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013 Tipos humanos en los relieves de Chichen Itza: los fragmentos de la terraza norte del Patio de las Mil Columnas (2D10) de Chichen Itza. Peter J. Schmidt – Simposio 26, 2012

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013 Tipos humanos en los relieves de Chichen Itza: los fragmentos de la terraza norte del Patio de las Mil Columnas (2D10) de Chichen Itza.

Peter J. Schmidt

 

XXVI Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
16 al 20 de julio de 2012
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas

 

Referencia:
Schmidt, Peter J.
2013 Tipos humanos en los relieves de Chichen Itza: los fragmentos de la terraza norte del Patio de las Mil Columnas (2D10) de Chichen Itza. En XXVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2012 (editado por B. Arroyo y L. Méndez Salinas), pp. 159-169. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Tipos humanos en los relieves de
Chichen Itza: los fragmentos de la
t
erraza norte del Patio de las Mil
Columnas (2d10) de Chichen Itza
Peter J. Schmidt
Palabras clave
Iconografía, Chichen Itza, relieves, Patio de las Mil Columnas.
A
bstract
From the beginning of archaeological research at Chichen Itza there has been a group of pottery that calls its attention at the site, which has been referred as potential foreign types. One of the types that seems more important is that of the “fine wares”, such as the Silhó group. This group shows and ample distribution in Yucatán, Campeche, Quintana Roo and Guatemala, without knowing its manufacture origina. Another foreign pottery is that of Plumbate, one that is produced on the Pacific Coast of Guatemala and Chiapas, and the subject of large research programs by Anna Shepard and Hector Neff. It is not know how the small pieces of this pottery got to the site as very few whole pots are recovered of this type. It could be through long distance trade. A summary of the foreign types present at Chichen Itza will be presented and an explanation will be offered for being found at the site.
El registro gráfico de los relieves y las esculturas de Chichen Itza, llevado a cabo por el Proyecto Arqueológico de Chichen Itza de 1983–2000, y antes en 1971 y 1973, hizo posible distinguir varios grupos de representaciones humanas en su estilo propio, en su ejecución y en tratamiento de detalles. Los relieves a tratar que motivaron el presente estudio proceden casi todos de un área limitada de la Plaza de las Mil Columnas, especialmente en y alrededor de la Columnata Norte (2D10) (Fig.1), una estructura que tardíamente en la historia del sitio fue desmantelada parcialmente y, ya en fragmentos, extendida a nivel de la superficie de la plataforma y de la plaza misma. Sus restos sirvieron para formar un “pavimento” bastante irregular, que se registró por el proyecto de la Institución Carnegie de Sylvanus Morley a principios del Siglo XX. En su limpieza, muy al principio de este proyecto, es difícil que se hayan podido llevar todas las observaciones estratigráficas y contextuales deseables. Sus fragmentos han sufrido toda clase de estorbo y manejo con poco cuidado desde entonces, así que fue una cierta sorpresa que todavía se podían formar contextos y extraer mucha información de unas dos o tres docenas de fragmentos de relieves sobre tambores de columnas que se encuentran dispersos en el área (Fig.2). El cuerpo de relieves identificables procede y pertenece a los alrededores de la plataforma norte de las Mil Columnas y a la mitad norte de la Plaza del Castillo, algunas de estas últimas todavía “in situ”, pero generalmente no en la última fase en edificios como el Templo de las Grandes Mesas y del Grupo del Juego de Pelota 2D1. Se extiende a ambos lados de la Columnata Oeste que separa en sentido norte-sur la Plaza del Castillo y sus apéndices.
El sistema de las Mil Columnas se distingue precisamente por sus filas, originalmente techadas, de múltiples columnas (redondas), pilares (rectangulares) y algunas pilastras (semi-pilares agregadas a alguna pared). Los relieves grabados que las distinguen y las han hecho notables se encuentran en las columnatas mismas y en filas dentro de los edificios alrededor de las plazas, tantos sobre estas mismas como en paredes en el exterior o interior de los edificios. Hay que tomar en cuenta también que originalmente había muchas más representaciones, tanto en el cubrimiento de las paredes con cubiertas de estuco y pinturas sobre él, y pinturas de grandes superficies de paredes y bóvedas que por el deterioro natural y destrucción intencional ya no existen.
Las estructuras y monumentos arquitectónicos principales en el área en cuestión son algunos templos-pirámides como el Templo de los Guerreros (2D7) y el edificio de las Grandes Mesas (2D6) con sus respectivas subestructuras, los demás edificios alrededor de las plazas (2D3 a 2D9) y las agrupadas alrededor del Juego de Pelota Grande (2D1) en sus partes norte y este. Otra consideración importante es que buena parte, si no la gran mayoría de estos edificios, tuvo varias fases de construcción y decoración sobrepuestas una sobre la otra, en su mayoría dos. En la mayoría de los casos el estilo y los motivos no son muy diferentes.
La locación principal de las columnas con relieves aquí tratadas eran una o dos fases del uso de la plataforma 2D10, la Columnata Norte de la Plaza de las Mil Columnas. Esta plataforma baja, originalmente de nada más de 1.70 m. de altura, limita con una extensión este-oeste de 89 m. y anchura de 29 m. todo el norte de la plaza de las Mil Columnas, disponiendo de dos escalinatas que permiten la subida desde el nivel de la plaza misma (Fig.3). Se llenaba por la gran cantidad de 243 columnas y 13 pilares, ordenados en cinco filas que están completas a los dos lados este y oeste, con una zona actualmente casi vacía en la sección este. Es la misma zona donde se localizan los restos de los dos pavimentos (Fig.4). Las filas de columnas servían de soportes a grandes bóvedas que corrían básicamente en dirección este-oeste y que permitían mucha circulación de aire y la entrada de relativamente mucha luz, ofreciendo con sus muros traseros y sus pilares estucados grandes superficies para pintura mural, ahora desaparecida.
La novedad y característica de planificación diferente y especial que se hace notar en la arquitectura maya del Clásico Terminal y del Postclásico se ha tempranamente reconocido y ampliamente comentado desde el mero inicio de la investigación arqueológica (Stephens y Catherwood 1843). En sentido comparativo la preponderancia de columnatas recuerda también los ejemplos espectaculares del extremo noroeste de Mesoamérica (de Berges 1855; La Quemada, Zacatecas y Tula Hidalgo, por ejem.), y se extiende en este horizonte arqueológico en que nos estamos moviendo, hasta el sur del área Maya y más allá (Schmidt 2007). Queda cada vez más claro que no es un fenómeno exclusivamente Maya, sino típico de todo el horizonte Epiclásico/Clásico Terminal, Postclásico Temprano y hasta Tardío e Histórico, que obviamente obedece a fuertes cambios que afectaron a todo Mesoamérica entre el ocaso de las sociedades clásicas y los nuevos patrones que llegaron para quedarse hasta el final de la sociedad indígena independiente.
La multitud de espacios parcialmente separables y de hecho ya “preparados” para representación de personajes y grupos de personas ordenadas según diferentes principios, como soldados desfilando y grupos de personas ordenadas según estrictos principios, por ejemplo, fue obviamente aprovechado por los personajes “ordenadores” del momento. Allí se grabaron en piedra o se pintaron en murales polícromos los agrupamientos “oficiales”, las jerarquías, los sistemas de rangos, las interdependencias y otra información que había que demostrar a todos los habitantes, visitantes, etc., de la gran ciudad, dejando testimonio para el presente y futuro.
L
as columnas esculpidas
Las columnas con relieve de personajes, recuperadas en fragmentos, son cuatro completas, fragmentos aislados de una quinta y además hay tres fragmentos de cuerpos de una o dos columnas redondas cubiertas con plumas, representando el cuerpo de serpientes emplumadas. Desafortunadamente, faltan cabezas y colas de estas serpientes, que posiblemente enmarcaban una entrada o un pasillo (Fig.5). Han sido aislados y publicado algunos fragmentos de este cuerpo de representaciones, notablemente el retrato de un pahuatun o cargador del cielo saliendo de la apertura superior de un cerro (huitz), presentado aquí en la columna “D” (Taube, 1994,).
Aparte de la “columnas altas” (Col. A, B, C y D) del Patio de las Mil Columnas, llama la atención una serie de representaciones comparables que a través de detalles estilísticos y motivos particulares permiten considerarlos como miembros del mismo grupo iconográfico. El problema principal de todos estas agrupaciones es que desafortunadamente no hay asociación con material glífico; más que nada con la escritura glífica Maya, en otros contextos bastante bien representada en Chichen Itza.
En un catalogo recién empezado en el sitio, los símbolos no “clásicos Mayas” (Love y Schmidt 2010) tampoco son muy frecuentes. Aparecen más de doscientos símbolos, no Mayas poco estandarizados y poco repetidos, así que a primera vista no parece de mucho sentido tratar de identificar un sistema de escritura formal. Ninguna de las formulaciones glíficas Mayas aparece en los contextos que aquí nos interesan, con excepción de algunos signos tan abstractos como círculos, ganchos, puntos, etc. Una “lectura” de estos símbolos es doblemente difícil ya que hay primero que identificar lo representado y en segundo lugar hay que encontrar su “traducción” a una de las lenguas posiblemente involucradas.
Los rasgos estilísticos de los relieves que distinguen aquellos de nuestra área de estudio en la plataforma especial y que no ocurren habitualmente en otra área, incluyen las figuras humanas muy erguidas, algunas hasta con modelación anatómicas de los miembros del cuerpo humano. Están organizados en procesión y en conjuntos de cuatro individuos en donde tres miran en una dirección y una en la contraria. Presentan protectores flexibles en un brazo, y en una o en las dos manos llevan dardos y algunos de los problemáticos “deflectores”. Eran de madera, como sabemos de restos encontrados en el fondo del Cenote Sagrado (Tozzer, 1957). El típico armamento ofensivo son dos o tres dardos de cómo un metro de largo, obviamente de madera dura, que se llevan con sus puntas de piedra triangulares inclinadas hacia abajo y al frente. Los lanzadores, eran también de madera y con su borde y fleco elaborado en piel de conejo (si podemos seguir en esta identificación los ejemplos del Centro de México en el Postclásico, y como los describe Seler). El conjunto armamentista de tres dardos cortos, mayormente compuestos de tres elementos con o sin ornamentos (de anillos de metal?) de deflector curvo y su lanzador con borde de piel de conejo, se repite con monotonía, así como en forma simplificada también en otros ejemplos que aparecen en las hileras de guerreros que avanzan en amenazantes filas por las columnatas.
I
mplicaciones cronológicas
En combinación con el notable avance de la iconografía, y apoyado en las numerosas inscripciones recién descifrables, se está abriendo un camino transitable a nuevas interpretaciones de la historia. Durante el trabajo del proyecto Chichen Itza hemos podido identificar una cierta sistematización y configuración de elementos que nos han llevado a postular un cuerpo de “guardias especiales”, en la iconografía local anterior pero semejante en función a los “águilas y jaguares” que tanta importancia tenían hasta el tiempo de la conquista española. Las figuras en las columnas altas de las Mil Columnas, estarían entre las primeras y mejores ejemplos de estas “guardias especiales” o tal vez “comandantes” de la guardia. Sus nombres nos quedan desconocidos, pero su presencia importante en Chichen Itza parece obvia. Este cuerpo militar debe de haber tenido su auge anterior al florecimiento final del sitio; como encontramos sus retratos y símbolos destruidos y sus representaciones muchas veces bajo construcción posterior.
Empecemos con la descripción de las piezas clave, las cuatro columnas desmontadas en el norte de la Plaza de las mil Columnas sobre la plataforma norte 2D10. Cada columna mide entre 2.50 A 3.00 m de altura aproximadamente en su parte decorada, que empieza sobre un borde liso de 10 a 15 cm. Hay que tomar también en cuenta unos centímetros para la sección empotrada cuando la columna estaba en su posición original, para llegar a las medidas originales visibles. Los relieves de cada columna están organizados en un sistema de “capas” horizontales y que probablemente se refiere a las capas del mundo maya: el subsuelo o inframundo, la superficie de la tierra, y más arriba el cielo superior, casi un espejo de la primera capa y todas separadas por bandas horizontales. La sección decorada inferior de 60 a 80 cm. aprox. de altura consiste de una fila de cabezas de monstruos probablemente acuáticos que se combinan con pauahtunes (?) emergiendo de hundimientos en forma de “V” en su parte superior. En la actitud de soportar las capas superiores, pequeños viejos corresponden a los pauahtunes conocidos (Thompson 1970), aunque no siempre muestran todos los atributos de estos míticos seres, tan importantes en todo Chichen Itza (Seler 1915; González de la Mata et al. 2009).
Emergen los pauahtunes desde lo alto de la cintura, con los brazos medio extendidos mirando hacia arriba, donde sostienen la línea de separación de la fila de los personajes principales. Las pequeñas figuras-soportes llevan brazaletes de cuentas y bandas con placas ciñendo la cabeza, con pequeñas máscaras sobre la frente. Las cabezas de monstruos donde emergen están rodeadas de símbolos como olas y plantas acuáticas. En su parte superior cada cabeza está abierta por la mencionada hendidura en “V”. Los pauahtunes llevan los cabellos lisos y orejeras, y un collar con cara de vista frontal en el pecho. De los mentones salen largas barbas extendidas o curveadas hacia arriba, y pelos sueltos cuelgan hasta la altura de los hombros.
Después de una banda lisa de unos 10 cm. sigue el motivo principal de cada columna, otra fila de cuatro figuras humanas. Se distinguen por su tamaño extraordinario y la exquisita y muy delicada ejecución, sus “uniformes“, su equipamiento con piezas especiales tanto decorativas como de armamento. La mayoría de esos personajes están equipados con escudos de espalda (tezcacuitlapilli en la más conocida versión nahuatl) casi en todos los casos sujetos con anchas franjas doblemente amarradas, con elaborados nudos enfrente. Hay que lamentar que dos caras de la columna A faltan por la erosión y que todas las caras y tocados de la columna D están perdidas, o por lo menos no se han localizado hasta ahora.
Para su más fácil identificación y sin que esto indique alguna suposición sobre su organización y relación original una respecto a las otras, se han denominado Columna A hasta D, con referencia adicional a las figuras principales con números del 1 al 16.
COLUMNA A (Fig.6); muestra la banda de los motivos descritos, dando la vuelta a la columna.
1) Banda de cabezas de monstruos acuáticos y figuras de pauahtunes.
2) Panel principal con cuatro personajes de alto rango, con sus uniformes y símbolos, como tocados, tezcacuitlapilli con colgantes, dardos, deflectores y lanzadardos, prominentes protectores de brazo de material flexible y ricos adornos;
Llevan sandalias con altos protectores de talón y elaborados amarres. Entre las figuras se distinguen algunos símbolos que pueden tener valor identificativo, pero definitivamente no son glifos Mayas tradicionales ni versiones conocidas de los “glifos no Mayas” de la región.
El personaje número cuatro parece que ha perdido una pierna en cuyo lugar solo se aprecia un muñón, a lo mejor una lesión de guerra.
3) Debajo de una banda lisa de separación aparece otra fila de hombrecillos con brazos abiertos y cuatro cabezas de monstruos con hendidura.
COLUMNA B (Fig.7); Tiene medidas iguales o semejantes a la columna A, y contiene las mismas tres capas separadas por líneas lisas:
1) Fila de cuatro cabezas de monstruos acuáticos, de la cual salen los cuatro personajes barbados con brazos semi-abiertos, sosteniendo la banda de separación superior; llevan brazaletes, collares con colgantes de cara frontal, bandas en la cabeza, orejeras discoidales; y salen de cabezas de monstruos con hendidura; se mueven entre motivos acuáticos.
2) El campo principal muestra cuatro oficiales militares (?) con gorras cilindríco-cónicas con un pico enfrente que al xiuhuitzolli o xiuhtzontli, dos mirando hacia la izquierda y dos a la derecha. Sus cráneos definitivamente no son deformados al estilo Maya, las frentes paradas, bocas angostas y pequeñas, sin labios “colgantes” Mayas y grandes discos de orejeras.
3) Filas de monstruos y cargadores incompletos.
COLUMNA C (Fig.8); La secuencia es la misma como en las otras columnas descritas, aunque faltan los cargadores de la primera fila (perdidos) y falta un tambor delgado de la parte superior de sección dos, mayormente de tocados. Muy dañada está también la última fila (inferior) de cabezas de monstruos y “pauahtunes”
1) Cabezas de monstruos marinos completos, uno mirando hacia la izquierda y tres a la derecha.
2) Personajes del panel central, miran dos hacia la derecha, dos a la izquierda; equipados con lanzadardos y dardos, menos el de la izquierda (No 9).
Tres cargan yelmos, uno con una máscara de muerte y grandes orejeras circulares, dos cuentan con vírgulas de hablar o cantar. Todos llevan tezcacuitlapilli y protector de un brazo cada uno; todos tienen sandalias muy decoradas y protectores de talón; un personaje con llamas saliendo de las piernas y del cuerpo.
3) Cargadores pauahtunes y monstruos acuáticos, queda solo la hilera de fondo, mal conservada.
COLUMNA D (Fig.9); Misma secuencia de capas horizontales, falta una fila de piedra en medio a la altura de las cabezas de los cuatro personajes principales, por no encontrarse el tambor que lleva las caras. Las demás muestran la misma secuencia:
1) Monstruos acuáticos y personajes cargadores; muy incompletos.
2) Cuatro personajes altos, grandes penachos de plumas como en la columna 2, pero falta el tambor de la columna que debe haber ilustrado las caras; sin embargo, el dibujo es bastante bien recuperable por los restos del equipo representado y por comparación con las demás columnas. Eran guerreros armados con dardos como en la columna B, con cascos (?), escudos de espalda (tezcacuitlapilli) y juegos de dardos y deflector, mas atlatl levantado en una mano además lleva protector flexible del brazo. Dos mirando a la izquierda y dos a la derecha. De los tocados, quedan solamente las altas coronas de plumas paradas.
De señas especiales, el primer guerrero a la izquierda, el numero 13, conserva solamente una pierna.
3) Las filas de cargadores y de cabezas de monstruos acuáticas están completas.

Las cuatro columnas forman un grupo bastante homogéneo dentro de las representaciones de guerreros y dirigentes de Chichen Itza. Ya se mencionó que se distinguen del tipo físico clásico maya, muy especialmente los de la columna B. El tipo de armamento y equipo de adorno presente, más bien del tipo “mexicano”, que ha jugado un papel importante en alguna de las interpretaciones de la historia del norte de Yucatán, nos vamos a permitir unas observaciones aquí (Fig.10): Es posible que cuando las fuentes hablan de “mexicanos” o sobre los señores de Chichen Itza se refieran a una casta militar al estilo de los posteriores “águilas y jaguares” del postclásico, no un grupo étnico. No parece muy probable que una auto-identificación étnica se haya sumergido tanto que se conservara solamente en referencia a la casi mítica “lengua de Zuyúa” en el Siglo XVI. Hay que estar conscientes, por supuesto, que siempre se debe de haber tratado de un número limitado de individuos y probablemente no de poblaciones completas que efectuaron migraciones. Las condiciones climáticas y sanitarias no hubieran permitido traslados de gente en escala demasiado grande, mucho menos en un clima trópico-húmedo y con las acompañantes enfermedades, problemas alimenticios, etc.
Así, si no se puede tratar de una población masiva del centro de México que haya migrado quedamos reducidos otra vez a una explicación ideológica-religiosa. Además, un movimiento de ese carácter no necesita llevar a cabo un cambio de residencia permanente y bien puede incluir movimientos a la inversa dentro de pocos años. El resultado más normal y frecuente es la rápida absorción por los viejos residentes, y/o la formación de una nueva síntesis de viejos y nuevos habitantes. La desaparición material de la evidencia de nuevos habitantes en la región de Chichen Itza puede deberse a un fenómeno semejante. Cuando llegaron los españoles, solo maya se hablaba en la región del oriente de Yucatán.
Nota: Los rostros de la Columna D son aproximaciones artísticas.

Referencias

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1957 Chichen Itza and its Cenote of Sacrifice: a Comparative Study of Contemporaneous Maya and Toltec I-II. Peabody Museum of Archaeology and Ethnology; Harvard Univ. Cambridge.

Fig.1: Planta general de la Plaza de las Mil Columnas con la Columnata Norte (Estr. 2D10).

Fig.2: Columnata Norte (Estr. 2D10), estado actual de la explanada norte, vistas actuales
de los elementos arquitectónicos como tambores de columnas, capiteles y cornisas.

Fig.3: Explanada norte de la Plaza de las Mil Columnas. Al fondo se observa la Estructura 2D10 ó
Columnata Norte; vista actual con los tambores dispersos a todo lo largo de la explanada.

Fig.4: Área que fue desmantelada en tiempos prehispánicos. Se observa el pavimento
compuesto por cornisa, sillares y capiteles.

Fig.5: Explanada norte; distribución espacial de los tambores de columnas sobre el terreno
y su posterior agrupamiento con los números de registro interno de control ya organizados
por colores agrupando las columnas A, B, C, D.

Fig.6: Columna A ensamblada a partir de los elementos dispersos localizados al frente de la Columnata Norte.

Fig.7: Algunos de los tambores de columnas que conforman la Columna B y que fueron localizados
al frente de la Columnata Norte.

Fig.8: Ubicación actual de los tambores correspondiente a la Columna C y su posterior organización
que permite conocer con detalle los elementos escultóricos representados en ella.

Fig.9: Detalles de la Columna D, en la imagen se muestra la ubicación donde fueron localizados los tambores dispersos, su posterior organización e integración, que nos permite apreciar la totalidad de la columna.

Fig.10: Comparativo de los diferentes edificios donde se presentan las mismas características de estilo escultórico de “personajes” altos, plasmados en el sitio de Chichen Itza.