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012 Sorpresas en el Beaterio de Nuestra Señora del Rosario de Indias a la luz de los resultados del proyecto arqueológico. Yvonne Putzeys, Silvia Alvarado Najarro, Rubén Larios, Josué García, Alexander Gómez, Enrique Pérez y Oswaldo Ávila – Simposio 26, 2012

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012 Sorpresas en el Beaterio de Nuestra Señora del Rosario de Indias a la luz de los resultados del proyecto arqueológico.

Yvonne Putzeys, Silvia Alvarado Najarro, Rubén Larios, Josué García, Alexander Gómez, Enrique Pérez y Oswaldo Ávila

 

XXVI Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
16 al 20 de julio de 2012
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas

 

Referencia:
Putzeys, Yvonne; Silvia Alvarado Najarro, Rubén Larios, Josué García, Alexander Gómez, Enrique Pérez y Oswaldo Ávila
2013 Sorpresas en el Beaterio de Nuestra Señora del Rosario de Indias a la luz de los resultados del proyecto arqueológico. En XXVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2012 (editado por B. Arroyo y L. Méndez Salinas), pp. 147-156. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Sorpresas en el Beaterio de Nuestra Señora del Rosario de Indias a la luz de los resultados del proyecto arqueológico
Yvonne Putzeys
Silvia Alvarado Najarro
Rubén Larios
Josué García
Alexander Gómez
Enrique Pérez
Oswaldo Ávila
Palabras clave
Arqueología colonial, Antigua Guatemala, Beaterio de Nuestra Señora del Rosario.

Abstract
This paper presents results from excavations from a prospection Project that took place between No-vember 2011 and January 2012 at the Beaterio de Indias. The background of the Project will be presented as well as methodological aspects, followed by data from excavations and other materials recovered at the site. The access distribution to the building will be presented, including with walls, floors, and the periphery of the building. Some brief conclusions are presented to show the historic and architectural importance of this building.

Introducción
Las investigaciones se llevaron a cabo en la esquina Surponiente del antiguo Beaterio de Nuestra Señora del Rosario o Beaterio de Indias en la ciudad de La Antigua Guatemala, departamento de Sacatepéquez, realizándose un proyecto de prospección y sondeo arqueológico (Fig.1). El inmueble es de propiedad privada y colinda al Oeste con el callejón de Santa Rosa, al Sur con la calle de Santo Domingo y al Norte y Este con el resto del inmueble que ocupara la capilla y dependencias del antiguo Beaterio. Debido al crecimiento del turismo en la ciudad, los propietarios iniciaron los trámites para la construcción de servicios e infraestructura que apoye la actividad turística y por ende coadyuve al desarrollo económico de la misma. La razón primordial de la investigación arqueológica fue el conocimiento y rescate de las evidencias arqueológicas en el terreno, ya que es la intención del propietario la puesta en valor del inmueble, que se encuentra baldío desde su abandono en la segunda mitad del siglo XVIII. De forma que se proyectó construir en dicho terreno un hotel, siendo la intención del propietario respetar y conservar a la vez el importante patrimonio cultural de la nación que allí se encuentra. De esta manera se trasladó la solicitud de autorización del proyecto al Consejo Nacional Para la Protección de La Antigua Guatemala, Departamento de Conservación de Bienes Culturales y posteriormente se trasladó a la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural-IDAEH, donde se dictaminó que previo a la ejecución del proyecto, era necesaria la realización de un sondeo arqueológico en el área, considerando la antigüedad e importancia de la misma.

El objetivo de la investigación arqueológica es reconstruir las sociedades del pasado, a través de sus restos materiales y entre más escasos sean estos y/o en peor estado de conservación se encuentren, menores serán las posibilidades para los arqueólogos de reunir suficientes elementos de juicio para alcanzar su objetivo. En el caso del antiguo Beaterio de Indias en la ciudad de La Antigua Guatemala ha sido objeto de algunos proyectos de investigación arqueológica en el pasado, dando como resultado de esas investigaciones una gran cantidad de información y materiales arqueológicos que ratifican la importancia del Beaterio por su significancia histórica, social y belleza arquitectónica. Por lo que es de suma importancia y forma parte también del patrimonio cultural del país, además de encontrarse protegido por la Ley Para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación Decreto Legislativo 26-97 y sus Reformas Decreto 81-98.

Antecedentes
El Beaterio de Indias de Nuestra Señora del Rosario tuvo su origen en la cofradía del mismo nombre, fundada por el Obispo Francisco Marroquín el 1 de noviembre de 1559. Dicha congregación estaba compuesta por todas las personas que asistían a misa, las cuales fueron registradas por el padre Sub-Prior, con el fin de aumentar la devoción hacia el Santísimo Rosario (Rodríguez y Seijas 2006:244). Como actividad principal, se realizaba una procesión los primeros viernes de cada mes, que salía de la Catedral hacia el convento de Santo Domingo (ibid). Además, la Emperatriz Doña Isabel, en 1546, dictó órdenes para que se crearan casas honestas y competentes, donde hubiera niñas e hijas de indígenas y aprendieran buenas costumbres, ejercicios cristianos y artes mujeriles que usaban las mujeres españolas (Cáceres 2009:24). Dichas órdenes se dictaron para la Nueva España, sin embargo, se expandieron también a Guatemala. A imitación de estas, los Dominicos crearon un recogimiento para indígenas con una madre elegida entre ellas que fuera prelada, y se manejara a manera de Beaterio (Ibid:25).

Aunque no se conoce la fecha exacta de fundación del Beaterio, Fray Francisco Ximénez (citado por Rodríguez y Seijas 2006), menciona que fue el fraile Benito de Villacañas el que lo fundó con limosnas que juntó para comprar el sitio, enseñándoles al mismo tiempo la religión para formar insignes discípulas, entre ellas sobresalió la hermana Francisca de Santo Domingo. Por lo tanto, la creación del Beaterio debió haber sido a finales del siglo XVI o principios del siglo XVII, porque Villacañas llegó a Santiago de Guatemala alrededor de 1568. En el año 1751, después de los terremotos, el sitio quedó muy dañado y solicitaron al Ayuntamiento un subsidio para reparar los daños sufridos a causa del movimiento telúrico. Se le otorgó una ayuda de 50 pesos a cada uno y dichas remodelaciones concluyeron en ese mismo año (según varios autores como Markman, Pardo, Juárez y Pardo, citados por Rodríguez y Seijas 2006:245). Once años después, el 25 de diciembre de 1762, se inició un incendio que dejó el Beaterio en ruinas y para su reparación, don Domingo López de Urrelo proporcionó la ayuda económica necesaria (Ibid.).

El Beaterio fue reinaugurado el 14 de agosto de 1771, y por coincidencia, Nicolasa Salas murió ese mismo día y fue enterrada en la capilla del sitio (Pardo 1984:196). Catorce días después, las Beatas prestaron juramento de perpetua clausura. En 1773 la ciudad sufrió un nuevo terremoto, el de Santa Marta, y el Beaterio quedó destruido. Ese mismo día, se trasladaron a un rancho en el barrio de Nuestra Señora de los Dolores del Llano, luego ocuparon una vivienda provisional en la huerta del convento de Santo Domingo (Ibid.) y finalmente, el 12 de enero de 1779 se trasladaron a la Nueva Guatemala de la Asunción, a un costado del convento Dominico al igual como estuvieron originalmente en Antigua Guatemala. Actualmente este sitio se encuentra en la 12 avenida y 10 calle de la zona 1, donde está situada la Hermandad del Señor Sepultado de Santo Domingo.

Investigaciones en el Beaterio de Indias, Esquina Surponiente
Como parte de los objetivos de investigación, se planteó la metodología de trabajo basada en la realización de pozos de sondeo aleatorios y trincheras de investigación, esto con el objetivo de conocer los limites del Beaterio y rescatar la mayor información posible.

En el extremo Sur del Beaterio era visible una parte del muro perimetral del mismo, por lo cual en base a este rasgo se realizó la liberación del muro y su excavación hacia el lado de la calle (Fig.2). Durante este proceso de limpieza y excavación, se localizó la base del muro en buen estado de conservación, así como también el empedrado original de la calle, el cual tenía un nivel más bajo del actual y se encontraba en muy buen estado. Este empedrado continuaba a lo largo de la calle hasta llegar a la esquina Suroeste del Beaterio, punto en el cual fue muy impresionante poder localizar el guardacantón aún en pie, el cual como es conocimiento de todos era utilizado para marcar las esquinas de las casas en la época colonial (Fig.3). Este consistía en una piedra sin mayor detalle de aproximadamente 2.00 m de alto por 0.50 m de ancho, colocada en su lugar original.

Al continuar con la limpieza del empedrado en dirección al Norte y siguiendo el muro, se corroboró que la base continuaba en buen estado y en su lado interior aún conservaba el estuco, en el cual predominaba el color rojo.
Doblando a la esquina Suroeste después del guardacantón, se localizaron unas baldosas aún en su lugar, las cuales formaban parte de una de las entradas del Beaterio compuesta por tres niveles de gradas a partir del empedrado original de la calle.

Al Norte de esta entrada y siguiendo la base del muro perimetral Oeste se localizó otra de las entradas del Beaterio, la cual se encontraba muy bien preservada y se componía de un empedrado de piedras redondeadas pero aplanadas en la superficie. (Fig.4)
Esta entrada aún conservaba una pequeña piedra en el centro, la cual servía como tope de puerta. A los lados, las bases de las jambas se encontraban en buen estado, y presentaban aún estuco que formaba parte del repello de los muros. Debido al ancho de la entrada y por encontrarse construida de empedrado, es muy probable que esta entrada haya sido utilizada para las carretas o animales de carga.
Inmediatamente al Norte de esta entrada, se localizó una más, sin embargo esta entrada era muy diferente de las anteriores; solamente tenía un nivel de grada y estaba formada de baldosas, por lo cual su uso peatonal fue muy evidente.
En estas entradas se pueden comprobar los dos diferentes niveles de ocupación que tuvo el Beaterio, posterior a toda la destrucción de que fue objeto. La entrada de la esquina tenía un nivel de tres gradas, lo cual en la otra entrada peatonal era de una sola grada.

Sin embargo las etapas de ocupación del Beaterio no fueron evidentes sólo en las entradas; al seguir investigando la parte más visible del muro perimetral sur y al tener el empedrado original también como guía, se continuó con la limpieza del muro, dejando al descubierto dos etapas del mismo, ya que se localizó en el lado interior otro muro perimetral, el cual fue cubierto al Sur con la construcción de uno posterior, posiblemente a las catástrofes sufridas durante la ocupación del Beaterio.
Asimismo al realizar varios pozos de sondeo en el área central del lugar, se localizó un piso de baldosas a escasos 0.40 m de la superficie. Pero al acercarse más al sector de la capilla ubicada al Este, el nivel de ocupación fue bajando, lográndose encontrar evidencias a una mayor profundidad.

Y fue precisamente en varios de los pozos de mayor profundidad, donde se pudieron recolectar datos muy interesantes del Beaterio, principalmente con la aparición de otra área doméstica, diferente de la ubicada al Norte y reportada anteriormente en las investigaciones realizadas en el año 2005.

Estos pozos además de ser muy profundos mostraron una evidencia de actividades domésticas, localizando estratos con abundante cantidad de carbón y ceniza, formando posiblemente una especie de pequeño fogón, además de la presencia de cerámica en abundancia principalmente de la Vajilla Chinautla representada por platos, cuencos pequeños y fragmentos de cántaros. Además también con una considerable cantidad de huesos de animales, principalmente de res, cerdo, aves, pescado y crustáceos. Este hallazgo además de demostrar la enorme cantidad de carne que consumían los dominicos, hizo evidente la existencia de otra área de cocina.

Los pozos profundos no sólo mostraron evidencia doméstica, sino también dejaron al descubierto parte de la extensa red de ataujías que formaban parte de los sistemas hidráulicos que poseía este lugar (Fig.5). En las investigaciones anteriores en el Beaterio, se dejó muy claro el avance en este tema, y al igual que en esa oportunidad las ataujías se encontraban en buen estado y algunas se intercalaban con otras, lo que hace referencia al uso de cada una.

Algo muy interesante de este sistema hidráulico es la diferencia en la construcción de canales y drenajes, ya que al realizarse un sondeo en el área cercana a la capilla, se pudo localizar un drenaje, el cual era de forma cuadrada y no cilíndrica o tubular como las ataujías. Este drenaje estaba formado de ladrillos colocados en forma de cuadrado sobre los cuales se colocó una laja grande para cubrirlo de la superficie. Dentro de este drenaje no se recuperó material cultural.

El sistema de ataujías también ocupó el área de la pileta, la cual se localiza al Noroeste de la capilla. El estado de conservación era muy malo, ya que se encontraba partida en el medio por encontrarse cada mitad en distintos terrenos de propietarios individuales. La pileta cuenta con una columnata en su lado Sur, en la cual se encontraba el sistema hidráulico que llevaba el agua hacia la misma, el lugar donde salía el agua era un rostro que posiblemente representaba un querubín.
Dos pozos de sondeo fueron excavados en su base, donde se pudo localizar un empedrado de piedras pequeñas, el cual ya se encontraba dañado, además de que el área había sido excavada anteriormente no de forma científica, por lo cual dejaron un agujero que se fue llenando de basura con el paso del tiempo. Estos pozos que se realizaron también dejaron al descubierto dos ataujías que se ubicaban en diferentes direcciones.

El sistema de ataujías y drenajes que tuvo el Beaterio fue parte importante de cómo se manejaba el agua en este lugar, tanto para abastecerse como para drenarla y evitar filtraciones e inundaciones de las áreas habitacionales del mismo.
Adentrándose más en el área de la capilla, se realizaron varios pozos, uno de ellos se trazó en la entrada de la misma, la cual era la única por encontrarse en el interior del Beaterio. En este pozo a escasos 0.20 m del nivel de superficie se localizó una capa de cal endurecida, debajo de la cual se localizaron unos restos óseos humanos, los cuales correspondían a las extremidades inferiores de un individuo (Fig.6).
Posteriormente se trazó otro pozo, ubicándose al Este del anterior, en el cual a 0.10 m se localizó otro entierro, donde también eran las extremidades inferiores las que eran visibles y al igual que el anterior también se encontraba cubierto por cal.
La ubicación de estos entierros es muy interesante, ya que se localizaron en la entrada de la capilla, además la presencia importante de cal a la hora de realizar el entierro también es interesante, ya que se tienen datos que esta era una de las formas más comunes de enterrar a los muertos durante la época colonial; en la tierra y aplicando una capa de cal encima para evitar filtraciones de malos olores y contaminación (Rodríguez et al. 1996).

Durante la ocupación del Beaterio, sucedieron varios eventos trágicos en la Ciudad, que posiblemente llevaron a la muerte de muchas personas en Santiago de los Caballeros. Para apresurar el enterramiento de estas personas se sabe que aplicaban cal sobre los cadáveres para evitar contaminaciones y mayormente si se trataba de varias personas fallecidas después de terremotos e incluso de incendios. Además también se tienen antecedentes que algunas personas de grandes recursos económicos brindaban ayudas a iglesias, conventos, beaterios, etc., para poder de cierta manera “comprar” un lugar para ser enterrados después de su muerte y quedar su cuerpo en “lugares santos” (Rodríguez et al. 1996). Así que tampoco se puede descartar que este fuera el caso de los entierros localizados en la Capilla.
La presencia de restos óseos humanos no se limitó a estos dos entierros, ya que en uno de los primeros pozos excavados en las cercanías de las entradas, se localizó un apisonado de tierra compacta. Para verificar si continuaba se realizó una extensión al Oeste, donde a 1.50 m de profundidad se localizó una gran cantidad de restos óseos, los cuales formaban parte de un osario. Estos restos se encontraban puestos unos sobre otros. En las investigaciones realizadas en el 2005 en el Beaterio se localizó otro osario de mayor tamaño a aproximadamente 6 o 7 m al Oeste (J. Cáceres, comunicación personal 2011).

A través de las recientes investigaciones en el Beaterio de Indias, se pudo recolectar una gran cantidad de cerámica, teniendo como antecedente la existencia en tiempos coloniales de un horno, donde las habitantes del beaterio manufacturaban su propia cerámica.

La cerámica alisada o criolla, fue la más abundante de la muestra con un porcentaje de 77% del total, dejando la vajilla mayólica o vidriada en segundo plano con un 23% de la muestra. La mayor cantidad de cerámica alisada la ocupó la vajilla Chinautla, seguida en cantidad de la vajilla Comales Micáceo, Monaguillo y San Martín. Dentro de la cerámica vidriada la mayoría de la muestra estuvo representada por la Vajilla Leonor, Remesal y Bolívar, además de una presencia baja de vajillas foráneas con decoración en motivos de color azul, amarillo y negro (Figs.7, 8, 9 y 10).
Además de la cerámica, también se recolectó una gran cantidad de porcelana, alguna muy antigua y con decoraciones de paisajes en colores azules y marrón.
Asimismo la etapa final del Beaterio también fue representada en materiales de hace aproximadamente 50 años, tales como botellas de vidrio de medicina, licor, aceites, cremas, etc., representando así toda una ocupación hasta la época contemporánea. Se localizaron además algunos elementos de metal, tales como clavos, llaves y una chapa muy antigua, localizada en el área del muro perimetral Sur.

Comentarios finales
Después de concluir la temporada de campo del proyecto y de hacer el análisis de los materiales recuperados, es pertinente hacer algunas consideraciones finales, especialmente, en relación a la hipótesis planteada previa la realización de la investigación arqueológica respectiva. Dicha hipótesis se enfocaba en la posibilidad de la ubicación de los huertos originales del Beaterio (Rodríguez y Seijas 2006) en el área no investigada por los proyectos arqueológicos ejecutados en 2008 y 2009. Sin embargo, esto hubo de descartarse por completo con la localización de tres accesos directos lo cual no sería apropiado para un área de huertos.

Por lo que, de forma general, puede decirse que este inmueble tuvo una ocupación prehispánica asociada, como parte del sitio arqueológico de La Chácara, cuyo centro se ubicaba hacia el Norte del terreno. Esta se remonta hasta el período Clásico Tardío (500-900 DC) y continuó durante el período Postclásico (900-1524 DC), aunque sin ninguna construcción que perdurara hasta el momento actual, ya que si existieron construcciones prehispánicas, sin duda se perdieron con los usos posteriores que ha tenido el inmueble.

Posteriormente al establecerse el régimen Colonial, el área siguió siendo utilizada, con mucha probabilidad asociada durante la primera época colonial al convento de los dominicos, que se ubicaba a corta distancia hacia el sur.
En la época independiente en la segunda mitad del siglo XIX, el inmueble sirvió como vertedero de basura, por lo que se recuperó gran cantidad de material arqueológico importante en el contexto de la basura, que abarcaba entre 0.80 y 1.20 m de espesor y comprendía casi toda la longitud del muro perimetral sur del Beaterio, construido muy probablemente en la primera mitad del siglo XVIII, según los materiales arqueológicos asociados al mismo.

Posterior al abandono del Beaterio, este lugar quedó como terreno baldío, lo cual lo convirtió en un área de basurero a través de muchos años, lo que nos lleva a otra ocupación posterior pero importante ya que ha quedado evidencia de la historia de este sitio a través de los años, ya sea en ocupación de forma residencial, religiosa y educativa; además de una historia más actual reflejada en la basura contemporánea.

Referencias

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2002 El convento de Santo Domingo en Santiago de Guatemala durante el Siglo XVIII. Una perspectiva arqueológica sobre su función económica y social. Tesis de Licenciatura en Arqueología, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos de Guatemala.

Rodríguez Girón, Zoila y Alejandro Seijas
2006 Redescubriendo Antigua Guatemala: Investigaciones arqueológicas en el Beaterio de Indias de Nuestra Señora del Rosario. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.242-255. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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2007 La cerámica de importación de Santo Domingo, Antigua Guatemala. En XX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2006 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp. 1529-1545. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala. (Versión digital).

Fig.1: Plano de ubicación.

Fig.2: Muro perimetral.

Fig.3: Guarda cantón.

Fig.4: Entrada con tope de puerta.

Fig.5: Pozo con evidencia de ataujías.

Fig.6: Entierros cercanos a Capilla.

Fig.7: Vajilla Chinautla.

Fig.8: Vajilla Monaguillo de tradición Prehispánica.

Fig.9: Vajilla Mayólica tipo Leonor.

Fig.10: Cerámica vidriada foránea.