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007 Honrando a Kaminaljuyu: responsabilidad profesional e investigación en un sitio de importancia mesoamericana. Barbará Arroyo – Simposio 27, 2013

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007 Honrando a Kaminaljuyu: responsabilidad profesional e investigación en un sitio de importancia mesoamericana.

Barbará Arroyo

 

XXVII Simposio de Investigaciones
Aqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
22 al 26 de julio de 2013
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas
Andrea Rojas

 

Referencia:
Arroyo, Bárbara
2014 Honrando a Kaminaljuyu: responsabilidad profesional e investigación en un sitio de importancia mesoamericana. En XXVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2013 (editado por B. Arroyo, L. Méndez Salinas y A. Rojas), pp. 103-107. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Honrando a Kaminaljuyu:
responsabilidad profesional e investigación en un sitio de importancia mesoamericana
Bárbara Arroyo
Palabras clave
Altiplano Central Maya, Kaminaljuyu, Patrimonio Cultural, Conservación.

Abstract
Kaminaljuyu is a site of Mesoamerican importance. However, the archaeological information is completely dispersed and while a few colleagues have made an effort for offering a wide perspective of its development, there is still much to be done to have a congruent compilation of the research. In addition to the academic importance, Kaminaljuyu has an enormous relevance for many ethnic groups that visit the site today and practice the traditional Maya spirituality and other religious practices. Additionally, this is the only open Green space located within the heart of Guatemala City. This paper will present results from work carried out to dignify the site, calling for the importance of the archaeologists work related to the site protection, information, and adequate follow up actions after the archaeology is completed.

 

Introducción
Kaminaljuyu es un sitio que se conoce desde la llegada de los primeros cronistas españoles al Altiplano Central (Navarrete y Lujan 1986). El excelente mapa elaborado por Alfred Maudslay a finales de la década de 1800 documenta la extensión y densidad de ocupación del sitio y no se diga el mapa topográfico elaborado por la Institución Carnegie y la posterior revisión de los investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania (Sanders y Michels 1969; Cheek 1977). De los originales más de 200 montículos mencionados por los varios investigadores que conocieron el sitio en su condición casi pristina, hoy únicamente quedan 32. Esto a pesar de una serie de leyes que a lo largo de la historia han supuestamente protegido al sitio aunque el crecimiento urbano y desarrollo de la ciudad de Guatemala se ha encargado de ir borrando poco a poco la memoria de una importante ciudad mesoamericana. Este trabajo documentarán los esfuerzos recientes que se han llevado a cabo bajo la responsabilidad de quien escribe esto y el apoyo de un equipo magnífico de jóvenes investigadores profesionales y estudiantes que incluyen a Lorena Paiz, Adriana Linares, Patricia Mah, Andrea Rojas, Javier Estrada, Emanuel Serech y Javier Méndez. Todos ellos han formado parte del proyecto de investigación Kaminaljuyu del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales de la Dirección General del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Deportes.

El crecimiento urbano moderno y su impacto sobre la antigua ciudad
La ciudad de Guatemala, desde su traslado después de los terremotos de Santa Marta en Antigua en el año 1773, tuvo un gran impacto sobre los restos de los antiguos asentamientos en el valle central de Guatemala. Kaminaljuyu no ha sido el único sitio que ha sufrido del deterioro pues hay otros sitios que han desaparecido como Rodeo, Cotio, Bran, por mencionar algunos. Se puede hablar de dos grandes momentos en la destrucción de Kaminaljuyu. El primero se llevó a cabo a finales de la década de 1950 e inicios de 1960 cuando se iniciaron grandes desarrollos urbanos residenciales en las zonas 7 y 11 de la ciudad. La construcción de colonias residenciales como Tikal, Ciudad de Plata, Utatlán y otras tuvieron un enorme impacto en la destrucción de Kaminaljuyu.

Las décadas de 1930 y 1940 observaron construcciones de carreteras que atravesaban sectores de Kaminaljuyu e impactaron edificios tan importantes como los Montículos A y B, a la altura del actual Hospital Roosevelt y sobre donde hoy se encuentra la calzada del mismo nombre. Alfred V. Kidder (1961) claramente señala que el papel de los investigadores de la Institución Carnegie de Washington se dedicaron a realizar investigaciones de rescate. Estas fueron posteriormente publicadas en monografías de alta calidad que, a pesar de haber perdido los edificios antiguos, dejaron una huella magnífica de las secuencias arquitectónicas, materiales constructivos, patrones funerarios y cronología de la antigua ciudad de Kaminaljuyu (Shook y Kidder 1952; Kidder, Jennings y Shook 1946).

El crecimiento urbano exigía de materiales de construcción como adobes y ladrillos y la tierra de los edificios de barro de Kaminaljuyu era cotizada para tal fin. Esta situación motivó a quienes se dedicaban a la elaboración de estos materiales constructivos a la destrucción de los montículos que una vez fueron templos y edificios de importancia para la antigua ciudad. Más adelante, la necesidad de contar con más espacio físico para construir centros comerciales, carreteras y complejos residenciales hizo su parte en la destrucción.

Mientras la ley protegía algunos de los edificios, la misma no fue respetada y poco a poco se destruyó la mayoría. Algunos de ellos formaron parte de programa de rescate comprensibles como los proyectos de Kaminaljuyu/San Jorge y Miraflores (Valdés 1998) mientras otros fueron aislados esfuerzos por sectores que resultaron en algunas publicaciones en las memorias de los simposios de investigaciones aqueológicas en Guatemala de manera aislada. El único programa de rescate publicado como una monografía fue el de Kaminaljuyu/San Jorge (Popenoe de Hatch 1997).

En épocas más recientes, varios esfuerzos de compilar los estudios y evaluar la destrucción del sitio fueron hechos por Schavelzon (1984) y Crasborn (2004), pero a pesar de los dramáticos resultados, pocas acciones fueron tomadas para su protección.

El Parque Arqueológico Kaminaljuyu
Como parte de las secciones conservadas a la fecha, de lo poco que queda es el parque arqueológico Kaminaljuyu el cuál se encuentra ubicado en la 11 calle, 25-50 zona 7, Colonia Kaminaljuyu I. Este parque consiste en un terreno de 10 hectáreas bajo el cuidado del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales. Este parque había estado un tanto desatendido debido a las limitaciones financieras de la Dirección del Patrimonio Cultural y Natural. Es impresionante que un espacio de área verde tan amplio en plena ciudad de Guatemala no había sido considerado de importancia para su puesta en valor sino a partir del año 2010.

De esta cuenta, en 2010 se hizo una solicitud de una donación para infraestructura de la Embajada de Japón en Guatemala. Esta solicitud consistió en la construcción de un centro de visitantes sencillo con un salón de taller, un pequeño patio y museografía básica en el sitio. Ya en años anteriores el Doctor Edgar Carpio había hecho un esfuerzo a través de donaciones de ADESCA para la colocación de una ruta del visitante y algunos rótulos informativos. Desafortunadamente debido a la falta de mantenimiento, los mismos se fueron destruyendo sin que se previera su protección y reemplazo a futuro. Fue así como se incorporó este importante tema en la solicitud que se hiciera a la Embajada de Japón en Guatemala.

Afortunadamente la misma fue positiva y en parte gracias a que entre los años 2010 y 2012, Kaminaljuyu fue colocado en la lista de sitios “Watch” del World Monuments Fund, institución que se encarga de buscar apoyos para la protección de sitios en peligro debido a varias condiciones.

Sin embargo, existían muchas más necesidades a cubrir en el parque arqueológico. Fue así como se buscó el apoyo del Señor Alcalde de la ciudad de Guatemala, Alvaro Arzú, quien realizó una serie de gestiones para apoyar el ornato y protección de las estructuras prehispánicas dentro del parque arqueológico. Como resultado se lograron acciones muy importantes que incluyen los rellenos de los túneles 3, 4 y 5 de la Acrópolis. La Acrópolis era uno de los sectores más importantes del sitio en le periodo Clásico y había sido inicialmente excavado en 1941 por Ledyard Smith quien realizó una trinchera en el sector sur del complejo y posteriormente excavaciones extensivas de Gustavo Espinoza, mismas que descubrieron edificios construidos en el estilo talud/tablero.

 

Estos edificios consistieron en plataformas de barro que fueron construidas con un sistema de cajones de barro para elevar sus superficies que luego fueron rellenados y nivelados y cubiertos en sus fachadas con bloques de piedra pómez cortada y lijada. Sobre la misma se le colocó un repello de arena volcánica gruesa, barro y algún tipo de aglutinante orgánico. Sobre estas plataformas se erigieron edificios perecederos parecidos a los tradicionales ranchos con parales de madera, techo de paja o palma y algunas veces con paredes de bajareque. Obviamente las secciones superiores desaparecieron y únicamente quedaron las plataformas que tenían los taludes/tableros.

Cuando estas secciones fueron expuestas en la década de 1960, Gustavo Espinoza cubrió las mismas con láminas de zinc y parales de madera. De alguna manera pareciera que esta fue una solución temporal pero que quedó como permanente. Con el tiempo, la lámina de zinc se oxidó, deterioró, agujereó así como los parales de madera que fueron impactados por la polilla y el tiempo.

Parte de las investigaciones de Gustavo Espinoza incluyeron excavaciones de túneles en varias secciones de la Acrópolis a manera de descubrir la extensión de algunos de los edificios. Estos túneles no fueron rellenados y debido al deterioro de la cubierta de lámina, las filtraciones de agua impactaron grandemente a los mismos ocasionando su colapso en algunos sectores. Cada invierno se dañaban más los túneles y las estructuras sufrían de erosión, por ellos, se hizo necesaria una intervención inmediata.

Sin embargo, no se contaba con fondos para esta situación y el apoyo de la Municipalidad de Guatemala fue clave para lograr proteger algunas de las secciones de la Acrópolis. Sin embargo, no se pudieron rellenar todos aquellos túneles colapsados por lo que se solicitó el Fondo del Embajador de los Estados Unidos para la Conservación, con lo que se obtuvo financiamiento para terminar de rellenar los túneles colapsados (1, 7, 12) y trabajar en el reemplazo de la cubierta.

La cubierta de la Acrópolis
Mientras se buscaba el financiamiento para reemplazar la cubierta ante el Fondo del Embajador, se contó con la visita y acompañamiento del Arquitecto Gionata Rizzi quien dio sugerencias para implementar varias acciones en el parque Kaminaljuyu. Entre ellas fue el diseño de una cubierta para proteger tanto la Acrópolis como La Palangana, el otro sector con arquitectura expuesta. Como parte de este esfuerzo, se tuvo la participación en el II y III Taller de Cubiertas para la Protección arqueológica, uno realizado en Trujillo, Perú en 2011 y otro en la ciudad de Guatemala en 2013. Estos talleres ofrecieron oportunidades para discutir las mejores opciones para cubrir las estructuras de barro. Nuevamente, debido a la falta de financiamiento, únicamente se han hecho esfuerzos básicos para contar con una cubierta básica. Se espera en un futuro conseguir más financiamiento para ejecutar los diseños arquitectónicos elaborados durante estos talleres.

Como había que hacer algo urgente porque la cubierta de parales de madera y lámina agujereada de zinc estaban causando grandes deterioros a las estructuras de madera de la Acrópolis, se procedió a diseñar tres ejes para colocar estructura metálica y mantener la lámina de zinc. Al fin y al cabo, se sabía que este material había sido adecuado en la conservación de arquitectura en barro. El diseño de esta cubierta sencilla fue hecho por el Arquitecto Antonio Prado con la ejecución del Ingeniero Juan Berhard. En febrero del 2014 se logró completar el reemplazo de la lámina que fue cubierto parcialmente por el Fondo del Embajador y el Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales.

Conservación en la Acrópolis
Debido a los daños de la cubierta antigua, secciones de los edificios dentro de la Acrópolis tuvieron problemas que requerían intervención de conservación. Con esto en mente y gracias al apoyo del Fondo del Embajador de Estados Unidos y la Fundación Alphawood, se lograron llevar a cabo dos talleres de conservación de barro en la Acrópolis (abril y noviembre del 2013) a manera de intervenir las estructuras K y la A-G. Los talleres fueron dirigidos y diseñados por el arqueólogo Daniel Juárez del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. Estos talleres han sido de alguna manera experimentales y se está monitoreando su comportamiento. Las acciones de conservación han incluido el uso de materiales locales: arcillas locales, arena, cal y otros propios del sitio.

Se continuará trabajando con este tema y se espera avanzar en la temporada de 2014.

Avances con gestión en el parque
Como parte de los avances en el parque se han hecho varias acciones con la colaboración de la Municipalidad de Guatemala. Estas incluyen el diseño de un caminamiento de piedras, la construcción de un portón de entrada y un parqueo en el sector oeste del parque, colocación de bancas para visitantes, construcción de un mirador sobre el montículo C-II-12 y el traslado de la guardianía (que por más de 30 años estuvo en la Palangana), a un sector menos sensible y de construcción sólida de ladrillo. Esto fue posible gracias en parte a la Municipalidad de Guatemala pero también a la donación de ladrillo y algunos materiales por parte del Ingeniero Rolando Paiz de la empresa Inmaco.

Actividades hacia el público externo
Asimismo, la Municipalidad de Guatemala, a través de la Dirección de Educación y Cultura ha realizado una serie de talleres educativos para escuelas públicas del sector con el fin de promover el conocimiento e importancia del sitio Kaminaljuyu.

Junto a estos talleres se elaboraron trifoliares para niños y otros para adultos en idioma español e inglés. Se espera ir trabajando versiones en idiomas mayas según se logre conseguir a los traductores de los textos.

Los guías espirituales, quienes asisten casi diariamente al sitio han sido parte importante del trabajo que se ha venido realizando para la divulgación de la importancia y protección de Kaminaljuyu. Con ellos se han realizado talleres informativos de los hallazgos arqueológicos así como un taller de obsidiana para comunicar el conocimiento de este importante material y su talla.

Divulgación
Como parte de la divulgación de los cambios y avances en el parque, se han hecho esfuerzos grandes de dar a conocer el mismo. Se han organizado visitas guiadas de múltiples personalidades que han mostrado interés en conocer y visitar el sitio.

También se han hecho varios reportajes de periódicos y televisión, destacando las transmisiones en vivo desde el parque en el canal Guatevisión durante el año 2012 y la cobertura del Baktun. También se han hecho reportajes con Tele 13 y periódicos como Prensa Libre y Nuestro Diario. Constantemente se reciben solicitudes para recibir a reporteros de varios medios para conocer sobre el sitio.

Esto se ha traducido en un enorme incremento en los ingresos al sitio. De 5,000 personas que se reportaban en 2009 anualmente, en el año 2012 ingresaron 63,591. A junio del 2013 se habían registrado 26,222, terminando el año con 49,943. El año 2012 fue anómalo en cuanto a ingresos ya que sólo el 20 y 21 de diciembre de ese año ingresaron 18,000 visitantes como parte de las celebraciones del 13 Baktun.

Investigaciones
Acompañando el programa de valorizar el parque y los restos arqueológicos de Kaminaljuyu, se están llevando a cabo investigaciones en el parque y en el montículo E-III-5. Estas se reportan en otros trabajos en este volumen y en años anteriores desde 2010. Se espera continuar con un programa activo que permita ampliar nuestro conocimiento sobre el pasado de Kaminaljuyu, pero también unificar las investigaciones para obtener una visión general comprensible del desarrollo de este importante centro. La construcción de una base de datos de fechas de radiocarbono ha sido uno de los grandes aportes que se han reportado año con año en los informes entregados a la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural. Este trabajo no habría sido posible si no fuera por el apoyo de la Fundación Alphawood que ha patrocinado las investigaciones y acciones de conservación en el sitio.

Reflexiones
De alguna manera esta ponencia pretende reflexionar sobre la importancia profesional que los arqueólogos deben tener cuando trabajan en un sitio arqueológico determinado. El trabajo no termina cuando el programa de excavaciones concluye. El poner en valor el sitio donde se trabajó es crucial y esto puede hacerse de muchas maneras, integrando a las comunidades vecinas, traduciendo el conocimiento técnico y científico en un lenguaje sencillos para el visitante. También a través de convertir al patrimonio en ente de desarrollo social. Falta traducir esto más concretamente al caso de Kaminaljuyu pero los planes futuros incluyen este componente de manera muy fuerte y sólida. Mientras tanto, se han hecho los esfuerzos para habilitar un espacio de manera segura y que transmita conocimiento a los visitantes con la esperanza de fomentar el orgullo de ser guatemaltecos.

Referencias
Cheek, Charles
1977 Excavations at the Palangana and the Acropolis, Kaminaljuyu. En Teotihuacan and Kaminaljuyu, (editado por W. T. Sanders y J. Michels), pp. 1-204. The Pennsylvania State University Press, College Park.

Crasborn, José; Elizabeth Marroquín, Alexander Urízar, Edgar Hernández y Camilo Luin
2004 La agonía del Cerro de Los Muertos: Kaminaljuyu hacia el siglo XXI. En XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2003 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.188-202. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Kidder, Alfred V.
1961 Archeological Investigation al Kaminaljuyú, Guatemala. En Proceedings of the American Philosophical Society. Volume 105, Number 5, December 15, 1961. The American Philosophical Society, Independence Square, Philadelphia 6.

Kidder, Alfred V., J. Jennings and E. M. Shook
1946 Excavations at Kaminaljuyu, Guatemala. Carnegie Institution of Washington, Pub. 561. Washington, DC.

Popenoe de Hatch, Marion
1997 Kaminaljuyu/San Jorge: Evidencia Arqueológica de la Actividad Económica en el Valle de Guatemala 300 AC a 200 DC. Universidad del Valle de Guatemala, Guatemala.

Sanders, William y Joseph Michels
1969 The Pennsylvania State University Kaminaljuyu Project: 1968 Season, Part 1, The Excavations. Occasional Papers in Anthropology Number 2, Pennsylvania State University, University Park.

Schávelzon, Daniel
1984 Kaminaljuyu: El proceso de destrucción de un sitio arqueológico en Guatemala. México.

Shook, Edwin M. y Alfred V. Kidder
1952 Mound E-III-3, Kaminaljuyu, Guatemala. Contributions to American Anthropology and History 11 (53) Carnegie Institution of Washington, Publication 596. Washington DC.

Valdés, Juan Antonio
1998 Kaminaljuyu, Guatemala: Descubrimientos recientes sobre poder y manejo hidráulico. En Memorias del Tercer Congreso Internacional de Mayistas, pp. 752-770. Universidad Nacional Autónoma de México. México.