Asociación Tikal

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Ponciano, Erick M.
1993 Sector habitacional del Clásico Tardío en el sitio arqueológico Flamenco, Retalhuleu, Guatemala. En III Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1989 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Villagrán), pp.274-286. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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SECTOR HABITACIONAL DEL CLÁSICO TARDÍO
EN EL SITIO ARQUEOLÓGICO FLAMENCO,
RETALHULEU, GUATEMALA

Erick M. Ponciano

En Mesoamérica existe una tremenda necesidad y creciente interés en estudios arqueológicos que traten de obtener información acerca de las actividades económicas ordinarias realizadas por la población no elitista. Este es un fenómeno importante porque está correlacionado con el creciente reconocimiento del importante papel de la economía local en el desarrollo y mantenimiento de las sociedades antiguas, su sistema social y los procesos de adaptación.

A pesar de esto, poca atención se ha puesto en la obtención de artículos o productos que reflejen el mecanismo de este proceso en el registro arqueológico, lo que es particularmente cierto para la Costa Sureste de Mesoamérica. Esta importancia de la economía doméstica ha sido enfatizada en términos de su papel en el desarrollo y mantenimiento de sociedades complejas para la obtención de artículos o productos que formaran parte del sistema económico y que evidenciaran que otras actividades fueron realizadas además de las universalmente conocidas como la colección, la preparación y el almacenamiento de alimentos.

Este fue el objetivo primario, conocer algunos aspectos de su complejidad económica desde el punto de vista doméstico, de las investigaciones arqueológicas en el sitio arqueológico de Flamenco, Retalhuleu, Guatemala. Dicho objetivo fue alcanzado por medio de la búsqueda, selección y excavación de pequeñas estructuras bajas localizadas en la periferia del sitio, asumiendo que se trataría de los lugares óptimos para conocer su naturaleza y su relación con otras estructuras del sitio, principalmente con estructuras no domésticas.

Dicha exposición produjo importantes datos sobre la función del sitio. Entre los puntos más relevantes a mencionar, además de la función doméstica, determinada por su posición, arquitectura, tamaño y contenido, destaca el hecho de que sus ocupantes se especializaron en el hilado de algodón, evidenciado por la abundante cantidad de implementos para hilar encontrados entre y alrededor de las estructuras. Dicha actividad, indicada principalmente por malacates, fue hecha en el ámbito familiar doméstico, lo que permitió a los ocupantes participar en intercambio y tener acceso a artículos exóticos o importados encontrados en el sitio. La Costa Sureste de Mesoamérica experimentó un tremendo auge de regionalización en el período Clásico Tardío (600-900 DC) y Flamenco parece ser un ejemplo notorio de la interacción que existió en este momento.

DECLARACIÓN DEL PROBLEMA

Un gran porcentaje de estudios arqueológicos en Mesoamérica se han enfocado en sus aspectos monumentales y escultóricos, los cuales por su naturaleza están en relación directa con la clase gobernante que o bien los poseyó o los administró. Esplendorosos hallazgos de arquitectura, artefactos de gran calidad y rasgos asociados a estos, dan evidencia de su complejidad e importancia para la sociedad que los produjo. Esto es importante, porque proporciona información sobre un segmento de la población que orientó, dirigió y administró la vida religiosa, económica, política y social de la sociedad a la cual perteneció. Esta importancia ha sido enfatizada en el enorme caudal que se tiene para la interpretación sobre su naturaleza y el papel que desenvolvió.

Sin embargo, esto representa un problema en sí, porque presenta literalmente un esquema restringido de la realidad, existe un notorio desbalance en cuanto a información, lo que provoca una perspectiva muy bien conocida de un segmento reducido de la sociedad en contraposición a la escasa información sobre la naturaleza de la población mucho más numerosa que sostuvo a la elite (Ashmore 1981; Manzanilla 1986). Esto causa una distorsión de la sociedad como tal. Así también, lo que es interpretado como residencias domésticas de la elite o realeza en sitios grandes como Tikal, Uaxactun y Mayapan, han sido investigadas más sistemáticamente siempre ligados a su contexto monumental. Posiblemente uno de los pocos esfuerzos sistemáticos de excavación intensiva y extensiva de sitios rurales domésticos fue realizado en el valle de Copan, Honduras (Webster y Gonlin 1988), como parte de un proyecto mayor de análisis de asentamiento. Sin embargo, ninguna evidencia de actividad económica especializada fue identificada. Restos de 27 estructuras del tipo I (Willey y Leventhal 1979), las más sencillas en la escala jerárquica de asentamiento fueron expuestas, estableciendo que se trató de lugares de ocupación rural de productores de alimentos que fueron periféricos a la elite que ocupó el área central del sitio no solo en cuanto a espacio pero también en aspectos sociales. Variaciones en la relación centro / periferia fueron establecidas, siendo la más prominente en cuanto a construcción, que ha sido usado como indicador de status para otros sitios. Generalmente la población rural que no perteneció a la elite deja restos materiales poco perecederos, en parte porque la duración de su ocupación es mucho más corta. Posee menor riqueza y una arquitectura fácilmente destruida por la intemperie, la calidad de los artefactos generalmente es ordinaria y debido a su naturaleza y contexto, es fácilmente perdida. Muchas veces, determinar su grado de participación en la sociedad puede ser asunto de preservación de su cultura material en el registro arqueológico.

MARCO CULTURAL: SU PROBLEMÁTICA

Es notoria la falta de investigación arqueológica en la Costa Sureste de Mesoamérica. Comparativamente, ha sido mucho menos estudiada que las Tierras Altas y Tierras Bajas Mayas. Los escasos y recientes reconocimientos de áreas costeras han indicado una larga prehistoria, altas densidades de población prehispánica y han revelado que contribuyó de manera significativa a los grandes desarrollos culturales de Mesoamérica (Shook 1965; Sharer 1978; Bove 1981, 1988b, 1989; Demarest 1981; Parsons 1986; Beaudry y Whitley 1989; Hatch 1989). Menos estudios han examinado la cultura doméstica costera (Flannery 1976; Stark y Voorhies 1976; Stark 1980; Blake 1985).

Esta franja costera ha permanecido olvidada y descuidada arqueológicamente (Coe 1961) y ha sido tratada como una nota de pie de página en la prehistoria mesoamericana. Todo esto aunado al hecho de que una gran parte de la investigación se ha enfocado hacia los aspectos monumentales y escultóricos de los sitios, hace urgente por lo tanto dirigir esfuerzos de investigación hacia áreas de ocupación que presenten características culturales como arquitectura, cultura doméstica y artefactos que evidencien actividades reflejadas en productos o artículos de la economía local que aún puedan recuperarse en el paisaje arqueológico.

El sitio de Flamenco, al igual que muchos otros en la zona, no había sido estudiado sistemáticamente sino hasta cuando fue llevado a cabo el Proyecto Flamenco (Ponciano 1988), estableciéndose que únicamente Edwin Shook realizó una visita al sitio, hizo un mapa incompleto y su descripción (Shook 1971, notas de campo 9:38-39). Similar situación debe presentarse con otros sitios costeros, lo que provoca que pasen inadvertidos.

MARCO GEOGRÁFICO: SU UBICACIÓN

El sitio se localiza en la región considerada como tropical húmeda, en las Tierras Bajas Mayas costeras de Mesoamérica. Se encuentra a 40 km al norte de la playa del puerto de Champerico, Guatemala. Su elevación es a 200 m sobre el nivel del mar. Está a 10 km al sur del sitio mayor de Tak´alik Ab´aj (Orrego 1990), sobre la ribera este del río Ocosito, que es uno de los mayores en la Costa Sur de Guatemala. El río en sí es uno de los rasgos naturales que limita el sitio sobre el lado este. Otro río de menores dimensiones, el Ixmay, lo limita en el lado este, lo que provoca que el sitio esté localizado como en una cuña de terreno. El sitio está en la franja de terreno propiamente plano con inclinación hacia el sur, siendo fácilmente distinguible de la zona montañosa que lo limita al norte. Tiene un promedio de temperatura anual de 28º C y una precipitación pluvial anual promedio de 3700 mm. Presenta dos estaciones bien diferenciadas, una muy seca (noviembre-abril) y la otra muy húmeda (mayo-octubre). El suelo del sitio está compuesto de una gruesa capa de sedimentos fluviales que varían de arenas volcánicas finas bien estratificadas a limos y arcillas gruesos, dejados por flujos torrenciales con incremento de finura y calidad de los depósitos que bajan hacia la costa. Estos suelos son conocidos como tipos Azonales, los más fértiles en los trópicos húmedos de Mesoamérica, derivados del desgaste de aluvión depositado recientemente y expulsión de material volcánico joven. Los minerales no han perdido los nutrientes solubles de estos suelos inmaduros, siendo considerados de primera y son responsables de la exuberante vegetación de bosques tropicales semi caedizos que una vez cubrieron el área (West y Augelli 1966). Suelos generalmente de más de 1 m de profundidad, siendo los más profundos en Guatemala. Las arcillas varían de neutras color pardo rojizo a suelo franco arenoso, franco y franco arcilloso color gris oscuro hasta pardo oscuro. Su susceptibilidad a la erosión es ligera en cerca del 4%. Tienen un uso intensivo adaptable a cosechas anuales y permanentes (Simmons et al 1959).

DISEÑO DE INVESTIGACIÓN: ESQUEMA TEÓRICO Y TÉCNICAS

El Proyecto Flamenco incluyó varias fases, la primera se dedicó a reconocimiento y mapeo del sitio; la segunda consistió en recolección sistemática de superficie en áreas seleccionadas; una tercera fase consistió en la verificación de datos por medio de la excavación de prueba y exposición de restos materiales.

Como no se tenía un conocimiento adecuado de la existencia del sitio, los esfuerzos iniciales fueron dirigidos a conocer las principales manifestaciones físicas de éste, incluyendo entre los objetivos los siguientes:

1. Producir el registro exacto de su extensión física

2. Determinar la cantidad de estructuras

3. Su configuración

4. Su arreglo espacial

Los objetivos de la recolección sistemática de superficie fueron:

1. Encontrar e identificar concentraciones de artefactos y rasgos que indicaran la existencia de un área de habitación

2. Compilar una muestra de material a ser analizada para determinar la edad cronológica del sitio a través de sus periodos de ocupación

3. Suministrar material y datos para seleccionar las localidades específicas idóneas para excavación

PATRÓN DE ASENTAMIENTO

Flamenco cubre una extensión aproximada de 1.5 km, está compuesto de 182 montículos de diferente tamaño y agrupados en distintos arreglos. Varía desde montículos piramidales cónicos de 12 m de altura y 45 m de diámetro, pasando por largos montículos de 5 m de altura, 12 m de ancho y 50 m de largo, hasta montículos bajos de 0.70 m de altura y 6 m de diámetro, casi imperceptibles en el terreno.

Basados en la distribución y configuración de estructuras podría afirmarse que existen dos tipos distintos de asentamiento intrasitio. Al norte del sitio, las estructuras grandes fueron localizadas. Estructuras piramidales de 8-12 m de altura formaron parte de un conjunto grande con una amplia plaza entre ellos (Montículos A-1, B-1, B-2, B-3 y B-4). Su arreglo a lo largo de una plaza con eje norte-sur, su orientación diferente a otras estructuras en el sitio y el cierre de la plaza en el lado norte por montículos grandes, son rasgos conocidos de ser característicos de centros ceremoniales del Preclásico en la Costa del Pacífico de Guatemala (Shook 1965). Entre y alrededor de las estructuras mayores se encuentran montículos más bajos (2.20-2.70 m de altura), que están agrupados alrededor de pequeñas plazas, varían entre 4 y 12 montículos. Algunos otros montículos pequeños están asociados directamente con los basamentos mayores (A-1, B-2 y B-3) los cuales están construidos sobre plataformas que los elevan del nivel original del suelo. En esta parte del sitio se observó una distribución menos restringida de estructuras, con plazas más abiertas y extensas entre los edificios.

Las porciones central y sur del sitio presentaron un patrón diferente. Una plaza grande fue encontrada asentada sobre una enorme plataforma que nivela gran parte del terreno. Esta plaza está cerrada por todo el lado sur por un largo montículo rectangular (C-3) y bordeado al norte por otras estructuras piramidales cónicas de 5 m de altura y 25 m de diámetro cada una (C-1 y C-2). Estructuras que indican la existencia de un patio para juego de pelota fueron registradas al norte del complejo descrito. Dicho patio para juego de pelota fue reportado asimismo por Shook (1971).

Al norte y alrededor del recinto se encuentra una serie de estructuras bajas (2.50 m de altura) arregladas en líneas cuadriculadas, construcciones unidas una a otra. Estos montículos estaban en forma paralela distribuidos como si los espacios o corredores entre estos (8 m promedio) fueran como especies de calles o su equivalente. Estos montículos tienen forma y tamaño muy estandarizado y su arreglo en el área es más compacto y simétrico, ocupando espacios más reducidos, lo que provocó mayor aglomeración de edificios.

Esta distribución es diferente a la encontrada en las áreas periféricas del sitio, donde la mayoría de las estructuras bajas y pequeñas (0.70-1.10 m) fueron localizadas más diseminadamente, conformando grupos arreglados alrededor de pequeños patios centrales, no tan simétricamente distribuidos pero sí en unidades estructurales bien definidas, varían de 2-3 hasta 7-8 montículos por grupo.

Sobre la base del patrón de asentamiento y a la recolección sistemática de superficie, se pudo comprobar que el sitio tuvo dos ocupaciones. La primera durante el Preclásico Tardío (250 AC) y la segunda en el Clásico Tardío (700-900 DC; Shook 1965). Entonces puede ser argumentado que Flamenco es dos sitios antes que uno, ya que las estructuras de cada ocupación representan sitios diferentes. El sitio del periodo Preclásico estuvo construido básicamente en el lado norte, donde se registraron las estructuras más grandes y las plazas más abiertas y extensas. Mientras que más al sur fue construido el centro del periodo Clásico Tardío mediante una distribución en espacios más restringidos. La ocupación Clásico Tardío utilizó plataformas del Preclásico para sus estructuras domésticas, pero no se construyeron edificios importantes encima de los restos originales del centro anterior, o sea un nuevo centro fue construido adyacente al viejo centro antes que ser súper impuesto en él como era habitual en otras áreas de Mesoamérica. Esta distinción física de los centros de los sitios hecho por los últimos ocupantes de Flamenco, sugiere un reconocimiento hacia el antiguo centro e indica una falta de continuidad cultural entre los ocupantes del sitio.

El mapeo y la recolección igualmente revelaron la presencia de dos sectores habitaciones que fueron ocupados en forma contemporánea, estando representados por diferentes tipos de grupos de montículos. Un sector son los montículos encontrados cerca del centro principal del sitio y que tienen ocupación en el Clásico Tardío, los cuales fueron descritos anteriormente. El otro sector identificado, está representado por los conjuntos de montículos más pequeños localizados en la periferia y que conforman grupos alrededor de pequeños patios sin un orden tan formal y estandarizado. Cabe mencionar que este segundo tipo de montículos fue el más común en el sitio, llegando a encontrar cerca de 100 montículos con las mismas características. Similar identificación de abundancia fue discutida para las Tierras Bajas Mayas Centrales y más recientemente por Webster y Gonlin (1988).
El sector habitacional del periodo Clásico Tardío fue escogido para ser examinado a través de excavación el cual proporcionó bases perfectas para exponer los horizontes que se pretendían dado que los restos fueron visibles en la superficie después de la finalización del trabajo preliminar de mapeo.

El área seleccionada para excavación consistió en un grupo pequeño de montículos, 7 en total, denominados D-1, localizados en el extremo sur del sitio, a 300 m del complejo principal del Clásico Tardío. Los montículos estuvieron agrupados alrededor de dos pequeños patios, tratándose de una unidad estructural bien definida. De las siete estructuras que conforman el grupo, tres fueron examinadas por medio de excavación, D-1, D-2 y D-3.

Entre las razones consideradas para su selección se incluyen:

1. Acceso y estado de conservación

2. La determinación de la concentración de piedras y artefactos en la superficie

3. Se buscaba un lugar que presumiblemente era doméstico, este tipo de montículos fue el más común encontrado en el sitio, con cerca de 100 ejemplares similares en tamaño, forma y distribución

4. Su posición relativa al centro del sitio podría ser indicio de la naturaleza del área escogida

Hubo varios criterios para definir los objetivos de excavación, entre los principales se incluyen:

1. Determinar exactamente la distribución de las estructuras

2. Determinar los restos de construcción observados en áreas residenciales

3. Registrar la mayor cantidad posible de artefactos

4. Registrar los artefactos in situ y entender su relación estructural

Era una suposición que el procedimiento de utilizar niveles de capas delgadas para remover capas de suelo, permitiría una exposición gradual horizontal de la existencia aun de superficies de vida de los ocupantes y de la recuperación in situ de los restos culturales resultantes de actividades llevadas a cabo en un lugar específico. Así mismo se pensó que si los artefactos encontrados en el lugar representarían las ideas concretizadas donde se llevaron a cabo actividades utilizando los artefactos, entonces estos lugares podrían representar patrones de las actividades en que fueron realizados estos artefactos y determinar si el depósito era restos de actividad en su última posición de uso, o si ya habían sido alterados de su lugar original por diversas circunstancias ya sean naturales o artificiales.

Problemas específicos que tratan sobre cómo las concentraciones de artefactos en pisos de ocupación de casas fueron formadas, son discutidos por Schiffer (1987), quien incluye varios procesos culturales y no culturales que podrían haber afectado la composición de tales depósitos de artefactos y provocar, por lo tanto, que interpretaciones sobre comportamiento y organización resulten erróneas, tomando en cuenta rasgos que no son propiamente resultado de actividad cultural.

La Costa del Pacífico de Guatemala ha sufrido una acelerada deforestación para propiciar condiciones ideales para el desarrollo de agricultura moderna. La remoción de la cubierta vegetal primero y la fuerte mecanización por la otra, han provocado alteración y deterioro en muchos sitios arqueológicos. Flamenco no ha sido la excepción. El sitio presentó menos del 8% de su cubierta vegetal original y prácticamente toda el área del sitio había sufrido algún grado de mecanización.

En el Grupo D-1, se pudo comprobar que la acción de tractores modernos había provocado cierta alteración y desubicación de algunas partes de los montículos, principalmente D-1, que es la estructura que limita el grupo en el lado norte, lo mismo ocurrió con D-2 pero básicamente en el lado este. Sin embargo, también es evidente que el grado de deterioro no fue mayor, debido a que la densa concentración de cantos rodados en la superficie limitó en alguna manera el accionar del arado de la maquinaria. Este daño fue reconocido en la superficie y confirmado en la excavación hasta una profundidad de 20 cm promedio. Un ejemplo de ello es la Estructura D-3, siendo la mejor conservada, se localiza en la parte noroeste del grupo y no presenta alteración, posiblemente debido al hecho de que se encuentra entre el río Ocosito y las Estructuras D-1 y D-2. Este hecho parece indicar que la mayor intensidad de movimiento de tierra ocurrió alrededor de los montículos, tomando en cuenta la existencia aún completa de los alineamientos de piedra.

ARQUITECTURA DEL GRUPO DE MONTÍCULOS D-1

La excavación reveló la presencia de los cimientos de piedra con relleno de piedra y tierra. Fueron estructuras de un solo cuarto. La Estructura D-1 tuvo forma rectangular, con eje este-oeste (102º) midió 5 m de largo por 3.5 de ancho y las hileras de piedra presentaron una altura de 0.50 m. La Estructura D-2, a 5 m al sureste de D-1, también presentó planta rectangular, con eje norte-sur (22). Midió 8 m de largo por 5 m de ancho, con una altura de las hileras de piedra de 0.40 m. La Estructura D-3, a 5 m al suroeste de D-1, también tuvo planta rectangular, siendo paralela a D-2 (22º) y perpendicular a D-1. Midió 4 m de ancho por 6 m de largo, aunque esto no incluye una área pavimentada de piedras en el lado norte, con lo cual alcanzaría los 7 m de largo, siendo al parecer una extensión. La altura de los cimientos fue de 0.45 m. Lo que ahora se observa en el terreno parecen ser las partes inferiores de las paredes de piedra, el acceso a las estructuras estaría representado por una mayor acumulación de piedras como ocurre en los lados que dan a la parte interior del patio los cuales corresponden al eje de cada estructura. Evidencia etnográfica apoya esta suposición (Wauchope 1938).

No fue encontrado un piso convencionalmente conocido, formado de arena, piedras pequeñas o barro cocido, como ha ocurrido en otros sitios costeros (Flannery 1976; Stark 1980). Así mismo tampoco fueron hallados hoyos o huellas de poste al menos en los patrones establecidos. Varias razones se han argumentado para explicar su ausencia (Stenholm 1979), aunque su hallazgo se concluye, puede ser muchas veces asunto de conservación, de las condiciones del lugar y del tipo de construcción.

Como equivalente a un piso y que puede tratarse de una superficie de vida, fue el hallazgo de un llamado nivel de ocupación. Este estuvo, al parecer, formado no sólo por su regularidad de compactación del suelo, sino también por el aumento de relativa frecuencia en que gran densidad y variedad de artefactos aparecieron, algunos de ellos completos. Dicho nivel ocurrió generalmente a 35-40 cm en el interior de las estructuras y a 20-30 cm en el exterior, generalmente como una franja de suelo de 5 cm de grosor y que proyecta una superficie alrededor de las estructuras, correspondiendo a la profundidad de la base de las hileras de piedra. Este nivel de ocupación fue hallado únicamente en la parte posterior de cada edificio y no así en el área común o patio entre los montículos, lo que indica que esta área fue mantenida más limpia. Similares características de densidades de material cultural en capas delgadas de suelo calificadas como niveles de ocupación han sido definidas en otros sitios de las Tierras Bajas Mayas ante la ausencia de pisos (Thomas 1981; Blake 1985). Sin embargo, esto es sorprendentemente diferente a lo encontrado en viviendas rurales del valle de Copan, Honduras, en donde Webster y Gonlin (1988), reportaron que las estructuras prácticamente no presentaron material cultural, calificándolas como áreas sin artefactos.

Siendo así esta superficie de tierra en Flamenco, formada de tierra y con las torrenciales lluvias locales y una veloz erosión, los hoyos o moldes de postes fueron llenados o mezclados borrando cualquier seña de su presencia.

Los muros de piedra presentaron alturas variables, debido al diverso grado de disturbio, pero al parecer tuvieron una altura promedio de 70-80 cm a juzgar por la cantidad de piedras esparcidas alrededor. El resto de la arquitectura de los edificios, según la evidencia recuperada, indica que el resto de las paredes fueron construidas de material perecedero, como palos grandes de madera y varillas entrelazadas y cubiertas con capas de lodo como repello, composición conocida como bajareque. Fragmentos de barro cocido, algunos aún con impresiones de media caña fueron localizados en las tres estructuras. Evidencia etnohistórica y etnográfica proporciona datos sobre la arquitectura doméstica de los sitios (Estrada 1955; Crespo 1935; Wauchope 1938; Miles 1957; Gross 1974). La combinación de diferentes tipos de materiales en estructuras domésticas ya había sido notada en la Costa Sur de Mesoamérica (Flannery 1976; Stark 1980). Con respecto al material usado para el techo, también se tiene que recurrir a la información etnohistórica, sobre lo cual existe una amplia revisión (Wauchope 1938), siendo necesariamente de palma, guano o manaca, que abundantemente se encuentra aún en la zona. Similares condiciones de hallazgo para este tipo de edificios han sido identificadas aun en lugares ecológicamente diferentes a la Costa Sur de Mesoamérica, tal el caso de las Tierras Altas de Guatemala (Arnauld 1986); en Petén central (Becker 1973; Ashmore 1981); en Yucatán (Eaton 1975; Thomas 1981), y en el valle de Copan, Honduras (Webster y Gonlin 1988).

ACTIVIDADES INFERIDAS EN EL GRUPO D-1

El conjunto de artefactos recuperados entre y alrededor de las estructuras es consistente con funciones domésticas caseras. El conjunto incluye una variada gama de tipos cerámicos, principalmente ollas grandes y cuencos, cerámica particularmente culinaria que mostraba huellas de uso continuo. También fueron encontrados manos, metates, morteros y machacadores de piedra para molienda de grano, junto con utensilios de obsidiana en gran cantidad, en su mayoría navajas prismáticas, también lascas, cuchillos y perforadores, los cuales son apropiados para uso doméstico.

Tomando en cuenta que solamente fueron excavadas tres pequeñas estructuras puede decirse que fue recuperada una rica y variada colección de artefactos. Además de los identificados con actividades domésticas de preparación y almacenamiento de alimentos, otros tipos de artefactos fueron encontrados. Tal el caso de figurillas e instrumentos musicales, muchos de ellos zoomorfos, junto con ídolos representados en escultura en piedra, cantos rodados fueron parcialmente modificados. Parece que fue parte de un ritual llevado a cabo en el ámbito familiar doméstico.

Considerable cantidad de artefactos importados fue notada, cerámica fina registrada incluye Plomizo, Rojo sobre Crema, Tiquisate, así también variedad de ornamentos que indican status, como orejeras y pendientes, algunos completos con figuras zoomorfas; gran cantidad de utensilios de obsidiana, los cuales no fueron fabricados localmente a juzgar por la falta de desechos de núcleo, y objetos de piedra verde principalmente hachas, más probablemente provenientes de las Tierras Altas. Pero el aspecto más sobresaliente es el hallazgo de una enorme cantidad de malacates de cerámica hechos en molde. Esta colección de malacates del Grupo D-1 de Flamenco (106 en total) con seis tipos definidos sobre la base de su forma (Ponciano 1988), puede representar la colección más grande de su clase de un solo sitio que haya sido publicada en Mesoamérica. Similar tipología sobre la base de forma ha sido utilizada para la colección de malacates encontrada en Chalchuapa, El Salvador (Sharer 1978). Aun cuando se recuperó tal cantidad de malacates, es posible afirmar que las variables de peso, tamaño y diámetro de perforación son constantes aun en malacates de distinto tipo, lo que sugiere que fueron utilizados para producir el mismo producto. Posiblemente la variable más importante sea el peso, ya que distribuciones bimodales han sido encontradas en sitios del Altiplano mexicano (Smith y Hirth 1988) y se ha determinado que los malacates pequeños fueron utilizados para el hilado de algodón (tipo III de Parsons) que coincide con las características de la colección encontrada en Flamenco. El peso del malacate es el principal determinante del ímpetu angular (la velocidad y fuerza giratoria) del giro necesario para producir la hebra, se necesita menor ímpetu angular para producir una fibra más delgada como el algodón.

El segundo artefacto definidor para identificar el hilado de algodón prehispánico, es el cuenco de cerámica en donde se hizo girar el huso, el cual se considera como una innovación del Postclásico. Este ha sido claramente identificado en el Altiplano mexicano, en el valle de Morelos asociado con los malacates de cerámica. Incluso se han identificado tipológicamente, primero los cuencos producidos localmente y luego los tipos como Azteca III Negro/Naranja, cuencos pequeños de color naranja con soportes y fechados para la fase Azteca Tardía (1350-1521 DC). Es evidente que fue una invención local, en este caso en el valle de Morelos y que luego fue trasladada hacia los Aztecas. Esto es confirmado etnohistóricamente por Sahagún y Díaz del Castillo (Smith y Hirth 1988).

En Flamenco, aun cuando aparecieron cuencos entre la colección de tiestos, no fue identificado ningún tipo que estuviera asociado a la función de los malacates directamente. Además, como es mencionado, parece que esta innovación no ocurrió hasta el Postclásico Temprano y en Flamenco se trató únicamente con material del periodo Clásico Tardío. De más está decir que hacen falta estudios diacrónicos sobre el hilado de algodón en la Costa Sureste de Mesoamérica. Aunque la evidencia no es muy fuerte, ya que solamente se recuperaron tres sellos de cerámica, pero por su contexto parece que fueron utilizados con relación a la misma función que sirvieron los malacates y pueden ser indicios de decoración.

La presencia de esta variada gama de artículos en el Grupo D-1 indica que los ocupantes tenían acceso a artículos exóticos e importados. La evaluación de qué materiales / mercancías podrían tener los ocupantes de Flamenco para comerciar estos artículos importados indica abrumadoramente que fue algodón, lo cual estaría apoyado por la enorme colección de implementos para hilar encontrados en el Grupo D-1 y que al parecer fue una especialización de tiempo completo realizado en el ámbito familiar. Es evidente la importancia socio-económica que representó la fabricación de hilo y mantas para la población local. Aunque se considera que cada casa fue responsable por sus propias necesidades, el ejemplo de Flamenco indica una especialización con un uso intensivo, pero no existe evidencia adicional para indicar ciertamente la existencia de talleres para la producción de hilo y mantas, siendo una actividad enteramente relacionada con mujeres (Anawalt 1981). Sin embargo, en Sur América existe evidencia etnohistórica de control estatal Inca sobre la producción de tejidos de algodón. Las mujeres Aqlla tejieron textiles en muchos centros administrativos Incas, siendo seleccionadas para ello sobre la base de su linaje y etnia. En el sitio de Huanuco Pampa, Graig Morris encontró evidencia arqueológica que comprueba la existencia de este tipo de centros (Weiner y Schneider 1989). Pero otra vez, se está tratando con material del periodo inmediatamente anterior al descubrimiento y conquista de América.

Existe información etnohistórica para la Costa Sur de Guatemala (Feldman 1980), que incluye el algodón como unos de los principales productos costeros cosechados junto con otros productos agrícolas básicos. Datos etnográficos también indican que el medio ambiente alrededor de Flamenco jugó un importante papel, ya que factores favorables como clima, temperatura, régimen de lluvias, terreno plano, humedad y altura permiten que se produzca en cantidad y calidad (Mishan 1961; O’Neale 1965; McBryde 1969). Se ha establecido que los sitios que ocuparon la Costa, pero tierra adentro y no cerca de la playa, como Flamenco, habitaron medios ecológicos significativamente diferentes (pero no necesariamente independientes), de los ocupantes de las márgenes costeras. La situación de los sitios sugiere que las interrelaciones ecológicas con el medio ambiente serían primariamente con el ecosistema terrestre ya que los ocupantes cerca de la playa, participarían más directamente con el ecosistema marino (Stark y Voorhies 1978).

El tejido del algodón en mantas como producto finalizado fue una industria local, porque los implementos serían hechos de material perecedero del cual no queda evidencia en el registro arqueológico a no ser de manera indirecta (Becker 1973). Junto con los sellos, la evidencia indica que las mantas estaban siendo decoradas en Flamenco. Dicha actividad prehispánica fue una parte del proceso de aplicar diseños en telas (Anawalt 1981).

Los malacates son indicadores de actividades artesanales especializadas, habiendo sido una de las actividades importantes de tiempos prehispánicos, ya que incluso fue equiparada con la agricultura como actividad económica. Aquí se observa que los malacates son artefactos que reflejan directamente que productos o artículos participaron en actividades económicas locales de la población que no perteneció a la elite, como lo demuestra la evidencia del Grupo D-1.

Sobre la base de la importancia económica de esta actividad en tiempos precolombinos y el acceso relativamente no limitado a una diversidad de artículos importados y exóticos, significa que los ocupantes del Grupo D-1 disfrutaron igualmente de una riqueza relativa. Aunque ocuparon una posición periférica espacialmente a las actividades principales del centro ceremonial, tuvieron una posición media como artesanos especialistas en la jerarquía social local. Similares características de presencia de artículos elaborados y exóticos se han encontrado en otras estructuras de carácter doméstico (Becker 1973; Stenholm 1979; Thomas 1981), lo que indica que sus ocupantes tuvieron una posición media en la sociedad local.

Así mismo se indica los indicadores económicos que existieron y que presentan información sobre las actividades realizadas por la población que sostuvo a la elite y su papel en el desarrollo de la economía local. Esto se refuerza al momento de hacer proyecciones sobre la representatividad de este tipo de edificios en el sitio. Anteriormente se mencionó el principio de abundancia para la identificación de lugares domésticos. Si una vez más este principio se utiliza para proyectar su función, entonces podría asumirse que el sitio mismo pudo haber participado en una amplia red de comercio. Existe evidencia que en el Clásico Tardío, la Costa del Pacífico de Guatemala tuvo un fuerte impulso cultural, indicado por aumento de población, intensificación de producción, intercambio y de una mayor regionalización (Shook 1965; Parsons 1969; Bove 1989; Hatch 1989). Parece que Flamenco es un ejemplo de ello.

Hay evidencia del importante papel representado por los tejidos en el estado Inca en Sur América, en donde formó parte vital de las actividades políticas, militares y religiosas, pero siempre basados principalmente en la producción hecha por los campesinos como una especialidad ocupacional, siendo la demanda en aumento conforme nuevas áreas se incorporaban al imperio (Weiner y Schneider 1989).

CONSIDERACIONES GENERALES

Estas consideraciones están presentadas en dos maneras, específicas primarias, que tratan sobre el grupo y su función, su naturaleza en sí y consideraciones generales, que tratan sobre las actividades realizadas en el grupo y su posible proyección al resto del sitio.

Este estudio intentó buscar evidencia arqueológica sobre productos o artículos que reflejaran parte del sistema económico que no perteneció a la elite. Es evidente la falta de conocimiento sobre cultura doméstica en la Costa Sureste de Mesoamérica y particularmente en Guatemala. Importante información sobre la naturaleza de la población que sostuvo los centros ceremoniales puede ser encontrada en los componentes habitacionales.

El Grupo D-1 de Flamenco presentó un conjunto de montículos el cual resulta siendo el más común del sitio, por lo cual podría decirse que es representativo de un tipo específico de arquitectura.

El Grupo D-1 tuvo función doméstica, ya que la colección de artefactos recuperados indica un uso cotidiano, representado principalmente por cerámica culinaria, junto con manos, metates, morteros, machacadores, navajas y cuchillos de obsidiana. Así también la posición relativa en el sitio y su posición a otras estructuras. La arquitectura del grupo reflejó que se trató de estructuras de un solo cuarto, con dimensiones interiores que variaron de 6 x 4 m (Estructura D-2) a 4.50 x 2.50 m (Estructura D-3). Las paredes fueron hechas de material combinado. Hasta unos 0.80 m de altura fue hecha con piedras canto rodado y el resto con material perecedero (bajareque). Las características de arquitectura junto con las condiciones climáticas de la zona provocan una pobre preservación de rasgos arquitectónicos.

Además de los artefactos considerados típicos de representar actividades domésticas, también se recuperaron otros con función diferente, como el significado ritual que pueden tener las figurillas, instrumentos musicales e ídolos de piedra registrados. También objetos importados como cerámica fina (Plomizo, Rojo sobre Crema, Tiquisate), objetos de piedra verde (hachas), adornos personales (orejeras y pendientes), gran cantidad de malacates de cerámica y algunos sellos también de cerámica.

La evidencia arqueológica indica que los ocupantes del Grupo D-1 se especializaron en hacer hilo de algodón a juzgar por la enorme cantidad de ejemplares de malacates encontrados (106 en total). Esto indica un uso intensivo, una especialización de tiempo completo, habiéndose realizado a un nivel familiar doméstico. Dicha actividad permitió a los ocupantes desenvolverse como artesanos especialistas y gozar de una posición social de cierto status con acceso a artículos exóticos.

La ubicación de Flamenco en la Costa de Guatemala, donde se presentan condiciones ideales para la producción, jugó un papel importante. Datos etnohistóricos y etnográficos permiten apoyar tal afirmación. La importancia actual de la Costa en la producción de algodón está indicada al referirse como uno de los productos exportables por excelencia debido a su calidad y cantidad.

Parece entonces que Flamenco dispuso de algodón o mantas como producto finalizado para comerciar por los productos importados y exóticos encontrados en el grupo, intercambiando algodón o mantas por obsidiana, cerámica fina, ornamentos y artículos exóticos, participando en una red de comercio a lo largo de la Costa. Esta actividad fue realizada en el Clásico Tardío, momento que coincide con el enorme empuje cultural experimentado en la Costa con incremento de población, producción y regionalización.

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