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083 El asentamiento de La Corona y sus alrededores. Melvin Rodrigo Guzmán Piedrasanta – Simposio 26, 2012

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083 El asentamiento de La Corona y sus alrededores.

Melvin Rodrigo Guzmán Piedrasanta

 

XXVI Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
16 al 20 de julio de 2012
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas

 

Referencia:

Guzmán Piedrasanta, Melvin Rodrigo
2013 El asentamiento de La Corona y sus alrededores. En XXVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2012 (editado por B. Arroyo y L. Méndez Salinas), pp. 999-1008. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

El asentamiento de La Corona y sus alrededores
Melvin Rodrigo Guzmán Piedrasanta
Palabras clave
Petén, Noroeste, La Corona, patrón de asentamiento, topografía, sistemas de información geográfica.

Abstract
The area occupied by La Corona is geographically characterized by changes in the land topography. There is a large amount of scattered depressions of moderate depth and their considerable area result in a permanent or seasonal accumulation of water (Aguadas y sibales). Likewise, there are some higher lands that were used for the settlement. There is a relationship between the volume-sacredness of the structures with the height of the land and its position around the water. Furthermore, the dispersion of the site is restricted by the topography, so that should be considered if the architectural groups in the periphery of the site are urban boundaries or peripheral sites.

 

Ubicación
El sitio arqueológico La Corona se encuentra en el extremo noroeste de Petén, en el municipio de San Andrés. El área de estudio del Proyecto Regional Arqueológico La Corona (PRALC) comprende de sur a norte desde la zona al norte del sitio El Perú-Waka’ hasta la frontera con México y de este a oeste desde el extremo de la meseta central cárstica de El Mirador hasta 50 km al oeste (Fig.1). Por su parte el área de estudio del sitio está constituida por los grupos en el perímetro central, así como los grupos y sitios periféricos al centro del sitio. El banco de marca en la Plaza Central se encuentra en las coordenadas 17°31”14.02’N/90°22”50.24’W.

Antecedentes
Desde el inicio del Proyecto Regional Arqueológico La Corona, el mapa del sitio se ha actualizado continuamente con información variada que ofrece herramientas para satisfacer las necesidades de análisis espacial de otros investigadores en sus respectivas áreas. El mapa ofrece información arqueológica, arquitectónica, topográfica, medioambiental, la cual ha sido georeferenciada para su respectivo uso en análisis geográficos, geopolíticos e incluso geodésicos (Fig.2). Además, se ha realizado un riguroso registro de las excavaciones de investigación arqueológica y un monitoreo de las excavaciones de saqueo. Toda esta información ha sido combinada en un complejo sistema de información geográfica que se encuentra a disposición de los investigadores del proyecto.

Para el mapa de La Corona se han combinado técnicas de detección remota con datos recolectados de informantes para lograr la exploración de un área que hasta el momento había sido poco estudiada, el noroeste de Petén, para el proyecto regional y el área particular del sitio. Su estudio se remonta a la década de 1990 cuando científicos de la NASA observaron asentamientos en la parte noroccidental de Petén al norte del sitio El Perú-Waka’. Esta información fue confirmada por chicleros que trabajaban en el área, quienes habían observado en sus trayectos de recolección una serie de montículos y monumentos en el área (Barrientos y Canuto 2009:13).

El proceso de abstracción, transformación, despliegue y análisis de la topografía así como la arquitectura presente en el sitio comenzó desde las primeras investigaciones realizadas en el área. El primer mapa del sitio fue elaborado por Ian Graham y David Stuart en 1997, en el cual estaban contenidas las áreas exploradas hasta el momento en el sitio (Graham 1997). Este mapa sirvió como referencia para la planificación del proyecto de investigación en La Corona. En los años 2005 y 2006, junto con la investigación multidisciplinaria realizada en el sitio, se inició un proyecto de mapeo en el área central del sitio utilizando tecnología digital para medición de superficies y mediciones geodésicas, cuya primera versión se publicó en 2006 (Marken 2009:47). Este proceso ha requerido la coordinación de un equipo de arqueólogos especializados en este tipo de trabajo. Entre ellos se pueden mencionar los valiosos aportes de Camien Marken, Stanley Guenter, Carlos Chiriboga, Rodrigo Guzmán, Carlos Enrique Fernández, Jorge Pontaza, Eduardo Bustamante, Erlend Johnson, David Chatelain y Maxime Lamoureux St. Hilaire.

Metodología de investigación
La realización del mapa de La Corona se ha logrado gracias a la combinación de varias técnicas de medición de la superficie de la tierra. Para el análisis de ubicación y distribución espacial del sitio se ha utilizado el Sistema de Información Geográfica (SIG) que incluye fotografías satelitales georeferenciadas, fotogrametría y recolección de datos en tierra con instrumentos electrónicos de medición y teledetección remota. Para la medición en tierra se han utilizado instrumentos de electrónicos tipo Estación Total.

Se ha desarrollado una metodología de medición conforme a las necesidades particulares del sitio por medio de los arqueólogos mapeadores. Sin embargo, la metodología de medición geográfica y topográfica es similar en todos los proyectos arqueológicos, en donde se hacen adaptaciones a las particularidades geográficas y medioambientales de la zona. También han influido los aportes metodológicos que ayudan a optimizar el tiempo y la calidad de los datos obtenidos. Todas estas metodologías se han tomado de los estándares internacionales de agrimensura, cartografía y geodesia, por lo que en la mayoría de proyectos se observaran las mediciones transeptos, secciones transversales y medición topográfica por el método de radiación, conocido comúnmente como “estrellas”.

Se han instalado en el terreno 16 bancos de marca, cuyas coordenadas parten del punto imaginario 0 asignado al Banco de Marca Central en la Plaza Central del sitio con coordenadas arbitrarias asignadas intencionalmente para evitar que alguna parte del sitio tuviera números negativos (E10,000.00m/N10,000.00m/Z100.00m). Para referenciar geográficamente los puntos del terreno se ha utilizado un instrumento de posicionamiento global (GPS) con el cual se le asigna una coordenada geográfica del dátum World Geodetic System de 1984 (WGS84) para que éste tenga compatibilidad con otros recursos utilizados en el sistema de información geográfica.

Posteriormente, esta coordenada es convertida al sistema de la proyección Transversal Universal de Mercator (UTM) para que los rasgos y la superficie puedan estar georeferenciados en metros, de la misma manera que el sistema coordenado utilizado por las Estaciones Totales.

Para realizar los planes de reconocimiento y mapeo se han utilizado de forma combinada tres recursos. El primero es el uso de las imágenes satelitales y cartográficas; el segundo es el análisis digital de estas imágenes y el tercero, la información provista por los guardarecursos y algunos antiguos extractores de recursos (xateros y chicleros) que recorrían el área. El uso de las imágenes y su combinación con información geográfica obtenida en el terreno ha permitido la orientación de rutas de reconocimiento para su posterior mapeo. El análisis digital de las imágenes, o análisis raster, ha permitido manipular los pixeles de las imágenes para poder discriminar las partes altas de las partes bajas a través del Índice de Posición Topográfica (TPI) y así poder proyectar los reconocimientos en puntos específicos del área en la imagen sin tener que recorrer el 100% de la misma (Barrientos y Canuto 2012:6). Este proceso fue desarrollado por Marcello Canuto y Carlos Chiriboga para los reconocimientos regionales, pero también se han aplicado en la periferia de La Corona. Finalmente, es de trascendental importancia la información ofrecida por los guardarecursos del área que en algunos casos fueron cazadores o jornaleros. Su información ha permitido el reconocimiento arqueológico de áreas importantes del sitio, de las cuales se tiene conocimiento incluso antes de que se hiciera el análisis raster de las imágenes satelitales.

En el año 2008 se realizó una exploración en los alrededores de los grupos centrales, dando como resultado la integración al mapa de grupos residenciales en los extremos norte y este del sitio. En el año 2009 se realizaron exploraciones en el oeste de la Plaza Central y en el noreste del sitio, poniendo al descubierto el asentamiento localizado en estas áreas. A partir de este año comienza a tenerse una perspectiva más clara de la relación del asentamiento con el medio ambiente. En el año 2010 se realiza una exploración en el extremo sur del sibal que se delimita con una forma de arco el sur del área central del sitio. Como resultado de esta exploración se halló una gran cantidad de asentamientos con menor volumen de construcción y se pudo delimitar la forma de este sibal, el cual se observa ahora como el eje central alrededor del cual gira el asentamiento del sitio. En el año 2011 se hicieron exploraciones en el sur del sibal delimitado el año anterior, lo cual permitió realizar las mediciones de grupos arquitectónicos de mayor dimensión que los hallados en la temporada pasada. Además se hicieron exploraciones al suroeste de la Plaza Central, encontrando grupos arquitectónicos de volumen mediano en relación con el sistema constructivo del sitio (Fig.4). Durante el año 2012 el proyecto de mapeo se concentró en la documentación de excavaciones de investigación y hallazgos importantes, como la escalinata jeroglífica No. 2 de La Corona.

Descripción geográfica y topográfica
La Corona se encuentra en un área rodeada al suroccidente por el río Candelaria, al noroccidente por el río Xan, al suroccidente por el río Chocop, Xan, y al sur por el río San Pedro con sus respectivos afluentes (Fig.1). Además, la morfología geológica del terreno posee depresiones inundables, las cuales se convierten de acuerdo a sus dimensiones y profundidad en bajos, aguadas o bien los denominados sibales (Fig.3). Por lo tanto, el sitio se encuentra dentro de un área con una gran cantidad de cuerpos de agua, que sumados a las cuencas de los ríos ofrecen un gran abastecimiento de este recurso. Por otra parte, esta configuración geológica e hidrológica condiciona la topografía del terreno, dejando una serie de partes altas dispersas en los alrededores de los cuerpos de agua y algunas partes parcialmente inundables. Otra de las características importantes del terreno en áreas específicas es el cambio repentino de alturas. Por ejemplo, dentro de un rango de 3 km a la redonda podrá observarse una elevación dentro de un área de bajos, una meseta rodeada por laderas de hasta 50 m de profundidad y quebradas en el cauce de los ríos estacionales. Por lo tanto, a simple vista no parece ser un área donde se puedan asentar fácilmente grupos arquitectónicos sin que estos estén condicionados a la disponibilidad de terreno habitable.

Distribución arquitecectónica
Las características geográficas y topográficas de La Corona fueron aprovechadas de una manera óptima y además, estas sirvieron para satisfacer las necesidades políticas, ideológicas y sociales de la sociedad que habitó el sitio. El sibal denominado “El Colmoyote” sirvió de eje alrededor del cual se hicieron los asentamientos principales del sitio (Fig.2). Los grupos arquitectónicos se encuentran ubicados en lugares estratégicos, de manera que se destinaron para los grupos principales las áreas altas con cercanía a cuerpos de agua poco propensos a la sequía. Los sibales, bajos y aguadas también constituyeron barreras naturales que condicionaban los accesos hacia los grupos, especialmente los principales.

Sobre el extremo norte del sibal “El colmoyote” se asentaron los grupos principales, entre los cuales se encuentran el 13Q-1 y el 13R-2 donde se ubican la Plaza Central y el Grupo Coronitas respectivamente. Es aquí donde se encuentra la arquitectura monumental de mayores dimensiones en el sitio. Se puede observar hacia el noroeste de estos grupos y en el extremo sureste del sibal el asentamiento de grupos medianos que probablemente constituyeron grupos residenciales de élite. En el noreste del sitio se observan otros grupos aún más pequeños pero con patrones organizados; y al sur del sibal se observa un grupo de estructuras más pequeñas y dispersas. Es probable que esta asociación de volúmenes de construcción con áreas específicas haya tenido una estrecha relación con la organización sociopolítica del sitio.

Patrón de asentamiento
Este es aún un estudio preliminar, pues la distribución arquitectónica del sitio es algo que se ha conocido en fechas recientes con el avance del mapeo. Se puede observar que la orientación de las estructuras posee la tendencia a estar referenciada con los puntos cardinales. Sin embargo, es difícil encontrar exactitud debido a que la topografía condiciona los volúmenes de construcción, la arquitectura no está expuesta y se desconoce las referencias utilizadas para la alineación de sus edificaciones. Como se mencionó anteriormente, el tamaño de las estructuras está relacionado con áreas específicas, lo cual permite hacer un catálogo de áreas por volumen de construcción. En el centro del sitio, la mayoría de partes elevadas fueron ocupadas con asentamientos. Fueron las partes de altura intermedia entre el nivel de los sibales y las partes altas las que en algunos casos quedaron libres.

Hasta el momento se conocen 184 estructuras (Fig.4), entre montículos pequeños hasta edificios de grandes dimensiones, los cuales han sido debidamente incluidos en el mapa. Entre la organización de las estructuras comienzan a observarse los siguientes patrones: grupos organizados en patios de tres, cuatro o más estructuras; así como estructuras dispersas, especialmente en las áreas bajas. El sitio se caracteriza por la formación de plazas cerradas, tanto en el área central del sitio como en la periferia. Aparentemente, la creación de plazas cerradas fue igual de importante como la creación de edificios cívico-religiosos o habitacionales. Se observa una frecuencia en la utilización de estructuras largas, reconociéndose cuatro de más de 40 m de longitud. Estas estructuras, aparte de ofrecer más espacio de ocupación, también permitieron plazas más grandes dentro del espacio que restringen.
El asentamiento del sitio en ese lugar sugiere que el área fue estratégicamente atractiva para sus pobladores y para entidades políticas mayores como el reino de Calakmul. Las ventajas que el área puede ofrecer son variadas, como la cantidad de agua disponible y la fertilidad de sus suelos. Además puede considerarse como un punto de avanzada estratégicamente defendible debido a las barreras naturales ofrecidas por los ríos Xan y Chocop, así como los mismos cuerpos de agua (Fig.1).

Asentamientos periféricos
Entre los sitios periféricos conocidos hasta el momento se encuentran La Cariba y El Jobillo, además de tres grupos arquitectónicos conocidos como Las Tres Marías, El Tintal y Los Siguanes. La existencia de estos sitios ha generado interés en el patrón de asentamiento del sitio, debido a la relación de espacio y tiempo que estos pudieron tener con el sitio La Corona. Además, se tiene la expectativa de encontrar más de estos grupos en el extremo este y norte del sitio (Fig.7).

La Cariba se encuentra 4.21 km al suroeste de la Plaza Central de La Corona. El sitio cuenta con una Plaza Central elevada sobre una plataforma sobre la cual se asientan siete estructuras. Además, durante la investigación realizada en 2009 por Damien Marken se encontraron dos fragmentos de monumento. El primero consistió en un fragmento de altar, en donde se observan glifos calendáricos indicando la fecha 9.15.15.0.0 (756 DC) y la figura de un gobernante que sostiene un cetro maniquí con una mano y con la otra un escudo (Altar 1). El segundo es un fragmento más pequeño en donde se observa el pie de un personaje junto a dos glifos en orden vertical (Marken 2010:34).

El Jobillo se encuentra a 3 km al noroeste de la Plaza Central de La Corona. Se asienta sobre una meseta que sobresale de bajos y riveras de ríos estacionales, sobre la cual se han encontrado hasta el momento seis grupos arquitectónicos. Originalmente se pensó que se trataba de otro grupo periférico de La Corona, pero debido a la distancia y sus características se cree que se trata de un sitio. Durante el reconocimiento realizado en 2012 se hallaron trincheras de saqueo en donde habían sido abandonadas piezas fragmentadas de cerámica polícroma y con textos impresos (Guzmán 2011:130; Ibíd.2012:109).

Las Tres Marías es el menos explorado de los grupos periféricos conocidos hasta el momento. Se encuentra a 2 km al suroeste de la Plaza Central del sitio y está conformado por tres estructuras, de las cuales la central alcanza unos 6 m de alto. Su nombre se deriva se las tres estructuras aparentemente alineadas en ese sector.
Los Siguanes es un grupo arquitectónico hallado al final de una meseta que corre hacia el sureste, partiendo del extremo sur del sitio, en el área en donde se asienta el Grupo 14S-1 o “Grupo del Caballito”. Su nombre se debe a un fenómeno geológico que sucede en la ladera al extremo sureste de la meseta, en donde se forman agujeros cilíndricos de entre 20 y 40 m de profundidad (Guzmán 2011:128; Ibíd. 2012:126).
El grupo El Tintal se encuentra unos 500 m al oeste de la Plaza Central, consta de al menos cuatro estructuras construidas sobre una plataforma elevada. Esta plataforma sobresale de un área de bajos y un tintal, por lo que de allí proviene su nombre. Se caracteriza por su posición aislada del resto de sitios dentro de un área inundable (Guzmán 2012:125).

Puntos clave del sitio
Se pueden observar tres ubicaciones estratégicamente ubicadas en la distribución arquitectónica de La Corona y sus alrededores. La primera consiste en los espacios sacralizados en el epicentro del sitio. La segunda está constituida por los grupos periféricos y la tercera los sitios periféricos. Esta organización del asentamiento representa una de las características particulares en el manejo de los espacios durante el periodo de ocupación de La Corona.

Se observa que las plazas de los grupos 13Q-I y 13R-II están completamente cerradas, por lo que se restringió el acceso de manera particular en cada una de estas. El Grupo Principal (Fig.5) posee una plaza de grandes dimensiones (100 m²) delimitada en sus extremos por seis estructuras, cuyas dimensiones y organización sugieren un uso más público. Esta plaza está rodeada al norte por una aguada o pantano, al este tiene un cambio radical de altura y el comienzo del sibal El Colmoyote. Al sur también posee un cambio radical de altura que conduce al mencionado sibal y al oeste un cambio menos radical de alturas, pero existe asentamiento. En el extremo suroeste y al sur del palacio existen dos plazas que degradan su altura una de la otra y estas a su vez de la Plaza Central. Se debe pasar por estas plazas para ir a un reservorio de agua artificial denominado “Aguada Real” y a otros grupos de mediano tamaño. Por lo tanto, se observa que existe una sacralización en los espacios de acceso a la Plaza Central y a los rasgos arquitectónicos que la rodean.

El Grupo Coronitas (13R-II) parece tener una restricción de espacios aún más elaborada que en la plaza del Grupo Principal. La plaza principal de este grupo (40 m²) está delimitada al oeste por las cinco estructuras alineadas por las cuales el sitio fue denominado así (Fig.6). Es en una de estas estructuras (Estr.13R-5) en donde se hizo el importante hallazgo del Panel 1 que ha motivado las investigaciones arqueológicas y epigráficas que han dado como resultado la historia dinástica del sitio (Baron 2012:249). Al norte de esta plaza en un plano más elevado y más restringido se encuentra un patio encabezado al norte por la estructura 13R-10. Su elevación y localización ofrece a este último segmento del grupo una posición privilegiada. El Grupo 13R-2 está delimitado al norte por una serie de bajos y aguadas; y al sur por el sibal “El Colmoyote”. Cabe mencionar que en este punto el sibal no tiene playa, sino una ladera inclinada que imposibilita su acceso. Al este hay otros grupos arquitectónicos pequeños, posiblemente residenciales que culminan con una depresión. Al oeste también existe otra depresión antes que el terreno se eleve nuevamente en el lugar en donde se ubica el siguiente grupo. Como podemos observar, el acceso a este grupo de estructuras y plazas es aún más restringido que en la Plaza Central y se aprovechó la topografía del terreno con la presencia de áreas inundables.

En las periferias este, sur y oeste se han encontrado grupos arquitectónicos debidamente organizados. La periferia norte no incluye aún grupos arquitectónicos debido a que su exploración no ha iniciado. Entre estos grupos se pueden mencionar Los Siguanes, Las Tres Marías y El Tintal, descritos anteriormente y que no poseen aún una nomenclatura general del sito por no haber alcanzado el mapa estas posiciones en el terreno. Su posición aprovecha puntos en donde el terreno es alto y poco inundable, pero además ofrecen un resguardo al epicentro del sitio ya que se encuentran ubicados estratégicamente en las direcciones en donde se podría tener acceso a La Corona. Aunque los sitios periféricos podrían ser el resultado de un crecimiento demográfico, en estos casos se observa que su intención era ocupar la mayor cantidad del terreno al ubicarse en los extremos habitables de las áreas elevadas.

Finalmente, los sitios La Cariba al suroeste y El Jobillo al noroeste son los dos que por el momento se conocen en la periferia de La Corona en un rango de 4 km a la redonda. En una distancia próxima se encuentra también el sitio El Tesoro, a unos 7 km al oeste de La Corona. Se sabe que La Cariba y El Jobillo tienen una ocupación contemporánea a la de La Corona, incluso durante algún tiempo se consideró a El Jobillo como un grupo periférico. Por tal razón, la presencia y estudio que se realizará de estos sitios permitirá conocer acerca de la organización política de La Corona y la función que estos sitios periféricos tuvieron dentro de la sociedad que habitó La Corona durante el periodo Clásico Tardío.

Conclusiones
El proyecto de mapeo del sitio arqueológico La Corona es una sistematización de información obtenida durante los años de investigación en el sitio desde 1997. La concatenación de estos datos en un sistema de información geográfica ha permitido realizar análisis geográficos, topográficos y de patrón de asentamiento. Así mismo, ha permitido a los demás investigadores tener una perspectiva general a escala de la distribución física del sitio. Este sistema de información geográfica ha sido el resultado del trabajo de varios investigadores que anualmente aportan información espacial a la base de datos del mapa.

Se ha observado que el asentamiento del sitio es una exitosa adaptación al medio ambiente. Aparte de sobreponerse a las limitaciones de espacio que las características del terreno ofrecían, los antiguos pobladores de La Corona supieron aprovechar la morfología del terreno para el diseño de sus espacios sagrados. La hidrología del terreno ofrecía también un ambiente fértil y habitable, con varias opciones para la extracción de recursos naturales. La observación de la distribución espacial del sitio permite tener una visión más amplia de la historia política interna y externa del sitio. Su asentamiento revela aspectos de la organización sociopolítica, tanto a nivel local como regional.

El estudio más profundo del patrón de asentamiento, su relación con las excavaciones arqueológicas y con la historia política del sitio, permitirá responder preguntas claves como la importancia que La Corona tuvo para un reino tan extenso como Calakmul. Aparentemente, el asentamiento del sitio en ese lugar ofreció ventajas para sus pobladores, pero también para una entidad política mayor.

Agradececimientos
Proyecto Regional Arqueológico La Corona y Universidad del Valle de Guatemala.

Referencias
Baron, Joane
2011 Operaciones CR12, CR14 y CR15: Excavaciones en las estructuras 13R-3, 13R-4 y 13R-2 del Grupo Coronitas. En Informe Final Temporada 2011 (editado por T. Barrientos, M. Canuto y M. J. Acuña). Informe de trabajo de campo y laboratorio entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Barrientos Q., Tomás J. y Marcello A. Canuto
2009 Proyecto Regional Arqueológico La Corona: Objetivos, Métodos y Antecedentes de la Temporada de Campo 2008. En Informe Final Temporada 2008. Informe de trabajo de campo y laboratorio entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.
2012 Proyecto Regional Arqueológico La Corona: Antecedentes y objetivos de la temporada 2011. En Informe Final Temporada 2011. Informe de trabajo de campo y laboratorio entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Graham, Ian
1997 Mission to La Corona. Archaeology 50(5):46.

Guzmán P., Melvin Rodrigo
2011 Reconocimiento arqueológico y mapeo en La Corona. En Informe Final Temporada 2010 (editado por T. Barrientos, M. Canuto y M. J. Acuña). Informe de trabajo de campo y laboratorio entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.
2012 Reconocimiento Arqueológico y Mapeo en La Corona: Temporada 2011. En Informe Final Temporada 2011 (editado por T. Barrientos, M. Canuto y J. Ponce). Informe de trabajo de campo y laboratorio entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Marken, Damien
2009 Expandiendo más allá del Centro: Reconocimientos y Mapeo en La Corona, 2008. En Informe Final Temporada 2008. Informe de trabajo de campo y laboratorio entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.
2010 Programa de Mapeo PRALC 2009: Trabajos en la Zona Este y Oeste de La Corona y el sitio La Cariba. En Informe Final Temporada 2009. Informe de trabajo de campo y laboratorio entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Fig.1: Mapa regional del departamento de Petén con ríos y cuerpos de agua
en donde se muestra la ubicación del sitio arqueológico La Corona.

Fig.2: Mapa de alturas del área en donde se asienta La Corona con las líneas que indican
la presencia de arquitectura.

Fig.3: Segmento de la hoja cartográfica 2168-IV (Río Xan) a escala 1:50,000 del Instituto Geográfico Nacional
en donde se muestran las características geográficas del sitio.

Fig.4: Plano del asentamiento de La Corona indicando curvas de nivel, cuerpos de agua y líneas de arquitectura.

Fig.5: Segmento ampliado del mapa de La Corona en donde se muestra la Plaza Central.

Fig.6: Segmento ampliado del mapa de La Corona en donde se muestra el Grupo Coronitas.

Fig.7: Plano de ubicación de los grupos y sitios periféricos reconocidos o mapeados alrededor de La Corona.