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Arroyo, Bárbara, Arthur A. Demarest y Paul Amaroli
1993 Descubrimientos recientes en El Carmen, El Salvador: Un sitio Preclásico Temprano. En III Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1989 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Villagrán), pp.239-246. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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DESCUBRIMIENTOS RECIENTES EN EL CARMEN,
EL SALVADOR:
UN SITIO PRECLÁSICO TEMPRANO

Bárbara Arroyo
Arthur A. Demarest
Paul Amaroli

Los trabajos de Coe en La Victoria hace 27 años descubrieron la evidencia más temprana de asentamientos en la Costa del Pacífico del sur de Mesoamérica. Debido a la particularidad e importancia de estos hallazgos, se hizo énfasis en investigaciones del Formativo Temprano (Preclásico Temprano) en esta región. Más tarde, en 1967, otros descubrimientos en Ocós, contemporáneos con La Victoria, fueron llevados a cabo en Chiapas (Green y Lowe 1967; Ceja 1985; Clark 1987), y más recientemente en la costa de Retalhuleu, Guatemala (Demarest et al. 1988). Sin embargo, hasta hace muy poco los asentamientos Formativo Temprano conocidos se limitaban a la región de Chiapas y el oeste de Guatemala, desconociéndose su extensión, interacción y limitación regional. Sin embargo, el descubrimiento (Amaroli 1986, 1987), y excavaciones de El Carmen en la costa occidental de El Salvador, contribuye con información que demanda la reevaluación de los paradigmas dominantes sobre los orígenes y distribución de los sitios de aquella época.

DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA

El descubrimiento de El Carmen lo llevó a cabo Amaroli (Amaroli 1986) mientras hacía reconocimientos en la región de Cara Sucia con el apoyo de una beca Fulbright.

El sitio está localizado a 3 km del Océano Pacífico en el departamento de Ahuachapan, a 20 km de la frontera con Guatemala (Figura 1). Únicamente unos 800 m al norte se inclina la montaña, la cual limita la planicie costera que mide la corta distancia de 4 km en ese lugar.

Esta zona representa el extremo este de la gran planicie costera que se extiende desde Oaxaca hasta El Salvador, la cual atraviesa las costas de Chiapas y Guatemala. En contraste con el ancho de la planicie y boca costa en Guatemala y Chiapas, la formación costera del occidente salvadoreño se encuentra muy comprimida.

El Carmen se localiza a menos de 3 km del mar (Figura 1) y está en uno de los brazos del estero El Zapote, uno de los sistemas de estuarios y manglares más importantes en aquella región. La distancia entre el sitio y el manglar es de únicamente 200 m. Al considerar la reducción de éste por la tala y agricultura en los últimos 30 años, posiblemente hace tres milenios, El Carmen se asentaba en un área inmediata o dentro del manglar mismo, lo que debió haber influenciado en su patrón de subsistencia. Una de las características principales de este tipo de ecosistema es la riqueza en recursos marinos, los cuales debieron ser y son actualmente una fuente muy importante de la dieta de las personas en la región.

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Figura 1 Localización geográfica de El Carmen, departamento de Ahuachapán, El Salvador

DESCRIPCIÓN DEL SITIO

El sitio consta de un montículo de aproximadamente 3 m de altura con dimensiones de 60 por 50 m en su base (Figura 2). Los materiales de superficie mostraron características de la cerámica Ocós, lo que llamó la atención de Arthur Demarest quien se interesó en iniciar un proyecto de investigación. Al considerar la importancia de este hallazgo se empezó a trabajar en 1988 con el patrocinio de la Universidad de Vanderbilt, la Fundación Wenner Gren para la Investigación Antropológica, así como con la colaboración de la Dirección del Patrimonio Cultural de El Salvador.

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Figura 2 Sitio arqueológico El Carmen, departamento de Ahuachapán, El Salvador

Durante Mayo y Junio de 1988 se inició una temporada de excavaciones y reconocimientos en la región. Actualmente se completa el análisis preliminar de las excavaciones y en esta ponencia se presentan algunos de los resultados tentativos con que se cuenta.

DESCRIPCIÓN DE LAS EXCAVACIONES

Las excavaciones se llevaron a cabo en el montículo antes descrito, se descubrió un área total de 32 m². Como resultado se tiene que la primera evidencia de actividad humana en el sitio se ilustra con la presencia de tres hornos excavados dentro de terreno estéril en la base del montículo. Por su aspecto físico, estos hornos sugieren que fueron sometidos a altas temperaturas así como usados en más de alguna ocasión. Asociados a ellos hay fragmentos de cerámica gruesa muy burda y quemada, la cual podría reflejar una función especial de los mismos.

La asociación de los hornos a los niveles más profundos, su localización en la base y centro del montículo, además de la manera en que estaban colocados dentro de terreno estéril, sugiere una ocupación más temprana a construcciones posteriores. Los hornos de la base parecen demostrar que los tres son contemporáneos y anteriores a los episodios de relleno subsiguientes. Las excavaciones en niveles superiores expusieron pisos de barro compacto separados por rellenos de barro con arena. La consistencia de los mismos fue bastante dura, lo que permitió su definición. Esto permitió identificar en uno de ellos impresiones de huellas humanas en el barro, las cuales debieron haber sido dejadas mientras se recubría una superficie de estos pisos.

Preliminarmente se han identificado siete estadios de construcción. Los mismos se encuentran asociados con pozos de almacenamiento (Figura 3). Estos, de forma cilíndrica, varían en profundidad hasta 0.80 m. Su diámetro es más o menos uniforme entre 0.80 y 1 m. En la base, algunos tenían una capa de tiestos que recubrían el fondo. Los mismos fueron colocados a manera de sellar el interior. Su contenido al momento de la excavación era material de relleno con terrones de barro quemado muy compacto, restos de semillas carbonizadas, impresiones de conchas y pequeños fragmentos de huesos. Algunos de estos pozos mostraron delgadas capas de grava que posiblemente separaban las distintas temporadas de uso, o bien los episodios de relleno. De acuerdo a algunos rasgos recuperados, se cree que posiblemente algunos de los pozos tuvieron tapaderas. Hay varios ejemplos, pero uno en particular quedó documentado en el perfil de la excavación que parece haber estado especialmente construido para sostener la tapadera. Estos rasgos parecen ser comunes en Mesoamérica y Flannery (1976) ha observado que los mismos representan un rasgo doméstico.

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Figura 3 Perfil de la excavación en el sitio El Carmen; se muestran siete pisos de ocupación y los pozos de almacenamiento

En los lados oeste y sur se localizaron capas de basura con tiestos, fragmentos de hueso y concha, que se relacionaban con algunos pisos, las cuales bajaban en las faldas del montículo. La basura recuperada da indicios sobre el tipo de subsistencia. Además de la basura, las muestras orgánicas recogidas en el interior de los pozos de almacenamiento sugieren una subsistencia mixta tanto de recursos marinos como de productos agrícolas.

FECHAMIENTO

Los resultados preliminares indican que el sitio es casi contemporáneo a los sitios Locona en Chiapas y Guatemala. Los resultados de cuatro fechas de Carbono 14 corridas por el laboratorio Beta Analytic lo confirman. De igual manera, la escasa diferencia temporal entre las fechas, además de las características cerámicas, sugiere una misma ocupación.

La asociación de las siguientes fechas a rasgos culturales estratigráficamente bien controlados es de vital importancia para la comprensión de los orígenes y desarrollo de las culturas Formativo Temprano en Mesoamérica.

La fecha más antigua, 1470 ± 90 AC (sin calibrar), corresponde a uno de los pozos de almacenamiento asociado a un piso localizado a 2 m de profundidad. Otras dos fechas (1270 ± 90 y 1180 ± 90 AC), asociadas también a pisos construidos posteriormente, corresponden temporalmente a lo que se ha definido como la fase Locona (John Clark, comunicación personal 1989). El promedio calibrado y promediado de las cuatro fechas da como resultado 1590 ± 150 AC. Hasta este momento, a excepción de Paso de la Amada (Ceja 1985), no se habían obtenido fechas tan tempranas para el Formativo Temprano en el sur de Mesoamérica.

DESCRIPCIÓN CERÁMICA

El fenómeno interesante de este sitio es que a pesar de corresponder en tiempo con la fase Locona de Chiapas y Guatemala, así como de compartir varios rasgos cerámicos estilísticos, la cerámica de El Carmen muestra ciertas particularidades que la diferencian de los sitios contemporáneos. Hasta ahora, al comparar el material con el de otras regiones, no se ha encontrado otro sitio que presente las mismas características.

Las formas cerámicas predominantes son los típicos tecomates Ocós con una banda de pintura roja en el borde exterior (Figura 4). Sin embargo, la presencia de tecomates con cuellos de diferentes alturas que comparten la misma decoración Ocós (Figura 5), hace que la cerámica de El Carmen sea más parecida a aquella de la fase Locona definida por Clark (1987) en Chiapas y localizada cronológicamente entre Barra y Ocós.

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Figura 4 Ejemplos de tecomates de El Carmen con características de la fase Ocós

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Figura 5 Ejemplos de tecomates de El Carmen con perfil de gota

La presencia de estos tecomates con cuello en El Carmen parecen ser uno de los rasgos determinantes para la diferencia entre este sitio y otros contemporáneos. Esta diferencia en forma puede ser una distinción estilística que refleja una variación cronológica y regional de Locona. La presencia de acanaladuras alrededor de los bordes recuerdan aquellas de la cerámica Barra. Los patrones de líneas bruñidas observados en algunos cuerpos parecen relacionarse más con la decoración de Barra, así como el uso de la banda roja alrededor del borde exterior sobre un baño blanco previo.

Otro rasgo interesante es la ausencia de soportes en la cerámica de El Carmen. Este es un rasgo que se relaciona más con Barra que con Ocós donde los soportes son bastante comunes. Según las características observadas, El Carmen tuvo un desarrollo independiente a los sitios Ocós en el extremo oeste. Temporalmente las dos regiones son paralelas y es posible que haya existido algún tipo de contacto, pero no se sabe como este influyó en el desarrollo de estos grupos. La presencia de otros artefactos como fragmentos de figuritas, un peso de piedra para una red de pescar y un silbato, reflejan la presencia de rasgos culturales compartidos con los sitios de Chiapas y Guatemala.

ARTEFACTOS LÍTICOS

Se encontró muy poca obsidiana en las excavaciones. La colección consiste en 76 pequeñas lascas y pedazos, todos los que parecen ser producto de la reducción bipolar. Fueron analizados 38 ejemplares con la técnica de radio fluorescencia por Thomas Jackson. Se determinó que la mayoría de la obsidiana viene de la fuente de Ixtepeque, con un total del 87% de la muestra. El resto viene de El Chayal. Se ha propuesto que los habitantes del Formativo Temprano en el litoral de Chiapas y Guatemala dependieron fuertemente de la obsidiana de El Chayal la cual recibieron a través de una red de distribución costera. La evidencia indica que si tal red existió realmente, entonces El Carmen se encontró fuera de ella. Esto señala la posibilidad de la presencia de una red de intercambio de obsidiana de Ixtepeque en esta región coexistió con aquella de El Chayal en Chiapas y el oeste de Guatemala.

APRECIACIONES GENERALES

Sobre la base de los resultados preliminares de las excavaciones del sitio, se sugiere que el uso del sitio fue de carácter doméstico. La presencia de hornos, basureros y pisos de barro confirman esta sugerencia. De igual manera, de acuerdo a las fechas de Carbono 14, la ocupación del sitio fue bastante corta (unos 200 años). Sin embargo, a pesar de este corto lapso ocupacional, se cuenta con que el sitio mismo tuvo dos funciones diferentes. La primera, se relaciona con la presencia de los hornos en la base del montículo excavado dentro del terreno estéril. El hallazgo de tres de estos rasgos en el área excavada sugiere cierto tipo de actividad relacionada a la quema de algún material u objeto a altas temperaturas. Varias especulaciones se pueden hacer sobre producción de cerámica, preparación y cocimiento de sal, mariscos u otra actividad a mayor escala. En aquel momento, posiblemente el patrón de asentamiento era distinto, más disperso y con las casas de menor altura.

Otra posibilidad sería aquella de una ocupación de temporada, dedicada exclusivamente a la cosecha y procesamiento de recursos marinos y del manglar durante un corto periodo de tiempo al año y de allí que no existiera la necesidad de mayores construcciones domésticas. Un ejemplo concreto sería la producción de sal que ha sido documentada para una serie de sitios en Mesoamérica.

Posteriormente a esta primera ocupación, se observa una más extensa según las dimensiones del montículo. Esto puede deberse a una modificación del patrón de asentamiento de uno disperso a uno más concentrado. Una vez que se unieron los esfuerzos de varios grupos familiares, al suponer la existencia de una organización social no tan compleja, se construyó el sitio en donde podían vivir varias familias protegidas de las inundaciones que pudieron afectar aquella región.

Para poder comparar estas ideas se necesita llevar a cabo más investigaciones a manera de contar con mayores datos sobre el patrón de asentamiento del lugar. En los alrededores se encuentran varios montículos saqueados, pero ninguno tiene una ocupación contemporánea a El Carmen. Pozos de prueba en los alrededores del sitio, podrían reflejar un patrón de asentamiento similar al de Paso de la Amada (Clark 1987), donde en algunos casos no podían apreciarse montículos, más sin embargo, al llevar a cabo excavaciones de prueba, se recuperó evidencia de asentamientos domésticos.

REFERENCIAS

Amaroli, Paul
1986 Registro de Sitios del Departamento de Ahuachapán. Manuscrito, Museo David J. Guzmán, San Salvador, El Salvador.

1987 Informe Preliminar de las Excavaciones Arqueológicas en Cara Sucia, Departamento de Ahuachapán, El Salvador. Reporte entregado al Museo David J. Guzmán, San Salvador, El Salvador.

Ceja Tenorio, Jorge Fausto
1985 Paso de la Amada: An Early Preclassic Site in the Soconusco, Chiapas. Papers of the New World Archaeological Foundation, No.49. Provo, Utah.

Clark, John E.
1987 The Formation of Rank Societies in Chiapas, Mexico. Ponencia, 86 Reunión Anual, American Anthropological Association, Chicago.

Demarest, Arthur A., Mary E. Pye, James Myers y Rosalinda Mendez
1988 Proyecto Arqueológico El Mesak: Informe Preliminar de las Excavaciones de 1987-1988. Reporte entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Guatemala.

Flannery, Kent V. (ed)
1976 The Early Mesoamerican Village. Academic Press, New York.

Green, Dee y Gareth Lowe
1967 Altamira and Padre Piedra: Early Preclassic Sites in Chiapas, Mexico. Papers of the New World Archaeological Foundation, No.20. University of Brigham Young, Provo, Utah.