Asociación Tikal

15 RESCATE ARQUEOLÓGICO EN EL GRUPO D, UAXACTUN, PETÉN Renaldo Acevedo, Zoila Calderón y Bernard Hermes – Simposio 05, Año 1991

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Acevedo, Renaldo, Zoila Calderón y Bernard Hermes

1992    Rescate arqueológico en el Grupo D, Uaxactun, Petén. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Brady), pp.120-130. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

15 

RESCATE ARQUEOLÓGICO EN EL GRUPO D,

UAXACTUN, PETÉN 

Renaldo Acevedo

Zoila Calderón

Bernard Hermes

 

 

El Grupo D se encuentra localizado al oeste del Grupo E, fue poco investigado por la Institución Carnegie de Washington (en adelante CIW), dando a conocer sus resultados en años posteriores (Figura 1). En los años 1983 a 1985, el programa de investigación de patrón de asentamiento llevado a cabo por el Proyecto Nacional Tikal (en adelante PRONAT) efectuó algunos pozos de sondeo (Paz 1985; Acevedo 1986) y realizó un nuevo mapa (Figura 2).

 

Dentro de las actividades del PRONAT a partir de 1987 se contempló como prioritario un programa de arqueología de rescate en el Grupo D, concretándose en los años 1988 y 1989. Enfocando su atención a los edificios que presentaran excavaciones efectuadas por depredadores, con el fin no solo en la conservación de los mismos, sino de recabar toda la información expuesta a causa de las excavaciones clandestinas, realizando dibujos de las mismas. Al mismo tiempo se efectuaron algunos pozos de sondeo o bien registros dirigidos, tanto adentro como afuera de las estructuras, para recuperar material cerámico con fines cronológicos.

 

El Grupo D se compone de 49 estructuras (Figura 3) agrupadas en cinco patios y dos plazas, 20 de ellas ya reportadas por CIW (Smith 1950). Se ubicaron nueve chultunes (Figura 3), de los cuales tres ya estaban reportados por la CIW (chultunes 1, 2, y 9; Smith 1950), aunque en su mapa solamente aparecen dos (Figura 1); uno de ellos fue imposible de re‑localizar, sin embargo se incluye en el presente plano, siendo éste el que se sitúa, según levantamiento de CIW, al este de la estructura D‑7 (Figura 1). Otro de los chultunes fue encontrado por casualidad al construirse una vivienda (Valdés 1986: 1‑5), también se muestra en el nuevo mapa ahora presentado (Chultun 4).

 

Existen varios afloramientos de piedra caliza que se localizan alrededor de los conjuntos, los que probablemente fueron en gran parte la fuente de materia prima para la construcción del grupo. De estos afloramientos, se han identificado plenamente cinco canteras prehispánicas, una al este de la calzada, otra al noreste de la Estructura D‑9, otra más al sureste de la Estructura D‑7, la cuarta al sur, oeste y norte de la Estructura D‑32, llegando a extenderse hasta el costado sur de las Estructuras D‑38 y D‑39 y la última al noroeste y oeste de la Estructura D‑1 (Figura 3).

 

Depredaciones

 

Actualmente parte de la aldea que existe en el sitio se localiza en el costado oeste del grupo con ello algunas estructuras han sido mutiladas parcialmente, ya que han sido fuente de piedra y tierra, o bien una que otra vivienda actual ha sido construida sobre los montículos arqueológicos (D‑29, D‑31, D‑42, D‑43, D‑46, y D‑47) (Figura 3). Otras veces, aunque no han sido afectadas por las causas antes descritas, si lo fueron al ser saqueadas en busca de tesoros, realizado esto por los mismos moradores del lugar. Actualmente se ha delimitado el área de actividad humana para que no se continúen destruyendo los vestigios culturales existentes; han sido rellenados los saqueos y se ejerce una vigilancia constante sobre los grupos principales del sitio.

 

Un total de 12 estructuras en el grupo (D‑4, D‑5, D‑6, D‑7, D‑12, D‑14, D‑36, D‑38, D‑43 y D‑49) presentaron excavaciones clandestinas, 10 de ellas tenían una trinchera‑túnel y las restantes simplemente mostraban una trinchera incipiente (D‑1 y D‑35).

Figura 1

 

Estas excavaciones clandestinas han causado mucho daño a las estructuras, debido al hecho de que han permanecido durante años abiertas, provocando el colapso de los rasgos expuestos, perdiéndose con ello valiosos datos al no haber sido nunca registrados, dañando con esto al conocimiento científico, ya que fueron destruidos distintos tipos de evidencia.

 

Procedimiento

 

Para la excavación arqueológica, se trazó un eje central con orientación N‑S de 570 m de longitud y dos ejes perpendiculares al mismo en dos plazas distintas. Sobre estos tres ejes a cada 10 m se hizo un pozo de sondeo de 1 m², los cuales se excavaron por medio de lotes naturales estratigráficos, lotes artificiales de 20 cm cada uno, o bien por medio de rasgos culturales, hasta llegarlos a la roca caliza. Todas las estructuras que presentaron saqueos fueron investigadas según el plan de excavación de dos maneras:

 

  1. Recavando toda la información expuesta en las excavaciones clandestinas, por medio de la limpieza de las mismas, recolectando el material arqueológico de la tierra sacada por los depredadores, así como el que yacía al interior para confrontarlos entre sí, documentando detalladamente cada uno de los rasgos expuestos en el saqueo (tipo de rellenos, pisos, muros, tumbas).

 

  1. Excavación dirigida, que consistió por lo general en un pozo de sondeo ubicado al pie de la trinchera‑túnel de saqueo, un segundo pozo en el extremo opuesto a la depredación, siempre siguiendo el eje de la misma. Un tercer pozo se hizo siempre en la cima del montículo, con el objetivo primordial de ubicar el nivel de techo del templo o palacio, si aun existiese, o el nivel de piso de cámara.

 

Figura 2

Figura 3

 

 

Con la excavación de los pozos se obtuvo material cerámico para el fechamiento de las construcciones, así como se conoció la secuencia de pisos asociados a las mismas, tanto en el interior como al exterior. Todos los pozos, con excepción de los que se ubicaron en la parte superior de los montículos, fueron llegados hasta la roca caliza. Cuando se consideró necesario fueron hechos pequeños registros con el fin de conocer secuencias de pisos o bien recuperar material cerámico.

 

Para el levantamiento topográfico del grupo se trazó un polígono hipotético que lo demarcara, el cual recorrimos físicamente con el fin de ubicar toda evidencia arqueológica que se localizara en la superficie (Figura 3). De cada estructura encontrada, se levantaron sus cuatro esquinas, cuando no fue posible se trianguló la cuarta en el plano. Para representar las estructuras se ha idealizado su forma, dándole a cada una de las esquinas un ángulo recto, por lo que generalmente aparecerán de forma oblonga o cuadrada. La altura está indicada por medio de la proximidad de las líneas interiores con las exteriores (cuando son de baja altura) o bien por estar retiradas unas de otras (cuando son altas). También hemos tratado de mostrar en el plano si la estructura tuvo o no, uno o varios cuartos.

 

Los chultunes en el plano actual se representan por medio de un círculo vacío atravesado por una línea vertical y las canteras se demarcaron por medio de una equis.

 

Para designar a las unidades mayores de excavación (operaciones) se utilizaron generalmente las siglas de cada estructura, en el caso de ellas, o bien números correlativos, en el caso de los ejes. Para las unidades menores de excavación (suboperaciones) y sus divisiones internas (lotes) también se usaron números correlativos individuales.

 

Arquitectura

 

Durante las excavaciones pudo comprobarse que las técnicas constructivas utilizadas en el Grupo D no difieren con respecto a las utilizadas en el resto de Uaxactun y tampoco con respecto a las de los sitios cercanos tales como Tikal (Coe 1990; Iglesias 1987), Río Azul (Eaton 1986; Hall 1986; Black y Potter 1984), El Zotz, El Delirio, etc. Pudo notarse que en cuanto a las edificaciones en piedra, éstas están hechas por lo general de piedra tallada, que son las que se usan principalmente para los exteriores (fachadas) e interiores (cámaras, jambas), otras veces ligeramente trabajadas, empleadas en la construcción de muros de diferente índole, sin embargo no se ocuparon para ponerlas en los espacios antes mencionados, y otras veces sin talla alguna, estas últimas empleadas principalmente para los núcleos o rellenos de las estructuras. Las mismas características anteriormente descritas fueron encontradas durante las investigaciones de CIW.

 

Para unir los sillares se utilizó como mortero lo que comúnmente conocemos como mezcla (cal y arena), poniendo algunas veces entre cada intervalo piedras pequeñas en forma de cuña.

 

Los pisos tanto de las estructuras como de las plazas están hechos de cal y arena, estucados y acabados finamente en la superficie, teniendo como base una delgada capa de piedrín. Todos los encontrados fueron de color blanco.

 

Los rellenos o núcleos de las estructuras están conformados por piedras de diferentes tamaños sin tallar, tierra de color gris, negro, blanco o bien alguna variante de estos colores, que por lo general contienen muestras de cerámica que sirvieron para establecer estadios de ocupación y construcción. Otras veces encontramos vasijas completas como ofrendas, no teniendo lugar especialmente construido para ser depositadas. Los entierros que encontramos nunca tuvieron una cámara o tumba, sino que fueron depositados directamente dentro de rellenos.

 

Las edificaciones casi siempre se ordenaron alrededor de un patio o una plaza, la cual pudo en algunos casos tener elementos adicionales como estelas, altares o chultunes. Por lo general se encuentran asociadas a pisos, estos a veces corren o no debajo de las propias construcciones.

 

 

La clasificación de las estructuras se ha hecho en base a inferencias y a la ubicación que ocupan en el terreno, así como en la configuración de las mismas en el plano levantado.

 

Estructuras no residenciales

 

Con ésta clasificación, nos referimos a aquellas estructuras que por su configuración, así como por lo posición que ocupan dentro de un espacio dado, es probable que hayan sido utilizadas para propósitos cívico‑religiosos, administrativos o de cualquier índole no residencial.

 

Dentro de ésta categoría de no residenciales están los probables templos de planta cuadrada y relativa altura (D‑1, D‑7, D‑5, D‑35 y D‑40); posiblemente algunas plataformas‑altares, que también son de planta cuadrada al igual que los templos, pero de baja altura y sin aposento posiblemente, las cuales fueron usadas para actividades cívico‑religiosas (D‑3, D‑6), posibles palacios de supuesta función administrativa, cuya planta es de forma oblonga, con varios aposentos (D‑14, D‑36), o bien otras que se usaron con fines astronómicos o conmemorativos (D‑2 y D‑4).

 

Estructuras residenciales

 

Cuando decimos estructuras residenciales nos referimos a aquellas que quedan excluidas de lo que hemos definido como templos y plataformas‑altares y que tienen carácter domiciliario o asociado. Entre estas podríamos mencionar aposentos, cocinas, bodegas o bien otros montículos sin una función plenamente establecida.

 

De las 49 estructuras que existen en el grupo, 38 de ellas entran en la presente categoría, las restantes no mencionadas son las que hemos considerado como no residenciales.

 

En general podemos hacer la observación que estos conglomerados habitacionales presentan un patrón menos rígido en cuanto a su distribución y configuración con respecto a las no residenciales, que son de mayor rigidez.

 

Las estructuras no residenciales, así como las residenciales y conexas, se agrupan alrededor de patios y/o plazas las que dependiendo de su carácter pueden formar un espacio público o bien privado. Estas dos categorías de espacio son opuestas una de la otra y al mismo tiempo complementarias, ya que por lo general son parte de la distribución espacial que los Mayas hicieron de sus conjuntos estructurales. A continuación los discutiremos brevemente:

 

Espacio público

 

Hemos denominado como tal a aquellas plazas que presentan estructuras dedicadas a ritos cívico‑religiosos, tales como templos, palacios, plataformas‑altares, y que están asociadas a otros elementos como calzadas, estelas y altares.

 

Dentro de esta categoría tenemos las Plazas IV y VI, que juntas integrarían una unidad espacial‑estructural bien definida por el hecho de contener ambas plazas estelas, así como estructuras que al parecer fueron templos, tal el caso específico de las Estructuras D‑1 y D‑5 (Figura 3). Otras estructuras de estas plazas parecen ser plataformas‑altares dedicadas a alguna actividad pública, ya sea religiosa o política (Estructuras D‑3 y D‑6), presentando estelas al frente de ellas. Es probable también que algunas de estas estructuras o de las aledañas hayan servido como residencias elitistas para los oficiantes de los ritos públicos.

 

Mención especial merecen las Estructuras D‑2 y D‑4 las cuales están alineadas en eje este‑oeste, conformando lo que se ha dado en llamar Complejo de Conmemoración Astronómica (Fialko 1988).

 

Este tipo de arreglo, como se ha propuesto para otros de similar configuración, puede estar vinculado con actividades rituales, relacionado con la celebración de ciclos calendáricos; en él se han encontrado las características que en parte lo identifica como un complejo astronómico: estelas, calzada al noreste, una posible plataforma radial al oeste y una plataforma alargada en el este.

 

El hecho singular e importante de que entre ambas plazas existe una calzada pavimentada que las unió, confirma lo público de estas plazas, ya que los sacbeob sirvieron para la conducción de personas hacia lugares propicios para actividades cívico‑religiosas.

 

Aunque las patios VII y VIII tienen cada uno un aparente templo (Estructuras D‑35, D‑40 respectivamente), no presentan características de plazas, ya que uno es cerrado por sus cuatro costados y el otro está elevado por taludes, careciendo ambos de estelas o calzadas asociadas. Estos templos por lo tanto debieron de ser de carácter privado.

 

La Estructura D‑VII al parecer es un templo aislado y no sabemos su relación exacta con el resto de estructuras. Un curioso alineamiento existe prácticamente entre esta estructura y las Estructuras D‑1 y D‑3.

           

Espacio privado

 

Es el comprendido dentro de espacios cerrados por estructuras en sus cuatro costados o bien aislados del resto del grupo, al estar intencionalmente elevados por medio de taludes básicamente. Por ello mismo lo hemos dividido en dos categorías:

 

  1. a) Patios que han sido elevados por medio de taludes.
  2. b) Patios cerrados por sus cuatro costados.

 

Podríamos decir que las patios I y VII son los ejemplos más claros con respecto a la privacidad que puede existir dentro de ésta categoría en el Grupo D. Bien podría existir alguna cuestión de ideología social implícita, ya que el lugar donde se encuentran no era necesario el elevarlos por medio de taludes por cuestiones de inundaciones, si es que ha eso se quiere tomar como pretexto para haberlo hecho. Por lo tanto, creemos que con ello no solo se pretendió tener cierto arreglo visual, sino tener intrínsicamente al mismo tiempo una connotación social.

 

Distribución espacial

 

Los montículos del Grupo D se integran en diferentes tipos de patios y plazas. Estos se hallan distribuidos de tal manera que forman una concentración compacta de forma alargada en eje norte-sur. Topográficamente, existe una pequeña diferencia de niveles entre la parte sur del grupo y la norte, ya que aquella se encuentra en un terreno más alto con respecto a la otra, uniendo a ambas una calzada sin parapetos, la cual se inicia en el espacio comprendido entre las Estructura D‑1 y D‑2 (plaza IV) con dirección norte-sur, hacia la plaza VI (Figura 3).

 

El sector elevado del sur está constituido por 23 estructuras, las cuales en su mayoría se arreglan en tres patios (I, II y III) y una plaza (IV).

 

La sección al norte presenta 26 estructuras, las que conforman los patios V, VII, VIII y la plaza VI.

 

Algunos de los montículos del Grupo D parecen no formar parte de patio o plaza alguna (Ej.: D‑20, D‑26, D‑27, D‑30, D‑33 y D‑34) (Figura 3), sin embargo es probable que ciertas estructuras de baja altura hayan desaparecido en otras épocas, por lo que ahora resulta imposible integrarlas a algún patio o plaza estas estructuras. Por lo que no quiere decir que en verdad no lo estuvieron, sino que ahora tales evidencias han desaparecido.

 

 

Otras veces y en el caso específico de la Estructura D‑20, es probable que su función haya estado relacionada con el Grupo E, del cual está relativamente cerca y cuyo graderío se encuentra orientado hacia el mismo. Igualmente D‑25 puede relacionarse con la plaza IV y D‑33 con la plaza VI (Figura 3).

 

A los patios y plazas en mención, también las hemos subdividido en espacios abiertos, cerrados y elevados. Esto se ha hecho en base a tres factores de configuración y/u ordenamiento propio de las estructuras sobre el terreno. A continuación hacemos una breve descripción de ellos y de sus rasgos más importantes.

 

Espacios abiertos

 

Hemos definido como tales, a aquellos espacios que se caracterizan por no tener estructuras en alguno de sus costados, pudiendo por lo tanto tener uno, dos o tres de sus lados abiertos.

 

De los ocho conglomerados catalogados en el Grupo D, dos reúnen estas condiciones: los patios V y VII. Uno de ellos es al mismo tiempo elevado (patio VII; Figura 3).

 

El patio V está integrado por la Estructura D‑14 al centro, D‑15 al norte de la primera mencionada y D‑28 al sur. Éste conjunto de estructuras tiene una configuración un poco fuera de lo común, ya que tanto la superficie comprendida entre D‑14 y D‑15, como entre D‑14 y D‑28 pudo funcionar como una plaza abierta hacia el noroeste y suroeste, respectivamente (Figura 3), pero sin las características públicas propios de las plazas.

 

El patio VII está formado por la Estructura D‑35 al norte, D‑36 y D‑37 por el oeste, dejando abierto el sur y este (Figura 3).

 

Espacios cerrados

 

De los ocho conglomerados catalogados en el Grupo D, seis entran en esta designación, siendo ellos los patios I, II, III, VIII y las plazas IV, VI (?) (Figura 3). Estos están cerrados en sus cuatro costados por medio de construcciones. Con excepción del patio I y de la plaza IV, no están elevados por medio de taludes. Los patios III y VIII son un poco desordenados en cuanto a la ubicación de las construcciones en el terreno, pero básicamente tienen estructuras por los cuatro costados. Su privacidad es menos rigurosa en comparación a los elevados por medio de taludes.

 

El patio I está formado por la Estructura D‑16 al norte, D‑17 al oeste, D‑18 al sur y D‑19 al este. Este conglomerado está elevado y sostenido por taludes en sus cuatro costados, por lo que también cae dentro de la categoría de espacios elevados‑cerrados.

 

El patio II está integrado por las Estructuras D‑8 y parte de la Estructura D‑9 por el norte, la cual también ocupa parcialmente el costado este, luego por el oeste está D‑10 y por el sur D‑24. Este patio está contiguo y al este del patio III, el que presenta por el norte a la Estructura D‑11, D‑12 y D‑22 por el este, al sur D‑13 y al oeste D‑23 (Figura 3).

 

El patio III presenta a la Estructura D‑11 al norte, D‑22 y D‑12 al este, luego al sur D‑13 y por último D‑23 en el oeste.

 

La plaza IV está formada por la Estructura D‑1 al Norte, D‑2 al este, D‑3 al sur y D‑4 al oeste; también se encuentra elevada. Presenta una estela tallada del Clásico Temprano (Estela 17) y otra lisa (D3), así como un chultun.

 

La plaza VI tiene una forma peculiar, ya que sus estructuras no están en sus cuatro costados, sino más bien en sus cuatro esquinas. Hemos integrado en una plaza tales estructuras, donde D‑5, ocupó el lugar central de la misma, habiéndose comprobado durante las excavaciones que su ingreso da precisamente hacia el costado sur o sea hacia la calzada. Su distribución sería de la siguiente manera: D‑31 en la esquina noreste, D‑5 en la sureste, D‑29 en la suroeste y D‑32 en la noroeste.

 

Una segunda posibilidad para la configuración de esta plaza, sería dejar excluidas a las Estructuras D‑31 y D‑32 de la misma, convirtiendo a la plaza de cerrada a abierta, ya que su costado sur lo ocuparía el extremo norte de la calzada. D‑31 y D‑32 tuvieron entonces que jugar entre sí, formando un patio, dejando el norte y sur abiertos (Figura 3).

 

El hecho que la plaza V esté cerrada en sus cuatro esquinas y no en sus cuatro costados hace dubitativo su clasificación como plaza cerrada, sin embargo la hemos incluido aquí debido a su connotación interesante.

 

La Estructura D‑5 actualmente presenta al frente una estela que en sus partes expuestas no presenta ninguna talla, mas que la de la propia piedra, pudiendo ser que el costado que da a tierra tenga alguna inscripción o talla en especial, por ello mismo no hemos podido identificarla plenamente (D15 ? o bien D16 ?); así mismo existe en el lugar un altar (?) toscamente tallado.

 

D‑6 posee también una estela tallada (D15 ? o bien D‑16 ?) y dos lisas (D1 ? o bien D2 ?), una de ellas fragmentada por la mitad y la otra en varios pedazos. La estela tallada es evidente que fue removida de su lugar, frente a D‑5, ya que aquí le reporta primeramente CIW (Smith 1950). Frente a D‑6 no existe evidencia de altar alguno.

 

El patio VIII, es un conjunto formado por 12 estructuras. Propiamente alrededor de él, las que gravitan son: D‑48 al norte, D‑42 y 43 al este, D‑40 y 41 al sur y D‑44 y 45 al oeste. Las estructuras restantes (D‑38, D‑39, D‑46, D‑47 y D‑49) se ubican alrededor de las primeras mencionadas.

 

Espacios elevados

 

Se ha designado con este nombre a aquellos espacios y plazas que se ubican en lugares elevados, habiéndose logrado esto por el aprovechamiento de elevaciones naturales y complementadas con la utilización de taludes y rellenos artificiales.

 

Este apartado lo hemos subdividido también en abiertos y cerrados, reuniendo por lo tanto una de estas dos cualidades, más el hecho de ser elevados. Esto mismo les da un carácter más privado, lo cual es un rasgo muy importante tanto para las personas que las ocuparon, como para la interpretación del grupo.

 

De los ocho conglomerados clasificados para el Grupo D, tres caen dentro de esta categoría, siendo ellos: el patio I y VII, y la plaza IV; dos ya han sido mencionados como espacio privado y como plazas abiertas y cerradas.

 

Espacios elevados‑abiertos

 

Como su nombre lo indica están elevados, dejando al mismo tiempo algunos de sus costados sin construir en él estructura alguna. En este caso solamente tenemos un ejemplo, siendo el patio VII, dejando abierto el sur y el este.

 

Espacio elevado‑cerrado

 

Guardan las características de los espacios abiertos, con el agravante de que ahora no existe ningún costado abierto o dejado sin construir una estructura en él. Entre ellos solo tenemos dos ejemplos, siendo el patio I y la plaza IV.

 

El patio I es de carácter habitacional aparentemente y por lo tanto debió de ser elitista. Con respecto a la plaza IV fue también catalogada como espacio cerrado, tiene una estela tallada del Clásico Temprano (Estela 17) y otra lisa (D3), así como un chultun. Esta plaza pareciera por el tamaño de sus estructuras y la configuración en general de las mismas, haber sido destinada a la realización de ceremonias cívico‑religiosas o bien de algún otro tipo. Otro dato de interés es que la única calzada que existe en el Grupo D, parte de ella a otra plaza de características muy similares a la ahora tratada como lo es la plaza VI, la cual contiene también estelas, edificio que parecieran ser templo (D‑5) y una plataforma‑altar (D‑6).

 

Distribución temporal del grupo

 

Asumiendo que la distribución de la cerámica es un reflejo de la intensidad de ocupación que se pudo darse en el grupo, podemos decir que la presencia Preclásica Media (esfera Mamom) es de reducida actividad tanto en las plazas y patios del grupo, como en las propias estructuras. Posiblemente la presencia de cerámica de éste período en los edificios se deban a rellenos transportados de otras partes donde estuvieron depositados.

 

Durante el Preclásico Superior (esfera Chicanel) la ocupación en plazas y patios tiende a incrementarse, inclusive el número de estructuras que poseen rellenos de esta época aumenta.

 

Para el Clásico Temprano (esfera Tzakol) hay un descenso ocupacional en plazas y patios, pero sin llegar a los niveles Mamom. En los rellenos de las estructuras, esta ocupación es básicamente la misma en comparación a la de Chicanel, por lo que no hay descenso.

 

El Clásico Tardío (esfera Tepeu), muestra nuevamente un aumento ocupacional en las plazas y patios. Con respecto a los rellenos de las estructuras, los niveles de las dos esferas anteriores (Chicanel y Tzakol) se mantienen. Inclusive en la parte más septentrional del grupo se localizó cerámica Tepeu 3, siendo esta la ocupación más tardía que se da en el Grupo D, corroborándose con ello previas investigaciones.

 

Síntesis y conclusiones

 

Al analizar el desarrollo del Grupo D, podemos inferir que éste estuvo ligado al Grupo E, su más cercano vecino, con el cual compartió una leve ocupación Mamom y un fuerte desarrollo Chicanel. Al mismo tiempo, el Grupo D muestra un descenso en la ocupación Tzakol. Aunque presenta estelas talladas para ésta época al igual que los Grupos A y B y aun entierros‑ofrendas que consisten en cráneos puestos dentro de platos de este período.

 

Al final del Clásico (fase Tepeu) el Grupo D hace un intento por lograr un nuevo auge en cuanto a ocupación, al incrementarse ésta en relación a Tzakol, inclusive llegando en algunos casos hasta Tepeu 3, tal como lo representan las muestras obtenidas de las Estructuras D‑12, D‑36, D‑43 y D‑48, todas ellas ubicadas en el extremo norte del grupo. Sin embargo la presencia ocupacional que se logró durante el Preclásico Terminal nunca vuelve a suceder.

 

Básicamente el Grupo D en sí, parece ser habitación elitista y de servicio público, dedicada por lo tanto a dar hospedaje a personas de la élite, así como quizá brindando servicios administrativos propios de ese grupo para con sus subordinados, con respecto a lo civil, lo agrícola, lo religioso, lo militar. Esto es manifiesto en las características constructivas que se dan dentro del mismo Grupo D, y de las que ya hemos hecho un intento de análisis a lo largo del presente documento.

 

 

 

REFERENCIAS

 

 

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Paz Bone, Ana María

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