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038 Representaciones cosmogónicas en la planificación urbana de El Mirador, Petén, Guatemala. Hector E. Mejia y Laura Velásquez – Simposio 26, 2012

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038 Representaciones cosmogónicas en la planificación urbana de El Mirador, Petén, Guatemala.

Hector E. Mejia y Laura Velásquez

 

XXVI Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
16 al 20 de julio de 2012
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas

 

Referencia:

Mejía, Héctor E. y Laura Velásquez
2013 Representaciones cosmogónicas en la planificación urbana de El Mirador, Petén, Guatemala. En XXVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2012 (editado por B. Arroyo y L. Méndez Salinas), pp. 459-470. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Representaciones cosmogónicas en la planificación urbana de El Mirador, Petén, Guatemala
Héctor E. Mejía
Laura Velásquez
Palabras clave
Cuenca Mirador, El Mirador, Cosmogonía, Quincunce, Patrones arquitectónicos.

Abstract
Several physical settings such as large scale architectural complexes were used by the Maya to shape their ideological notions, emphasizing the “E Group” assemblages, triadic style arrangements and the ballcourts as those that define a city. As a whole, all these groups form a specific architectural pattern concerning the urban planning found in numerous settlements around the Maya Lowlands, especially those dating to the Preclassic period. The relationship between them has demonstrated to be a model for cosmogonic depictions that has never been identified before at least in the same level as in the site of El Mirador, considering aspects as their frequency, the monumentality they show and the antiquity they evidence, enhancing the “sacred” and “former” nature of this city.

En la actualidad se conocen muchos aspectos sobre el urbanismos desarrollado por los antiguos Mayas, sin embargo aún existen discrepancias cuando se trata de definir un sitio como una ciudad, generándose varias líneas de interpretación. Algunos la ven como una estructura funcional (Chase et al. 1990; Folan 1992), otros como un ente ritual-administrativo (Sanders y Webster 1988) o bien como una estructura simple (Trigger, citado por Sprajc 2008).

Consideramos que en el caso particular de El Mirador y Nakbe, la mejor alternativa para estudiar estas ciudades es a través de la perspectiva ritual-administrativa. Tal y como lo propone Joyce (2001), los espacios ocupados por edificios son el “reflejo del pensamiento colectivo de una sociedad sobre el paisaje”, en que la construcción de sus principales conjuntos arquitectónicos muestra el grado de planificación del trazo urbano, el cual seguramente como indica Sprajc y Morales Aguilar (2007), está regido por un edificio principal que tenía una orientación exacta y funcional, correspondiendo esto a observaciones astronómicas tales como el tránsito solar y no al simple hecho de correlacionarse con los puntos cardinales (Sprajc y Morales-Aguilar 2007).

Esto era replicado simbólicamente en otras partes de la ciudad con el fin de reafirmar su importancia, debido a que se ha notado que la disposición de los conjuntos parece constituir una característica mesoamericana, lo anterior demuestra que la construcción de la “ciudad” maya proyecta un sentido cosmogónico en donde cada elemento no solamente incorpora una función, sino que también constituye una representación física de la ideología.

La traza urbana de El Mirador
En la Cuenca Mirador se han establecido dos patrones de asentamiento en base a la temporalidad de los mismos, aquellos de origen Preclásico que marcan un eje este-oeste y los del periodo Clásico con el eje normativo norte-sur (Mejía 2012).
El presente estudio se enfoca en el periodo Preclásico, determinándose que indistintamente del rango que ostenten los sitios, éstos pueden mostrar en su traza urbana al menos uno de los siguientes conjuntos: Tipo acrópolis, Tipo Grupo E, Juego de Pelota y escultura (estelas, altares y mascarones). Éstos últimos denotan una alta jerarquía, por lo que no son observados en la mayoría de los sitios (Laporte y Mejía 2005; Sprajc 2008; Mejía et al. 2007; Mejía 2012).

Por ello se considera que El Mirador es la máxima expresión de las ciudades mayas en la región, debido a su complejidad arquitectónica, su larga ocupación, el alto grado de desarrollo social e ideológico mostrado en el trazo urbano y rural, así como por haber alcanzado una integración regional mediante la construcción de varias calzadas que la unen con los principales sitios (Fig.1).

Cabe resaltar que su mayor desarrollo está asociado íntegramente al periodo Preclásico, lo que refuerza su carácter primigenio, dando pauta para realizar su interpretación a niveles ideológicos, específicamente entre los años 200 a 100 AC, “época en la que, de acuerdo con los fechamientos disponibles, estaba en uso la mayoría de los edificios de El Mirador (Copeland 1989; Forsyth 1989; 1993; Hansen 1990; 1992; Howell 1989; Matheny 1980; 1986)” (Sprajc y Morales-Aguilar 2007).

Patrones arquitectónicos
El área central de El Mirador está divida en dos grandes grupos: Este y Oeste (Fig.1), siendo éste último el que alberga a los principales conjuntos de carácter ritual-administrativo. El Grupo Oeste consiste en una serie de plazas de acceso restringido con varios edificios piramidales, 12 conjuntos de Patrón Triádico (Fig.2), cinco conjuntos de Tipo Grupo E (Fig.3) y cinco patios para el Juego de Pelota (Fig.4), así como otros conjuntos de menor dimensión. De aquí parte la Calzada Danta que se extiende unos 600 m conectando el epicentro de la ciudad con el Grupo Este (Morales-Aguilar et al. 2006). En uno de los parapetos al inicio de la calzada se encuentra un complejo sistema hidráulico interno que está decorado con un impresionante panel modelado en estuco que presenta diseños de seres antropomorfos, zoomorfos y míticos (Argyle 2011).

El sector norte del sitio está ocupado por el Grupo León, siendo el mayor Conjunto de Tipo Grupo E en todo el asentamiento, directamente al norte de éste, están asociados dos patios para el Juego de Pelota, mientras que un tercer patio se localiza al extremo sur, igualmente relacionada a una acrópolis triádica. Esto ejemplifica de una mejor manera la concordancia del patrón Acrópolis Triádica – Grupo E – Juego de Pelota, manifestando enérgicamente la trascendencia de la ciudad según la fuerte carga ideológica que conlleva cada uno de estos componentes arquitectónicos. Este grupo está conectado con el Complejo Cascabel, que consiste en varias estructuras alineadas sobre una misma plataforma basal, una de las cuales sostiene un conjunto triádico. Las exploraciones han demostrado que el sector norte del sitio es uno de los más antiguos, con un fechamiento para el Preclásico Medio (Morales-Aguilar y Mauricio 2010; Martínez 2010; Hansen y Ortega 2010).

Todo el extremo este de la densa zona central, está delimitado por un muro al cual están adyacentes algunas acrópolis triádicas, al norte está el Grupo Colomte, el cual tiene al frente de su fachada principal un patio para el Juego de Pelota, mientras que al sur se localiza el Grupo Tres Micos y la Acrópolis del Sur y como parte de esta configuración se tiene una variante de un Conjunto de Tipo Grupo E además de un patio para el Juego de Pelota.

Hacia el suroeste se localiza el Complejo Monos, de 48 m de altura, siendo éste el tercer conjunto de mayor elevación del sitio, coronado por una acrópolis de patrón triádico. Justo al pie del basamento se construyó otro Conjunto de Tipo Grupo E.
En el oeste destaca el Complejo Tigre y su estructura principal corresponde a una acrópolis de patrón triádico que alcanza una altura total de 55 m (Velásquez 2011). Aunque su conformación ha sido ampliamente representada, proponemos que todo el conjunto está formando una variante de un Complejo de Tipo Grupo E, como se expondrá más adelante.

De forma contrastante, en el Grupo Este la densidad de construcciones es menor aunque con amplios conjuntos residenciales así como prominentes conjuntos cívicos y rituales. Entre ellos una serie de seis acrópolis de Patrón Triádico y un Conjunto de Grupo Tipo E. Destaca el Complejo Danta, una masiva sucesión de tres plataformas que en su parte más alta alcanza los 72 m de altura. Un dato importante es que en el Grupo Este se encuentra la mayor evidencia constructiva para el Clásico Tardío (Morales-Aguilar et al. 2006).

Otros rasgos que complementan la traza urbana de El Mirador son varias aguadas y reservorios de distintas dimensiones que están asociados directamente a los conjuntos arquitectónicos principales, la mayoría de estos cuerpos de agua se ubica en el Grupo Oeste. Los cuerpos de agua no solamente sirvieron para proveer recursos hídricos a los sectores ocupados por la élite, sino que además podrían haber sido aprovechados como símbolos de la conexión entre el inframundo y el nivel terrenal (Bassie 2002).

Varios núcleos de carácter residencial y administrativo se encuentran dispersos en la periferia cercana de El Mirador, como Tzunun al norte, Sacalero al noreste, Los Faisanes al noroeste, Chivo Negro al oeste, La Muerta al sur y El Pedernal al este. Todos estos asentamientos periféricos al igual que los principales conjuntos que forman el sitio, están conectados por amplias calzadas. Sin embargo, las más importantes son aquellas que unen esta ciudad con Nakbe a unos 11 km al sureste y Tintal a 25 km al sur, lo que demuestra la integración regional desde el Preclásico. Las calzadas también puede decirse que son multifuncionales, algunas parecen haberse desempeñado como vías procesionales, debido a que están íntimamente relacionadas con conjuntos cívicos y rituales relevantes. Tres acrópolis de Patrón Triádico (Mot Mot, Tecolote y Chicharras) están asociadas con la Calzada Danta, mientras que dos conjuntos de Tipo Grupo E están anexos a la Calzada La Muerta.

Análisis del trazo urbano
Con el estudio de la traza urbana se definieron los principales componentes constructivos, que si bien fueron un producto global de la planificación, también corresponden con una necesidad ideológica que conllevó a su ejecución, dándole así vida a la ciudad.

Se determinó que hay una preferencia por los conjuntos de Tipo Acrópolis de Patrón Triádico, los cuales reflejan el aspecto secular de la ciudad en donde se reafirmaba el gobierno a través de un don divino (Velásquez 2011). Se cuenta con un total de 18 triádicos dispuestos en el área central, de los cuales dos de éstos replican el mismo patrón en la cima de cada una de sus estructuras (Grupos Tecolote y Tres Micos), considerando que es un simple arreglo arquitectónico y no funcional, de cualquier manera esta situación es única en contraposición con lo observado en el resto del área Maya (Velásquez 2012b; Velásquez y Mejía 2011).

Debido a que éstos son numerosos, se pudo distinguir que tanto los basamentos como los edificios que sostienen en su cima, presentan diversas tipologías que incluso se encuentran combinadas en un solo conjunto. De los conjuntos triádicos registrados dos representan una variante significativa en que los tres edificios superiores están dispuestos sobre un basamento similar a aquellos del tipo ik’ (Estructura 34 y Grupo Mot Mot).

Cinco conjuntos de Patrón Triádico (Grupo Cutz, Pirámide Tecolote, Pirámide Monos y las Acrópolis La Pava y Sur) están asociados directamente con cada uno de los conjuntos de Tipo Grupo E (Grupos León, La Pava, Monos y Ux Kuy Nah) (Velásquez 2012b). Por lo general el epicentro de las ciudades está definido por este complejo arquitectónico, que funcionó como un espacio para rituales vinculados con observaciones calendárico-astronómicas, principalmente el tránsito solar (Sprajc y Morales-Aguilar 2007). Aunque la frecuencia de éstos es menor a la de los conjuntos triádicos, aquellos que están vinculados entre sí podrían representar los grupos iniciales, considerando que al menos dos (Monos y León) podrían fechar para el periodo Preclásico Medio.

Como resultado del análisis se identificó una posible variante de Conjunto de Tipo Grupo E, que corresponde al Complejo Tigre en que la Pirámide Oeste sostiene a su vez una Acrópolis Triádica en su cima (Pirámide El Tigre), ésta es la primera vez que se le ha identificado como tal debido a que la Plataforma Este ha sido interpretada con otra función, sin embargo un conjunto similar se encuentra en el sitio de Nakbe, formado por la Estructura 1 (Pirámide Oeste) y Estructura 13 (Plataforma Este). De hecho se sugiere que tanto los Grupos Este y Oeste de El Mirador parecen constituir réplicas de los Grupos Occidental y Oriental de Nakbe.

Conclusiones
Con el análisis de la distribución de la ciudad se considera que el vínculo entre arquitectura e ideología es un eje primordial para su interpretación, tomando como base los conjuntos ya descritos. De esto surge la pregunta ¿es posible considerar a El Mirador como una ciudad primigenia, que está constituida por una serie de símbolos que representan la cosmovisión Maya y que han permanecido ocultos a nuestros ojos occidentales hasta ahora?
Tratando de descifrar la relación anterior, se ha determinado que las ciudades mayas comparten el patrón arquitectónico de Grupo E – Acrópolis Triádica – Juego de Pelota. Esto indicaría que existe un concepto universal mucho más profundo involucrado en la planificación urbana general, que implica desde el diseño de cada uno de los grupos hasta la construcción, decoración y uso de éstos, refiriendo manifestaciones cosmogónicas básicas. La presencia de uno solo de estos elementos indica la importancia de un asentamiento, pero la combinación de éstos en un mismo espacio urbano, expresan enérgicamente la trascendencia de la ciudad.

En El Mirador este patrón se presenta de las siguientes maneras: Grupo E, Acrópolis Triádica y Juego de Pelota. En la zona central del sitio este arreglo se repite dos veces, en cada caso se incluye dos acrópolis triádicas y uno de ellos cuenta con tres juegos de pelota además de algunos monumentos, siendo un ejemplo excepcional dentro del sitio así como fuera de éste. Otras composiciones son Acrópolis Triádica y Grupo E con cuatro ejemplos y Acrópolis Triádica y Juego de Pelota con un solo caso.

Cada uno de los componentes arquitectónicos de este patrón, representa una función específica respecto a la organización de la estructura social, que responde primordialmente a una necesidad política cimentada en una ideología religiosa permitiendo el desarrollo de nociones universales que puedan ser adaptadas a y adoptadas por la población.

En cuanto a los Conjuntos de Tipo Grupo E, conforman las áreas públicas del sitio, su función principal era la de celebrar eventos calendárico-astronómicos relacionados al tránsito solar. Aunque el Conjunto de Tipo Grupo E es considerado como el elemento que funda una ciudad, no queremos dejar de recordar la importancia de los patios para el Juego de Pelota en el asentamiento maya, debido a que este rasgo es el de mayor difusión en Mesoamérica y al parecer su antigüedad rebasa los límites inimaginables, que con sus variables culturales y cronológicas mantuvo su carga simbólica, la cual consistía entre otras representar la regeneración de la vida.
El tercer conjunto relevante en la ciudad que también conlleva una gran carga simbólica son las acrópolis triádicas, en éstas se materializa la creación del universo. En El Mirador la frecuencia de éstas pareciera reflejar la necesidad de los gobernantes por proclamarla el máximo centro sagrado y político de la región (Velásquez 2012a).
La unión de estos tres tipos de conjuntos enfatiza el concepto general del mito de la creación y cómo la frecuencia aunada a la masividad de las construcciones, servían para transmitir estas ideas a la población. El análisis macro de esta simbología nos indica que los antiguos arquitectos que trazaron la ciudad de El Mirador, no sólo estaban planificando la distribución urbana de una ciudad, sino que a su vez estaban plasmando el orden cósmico y una de las vías para interpretar el mito de la creación maya es a través del concepto de quincunce. En el pensamiento mesoamericano éste parece ser la forma más antigua de representación de un universo finito y al cual se le otorgaban límites, cuyo origen proviene de las observaciones astronómicas basadas en el transito solar a lo largo de la elíptica terrestre, que define los cuatro puntos solsticiales, teniendo al sol como el centro (Panico 2010).

Las primeras representaciones que evocan este concepto aparecen con la cultura Olmeca, en un mosaico de piedra que muestra un plano dividido en cuatro partes y un eje central, éste fue hallado en la ciudad de La Venta, México y fecha al Preclásico Temprano. Sin embargo, la referencia a este símbolo como tal se remonta al Preclásico Medio en el valle de Oaxaca, donde es utilizado como un elemento de identificación del tiempo (Arellano 2001). El primer elemento arquitectónico al cual se le ha asignado la connotación del quincunce es el Juego de Pelota, ya que es allí en donde se llevaba a cabo la batalla cósmica protagonizada por los jugadores quienes eran los intérpretes del movimiento del sol y la luna, reafirmando la lucha de elementos antagónicos (Panico 2010).

Pero ¿qué papel juega el quincunce en la concepción de la ciudad de El Mirador? La observación fue el factor determinante que nos permitió obtener una respuesta, logrando comprender aquellos símbolos que se ocultaban en la disposición de los principales conjuntos arquitectónicos. El caso más evidente se encuentra en el Complejo Danta, específicamente en la primera plataforma donde se localiza el Grupo La Pava cuyo eje gira en torno a un Complejo de Tipo Grupo E, cerrado al sur por un basamento que sostiene una Acrópolis de Tipo Triádico. Es probable que todos sean contemporáneos, mientras que solamente se ha detectado una pequeña remodelación en el sector sureste como parte de su reocupación en el Clásico Tardío.

La particularidad de La Pava es la posición de cuatro pequeños conjuntos delimitando cada una de las esquinas del complejo y rodeando a la vez al Grupo E. Esta distribución denota claramente un cuadrángulo que recuerda el símbolo del quincunce (Richard Hansen, comunicación personal 2012). A grandes rasgos se considera que el quincunce marca las cuatro esquinas del plano horizontal del universo y su centro está representado por el sol, el cual estaría personificado por la Plataforma Este como una reafirmación de su significado celestial.

No obstante, lo anterior fue replicado a mayor escala en el Grupo Oeste, donde una serie de acrópolis de Patrón Triádico, las Pirámides El Tigre y Monos así como Grupos Chicharras y Tres Micos, también se encuentran formando un cuadrilátero imaginario, aunque su ubicación entre sí no es simétrica. A diferencia de aquel observado en el Complejo Danta, al centro de éste se localiza el que a nuestro parecer corresponde a la principal Acrópolis Triádica del sitio, es decir el Grupo Tecolote, afirmando así el nexo entre el quincunce y las acrópolis triádicas.

Pero en este caso específico se observa que el centro del plano cósmico está determinado por la plaza del grupo y no por una estructura en particular, no está demás recordar que el patio es precisamente el lugar más importante de una plaza, debido a que allí ocurre la conjugación de las fuerzas del cosmos. Por ejemplo, se puede mencionar el Entierro 85 de Tikal asociado con el gobernante considerado como fundador de la primera dinastía del sitio, Yax Moch Xoc, que estaba situado al centro del patio de la Acrópolis Triádica de la Acrópolis del Norte (Stanley Guenter, comunicación personal 2012). Durante la fase del Clásico Temprano cuando el Grupo A-V de Uaxactun aún constituía una Acrópolis Triádica, se reprodujo esta misma situación. Es decir que el patio se convertía en el lugar donde el gobernante se apropiaba del poder del sol, haciendo alegoría a su muerte y su renacimiento como centro del universo. De ahí nos surge un cuestionamiento muy oportuno: ¿será posible que el patio del Grupo Tecolote albergue la morada del ancestro fundador de ésta gran ciudad de El Mirador?
Al continuar con el análisis, nos hacemos otra pregunta obligada: ¿Por qué el Grupo León no está asociado a la figura del quincunce, si se ha establecido a ésta zona como la más antigua de El Mirador, además de constituir un elemento calendárico-astronómico? Fue así como indagamos en estudios previos y encontramos que Sprajc y Morales-Aguilar (Carlos Morales-Aguilar, comunicación personal 2012) al analizar los alineamientos astronómicos del Grupo León, establecieron los puntos solsticiales de la salida del sol sobre la Plataforma Este del conjunto. Además notaron que hacia el oeste de la plaza donde se encontraba la Estructura Ik’, las mediciones inversas concordaban con aquellas definidas con los solsticios de invierno y verano. Es decir que desde la Pirámide Oeste se podía observar no solo el transito del sol en su salida sobre el horizonte, sino que también era posible ver el ocaso del mismo. Este evento ha sido ampliamente documentado en otras zonas de Mesoamérica, como en Teotihuacán (Jesús Galindo, comunicación personal 2012). Como resultado de ello, obtuvimos cuatro puntos de observación y ante nosotros se develó el quincunce marcado por los solsticios, mostrando así una verdadera relación entre el mito de la creación y el calendario astronómico.

Poco a poco hemos logrado identificar los símbolos sagrados que se marcan en la planificación urbana de El Mirador, pero este es un avance en el ambicioso trabajo que nos encontramos realizando y que en el futuro cercano esperamos tener ya una visión más amplia. De ninguna manera estamos tratando de ajustar o formar intencionalmente este tipo de arreglos espaciales. Muchos dirán y verán otros arreglos más, sin embargo partimos de la base rigurosa de que no sólo observamos aquellas formas geométricas de origen sagrado, sino que es importante cuáles conjuntos los están formando, determinando esa correspondencia entre el cosmos y la arquitectura, esa arquitectura del poder que nos mantiene con los pies sobre la tierra, pero que nos hace levantar las manos y la mirada al cielo.

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Fig.1: Distribución de los principales grupos que conforman el epicentro de El Mirador, Petén, Guatemala.

Fig.2: Distribución de Acrópolis de Patrón Triádico en el Grupo Oeste de El Mirador.

Fig.3: Distribución de Complejos de Grupo Tipo E en el Grupo Oeste de El Mirador.

Fig.4: Distribución de patios para el Juego de Pelota en el Grupo Oeste de El Mirador.

Fig.5: Distribución de Acrópolis de Patrón Triádico y el Conjunto de Grupo Tipo E,
en el Grupo Este de El Mirador.

Fig.6: Los quincunce del Grupo Oeste de El Mirador.

Fig.7: Los quincunce del Grupo Este de El Mirador.