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006 Los puertos de la capital real de Cancuen y su papel en la economía y política clásica maya. Arthur Demarest, Horacio Martínez, Paola Torres, Carlos Alvarado y Douglas Quiñónez – Simposio 26, 2012

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006 Los puertos de la capital real de Cancuen y su papel en la economía y política clásica maya.

Arthur Demarest, Horacio Martínez, Paola Torres, Carlos Alvarado y Douglas Quiñónez

 

XXVI Simposio de Investigaciones
Arqueológicas en Guatemala
Museo Nacional de Arqueología y Etnología
16 al 20 de julio de 2012
Editores
Bárbara Arroyo
Luis Méndez Salinas

 

Referencia:
Demarest, Arthur; Horacio Martínez, Paola Torres, Carlos Alvarado y Douglas Quiñónez
2013 Los puertos de la capital real de Cancuen y su papel en la economía y política clásica maya. En XXVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2012 (editado por B. Arroyo y L. Méndez Salinas), pp. 75-85. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Los puertos de la capital real de Cancuen y su papel en la economía y política clásica maya
Arthur Demarest
Horacio Martínez
Paola Torres
Carlos Alvarado
Douglas Quiñónez
Palabras clave
Tierras Bajas Mayas, Cancuen, Economía Portuaria, Clásico Tardío.

Abstract
The Classic period lowland Maya capital of Cancuen was perhaps the most important river port city of the Classic Maya lowlands. At the head of navigation of the Pasion-Usumacinta river system it provided the interface between the major land and river routes of the highlands and lowlands. Its well defined ports have now been studied for over a decade and three have been thoroughly investigated. All of these show clear evidence of direct elite control. Such elite supervision would have provided control of the entire “matrix” of the economy of the site and its kingdom. Cancuen manifested an early Terminal Classic style florescence and a premature collapse, perhaps both due to hegemonic port control and its overextended networks of interregional exchange.

 

Los últimos trece años de investigación en Cancuen, una ciudad portuaria y a la vez uno de los enclaves de la realeza Maya, ha proveído la mejor evidencia descubierta hasta la fecha acerca de los puertos y la naturaleza de los cambios que experimentó la economía interregional de los Mayas durante el período Clásico (e.g., Barrientos y Demarest 2007; Barrientos et al. 2006; Demarest y Barrientos 1999, 2000, 2001; Demarest et al. 2003, 2004; Demarest et al. 2007, 2008, 2011; Demarest y Martínez, 2010). La ubicación de Cancuen en la cabeza de navegación del río La Pasión facilitó su papel como puerto y como una garita que ligaba las rutas terrestres del altiplano de Guatemala, localizado hacia el sur, con las Tierras Bajas, vía la amplia ruta fluvial de La Pasión. Dicho trayecto llevaba al norte a través de Petén, enlazando muchas de las ciudades más importantes del período Clásico, y a la vez conectaba con las principales rutas terrestres (Fig.1). El sitio arqueológico Cancuen y sus zonas adyacentes, revelan claras evidencias acerca de la existencia de antiguos puertos y de una economía portuaria. La revisión de estas evidencias durante las investigaciones de campo, los estudios de laboratorio y por medio de perspectivas comparativas, proveen nuevas ideas acerca de la economía de los antiguos Mayas, así como del control y los cambios en el poder hegemónico en las vísperas del colapso Maya del periodo Clásico.

Cancuen fue construido en una península que casi es una isla, con obvias características defensivas (Demarest et al. 2008, 2011) (Fig.2). Dicha península se ubica en el curso del río La Pasión, después de que éste cae desde el altiplano en forma de cascadas y rápidos, luego disminuye su velocidad y se vuelve por primera vez navegable para viajar en canoas o en botes. Esto convierte a Cancuen en una “cabeza de navegación”, que son lugares estratégicos donde en todas partes del mundo se han construido importantes ciudades. Desde allí, el sistema de los ríos La Pasión-Usumacinta se dirige hacia el norte y luego al oeste. En sus riberas o en las de sus tributarios se asientan muchos de los grandes sitios de la civilización Maya clásica.

 

Gracias a su posición estratégica, inevitablemente Cancuen se convirtió en una rica capital del periodo Clásico Tardío. Su riqueza, en franca desproporción al tamaño de su asentamiento, creció durante el siguiente siglo, conforme su situación mejoró. Pasó de ser un vasallo de Calakmul, a un aliado en la hegemonía de Dos Pilas, hasta que a mediados del siglo VIII DC se convirtió en un poder independiente. A fines de dicho siglo, su abundancia fue expresada por su ostentoso palacio real que cubría 30,000 m²; al menos seis complejos de palacios más pequeños; seis puertos descritos en este artículo (tres de los cuales ya se encuentran bien excavados); tres elaborados juegos de pelota (cada uno construido en un estilo regional distinto); y por una mezcla “internacional” de estilos regionales manifestados en su arquitectura, cerámica, y otros artefactos.

Como se argumentará a continuación, las conexiones de Cancuen con Mesoamérica alcanzaron niveles extraordinarios, como lo indican los análisis de los elementos traza de sus cerámicas (INAA) y los estudios realizados sobre las fuentes de obsidiana y de jade de donde proceden las materias primas de sus artefactos (e.g. Forne et al. 2010; Andrieu, Quiñónez, y Rodas 2011; Andrieu et al. 2011).

Los puertos de Cancuen
Cancuen funcionó como un nexo entre los mundos del Altiplano y de las Tierras Bajas, gracias a sus espléndidos puertos que bordeaban la península y formaban la cabeza de navegación del río La Pasión (Fig.3). Se han identificado al menos seis de ellos, tres de los cuales fueron extensamente excavados y estudiados entre 1999 y 2011 (Alvarado 2004; Alvarado et al. 2006; Demarest y Martínez 2010, Demarest et al. 2008, 2011). Esos tres aparecen en las Figs. 4 a 8. Cada uno consiste en una formación natural bien protegida que tiene directamente adyacente un complejo de estructuras alargadas, las cuales pertenecían a elites secundarias. En los tres casos investigados estas estructuras se ubican arriba del puerto, en dirección hacia el norte. Cada puerto está rodeado por estructuras que muestran una amplia variedad de estilos y tamaños, que posiblemente corresponden a distintos niveles de estatus o riqueza. En las mismas se han descubierto evidencias que señalan diferentes afiliaciones interregionales, reflejadas por los artefactos y por el estilo arquitectónico. En dos de los puertos hemos excavado áreas de piedra que quizás funcionaron como atracaderos o como terrazas de acceso. En 1996 cuando iniciamos nuestras exploraciones, los tres atracaderos ubicados al este todavía estaban siendo utilizados por los Q’eqchi’es locales y/o por los terratenientes del área.

Dos de los tres puertos que han sido bien excavados, que son los que se encuentran al este y al sureste, permitían ingresar a las áreas de actividad de la élite, como los palacios, las plazas y el sacbe del epicentro. El tercero, que es el puerto al noreste, era el verdadero “cabeza de navegación” del río La Pasión y el principal puerto de trabajo, el cual probablemente funcionó como el motor económico del sitio. Estos puertos están claramente definidos y difieren de la mayor parte de los estudiados en que pertenecen por completo al período Clásico y en que, aunque son fluviales, se ubican muy tierra adentro.

Sin lugar a dudas el puerto al sureste funcionó como tal, pues su naturaleza está muy clara (Figs. 3 y 4). Una bahía del río La Pasión era observada desde una escarpa en donde construyeron una pequeña estructura alargada. A pesar que fue desmantelada por los terratenientes locales para obtener piedra, su mampostería y sus enterramientos revelaron que era un complejo de alto estatus, con fecha del siglo octavo. La bahía todavía es usada como atracadero, y lleva hacia el sitio, al estrecharse y terminar cerca de la entrada del juego de pelota de la realeza y el núcleo del epicentro del sitio, con su gran plaza y sus palacios de las elites secundarias. A ambos lados de la pequeña bahía había estructuras muy variadas, que fluctuaban desde simples montículos a complejos arquitectónicos con caminos hechos de mampostería fina. Dada la variación funcional y los estilos regionales que aparecen en Cancuen, así como la adaptación de la albañilería a las condiciones de la pendiente, es peligroso plantear asunciones acerca de los niveles de estatus, basadas en los tipos de estructuras, la mampostería, y las plataformas. En general, esta área porteña tiene estructuras de nivel “intermedio” en cuanto a la riqueza/estatus y la evidencia de artefactos encontrada en cada una los identifica con mayor confiabilidad. En resumen, este puerto del sureste tenía una entrada directa al epicentro de Cancuen.
El segundo atracadero, el del este (Figs. 5 a 7), está mejor definido y confirmado. Cuenta con un complejo palaciego más grande, perteneciente a una elite secundaria (también conocido como un palacio de nobles), desde donde se observa directamente hacia la bahía del puerto que está definida con mayor precisión. Este puerto fue excavado de 2002 a 2004 (Alvarado 2004; Alvarado et al. 2006). Se trata de una bahía poco profunda, que en su lado norte tiene una terraza de cantos rodados, la cual fue construida justo arriba del nivel del agua, de tal manera que pudo servir como un muelle. Al final de la bahía del puerto, la pendiente inclinada se dirige hacia un pequeño grupo de palacio y hacia un sacbe construido con piedra, grava y estuco. Es un camino que pasa por patios y estructuras, hasta llegar al centro del sitio (Figs. 6 y 7). Este sacbe finaliza a la orilla de la gran plaza ceremonial de Cancuen, que ocupa la posición central. Durante sus años finales, el complejo del puerto fue rodeado por un muro defensivo que quedó incompleto. La estructura del palacio del noble ubicada directamente arriba del puerto es una de las más grandes del sitio –con numerosas estructuras unas de mampostería fina.

Las investigaciones más recientes (2006 a 2012) se han concentrado en la tercera zona portuaria ubicada al noreste (Fig.8), la cual también está ligada al puerto del noroeste, que es más amplio pero menos profundo. Este último todavía se encuentra bajo investigación (Demarest et al. eds. 2007, 2008, 2011; Demarest y Martínez 2010). En esta zona entre 2006 y 2011 se han realizado excavaciones horizontales y verticales de varios miles de metros cuadrados. Asimismo, los artefactos recuperados han sido sometidos a intensos análisis de laboratorio. Al igual que en los otros puertos, una estructura alargada domina el paisaje, la cual consiste en un pequeño complejo palaciego construido de fina mampostería. Cerámicas del Petén se han descubierto asociadas con esta estructura que mira hacia el puerto ubicado justo hacia el sur. Alrededor de los lados del atracadero se elevan terrazas artificiales y modificadas, las cuales suben la marcada pendiente de las escarpas al sur y oeste del atracadero. Hacia el occidente un trayecto sube más gradualmente desde la escarpa hacia los complejos arquitectónicos que se ubican arriba de la bahía.

Todos los lados del área alrededor de los atracaderos al noreste y noroeste estaban cubiertos por arquitectura residencial y administrativa, en un rango de estilos y tamaños completamente impredecible (Fig.8). Se han identificado más de 30 de éstas y muchas de ellas han sido excavadas, sacando a luz buena parte de sus componentes (Barrientos et al. eds. 2006; Demarest et al. eds. 2007, 2008, 2011; Demarest y Martínez 2010). Las estructuras desafían de manera consistente las clasificaciones tipológicas que fluctúan de simples plataformas de 4 por 6 metros, como los montículos domésticos típicos del estilo Petén, hasta vastas estructuras con un área mayor a 270 metros cuadrados (9 x 30 metros), con muros de retención hechos con mampostería de buena calidad. En otros casos, las estructuras están hechas con cantos rodados y tierra, un estilo propio del altiplano y también hay ejemplos que tienen secciones hechas con barro compactado. Las pendientes alrededor del puerto tienen un terreno extremadamente desigual y por ello las laderas fueron talladas por medio de terrazas que lo nivelaban. Asimismo, las estructuras individuales fueron diferenciadas de acuerdo a los tipos y estilos de sus paredes de retención construidas en uno, dos o sus tres lados.

Internacionalismo en Cancuen y en los puertos del norte
Cancuen tiene una mezcla de estilos regionales tanto en su arquitectura como en sus artefactos, lo cual encaja muy bien con su papel de centro porteño interregional. El periodo entre 750 a 800 DC incluye arquitectura al estilo del centro de Petén; otras estructuras tienen el estilo de La Pasión/Petexbatun, y otras más corresponden a estilos propios del Altiplano hacia el sur. Por su parte las cerámicas son todavía más eclécticas, incluyendo no sólo estilos locales, sino que también del estilo Tepeu de las Tierras Bajas; vasijas del Altiplano; grandes cantidades de cerámicas con estilo de la Verapaz; así como también vasijas y fragmentos de pasta fina procedentes del lejano Tabasco y aún de Veracruz (Forne et al. 2010; Forne y Torres 2010).

En especial, las vajillas de pasta fina fueron sorprendentes e importantes, pues pertenecen al período Clásico. Las vasijas y tiestos de Chablekal Gris Fino tienen un alto contenido de cromo (específicamente los tipos Telchac Compuesto Decorado y Chicxulub Inciso). Éstas se concentran en la parte norte del sitio, en la cabeza de navegación. Según los análisis de activación de neutrones usados para investigar la composición de la pasta, las fuentes de arcilla de esta cerámica se encuentran en Tabasco, lo que significa que fue importada. Más sorprendente aún es la presencia del tipo Campamento Naranja Fino que fue importado del oeste de Tabasco o del este de Veracruz (Forne et al. 2010). El “internacionalismo” de Cancuen también se manifiesta en la presencia de obsidiana de la fuente de Zaragoza (Puebla, México), en cantidades que duplican las encontradas en centros de Petén del período Clásico y que son comparables a los niveles del Clásico Terminal o del Postclásico (Andrieu y Quiñónez 2010). Esta obsidiana de Zaragoza también se concentra en los puertos del norte y en las zonas de la cabeza de navegación.

 

Entonces, ¿Qué nos dice el hecho de que estos artefactos y materiales importados se concentren en la porción norte del sitio, que como ya se dijo es el área de la cabeza de navegación y de los dos puertos principales? Esta evidencia exótica señala la función de Cancuen como un centro de transporte y también confirma que durante el período posterior a 750 DC (cuando sucede la desintegración política en la región río abajo de La Pasión), esta ciudad estaba interesada en el sector occidental, en dirección a la transversal y en la ruta a lo largo de la base del Altiplano de Chiapas y Guatemala que se enlazaba con Tabasco y Veracruz (Demarest et al. 2009, Forne et al. 2010).

Los puertos, y “la matriz de control” de la economía
El control o la supervisión de los puertos por parte de las elites, o aún por el Estado, proveía de grandes oportunidades para manejar o supervisar los recursos, la acumulación de riqueza de la elite y el desarrollo del poder económico. El acceso restringido a la península de Cancuen habría facilitado el control de las redes de distribución o aún la supervisión de la producción de un amplio rango de bienes. Esto habría proveído circunstancias ideales para lo que Hirth identifica como el principio de la “matriz de control” por el cual las élites “buscan dominar estas redes al colocarse en las principales ubicaciones de la matriz para influir directa o indirectamente en la producción, acumulación y el flujo de los recursos” (Hirth 1996:224). En este caso, la matriz de control habría facilitado lo que Hirth propone como “un contexto orientado hacia la acumulación… donde los recursos son producidos y/o amontonados en contextos especiales bajo la dirección de las elites que organizan o que supervisan” (Hirth 1996:224). Estos contextos son organizacionales, pero nuevamente los parámetros físicos de Cancuen presentan la oportunidad para su creación.

Basta con decir que dos recursos no perecederos, que se usaban para el consumo local y que eran los que se transportaban con mayor frecuencia, corresponden a un patrón similar de control por parte de la elite. Estos son los núcleos de jade que llegaban al sitio para la producción de preformas, y los núcleos de obsidiana que eran consumidos en Cancuen. La acumulación de los núcleos de obsidiana por parte de la elite y su supervisión de la producción de jade, puede reflejar una pequeña parte de su habilidad para controlar los recursos. Asimismo, pudieron darse circunstancias relacionadas con el control de bienes perecederos que eran consumidos en el sitio, al igual que con importantes materias primas que eran transferidas de tierra-a-agua y exportadas desde el puerto. Tales materiales también habrían podido incluir bienes exóticos del altiplano y la costa, como pirita, cuarzo, plumas de quetzal y de otras aves, conchas del océano Pacífico, y mercaderías como la sal de la fuente en Salinas de los Nueve Cerros. Por el momento únicamente puede especularse respecto del control de algunos de estos materiales, pero las circunstancias observadas y el hecho de que tales patrones ocurrieron con los bienes no perecederos, hacen pensar en la posibilidad de un control similar.

Transporte, producción, economía y el control en Cancuen a finales del siglo octavo
El panorama que ahora tenemos en Cancuen apunta hacia que la elite realizaba una cuidadosa supervisión de los puertos, de la producción de las preformas de jade, y del acceso a los materiales líticos.

Entonces, ¿cuál era la naturaleza de las actividades realizadas en la variedad de complejos arquitectónicos que se encontraban en los alrededores del puerto al norte y en el área de producción? Lo más probable es que las familias y los individuos de esta área estaban involucrados en las funciones del puerto, con parte de su tiempo dedicado a cualquiera de las ocupaciones relacionadas, pero que también eran empleados como funcionarios subordinados de las elites de las vecindades, para utilizarlos en diversas actividades que no estaban relacionadas con la agricultura. Los numerosos complejos adyacentes también habrían necesitado albañiles, cocineros y mozos y aun mas importante habrían necesitado cargadores, conductores de barcas, remeros y agentes de varios tipos para cumplir con la función principal de Cancuen, que habría sido el transporte y no la producción. Las instalaciones físicas de los puertos y las ocupaciones relacionadas con las cargas de bienes son escasamente discutidas en el área Maya, excepto en términos de energéticos. Sin embargo, desde perspectivas más amplias, cualquier consideración comparativa indicaría la gran importancia de tales ocupaciones en la economía y la identidad, en particular relacionadas con una ciudad portuaria.

Los individuos y las familias en el puerto pudieron haber estado involucrados en la producción simultánea de varias artesanías. Empero, aparte de las preformas de jade no existe evidencia de la sobreproducción de otro tipo de artefactos líticos destinados al intercambio. Sin embargo, a lo largo y ancho de todos los complejos portuarios se encontraron numerosos pedacitos de pirita y concha –algunos en bruto y otros ya trabajados. Aunque esto difícilmente puede tomarse como concluyente, al menos sugiere el nivel inferior de la producción de múltiples artesanías (cf. Hirth 2009), otra vez como un complemento de las actividades del puerto y de los servicios involucrados, en lugar de la agricultura, y solamente en escala menor para el consumo local. Lo más probable es que la pirita, concha, jade, plumas y otros bienes como la sal y la obsidiana estaban siendo transportadas como materias primas (no trabajadas) a través de Cancuen (desde tierra hacia los botes y viceversa) y, hasta el momento, sólo existe evidencia de la extensa producción de preformas de jade destinadas a la exportación. Por ello, los rasgos más significativos de Cancuen continúan siendo sus puertos y no sus talleres. En cualquier caso, durante las últimas décadas del siglo octavo, tanto los puertos como la producción de preformas de jade y la distribución de los núcleos de lítica parecen haber sido controlados y supervisados muy de cerca por la elite.

¿Un Clásico Terminal prematu ro?
En la última mitad de siglo de su apogeo, Cancuen tenía muchos de los patrones característicos del Clásico Terminal, como sus importaciones de cerámica de pasta fina que llegaba desde el occidente, la obsidiana proveniente de la fuente de Zaragoza, sus palacios rituales/administrativos y la marcada visibilidad de su nobleza. El cambio en el papel de sus élites no reales para que se involucraran de manera más directa con las actividades económicas habría correspondido con su florescencia, pero también sería un reflejo del debilitamiento de la autoridad central de la realeza y una elite mas mercantilista como en el Clásico Terminal y Postclásico.

Al actuar como un centro portuario internacional involucrado en el intercambio con el occidente de Mesoamérica, Cancuen estaba a la cabeza de muchas de las transiciones y transformaciones características del Clásico Terminal y del Postclásico Temprano. Al igual que algunos de los centros Mayas de Tabasco, Campeche y Yucatán, Cancuen estaba en transición hacia una entidad política-económica postclásica. Aún el propio jade sagrado parece haberse convertido en una mercancía, cuya exportación era manejada por la elite mercantilista de Cancuen.
No obstante, a pesar de estas transformaciones Cancuen no tuvo el resplandeciente Clásico Terminal que gozaron muchos centros de otras regiones. Es más, ni siquiera sobrevivió al final del periodo Clásico, pues alrededor del año 800 DC su nobleza fue asesinada ritualmente, cesó la construcción de sus edificios y la erección de sus monumentos. Sus ajetreados puertos cayeron en el silencio.

El dramático fracaso de la precoz transición de Cancuen hacia una entidad política y económica del Clásico Terminal continua siendo un enigma. Sin embargo, puede sugerirse que las divisiones internas del poder en Cancuen, su dependencia de los recursos del altiplano y sus más que extensas redes comerciales, pudieron haber sido los factores que precipitaron su caída, la cual aunque tuvo connotaciones rituales, fue desde todo punto de vista bastante violenta.

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Fig.1: Algunas de las rutas principales de transporte e intercambio del mundo Maya del periodo Clásico.

Fig.2: “El Gran Cancuen”, que muestra el epicentro en la península, la cabeza de navegación y las zonas de producción agrícola y de habitación de los plebeyos (más allá del epicentro, sobre “mesetas” de terreno elevado ubicadas hacia todas las direcciones).

Fig.3: La principal península de Cancuen, con los puertos que han sido identificados. Nótese los puertos hacia el noreste, este y sureste, que son los que han sido excavados.

Fig.4: Mapa del puerto del sureste (Mapa de M. Wolf/L. F. Luin).

Fig.5: Mapa del puerto del este (Mapa de M. Wolf/L.F. Luin).

Fig.6: Mapa detallado de las excavaciones y los rasgos del puerto del este de Cancuen (Mapa de C. Alvarado).

Fig.7: Reconstrucción del complejo del puerto del este, ca. 800 DC.

Fig.8: Complejos de los puertos del noreste y noroeste, incluyendo un pequeño palacio,
las áreas porteñas y el área de producción de las preformas de jade (Mapa de M. Wolf).