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Velásquez, Juan Luis

1991  Replanteamiento de la fase Majadas: Un componente Preclásico Medio Tardío. En II Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1988 (editado por J.P. Laporte, S. Villagrán, H. Escobedo, D. de González y J. Valdés), pp.70-78. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala. 

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REPLANTEAMIENTO DE LA FASE MAJADAS:

UN COMPONENTE PRECLÁSICO MEDIO TARDÍO

Juan Luis Velásquez

La presente investigación hace énfasis en el estudio, análisis y comparación de la evidencia cerámica asociada al caso concreto que se expondrá. En las investigaciones arqueológicas en el área Maya la cerámica ha sido utilizada para fechar, realizar comparaciones e interpretaciones, valiéndose para ello de unidades de análisis y clasificación como el ware y el tipo. Los tipos son indicativos de una clase de cerámica de un tiempo y espacio específico. La suma de estos determinan un complejo cerámico, que en unión de otros complejos tales como óseos y líticos son componentes de una fase en un sitio determinado (Smith, Willey y Gifford 1960). El ware se ubica más alto en la jerarquía y persiste por lo común durante varias fases, permite manejar esta categoría desde el principio hasta el fin, viendo la evolución y dirección de cambio. Su objetivo es ver la cerámica como un espejo de la cultura con su evolución interna, sus momentos inventivos o influencias externas, ya sea de ideas o intercambio de materiales (Hatch y Castillo 1984).

El objetivo principal de esta investigación es aportar datos que sirvan para el conocimiento de la historia cultural de Kaminaljuyu, tanto en la secuencia cerámica como en los importantes cambios sociopolíticos y de intercambio que se dieron hacia el final del Preclásico Medio (Cuadro 1). La fase Providencia que desarrolla de la fase Las Charcas, ve el desarrollo en Kaminaljuyu de grandes villas nucleadas a la emergencia de Kaminaljuyu como un señorío compuesto de cinco centros ceremoniales mayores, compuestos de cinco linajes respectivamente (Michels 1979). Es a este momento al que se dedica la atención.

En el Montículo C‑III‑6 de Kaminaljuyu se encontró un escondite ceremonial conteniendo cerámica diferente a la de las fases Las Charcas y Providencia‑Sacatepéquez del Preclásico Medio (Edwin Shook, comunicación personal 1988). Fue distintiva una cerámica lustrosa de color café‑gris presente en cuencos de base plana, borde evertido‑pestaña labial y acanaladuras en el cuerpo con diseños de líneas curvas entrecruzadas (Figura 2). Sobre la base del material encontrado en el escondite, Shook propuso la fase Majadas, colocándola entre las fases Las Charcas y Sacatepéquez‑Providencia, aproximadamente entre los años 600‑500 AC.

En 1965 Borhegyi propuso dos cambios en la secuencia cronológica presentada por Shook para Kaminaljuyu. La fase Las Charcas fue dividida en dos componentes: Las Charcas A (1000‑600 AC) y Las Charcas B (600‑500 AC), correspondiendo la primera parte al Preclásico Temprano y la segunda al Preclásico Medio. Las Charcas B y Majadas estaban caracterizadas por cuencos lustrosos café‑gris de bases planas y pestañas labiales. Éstos no eran parte del Preclásico Temprano, siendo más bien contemporáneos de las fases Providencia y Sacatepéquez.

Dado que el material que definió la fase Majadas provenía de un escondite, Borhegyi (1965) le consideró intrusivo y asociado a la región de Salcaja, así mismo que no representaba una fase diferente para Kaminaljuyu. Propuso quitar la fase Majadas o combinarla con la fase Providencia (500‑300 AC) en la secuencia cronológica de Kaminaljuyu.

 

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Cuadro 1  Fases cerámicas de Kaminaljuyu, Costa Sur y La Lagunita en Quiché

 

 

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Figura 2

Simultáneamente a la propuesta de Borhegyi, Lowe y Mason (1965) presentaron un cuadro cronológico para el suroeste de Chiapas, el cual coincidiendo con los periodos culturales presentados por Willey, Ekholm y Millon (1965) asignaban a la fase Majadas una posición cronológica entre los años 550‑450 AC, entre las fases Las Charcas y Providencia. Sin embargo, sobre la base de la propuesta de Borhegyi, la fase Majadas quedó en desuso y considerándosele en algunas secuencias cronológicas de manera dudosa y más bien asociada a las fases Providencia y Sacatepéquez.

Excavaciones realizadas en plataformas bajas de barro asentadas sobre el talpetate natural en el Montículo A‑V‑9 por el Proyecto Arqueológico Las Majadas recuperó cerámica asociada a la fase Las Charcas y carente de tipos diagnósticos para la fase Providencia como son el Zinc Naranja y el Púrpura Sobre Rojo Fino. La muestra presenta conexiones con los complejos cerámicos Las Charcas y Providencia mediante los tipos Rojo Sobre Ante y la cerámica blanca con pintura roja y púrpura. Un tipo distintivo fue un café‑gris lustroso. La muestra fue considerada como perteneciente a la fase Las Charcas en su parte terminal (Velásquez 1987). La posibilidad de reconsiderar la fase Majadas fue tomada en cuenta, sin embargo, la muestra era pequeña y se carecía de vasijas completas, siendo un minucioso control estratigráfico la mejor herramienta.

Durante el primer semestre de 1988, excavaciones (Operación 6) realizadas por el Proyecto Arqueológico Las Majadas al norte el Grupo A‑V‑6 y frente a la ribera de un lago extinto, descubrieron el entierro de un hombre adulto descansando sobre un manto de arena natural. Sus ofrendas y adornos consistieron en cuentas de jade, navajas de obsidiana, artefactos líticos, figurillas, silbatos y sellos de barro, ocho vasijas pequeñas se encontraron junto a él, diez vasijas más asociadas a huesos humanos cercanos al entierro y sobre el mismo manto de arena.

Se realizó una descripción de las piezas, se les comparó con otros sitios de las Tierras Altas y se procedió a darles una fecha relativa. El análisis de las vasijas se realizó sobre la base de comparación con los informes de Shook (1951) y Wetherington (1978) para Kaminaljuyu; Rands y Smith (1965) en las Tierras Altas; El Bálsamo (Shook y Hatch 1978); Semetabaj (Shook, Hatch y Donaldson 1979); La Lagunita (Viel 1984); el sureste y centro de Chiapas (Lowe y Mason 1965); y Chalchuapa (Demarest y Sharer 1982; Sharer 1978). Visitas a las colecciones y muestrarios del Museo Nacional de Arqueología y Etnología de Guatemala fueron realizadas para efecto de comparación. La definición de formas ha sido realizada sobre la base del trabajo de Hatch y Castillo (1984).

Las vasijas se han denominado de acuerdo al ware o tipo ya establecido con el que mantenga mayor similitud en la suma de sus atributos. Así, por ejemplo, las piezas Rojo Pulido Sobre Ante No Pulido que guardan relación en el ámbito de pasta con su similar en el ware Sacatepéquez Rojo Pulido Sobre Ante No Pulido (Shook y Hatch 1978) de la región de Chimaltenango y Sacatepéquez, no se han incluido dentro de algunos de los tipos similares a éste, en algunos tipos de wares Velarde y Embudo Rojo Sobre Ante de Kaminaljuyu (Wetherington 1978). Sin embargo, es importante mencionar que es la nomenclatura de Wetherington la que se ha utilizado en principio, tal el caso del ware Sacatepéquez Blanco Pasta Blanca, al cual se le denomina ware Rinconada Pasta Blanca, tipo Providencia Pintura Púrpura, variedad Providencial, por ejemplo.

El análisis se ha restringido al Preclásico Medio en lo que corresponde a las fases Las Charcas y Providencia en Kaminaljuyu, ya que cerámica de la fase Miraflores (sub-fases Verbena y Arenal) es inexistente en el conjunto bajo estudio, tal el caso de los incisos finos en los tipos Verbena Café‑Negro y Verbena Rojo Fino (Wetherington 1978), claros marcadores de la sub-fase Verbena.

El estudio persigue verificar la existencia de la fase Majadas tomando en principio su complejo cerámico, así como su colocación entre las fases Las Charcas y Providencia‑Sacatepéquez, o si es un sub-complejo ritual contemporáneo Providencia‑Sacatepéquez relacionado a una región adyacente a Kaminaljuyu. Es un replanteamiento a un problema antiguo, que sobre la base de la excavación de la operación 6 y sus evidencias (Cruz s.f.) se considera necesario retomar.

Los complejos cerámicos Las Charcas y Providencia son fácilmente distinguibles, por ello el análisis de los materiales y vasijas de la operación 6 es necesario, ya que presenta elementos propios y distinguibles de ambos complejos en las vasijas del entierro principal de dicha operación. Pueden representar un momento de transición entre dos fases, y de ahí su importancia en el tiempo del desarrollo de Kaminaljuyu como un señorío. 

LA CERÁMICA

Las vasijas Rojo Sobre Ante comprenden tres cuencos de una altura y diámetro no mayor a los 6 y 14 cm respectivamente (Figura 1), y dos miniaturas: una en forma de zapato y la otra de cántaro, ambas son de 4.5 cm de altura. Dos de los cuencos son de base plana y el otro de base convexa. Dos de ellos presentan dos asas decorativas (Figura 1). Los de base plana han sido identificados como pertenecientes al ware Embudo Rojo Sobre Ante, tipo Prado (Wetherington 1978), y el restante al ware Sacatepéquez Rojo Pulido Sobre Ante No Pulido (Shook y Hatch 1978). Las dos miniaturas pertenecen al mismo ware y presentan similitud entre sí en el asa y la decoración, consistente en una efigie antropomorfa que presenta tres punzonadas que semejan la boca y los ojos (Figura 1). Puede esto relacionarlos con su papel como ofrenda mortuoria, presentando la boca abierta hacia arriba. Las vasijas en conjunto son consideradas pertenecientes al Preclásico Medio en las fases Las Charcas y Providencia‑Sacatepéquez.

Las tres vasijas restantes que acompañan directamente al entierro son en forma de cuencos de base plana y boca restringida, características del Preclásico Medio en la fase Las Charcas (Wetherington 1978). Los tres presentan distinta decoración, y su altura y diámetro no es mayor a 10 y 25 cm respectivamente.

El cuenco Naranja (Figura 1) presenta el mismo modo decorativo de asa pegada apreciado en dos de los cuencos Rojo Sobre Ante (Figura 1). Se le considera perteneciente al ware Canales Naranja, tipo Villanueva Naranja Pulido (Wetherington 1978).

El cuenco café‑gris presenta una decoración en media caña, en el cuerpo el engobe se encuentra bastante erosionado (Figura 1) pertenece al ware café‑gris lustroso.

El tercer cuenco presenta decoración resistente o Usulután y un acanalado en el cuerpo que semeja una calabaza (Figura 1), es una vasija fitomorfa de engobe naranja, se le ha identificado con el ware Mirador Rojo Tipo Verbena Rojo‑Naranja, variedad Usulután (Wetherington 1978), y la cerámica Naranja Lustroso (Shook, Hatch y Donaldson 1979).

Las vasijas asociadas al entierro son un cuenco de base plana con un baño ante‑crema y borde rojo no pulido (Figura 1), similar a ejemplos del Preclásico Medio en la Costa Sur (Shook y Hatch 1978); éste se encontró acompañado a un café gris lustroso. Similar a él se encontraron seis vasijas más asociadas a huesos humanos de otro individuo, siendo cuatro de ellas cuencos de base plana y pestaña labial (Figura 2), y dos miniaturas (Figura 3). Los cuencos oscilan entre una altura de 3 y 6.5 cm, y un diámetro de 9 y 22 cm Dos de estos presentan acanaladura en el borde‑pestaña. El más grande de ellos por su decoración en el cuerpo es un buen diagnóstico de la fase majadas (Figura 3; Edwin Shook, comunicación personal 1988). Las dos vasijas miniatura tienen una altura de 3.5 y 4.5 cm respectivamente, y presenta una de ellas acanaladura bajo el borde (Figura 3).

Esta cerámica Café‑Gris Lustroso ha sido considerada perteneciente al Preclásico Medio al final de la fase Las Charcas (Wetherington 1978); la zona norte de las Tierras Altas (Viel 1984; Sharer y Sedat 1987); el Occidente (Rands y Smith 1965); centro y sureste de Chiapas (Lowe y Mason 1965); Chalchuapa (Sharer 1978); así como guarda relación con cerámica similar de Petén en la fase Mamom (Lowe y Mason 1965). Esta cerámica se ha identificado con el tipo Morada Ante Naranja del ware Canales Naranja de Kaminaljuyu, el cual guarda relación con cierta muestra del ware Crucero Gris y de los Café‑Gris Streaky de la muestra Las Charcas del Museo Nacional de Arqueología y Etnología identificada por Shook (Wetherington 1978; los wares Canales Naranja y Crucero Gris son de la clasificación de Wetherington).

 

 

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Figura 1

 

 

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Figura 3

Finalmente, dos cuencos de base plana y paredes rectas completan el conjunto de vasijas pertenecientes al contexto del entierro principal. Ambas son de 5 cm de altura y 10 cm de diámetro. Una ha sido identificada como perteneciente al ware Sacatepéquez Rojo Pulido Sobre Ante No Pulido (Figura 3), y está casi cubierta por dentro y fuera de engobe rojo pulido, presentando una depresión hacia el interior de la vasija ligeramente abajo del borde y un botón hacia el exterior en el lado opuesto.

El otro cuenco ha sido identificado como perteneciente al ware Canchón Rojo, tipo Las Charcas Rojo Pálido (Wetherington 1978). Ambos situados para el Preclásico Medio en las fases Providencia‑Sacatepéquez y Las Charcas respectivamente.

CONSIDERACIONES

Las vasijas de los tipos Prado Rojo Sobre Ante y Las Charcas Rojo Pálido se consideran locales, pertenecientes a la fase Las Charcas y siendo los dos últimos buenos diagnósticos de ella.

El tipo Verbena Rojo‑Naranja, variedad Usulután, muestra una tradición en su técnica decorativa de origen en Chalchuapa (Demarest y Sharer 1982), que se ha reportado para Kaminaljuyu en la fase Las Charcas (Wetherington 1978). El tipo Villanueva Naranja Pulido y el Morada Ante Naranja han sido asociados al occidente y norte de las Tierras Altas en los departamentos de Quetzaltenango, Quiché y Baja Verapaz para el Preclásico Medio y correlacionados a la fase Las Charcas. Este tipo representa el 50% del conjunto y es comparable con Café‑Gris Lustroso (citado por Shook 1951), Rands y Smith (1965), y Lowe y Mason (1965). Esta es diagnóstica de las fases Las Charcas (Wetherington 1978; Shook 1951), y principalmente Majadas (Edwin Shook, comunicación personal 1988). Al presente se le ha identificado con el uso de Tabla Munsell para el color de la pasta y superficie, así como tratamiento de superficie, composición de la pasta, forma y decoración. Resultados finales con relación a esta importante clase de cerámica se encuentran en proceso y es un importante aspecto de la investigación y merece especial atención. Cerámica similar en tratamiento de superficie, color y forma es diagnóstica para Chiapas II‑III (Lowe y Mason 1965), siendo Chiapas III correlativamente contemporánea a Majadas (550‑450 AC).

El 30% de las vasijas pertenecen al ware Sacatepéquez Rojo Pulido sobre Ante no Pulido, considerado propio de la región de Sacatepéquez y Chimaltenango, se conocen desde el Preclásico Medio en la fase Sacatepéquez relacionada cronológicamente a la fase Providencia y Las Charcas en su aspecto tardío en Kaminaljuyu. Cerámica como ésta se encontró en el sitio El Bálsamo fechándola mediante C14 para el año 1025 AC, en el Preclásico Medio (Shook y Hatch 1978).

Un cuenco de base plana y paredes rectas con líneas en el cuerpo Rojo Sobre Blanco, perteneciente al ware Sacatepéquez Blanco Pasta Blanca (Shook y Hatch 1978), y otro al ware Monte Alto Café parecen asociarse a las otras vasijas. Ambos cuencos son considerados en el sitio El Bálsamo del Preclásico Medio.

El conjunto de vasijas mencionado corresponde al complejo cerámico Las Charcas, el cual se caracteriza por cerámica engobada y pulida Blanca, Rojo Sobre Blanco, Rojo Sobre Ante, Rojo Pulido y un Café‑Gris con lamparones, cuencos de base plana, así como la forma especial de zapato (Shook 1951; Wetherington 1978).

La existencia del ware Sacatepéquez Rojo Pulido Sobre Ante No Pulido permite asociar las vasijas con la fase Sacatepéquez, la cual se caracteriza por la presencia de cerámica Púrpura Sobre Rojo Fino, Zinc Naranja y Café‑Gris Lustroso. La cerámica Café‑Gris Lustroso representa el 50% de las vasijas, de Zinc Naranja sólo se encontró un tiesto asociado al entierro, y de Púrpura Sobre Rojo Fino su existencia fue nula. Cuatro tiestos del ware Usulután Inciso Bicromo se encontraron asociados y merecen especial atención, éstos son diagnósticos del Preclásico Medio en las Tierras Altas del Norte (Rands y Smith 1965).

Sobre la base de los datos expuestos es posible considerar la existencia de un complejo cerámico Majadas, ubicado hacia el final de la fase Las Charcas y el inicio de la fase Providencia. Diferente al complejo Providencia‑Sacatepéquez y muy similar al complejo Las Charcas. Es la cerámica Café‑Gris Lustroso, la que en su forma de cuencos de base plana y pestaña labial con acanaladura en el borde‑pestaña y cuerpo es diagnóstica. La ausencia de tipos como el Púrpura Sobre Rojo Fino, y los Café‑Negro Inciso Grueso propios del complejo Providencia permiten definirlo, así como la forma de las vasijas.

De no ser un complejo cerámico es posible considerarlo un subcomplejo ritual, sobre la base de los contextos en los cuales se le ha localizado, tal el caso de ofrendas y entierros. Posee elementos de diversos regiones de las Tierras Altas, lo que evidencia la existencia de un área cultural en el Preclásico Medio con un fuerte intercambio de ideas y bienes y mostrando una homogeneidad cultural durante el Preclásico Medio Terminal. Es, sin embargo, fuertemente relacionado al Occidente, especialmente con la región de Chimaltenango y Sacatepéquez.

Puede evidenciar un momento de transición del final de la fase Las Charcas a inicios de la fase Providencia, originado por fuertes relaciones de intercambio originadas de la región del occidente de las Tierras Altas a Kaminaljuyu. De ser así, esto podría explicar la poca evidencia de este componente, ya que representaría a un número pequeño de individuos con relación a los propios del Valle Central. El carácter ritual del componente relaciona a individuos y actividades importantes y de alto estatus. Esto alcanza realce cuando se sitúa en un momento de gran intercambio en las Tierras Altas, y en las que surge Kaminaljuyu como un importante centro regional hacia el 500 AC.

Otra posibilidad que ofrece esta investigación es la de ahondar en la configuración de una esfera cerámica para el Preclásico Medio anterior a las esferas Providencia y Miraflores planteadas por Demarest (1986) y que permita comprender mejor el desarrollo del área Maya.

El informe final de laboratorio del material recuperado por el Proyecto Arqueológico Las Majadas, así como futuras investigaciones en torno al tema tratado será de utilidad para aportar nuevas luces con relación a la fase Majadas. Mientras tanto se considera oportuno presentar los datos y criterios antes expuestos.

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