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074 Las ofrendas de un pequeño conjunto arquitectónico en Cotzumalguapa. Erika Magali Gómez – Simposio 26, 2012

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074 Las ofrendas de un pequeño conjunto arquitectónico en Cotzumalguapa.

Erika Magali Gómez

 

XXVI Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
16 al 20 de julio de 2012
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas

 

Referencia:

Gómez, Erika Magali
2013 Las ofrendas de un pequeño conjunto arquitectónico en Cotzumalguapa. En XXVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2012 (editado por B. Arroyo y L. Méndez Salinas), pp. 899-910. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Las ofrendas de un pequeño conjunto arquitectónico en Cotzumalguapa
Erika Magali Gómez
Palabras clave
Costa Sur, El Baúl, ofrendas, Clásico Tardío.

Abstract
Diversity of offerings has been reported since the first archaeological investigations on the Cotzumalguapa zone. Thanks to research focused on an area called Operation EB9, a group of deposits was retrieved. Thus the sample was compared to several other examples. The artifacts of this study are of the Late Classic period. It was a general objective to try to understand more about the function of the deposits in their context. Thus the sample has a diversity of offerings formed by some few ítems. Isolated vessels or groups of objects that include pottery and lithic artifacts, mainly obsidian blades, were observed. The study was based on analogy with other offerings of different geographical zones and ethnographical information to investigate about the intention of the deposits.

Antecedentes
Para la zona de Cotzumalguapa varios investigadores han reportado la presencia de ofrendas. Así, Thompson (1948) Parsons (1967) y Chinchilla (1996), entre otros, describen algunas ofrendas aisladas, es decir no agrupadas dentro de un solo espacio. Thompson y Parsons dieron cuenta de depósitos ante todo asociados a áreas monumentales. Durante los trabajos de excavación que realizó el Proyecto Arqueológico Cotzumalguapa en el sitio conocido como El Baúl, en los años 2002, 2006 y 2007 se recuperaron varios depósitos intencionales. Estos estuvieron concentrados dentro de la denominada operación EB9 (Fig.1). Se ha hecho referencia a los mismos en cierto detalle y proporcionando algunas interpretaciones, en artículos recientes (Méndez y Chinchilla s.f.; Chinchilla 2008, entre otros).

El contexto en el que se hallaron los depósitos fue un pequeño conjunto arquitectónico identificado en la operación EB9 (Fig.2). La siguiente descripción está basada en informes de excavación realizados por Chinchilla (2006, 2007). Se considera que el conjunto estuvo rodeado de un muro pues se detectó uno de sus laterales al este. En general, las características arquitectónicas hacen ver que no se trata de un sencillo espacio doméstico, como fue advertido por Chinchilla (2006:30). Aquí se distinguieron varias alineaciones de piedra que habrían sostenido construcciones de bahareque. Asimismo dos pequeñas estructuras muestran mayor elaboración al contar con algunos pocos escalones. Por su lado, otros dos casos fueron interpretados como posibles baños de vapor. Estas dos estructuras pueden aludir a diversos usos, para la salud o rituales (Alcina et al. 1980:118, 119; Tax y Hinshaw 1969:96; Laughlin 1969:187, entre otros).

El conjunto se halla en relativa proximidad al sector de La Acrópolis de El Baúl, aproximadamente a 150 m al noreste. Así también al norte fue identificada un área con evidencia de trabajo de obsidiana, la cual ha sido propuesta como un taller (Chinchilla s.f.). En un trabajo anterior que menciona las ofrendas de la operación EB9, al observar la presencia de navajas de obsidiana en varias de ellas, se hizo énfasis en la cercanía de este posible taller y la presencia de baños de vapor. Se propuso que los depósitos pudieron relacionarse con rituales de purificación en conexión con los artesanos de la obsidiana. A la vez se dejó abierta la posibilidad de que hayan existido vínculos con rituales de nacimiento (Méndez y Chinchilla s.f.).
En el presente documento se abordan los resultados de una investigación que tuvo como objetivo el realizar analogía con diversas áreas geográficas para intentar comprender el papel de las ofrendas (Ver Gómez 2011). Inicialmente las ofrendas fueron clasificadas de acuerdo a los artefactos que la componen. Luego se identificaron aquellas que constituían un mayor número de ejemplos pues se consideró que brindarían pautas de explicación al presente caso.

Las ofrendas
La muestra se conformó por 56 objetos, los cuales se distribuyeron en 21 ofrendas. Los arreglos de ellas son un tanto diversos en cuanto a los artefactos, aunque en su mayoría constan de una o más vasijas cerámicas y eventualmente incluyen una navaja de obsidiana. Se hizo una clasificación atendiendo a los componentes de los arreglos. Así se distinguieron los siguientes tipos:
Tipo A: Vaso con navaja (10 casos) (Fig.3)
Tipo B: Plato con navaja y núcleo (1 caso) (Fig.4)
Tipo C: Figurilla, olla con navaja y piedra hongo (1 caso) (Fig.5)
Tipo D: Vaso cilíndrico con tapadera (1 caso)
Tipo E: Vaso cilíndrico (3 casos)
Tipo F: Vasijas Miniatura (2 casos) (Fig.6)
Tipo G: Vasijas borde a borde (2 casos)
Tipo F: Olla (1 caso)

Las anteriores se encuentran colocadas en varios puntos de las estructuras o patios (Ver Fig.2). Entre las ofrendas el tipo A es más frecuente, estando integrado por una vasija cerámica y un artefacto de obsidiana, usualmente una navaja prismática. En un caso del tipo A (EB9A-02) el vaso de la ofrenda contuvo dos navajas. Asimismo las ofrendas del tipo B y C incluyen la combinación de cerámica y obsidiana, con algunas particularidades. En el tipo B (EB9A-15) se incluye además de la navaja, un núcleo de obsidiana. El tipo C comprende otros objetos como una figurilla cerámica y una piedra hongo basáltica. En general las navajas de la muestra tienen dimensiones que varían levemente, alcanzando 6.5 a 11 cm de largo. Con respecto a las vasijas de la muestra, estas presentan diversas formas y dimensiones. Algunos de los tipos cerámicos identificados por el Proyecto Cotzumalguapa fueron, Esmeralda, San Andrés, Tiquisate, Plomizo San Juan, Favorita, Diamantes, Congo, Cueros, Reforma y un tipo de cerámica que entra en la denominada categoría de “Negros moldeados”. También hay variedad tanto en las técnicas decorativas, presentando incisión, moldeado, pintura, como en los motivos representados. Estos constan de simples líneas hasta diseños de seres humanos, animales (serpiente, ave, especie de venado), vegetales y otros objetos, aunque no hay una predominancia de temas o motivos.

Comparaciones y algunas interpretaciones
La investigación bibliográfica permitió identificar varios sitios o contextos que guardan cierto grado de similitud con las características de las ofrendas de este estudio. Se consideró que los tipos de ofrenda que incluyen sólo un objeto cerámico o incluso vasijas con tapadera o labio a labio son relativamente generalizadas en diferentes épocas, sitios y contextos (Coe 1990, Laporte 2006, Smith 1972, Coe 1959, entre otros) que no brindarían información que aclarara más del propio contexto de la operación EB9.

Dentro del los casos más peculiares en dicha operación se tienen los tipos C (figurilla, olla con navaja y piedra hongo) y F con sus vasijas miniatura. Del primero, los objetos que llaman la atención son la figurilla femenina y la piedra hongo. Se localizó alguna información muy general de los contextos donde aparecen estos objetos por separado. En cuanto a las figurillas, su distribución es amplia en el tiempo y contextos. En Mesoamérica es raro hallarlas como ofrendas y su ámbito parece relacionarse más con la esfera doméstica (Plunket 2002:6). A veces se han entendido como representaciones de los creyentes o de seres sobrenaturales (Ibíd.). El otro objeto especial del tipo C es la piedra hongo. Este tipo de artefacto no tiene una función clara. Algunos se inclinan a pensar que ellos pudieron ser moldes para los ceramistas (Kohler 1976, Ciudad 1984:105). Dentro de sus contextos están, vertederos de objetos, rellenos de estructuras, aunque también está el caso de una tumba rica en Kaminaljuyu, la cual incluía también ejemplares de piedras y manos de moler miniatura (Kohler 1976:151). Borhegyi (1961:503, 504) cita dos ejemplos interesantes por contener la forma de hongo, aunque de colección privada. Así, una pequeña piedra de aquella forma lleva una efigie femenina integrada; otro caso es de una figurilla femenina que lleva un objeto interpretado como hongo. Es decir, lo interesante es que en estos ejemplos se está aludiendo a un concepto de lo femenino que está apareciendo junto con la forma de hongo. En cuanto a las vasijas miniatura, estas no son abundantes y los escasos contextos que se conocen incluyen tumbas, escondites, estelas (Hermes 2003), e incluso sectores de almacenamiento (McKee 2002:67; Beaudry-Corbett 2002:125). Thompson (1987:227) ha apuntado que para honrar a los dioses de la lluvia mexicanos se hacían fiestas en las que se ofrecían alimentos de maíz y cacao colocados en recipientes o vasijas muy pequeños.

Sobre la ofrenda C, localizada en el espacio de la estructura A, si se atiende a la información citada anteriormente y a la presencia de otro objeto cerámico de ofrenda con señales de exposición al fuego, es posible pensar en un espacio ligado a lo femenino. Por otro lado, bajo la estructura B se localizó la ofrenda de una olla y cuatro vasijas miniatura, además una figurilla femenina estuvo entre el relleno. La estructura B está en conexión con la C, la cual ha sido propuesta por el Proyecto Arqueológico Cotzumalguapa como un baño de vapor. Es de recordar que este tipo de estructura puede tener diversos fines curativos o rituales. Una posibilidad es que estas estructuras estén relacionadas con lo femenino pues además sobre el nivel de piso de la estructura B se hallaron dos figurillas femeninas. En este punto se señala un dato que proporciona Termer (1957:145) sobre el área occidental de Guatemala. Se trata de la costumbre de enterrar ídolos de barro en el suelo del baño de vapor por creerse que se consiguen buenos efectos en la salud de los que se bañan allí.
Refiriéndose ahora al tipo de ofrenda más abundante, es decir el tipo A, e incluyendo también otras dos ofrendas que combinan vasija y navaja de obsidiana, se encontraron ciertas similitudes con otros sectores de Cotzumalguapa y otros sitios. Para Cotzumalguapa, entre los varios ejemplos que conjugan la forma vasija y navaja de obsidiana se tienen: a) un vaso y un cántaro, ambos con una navaja, localizados en un extremo de una calzada de El Castillo (Chinchilla 1996:233 y Chinchilla, Bove y Genovez 2009:452); b) dos vasos conteniendo una navaja cada uno en una zona posiblemente habitacional en las cercanías del sitio Bilbao (Genovéz y Chinchilla 2009); c) dos vasos con cuencos como tapadera hallados en las inmediaciones de la colonia moderna llamada Maya también contuvieron una navaja (Archivos del Proyecto Arqueológico Cotzumalguapa).

Fuera de Cotzumalguapa, partiendo de la información bibliográfica se halló información muy general sobre otros sitios con ofrendas comparables a las mayoritarias de la operación EB9. Para aquellos sitios se tomaron en cuenta las vasijas conteniendo una navaja sin restringirse a una sola forma cerámica para tener mayor representatividad. Así se tuvieron los sitios siguientes: a) Tikal, para este sitio Moholy (2008:9) menciona muy brevemente que para el inicio del Preclásico Tardío en el sector de la Acrópolis Norte hubo dos ofrendas. Estas tuvieron un fragmento de navaja de obsidiana en una vasija cerámica. Esta tradición continuaría en el Clásico (Ibíd. y Coe 1990); b) Holmul, aquí se reportan dos cuencos puestos labio a labio datados para el Clásico Temprano, los cuales contuvieron tres navajas de obsidiana (Kidder 1947:21); c) Kaminaljuyu cuenta con un ejemplo reportado que se adjudica al Preclásico Tardío (Hatch 1997:16), se trata de una ofrenda que se asoció a la modificación de un canal. Constó de cinco vasijas finas siendo uno de los recipientes un vaso pequeño de 9 cm, el cual aunque se halló inclinado se presume que estuvo en posición vertical. Este último contuvo siete navajas finas de obsidiana y sobre el estaba un cuenco fragmentado que quizá sirvió como tapadera (Ibíd.) (Fig.7); c) Salinas de Los Nueve Cerros contó con un depósito de 24 vasijas miniatura en la tumba 5. Siete de ellas tenían en su interior falanges de mano (dedos) ocasionalmente asociadas a navajas de obsidiana, diez vasijas tuvieron de una a cuatro navajas del mismo material completas o fragmentadas (Dillon et al. 1985 citado por Hermes 2003:31). El hallazgo se fecha para el Clásico Temprano (Ibíd.); d) para Baschuc, Nebaj hubo ejemplos en entierros y escondites con cuencos conteniendo navajas de obsidiana, algunos contaron con cuencos que hacían de tapadera. Estos se asociaron a la Estructura 7 que esta frente a la cancha de juego de pelota y 6 al costado este de la cancha y se adjudican al Clásico Tardío (Becquelin y Gervais 2001:31; Becquelin 2001:196); e) En Santa Cruz Verapaz (Kidder 1947:21), hubo tres vasijas antropomorfas conteniendo fragmentos de 13 navajas completas una de las vasijas contuvo falanges, que hacen recordar la ablación de dedos. Es posible para este la temporalidad del Clásico Tardío; f) Tak’alik Ab’aj tuvo un ejemplo fechado para el Preclásico Tardío. Hubo tres vasijas apiladas, las cuales contenían los fragmentos de 13 navajas completas (Crasborn 2005: 698). Tal ofrenda se encontró en el montículo 17 en el grupo sur del sitio (Ibíd.). Otra ofrenda se halló en la estructura 61 a, al norte del grupo A. Al lado sur hubo un altar incensario circular y hubo una ofrenda asociada. Esta contó con cuatro vasijas. Dos de ellas tuvieron cuatro navajas prismáticas sin uso aparente, formando un rombo señalando los cuatro puntos cardinales (Ibíd.) (Fig.8). Esta ofrenda se asigna al Clásico Temprano; g) Blackman Eddy, Belice tuvo en un montículo de una Plazuela del Clásico Tardío cinco vasijas enteras en una matriz de fragmentos cerámicos quemados. Las vasijas se orientaban a los cuatro puntos cardinales; hubo tres cuencos y un plato, el cuenco del sur tenía un plato invertido; de los cuencos del norte y sur se recuperaron lancetas de obsidiana (Mathews y Garber 2004: 52). Este depósito se liga a una ceremonia de año nuevo (Tozzer 1996 citado por Mathews y Garber 2004); h) Yagul, Oaxaca, tuvo en una estructura del patio D del Palacio de los Seis Templos vasijas dispuestas en pares, una hacia de tapadera de la otra. Varios casos eran vasos con soportes alargados huecos de cerámica Gris Mixteca, cubiertos por cuencos que ocasionalmente tuvieron soportes. Uno de los vasos se halló lleno de tierra y en su parte superior tuvo una navaja de obsidiana verde, fue tapado con un cuenco (Bernal y Gamio 1974:36- 38). Este contexto se consideró habitacional antes que ceremonial por haber pocos objetos de lujo (Ibíd.); i) para el sitio de Moxviquil, Chiapas, se reportó un vaso cilíndrico del tipo Naranja Fino X conteniendo diversos objetos tales como dos colmillos de jaguar, dos de pecarí, dos narigueras de hueso y una navaja de obsidiana (Paris et al. s.f.). Como tapadera tuvo un cuenco del tipo Naranja Fino Indeterminado, de base cóncava y soportes semi-globulares (Ibíd.). El contexto está relacionado a una zona de posible residencia de elite (Ibíd.); j) Teotihuacán, para inicios del Postclásico, en un área denominada Las Palmas hubo concentración de ofrendas sin restos humanos y varios entierros de cráneos humanos, así como un entierro doble (Elson y Mowbray 2005:195). Las ofrendas tienen de una a siete vasijas. De las 17 identificadas, 13 tuvieron al menos una navaja de obsidiana generalmente dentro de un cuenco y sin daño visible en el filo. Estos objetos no están asociados a arquitectura significativa (Ibíd.). En Las Palmas también se reportaron seis entierros que contaron con ofrendas de cuencos que tenían como tapadera otra vasija y contuvieron una navaja de obsidiana sin uso (Ibíd.:207). En uno de los entierros al lado del individuo se colocó una ofrenda de un cuenco con una navaja al interior, cubierto por un plato invertido (Ibíd.). Dentro del área denominada Xolalpan se descubrieron 22 cuencos dispuestos en pares, uno cubriendo al otro y conteniendo una navaja de obsidiana sin uso aparente; el cuenco inferior en varios casos estaba circulado por pequeñas piedras unidas al piso con lodo. Es interesante que asociado a este contexto se halló una figura de Xipe Totec aunque esparcida (Ibíd.:206). En un área definida como habitacional en el sector conocido como Tlailotlacan se hallaron 19 depósitos formados por vasijas dispuestas en pares, una haciendo de tapadera, aunque a veces se colocó un fragmento de vasija o una placa de piedra en vez de tapadera. De las anteriores solo un caso contuvo una navaja y un fragmento de navaja de obsidiana, ambos de color verde (Spence 2002:58). En el mismo sector hubo también entierros, los cuales también se agruparon alrededor del altar central o cerca de las orillas del patio. La temporalidad de los depósitos se enmarca aproximadamente en el final del Clásico Temprano (Ibíd.).

De la anterior información se observa que la combinación de objetos vasija-navaja de obsidiana está distribuida en una cantidad considerable de sitios. Es notable que las formas cerámicas sean generalmente cuencos siendo muy escasa la representación de vasos. Los sitios de los cuales se halló un poco más de información de contexto dejan apreciar que estas ofrendas que combinan vasijas y navajas, están asociadas y tienen cierta importancia en las construcciones que sugieren un uso público o residencial, pero aparecen también en contextos de entierros o asociado a monumentos escultóricos mas escasamente. No se descarta sin embargo que una búsqueda posterior pueda arrojar datos que alteren un poco esta visión.

Se considera que las ofrendas pudieron ser dedicatorias a las construcciones, como una especie de consagración del espacio. Exceptuando los entierros, en varios de los casos citados las ofrendas de vasija y navaja se han interpretado como dedicatorias a las edificaciones. En el caso de la operación EB9 se puede considerar similar posibilidad. Las vasijas con navaja de obsidiana al presentarse más abundantes y distribuidas en distintos espacios del conjunto pueden tener un valor simbólico especial. Es probable que persiguieran un efecto parecido en cada espacio donde fueron colocadas. Quizá sea difícil conocer si los objetos cortantes fueron utilizados para una especie de sacrificio pero otra alternativa puede ser un carácter simbólico quizá de protección del local donde se halla. A este respecto se cita un dato contenido en un pasaje de Fray Bernardino de Sahagún (Siglo XVI) para el área del altiplano mexicano “tenían otra superstición: decían que para que no entrasen los bruxos en casa a hacer daño, era bueno una navaja de piedra negra en una escudilla de agua puesta tras la puerta o en el patio de la casa, de noche. Decían que se vían allí los bruxos, y e viéndose en el agua con la navaja dentro, luego daban a huir, ni osaban más volver aquella casa” (Sahagún 1988 Capítulo XXVII, Libro V: 303).

En general las ofrendas tanto las que contuvieron los artefactos cortantes de obsidiana y los otros tipos debieron perseguir una consagración de cada espacio. Quizá algunas por sus características dan la idea de una división de espacios como en el caso de las halladas en las estructuras A y B. Algunos reportes que se pueden mencionar relacionados al enterramiento de objetos en las construcciones nuevas, podrían apoyar en parte los comentarios anteriores. Para el área de Oaxaca un grupo denominado Chatinos dan inicio a la construcción de su casa haciendo un agujero al centro, el cual se llama “corazón de la casa” y allí colocan una ofrenda de comida (Greenberg 1987: 134 citado por Barabas 2003:66). “Más tarde levantan una cruz sobre el altar familiar y frente a el se hace otro hoyo que repite la ofrenda anterior. Al 13er día se excava un tercer hoyo cercano al corazón de la casa”, pero esta vez dedicado a la Santa Abuela que es la entidad del fuego y a la vez la representación de los ancestros de linaje (Ibíd.). Otro dato proviene del grupo Tzotzil, de Chiapas. Para ellos la construcción de una casa implica rezos y ofrendas a la tierra o al Señor de la Tierra (Laughlin 1969:179). En el centro del piso se excava un agujero en el cual se entierran partes o un animal completo; además se “rocía licor y caldo de pollo en el techo y las esquinas” (Ibíd.).

Por otro lado ha de comentarse que las ofrendas de EB9 yacen debajo del nivel de piso de las estructuras o patios. Mientras tanto en el nivel superior del piso se hallaron algunos objetos que hacen ver la posibilidad de que pudieron seguirse dando actos rituales sobre los pisos. Hay figurillas femeninas y adicionalmente un artefacto cerámico fragmentado del cual Chinchilla (2006) ha comentado la semejanza que tiene con las representaciones de Xipe Totec u otros dioses u oficiantes involucrados en ritos de desollamiento (Fig.9). También se añade aquí la presencia de dos vasos, uno de ellos con una navaja asociada, los cuales se hallaron en las inmediaciones de la estructura F en un sector definido como basurero (Chinchilla 2007:22). Quizá se trate de objetos que habrían servido a algún propósito ritual. Además, por la presencia de las dos estructuras definidas como baños de vapor se ve el conjunto como un lugar donde se estarían desarrollando actividades rituales y quizá otras relacionadas con la salud. Dentro de la propia arquitectura llama la atención la integración de 6 piedras de moler en buen estado (Chinchilla 2007). Según Ciudad (1984: 86), las piedras de moler por su valor no se desechan si aún son utilizables, más bien se hallan en contextos de tumbas, por ejemplo en Zaculeu y Kaminaljuyu (Ibíd.:252). Es también interesante una idea expuesta por Garber (1989 citado por Garber et al. 1998:128). Este autor observa en el caso del sitio Cerros, Belice que las piedras de moler pudieron ser una especie de ofrenda de los constructores de las edificaciones. Quizá guarden una relación con la transformación del maíz que es “la esencia de la vida” (Ibíd.).

Consideraciones finales
Con la investigación realizada pudo observarse que cierto tipo de ofrendas como las constituidas por la combinación vasija-navaja de obsidiana no están restringidas a un solo punto geográfico. Se halló dispersa en varios sitios y tiene antecedentes desde el Preclásico hasta el Postclásico. No hay una exclusividad en los contextos, para otros sitios fuera de Cotzumalguapa se tiene en áreas de uso público y en zonas consideradas domésticas, así como en entierros. Sería de interés profundizar más en los datos de contexto y los artefactos o materiales de ofrenda de los sitios que fueron identificados en este estudio y guardan semejanzas con el conjunto estudiado. A la vez quedan pendientes estudios de huellas de uso de las navajas de obsidiana que quizá den indicios de actividades rituales. Los resultados que aún aguarda el Proyecto Cotzumalguapa sobre estudios de contenido de las vasijas también serán relevantes para una mayor comprensión del significado de las ofrendas.

Agradecimientos
Se agradece a todas las personas que colaboraron haciendo sugerencias o compartiendo su conocimiento o referencias para la realización de esta investigación. Gracias especiales al Dr. Oswaldo Chinchilla quien permitió el acceso a la muestra. Así también al Dr. Eric Taladoire, François Gendron, Dra. Marion Hatch, Dra. Christa Schieber y a todos los profesionales que compartieron parte de su tiempo aportando sus valiosos comentarios.

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1987 Historia y Religión de los Mayas. Editorial Siglo XXI, México.

Fig.1: Mapa de localización de la Operación EB9 en Cotzumalguapa
(Cortesía del Proyecto Arqueológico Cotzumalguapa).

Fig.2: Plano del conjunto arquitectónico de la Operación EB9 mostrando los puntos donde se hallaron las
ofrendas (Cortesía del Proyecto Arqueológico Cotzumalguapa, con información complementaria de la autora).

Fig.3: Ofrenda del Tipo A (EB9-D-6). Vaso Plomizo con cuenco Tiquisate y navaja de obsidiana.

Fig.4: Ofrenda del Tipo B (EB9-D-15). Plato negro con núcleo y navaja de obsidiana
(Cortesía del Proyecto Arqueológico Cotzumalguapa).

Fig.5: Ofrenda del Tipo C (EB9D-4). Figurilla, olla con navaja y piedra hongo.

Fig.6: Ofrenda del Tipo F (EB9D-10). Vasijas miniatura.

Fig.7: Ofrenda de Kaminaljuyu, (Tomado de Hatch 1997: Fig. 90).

Fig.8: Ofrenda de Tak’alik Ab’aj, estructura 61 A (Tomado de Crasborn 2005: Fig. 9).

Fig.9: Objetos sobresalientes de la Operación EB9. Figurillas halladas sobre el nivel de piso; altura de la figurilla de la izquierda: 16.5 cm. Derecha, figurilla hallada en el relleno de la misma operación, altura: 10.0 cm.
Figurilla aludiendo al desollamiento proveniente del escombro del mismo local, altura 39.5
(Fotos cortesía del Proyecto Arqueológico Cotzumalguapa).