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31 EL PROYECTO ARQUEOLÓGICO IZABAL: HALLAZGOS HISTÓRICOS EN EL LAGO DE IZABAL, TEMPORADAS 1990-1991 Rebecca Orozco – Simposio 05, Año 1991

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Orozco, Rebecca

1992     El Proyecto Arqueológico Izabal: Hallazgos históricos en el lago de Izabal, Temporadas 1990-1991. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Brady), pp.304-307. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

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EL PROYECTO ARQUEOLÓGICO IZABAL:

HALLAZGOS HISTÓRICOS EN EL LAGO DE IZABAL, TEMPORADAS 1990‑1991 

Rebecca Orozco

 

 

Durante siglos, el lago Izabal y el río Dulce han sido una arteria de comercio para Mesoamérica. Durante el período prehispánico, hay evidencia de comerciantes Mayas que usaron la cuenca para llevar mercancías de los puertos de la costa del Caribe a través de los senderos hacia Quirigua en el sur, Petén al norte y el Altiplano.

 

Durante la Conquista en el siglo XVI, Hernán Cortés (1986) describió el centro comercial de Nito, el cual menciona se encuentra en la boca del mar. Luego, exploró el Golfo Dulce atravesándolo y subiendo el río Polochic en busca de alimentos.

 

Poco después, España consolidó su posición en Guatemala, mediante la fundación de varios puertos o asentamientos alrededor del lago Izabal como Bodegas Altas, Bodegas Bajas y Nueva Sevilla, entre otros. Asimismo para los siglos XVII y XVIII, la misma región del lago de Izabal fue escenario de incursiones de piratas y corsarios (Pérez Valenzuela 1982). Con la llegada del ferrocarril en 1908, la actividad comercial que se desarrollaba a través del lago se redujo en forma significativa. Y así con ello, muchos de estos enclaves porteños coloniales quedaron perdidos en el tiempo. Una de las metas principales del Proyecto Arqueológico Izabal es la localización de Nito y otros sitios coloniales para poder enlazar de una mejor manera la secuencia del desarrollo histórico en la región.

 

Durante las dos temporadas de investigación pasadas, además de reconocimiento sobre tierra, se inició una exploración del fondo del lago. En enero de 1990, un buceo exploratorio fue realizado frente al actual pueblo de Izabal en la ribera sur del lago, debido a que los residentes reportaron el hallazgo de material histórico en la orilla del lago. La riqueza de los hallazgos en el fondo y la presencia de algunos artefactos hispánicos nos hicieron creer que se había encontrado el puerto español de Bodegas Bajas. Debido a que algunos buceadores aficionados estaban sacando artefactos del lugar, un programa de rescate arqueológico fue propuesto. Después de obtener los permisos correspondientes con el IDAEH, los trabajos de rescate se iniciaron en febrero de ese mismo año.

 

El ancladero del puerto de Izabal está localizado a 150 m de la playa, a una profundidad de 3 a 4 m en el agua. Los artefactos están distribuidos en el fondo sobre una superficie que va desde partes de arena hasta sedimento con presencia ocasional de algas. Existe una baja visibilidad en el fondo del lago ‑ con un promedio que varía de 0.30 m hasta 1 m en días de buen tiempo.

 

Se recolectaron casi 1200 artefactos arqueológicos durante esta fase de rescate, de los cuales aproximadamente el 90% era de origen británico de mediados del siglo pasado. Por esta razón, se decidió que este puerto no era Bodegas, sino mas bien el mayor puerto de actividad comercial de la época Independiente, cuando los británicos, que eran los principales comerciantes en todo Centroamérica y el mundo debido a sus actividades de expansión imperial (Naylor 1988; Muñoz Navichoque 1982). Durante esta época, los barcos de vapor viajaban regularmente de Belice hasta Izabal.

 

Los artefactos rescatados fueron posteriormente analizados y se encontró que un tercio de éstos eran botellas enteras o fragmentadas y el resto fueron piezas de loza y cerámica y algunas otras de metal y madera.

 

Los depósitos pudieron haber ocurrido en tres formas:

 

  1. Por hundimiento de la nave. Existen restos de por lo menos dos naufragios en la misma área.

 

  1. Por haber sido desechados desde los barcos que anclaban en el lugar. Los envases de alimentos consumidos a bordo seguramente fueron desechados en el agua, al igual que aquellos productos de importación que se quebraban durante el viaje y el desembarque, para evitar así pagar los impuestos de aduana correspondientes. La razón que nos hace suponer esto último es que se encontraron tazones que tenían aun restos de material de empaque entre cada pieza cuando se encontraron, aunque todos estaban rotos y no se pudieron armar, ya que habían piezas faltantes. Esta misma característica se presenta en todos los artefactos de cerámica blanca pintada a mano encontrados, dando así la impresión de que también se quebraron durante la travesía y al llegar el momento del desembarque solo les quedaba desecharlos.

 

  1. Algunos artículos pudieron haberse echado a perder durante la descarga de las naves a los cayucos que los transportaban directamente a la playa.

 

Entre las piezas que no eran de origen británico, se incluyen 36 objetos fragmentados o completos de origen local, probablemente Mayas. Aunque las piezas muestran algunas características del Postclásico, no se ha podido determinar con exactitud su origen y ubicación cronológica debido a que se encontraron asociados en un mismo contexto con artefactos del siglo XIX.

 

La forma de algunos de estos artefactos es similar a algunas de las piezas modernas del área de Alta Verapaz y San Luis Jilotepeque, pero otros no tienen contraparte arqueológica o moderna conocida.

 

Aunque las embarcaciones españolas dominaron el área por más de tres siglos, se encontraron pocos artefactos españoles en este sitio. De éstos han sido identificadas 14 ánforas entre completas y fragmentadas. Estas eran utilizadas para guardar o transportar aceite de oliva, vinos, resinas y otros líquidos. También pudimos identificar una pequeña muestra de mayólica sin poder determinarse aun su procedencia.

 

Pero la categoría más amplia de artefactos está compuesta por botellas de vidrio verde oscuro para vino o cerveza de fabricación inglesa. Esta gama de botellas ha sido muy útil al tratar de fechar el ancladero. Casi todas las botellas tienen forma propia de las fabricadas durante el período de 1821 hasta 1850. También se encontraron botellas de loza, botellas para bebidas carbonatadas y frascos de medicinas.

 

Casi el 75% de la cerámica que se recogió era pintada a mano o estampada. Hasta 1855 este tipo de cerámica fue el producto de exportación más popular de los fabricantes británicos al Nuevo Mundo. Después de esa fecha se exportaba una loza blanca simple. La cerámica decorada con pintura transferida es la segunda categoría en cuanto a tamaño. Estas piezas son muy valiosas para fechar ya que tienen marcas de fábrica en el reverso.

 

El hallazgo de armas, de proyectiles descargados y cascabillos, parece indicar que hubo una batalla en el lugar. Esto pudo haber sido la causa de por lo menos uno de los naufragios encontrados. Además de las armas pequeñas, se encontró también un cañón de hierro de 2.15 m de largo. Hasta el momento, es el cañón más largo encontrado en Guatemala. Su origen aun no se ha podido determinar, no obstante se cree que pertenece al siglo XVIII. Izabal tenía en un tiempo varios cañones en el cuartel y este pudo haber sido destinado para ser colocado allí. El cañón fue recuperado con la ayuda de la Marina de Guerra y el patrullero Bitol.

 

Para esta temporada, se hizo un reconocimiento y mapeo de las estructuras históricas remanentes en el actual pueblo de Izabal. También se encontraron evidencias de artefactos históricos en las áreas aledañas a la aldea Santa Isabel La Bacadilla y la finca Creek Colorado.

 

Con la llegada de los frailes de la Orden de los Dominicos a Centroamérica, alrededor de 1540, el padre Fray Domingo de Vico en 1549, llegó a Guatemala para fundar dos congregaciones y así evangelizar a la población indígena Chol; éstas fueron San Andrés Polochic y Santa Catarina Xocolo. Esta última estuvo ocupada hasta 1631 cuando fue abandonada debido a las condiciones malsanas del área.

 

Barbara Voorhies (1969), en su estudio del área de San Felipe y basada en las referencias de los escritos del Padre Ximénez (1930) y del Capitán Alfonso Tovilla (1960), indica que probablemente esta reducción dominica estaba localizada al oeste del Castillo de San Felipe en la actual finca de Jocoló. Durante esta temporada, al hacerse un reconocimiento de la orilla de la mencionada finca y al explorar el fondo de la bahía frente a ella, se encontró un depósito concentrado de fragmentos de ánforas en un área bastante definida que abarca una franja de 300 m de la orilla por 150 m de ancho. El fechamiento tentativo del estilo de las ánforas indica que pertenecen a la misma época de Xocolo. El lugar de su ubicación descrita en los escritos coloniales sugiere la localización en ese mismo lugar. Durante la próxima temporada de trabajo se espera obtener mayores datos para confirmar la ocupación indígena y colonial en tierra.

 

Otro depósito de fragmentos de ánforas fue encontrado frente a las costas de Livingston, en Punta Herrería. Este depósito de material, concentrado al oeste de un pequeño riachuelo, pudo haber sido un lugar para abastecerse de agua fresca para los barcos. Probablemente debido que esta era la única fuente de agua dulce cercana al lugar donde los españoles dejaban sus barcos anclados y porque el agua salada en los primeros kilómetros hacia el río Dulce tiende a mezclarse con el agua dulce y por lo consiguiente no ser la más indicada para beber. Además habría que pensar que los barcos grandes no podían entrar al río debido a que la barra tiene poca profundidad en su inicio. Por lo tanto, este hallazgo sitúa a Punta Herrería como la fuente de agua fresca más cercana a los puntos de anclaje fuera de la barra.

 

El descubrimiento de Bodegas Bajas es uno de los hallazgos más importantes de la temporada. Las descripciones del puerto colonial de Bodegas Bajas en los documentos de archivos parecen localizarlo donde se encontró, cerca del puerto tardío de Izabal. Las rutas a la capital de Guatemala a través de la Sierra de las Minas eran pocas y estaban justamente ubicadas cerca al sitio descubierto.

 

El hallazgo de los restos de un muelle y una gran cantidad de fragmentos de ánforas y algunos fragmentos de mayólica en el fondo del agua cerca al pueblo de Mariscos, indican que el mencionado puerto antiguo estaba localizado allí. Desafortunadamente, construcciones recientes en la orilla destruyeron los remanentes de este asentamiento. A pesar de ello se encontraron muchos tiestos en la superficie. En Mariscos, varios de sus pobladores tienen en su poder ánforas completas que sacaron del agua. También otros artículos españoles que encontraron en el área.

 

La forma de las ánforas sugiere una fecha que las ubica en el mismo período de actividad del puerto de Bodegas. Un detalle muy interesante de los restos de ánforas encontrados son las marcas impresas en su borde. Algunas de ellas presentaron distintas marcas, las cuales puede que indiquen la casa de fabricación o las iniciales que identifican al artesano que las hizo.

 

Deseamos agradecer mucho a Billy Algoe por su ayuda en el trabajo subacuático y el uso de su yate en nuestro trabajo y a Shell Exploradora, Guatemala, por su apoyo generoso en esta temporada. También a la Fundación Ruta Maya por su continuo apoyo y a los otros miembros del equipo: Richard Bronson, Clive Carruthers, Donaldo Castillo, Luigi Donati, Mario Flores, Edna Bronson y Luis Cruz.

 

 

REFERENCIAS

 

Cortés, Hernán

 

1986   Letters from Mexico. Traduccción y edición de Anthony Pagden. Yale University Press, New Haven.

 

Muñoz Navichoque, José Luis

1982   El Puerto de Izabal como Punto de Entrada de las Importaciones Durante el Régimen Conservador. Tesis de Licenciatura en Historia, Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala.

 

Naylor, Robert A.

1988   Influencia Británica en el Comercio Centroamericano Durante las Primeras Décadas de la Independencia (1821‑1851). Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica, Antigua Guatemala.

 

Pérez Valenzuela, Pedro

1982   Historias de Piratas. Editorial José de Pineda Ibarra, Guatemala.

 

Tovilla, Capitán don Martin Alfonso

1960   Relación Histórica Descriptiva de las Provincias de la Verapaz y de la del Manche. Paleografiado por France B. Scholes y Eleanor B. Adams. Editorial Universitaria, Guatemala.

 

Voohries, Bárbara

1969   San Felipe: A Prehistoric Settlement in Eastern Guatemala. Tesis Doctoral, Yale University, New Haven.

 

Ximénez, Fray Francisco

1930   Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala de la Orden de Predicadores.

Biblioteca “Goathemala”, Vol. II. Sociedad de Geografía e Historia, Guatemala.