pipiles se encontraban localizados en el sureste de la costa Pacífica centroamericana, sureste de las Tierras Altas de Guatemala y específicamente en la parte central y oeste de El Salvador.

Las migraciones nahua-pipiles continúan planteando diferentes interrogantes relacionados con las razones que motivaron a estos grupos a migrar en diferentes oleadas y cuáles fueron las motivos socioculturales que originaron la adopción, apropiación y transformación del particular paisaje de la costa del Bálsamo. Aunque en el pasado se han desarrollado registros esporádicos de sitios arqueológicos en el área, la implementación de un reconocimiento arqueológico sistemático en la zona es fundamental para entender la situación sociopolítica que emergió a raíz de este movimiento poblacional. En base a lo anterior, desde el 2010 hasta la fecha, el Proyecto Arqueológico Cordillera del Bálsamo (PACB) ha implementado un reconocimiento arqueológico sistemático en la costa con la finalidad de identificar, registrar y documentar sitios arqueológicos postclásicos asociados a grupos nahua-pipiles, con el objetivo de obtener y analizar datos que permitan desarrollar una perspectiva de los diferentes procesos culturales de apropiación y transformación del paisaje cultural ocurridos como producto de un proceso de migración diaspórica durante el periodo Postclásico.

En este artículo se analizarán cómo los nahua-pipiles desarrollaron diversos procesos culturales de apropiación del paisaje de montaña y costa, estableciéndose sobre las angostas crestas de las lengüetas, optimizando al máximo los limitados espacios y el control visual del paisaje, aspecto que protagonizó un papel determinante en los asentamientos de estos antiguos pobladores. Las razones socioculturales que originaron la adopción, apropiación y transformación del particular paisaje de la costa del Bálsamo, probablemente estén asociadas tanto a motivos defensivos como a motivos simbólicos. Así mismo se presentarán los nuevos resultados de la temporada 2012 del Proyecto Arqueológico Cordillera del Bálsamo (PACB), discutiendo algunas evidencias de sitios defensivos y evidencias de aspectos simbólicos asociados al culto de Tlaloc.

El Complejo Guazapa en la Costa del Bálsamo
La costa del Bálsamo conforma una espectacular barrera natural que interactúa con el océano Pacífico y los valles internos. Una de sus principales características geomorfológicas son las impresionantes lengüetas que descienden desde una altura aproximada de 1,500 msnm hasta el nivel del mar, formando crestas con angostas planicies, extraordinarios riscos y angostos valles. Este particular paisaje fue el mismo que cautivó a diferentes grupos culturales, viajeros e investigadores en el pasado.

El Complejo Cerámico Guazapa, del Postclásico Temprano, definido por Fowler (1981) en su tesis doctoral, se basó en el análisis de materiales culturales provenientes de las investigaciones arqueológicas de los sitios Cihuatán y Santa María, ubicados al noroeste del territorio salvadoreño. Sin embargo, el término Complejo Guazapa se utiliza para referirse al Postclásico Temprano, dentro del cual destacan sitios de la zona central y occidental de El Salvador tales como Igualtepeque, Chalchuapa, Isla El Cajete, Las Marías, Carranza, Tacuscalco, Cerro de Ulata, Jicalapa, El Panteoncito y Miramar, entre otros. El Complejo Cerámico Guazapa está conformado tipológicamente por los grupos cerámicos: Las Lajas Burdo, Tamulasco Sencillo, García Rojo, Zancudo Policromo sobre Blanco, Jején Policromo sobre Rojo, Tamoa Bayo, Tohil Plumbate y Nicoya Polícromo (Fowler 2011a).

William Fowler (íbid.) considera que el complejo cerámico Guazapa enfatiza muchos aspectos estilísticos, reproduciendo tanto los modos decorativos como las características tecnológicas y morfológicas del Complejo Tollan de Tula. Sin embargo, es necesario destacar que los dos principales grupos cerámicos policromos, Zancudo Policromo sobre Blanco y Jején Policromo sobre Rojo, parecen no tener correspondencia paralela con el material cerámico publicado del área del valle de México. Probablemente, esta ausencia de correspondencia directa para los grupos cerámicos polícromos antes mencionados podría estar relacionado con dos situaciones: una, que las similitudes más cercanas con ambos grupos cerámicos polícromos del Complejo Guazapa podrían estar ubicadas en otra región nahua del territorio mexicano por ejemplo, el sur de Puebla o la Costa del Golfo, en Veracruz y Tabasco, o el sur de Guerrero; y la otra posibilidad es que ambos grupos cerámicos sean productos del desarrollo local y dinámicas particulares de la región del sur de Mesoamérica.

El patrón de asentamiento que presentan la mayoría de los sitios del Complejo Guazapa, muestra una tendencia a estar ubicados en lugares altos como en la cima de lomas, cerros o islas seguramente asociado a una estrategia eminentemente de defensa y resguardo, con el objetivo de controlar su accesibilidad. Por lo general, estos asentamientos presentan dos características relevantes: una ubicación estratégicamente defensiva y una arquitectura con rasgos defensivos y militaristas. Probablemente estas características defensivas eran aprovechadas por los grupos nahua-pipiles a través de procesos de apropiación del paisaje natural de ciertos rasgos geomorfológicos, construyéndolos y transformándolos en paisajes culturales.

Paisajes culturales de montaña y agua
La temporada de campo de 2012 del Proyecto Arqueológico Cordillera del Bálsamo (PACB), se desarrolló en cuatro municipios: Teotepeque, Jicalapa, Chiltiupán y Tamanique, todos pertenecientes al departamento de La Libertad y ubicados en la Costa del Bálsamo. El área de los cuatro municipios suman un total de 350 km2 aproximadamente. En base del análisis de fotografías aéreas, de mapas cartográficos, de imágenes satelitales y de los antecedentes de investigaciones en la zona, se diseñó una estrategia metodológica que permitiera optimizar recursos y a la vez potencializar el registro de nuevos sitios en el área.

En base de lo anterior, la estrategia metodológica se dividió en dos programas: el primero enfocado en visitar sitios arqueológicos previamente registrados, con la finalidad de actualizar y obtener nuevos datos para su debido análisis; y el segundo en desarrollar reconocimientos pedestres a través de transectos con el objetivo de registrar y documentar nuevos sitios arqueológicos en el área de estudio. En ambos programas participó un equipo de cinco estudiantes avanzados de la Licenciatura en Arqueología de la Universidad Tecnológica de El Salvador: Nancy Trujillo, Julián Tolentino, Maberick Caballero, Kathy García y David Messana, con el cual se desarrollaron las visitas de campo a sitios, el mapeo de estructuras, la recolección superficial de artefactos y el análisis de los mismos. A continuación se presenta la descripción de cinco sitios visitados y registrados durante el reconocimiento arqueológico desarrollado en la temporada de campo de 2012.

Sitio Cerro de Ulata
El sitio arqueológico Cerro de Ulata se encuentra ubicado en el municipio de Teotepeque, Departamento de La Libertad en terrenos parcelados de propiedad privada y a una altura de 410 msnm. El sitio fue registrado por Jorge Lardé (1926) y mencionado por John Longyear (1944), sin embargo, el sitio es descrito y mapeado por primera vez por los investigadores del Proyecto Izalco interpretándolo como un asentamiento de la fase Guazapa y contemporáneo al sitio Cihuatán en base a su patrón de asentamiento y a su cerámica (Fowler et al. 1989).

El sitio está conformado por al menos 25 montículo, con una distribución espacial de las estructuras a lo largo de la bifurcación de una lengüeta en dos ejes orientados norte-sur, dicha distribución está determinada por la topografía de la cresta de la lengüeta. El sitio se divide en dos grandes concentraciones de montículos las cuales han sido denominadas como Grupo Este y Grupo Oeste. El grupo Este fue identificado y mapeado por el Proyecto Izalco. Dicho grupo está conformado por al menos 11 montículos distribuidos sobre un eje norte-sur conformando pequeñas plazas.

En base de las diferentes visitas realizadas por el equipo del Proyecto al sitio y al reconocimiento arqueológico sistemático implementado, se logró identificar una agrupación de montículos y pequeñas plazas la cual se denominó como Grupo Oeste, dicho grupo está conformado por al menos 14 montículos distribuidos sobre un eje norte-sur y conformando al menos 3 pequeñas plazas. Cada uno de los montículos de ambos grupos fueron georeferenciados, mapeados y analizados en GIS.

El sistema constructivo aparentemente está conformado por rocas volcánicas, no se logró identificar en superficie ningún tipo de repello. El terreno donde se ubica el sitio Cerro de Ulata actualmente se encuentra parcelado y tiene un uso agrícola con siembras de maíz, frijol y maicillo. Sin embargo el Grupo Oeste presenta una pequeña concentración de construcciones habitacionales modernas. En términos de conservación, el sitio se encuentra relativamente bien conservado, a excepción del Grupo Oeste el cual presenta saqueos en algunos montículos.

Dentro de los materiales recolectados se logró identificar material lítico como puntas de flecha de obsidiana negra, fragmentos de manos y metates. Debido a que el sitio fue prospectado cuando el maíz y el frijol estaban crecidos se dificultó la recolección de material, sin embargo se logró identificar cerámica postclásica. En términos de distribución espacial, los antiguos pobladores aprovecharon al máximo el espacio de la bifurcación de la lengüeta, lo cual sin duda alguna muestra una apropiación del paisaje con características geomorfológicas las cuales fueron aprovechadas en términos defensivos. Aunque el sitio no ha sido excavado aún, se puede considerar que Cerro de Ulata tuvo un uso cívico-ceremonial, en el cual se desarrollaban prácticas de control y/o vigilancia y muy probablemente asociado a prácticas ceremoniales.

Sitio Caballito
El sitio arqueológico Caballito se encuentra ubicado en el Municipio de Teotepeque, Departamento de La Libertad, específicamente sobre la parte alta de la Loma del Caballito a una altura de 500 msnm. El asentamiento se encuentra localizado en terrenos propiedad de la Cooperativa Chiquileca. Actualmente el sitio está delimitado hacia el norte por la prolongación de la lengüeta, al sur por la Loma Los Encuentros. El límite Este está marcado por el Río Mizata donde la lengüeta desciende de 500 msnm a 150 msnm y el extremo Oeste está marcado por el final de la lengüeta la cual desciende de 500 msnm a 259 msnm hasta la Quebrada El Tambor. El sitio fue descubierto y registrado por el autor durante el desarrollo del Proyecto. Durante varias visitas al sitio se logró georeferenciar cada uno de los montículos y mapear el sitio con brújula y cinta métrica. Así mismo, se realizó una recolección superficial sistemática de materiales culturales.

El sitio Caballito está conformado por 10 montículos distribuidos en dos concentraciones las cuales se denominaron como Grupo Norte y Grupo Sur. El Grupo Norte está constituido por 4 montículos los cuales con forman una pequeña plaza. El Grupo Sur está conformado por 6 montículos los cuales están orientados sobre un eje noreste-suroeste y separado en grupos de 2 conformando al menos 3 pequeñas plazas. El límite sur del sitio se logró identificar una pequeña de área de superficie quemada formando terrones de aproximadamente del tamaño de un puño. Es difícil establecer si esta huella de quema esté asociada a prácticas desarrolladas en tiempos prehispánicos o se deba a prácticas agrícolas actuales. Lo anterior se logrará determinar solamente a través de un programa de excavaciones en el área.

El sistema constructivo aparentemente está conformado por rocas volcánicas, no se logró identificar en superficie ningún tipo de repello. Actualmente el uso de la tierra es agrícola, algunas parcelas se encuentran sembradas con maíz, frijol y maicillo otras no presentan siembra alguna. En términos de conservación, el sitio se encuentra relativamente bien conservado.

Dentro de los materiales recolectados se logró identificar cerámica asociada al Complejo Guazapa, material lítico como puntas de flecha de obsidiana negra, fragmentos de manos y metates con una relativa abundancia. En términos de distribución espacial, el sitio fue construido sobre la bifurcación de una lengüeta, lo cual es interesante debido a que sitios como El Panteoncito y Cerro de Ulata presentan el mismo patrón de asentamiento. Caballito se puede considerar como un sitio habitacional del Complejo Guazapa en el cual probablemente se desarrollaban prácticas de control o vigilancia.

Sitio Texisio
El sitio arqueológico Texisio se encuentra ubicado en el Municipio de Teotepeque, Departamento de La Libertad, específicamente sobre la parte alta de la lengüeta Texisio a una altura de 281 msnm. El asentamiento se encuentra localizado en terrenos privados. Actualmente el sitio está delimitado hacia el norte por la Loma El Cerro, al sur por el final de la lengüeta. El límite Este está marcado por la Quebrada de Texisio donde la lengüeta desciende de 281 msnm a 50 msnm y el extremo Oeste está marcado por el final de la lengüeta la cual desciende de 281 msnm a 29 msnm hasta el Río Mizata. El sitio fue descubierto y registrado por el autor durante el desarrollo del Proyecto. Durante las visitas al sitio se logró georeferenciar cada uno de los montículos y mapear el sitio con brújula y cinta métrica. Así mismo, se realizó una recolección superficial sistemática de materiales culturales.

El sitio Texisio está conformado por tres montículos los cuales forman una plaza. El sistema constructivo aparentemente está conformado por rocas volcánicas, no se logró identificar en superficie ningún tipo de repello. Actualmente el uso de la tierra es agrícola, el área se encuentra sembrada de pasto para ganado y existen construcciones habitacionales modernas en muy baja densidad. En términos de conservación, el sitio se encuentra bien conservado. Dentro de los materiales recolectados se logró identificar cerámica asociada al Complejo Guazapa, material lítico como puntas de flecha y navajas prismáticas de obsidiana negra.

Sitio El Letrero
El sitio arqueológico El Letrero se encuentra ubicado en el municipio de Chiltiupán, Departamento de La Libertad, específicamente en la Finca Guadalupe Arriba del Cantón y Caserío Cuervo Abajo y a una altura de 400 msnm. Actualmente el sitio está delimitado hacia el norte por la Finca Guadalupe Arriba, al sur por el Río El Zonte. El límite este está marcado por el Río Pájaro León y el extremo oeste está marcado por el Río El Zonte. El sitio fue descubierto y registrado por el autor durante el desarrollo del Proyecto. Durante las visitas se logró georeferenciar el sitio y realizar un levantamiento digital fotográfico de las manifestaciones gráfico-rupestres.

El Letrero es un sitio de arte rupestre el cual está conformado por una concentración de manifestaciones gráfico-rupestres sobre una roca con dimensiones de 15 m de largo por 12 m de alto. Los petrograbados se encuentran orientados al este abarcando un área de 3 m de largo y 2 m de alto. En términos generales los petrograbados presentan un estilo abstracto destacando en su mayoría figuras geométricas como círculos concéntricos, espirales; así como una concentración de cúpulas. Aunque en menor porcentaje, se lograron registrar figuras antropomorfas y zoomorfas. Sin embargo el petrograbado más relevante es la representación estilizada de un Tlaloc, deidad asociada a la lluvia y el agua. Cabe destacar que el sitio se encuentra ubicado en el punto de convergencia de los Ríos Pájaro León y El Zonte. Aproximadamente a 200 m al norte de la roca con los petrograbados se registró una pequeña plataforma rectangular, la cual muy probablemente sirvió como adoratorio durante las prácticas rituales desarrolladas en tiempos prehispánicos. Como parte del Proyecto se realizó un levantamiento fotográfico digital de todos los petrograbados. En términos de conservación, el sitio se encuentra en mal estado debido a que las incisiones de los petrograbados han sido pintados con tiza y algunos petrograbados presentan daños de fractura, incluyendo un porcentaje del Tlaloc.

El petrograbado de Tlaloc constituye una representación importante para la interpretación del sitio. Probablemente en el sitio El Letrero se desarrollaron prácticas rituales venerando a la deidad Tlaloc las cuales estaban asociadas a la invocación del elemento agua. Estos rituales desarrollados durante el periodo Postclásico por grupos nahua-pipiles posiblemente fueron practicados con relativa frecuencia en las partes bajas de las lengüetas, donde se ubican ríos y quebradas de invierno, tomando en cuenta que la mayoría de los sitios del complejo Guazapa ubicados en la Costa del Bálsamo se encuentran ubicados en la cresta de las lengüetas, es decir lugares en los cuales se dificulta el acceso al agua.

Sitio Letrero del Diablo
El sitio arqueológico Letrero del Diablo se encuentra ubicado en el municipio de Jicalapa, Departamento de La Libertad y a una altura de 140 msnm. El área donde se encuentra ubicado el sitio está catalogada como área protegida por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). El sitio fue registrado por Jorge Lardé (1926), sin embargo, la ficha de registro que existe actualmente en la Dirección de Arqueología de la Secretaria de Cultura de la Presidencia (SEC) no contiene mayor información del sitio.

El Letrero del Diablo es un sitio de arte rupestre, el cual está conformado por una concentración de manifestaciones gráfico-rupestres sobre un paredón rocoso con dimensiones de 50 m de largo por 8.5 m de alto. Los petrograbados se encuentran orientados al Oeste abarcando un área de 10 m de largo y 2.7 m de alto. En términos generales los petrograbados presentan un estilo abstracto destacando en su mayoría figuras geométricas y en menor porcentaje figuras antropomorfas y zoomorfas. Sin embargo el petrograbado más relevante es la representación estilizada de un Tlaloc, deidad asociada a la lluvia y el agua. Cabe destacar que el sitio se encuentra ubicado al costado este de la Quebrada Iscacuyo o El Cacao. En términos de conservación, el sitio se encuentra en mal estado, debido a que las incisiones de los petrograbados han sido pintados con tiza y con pintura de aceite color rojo y blanco. Como parte del Proyecto se realizó un levantamiento fotográfico de todos los petrograbados. así como un levantamiento digital en mosaico para obtener una imagen panorámica utilizando un GigaPan EPIC Pro, dicho levantamiento fue hecho con el apoyo del Dr. Fabio E. Amador, oficial de programa de National Geographic Society.

El petrograbado de Tlaloc constituye una representación importante para la interpretación del sitio. Probablemente en el sitio Letrero del Diablo se desarrollaron prácticas rituales venerando a la deidad Tlaloc, las cuales estaban asociadas a la invocación del elemento agua. Estos rituales practicados durante el periodo Postclásico por grupos nahua-pipiles posiblemente fueron realizados con relativa frecuencia en las partes bajas de las lengüetas, donde se ubican ríos y quebradas de invierno, tomando en cuenta que la mayoría de los sitios del Complejo Guazapa ubicados en la Cordillera del Bálsamo se encuentran ubicados en la cresta de las lengüetas, es decir lugares en los cuales se dificulta el acceso al agua.

La Costa del Bálsamo: paisajes rituales y apropiacaciones simbólicacas del espacacio
El concepto de paisaje en Arqueología, es interpretado como el producto de diversos factores sociales y de agencia humana. A diferencia de la percepción del paisaje como un rasgo natural, la arqueología del paisaje interpreta al paisaje mismo como una construcción cultural. En relación al concepto de paisaje, existen diferencias ontológicas entre los investigadores que interpretan al paisaje como una entidad independiente al ser humano y aquellos investigadores que interpretan al paisaje como una construcción a través de la agencia del ser humano (Preucel y Hodder 1996).

El paisaje cultural de la Costa del Bálsamo durante el Postclásico reúne características geomorfológicas y simbólicas relevantes, las cuales fueron determinantes para establecer asentamientos pipiles. Knapp y Ashmore (1999) enfatizan las diferencias en el uso del concepto de paisaje en Arqueología como una transición de la conceptualización del paisaje como algo pasivo a una percepción activa que va más allá de una entidad compleja relacionada con el diario vivir de los seres humanos.
El enfoque teórico de la Arqueología del paisaje se basa en la idea que los seres humanos construyen y transforman su medio ambiente de una manera fundamental. Estas manifestaciones de adopción y transformación del paisaje, en algunos casos, son el producto de procesos migratorios y de apropiaciones simbólicas de lugares y espacios deseados. En este sentido, la Antropología del Movimiento constituye una valiosa herramienta teórica, ya que explora el movimiento desde una perspectiva antropogénica del paisaje. El movimiento a través del paisaje incluye un vasto espectro de experiencias humanas relacionadas con diferentes percepciones del mundo y con diferentes estrategias diarias de acción y reacción. El paisaje es entendido como un sistema para la manipulación de significados simbólicos en las acciones humanas y su materialidad. Por lo tanto, el paisaje es un proceso cultural.
La perspectiva del paisaje constituye un paradigma de mucha aplicabilidad en la interpretación arqueológica el cual permite explorar diversas interpretaciones relacionadas con las prácticas y conductas de antiguas sociedades. En la actualidad, solamente algunas investigaciones arqueológicas han logrado desarrollar una aproximación teórica desde una perspectiva de paisaje con relación a como los nahua-pipiles percibieron e interactuaron con los espacios, los lugares y los paisajes durante el Postclásico en El Salvador (Sampeck 2007; Fowler 2011b; Escamilla 2011). Sin embargo, existen restos arqueológicos y documentación histórica que evidencian que el paisaje del actual territorio occidental de El Salvador, para finales del siglo XVI, era producto de redes sociales económicas y simbólicas del nahua-pipil prehispánico. La perspectiva del paisaje intenta abrir nuevas corrientes de interpretación que permitan interrelacionar lo material, lo social y lo ideológico en relación con la apropiación de espacios y paisajes.

Los paisajes rituales están conformados a través de la apropiación física, imaginaria y simbólica de un espacio específico durante un tiempo determinado en los cuales se desarrollaron diversas dinámicas de prácticas sociales (Montero 2008). Las apropiaciones de un paisaje determinado permiten a los grupos culturales desarrollar perspectivas particulares legitimando su territorio, su memoria histórica, su prestigio y su poder. Por lo tanto las prácticas rituales no están limitadas a desarrollarse en las montañas o cerros más altos, cada superficie elevada ofrece múltiples escenarios los cuales fueron interpretados en tiempos prehispánicos como lugares para evocar a deidades (Arreola y Murillo 2011). Así mismo, existen construcciones cognitivas en los grupos emigrantes en la búsqueda de paisajes específicos para asentarse. Dentro de estas construcciones cognitivas destacan tres causalidades las cuales se interrelacionan entre sí: la gestación, el pasaje y el arribo a entornos que contienen remembranzas o evocaciones del lugar de origen (García 2006).

Las características defensivas que ofrece la topografía de la cordillera del Bálsamo son obvias, las cuales pudieron ser explotadas por los grupos nahua-pipiles desde una perspectiva militarista, adoptando lugares estratégicamente defensivos como las crestas de las lengüetas. Como ejemplo se pueden mencionar los sitios Caballito, Cerro de Ulata, Texisio, Jicalapa, Panteoncito, Miramar, Zinacantan, los cuales en su totalidad se encuentran ubicados en áreas estratégicamente defensivas en su mayoría con un control visual de 360° y en algunos casos con restos de construcciones de cimientos de posibles paredes, como por ejemplo Zinacantan. Las extremas características defensivas de estos sitios hacen suponer una actividad sociopolítica hostil en la cual los nahua-pipil establecieron sus prácticas culturales.

Por otro lado, la ubicación y distribución espacial de los asentamientos puede estar asociada a una posible connotación simbólica y ritual que los grupos nahua-pipiles aprovecharon del paisaje de la Costa del Bálsamo. En este sentido los sitios El Letrero del Diablo y El Letrero son particularmente importantes debido a los petrograbados que exhiben una representación estilizada de Tlaloc, la deidad asociada al agua y la lluvia, y la ubicación de los sitios asociada a contextos acuáticos como ríos y quebradas.

Los nuevos datos arqueológicos obtenidos a través del Proyecto permiten corroborar un patrón cultural de apropiación del paisaje durante el Postclásico Temprano, en el cual los grupos nahua-pipil se encontraban adoptando y construyendo sus asentamientos en las angostas planicies de las crestas del sistema de lengüetas de la Costa del Bálsamo (Escamilla 2011). Con respecto a las razones socioculturales que originaron la adopción, apropiación y transformación del particular paisaje, se apoya la hipótesis sugerida por Hamilton (2009) y planteada por Escamilla (2011) la cual postula dos posibles interpretaciones del porqué los nahua-pipiles decidieron asentarse en la cresta de las lengüetas de la Costa del Bálsamo: una asociada a motivos defensivos y otra asociada a motivos rituales y simbólicos. Probablemente los nahua-pipiles, en su proceso migratorio, encontraron en la geomorfología de las lengüetas de la Costa del Bálsamo el paisaje ritual deseado para evocar a sus deidades y legitimar su propia memoria histórica a través de construcciones cognitivas asociadas a su lugar de origen.

Referencias
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