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18 PATRONES RESIDENCIALES EN LA COMUNIDAD DE DOS PILAS: UNA CAPITAL POLÍTICO-MILITAR DE LA ZONA PETEXBATUN Joel Palka, Héctor L. Escobedo A. y Oswaldo Chinchilla – Simposio 05, Año 1991

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Palka, Joel, Héctor L. Escobedo A. y Oswaldo Chinchilla

1992      Patrones residenciales en la comunidad de Dos Pilas: Una capital político-militar de la zona Petexbatun. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Brady), pp.155-168. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

18 

PATRONES RESIDENCIALES EN LA COMUNIDAD DE

DOS PILAS:

UNA CAPITAL POLÍTICO‑MILITAR DE LA ZONA PETEXBATUN

Joel Palka

Héctor L. Escobedo A.

Oswaldo Chinchilla

 

 

Uno de los objetivos del estudio del patrón de asentamiento de Dos Pilas durante el Clásico Tardío, es el examen de la diferenciación en el estatus social de los antiguos habitantes y los cambios operados en las vidas de personas de diferentes estratos sociales a través del tiempo. Partiendo de la hipótesis que la arquitectura Maya constituye un indicador del estatus social (Willey y Leventhal 1979; Arnold y Ford 1980; Haviland 1982; Carmean 1991), Joel Palka desarrolló por medio de un programa estadístico, una jerarquía de estructuras mediante la cual es posible extraer una muestra aleatoria de cada uno de los estamentos sociales y permitir que los resultados sean comparativos.

 

La utilización de este diseño de investigación, básicamente se dirige hacia la determinación si algunos conjuntos de artefactos y formas arquitectónicas se encuentran asociadas a diferentes estratos sociales (Rathje 1970; Rathje y McGuire 1982; Netting 1982; Smith 1987). De esta manera, se espera obtener una perspectiva más interna y profunda de la organización social de los Mayas y de los efectos que el colapso socio‑político ocasionó en los diferentes grupos sociales del sitio.

 

Los datos que a continuación presentaremos constituyen resultados preliminares a los que los autores y otros investigadores han arribado gracias a las excavaciones en unidades residenciales que se han venido realizado a partir de 1989, en el sitio Maya Clásico Tardío de Dos Pilas, en la región de Petexbatun, Departamento de Petén, Guatemala (Demarest y Houston 1989; 1990; Demarest et al 1991).

 

Dos Pilas: el Área de estudio

 

Dos Pilas es básicamente una comunidad del Clásico Tardío que funcionó durante aproximadamente cien años. El estudio del patrón de asentamiento del sitio proporciona la oportunidad única para el análisis de una comunidad Maya tan singular. El área del asentamiento no es extremadamente grande pues cubre alrededor de 500 estructuras por kilómetro cuadrado, además, la delgada acumulación del suelo facilita la excavación y proporciona una alta visibilidad superficial.

 

El mapa de Dos Pilas realizado por Stephen Houston (1987) refleja el admirable detalle arquitectónico (cuartos, plataformas y terrazas) que pueden observarse en la superficie de este sitio (Figura 1). El análisis estadístico de los componentes principales con variables tales como el largo de la estructura, ancho, altura, volumen, complejidad (número de cuartos y plataformas), y elevación de terreno elegida para la construcción, indicó que existen fuertes correlaciones entre dichas variables. Por ejemplo, las estructuras más pequeñas fueron colocadas en los terrenos más bajos, mientras que los edificios más grandes y complejos fueron construidos en los terrenos más altos.

 

 

En nuestro estudio, las variables fueron transformadas en un solo número para cada estructura y estos números a su vez fueron ordenados en una jerarquía de estructuras que consta de diez niveles diferentes (Figura 2). Las estructuras y los grupos residenciales solo comprenden los niveles 3 al 8, mientras que los edificios de los niveles 1, 2, 9 y 10 corresponden a estructuras con función especializada (e.g., oratorios, templos, juegos de pelota).

 

Se ha planteado la hipótesis de que los diversos niveles de las estructuras podrían corresponder a diferentes segmentos sociales de la antigua sociedad Maya, tal y como aparecen reflejados en los restos materiales. Por lo menos el 10% de las estructuras de cada nivel son seleccionadas para excavación, para que los conjuntos de artefactos, tales como cerámica, lítica, ajuares funerarios, ecofactores, etc., que se localicen en cada nivel puedan ser comparados a nivel estadístico. Las excavaciones se inician con una estrategia estratificada al azar la cual permite que cierto porcentaje de arquitectura, basureros, áreas de plaza y zonas fuera de arquitectura visible, puedan examinarse (Figura 3).

Figura 1

 

Figura 2

 

 

Figura 3

 

Estructuras de los niveles 3 y 4

 

Los grupos de menor estatus social aparecen representados por estructuras y artefactos asociados a los niveles 3 y 4. Las edificaciones representan las formas más pequeñas y simples de estructuras residenciales, y se localizan en lugares de poca elevación (Figura 4). Usualmente, se trata de plataformas bajas de un solo nivel, que sostienen de uno a tres cuartos construidos con paredes y techos de materiales perecederos. Estas edificaciones fueron hechas con mampostería de piedra tosca y presentan pisos de piedrín y de tierra.

 

Los artefactos asociados a estas construcciones incluyen objetos de pedernal, navajas de obsidiana, metates de piedras calizas o volcánicas, y cerámica policroma y sin engobe. Los escasos entierros encontrados en las estructuras de estos niveles, contienen cerámica utilitaria y policromada (Inomata y Symonds 1990; Corzo y Genovés 1991).

 

Un aspecto interesante de los artefactos asociados a las estructuras de las clases más bajas, es que parecen haber tenido una amplia variedad de funciones tales como preparación de alimentos, almacenaje y rituales. Estas actividades también pueden observarse en estructuras de niveles superiores.

 

En los grupos de bajo nivel la basura fue ocasionalmente depositada en el área central del patio, en contraste con los grupos de mayor jerarquía en donde la misma se localiza atrás de las estructuras. Estos datos podrían reflejar uso diferencial o una concepción diferente del espacio.

 

En las estructuras de los niveles más bajos no hay evidencia que sugiera la elaboración de amplia variedad de bienes ni hay indicios de especialización en la producción. Las personas de este nivel posiblemente tuvieron un menor acceso a la fuerza de trabajo y a la producción, lo que parece reflejarse en bienes de menor prestigio. Sin embargo, los únicos depósitos de obsidiana exótica de color verde fueron recuperados en un grupo residencial Clásico Tardío de este nivel.

 

Además, en sus entierros ocasionalmente se encontraron artefactos de jade. La gente que pertenecía a este estrato social podría haber estado representada por agricultores, trabajadores, soldados, o asistentes que servían a las clases superiores.

 

Las estructuras de los niveles 5 y 6

 

Las estructuras de los niveles medios 5 y 6, son las más numerosas y arquitectónicamente diversas del sitio y se encuentran típicamente asentadas sobre terrenos con mayor elevación. Los edificios son más grandes y complejos que aquellos de niveles inferiores, y comprenden plataformas y cuartos múltiples con muros de fina mampostería (Figura 5). Las estructuras estuvieron techadas con materiales perecederos y tenían pisos de piedrín o de estuco de baja calidad. En las cercanías se encuentran pequeñas plataformas que quizá fueron utilizadas para la preparación y consumo de alimentos, como lo indica su asociación con depósitos de basura doméstica (Palka 1990).

 

Los artefactos asociados con las estructuras de nivel medio corresponden a los mismos materiales localizados en aquellas de los niveles inferiores 3 y 4, pero con algunas pequeñas diferencias. Se ha descubierto cerámica policroma fina, mayor cantidad de piedras de moler importadas, escultura lisa, y en un caso, un panel jeroglífico esculpido (Figura 5; Palka 1990). Sin embargo, es posible que esta escultura, el Panel 19, fuera extraída de un contexto elitista.

 

Los ajuares funerarios varían en su contenido, desde ausencia total de bienes hasta ofrendas que incluyen cuentas de jade y vasijas policromas muy finas adornadas con personajes e inscripciones jeroglíficas tales como los ejemplares descubiertos por Héctor Escobedo (1991) en el Grupo P5‑1 y Kitty Emery (Emery et al 1991) en el Grupo M5-5.

 

La combinación de arquitectura compleja y bienes de prestigio sugiere que los habitantes de estos niveles tuvieron un estatus social más alto. Es evidente que tales personas tuvieron mayor acceso a fuerza de trabajo y producción que aquellas de niveles inferiores. Estos grupos residenciales alojaban a gran número de personas, y la mayor variedad de artefactos y de arquitectura sugiere un incremento en riqueza y prestigio. Esta gente podría haber estado integrada por nobles menores que eran propietarios de tierras, mercaderes, guerreros, o miembros de linajes importantes.

Figura 4

 

 

Figura 5

 

 

Las estructuras de los niveles 7 y 8

 

Las estructuras de los niveles más altos en la jerarquía residencial, niveles 7 y 8, fueron construidas por personajes del estatus social más alto en Dos Pilas. Estos son algunos de los edificios residenciales más grandes y complejos en el sitio, y se encuentran sobre las elevaciones más altas o cerca de complejos ceremoniales importantes. Están construidos de mampostería de piedra muy fina, bastante similar a las estructuras encontradas en los niveles 5 y 6.

 

Sin embargo, una gran diferencia es que algunos de estos edificios contienen subestructuras con terrazas, techos abovedados de piedra, pisos de estuco fino, y bancas de piedra tallada, tal como la Estructura N5‑21 (Figura 6) excavada por Oswaldo Chinchilla (1990, 1991). La Estructura L4‑41, residencia de una de las consortes del Gobernante 3, mujer real del sitio de Cancuen, contenía una banca jeroglífica que menciona a varios personajes de la realeza.

 

Los artefactos encontrados en estas estructuras de nivel superior son casi idénticos a los localizados en los niveles 5 y 6. Sin embargo, la diferencia entre los mismos, es evidente por la mayor presencia de ofrendas funerarias y de escondites con bienes exóticos y de alta calidad.

 

Un entierro elitista (quizá la propia mujer de Cancuen), descubierto por Claudia Wolley en 1990, en la Estructura L4‑41 (Wolley y Wright 1990) y la posible tumba del Gobernante 2 en la Estructura L5‑1 (Demarest et al. 1991), contenían abundantes ofrendas apropiadas para miembros de la realeza. Estos entierros proporcionaron vasijas policromas muy finas, muchas piezas de jade trabajado y varios ejemplares de concha Spondylus trabajada. Escondites en otros grupos de alto estatus incluyen navajas de obsidiana, pedernales excéntricos y vasijas miniatura especialmente elaboradas.

 

En el caso de la Estructura L4‑41, el edificio alojó miembros de la familia gobernante. Estas personas tuvieron control sobre mucha fuerza de trabajo, intercambio y producción, aspectos que les eran necesarios para reforzar su elevado estatus social. Los componentes mayores que alojaban a estos individuos fueron quizá análogos a palacios o “cortes”.

 

Cada grupo de estructuras probablemente hospedó a personajes nobles junto con sus artesanos (como un posible hacedor de figurillas asociado a la Estructura N5‑21), trabajadores y asistentes.

 

Los estamentos sociales y el colapso socio-político

 

Cambios en los patrones de asentamiento y estructura de la comunidad de Dos Pilas, ocurrieron después del colapso del sistema socio-político en el 760 DC. En ese tiempo, la población del núcleo del sitio descendió de 2000 ‑ 5000 habitantes a menos de 1000 personas de acuerdo a datos que se derivan de la ocupación de pisos. La gente gradualmente abandonó el sitio tras la captura del Gobernante 4 y la guerra crónica subsiguiente (Demarest 1990).

 

Los últimos ocupantes construyeron murallas defensivas alrededor de los dos recintos ceremoniales más grandes en el sitio, la Plaza Mayor de Dos Pilas y El Duende, y erigieron estructuras residenciales dentro de estas áreas circundadas (Figura 1). Tales sucesos tuvieron un profundo efecto en la población de todos los grupos sociales de Dos Pilas.

 

La evidencia sugiere que estos ocupantes fueron de una clase social baja o media baja. Las plataformas residenciales simples y bajas en la Plaza Mayor, fueron construidas de mampostería robada. Estos edificios contienen principalmente cerámica utilitaria y artefactos de piedra. Sin embargo, también hay cerámica de una vajilla café con inciso fino y desgrasante de ceniza volcánica que fue utilizada por estas personas (Palka 1989).

 

Figura 6

 

Además, un grupo de montículos pequeños de nivel 4 alrededor de la Estructura L5‑47, apenas afuera de las murallas defensivas, exhibe arquitectura construida por bloques de piedra robados y una multitud de puntas de pedernal que podrían haber sido utilizadas en combate (Palka 1991a). La naturaleza de los artefactos recuperados que incluyen cerámica, lítica y otros objetos, indica que estas personas también pertenecieron al grupo social de bajo estatus.

 

El incremento en el conflicto y la relocalización de la élite gobernante de Dos Pilas en Aguateca (Houston 1987; Houston y Mathews 1985) parece haber ocasionado un cambio drástico en la economía local y en el sistema de distribución del centro. En comparación con los artefactos encontrados en contextos pre‑colapso, las excavaciones en las residencias de la Plaza Mayor han revelado menos obsidiana, piedras de moler no importadas y cerámica policroma.

 

Evidencia de actividades post-colapso en las estructuras elitistas, fue detectada en la cima de la pirámide de El Duende. Excavaciones hechas por Héctor Escobedo (Escobedo et al 1990) revelaron la presencia de entierros cremados que fueron depositados arriba del escombro de la bóveda del templo. Estos entierros estaban acompañados por ofrendas funerarias consistentes de artefactos de concha, hematita y jade. Tal rasgo parece indicar que luego del colapso de Dos Pilas, El Duende siguió teniendo una importancia ritual para los escasos pobladores ‑ quizá miembros de la élite ‑ que continuaron habitando el sitio.

 

 

Saqueos posteriores al colapso se llevaron a cabo en varios lugares de la arquitectura monumental del sitio. Se ha asumido que la ocurrencia de estos saqueos acaeció después de la caída de la élite gobernante de Dos Pilas, debido a que de estar presentes, los nobles no habrían permitido que esto ocurriera. Se robó y destruyó escultura en la posible residencia de la mujer de Cancuen y se perturbó el entierro elitista (No. 20) que se encontró en la Estructura L4‑41.

 

Quizá una de las esculturas robadas fue el Panel 19, que podría haber sido trasladado del grupo L4‑4 al cercano grupo K4‑1, cuyo complejo arquitectónico y cultura material representa gente de estatus social de medio a alto. Aunque no puede descartarse que este monumento haya sido localizado in situ, es más probable que proceda de un contexto elitista, ya que ningún otro monumento ha sido localizado en grupos con montículos similares.

 

También un bloque grande de piedra fue removido de las gradas de una de las terrazas frente a la masiva pirámide de El Duende y fue subido a una colina para ser colocado en la Estructura P4‑22, un edificio grande y complejo en un grupo residencial de estatus social medio alto (Figura 7). El bloque fue extraído de la línea del eje de la escalinata de la Terraza 4 y es posible que algunos saqueadores hayan realizado excavaciones menores debajo del mismo, en un intento por localizar un escondite con ofrendas de bienes elitistas (Palka 1991b).

 

Conclusiones: el estatus social y los efectos del colapso

 

Los resultados preliminares de los estudios de patrón de asentamiento sugieren que la comunidad Maya Clásico Tardío de Dos Pilas estaba compuesta por sectores socio-económicos conformados por grupos de estatus social bajo, mediano y alto. Tan solo hay una clara diferenciación que separa los sectores más bajos y altos de la sociedad (Sjoberg 1960).

 

En general, las diferencias en los conjuntos de artefactos entre las clases sociales, parecen estar relacionadas a la cantidad y calidad relativa de los artefactos y de la arquitectura más que a diferencias adquisitivas de bienes y arquitectura. Esto refleja la cantidad de fuerza de trabajo, producción y el uso de bienes de prestigio involucrados, pero no necesariamente el acceso a gran número de materiales diversos.

 

El estatus socio-económico de los diferentes grupos como se refleja en el registro material no parece haber cambiado a través del tiempo. Algunos artefactos que han sido denominados como objetos de la élite tales como cerámica policroma, jade y obsidiana exótica verde, aparecen en estructuras menores que al parecer no están asociadas a la élite Maya.

 

Por otro lado, algunos complejos arquitectónicos mayores no contenían muchos bienes de prestigio tales como cerámica policroma fina y jade. Estos hallazgos plantean preguntas interesantes en torno a las definiciones de la riqueza y estatus social Maya. También existen dudas si ésta fue una sociedad de rango como un cacicazgo, o estatificada como un estado complejo. Debido a que en la organización social están involucrados muchos factores sociales impredecibles, la arquitectura y los bienes materiales solamente son burdos indicadores de estatus social.

 

Existe amplia evidencia que muestra que la gente del estatus social más bajo continuó ocupando Dos Pilas. Varias hipótesis podrían plantearse para explicar la razón por la cual la gente de estatus social más bajo no abandonó Dos Pilas después del colapso, entre ellas podrían mencionarse las siguientes: la posesión de terrenos para cultivo; la necesidad de asistentes para la gente importante todavía presente en el sitio; y la protección de áreas sagradas.

 

Por otro lado, los nobles podrían haber continuado residiendo en arquitectura mayor aun no excavada en la plaza principal. No obstante, el cese del arte monumental y la dedicación de arquitectura en Dos Pilas y su continuación en Aguateca, más el abandono de las residencias de la élite cerca de la plaza principal, sugiere que la nobleza se trasladó a Aguateca o a otro sitio.

Figura 7

 

 

La gente involucrada en el saqueo del sitio podría haber sido relativamente importante, debido a que movilizaron fuerza de trabajo considerable para transportar esas piedras tan grandes y para realizar excavaciones sistemáticas como las que se hicieron en El Duende. También se sabe que residieron en grandes complejos arquitectónicos. El saqueo de Dos Pilas muy posiblemente se debió a la necesidad de adquisición de bienes de prestigio para individuos importantes durante una recesión en el comercio, intercambio y mano de obra calificada después del colapso.

 

El vacío dejado por la caída de la élite gobernante, dio paso a una lucha de poder entre personas o linajes de prestigio. Sin embargo, nadie fue capaz de restaurar la estabilidad política y la grandeza que alguna vez había alcanzado Dos Pilas en la región del río La Pasión. Finalmente, el centro fue abandonado por completo en tiempos del Clásico Terminal cerca del 830 DC.

 

 

 

REFERENCIAS

 

 

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