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Robinson, Eugenia J.
1993 El reconocimiento del municipio de Sumpango. En III Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1989 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Villagrán), pp.182-205. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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EL RECONOCIMIENTO DEL MUNICIPIO DE SUMPANGO

Eugenia J. Robinson

En junio del año de 1988 la Encuesta Arqueológica Kaqchikel (EAK) del Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA), inició el reconocimiento del municipio de Sumpango. Se escogió este municipio por varias razones. Sumpango tiene terrenos formados por barrancos profundos y quebradas que forman pequeñas franjas de tierra, características típicas del Altiplano Central. Esta configuración es distinta a la de Alotenango (Robinson 1989) que en cambio tiene, a los lados de los volcanes, pendientes inclinadas cortadas por quebradas, pero sin promontorios comunes como los que se ven en Sumpango y en otros lugares. El municipio se encuentra cerca de la Antigua Guatemala lo que permite un fácil acceso y por lo tanto se mantienen bajos los costos de transportación (Figura 1).

Un otro aspecto importante es que el coordinador del proyecto de campo, Cástulo Puc Raxon, había sido anteriormente alcalde del lugar; su importancia en la comunidad dio la oportunidad de tener una mayor relación con las personas del lugar desde el inicio del proyecto. Algunos sitios en este municipio habían sido localizados por Edwin Shook (1952) y Carson Murdy (1984) antes de que este proyecto fuera iniciado (Figura 2).

Sumpango es un municipio del departamento de Sacatepéquez con municipalidad de tercera categoría y con un área aproximada de 40 km². Colinda con los municipios de: al norte Santo Domingo Xenacoj, Sacatepéquez; al este Santiago y San Bartolomé Milpas Altas, Sacatepéquez; al sur con Pastores y Jocotenango, Sacatepéquez; al oeste con El Tejar, Chimaltenango.

Cuenta con la carretera asfaltada Interamericana CA-1 que pasa a la orilla del pueblo a 42.5 km de la ciudad de Guatemala y al sureste a 15 km se comunica con la cabecera departamental, ciudad de Antigua Guatemala; a 12 km por el oeste se comunica con la ciudad de Chimaltenango y cuenta con caminos, laderas y veredas que unen a sus aldeas, caseríos, fincas y propiedades rurales entre sí y a otros municipios.

La topografía del municipio de Sumpango es montañosa excepto en el área llamada de Los Planes y que se encuentra situada en la esquina suroeste del municipio y Chuya al noreste (Figura 3). Al oriente de Los Planes, en el área de Los Camotales, existen franjas anchas de tierra. La parte norte del municipio es quebrada. Áreas prominentes de terreno se encuentran en la parte oriente del municipio y fueron creadas por quebradas que corren hacia el río Xaltaya. San José Yalu, San Rafael El Arado y la finca El Guachipilín son otras áreas de planos prominentes. Desde estos terrenos, al este, pueden verse las tierras llanas de Chuya las cuales son parte de Sumpango y del municipio de Santo Domingo Xenacoj. La frontera sur oriente del municipio cae al pie de las montañas que están frente de otros terrenos planos pertenecientes a Chitacaj. Hay varias quebradas, ríos y nacimientos de agua en las montañas (Figura 4).

Su clima es templado en la parte alta de la cabecera municipal así como también en el inicio del Altiplano Occidental. Su clima es frío en la parte sureste, al pie de la montaña El Rejón, El Olvido y San Antonio, que forman la sierra de Los Andes con árboles de palo rojo, tasisco, roble, palo de tigre, enredos de enormes bejucos y una de gavilán. Por el lado norte y sur su clima es cálido y se conservan áreas con bosques de pino, encino, hilamo y ciprés, que son útiles en la construcción y el consumo doméstico.

Su tierra es fértil por su clima que varía y debido al barro, tierra negra, arenosa y amarilla, que hoy en día ha dado la oportunidad a la diversificación de cultivos agrícolas (maíz, frijol, trigo). El 50% de sus tierras produce gran variedad de verduras (hortalizas) en las épocas de invierno y verano. Cuenta con pequeños riachuelos, nacimientos de agua, pozos artificiales y proyectos de riego, lo que ha modernizado la vida de los habitantes (Figura 5).

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Figura 1 Ubicación de los municipios de Alotenango y Sumpango dentro del área de habla Kaqchikel

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Figura 2 Sitios arqueológicos ubicados por Shook (1952) y Murdy (1984)

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Figura 3 Topografía del municipio de Sumpango

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Figura 4 Recursos de agua del municipio de Sumpango

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Figura 5 Nombres de lugares del municipio de Sumpango

METODOLOGÍA DEL RECONOCIMIENTO

Se desea realizar un reconocimiento completo del área del municipio; por el momento solamente se ha logrado reconocer un 60% del mismo. La metodología fue la misma que la usada en Alotenango: El señor Puc pidió información a los habitantes sobre los lugares donde se encuentran los sitios. Se han localizado 99 sitios en la superficie y éstos varían en tamaño, ya que van desde 35 m² hasta cerca de 1 km² (Figura 7). La mayoría de los sitios son localidades en donde se encuentran artefactos superficiales. Se han localizado algunos sitios con rasgos de construcción (Figura 6): El Tunino (7), Los Pinos (24), Chiponquin (28), Nimajuyu (34), Chuculun (47,48), El Yalu (67), San Martín (81), Guachipilín (83,94), San Martín (91), Los Camotales (99). Se han localizado muros de contención de talpetate al lado de la Barranca Tizate (3,4,5), y Nimajuyu (40), y un posible canal de aguas pluviales con cimientos de piedra sobre el talpetate (sitio 5). Hay terrones de talpetate en el sitio Paraxaj (54). Se exploró en nacimiento de agua Nacimiento Viejo (16).

HISTORIA COLONIAL

El nombre de Sumpango parece ser de derivación Nahuatl y le fue dado en la época colonial con la llegada de los mexicanos. En Nahuatl, la palabra tzompalco significa Lugar de los Tzompantli. Un tzompantli era una estantería utilizada en eventos religiosos donde se colocaban calaveras humanas y se ofrecían a los dioses (Arriola 1973:563-567). En tiempos recientes los indígenas explicaban la palabra cambiándola a raíces Kaqchikel de su dialecto. En esta lengua, Sumpango puede significar lugar abajo del estómago; en este caso, la palabra hubiera sido cambiada para tener significado de piel de estomago, igual Tzumpong (Cástulo Puc, comunicación personal 1989).

Los ancianos se refieren al pueblo no como Sumpango sino como Tzumpango. Además por ser al pie de las montañas, dicen que el pueblo puede ser el estómago de los cerros. Estos dos significados representan la etimología del nombre Sumpango y por lo tanto demuestra la presencia de una mezcla lingüística y etnográfica que ha cambiado con los años.

En el terremoto de 1976 fue destruido el templo parroquial de Sumpango, por lo que hoy en día se encuentra en reconstrucción por el Ministerio de Cultura y Deportes. Esta reconstrucción fue iniciada por el arquitecto Elmar René Rojas Azurdia, ex-ministro, con apoyo del entonces párroco Francisco Morales Muralles, así como también del Consejo Parroquial integrado por toda la cofradía, asociaciones y congregaciones religiosas de la parroquia. Por traslado del párroco Morales a otro lugar, a finales del año 1988, fue fundado un comité por iniciativa de la iglesia, para dar un mayor impulso a la reconstrucción del templo de San Agustín Sumpango. Actualmente el comité cuenta con personería jurídica para el desenvolvimiento del trabajo en beneficio de la reconstrucción. La municipalidad anterior y la presente han contribuido con material, piedra para muros y graderías, utilizados para la reconstrucción. Esta restauración representa la sexta edificación del templo, desde la mitad del siglo XVII. Es posible que hayan existido otras construcciones antes de la primera mencionada por el Lic. Carlos Alfonso Álvarez-Lobos Villatoro en su obra acerca de la historia del templo (1983).

La primera iglesia parece haber sido típica de las construcciones religiosas del siglo XVI, una sola nave, paredes fuertes de contención y techo de madera. El segundo templo fue construido por el padre Fray Diego de Guzmán y Loaisa, terminado en el año 1649. Se conoce su forma por cimientos todavía en existencia. Tenía tres naves, artesón, varias campanas y muchos ornamentos ricos. Por estar situada en un lugar con muchos barrancos y en una ladera, la iglesia quedó casi totalmente destruida por el terremoto de 1717.

En el mismo lugar, la tercera iglesia fue iniciada en 1718 por Fray Tomás de Santo Domingo. Esta construcción realizada en 1728 tenía una sola nave con bóveda de medio cañón y arcos torales que descansan en pilastrones. El templo fue mucho más suntuoso que el anterior, pero el terremoto de 1773 dejó la construcción en ruinas sin la fachada principal y enterró bajo la bóveda el resto de la iglesia. En 1779 se empezó el cuarto templo, con la ayuda del sacerdote de Sumpango, Francisco de Seaxe de Rivas y Gálvez, en el mismo sitio que los anteriores. El plano para la iglesia tenía tres naves con un largo de 80 varas y un ancho de 24 varas. Los trabajos no habían avanzado mucho cuando ocurrió el temblor 1782 que vino a destruir lo que había sido realizado en esta fase de la construcción.

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Figura 7 Sitios del Preclásico Temprano y Medio en el municipio de Sumpango

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Figura 6 Sitios con rasgos del municipio de Sumpango

Hasta 1828 no se inició otro templo sino que se utilizó el rancho de terracería construido en 1782. En 1828, por el beneficio del Lic. Joaquín Planes, fue demolido el antiguo templo y se empezó una quinta construcción en un lugar más alto y sólido unos metros más hacia el norte. Este quinto templo tuvo aparentemente dos arquitectos: el maestro Joaquín Vásquez que realizó los planos preliminares, aunque en la construcción actual se usaron los del maestro Manuel Antonio Arroyo. Parece ser que estos últimos planos fueron basados en los primeros.

El quinto templo fue inaugurado en 1842 y tiene una fachada Neoclásica, una sola nave rectangular, que domina la plaza desde una moderna plataforma, con una escalinata ancha de piedra. Esta construcción fue ampliada en 1967-70 por el padre Gálvez. El templo y la casa parroquial eran un conjunto urbano que dominaba al pueblo de Sumpango hasta que con el terremoto de 1976 fueron destruidos.

Sumpango fue uno de los primeros poblados formados por los españoles (Diccionario Geográfico de Guatemala 1980:802). Se sabe que el 10 de Febrero de 1542 llegaron los padres Dominicos, quienes iniciaron el trabajo de enseñanza católica, tanto en lengua nativa Kaqchikel como en Español, ayudados por el obispo Francisco Marroquín (Recinos 1980:139, nota 266), quien les encomendó su administración en el año de 1543. Para el año de 1549, la congregación de San Agustín Sumpango fue formada en el mismo lugar donde hoy se encuentra la zona urbana. Se tiene la anotación de los pagadores de tributo en un documento del año 1561 (AGI-45), que cita 464 pagadores y 89 reservados (28 viejos enfermos, lisiados, 18 sacristanes, 43 viudas). Al calcular un tributario por cada familia de cuatro personas, se estima una población de 1856 personas en la encomienda de Sumpango (George Lovell, comunicación personal 1989). Doscientos años después, la población fue calculada en 5015 personas (Cortez y Larraz 1958:79).

Sumpango pagó tributo directo, al menos desde el año de 1551. Antes de esta fecha, la encomienda del pueblo de Sumpango había sido propiedad de Francisco de Castellanos y para el año de 1549 propiedad, en unión y partes iguales, de la Corona y de Juan Álvarez (George Lovell, comunicación personal 1989).

Los tributos desde 1549 eran productos locales, maíz, frijol, gallinas de Castilla y además, indios de servicio, estos últimos pidieron ser cambiados por veinte racimos de cacao. Según Juan de Pineda en 1596, “Dan poco tributo…Podrán dar otro tanto más tributo sin vejación, sino muy cómodamente porque están ricos” (Acuña 1982:304-305).

RESULTADOS ARQUEOLÓGICOS

PRECLÁSICO TEMPRANO (800-600 AC)

La evidencia más temprana de ocupación en el municipio de Sumpango existe en forma de un tiesto con impresiones de tejido o aplicados de lazo y un tiesto con impresiones de estampado de mecedora. El primer tiesto tiene una parte plana y proviene del sitio 2 de la región Tizate. El segundo tiesto es del sitio 97 en Camotales (Figura 7). Los dos se parecen al material de los sitios del periodo Preclásico Temprano de Ocós. Tecomates de paredes gruesas que tienen el mismo estilo de la cerámica de Cuadros y Jocotal de la Costa Sur. Del sitio al sur de Los Pinos se tiene un tiesto de pasta blanca con borde grueso y ancho pero con la pared del cuerpo más delgada que tiene el estilo de la cerámica Cuadros de la Costa Pacífica, 1150-950 AC; A.Demarest, comunicación personal 1989). Se tiene otro ejemplo de tecomate en pasta blanca con línea ancha incisa abajo del borde y que pertenece también al sitio 63, San Rafael el Arado, al poniente de Santa Marta. Este tiesto es parecido a los tiestos del ware Coastal Undifferentiated de El Bálsamo (Shook y Hatch 1978:8-9).

En Sumpango, los tecomates de paredes gruesas y con modos del Preclásico Temprano se encuentran sobre franjas de terreno plano cortadas por quebradas hondas. Todos están cerca de nacimientos de agua.

Algunos tiestos parecidos a la cerámica Rojo Pálido de la fase Las Charcas de Kaminaljuyu han sido descubiertos al sur de Sumpango, arriba del área donde se encuentra el sitio Nimajuyu (34; Figura 7).

PRECLÁSICO MEDIO (600-300 AC)

Durante el Preclásico Medio se completa el paisaje arqueológico, ya que la mayoría de los sitios tienen la vajilla (ware) Sacatepéquez Blanco Pasta Blanca (Shook y Hatch 1978), la cual es típica del Preclásico Medio. Se ha tenido la suerte de haber recolectado vasijas casi enteras y cerámica dejada por campesinos en los alrededores de sus milpas y trigales al limpiarlas.

Sitios de superficie con cerámica del Preclásico Medio han sido encontrados en terrenos bajos en Chuya y sobre franjas de terreno cuyos lados están cortados por quebradas (Figura 8); se localizan también cerca de nacimientos de agua en la montaña.

Se duda que los sitios mencionados hayan sido escogidos por su posición defensiva; más se cree que fueron escogidos por su localización en las montañas, sobre tierras relativamente planas y cerca de una fuente de agua. La buena visibilidad de estos sitios contribuye a la interpretación de ellos como puestos e vigilancia o sitios de defensa como lo indica la localización de uno de ellos en Sumpango. Nimajuyu es el sitio conocido más grande del Preclásico-Protoclásico (Figura 9).

El Preclásico Medio es un periodo escasamente conocido en el área del Altiplano de Guatemala. El reconocimiento indica que las poblaciones fueron extensas durante este periodo. Murdy (1984:78-83) calculó que el máximo de población en el valle de Guatemala y el plano del Canchón (875 km²) fue de aproximadamente 25,000 personas o sea cerca de 30 personas por km²; al aplicar estas cifras al municipio de Sumpango podrían haber habitado 1200 personas en el área que hoy ocupa el municipio. Los mapas de asentamiento indican que el 70% de los sitios estaban dispersos por lo que se interpreta que eran pequeñas residencias domésticas, compuestas de aproximadamente 25 o menos personas cada una.

PRECLÁSICO TARDÍO (300-100 AC)

El diagnóstico del periodo Preclásico Tardío es el tipo Izote, de pasta blanca con pintura roja derivado de la fase Sacatepéquez (Marion Hatch, comunicación personal 1989). Monte Alto Rojo y Rojo Fino son otros diagnósticos. El análisis indica que menos sitios fueron ocupados en el periodo anterior pero las áreas de asentamiento preferidas fueron las mismas para ambos periodos (Figura 10).

PRECLÁSICO TERMINAL (100 AC – 200 DC)

La cerámica diagnóstica de éste periodo es un nuevo tipo utilitario llamado Chuya, el cual tiene pasta roja y engobe blanco y grueso. La distribución de esta cerámica indica que hubo sitios y poblaciones iguales a las del Preclásico Tardío (Figura 11).

PERIODO PROTOCLÁSICO (200-300 DC)

El periodo Protoclásico es identificado por la presencia de soportes mamiformes. Se tienen cuencos de pasta blanca con pared divergente, evidencia de un engobe naranja y soportes mamiformes pequeños. Esta cerámica probablemente pertenece a la primera parte del periodo Protoclásico. Algunos fragmentos de cuencos de color naranja con soportes mamiformes deberían ser relacionados o tomados como parte de la tradición Solano delineada por Hatch (1987), perteneciente a la segunda mitad del Protoclásico. Solo se ha encontrado algunos ejemplos de cuencos completos de color naranja y negro con soportes mamiformes, diagnósticos de la misma época.

Como en el Preclásico Terminal, hay menos sitios ocupados que en Preclásico Tardío (Figura 12). Parece haber una zona de ocupación Protoclásica que se extiende a Nimajuyu, Chuya y sitios cerca de Santa María Cauque. Nimajuyu continuó ocupado durante este periodo, así como otros sitios o sitios cercanos del Preclásico Tardío. Las franjas de terreno al poniente de Nimajuyu fueron ocupadas así como también las tierras llanas.

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Figura 8 Sitios del Preclásico Medio en el municipio de Sumpango

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Figura 9 Plano de Nimajuyu, Preclásico Medio – Protoclásico, en el municipio de Sumpango

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Figura 10 Sitios del Preclásico Tardío en el municipio de Sumpango
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Figura 11 Sitios del Preclásico Terminal en el municipio de Sumpango

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Figura 12 Sitios del Protoclásico en el municipio de Sumpango

CLÁSICO TEMPRANO (300-550 DC)

Algunos de los diagnósticos cerámicos de este periodo son el tipo Esperanza Flesh, ollas de pasta roja con decoración aplicada y cuencos con base anular. Varias localidades fueron ocupadas durante este periodo (Figura 13). Poca cerámica de este periodo ha sido encontrada en Nimajuyu y Los Pinos. Se ha encontrado un lugar en Guachipilín donde la mayoría de la cerámica es Esperanza Flesh. Este tipo cerámico se ha localizado en 16 sitios y cada uno tiene cerámica Clásica Temprana. Hay cuatreo sitios con plataformas y terrazas. Existen dos formas de sitios: uno tiene terrazas o niveles diferentes y un montículo al final de la porción de tierra en forma de dedo (San Martineca 81; Figura 14); el otro tiene dos terrazas y una plataforma alrededor de una plaza de 50 m de ancho (San Martineca 91; Figura 15). La altura de los montículos y terrazas son 2 m o menos.

CLÁSICO TARDÍO (550-900 DC)

Un diagnóstico cerámico de este periodo es El Amatle. Durante este tiempo, fueron ocupados menos sitios que en el Clásico Temprano (Figura 16). Los Pinos (24) es un sitio predominantemente Clásico Tardío y es el sitio más grande de este municipio, perteneciente a este periodo (Figura 17). Sus cinco plataformas delinean dos plazas. La plataforma más grande tiene 9 m de altura y se encuentra en una lengua de tierra parecida a Nimajuyu en la frontera oriente de Sumpango, 4 km al sur de dicho sitio. Para entonces al área de Guachipilín estaba esencialmente abandonada.

POSTCLÁSICO TEMPRANO (900-1200 DC)

Hay pocos ejemplos de cerámica plomiza u otros diagnósticos del Postclásico Temprano y una ocupación de esta época es improbable.

POSTCLÁSICO TARDÍO (1200-1500 DC)

El periodo Postclásico tiene cerámica Micácea de color café claro y del tipo Chinautla. La cerámica general, que es más o menos similar a las del periodo Clásico, se encuentra en muchos lugares en Sumpango (Figura 18). El área de Chimuch, a menos de 1 km al sur de Sumpango, representa casi exclusivamente un sitio Postclásico. La cerámica Postclásica encontrada en Sumpango sugiere que esta área también fue ocupada. Se conoce un sitio del área con una sola plataforma al poniente de la quebrada El Clarinero o El Zope. El área del Guachipilín fue ocupada otra vez.

El único centro del Postclásico es el sitio 99. Este lugar tiene plataformas y montículos con cerámica Micácea en los muros. El lugar fue probablemente en área de mucha importancia; según una leyenda, este sitio fue un centro antes de la formación de la ciudad de Sumpango. También hay cerámica Preclásica y Clásica en este lugar.

COLONIAL (1500-1821 DC)

La mayoría de los restos coloniales están al sur del municipio sobre el camino colonial que termina en Pastores (Figura 19). En este camino está la Pila de las Pedreras (1821), y al otro lado hay un puente con un arco colonial intacto. Otro muro parcial y colonial es evidente en la bajada de Camotales.
Cerámica colonial salió de varios sitios en el sur de Sumpango. Al norte de Sumpango hay una finca colonial, Guachipilín. Hay una leyenda que cuenta que en Cerro de la Campana fue enterrada una campana de oro para evitar que a la venida de los españoles se la llevaran.

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Figura 13 Sitios del Clásico Temprano en el municipio de Sumpango
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Figura 14 Plano de San Martineca (81), Clásico Temprano, en el municipio de Sumpango

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Figura 15 Plano de San Martineca (91), Clásico Temprano, en el municipio de Sumpango
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Figura 16 Sitios del Clásico Tardío en el municipio de Sumpango

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Figura 17 Plano de Cerro Los Pinos (24), Clásico Tardío, municipio de Sumpango

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Figura 18 Sitios del Postclásico Tardío en el municipio de Sumpango
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Figura 19 Sitios del periodo Colonial en el municipio de Sumpango

REFERENCIAS

Acuña, René
1982 Relaciones Geográficas del Siglo XVI: Guatemala. Universidad Nacional Autónoma de México, México.

Arriola, Jorge Luis
1973 El Libro de las Geonimias de Guatemala, Diccionario Etimológico. Seminario de Integración Social Guatemalteca, No.31. Editorial José de Pineda Ibarra, Guatemala.

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1987 La importancia de la cerámica utilitaria en arqueología, con observaciones sobre la prehistoria de Guatemala. Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala 61:151 183.

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1984 Prehistoric Man-Land Relationships Through Time in the Valley of Guatemala. Tesis Doctoral, Pennsylvania State University, Pittsburgh.

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1950 Popol Vuh: The Sacred Book of the Quiche Maya. University of Oklahoma Press, Norman.

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1989 El reconocimiento arqueológico de Alotenango. En II Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1988 (editado por J.P. Laporte et al.), pp.117-134. Museo Nacional de Arqueología y Etnografía, Guatemala.

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1952 Lugares arqueológicos del Altiplano Central de Guatemala. Antropología e Historia de Guatemala 4 (2):3-40.

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