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Arroyo, Bárbara y Frederick J. Bove

1991  Malacates de Balberta y otros sitios en la región de Escuintla. En II Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1988 (editado por J.P. Laporte, S. Villagrán, H. Escobedo, D. de González y J. Valdés), pp.60-69. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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MALACATES DE BALBERTA Y OTROS SITIOS

EN LA REGIÓN DE ESCUINTLA

Bárbara Arroyo

Frederick J. Bove

El algodón es un producto que ha sido muy importante a lo largo de la historia de los pueblos. Actualmente se aprecian las plantaciones de algodón que son una fuente de ingreso para muchas personas en el campo y la industria. Los coloridos trajes indígenas reflejan la importancia de este producto para los grupos nativos actuales. Sin embargo, hay evidencia del cultivo, procesamiento y uso del algodón desde épocas prehispánicas.

Las primeras referencias etnohistóricas que señalan la importancia del algodón, se aprecian en las diferentes fuentes escritas por frailes y conquistadores que refieren el cultivo y uso de éste producto dentro de los grupos indígenas que habitaban el Nuevo Mundo a su llegada. Las tasaciones de tributos de Cerrato y la Relación Geográfica Marroquín, entre otras, son una clara prueba de la importancia del cultivo y procesamiento de esta planta durante el siglo XVI. Se sabe a través de la obra de Sahagún, que el algodón y las mantas de ese material fueron usados como utensilios de tributo e intercambio dentro del Imperio Azteca. De igual forma, los españoles obtuvieron algodón en forma de tributo de los indígenas durante la colonia. Al igual que la región Azteca, otras regiones debieron haber estado en una situación similar, en donde el algodón debió llegar ya fuera en bruto o procesado de regiones costeras hacia el altiplano. De más está decir que esta planta crece en regiones costeras calientes, de donde era llevada al altiplano como producto de intercambio.

La evidencia arqueológica que se tiene sobre el cultivo y uso del algodón son los malacates de barro, ya que en Mesoamérica muy pocos restos de tejidos se han encontrado debido a las condiciones ambientales que no favorecen su conservación. Posiblemente existían malacates de madera además de los de barro, pero por las mismas condiciones climáticas, no hay restos de los mismos. A esto se debe agregar los sitios costeros donde se han encontrado malacates, que muestran no solo una producción de este por ser el ambiente adecuado donde se cultiva, sino también el procesamiento del mismo.

A continuación se presenta la evidencia que hay de sitios arqueológicos en la Costa Sur de Guatemala en general y de Balberta en particular. Las muestras con las que se cuenta han sido encontradas a lo largo del Proyecto Regional de Escuintla, tanto en excavaciones como en recolecciones de superficie efectuadas durante los reconocimientos de sitios en temporadas pasadas. Los sitios arqueológicos con los que se cuentan malacates son Balberta, Giralda, Bonampak en la Gomera, Parcelamiento El Pilar, y Zunil e Ixtepeque en Tiquisate.

Se dará especial importancia a la muestra de Balberta que aporta evidencia para la presencia temprana de malacates en Escuintla. Se describen las diferentes formas de los mismos, breves resultados de los análisis estadísticos, contextos y algunas comparaciones con otros sitios en Mesoamérica.

Ocho tipos pueden ser identificados de una muestra total de 109 malacates.

  1. El Tipo I, denominado cono redondeado, tiene una forma de cono con la punta redondeada, algunos acercándose a una forma plano convexa (Figura 1). La consistencia de los mismos varía ya que unos son sólidos y otros huecos. En la mayoría de los casos tienen dos a tres agujeros en los lados. Estos algunas veces atraviesan al malacate, dependiendo de la solidez de los mismos. Este detalle parece haber sido usado como decoración de los mismos, pues según los análisis llevados a cabo, no reflejan haber tenido una función especial. La superficie es bruñida en su mayoría, aunque algunos tienen engobe. Este tipo es el característico de Balberta.

 

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Figura 1

  1. El tipo II, tiene forma de esfera sencilla. Algunos están decorados con incisiones y ninguno tiene engobe.
  1. El tipo III, tiene una forma cónica, con la base y la parte superior planas (Figura 2). Estos tienen en su banda central diferentes tipos de decoración como son: incisiones, punzonado, modelado y acanalado. La mitad de la muestra de este tipo tiene engobe.

 

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Figura 2

  1. La forma cilíndrica forma el tipo IV, caracterizado por sus bases planas y orillas redondeadas. De la muestra con que se cuenta, hay incisos, punzonados, lisos y algunos con engobe, mientras otros tienen pintura.
  1. El tipo V es hemisférico, tienen la base plana y la parte superior redondeada. La decoración de los mismos varía, encontrando acanaladuras, incisiones, punzonado y moldeado, mientras que otros son lisos algunos tienen engobe.
  1. El tipo VI se caracteriza por ser una parte en forma cónica truncada y la otra cilíndrica (Figura 3). La parte superior es plana; tres de los cuatro ejemplos tienen engobe y decoración incisa.

 

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Figura 3

  1. El tipo VII es por ahora indeterminado.
  1. La forma biconvexa caracteriza al tipo VIII, únicamente uno tenía incisiones y algunos tienen engobe (Figura 4). Este tipo es uno de los más comunes durante el Clásico Tardío.
  1. El tipo IX es muy similar al tipo I y se caracteriza por tener ambos la base y la parte superior redondeadas. Dos de los cuatro ejemplares tenían incisiones y pintura, mientras que los otros dos no tienen ninguna decoración.

Las formas más comunes en la muestra son los tipos I y III que corresponden a ocupaciones del Formativo Terminal, Clásico Temprano y Clásico Tardío respectivamente. El Tipo I se encontró en sitios como Giralda, Balberta y el Parcelamiento El Pilar, mientras que los del Tipo III se encontraron en el Parcelamiento El Pilar, y Zunil e Ixtepeque en la región de Tiquisate.

 

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Figura 4

Mucho se ha hablado de los malacates y muchos ejemplos pueden apreciarse comúnmente en colecciones particulares, donde en su mayoría son exhibidos como piezas de decoración sin conocer su procedencia. Sin embargo, por las características de los mismos, se sabe que la mayoría vienen de sitios Clásico Tardío, que es un periodo donde se han reportado con contextos controlados en excavaciones como el caso reportado por Ponciano en el sitio Flamenco en Retalhuleu (Ponciano 1988) y Amaroli (1987) en Cara Sucia, El Salvador. Es en ésta época donde definitivamente hubo una especialización del procesamiento del algodón a gran escala, aunque falta documentación de otros sitios a este respecto.

Uno de los estudios más formales y detallados de malacates es el que llevó a cabo en el centro de México de Mary H. Parsons (1971). La muestra data del siglo XIV. Parsons clasificó los malacates por forma y tipos cerámicos y luego examinó características métricas. Se encontró con una distribución bimodal de características que se correlacionaban con variaciones en la forma. Así determinó dos tipos de malacates los cuales eran usados para hilar henequén y algodón. En esta región, el henequén crece y creció favorablemente debido al ambiente, mientras que el algodón parece haber sido traído de la Huasteca. Así que usando la evidencia de los malacates, pudo determinar intercambio entre estas regiones.

Sabiendo que el peso y diámetro del agujero permite conocer detalles sobre el grosor del hilo, se hizo una análisis estadístico de la muestra, encontrado que la medida de los diámetros de los agujeros es similar en casi todos los tipos; la excepción es el tipo VIII, que muestra un agujero más pequeño con relación a los otros.

Dentro del Tipo I, los malacates huecos muestran una desviación estándar mayor en altura. Se supone que ésta se debe a la necesidad de complementar el peso necesario para hacer el hilo del mismo grueso que los sólidos. La medida del peso es variable, mientras que la de los agujeros es más o menos constante. Esta característica confirma lo sugerido por Parsons (1971) que los malacates con estas características sirvieron para hilar algodón. Sin embargo, el peso de los malacates del tipo I, es mayor con relación a los otros tipos lo que sugiere el hilado de una fibra más gruesa.

Los malacates del Formativo Terminal y Clásico Temprano parecen haber sido usados para hilar un hilo de algodón más grueso que el que se hilaba en el Clásico Tardío. Esto se concluye después de los análisis estadísticos donde se aprecia una diferencia de seis gramos en la medida del peso entre los primeros y los segundos. Según estudios de la técnica del hilado con malacates, un malacate más liviano produce un hilo más fino. Se dice que los malacates grandes y pesados se necesitan para fibras gruesas como es el caso de la lana y el henequén. El algodón es hilado en malacates livianos (Voorhies 1989).

Podría sugerirse que hacia el Formativo Terminal ya se hilaba el algodón en la Costa Sur de Guatemala, ya fuera para consumo local o bien para intercambio con el altiplano. Hacia el Clásico Tardío posiblemente hubo una mejora en la técnica logrando hacer un hilo más fino al igual que un hilado a mayor escala, debido al incremento de intercambio de este producto ya procesado.

Se debe hacer énfasis en que la mayoría de los ejemplos del Tipo III vienen de contextos domésticos de superficie que podrían convertirse en muchos más al excavar estos sitios. Apoyando la presencia de malacates de esta forma en el Clásico Tardío, se tiene el trabajo de Ponciano (1988) en Flamenco como se mencionara anteriormente donde en un contexto doméstico controlado se encontraron 106 ejemplares. La mayoría (84), son trapezoidales, que tienen la misma forma que el Tipo III de este estudio y están asociados con manos, metates y otros artefactos domésticos. De singular importancia es señalar los diferentes contextos en que se han encontrado los malacates. El 15% de los malacates de Balberta vienen de contextos elitistas y el 5% de entierros. El restante 80% viene de contextos domésticos.

Según esto, se puede pensar que era en los contextos domésticos donde se usaban los malacates con mayor frecuencia. Esto podría sugerir cierto grado de especialización local dentro de la sociedad de Balberta para el Formativo Terminal y Clásico Temprano, que es la época de la ocupación del sitio. Esta especialización no puede compararse con aquella del Clásico Tardío mencionada anteriormente, pero debe señalarse la importancia de la misma para una época temprana, y la connotación del algodón dentro de la economía del sitio. Considerando que el área doméstica fue excavada en menor grado que la elitista es valido considerar que existe cierto grado de especialización y esto evidencia la importancia del algodón en esa sociedad durante la época. También el hecho de haber encontrado malacates como ofrendas en los entierros, refleja cierta especialización de parte de las personas a quienes se les enterró con ellos. Otro factor que se debe tomar en cuenta es la disponibilidad y acceso del algodón que cierto sector de la población tuvo. Así que la actividad de hilar algodón era practicada en mayor grado por la gente común.

Algunas conclusiones generales pueden ser señaladas sobre la muestra estudiada. Estos parecen los malacates más tempranos documentados para la región de Escuintla. Por el número encontrado y la asociación de sus contextos, se puede sugerir cierta especialización con el cultivo y procesamiento del algodón. Durante el Formativo Terminal y Clásico Temprano, los hilos eran más gruesos que en el Clásico Tardío donde parecen haber sido más finos. Esto puede concluirse como un desarrollo en la técnica del hilado, debido a la especialización de esta actividad.

La actividad del hilado parece haber estado limitado a la gente común en los diferentes sitios, pues la mayoría de la muestra se encontró en contextos domésticos. No hay mayor diferencia entre los malacates de lugares elitistas y aquellos domésticos; posiblemente con más investigaciones se logren documentar diferencias.

Este rasgo es compartido en otros sitios también donde los malacates están limitados a las áreas domésticas. Se ha sugerido que la limitación a estas áreas se debe a la especialización del hilado a una actividad llevada a cabo en los hogares de las comunidades (Voorhies 1989).

De igual forma, parece haber una limitación temporal donde una mayor densidad de malacates se observa en el Clásico Tardío y Postclásico Temprano. Sin embargo hay referencias de tiestos perforados que podrían haber tenido esta función en épocas más tempranas. Unas de las referencias más tempranas documentadas son para el Formativo Tardío en el Valle de Tehuacán y en Cañada Cuicatlán, Oaxaca (MacNeish et al. 1970) durante las fases Palo Blanco temprano y Lomas respectivamente. En la Costa Sur de Guatemala se documenta uno para este mismo periodo en la Fase Crucero en el sitio de La Victoria (Coe 1961). Se han reportado malacates tempranos en el sitio de Gualupita Las Dalias en Puebla para 500 AC (Porter 1981) y otros en Belice como parte del complejo Floral Park, y en Santa Cruz Jiquipilas para el Clásico Temprano.

De aquí en adelante hay diferentes reportes de malacates en otros sitios, pero hasta ahora no se ha documentado su presencia en épocas tempranas para la Costa Sur de Guatemala. Al hacer más estudios sobre este tema, se puede llegar a conocer la importancia del algodón dentro de las sociedades prehispánicas tempranas, y su función dentro de la economía de las mismas. Se espera que este pequeño trabajo llame la atención a otros investigadores para documentar la presencia de estos artefactos que dan una evidencia clara sobre el algodón y su importancia en la economía de estas sociedades.

MANUAL DE CODIFICACIÓN DE MALACATES

  1. Caso Número Es un número secuencial dado a cada secuencia cubre un sitio, o grupo de tipos de cerámica.
  1. Número de Sitio Número del sitio o código.
  1. Sub-operación Un tipo de colección de superficie o localización de excavación. Normalmente 02 se reserva para colecciones superficiales no al azar; 03 para semi‑controladas colecciones de superficie usando la técnica de “correa de perro” y 05 o más son para excavaciones.
  1. Lote Número de lote.
  1. Contexto

01 Doméstico relleno/basurero

02  Doméstico disturbado/humus

03  Doméstico superficie

04  Doméstico entierro

05  Ceremonial entierro

06  Montículo de zona central (relleno o humus)

07  Plataforma relleno

08  Plataforma humus

09  Plataforma superficie

10  Plataforma basurero

11  Plaza relleno

12  Plaza humus

13  Plaza superficie

14  Desconocido/inseguro

15  Muro

16  Calzada

17  Zona Central General, superficie

  1. Altura Altura del malacate (mm)
  1. Peso Peso del malacate (g)
  1. Diámetro Diámetro total del malacate (mm)
  1. Diámetro del agujero central interior del malacate en su parte superior (mm)
  1. Diámetro del agujero central interior del malacate en su parte inferior (mm)
  1. Decoración
  1. ninguna 07. marca de herramienta
  2. inciso/exciso             08. inciso y punzonado
  3. acanalado 09. zigzag
  4. punzonado 10. estampado
  5. moldeado 11. acanalado e inciso
  6. punzonado y acanalado 12. marca de instrumento y acanalado
  1. Tratamiento de la superficie
  1. ninguna
  2. evidencia insuficiente
  3. engobe
  4. engobe y pintura
  5. pintura
  1. Comentario. Cualquier comentario relacionado con la información del malacate.

REFERENCIAS

Amaroli, Paul

1987   Reporte de investigaciones del sitio Cara Sucia. Manuscrito en poder del autor.

Coe, Michael D.

1961   La Victoria: An Early Site on the Pacific Coast of Guatemala. Papers of the Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Vol.53. Peabody Museum, Harvard University, Cambridge.

MacNeish, S, A. Nelken-Terner e I.W. Johnson

1967   The Prehistory of the Tehuacan Valley, Vol. 2, Nonceramic Artifacts. University of Texas Press, Austin.

Parsons, Mary H.

1972   Spindle Whorls from the Teotihuacan Valley, Mexico. En Misceleaneous Studies in Mexican Prehistory, Anthropological Papers of the Museum of Anthropology, University of Michigan, No.45, Ann Arbor.

Ponciano, Erick

1988   Un sector habitacional Clásico Tardío. Sitio arqueológico Flamenco, Retalhuleu, Guatemala.  Tesis de Licenciatura, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos de Guatemala.

Porter Weaver, Muriel

1981   The Aztecs, Maya and Their Predecessors. Academic Press, Londres.

Voorhies, Barbara

1989   Textile Production. En Ancient Trade and Tribute. Economies of the Soconusco Region of Mesoamerica (editado por B. Voorhies), pp.194-214. University of Utah Press, Salt Lake City