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01 EXCAVACIONES EN EL MONTÍCULO A-IV-2, KAMINALJUYU, GUATEMALA Roberto F. López y Gustavo Martínez Hidalgo – Simposio 05, Año 1991

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López, Roberto F. y Gustavo Martínez Hidalgo

1992     Excavaciones en el Montículo A‑IV‑2, Kaminaljuyu, Guatemala. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Brady), pp.1-8. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

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EXCAVACIONES EN EL MONTÍCULO A‑IV‑2,

KAMINALJUYU, GUATEMALA

Roberto F. López

Gustavo Martínez Hidalgo

 

 

El Grupo A‑IV‑1 se encuentra ubicado al suroeste del sitio de Kaminaljuyu, al norte del Grupo A‑V‑6, en la ribera oeste de la laguna de los Tiestos (Villacorta 1927), en el valle de Guatemala. El grupo está compuesto de dos Montículos: el A‑IV‑2 y el A‑IV‑1, separado del primero por una plaza a 45º al este.

 

El valle de Guatemala estuvo poblado desde tiempos tempranos por una población que componía una sociedad compleja. La construcción de plataformas y Montículos de tierra parece tener sus inicios al final de la fase Las Charcas (800‑600 AC; Shook 1950‑51), contemporáneamente y de manera similar con otros sitios de las Tierras Altas, como Chalchuapa y Sakajut (Sharer 1978; Sharer y Sedat 1987). Por otra parte, se ha apreciado anteriormente similitud en la composición y distribución de la arquitectura de Chalchuapa con Kaminaljuyu.

 

La investigación realizada en el Montículo A‑IV‑2 fue intensiva, debido al alto grado de destrucción que presentó, consistiendo de unidades de excavación por cuadrantes, por medio de pozos de 2 x 2 m, con muros testigos de 0.50 m, entre los mismos. A su vez, se utilizaron también trincheras y ampliaciones, lo que facilitó el desarrollo de los objetivos, como localizar y delimitar plataformas, extracción de muestras y un buen control de los materiales. Para este control de los materiales provenientes de la estratigrafía, se usaron niveles arbitrarios y lotes, según el caso lo ameritó.

 

La metodología de excavación permitió conocer y entender la secuencia constructiva del Montículo A‑IV‑2, desde las primeras modificaciones y plataformas talladas en el suelo natural, hasta la realización del Montículo propiamente dicho. Las excavaciones mostraron que el terreno había sido modificado en el Preclásico Medio, al final de la fase Las Charcas (800 a 600 AC) realizando plataformas domésticas, que iniciaron una tradición constructiva en el Montículo, hasta el Preclásico Tardío.

 

Siguiendo la composición de los suelos propuesto para el valle, es decir humus, barro, arena y talpetate (Shook 1950-51), los primeros constructores modificaron los últimos tres suelos naturales, para concretizar arquitectura. Una primera plataforma, tallada en el barro y arena, Estructura A‑IV‑2‑1, fue remodelada por cuatro capas de barro y arena fina, sobrepuestas una sobre la otra en intervalos cortos de tiempo, formando la Estructura A‑IV‑2‑2, la cual estuvo cubierta por un piso de barro y arena fina compactado. Sobre esta nivelación se levantó la Estructura A‑IV‑2‑3, la cual tuvo unas dimensiones de 2.80 m x 3 m, y un alto de 0.70 cm, mientras que la Estructura A‑IV‑2‑2 tuvo unas dimensiones de 27 m largo por 20 m ancho, y de alto 1.20 m en su parte constructiva.

 

Por otra parte, ambas Estructuras tienen similar composición, de barro con arena fina, pero no corresponden a una misma fase. La Estructura A‑IV‑ 2, así como la Estructura A‑IV‑1, son fechadas para la fase Las Charcas (800‑600 AC) y la Estructura A‑IV‑3 se fecha para la fase Providencia (500‑300 AC; Wetherington 1978; Velásquez y Hermes en este volumen).

 

Sobre la superficie de la Estructura A‑IV‑2‑3, se localizó una concentración de material lítico y bloques de talpetate. Contuvo piedra trabajada, como fragmentos de piedra de moler, un mortero grande, que tenía un agujero intencional en el centro, piedra sin trabajar, una estela lisa, navajas y cuchillos de obsidiana, completos y fragmentados, núcleos y lascas, así como fragmentos de huesos y dientes humanos, carbón y semillas.

 

Al este de la Estructura A‑IV‑2‑3, se localizó restos de una vivienda, tales como un fogón y un basurero, una vasija miniatura cubierta por un cuenco mediano y varias navajas de obsidiana. Esta ocupación se fecha para la fase Las Majadas (600‑500 AC; Velásquez y Hermes en este volumen).

 

En tiempos Providencia, hacia 300 AC, se remodeló a la Estructura A‑IV‑2‑3. Se le cubrió con un relleno compuesto de barro, arena fina, pómez y talpetate, formando una nueva Estructura, llamada A‑IV‑2‑4.

 

Esta remodelación se relaciona con el Entierro 3 localizado al sureste. Dicho entierro produjo el recubrimiento de la Estructura A‑IV‑2‑4 y la erección del Montículo A‑IV‑2, teniendo ahora una función funeraria.

 

El Entierro 3 fue el hallazgo más importante del Montículo A‑IV‑2, dado su contexto y ofrenda (Figura 1). Se fecha para tiempos Providencia (500‑300 AC). Este entierro fue localizado específicamente sobre una oquedad efectuada en el barro natural, debajo de un relleno constructivo de barro y arena fina. Se trata de un entierro directo múltiple, con dos individuos puestos en forma extendida en posición de decúbito ventral, uno sobre el otro. Estos individuos estaban en un eje noreste a 32º, con sus cráneos en el lado sur, viendo hacia el este. El individuo A (debajo del B), está colocado directamente sobre el barro natural, es el más importante, con una estatura aproximada de 1.60 m, sus restos estaban en buen estado de conservación y se pudo notar lo masivo de sus huesos, sugiriendo sexo masculino. Inmediatamente sobre él, separado por una pequeña capa de arena pómez poco compactada, se localizó el individuo B, posiblemente una mujer adolescente, inferido por la poca masividad de sus huesos y dientes, los cuales presentaron mutilación dentaria. Este individuo fue desmembrado de sus extremidades inferiores y a su alrededor se encontraron varios fragmentos de tibia dentro de un pequeño depósito de tiestos, carbón y ceniza.

 

Alrededor de ambos individuos se localizó una rica ofrenda consistente de 14 vasijas completas de fino engobe: ocho de ellas de color café‑negro, con líneas marcadas por inciso grueso, decoradas con motivos y elementos modelados. Otras tres vasijas son de color naranja con decoración negativa. Dos vasijas son de color naranja con pintura púrpura en diseños lineales. Una pieza especial tiene forma cálceoforme (zapato) doble y tiene pintura de tipo rojo pulido sobre el borde, siendo solamente alisada la superficie restante. Todas ellas pertenecen a la fase Providencia (Velásquez y Hermes en este volumen).

 

Otro hallazgo importante lo constituyó el Entierro 4, localizado al noreste del Entierro 3, también depositado sobre el barro natural. Es un individuo desmembrado, cuyo tronco y extremidades superiores no fueron localizados. El cráneo se encontró al sur en relación a los huesos largos y restos de pelvis. Estos huesos eran lo suficientemente masivos para identificarlos como del sexo masculino. Siete pequeñas vasijas acompañaron a este individuo, siendo de los siguientes tipos cerámicos: Rojo Pulido sobre Ante No Pulido, Café‑Negro Inciso Grueso y Blanca con Pasta Blanca, todos ellos diagnósticos para la fase Providencia (Velásquez y Hermes en este volumen).

 

Ritos y cultos a ancestros ocurrieron durante el Preclásico Medio en Kaminaljuyu. Entre dos plataformas talladas en barro natural se localizaron varios altares de piedra, entre los que destaca un fragmento tallado de forma zoomorfa, diagnóstica para la fase Verbena (300‑200 AC; Shook 1950-51).

 

Estos monumentos están asociados estratigráficamente a fogones y basureros de la población de época Arenal, cerca del Montículo A‑IV‑2, en el Preclásico Tardío.

 

Figura 1 Plano del Entierro 3, Montículo A-IV-1, Grupo A-IV-1, Kaminaljuyu

 

El Montículo no fue modificado constructivamente para la fase Verbena; de haberlo sido, no fue posible determinarlo por la destrucción que había sufrido desde tiempos prehispánicos hasta la fecha.

 

Sin embargo, en Arenal, una actividad constructiva se realizó en el Montículo A‑IV‑2, cuando se adosó dos grandes rellenos constructivos en la falda noroeste, los cuales nivelaron el terreno formando una terraza; estos fueron de arena, pómez y barro. En esta plataforma se localizaron depósitos de materiales tallados en la arena natural, pero contrariamente a los depósitos del Montículo, éstos presentan vasijas completas, poca lítica y obsidiana, así como desechos y otros materiales domésticos. Estos depósitos, dado su contenido, sugieren un carácter ritual o ceremonial, aunque no se descarta una función de almacenaje (Suasnávar 1991).

 

INTERPRETACIÓN DEL MONTÍCULO A‑IV‑2

 

En la Estructura A‑IV‑2‑1, tallada en el barro natural y arena para tiempos Las Charcas (Figura 2), los tempranos pobladores del grupo colocaron una ofrenda compuesta de dos vasijas de engobe café‑gris, una de ellas con rasgos que apuntan al inicio de la decoración negativa (Velásquez y Hermes en este volumen). Contuvo en su interior los huesos aparentemente de un no-nato. Esta ofrenda debe relacionarse con el adosamiento constructivo y erección de la Estructura A‑IV‑2‑2, que la cubrió.

 

La interpretación del hallazgo de los materiales líticos encima de la superficie de la Estructura A‑IV‑2‑3 es compleja, debido a la presencia de diversos materiales en el conjunto. Puede proponerse que por su contenido se trate de un taller o área de actividad especializada, basados en la materia prima, los desechos y los objetos terminados que se encontraron. Sin embargo, la ausencia de instrumentos de trabajo complica esta hipótesis. A su vez, existe la posibilidad de un almacén, debido a lo variado de los materiales. Sin embargo, la presencia de dientes y huesos humanos es problemática. Finalmente podemos proponer que se trata de una ofrenda de artesanos, que en este caso ofrecen lo que ellos consideran valioso, el fruto de su trabajo.

 

Posteriormente, durante el período Clásico, habitantes de Kaminaljuyu realizaron un depósito cónico (Figura 3) que irrumpió dentro de las Estructuras A‑IV‑2‑2, A‑IV‑2‑3, A‑IV‑2‑4, A‑IV‑2‑5 (el Montículo funerario formado luego de depositar el Entierro 3, fechado para la fase Providencia Tardío), el Montículo A‑IV‑2. La agrupación de artefactos líticos y otros materiales de la Estructura A‑IV‑2‑3 fueron removidos de su lugar. La intrusión continuó hasta llegar a niveles de suelo natural, en donde se hace un depósito circular de arena natural. En este depósito curiosamente vuelven a notarse materiales líticos en gran cantidad, cerámica, obsidiana, carbón y semillas.

 

El análisis de los materiales muestra que en su mayoría son fragmentos de piedra de moler, cantidad de piedra sin trabajo, navajas y cuchillos de obsidiana, núcleos y lascas. No aparecen piezas completas de cerámica o lítica, solamente tiestos y desechos. La periodificación se presenta mezclada, perteneciendo los materiales a las fases Las Charcas, Providencia, Arenal y a la época Clásica (Velásquez y Hermes en este volumen).

 

Figura 2 Corte de excavación, Montículo A-IV-1, Grupo A-IV-1, Kaminaljuyu;

se muestra relleno intrusivo de época Arenal y depósito cónico problemático

 

La función de las diferentes etapas constructivas se puede inferir en base a sus características y a la interpretación de sus hallazgos. La Estructura A‑IV‑2‑1, por sus dimensiones y por el hecho de no presentar ocupación que se le pueda asociar, es de función indeterminada. A pesar de la presencia de material Las Charcas en el área oeste del Montículo A‑IV‑2, se presenta dentro de la ocupación Arenal y es posible que la construcción de las dos nivelaciones que forman la terraza para este tiempo, destruyera la evidencia temprana de la fase Las Charcas.

 

En igual circunstancia se encuentra la Estructura A‑IV‑2‑2, pues se le asocia directamente la ofrenda compuesta de las dos vasijas café-gris. La reutilización del área en otras construcciones hace difícil interpretar la función de su ocupación superior. Sin embargo, los constructores de estas Estructuras efectuaron otras actividades constructivas a inmediaciones del Montículo A‑IV‑2, hacia el sur (Flores 1991). Se localizó una plataforma fechada para la fase Las Charcas encima de una nivelación de talpetate, la cual fue cortada también, de manera similar al trabajo efectuado en A‑IV‑2 (Figura 4).

 

En otro sentido de ideas, estas plataformas del Grupo A‑IV‑1, así como las Estructuras A‑IV‑2‑1 y A‑IV‑2‑2, denotan similitud con otras construcciones alrededor de la Laguna de los Tiestos. Por ejemplo, excavaciones en B‑IV‑2 (Velásquez 1993; Román 1993), presentan ocupación Las Charcas, tanto constructiva (técnica similar y empleo de materiales), como funcionalmente. Se aprecia la utilización de suelos naturales para la construcción de plataformas, así como el inicio de un patrón ofrendario.

 

Figura 3 Plano de excavación del Montículo A-IV-2, Grupo A-IV-1, Kaminaljuyu

 

Excavaciones en el Montículo A‑IV‑3 (Martínez s.f.), mostraron en sus niveles inferiores plataformas de similar construcción para la misma temporalidad. Los Montículos A‑IV‑2, A‑IV‑3 y B‑IV‑2 deben formar parte de la ocupación temprana que rodeó la Laguna de los Tiestos, evolucionando de cacicazgos incipientes a estados tempranos, para el Preclásico Tardío.

 

La actividad funeraria relacionada con el individuo A del Entierro 3, señala cambios en los patrones arquitectónicos para el Montículo A‑IV‑2 y el Grupo A‑IV‑1. La dedicación de una Estructura funeraria, A‑IV‑‑2‑5 (Figura 5), da al personaje un carácter de dirigente de alto rango social y status dentro de la comunidad del Grupo A‑IV‑1.

 

El Grupo A‑IV‑1, por otra parte, se caracteriza por mostrar una especialización artesanal alfarera dentro del esquema general de la sociedad de Kaminaljuyu (Suasnávar 1991; Velásquez 1990, 1991).

 

El carácter propiciatorio del ritual mortuorio, con prácticas de desmembramiento y decapitación (los cráneos ofrenda así lo indican), parece referir una actividad del Preclásico Medio. Esto se puede juzgar al relacionar el patrón funerario de A‑IV‑2 con el entierro ubicado en la Sub-operación 5022, localizada entre los Montículos C‑IV‑2 y C‑IV‑4, el cual muestra en una manera superlativa el ritual de la decapitación (Velásquez 1993).

 

 

Figura 4 Plataforma de fase Las Charcas, Sub-operación 628, Grupo A-IV-1, Kaminaljuyu

Figura 5 Reconstrucción isométrica de las excavaciones en el Montículo A-IV-2, Grupo A-IV-1, Kaminaljuyu

 

Sin embargo, el análisis de la ofrenda cerámica del Entierro 3 ofrece nueva información. Piezas únicas elaboradas con motivos iconográficos zoomorfos dedicados especialmente a un personaje importante, reflejan parte de la ideología. Las aves son el motivo simbólico de la ofrenda, una deidad importante en el panteón de las culturas Mesoamericanas en tiempos tempranos, visible en los sitios de la Costa Sur de Guatemala, Chiapas y las Tierras Bajas Mayas, desde el Preclásico Medio.

 

Lo interesante del patrón constructivo es que muestra una continuidad en la evolución social de Kaminaljuyu desde la fase Las Charcas. A su vez, se observa que las actividades rituales, constructivas, laborales, etc, se realizan en un espacio temporal continuo. Es notorio también el grado de especialización artesanal, así como se observa una clara división social del trabajo reflejado en las diferentes Estructuras, plataformas y Montículos, depósitos de materiales cerámicos, líticos y patrón funerario, notándose un grupo dirigente que realiza su papel en organizar y controlar redes de intercambio, en el manejo de un calendario para el ciclo agrícola e ideológico. Finalmente, se puede decir que Kaminaljuyu es una sociedad compleja y evolucionada desde la fase Las Charcas en el Preclásico Medio, con una continuidad hacia las fases Providencia, Arenal en el Preclásico Tardío, sugiriendo la conformación de un mismo grupo étnico que evolucionó a un estado temprano durante el Formativo Tardío.

 

 

REFERENCIAS

 

 

Flores, Rosa María

1991   Informe Preliminar de Campo de los Sectores I, II, III, IV y V. En Proyecto de Rescate y Salvamento Arqueológico Kaminaljuyu, Grupo A IV-1, Guatemala: Informe Preliminar No.1 (editado por Juan Luis Velásquez). Reporte presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Guatemala.

 

Martínez, Gustavo

s.f.     Excavaciones en el Montículo A-IV-3, Proyecto Las Majadas, Cemaco. Manuscrito.

 

Román De León, Otto

1993   Hallazgos Preclásico Medio en Kaminaljuyu. En III Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1989 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Brady), pp.209-218. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Sharer, Robert

1978   The Prehistory of Chalchuapa, El Salvador. University of Pennsylvania Press, Philadelphia.

 

Sharer, Robert J. y David W. Sedat

1987   Archaeological Investigations in the Northern Maya Highlands, Guatemala: Interaction and the Development of Maya Civilization. University Museum, Monograph 59. University of Pennsylvania Press, Philadelphia.

 

Shook, Edwin M.

1950‑51 Guatemala. Yearbook 49:197‑198; 50:240‑241. Carnegie Institution, Washington, D.C.

 

Suasnávar, José

1991   Excavaciones en el Grupo A-IV-1 de Kaminaljuyu, Guatemala. En Proyecto de Rescate y Salvamento Arqueológico Kaminaljuyu, Grupo A IV-1, Guatemala: Informe Preliminar No.1 (editado por Juan Luis Velásquez). Reporte presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Guatemala.

 

Velásquez, Juan Luis

1990   Plan de Trabajo del Proyecto de Rescate Arqueológico Grupo A-IV-1 de Kaminaljuyu. Presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Guatemala.

 

1991   (ed) En Proyecto de Rescate y Salvamento Arqueológico Kaminaljuyu, Grupo A IV-1, Guatemala: Informe Preliminar No.1 (editado por Juan Luis Velásquez). Reporte presentado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Guatemala.

 

1993   Un entierro dedicatorio a finales del Preclásico Medio en Kaminaljuyu, Guatemala. En III Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1989 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Brady), pp.199-208. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

 

Wetherington, Ronald K. (ed)

1978   The Ceramics of Kaminaljuyu, Guatemala. Pennsylvania State University Press, University Park.