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36 RESUMEN DE DATOS DE INVESTIGACIÓN EN SIN CABEZAS, ESCUINTLA Marilyn Beaudry-Corbett – Simposio 04, Año 1990

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Beaudry-Corbett, Marilyn

1992     Resumen de datos de investigaciòn en Sin Cabezas, Escuintla. En IV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1990 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Brady), pp.339-346. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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RESUMEN DE DATOS DE INVESTIGACIÓN EN SIN CABEZAS, ESCUINTLA

Marilyn Beaudry-Corbett

Los proyectos de arqueología empiezan con preguntas extensas acerca de la historia de la cultura y el proceso social los cuales entonces son estructurados en problemas más enfocados los cuales en turno son traducidos a operaciones de campo y técnicas de reconocimiento de información. Al tener alguna información, entonces el proceso se reversa. Nosotros analizamos e interpretamos la información en términos de la orientación del problema y después lo reflejamos a los eventos que nos hicieron empezar en primer lugar.

Nosotros –el Instituto de Arqueología en UCLA– hemos trabajado tres temporadas de campo en Sin Cabezas en la primera fase de un proyecto de arqueología de pasos múltiples relacionado a la organización social prehistórica en la zona arqueológica de Tiquisate en Escuintla. El proyecto fue concebido a nivel regional dentro de la estructura teórica de arqueología de asentamiento en la cual “tomamos en consideración los factores sociales, culturales y económicos que determinan las relaciones jerárquicas que observamos en los patrones espaciales” (Vogt 1983:15). También fue concebido en una manera donde examinábamos los cambios a través del tiempo en las relaciones observadas en los patrones espaciales. En este contexto hay tres niveles de unidades analíticas con las cuales se debe tratar durante el tiempo: a) residencias; b) comunidades; c) regiones.

Decidimos empezar en el nivel de la comunidad con Sin Cabezas. El trabajo de reconocimiento a través de la Universidad de San Carlos había tentativamente identificado a Sin Cabezas como el centro primario en el sistema de drenaje entre los ríos Nahualate y Madre Vieja durante el período Preclásico Tardío, la primera era durante la cual parece haber habido población sustancial en la zona geográfica.

Se razonó que la comunidad más grande sería la más probable de incluir la fluctuación total de variabilidad en términos de estado social, riqueza, actividades económicas, papeles religiosos y políticos y sus correlaciones que establecen los patrones en el registro arqueológico.

Nuestra unidad analítica dentro de la comunidad de Sin Cabezas es la residencia o, más precisamente, montículos bajos visibles intuitivamente clasificados como montículos residenciales, restos de residencias ocupadas por unidades de cooperación económica y social (Wilk y Rathje 1982:620). A los problemas de definición arqueológica de las residencias y de las familias se les hace amplia referencia en la literatura. Nosotros nos concentramos en las unidades residenciales físicas de las cuales inferimos que son residencias.

Las operaciones de campo durante la primera fase se centraron en las unidades residenciales físicas para construir una base de información acerca de la vida doméstica, objetos materiales usados, comida consumida, preparación de los edificios, mantenimiento y construcción, etc. Esta información será usada para hacer análisis de variabilidad entre los residencias pero también sería combinada para hacer análisis que inicialmente son mejor hechos a un nivel de toda la comunidad, tales como desarrollando un complejo de cerámica para un período.

La primera tarea que fue enfrentada, sin embargo, fue la de establecer el control cronológico, esto es, determinar la historia ocupacional del sitio. ¿Qué partes habían sido usadas durante que periodos de tiempo? Este problema fue afrontado a través de operaciones de excavación las cuales, hasta la fecha, han estudiado un total de 26 montículos (Figura 1). Estas operaciones han variado de pozos de prueba estratigráficos de 1 x 2 m hacia una exposición horizontal limitada y luego a extensión horizontal extensiva con trincheras. La composición de la muestra está mostrada como sigue.

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Figura 1 Montículos estudiados durante las temporadas de campo, 1986-1988

MONTÍCULOS POR TIPO DE OPERACION DE EXCAVACION

TIPO DE OPERACION DE EXCAVACION          NÚMERO DE MONTICULOS

Pozos de prueba estratigráficos

de 1 x 2 m                                          18

Exposiciones horizontales limitadas       4

Exposiciones horizontales moderadas   2

Exposiciones horizontales extensivas

y trincheras                                        1

Estrategia especializada para el

estudio de entierros                            1

La historia ocupacional de estos 26 montículos reveló que 20 habían sido ocupados durante el Preclásico Tardío/Terminal; dos adicionales están clasificados en el mismo período de tiempo pero con menos certeza por la falta de alguna evidencia de depósito primario. Ocho habían sido ocupados durante la era Clásica (cuatro de estos también tenían ocupación durante el Preclásico Tardío/Terminal).

Así, parece que el sitio tuvo más del doble de localidades ocupacionales durante el Preclásico Tardío/Terminal que en el período Clásico. Se asume que la población Preclásica considerable fue integrada en alguna forma a través de actividades que ocurrieron en estructuras encima de los montículos con lados muy inclinados.

En 1987 se hicieron operaciones de pozos de sondeo muy limitados en el punto de unión G1 y la plaza adjunta al sur (formada por G1, F4/5/6, y G2) y en el lado norte de C1 donde una plataforma pequeña o rampa parece conectar a C1 con la estructura mortuoria C4 (Figura 2). En cada instancia, la evidencia apunta al Preclásico Tardío/Terminal como el período inicial de construcción de estos montículos mayores. Se considera que F1, basado en la colección de artefactos de superficie y forma general del montículo, fue construido en la misma época. Así, se dará alta prioridad tan pronto como sea posible a la investigación de una o más de estas construcciones mayores para juntar rasgos cívicos/ceremoniales de la comunidad Preclásica Tardía con la información doméstica.

Otras preguntas sobre la ocupación doméstica serán discutidas en un futuro trabajo. Por ahora, el período Clásico no está tan bien entendido como el Preclásico Tardío y los contextos estratigráficos son problemáticos para hacer enunciados precisos. Sin embargo, necesitamos información acerca del asentamiento en Sin Cabezas durante la época más reciente para que nuestra meta de entender los cambios durante las épocas dentro del sitio pueda ser realizada.

La información de excavación que proporcionó un bosquejo del tamaño de la comunidad en varios tiempos, también informó acerca del arreglo espacial en la comunidad. Desde el principio de nuestro trabajo en 1986 habíamos observado que los montículos estaban localizados aparentemente al azar en la zona del sitio sin un patrón definitivo de relación de la estructura pública asumida y sin una organización evidente entre unidades espaciales distintivas. Consecuentemente, la evidencia ocupacional a través del terreno en Sin Cabezas puede ser vista en dos formas: 1) en términos de distancia de un centro público del sitio (asumida de haber sido C1, F1/2 y G1/2/3 por su altura y configuración de montículos); 2) en términos de estar dispersos por todo el sitio o agrupados en ciertos sectores del sitio.

El uso espacial durante el Preclásico incluyó todas las partes del sitio que han sido estudiadas hasta ahora, incluyendo las zonas más distantes del centro (Figura 3). El asentamiento Preclásico definitivamente no está agrupado ni restringido a sectores distintivos del sitio. La muestra del período Clásico es algo limitada pero la ocupación parece más prevaleciente en el oeste (Figura 4). Este patrón podría relacionarse a una expansión de Ixtepeque o de una continuación de asentamiento basado en un centro político de Sin Cabezas. El asentamiento Clásico también es disperso, con mayor espacio entre las localidades conocidas que las que son encontradas en el período Preclásico.

Esta vista del arreglo espacial nos lleva a preguntas acerca de qué características culturales son manifiestas, porque “la organización espacial refleja algunos de los papeles, status y distinciones sobre las cuales se basa la organización social” (Whalen 1983:24). El establecimiento de la relación entre organización espacial y organización social es complicado, sin embargo y el trabajo en años recientes ha llevado a advertencias contra expectaciones simplistas de que las variables singulares servirán como indicadores de la posición jerárquica.

En general, creemos que en términos de organización social Sin Cabezas fue una comunidad con rangos diferentes. En el nivel del sitio, varias líneas de evidencia para complejidad social están claramente visibles: en los restos que reflejan el trabajo corporativo (montículos cívicos no residenciales; plaza/plataformas; escultura) y en inversión de trabajo diferencial en cuanto a estructuras residenciales. Restos mortuorios y producción de arte especializado también indican que los residentes del Preclásico Tardío tenían papeles y status sociales variables. Una discusión más detallada de estas manifestaciones de complejidad social se ha presentado en otra parte (Whitley y Beaudry s.f.). Mucha de la evidencia para complejidad social viene de estas fuentes:

  1. Una comparación de los restos mortuorios de F4 con aquellos de C4, el montículo de cementerio.
  2. De la presencia de la fábrica de jaboncillo en la residencia de F4 adjunto con una escasez de ornamentos de jaboncillo en otra parte del sitio.
  3. Una comparación de la residencia de F4 con rasgos generalizados del resto de los montículos residenciales que fueron sondeados.

Cuando se hace un intento de imputar papeles y status social a unidades residenciales otras de F4, los resultados son menos satisfactorios. Por ejemplo, varios rasgos de construcción para unidades residenciales para las cuales hemos podido determinar una secuencia de construcción fueron evaluados para determinar si éstos variaban en formas que podían ser relacionadas a status social o económico inferido. Las variables de construcción consideraron el uso de relleno de construcción y el tipo de piso o superficie de vivienda. La presencia de relleno de construcción debajo de la primera superficie de vivienda preparada representa una inversión de tiempo y trabajo para preparar el área donde la estructura va a ser construida. Esto infiere un gasto económico más alto que el de una unidad residencial donde tal preparación no fue hecha. Con respecto a la superficie de vivienda, fueron reconocidos tanto los pisos distintivos como las superficies preparadas.

Los pisos son representados por horizontes definidos de material compactado, diferente en textura y color del material de relleno; frecuentemente los pisos son hechos de barro beige o blanco bien consolidado. Estos pueden ser identificados por la igualdad del grosor, por la diferencia con horizontes adyacentes, y en algunos casos, la evidencia de lentículas de arena muy delgadas. Los pisos requieren mucho trabajo para transportar material especializado y trabajo para habilitarlos, una actividad más fuerte que el trabajo en las superficies.

Las superficies preparadas son más compactas que las zonas de relleno, pero carecen de las características de color diferente y textura distintivas de los pisos. Estos son frecuentemente menos regulares en grosor y no muestran el marcado cambio con el relleno que está debajo. El material para las superficies preparadas fue probablemente obtenido de pozos.

Cuando se examinan estas medidas de inversión de construcción y preparación de piso o superficie no se correlacionan bien con las categorizaciones generales de montículo por localización (por cercanía o lejanía a los montículos cívicos) o área de elevación visible.

Por el momento, nuestra base de información está algo restringida dada la preeminencia de excavaciones de pozos de prueba, los cuales no dieron lugar para hacer un análisis cuantitativo extenso. Así, mientras podemos mencionar estas variaciones observables, la hipótesis acerca de su significado esperará futuro trabajo de campo.

Un caso interesante es el siguiente: excavaciones de 1988 en E16 proporcionaron evidencia de estado de medio a más alto en rasgos arquitectónicos tales como el uso de una cantidad sustancial de relleno de construcción, una pared de retención de barro, gradas, una serie de pisos bien preparados, y la reconstrucción y expansión/mantenimiento. Artefactos no utilitarios tales como algunas cuentas de jaboncillo, y algunas cuentas de piedra verde y de cerámica, sugieren un nivel de status medio que pudo obtener objetos exóticos aunque fuera en cantidades pequeñas. La presencia de dos posibles entierros dedicatorios en el frente oeste del montículo sugiere un rango social más alto.

La localización de E16 es distante del centro del sitio pero con un grupo de montículos próximos (Figura 5). Uno de estos, E14, fue examinado en 1987. Varios horizontes fueron juzgados de ser superficies de vivienda que habían sido levantadas a casi 0.70 m arriba de la superficie. El agrupamiento de estos montículos es sugestivo de un modelo de organización espacial-social citado para el Maya Q´eqchi´ (Wilk 1983). En este sistema, llamado modelo de crecimiento de familia gradual, una residencia empieza con una familia nuclear fundadora la cual ocupa una casa singular.

Así como van ocurriendo los matrimonios, los miembros jóvenes dejan la casa y establecen sus propias unidades de residencia cerca, continuando el compartimiento de algunas actividades domésticas en común. Así como continúa el proceso de crecimiento, se construyen nuevas casas y resulta un agrupamiento doméstico. Como fue descrito por Wilk (1983:110) “el agrupamiento doméstico, sin embargo, no es por si mismo una organización sin rangos. Sus miembros son clasificados por edad y relación al cabecilla y fundador del agrupamiento. El trabajo de los miembros más jóvenes está muy ligado al del cabecilla del agrupamiento…”.

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Figura 2 Montículos con lados muy inclinados

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Figura 3 Montículos estudiados con evidencia de la ocupación durante el Preclásico Tardío

(montículos con lados muy inclinados están también indicados)

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Figura 4 Montículos estudiados con evidencia de la ocupación durante el periodo Clásico

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Figura 5 El agrupamiento de montículos en el Grupo E sugiere un modelo de organización espacial-social de crecimiento gradual de familia

Es posible que E16 represente una casa de una familia fundadora y que algunos o todos los montículos cercanos fueron casas de miembros subordinados. Si el modelo es exacto, se espera que las casas subordinadas exhiban menor status social y un período más corto de ocupación que el de la casa para la familia principal.

Tenemos esperanzas que en futuras temporadas de trabajo podremos conducir excavaciones para hacerle prueba a este modelo. Si esto es certero, tendríamos entonces un punto de salida excelente para el entendimiento de la estructura de organización y desarrollo de residencias, un componente clave para explicar la organización espacial de Sin Cabezas.

En términos de estudiar la comunidad de Sin Cabezas como la unidad analítica dentro de su contexto regional, nuestro trabajo apenas ha comenzado. Por el momento, estamos reteniendo una vista sincrónica al tratar de relacionar Sin Cabezas a un sitio más pequeño identificado por el F. Bove como un centro de segundo nivel durante el Preclásico Tardío. Sobre la base de un transecto entre los dos sitios, hemos podido reconstruir un patrón de asentamiento tentativo.

El patrón de asentamiento cambió durante el tiempo, con mayor evidencia de ocupación entre los sitios en tiempos más recientes. Sitios cercanos con montículos de tamaño sustancial dentro del mismo drenaje de río están hacia el norte (La Ceiba), oeste y noroeste (Moyuta, Ixtepeque) y sur (Zuñil). No todos estos sitios son contemporáneos pero por lo menos una muestra del área entre cada uno de ellos y Sin Cabezas debería ser reconocida para poder estimar el patrón de asentamiento de la región que Sin Cabezas parece dominar durante el Preclásico Tardío. Tal operación de reconocimiento tendrá una prioridad alta en futuras temporadas de campo.

Mientras que no hemos enfatizado los eventos interregionales durante la primera fase del proyecto, información ha emergido de los varios análisis y será mencionada brevemente:

Preclásico Tardío/Terminal: vajilla de cerámica fina equivalente a la esfera de cerámica de Miraflores la cual incluyó Kaminaljuyu y la parte del oeste de El Salvador; cerámica utilitaria equivalente a la tradición Naranjo de la Costa (Popenoe de Hatch 1988); obsidiana de las fuentes de El Chayal y San Martín Jilotepeque.

Clásico Temprano: lascas de obsidiana equivalentes a material en dos tumbas de la fase Esperanza en Kaminaljuyu (Kidder, Jennings y Shook 1946) y caracterizado químicamente al Cerro de las Navajas en el valle de México.

Clásico Tardío: de los materiales del reconocimiento de 1988, un tiesto policromo Maya fue caracterizado a través de análisis químico a San Agustín Acasaguastlán. Análisis químicos sobre un tiesto policromo Copador recuperado en el área de Tiquisate había indicado su zona de producción en el valle de Copan. Esta y otra evidencia sugiere una esfera interregional incluyendo el valle central del río Motagua, el oeste de El Salvador y la frontera entre Guatemala y Honduras.

Esta evidencia fragmentaria de Sin Cabezas que le relaciona con centros lejanos necesitará ser integrada en un análisis regional durante una fase posterior de muestro proceso de investigación. Déjenme concluir diciendo únicamente que los primeros tres años de trabajo en Sin Cabezas nos han dado un buen fundamento de información que puede ser usado para investigar la estructura social de la zona de Tiquisate durante el período Preclásico Tardío. Se espera que en la Fase 2 se construya sobre este fundamento y que empiece a dar respuestas a algunas de las preguntas significantes que todavía quedan.

REFERENCIAS

Popenoe de Hatch, Marion

1989   Observaciones sobre el desarrollo cultural prehistórico en la Costa Sur de Guatemala. En Investigaciones Arqueológicas en la Costa Sur de Guatemala (editado por David S. Whitley y Marilyn P. Beaudry). Institute of Archaeology, Monograph 31. University of California, Los Angeles.

Kidder, Alfred V., J. D. Jennings y Edwin Shook

1946   Excavations at Kaminaljuyu, Guatemala. Carnegie Institution of Washington, Pub. 561. Washington, D.C.

Vogt, Evon Z.

1983   Some New Themes in Settlement Pattern Research. En Prehistoric Settlemente Patterns (editado por Egon Z. Vogt y Richard M. Leventhal), pp.3-20. University of New Mexico Press.

Whalen, M. E.

1983   Reconstructing Early Formative Village Organization in Oaxaca, Mexico. American Antiquity 48:17-43.

Whitley, David S. y Marilyn P. Beaudry

s.f.     Developing Chiefdoms and the Tiquisate Region of Guatemala in Ethnographic Perspective. En The Formation of Complex Society in Southeastern Mesoamérica (editado por William Fowler). Tedford Press.

Wilk, Richard R.

1983   Little House in the Jungle: The Causes of Variation in House Size among Modern Maya. Journal of Anthropological Archaeology 2:99-116.

Wilk Richard R. y William L. Rathje

1982   Household Archaeology. En Archaeology of the Household (editado por Richard R. Wilk y William L. Rathje), pp.617-639. American Behavioral Scientist Vol. 25.