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063 Las elites del Clásico Terminal de Naachtun, Petén: el estudio del Complejo Sur. Julien Sion – Simposio 26, 2012

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063 Las elites del Clásico Terminal de Naachtun, Petén: el estudio del Complejo Sur.

Julien Sion

 

XXVI Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
16 al 20 de julio de 2012
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas

 

Referencia:

Sion, Julien
2013 Las elites del Clásico Terminal de Naachtun, Petén: el estudio del Complejo Sur. En XXVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2012 (editado por B. Arroyo y L. Méndez Salinas), pp. 787-800. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Las el ites del Cl ásic o Terminal
de Naac htun, Petén:
el estudio del Compl pl ejo Sur
Julien Sion
Palabras clave
Petén norte, Naachtun, prosperidad, complejo residencial, Clásico Terminal.
ABS
TRAC T
On the basis of our excavations during two seasons (2011-2012), in the South Complex of the Residential Central Group (Group B) of the Naachtun site (North Petén), began analyzing the data and material. These investigations allowed to first study the process of formation and agglomeration of this South Complex, an intermediate scale at the site level. Second, in order to characterize the socioeconomic status of the populations present here, we chose to focus on the last phase of occupation (the Terminal Classic period, AD 800-950). This characterization is based, in particular, on the study of material from dumping areas and architecture to define and quantify the prosperity of the population, in both the main dwelling unit was excavated entirely (the Patio 28) as in the other, adjacent, and which constitute the South Complex.
I
ntroducc cc ión
El sitio de Naachtun (Petén norte), excavado por el Proyecto franco-guatemalteco Naachtun (USAC/UMR 8096/Paris 1-CNRS) desde el 2010, presenta varias características que le distinguen de los sitios cercanos, en particular de los de la Cuenca del Mirador: un desarrollo que empezó al inicio del Clásico Temprano con una ocupación importante hasta el Clásico Terminal y un grupo residencial organizado de manera inusual para las Tierras Bajas Mayas, el Grupo B y sus tres complejos de grupos a patio compactos.
Los análisis de los datos y del material de las investigaciones efectuadas durante dos temporadas (2011-2012) han permitido iniciar el estudio del proceso de formación y de aglomeración del Grupo Residencial Central, especialmente en el Complejo Sur, un conjunto de escala intermedia que forma una parte del Grupo B. El segundo eje de investigación se enfoca sobre la “prosperidad”, la cual trata de caracterizar el nivel socio-económico de las poblaciones de este conjunto y para ello se ha concentrado el trabajo sobre la última fase de ocupación del Clásico Terminal (800-950 DC), que es muy significativa en esta parte del sitio. La caracterización se apoya en particular sobre el estudio del material de basureros y de la arquitectura del Patio 28, para definir y cuantificar la prosperidad de la población vecina de las varias unidades habitacionales que constituyen este Complejo Sur.
N
aac htun: el Compl pl ejo Sur del Grup o B
El sitio de Naachtun se ubica en el extremo norte del Petén (a 20 km al noreste del sitio de Mirador), entre las dos superpotencias de la época clásica, Tikal y Calakmul (Fig.1). Fue en aquel entonces una capital regional importante que debía controlar una parte de la región circundante, como eso es visible a través, entre otros elementos, de su arquitectura monumental y del número de sus monumentos (57 estelas y altares).
En Naachtun se dio un crecimiento importante a partir del Clásico Temprano con la construcción de un sector central de tipo ceremonial-ritual con amplias plazas y un conjunto de ritual público, llamado actualmente Grupo A (Fig.2). Durante el Clásico Tardío, período de apogeo del sitio, Naachtun muestra un importante desarrollo de sus zonas residenciales que corresponde a un aumento significativo de su población. Estas nuevas construcciones se encuentran en la periferia sur del sitio, con la multiplicación y la extensión de grupos habitacionales, pero sobretodo en la parte este del Centro con un grupo residencial, el Grupo B (Fig.2), formado por tres complejos de patios los cuales delimitan en parte dos plazas con edificios monumentales, la Plaza Este y la Plaza Río Bec (Nondédéo et al. 2012).
El Grupo B se presenta como un área residencial poco común ya que va organizado en tres conjuntos compactos de “unidades-patio”, vecinos pero independientes, los complejos Oeste, Central y Sur (Fig.3). En total, los tres complejos reagrupan a 46 patios, sin contabilizar unas posibles prolongaciones al noreste. Cada complejo se presenta como una aglomeración de unidades habitacionales con patio: hay accesos controlados, a veces reducidos por muros y separaciones formadas por espacios sin construcción (plazas o zonas vacías). Los complejos son conjuntos habitacionales coherentes, que bien podrían constituir una “escala intermedia” en la organización del sitio (Lemonnier 2011). Se puede suponer que el Grupo B en su totalidad, estuvo ligado al poder político debido a su ubicación central (Fig.2). Para entender el proceso de construcción y de ocupación de los tres complejos y relacionarlos con las Plazas Este y Río Bec, el Proyecto realizó una serie de sondeos destinados a establecer la secuencia de los acontecimientos, así como excavaciones en los edificios publico-ceremoniales cercanos. En efecto, el Grupo B en la configuración que presenta puede ser el resultado de diferentes escenarios: un desarrollo progresivo y paralelo de los tres complejos, cada uno correspondiendo a un facción de la elite local; una edificación progresiva en el espacio y en el tiempo de los complejos, por atracción y absorción de gente; un proceso de construcción más o menos contemporáneo de los conjuntos, con grupos socioeconómicos y actividades distintos en cada uno, etc. (Nondédéo, Michelet y Patiño en prensa).
Entre el 2010 y 2012, se excavaron 39 sondeos en los patios (sin incluir los del Patio 28) y 7 en las plazas adyacentes, así como una serie de trincheras en el Palacio XXV, la Pirámide 6O-3, el Edificio 6O-5 y el Basamento “Río Bec” 6O-4. Esta estrategia de trabajo permitió conseguir datos cronológicos (Fig.4) para un 75% de los 15 patios del Complejo Oeste, para 100% de los 7 patios del Complejo Central y un 70% de los 22 patios del Complejo Sur. Los resultados de este trabajo muestran una ocupación del Clásico Temprano limitada al norte del Complejo Oeste y anterior a la edificación de los patios (55% a 64% de los patios sondeados muestran niveles arqueológicos de este período) y algunas zonas del Complejo Sur (33%). El verdadero gran desarrollo del Grupo B se fecha para el Clásico Tardío, con la ocupación de la mayoría de los patios de los complejos (entre 91% y 100% en el del Oeste y entre 93% y 100% en el del Sur) o de la totalidad de estos espacios en el caso del Complejo Central. Existió, sin embargo, aparentemente una población importante durante el Clásico Terminal en el Complejo Oeste (55%), pero sobretodo en los dos conjuntos que delimitan la Plaza Río Bec, con una ocupación de 71% a 100% en el Central y de 80% a 100% en el Sur. Esta importancia de la ocupación del Clásico Terminal distingue a Naachtun de los sitios vecinos de la Cuenca de Mirador, los cuales no muestran evidencias significativas de este periodo (Forsyth 2006; Hansen et al. 2008).
Para entender de manera más precisa el proceso de aglomeración en los complejos del Grupo B y su significación socioeconómica, se decidió empezar a estudiar de manera más detallada el Complejo Sur. Este último muestra una organización espacial menos concentrada que los demás complejos y eso podría reflejar un proceso de aglomeración “en curso”, con unidades habitacionales que presentan edificios de tamaños y distribución variados. Los sondeos habían también permitido establecer que ese complejo habría conocido una ocupación del Clásico Terminal muy importante, con presencia de varios basureros los cuales son muy indicativos para conocer la cultura material e intentar caracterizar la prosperidad de los habitantes de las unidades-patio durante el mismo período.
El Complejo Sur comprende 22 patios (Fig.3). Se ubica al sur de la Plaza Río Bec y se extiende hacia el sur y el sureste. Es claramente menos compacto que los otros complejos, incluyendo áreas libres de construcciones las cuales pueden haber sido espacios de circulación para acceder a unidades a veces cerradas y con entrada restringida; aunque dichos espacios hayan sido llamados “Patios” no lo son realmente (Patios 32, 32bis, 36, 36bis). A nivel cronológico, se detectaron en dicho Complejo, en sectores muy contados, niveles que podrían remontar al final del Preclásico (fase Kuts, ¿?-200 DC). Pero la ocupación de la zona se hace mucho más visible a partir del Clásico Temprano (fase Balam, 200-500 DC): de aquella época datan varias nivelaciones de terreno así como apisonados. La construcción de los pisos estucados y de los edificios que constituyen las unidades habitacionales hoy en día visibles se fecha fundamentalmente para el Clásico Tardío (fase Ma’ax, 500-830 DC) y siguen luego varias modificaciones hasta el Clásico Terminal (fase Muuch, 830-950 DC) (Patiño y Forné 2012). Huellas de esta última fase de ocupación existen en casi todos los patios del complejo, al igual que en el Complejo Central, mientras que resulta evidente, al mismo momento, el abandono de grandes partes de la periferia sur del sitio. Parece ser que durante el Clásico Terminal, el “centro” de Naachtun se localizó en torno a la Plaza Río Bec.
El programa de sondeos llevado a cabo en el Complejo Sur permitió recoger cantidades importantes de material del Clásico Terminal, en particular en varios basureros asociados con los patios 28, 31, 32 y 40. Allí apareció una gran variedad de objetos de calidad, con artefactos proviniendo de regiones lejanas, en particular de Belice (conchas marinas, manos y metates de granito rosado de las Montanas Mayas), pero también cerámica de pasta fina del oeste del área maya y obsidiana mexicana. Lo que eso significa en términos económicos necesita ser profundizado. Además de tratar de definir los medios de subsistencia locales, así como la organización de eventuales producciones artesanales, es necesario preguntarse cómo Naachtun pudo participar en intercambios a larga distancia durante el Clásico Terminal, un período que, por otra parte, fue el escenario de numerosos cambios políticos y económicos en todas las Tierras Bajas Mayas Centrales (Demarest, Rice y Rice, 2004; Nondédéo et al. 2011). Concerniente al Complejo Sur, la caracterización socio-económica de los habitantes de diferentes unidades habitacionales vecinas debe apoyarse en el estudio de la cultura material, notablemente el contenido de los basureros, y, también, en los datos proporcionados por la arquitectura. Un objetivo esencial es cuantificar la prosperidad de los grupos sociales que vivieron en este complejo, pues al nivel de una unidad intermedia de Naachtun y no a la escala de todo el sitio (Hirth 1993; Palka 1997). Para poder comparar entre sí las unidades-patio del complejo, se decidió excavar primero el Patio 28 (Fig.3) de manera exhaustiva durante las temporadas 2011 y 2012, eso con el fin de tener con él un punto de referencia. Lo que se estudió específicamente fue su desarrollo espacio-temporal; igualmente se registraron de manera detallada los componentes de la cultura material y las características arquitectónicas, con enfoque principal en el Clásico Terminal. A partir de 2013 se ampliará el análisis mediante excavaciones limitadas en los patios 31, 34/35 y 41 (Fig.3), que tienen tamaño y disposición distintos al Patio 28, eso en una perspectiva comparativa y de manera a poder acercarse a la organización socio-política y a la economía de todo el complejo (Hendon 1991; Arroyave 2008).
E
l
Patio 28: c ronol og ía y desarroll ll o
El Patio 28 fue elegido como referencial por varias razones, entre ellas su ubicación y el tamaño de sus montículos, así como la cantidad de material del Clásico Terminal que había sido encontrado durante el programa inicial de sondeos. Las estructuras, organizadas en “U”, vienen a apoyarse contra la plataforma del Edificio 6O-5 el cual abre al norte, hacia la Plaza Río Bec y sirve de límite norte al patio (Fig.5). La unidad se compone de tres estructuras principales, viniendo dos de ellas a pegarse contra 6O-5 lo que hace de este conjunto habitacional el más cerrado del Complejo Sur, y conforme a la imagen de la mayoría de los patios de los otros dos complejos del Grupo B. El edificio tripartito 6O-7 conforma el ala oeste del conjunto y se encuentra sobre una plataforma que comparte con una estructura del mismo tipo, 6O-8, la cual limita el patio al sur. Por su lado, 6O-9 con sus cincos cuartos ocupa el lado este y la esquina sureste del conjunto. La entrada principal al patio estuvo situada en la continuidad de la estructura 6O-9 al norte, propiamente dicho en la esquina noreste del patio. Las importantes operaciones de excavación efectuadas (30 trincheras), asociadas con un programa de sondeos tanto en los edificios como en el patio (24 pozos estratigráficos), así como el estudio de los saqueos (11 trincheras revisadas), permitieron obtener un amplio conjunto de datos sobre las evoluciones arquitectónicas y reconstruir la historia de la unidad.
Al nivel general del patio, los datos cronológicos (Figs.4 y 5) que suministra el estudio de la cerámica (Patiño y Forné 2012; Sion, Arnauld y Antillón 2012) permiten fechar la construcción de los primeros pisos estucados de la transición Clásico Temprano-Clásico Tardío (fase Ma’ax 1), pisos que funcionaron con dos cuartos localizados en la esquina noroeste del grupo (estructura 6O-7bis), y que iban probablemente asociados con la plataforma de 6O-5. Ahora bien, la construcción de la mayoría de los edificios residenciales que rodean el patio corresponde a la fase Ma’ax 2, o sea el pleno Clásico Tardío de Naachtun: son 6O-7 y 6O-8, que comparten la plataforma y su sistema de acceso (Fig.6), así como los cuartos 1 y 2 de 6O-9, que abrían hacia el espacio interior del conjunto. Es posible que otro espacio de la estructura 6O-9, el cuarto 3, fuera construido un poco más tarde, al final del Clásico Tardío (¿Ma’ax 3?), mientras que la edificación de los otros dos cuartos (4 y 5) no tiene datación precisa por el momento. La última fase de ocupación del Patio 28, señalada por algunas pequeñas modificaciones arquitectónicas, corresponde a la fase Muuch del Clásico Terminal. Estos datos dan una primera idea de las dinámicas de desarrollo de esta unidad habitacional, pero esta reconstrucción puede ser aún mejorada tomando en cuenta la información que concierne a los cambios internos que se dieron en los diferentes cuartos y accesos. Un examen atento de la arquitectura, en asociación con los datos de los sondeos, realizados en peculiar en las banquetas y los pisos sobre-elevados, permite entender las evoluciones propias de cada residencia y, luego, de cada casa, base para reflexionar sobre la organización de los espacios, la circulación y las actividades adentro del Patio 28 (Arnauld en prensa), aunque sin seguridad absoluta acerca de la temporalidad exacta de los diferentes acontecimientos y su simultaneidad. De hecho, no se pudo obtener datos cronológicos finos para cada “evento” registrado.
En el caso de las estructuras 6O-7 y 6O-8, se percibe una especie de “modelo” común en las evoluciones internas de las viviendas de ambos edificios. Durante una primera fase (Fig.7), que corresponde a la construcción de las estructuras y de la plataforma, los cuartos centrales eran los únicos que disponían de una banqueta mamposteada. En el caso del cuarto 2 de 6O-7, la banqueta construida frente a la puerta parece haber tenido un papel importante ligado a la función de recepción, con su centralidad y su visibilidad importante desde el exterior. Su importancia va reforzada por la presencia de cuatros nichos (dos en frente y dos laterales; Fig.6) y del entierro de un adulto (Entierro 31) colocado en tiempo de la construcción original y acompañado de un cuenco Tinaja Rojo (¿el fundador o ancestro?). Las otras habitaciones de 6O-7 y 6O-8 estaban en aquel momento vacías, poseyendo las de 6O-7 un acceso desde el cuarto central. La segunda y la tercera fases de la evolución de los edificios (Fig.8) muestran una especialización muy marcada de los espacios que son arreglados para recibir así como para dormir, con banquetas y pisos sobreelevados (en ciertos casos con nichos y/o respaldos). Estas modificaciones pueden implicar cambios de circulación interna en los edificios, como fue el caso en 6O-7 donde se cerraron las puertas entre el cuarto central y los laterales. Eso desembocó en el acondicionamiento de tres habitaciones independientes, a la imagen de 6O-8. La última fase concierne cambios menores: arreglo de espacios sobreelevados y una reducción del ancho de una puerta consecutiva a una de estas pequeñas amplificaciones (cuarto 1 de 6O-8; Fig.9). La sepultura intrusiva de un adulto (Entierro 27), sin datación, fue acomodada en el relleno del piso de la plataforma, a lo largo de la parte sur de la fachada de 6O-7. El cuerpo estaba acompañado de collares de cientos de cuentas de caracoles marinos de las especies caribeñas Prunum Apicinum, Olivella Mutica y Columbella Mercatoria (com. pers. Cotom 2012), y de decenas de piedra verde, así como de dos ornamentos de tipo orejeras (¿no terminados?) del mismo material.
En lo que se refiere a la estructura 6O-9 y sus cincos habitaciones, es posible reconstituir cuatros fases de construcción (y de evolución de la circulación en esta parte del Patio 28). En un primer momento se construyeron los cuartos 1 y 2 del edificio (Fig.7), sin elementos arquitectónicos sobreelevados, abiertos hacia el patio y ligados por un espacio estrecho denominado “pasillo” que permitía pasar de un espacio al otro mediante dos pequeñas puertas desfasadas. Pero la particularidad principal de la estructura, en esta fase, se encontraba en el cuarto 2, el cual tenía en frente de su puerta del lado del patio un otro acceso del mismo ancho que permitía el paso desde el exterior del conjunto. El estudio de la arquitectura permitió distinguir una segunda etapa constructiva marcada por un cambio de función del cuarto 2 y por un proceso de edificación de espacios sobreelevados, de manera comparable a lo ocurrido en 6O-7/6O-8. El acceso desde el exterior del Patio 28 quedó sellado, la puerta norte reducida y el cuarto 2 fue dividido en dos espacios distintos con la construcción de un muro norte-sur en su centro (Fig.8). La habitación así creada al oeste sirvió, a partir de esta fase, de residencia con un carácter más privado: de eso da testimonio la edificación de una banqueta contra su pared oeste y la reducción de su puerta norte. El otro cuarto creado, denominado ahora “este”, debía tener un papel peculiar debido a su situación: era un espacio accesible solamente desde el cuarto 1 mediante el “pasillo”, sin visibilidad sobre el exterior, y su función no queda claramente establecida por el momento. El cuarto 1 recibió por su parte una banca con respaldo (demasiada estrecha para dormir) construida en el eje de la puerta principal, en frente de la banqueta del cuarto central de 6O-7. Las dos últimas etapas identificadas en 6O-9 corresponden a un desarrollo muy importante del edificio ya que se agregaron tres nuevas habitaciones (Fig.8), abiertas sobre el espacio de circulación exterior este (Patio 32). Los dos primeros cuartos nuevos (3 y 4) se construyeron contra la pared este del cuarto 1 y del “pasillo”: se trata de habitaciones que recibieron posteriormente, y cada una, una banqueta de gran tamaño, lo que sugiere una función residencial para ambas. La última habitación, el cuarto 5, fue edificada detrás del cuarto 2, adosada contra la puerta cerrada y con su muro trasero en la prolongación de la pared oeste del cuarto 2-oeste. Esta habitación, de carácter residencial, abría al este y presentaba un sistema de acceso por dos gradas que permitía acceder al piso sobreelevado provisto de dos nichos en el eje de la puerta. En 6O-9 se pusieron al descubierto dos sepulturas de ocupación, intrusivas y sin datación precisa, en mal estado de conservación a causa de destrucciones importantes, prehispánicas en un caso y modernas en el otro. La primera, el Entierro 34, se halló en el cuarto 1, a lo largo del muro lateral norte: presenta dos particularidades, su orientación este-oeste (a diferencia de las otras del mismo patio que van orientadas norte-sur) y su profanación durante lo que parece haber sido un ritual de abandono en el Clásico Terminal (del esqueleto, quedaba in situ sólo el cráneo y la parte superior del brazo derecho). Dicho ritual consistió en la destrucción intencional del piso y en el depósito importante de cenizas mezcladas con desechos de cerámica y de lítica y con huesos animales. La otra sepultura que localizamos, el Entierro 33, apareció adentro de una trinchera de saqueo ubicada en el cuarto 2, la cual destruyó una parte de la cista, así como todo su contenido (salvo pocos fragmentos de huesos).
La otra evolución notable que acompañó el desarrollo de los espacios residenciales es las modificaciones en los accesos y el carácter más privado que adquiere Patio 28. Probablemente en paralelo al desarrollo de 6O-9 se dio la construcción de una puerta muy bien mamposteada y tal vez abovedada en la esquina noreste del patio. Está delimitada por dos muros, el más pequeño de los dos apoyado contra el muro norte de 6O9. Al parecer con ese arreglo quedó el único acceso importante del patio, después del cierre de la puerta “exterior” del cuarto 2. De manera general se nota una reducción progresiva de los accesos exteriores: así muros pequeños de baja calidad sellaron la escalera ubicada al norte de 6O-7 (Sion, Arnauld y Antillón 2012) y restringieron las posibilidades de entrar en el patio por la puerta principal, la cual fue reducida también (Fig.5). Esos diferentes cambios permitieron a los habitantes del patio un control más estricto de los accesos a la unidad, así como una privacidad reforzada, con posibilidades muy restringidas de contacto visual entre el interior del grupo y los espacios exteriores (Hendon 2009).
La amplificación de la esquina noroeste de la plataforma asociada con 6O7 selló el acceso a los cuartos de 6O-7bis (Fig.5), los cuales de hecho se encontraban ya abandonados durante las últimas etapas de ocupación del conjunto. En realidad, las excavaciones revelaron la existencia de un basurero frente a la puerta casi cerrada de 6O7bis, así como la disgregación de la capa de estuco de los muros exteriores de este mismo edificio en el Clásico Terminal. Estos datos indican la presencia de cuartos en ruina adentro del Patio 28 mismo, lo que coincide con el abandono de buena parte del sitio durante esta última fase de ocupación.
En resumen, el Patio 28 experimentó una importante dinámica arquitectónica a lo largo de toda su ocupación, desde su fundación durante el Clásico Tardío hasta sus últimos momentos en el Clásico Terminal. La dinámica arquitectónica en el interior del patio va a la par de las evoluciones socio-económicas de la unidad y atestiguan de un fenómeno importante: un crecimiento demográfico. Este aumento de la población que allí residía se ve notablemente en la multiplicación de los espacios residenciales y en la construcción de nuevas banquetas, con efecto, en ciertas circunstancias, en el cambio de función de los cuartos. Más tarde aún, el crecimiento poblacional obligó al adosamiento de nuevas habitaciones al exterior del patio. Lo que se encuentra pendiente de definir es saber si este crecimiento resulta de un proceso normal implicando solamente a una familia o si es el resultado de la atracción y absorción de gente de afuera por los que vivían en el patio. En todo caso, la construcción de los edificios y el crecimiento demográfico de la unidad parecen indicar cierto éxito (o prosperidad) por parte del grupo social quien vivía en el Patio 28.
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n vista a l a c uantific ac ión de l a
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rosp eridad: ac tividades,
c
ul tura material y arquitec tura
Las numerosas trincheras de excavaciones extendidas en la unidad del Patio 28 permitieron exponer casi la casi totalidad de los edificios que rodean el patio, pero también una parte de los espacios exteriores y las acumulaciones de artefactos asociadas. Estos datos han proporcionado un acercamiento a las actividades que tuvieron lugar en este espacio y abren la posibilidad de cuantificar la prosperidad de los habitantes del patio con base en los vestigios de los bienes portátiles y en la arquitectura. El trabajo realizado permitirá seleccionar los marcadores de la prosperidad para evaluar ésta en un grupo de la elite (para no decir el principal) del Clásico Terminal en el Complejo Sur. Con base en eso y en el análisis comparativo llevado a cabo con otras unidades habitacionales del mismo complejo, se tratará de reconstituir la organización de dicho complejo en el último episodio de ocupación del sitio, así como los sistemas socio-económicos que operaban en Naachtun a aquella época.
Del lado de los bienes portátiles, los mejores contextos para tener una buena visión de las pertenencias y actividades de una unidad residencial dada son los sectores de desechos. En el Patio 28, son cinco los basureros que fueron encontrados en las excavaciones (Sion, Arnauld y Antillón 2012): dos en asociación con 6O-7 en la esquina noroeste del conjunto; uno en la esquina sureste relacionado con 6O-9 y otro al exterior este, de ambos lados de la puerta del cuarto 3 de 6O-9. Un último basurero fue localizado contra la fachada posterior de 6O-8, pero la relación que parece tener con el Patio 31 y su fechamiento para el Clásico Tardío (fase Ma’ax 2 – com. pers. Patiño 2012) hacen que no sea considerado en el presente estudio. Estos contextos de desechos de ocupación con concentraciones de materiales se caracterizan por la presencia de cenizas abundantes y de cantidades importantes de fragmentos de artefactos muy variados: cerámica, herramientas y desechos de pedernal o de obsidiana, huesos animales, conchas y caracoles, figurillas… Se encuentran en áreas donde no constituían una molestia para la circulación y el acceso a los edificios ocupados (recordemos aquí que 6O-7bis estaba abandonado durante el Clásico Terminal). En dos casos (las esquinas noroeste y sureste del patio), la acumulación de material obstruyó la abertura de canales de drenaje e impidió que ellos funcionaran durante la segunda parte del Clásico Terminal.
El estudio cerámico de los basureros abarcó la clasificación y el análisis de unos 8000 tiestos. De ellos se pudo calcular un Número Mínimo de Individuos (NMI) que asciende a un total de 805 vasijas para el Clásico Terminal (sin contabilizar por supuesto los erosionados/indeterminados y los tipos de las fases anteriores Kuts’ y Balam). Esta definición del NMI permite además disponer de cifras más precisas en cuanto a los tipos y a las formas que se usaron durante la última fase de ocupación (se establecieron diferencias funcionales y/o socio-económicas dentro del patio mismo). Así pues, en términos absolutos, las importaciones (tipos Naranja Fino de los Grupos Altar/Balancan, representantes del Grupo Tres Naciones, del Grupo Chablekal y del Grupo Belice) constituyen una parte mínima de las vasijas encontradas en todos los contextos: 4,5% a 5,1% para los tres basureros del interior del patio, pero sólo 1,7% del material de la acumulación exterior. Por lo que concierne la lítica (pedernal, obsidiana y piedra de moler), el análisis aún está en curso (Andrieu 2012), pero permitió ya algunas inferencias preliminares en cuanto a la procedencia de varias materias primarias que se encuentran en el conjunto. Por ejemplo, la obsidiana fue importada de las Tierras Altas de Guatemala, así como de México, mientras que una parte importante de las piedras de moler, manos como metates, son de un granito rosado que se encuentra solamente en las Montañas Mayas. La presencia de artefactos en estas materias primas, junto con la cerámica importada y las conchas marinas, sugiere la participación del grupo social que ocupó el Patio 28 a circuitos de intercambios de larga distancia lo cual favoreció cierta una prosperidad económica.
Si uno se pone ahora a revisar la arquitectura presente en este patio, los primeros resultados muestran una importante uniformidad en las técnicas de construcción y en la calidad de los materiales utilizados en las estructuras del Patio 28. Todos los cuartos tenían un techo mamposteado con una bóveda de piedra y pisos estucados. Los muros se construyeron con pocas piedras bien talladas y de gran tamaño (sillares), ellas se reservaban para las fachadas, cuando las otras partes recibieron bloques de dimensiones variadas, mantenidas entre sí gracias a la mezcla y recubiertas por una capa de estuco. A pesar de la homogeneidad señalada, es posible notar algunas distinciones entre las estructuras del patio que pueden corresponder a diferencias en la importancia social de ciertos edificios. El primero punto que subrayar es la situación de 6O-7 y de 6O-8, ambas construcciones ubicadas encima de una plataforma con 4 ó 5 escalones. La posición elevada así producida distingue claramente estos cuartos de 6O-9 el cual se encuentra, por su parte, a nivel del piso del patio. Es muy probable que esta diferencia en las alturas se explique por el peso que tenía el acto de recepción en las estructuras 6O7 y 6O8, un papel que no existía en 6O-9 al menos en los primeros tiempos de ocupación del Patio 28. Otra diferencia que puede ser considerada, concierne a la decoración arquitectónica de las fachadas, más importante en 6O-7/6O-8 que en las demás estructuras del patio. El hallazgo de fragmentos de esculturas de fachada, dos torsos antropomorfos y un cráneo (¿?), en los escombros que recubrían la plataforma, así como de dos bloques decorados, uno con bandas superpuestas en forma de X y otro con el glifo identificado como ek’ (“estrellas”; Kettunen y Helmke 2010; Fig.10), autoriza en realidad a afirmar que las fachadas de 6O-7 y 6O-8 tuvieron una decoración elaborada. Desgraciadamente, el mal estado de conservación de las estructuras no da la posibilidad de restituir su iconografía precisa. En el caso de 6O-9, sólo fue encontrado un bloque decorado de bandas superpuestas en forma de “X”, muy similar al otro, frente de la puerta norte del cuarto 2.
La arquitectura puede entenderse como la manifestación visual y permanente de la prosperidad de un grupo, de su importancia socio-política (Hirth 1993; Hendon 2009) y de sus estrategias de desarrollo a través el tiempo (Arnauld en prensa). La altura de las estructuras 6O-8 y 6O-7 muestra el estatus social de los habitantes y la decoración, cuando existe, transmite un mensaje a los visitantes al mismo tiempo que refuerza la escena de recepción. Las esculturas y los relieves poseen también un valor “socioeconómico” ya que implican el trabajo de artesanos calificados para la elaboración de las decoraciones de fachada, al igual que la construcción de las estructuras de tamaño importante, tales como los edificios 6O-7/6O-8 y su plataforma (Fig.6), que han requerido la movilización de una mano de obra importante.
Hablando de los habitantes del Patio 28, hay pistas para caracterizar sus actividades y la base económica que supone esa prosperidad. El estudio de los artefactos junto con sus ubicaciones adentro del patio es lo que hace posible empezar a definir la naturaleza de las actividades y las áreas asociadas (Triadan 2000). La mayoría de los datos concierne por el momento a la preparación y el consumo de los alimentos, lo que, de paso, confirma el papel residencial de las estructuras del patio. Estas actividades se manifiestan en los basureros a través de la presencia de desechos animales (huesos con algunos quemados, valvas de Unionidae – com. pers. Cotom 2012) asociados con herramientas para moler (mano y metate) o cortar (cuchillo de pedernal, navajas prismáticas de obsidiana), así como vasijas utilitarias y de servicio. Es interesante notar el gran número de manos (n=20) encontrado en los basureros ligados a la estructura 6O-7, edificio que parece tener una función de recepción importante. Eso tal vez tenga algo que ver con la realización de “festines” que requieren cantidades significativas de comida. Las otras actividades visibles a través del estudio del material pueden definirse como “artesanía de baja intensidad” (Inomata y Triadan 2000), es decir una producción de tiempo parcial y para el consumo exclusivo de la unidad habitacional. Los elementos que se pueden relacionar con estas producciones están también ubicados en la esquina noroeste del patio, al lado de 6O-7. Se trata de actividades de tejido, perceptibles en la presencia de malacates de piedra como de cerámica, y de fabricación de objetos de concha marina y caracoles que muestran en ese patio una gran diversidad. Las huellas de esta última actividad se presentan bajo la forma de desechos de trabajo con pedazos de concha serrados (com. pers. Andrieu 2011), serie de caracoles taladrados y objetos no terminados (Emery y Aoyama 2007).
Los datos así obtenidos permiten establecer poco a poco una útil referencia para comparaciones futuras con otros patios que se excavarán dentro del marco del Proyecto Naachtun en 2013. Hasta cierto punto, la evidencia confirma la prosperidad del grupo social que vivió alrededor del Patio 28 y que parece ser el más importante del complejo durante Clásico Terminal. Su preminencia se aprecia en su desarrollo espacial y crecimiento demográfico, pero también en los bienes adquiridos con el acceso de los habitantes de la unidad a intercambios de larga distancia por varios tipos de artefactos (cerámica, lítica, concha marina…) y su capacidad a movilizar una mano de obra importante o especializada por sus programas arquitecturales. Esa “prosperidad” en el Patio 28, siguió hasta el Clásico Terminal, así como en la mayoría del Grupo B, contrario de lo que se manifestó en otras partes del sitio con un declive, al menos demográfico, muy marcado.
Comentarios final es
Los resultados preliminares confirman la presencia de una población importante del Clásico Terminal en el Complejo Sur, en particular en el Patio 28 con un grupo que tenía acceso a artefactos y materias primas obtenidas por intercambios de larga distancia. Se empieza también a entender de manera más precisa el desarrollo del Complejo Sur, así como la dinámica propia a cada unidad habitacional, al ejemplo del crecimiento demográfico y de los cambios arquitectónicos ligados visiblemente en el Patio 28.
El estudio de una parte de los datos está todavía en proceso, en lo que concierne a la lítica, los restos óseos de fauna y de conchas, las prácticas funerarias o los rituales de terminación encontrados durante la temporada 2012 en varios cuartos. Por el momento se tiene a nuestra disposición solamente resultados parciales que conciernen casi exclusivamente a nuestro referencial, el Patio 28. Por eso, el Proyecto Naachtun continuará las excavaciones en el Complejo Sur, en los patios 31, 34/35 y 41, en una perspectiva comparativa con nuestro referencial, a manera de poder acercarse a la organización socio-política y a la economía de este conjunto de escala intermedia.

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Fig.1: Ubicación del sitio de Naachtun en el área maya
(modificado del Electronic Atlas of Ancient Maya Sites 2008).

Fig.2: Plano de Naachtun (modificado de Ruppert y Denison 1943, de Morton 2004 y de Lemonnier 2012).

Fig.3: Los complejos Central y Sur del Grupo B, Naachtun (modificado de Gillot 2011).

Fig.4: Cronología y complejos cerámicos de Naachtun (Patiño y Forné 2012), Uaxactún y El Mirador.

Fig.5: Planta general del Patio 28 en su ultima configuración (digitalización J. Sion).

Fig.6: El cuarto 2 de 6O-7, su banqueta y su sistema de acceso (fotografía J. Sion).

Fig.7: Primera etapa constructiva del Patio 28 (digitalización J. Sion).

Fig.8: Tercera etapa constructiva del Patio 28 (digitalización J. Sion).

Fig.9: Piso sobreelevado del cuarto 1 de 6O-8 con sus tres etapas sucesivas de modificaciones arquitectónicas
y la reducción de la puerta de entrada (fotografía J. Sion).

Fig.10: Bloque esculpido con el glifo ek’ que proviene de la fachada de 6O-7 (fotografía de J. Sion).